Referencias bibliográficas para el estudio del CALENDARIO MAYA

recopiló: William H. Mex

El único de esta entrada es proporcionar al lector una lista de trabajos serios y académicos cuya consulta puede ayudar a quien se interese en el calendario maya, tanto prehispánico como actual. Si bien los trabajos han sido revisados por quien esto suscribe, eso no quiere decir que los textos coincidan con su punto de vista o con los puntos de vista predominantes actualmente en la academia o en la tradición de los pueblos mayas . Dado que el estudio del calendario maya es un campo muy amplio y con varias décadas de desarrollo, es obvio que algunos trabajos ya están desactualizados, que otros son muy repetitivos y que algunos han sido refutados. Corresponde al estudioso interesado la revisión más profunda y crítica del material aquí sugerido, para aprovecharlo de la mejor manera posible.

Han sido enlistados aproximadamente 300 trabajos, incluyendo artículos, capítulos de libros, libros, manuscritos y entradas de blogs. No todos los trabajos refieren específicamente al calendario maya o a las partes que lo constituyen. Algunos trabajos refieren a otros calendarios mesoamericanos, pero los considero básicos y muy importantes para entender el calendario maya. Así mismo, se han incluido trabajos que no tratan sobre calendarios, pero si aportan información relevante relacionada con los mismos. La forma en como se presenta cada referencia es la siguiente: se ha ordenado alfabéticamente, primero el apellido y luego el nombre o nombres de los autores (en negritas); se ha puesto el año de publicación debajo del nombre (y después de un guión); a continuación, el nombre del artículo, la editorial y el lugar donde fue editado o publicado. En dado caso, se ha colocado el número de páginas que ocupa y el tomo o revista al que corresponde, así como el nombre de los editores. Una parte del material se encuentra disponible en internet, solo es cuestión de saber buscarlo.

*Esta lista está sujeta a cambios y actualizaciones (sugerencias bienvenidas)*

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Observaciones acerca de la palabra K’inich en la escritura jeroglífica maya

por William H. Mex

Introducción

El presente escrito tiene como objetivo hacer una breve revisión de las traducciones y significados propuestos para el término K’inich en diversos contextos, tomando como base el estudio de las lenguas y documentos mayas. En primer lugar, se exponen todos los ejemplos en los textos del período colonial relevantes en los que se tiene registro de la palabra, como parte de nombres propios, nombres de lugar o nombres de cosas.

Se hace una breve recapitulación de los principales trabajos que propusieron las primeras lecturas en la epigrafía maya, así como las propuestas para analizar la palabra desde una perspectiva lingüística. También se analizarán brevemente varias de las traducciones, explicando y descartando algunas, exponiendo los argumentos en contra o a favor de las interpretaciones que se han dado. Se busca discutir algunos temas relacionados con la palabra K’inich poco conocidos pero que merecen más atención.

El término K’inich durante el período colonial y actual

Desde hace tiempo, diversos autores notaron que el término K’inich refiere a la deidad del sol, al sol mismo o a un aspecto relacionado con las cualidades del astro rey. Una de las primeras menciones de este término la tenemos en la Relación de las cosas de Yucatán, donde se registra dos veces la existencia de una deidad a la que se le hacía una ofrenda por los yucatecos peninsulares en los años <Muluk>[1]:

“Hacían una estatua al demonio llamado <Kinchahau> y poníanla en la casa del principal en lugar conveniente, y desde allí, teniendo muy limpio y aderezado el camino, iban todos juntos con su acostumbrada devoción por la imagen del demonio <Chacuayayab>. (Landa 1985:107)[2]

En otro párrafo, el mismo texto afirma:

“Llegados a casa del principal ponían esta imagen en frente de la estatua de <Kinchahau> y hacíanle todos sus ofrendas, las cuales repartían corno las demás. Ofrecían a la imagen pan hecho con yemas de huevo, y otros con corazones de venados, y otro hecho con su pimienta desleída.” (Landa 1985:108)

Cabe mencionar que, aunque la forma registrada es <Kinchahau>, por otros ejemplos sabemos que se debe transcribir <Kinich Ahau> (con ortografía actual, K’inich Ajaw)[3]. Otra de las citas más conocidas que menciona el término es la que Diego de Lizana hace en su Historia de Yucatán de principios del siglo diecisiete, al describir uno de los edificios de Izamal:

“[…] es el mas alto, que se llamaba <Kinich Kakmo> y era la causa, que sobre el habia un Templo, y en el un Idolo, que se llamaba asi, y significa en nuestra lengua, Sol con rostro, que sus rayos eran de fuego, y bajaba a quemar el sacrificio a medio dia; como bajaba volando la Guacamaya con sus plumas de varias colores. Y este Dios ó idolo era venerado, y decian que cuando tenian mortandad, ó pestes, ó otros comunes males, iban a el todos, asi hombres, como mujeres, y llevando muchos presentes, los ofrecían, y que alli a la vista de todos bajaba un fuego (como es dicho) a medio dia, y quemaba el sacrificio, y les decia el Sacerdote lo que habia de suceder […]” (Lizana 1633:3:4, énfasis mío)[4]

Con base en esta referencia es que se ha popularizado la traducción de <Kinich> como ‘sol con rostro’, ‘ojos de sol’, o ‘rostro solar’. Esta traducción es bastante cuestionable. Es preciso decir que ni Landa ni Lizana fueron expertos en lengua maya colonial y, en muchos casos, no analizaron las traducciones que ofrecían, aunque Lizana ofrece pistas útiles para interpretar el nombre. El caso de ‘sol con rostro’ sin duda alguna correspondía a una etimología popular, como varias de las que encontramos en textos coloniales[5]. Más adelante, con otros ejemplos, también se profundizará en la traducción del término <Kinich Kak Mo>.

Diego López de Cogolludo, además de repetir lo que Lizana apunta, registra otros nombres de deidades semejantes, explicando de esta manera que en la Península de Yucatán:

“Los de Campeche, tenían un ídolo particular, a quien llamaban Dios de las crueldades, y Ie sacrificaban sangre humana: su nombre era <Kinchahau haban>.” (López de Cogolludo 1954:554)[6]

En otra sección de su escrito, al describir varios dioses y algunas de sus características, afirma:

“Fingieron, que el Dios mayor que todos los otros, a quien también llamaban <Kinchahau>, fué casado, y que la mujer de éste fué inventora del tejer las teIas de algodón, con que se vestían […]”. (López de Cogolludo 1954:552)

Queda claro que <Kinchahau> refiere a <Kinich Ahau>. Cabe mencionar también que <Kinich>, al encontrarse antes que otros términos, describe una cualidad de estos (es decir, funciona como adjetivo). De esta manera, <Kinich Ahau> refiere al ‘Ahau (que es como) Kinich’, mientras que <Kinich Kak Mo>, refiere a el Kak Mo (que es como) Kinich. En las lenguas mayas lo más común es que el adjetivo se ubique antes que el sustantivo (ver England 1992:84-87). Lo que menciona Cogolludo también reafirma la importancia de esta deidad, su estatus dentro del grupo de dioses mayas de la época colonial y su relación con el sol[7].

El Ritual de los Bacabes tiene registro del ya conocido <Kinich Kak Mo>, nombre que R. Arzápalo (1987:285) traduce como ‘Guacamaya de fuego de rostro solar’. El mismo texto menciona a <Ix Kan Kinich>, que el filológo traduce como ‘Preciosa de rostro solar’ (Arzápalo 1987:272)[8]. Estos son otros ejemplos del uso de la palabra como adjetivo (primer caso) y sustantivo (segundo caso). El Chilam Balam de Tizimín también menciona a <Kinich Kak mo> o <Ah Kinich Kak Mo>, a <Kinich chaan te> y a <Kinich tu tan […]>, voces que Edmonson  (1982:22, 72, 99), apoyándose en interpretaciones de A. Barrera y R. Roys, traduce como ‘Guacamaya de fuego de cara/ojo de sol’, ‘ojo del sol del pequeño árbol’ y ‘ojo del sol habló […]’[9]. El Chilam Balam de Chumayel también menciona a <Kinich Kak Mo> y registra una oración que lo relaciona con Izamal (Yucatán): <U cab yahau ah ytzamal Kinich kak moo>, traducido como ‘es la tierra del señor de Izamal, <Kinich kak mo>’ (Edmonson 1986:60)[10]. El mismo texto menciona el nombre del lugar <Kinchil Coba> como asiento del K’atun 13 Ajaw (Edmonson 1986:77), con lo que es claro que el término también servía para designar lugares que tenían características relacionadas con el sol[11].

La Relación de Izamal y Santa María registra que los pobladores del primer pueblo fueron vencidos por <Kak u pacal> y otros personajes, y también menciona como uno de los primeros pobladores del lugar a <Kinichhaba> y <Kinich Kak Mo> (Garza et al. 1983:1:305). Es posible que el primer personaje o deidad, <Kinich Haba> sea el mismo <Kinchahau haban> que mencionan otros cronistas ya mencionados[12].

El Bocabulario Maya Than (siglo dieciséis) menciona algunos nombres de deidades con el término Kinich. Una entrada expresa que <Ytzam Na Kin [i]ch Ahau> fue un ídolo “[…] que adoraron, que fue hombre, por aber allado el arte de las letras de esta tierra’ (Acuña 1993:419). Además, como un ‘Ydolo de las crueldades, a quien los de Campeche sacrificaban sangre humana’, menciona a <kin cha haban kinch ahau haban> (Acuña 1993:420). Encontramos equivalencias con los nombres <Kinich Ahau> y <Kinich Haban> que registraron López de Cogolludo y Landa. En su gramática, Fray Pedro Beltrán (1746:13) también menciona a <Kin chahau> y <Tzamna>. El Bocabulario también menciona un término muy interesante, que no refiere a nombres de dioses o personas: <Kin ich kak ek>, traducido como ‘fuego del cielo, como el que descendió sobre Sodoma y Gomorra’ (Acuña 1993:357). Más adelante se profundizará en la traducción de esta expresión y su posible relación con el ya mencionado <Kinich Kak Mo> de Izamal.

Finalmente, fuera del área peninsular, en el Popol Vuh también encontramos una referencia a la deidad solar, que guarda semejanza con lo que los otros cronistas recopilaron. Una sección relativa al origen de los linajes K’iche’ y sus líderes, menciona: <halahoh chi quibi chiquihuhunal ta xepocotahuc chila chi relebal quih qui ubi xuxik ri uinac tepeu, oloman, cohah, quenech, ahau, chuchax chic ubi uinac>, que se traduce y transcribe como ‘Cada uno tenía un nombre distinto cuando se multiplicaron allá, donde sale el Sol. Llegaron a ser muchos los nombres de la gente: Tepew, Oloman, Kojaj, Kinich Ajaw, se decía a los nombres de la gente’ (Carmack y Mondloch 2018:160 y 161, subrayado y énfasis mío). No cabe duda de que la deidad o personaje mencionado como <quenech ahau> en la región K’iche’ es el equivalente al <Kinich Ahau> de la región yucateca[13]. La palabra es un préstamo de otros grupos mayas hacia el grupo k’icheano [14].

Una vez revisados estos antecedentes históricos, dejando claro que <Kinich> (con ortografía actual, K’inich) se podía usar como adjetivo o sustantivo y como parte del apelativo de deidades, personas, lugares y otras cosas, se procederá a revisar brevemente el estado de la cuestión en la escritura jeroglífica maya. También se aportarán argumentos en contra de la traducción del término como ‘ojos de sol’, ‘rostro solar’ y otras interpretaciones semejantes.  

Análisis del término K’inich mediante la epigrafía y lingüística[15]

El término K’inich fue descifrado en la escritura jeroglífica maya por D. Stuart (1986), quien propuso la lectura considerando el orden de signos K’IN-ni-chi, con una traducción inicial basada en ‘ojos de sol’[16]. La lectura goza de aceptación, ya que hay suficientes ejemplos de sustitución o complementación fonética que la confirman (ver Stuart 1987:20-23; Stuart y Houston 1994:9-12; Colas 2003). Así, sabemos que la lectura K’INICH es aplicable a los signos T184, T74.184, T1010 (que funcionan como logogramas) y que la lectura K’IN corresponde al signo T544 (logograma, con forma de «flor» de cuatro pétalos) (Imagen 1)[17]. El signo T1010 es la representación de la cabeza de la deidad solar, y uno de sus apelativos precisamente es K’inich Ajaw y también puede aparecer como variante de “cuerpo completo”. En otros contextos, el cefalomorfo también puede tener la lectura CHAN / KAN (usualmente ‘cuatro’) y K’IN (‘día’). Si bien la lectura no está en duda, lo que se pretende revisar es la traducción de la palabra y el análisis que se ha hecho de esta.

IMAGEN 1. Algunas formas de escribir K’inich en la escritura jeroglífica. a) logograma K’INICH; b) logograma K’INICH; c) lectura [K’IN]-ni-chi. Nótese que el signo con forma de «flor» se lee K’IN. Dibujos de Simon Martin (tomados de Martin 2010:72 y 73).

Algunos académicos han seguido con la traducción ‘ojos de sol’ o ‘rostro solar’, y otros han optado por traducir la palabra como ‘sol’, ‘dios solar’, ‘gran sol’ (ver Grube 2002), o ‘radiante’, ‘solar’. S. Wichmann (2004) ha llamado la atención en que las traducciones o etimologías relacionadas con ‘ojos’ o ‘rostro’, carecen de sentido. Este autor propone la traducción considerando la palabra del ch’orti’ k’ihn, con el significado de ‘calentarse, entibiarse, enfadarse’[18] y un sufijo -ich (vocal+ch, -Vch). Este sufijo aparece en ch’orti’ y forma adjetivos a partir de verbos posicionales, como en los siguientes casos: jek’ ‘abrir’ y jek’ech ‘estar abierto de piernas’; but ‘llenar’ y butuch ‘jorobado’; sut ‘poner al revés’ y sutuch ‘colocado al revés’ (Wichmann 2004:79, subrayado y traducción mías). Estas traducciones son válidas suponiendo que el sufijo -Vch hubiera funcionado para derivar adjetivos a partir de verbos transitivos y que también hubiera funcionado para derivar sustantivos. Cabe mencionar que R. Acuña (1993:419, nota 19), basándose en documentos del yucateco colonial, hace tiempo consideró la posibilidad de que el sufijo -ich funcionara como un sufijo intensificador, también en K’inich. En yucateco colonial los sufijos –Vch servían para intensificar la cualidad o el efecto del adjetivo o nombre que los precedía, como en: <kam> ‘cosa recia’ y <kamach> ‘cosa recia y constante’; <noh> ‘cosa grande’ y <nohoch> ‘cosa grande como Dios o el mar’; <nuc> ‘cosa gorda y gruesa’ y <nucuch> ‘cosa gruesa, basta, cosa grande en calidad’ (Acuña 1993:30, subrayado mío).

La voz k’in en las lenguas mayas

Para proceder con el análisis del término, se realiza una breve revisión de diccionarios y algunas gramáticas en las lenguas ch’olti’, ch’orti’, ch’ol y chontal (grupo ch’olano), tzeltal y tzotzil (grupo tzeltalano) y yucateco, lacandón, itzá y mopán (grupo yucatecano), dado que son las que están relacionadas con el idioma de las inscripciones jeroglíficas, llamado maya clásico o maya epigráfico[19]. Dado que se conoce que la mayoría de las palabras en lenguas mayas son monosilábicas o bisilábicas, se procede a buscar voces con estructura CVC o CVhC (C=consonante, V= vocal).

La raíz lingüística de la palabra K’inich es *k’in. La forma antigua de la raíz, reconstruible en proto-maya es *q’inh, que en varias lenguas mayas dió lugar a voces con los significados de ‘sol, día, tiempo’, principalmente (Kaufman 2003:461)[20]. Para Tierras Bajas Mayas[21], es reconstruible una forma antigua como *k’ihn, que en algunos idiomas es un adjetivo: ‘caliente, tibio’, o un verbo transitivo: ‘(re)calentar’ (Kaufman 2003:467).

De este modo, en ch’olti’ colonial tenemos: <quin> ‘día’, <quinpael> ‘calentar’ y <quinquin> ‘calor natural’ (Robertson et al.:307,309,313). En ch’orti’ tenemos k’in ‘día, sol, hora, período perteneciente al día, en punto, sequía, estación seca’. En la misma lengua encontramos k’ihn ‘calor, entusiasmo’; k’ihn ha’ ‘agua tibia, agua caliente, manantial caliente’; así como k’ihnk’ihn ha’ ‘agua tibia’; ink’ihn ‘cálido, enojado, agitado, emocionado’; ink’ihn u ch’ich’er ‘sangre caliente’, ‘(condición contagiosa de algunos individuos, semejante al “mal de ojo”)’; uk’ihnir e k’in ‘el calor del sol’; uk’ihnir ubah ‘el calor corporal de uno’; k’ihnah ‘estar cálido, estar enojado, erecto’; ah k’ihnaar ‘persona enojada’ (Wisdom 1950:504, 454, 478, 503, 504). También tenemos k’ijna’r ‘enojo, cólera, envidia’, k’ijna ‘estar bravo, ponerse enojado, enojarse’, además de k’ijnes ‘calentar, recalentar’ (Pérez et al. 1996:114; Hull 2005:73, 74). En estos ejemplos podemos ver que la inserción de una aspirada -h / j- en el núcleo vocálico sirve para crear sustantivos abstractos y para adjetivos vinculados con el temperamento del ser humano, palabras relacionadas a la vez con el sol y su calor.

En ch’ol encontramos k’in ‘día, sol’ (Hopkins et al. 2011:116) y en chontal q’uin ‘sol, día, fecha’ y q’uina ‘agua caliente’ (Keller y Luciano 1997:207). En tzotzil colonial tenemos k’in: ‘día’ (en términos compuestos), k’in: ‘adivinanza o saber, agüero, fiesta, suerte’, k’inal ‘adivinanza, suerte, día, tiempo’ (Laughlin y Haviland 1988:232). En tzeltal k’inal ‘día o el tiempo que ocupa el día y noche’ y k’inal ‘tierra’ o ‘temporada’ (en expresiones compuestas) (Zapata 2002:70; Polian 2017:365) y en tzendal colonial <quinal> ‘tiempo’ (Ruz 1986:373). En el grupo ch’olano occidental y tzeltalano, no se encuentra la diferencia entre k’ihn/k’ijn (CVhC o CVjC) y k’in que si hay en ch’orti’.

En yucateco colonial se encuentran los términos: <kin> ‘sol, tiempo, día’, ‘fiesta, nuevas o fama, reinar’; <kinal> ‘el calor de alguna cosa; cosa caliente, que da calor o calienta; cosa tibia, medianamente caliente’, <u kinal kin> ‘el calor del sol’ y <u kinal kak> ‘el calor del fuego’ (Acuña 2001:335, 336). En yucateco actual tenemos k’iin ‘sol, día’, ‘tiempo, época’; k’íin ‘sol’; y k’íin ‘calentar, entibiar, abrigar’ (Bricker et al. 1998:152, 154; ALMY 2007:117, 118). En lacandón aparece k’íin ‘sol, día, tiempo’ y k’íin ‘calentarlo, recalentarlo, hervirlo’ (Hofling 2014:209); en itzá, k’in ‘día, sol, tiempo’ y k’in ‘entibiarlo, calentarlo’ (Hofling y Tesucún 1997:392); por último, en mopán se encuentra k’in ‘sol, día’, k’inal ‘calor de pareja’ y k’in ‘calentarlo’ (Hofling 2011:270, 271). Es de notar que en yucateco actual, el tono alto que se desarrolla en la vocal de la raíz (V́V) ayuda a derivar verbos a partir del sustantivo ‘sol, día’ y también ayuda para adjetivos (y en otros casos mensurativos y sustantivos, ver Sobrino 2018:75)[22]. Es decir, así como en ch’orti’ hay una diferenciación entre k’in y k’ihn, en yucateco hay diferenciación entre k’iin y k’íin.

La revisión de términos deja ver que hay una relación entre los cognados de *k’ihn ~ *k’ijn y las características del sol, el calor vital y el temperamento o temperatura que una persona tiene o va adquiriendo.

El sufijo -ich en las lenguas mayas

Ahora se debe explicar la segunda parte de la palabra. Como se expresó al principio, hay varios argumentos en contra de la interpretación ‘ojos/rostro solar’ (o semejantes). El primero es que la voz ich como ‘ojo, rostro’ solo se encuentra en lenguas del grupo yucateco, mientras que en las demás lenguas tenemos palabras como ut, hut, wut o sat (ver Kaufman 2003:324). Los términos que se encuentran en el yucateco colonial que refieren al carácter o las emociones y hacen mención de los ojos o el rostro humano, casi siempre llevan algún tipo de sufijo. Por ejemplo, tenemos <chac booxen ich> ‘el de rostro tostado, y el airado y enojado’, <ah chacau olal > ‘colérico y enojado’; <chiilac ich> ‘el enojado y airado con mohína’; <chiilac ol> ‘desgraciado y mohíno y enojado asi’ (Acuña 2001:186, 40, 199; ver también Bourdin 2014). Lo mismo pasa con otras palabras como ich ‘fruto’, ich ‘par, gemelo, par’, jich ‘superficie’, ich ‘dentro’ o ich ‘lugar donde abunda algo (para lugares)’. Son palabras reducidas a una o pocas lenguas y cuando se analizan junto con k’in, considerando otros contextos (como el de nombres personales), no dan traducciones o etimologías coherentes.

Otro argumento en contra de -ich como ‘ojo, rostro’ lo encontramos en la misma iconografía maya. La deidad solar no tiene el signo K’IN en los ojos, es decir, no tiene ‘ojos de sol’ y aunque en algunos ejemplos tiene el signo K’IN en la mejilla o como orejera, hay otros ejemplos en los que tiene el signo en la frente, en la diadema de su cabeza o bien, ejemplos donde no lo tiene (Imagen 2).

IMAGEN 2. Ejemplos del dios solar en la iconografía maya. a) La cabeza del dios y sus características, con el signo K’in en la mejilla y frente, nótese que no tiene ‘ojos de sol’ (dibujo de Daniel Salazar, 2019:197) ; b) K’inich Ajaw en la cerámica. nótese que no tiene ni en los ojos, ni en el rostro (pero si en el cuerpo), el signo K’in (dibujo de Karl Taube, 2003:411).

Es decir, el signo K’IN no necesariamente es un elemento inherente al rostro del dios. Los famosos mascarones de Kohunlich (Q. Roo) también se han tomado como evidencia de los ‘ojos solares’. Si bien estos mascarones a veces tienen en sus ojos el signo K’IN, en otras ocasiones este signo se combina con el signo WINIK (también parecido a CHUWEN) y en algunos ejemplos no tienen el signo (ver Salazar 2019:195-199) (Imagen 3). De cualquier manera, un elemento iconográfico así, no necesariamente respalda o nos dice como se debe leer o traducir el nombre de quien lo porta[23]. Debemos considerar que esto es suficiente para descartar una traducción relacionada con ‘ojo(s)/rostro’.

IMAGEN 3. Ejemplos de los ojos de personajes de los mascarones del edificio A1 de Kohunlich. Obsérvese la mezcla de elementos iconográficos, que no necesariamente refieren al signo K’in. Dibujos de Daniel Salazar (2019:197).

Como se mencionó, René Acuña ya había considerado la posibilidad de que la terminación -ich de K’inich cumpliera la función de intensificador, semejante al sufijo del yucateco colonial. Esto es algo remarcado también por D. Bolles (2019:99), quien considera que -ich es parte del “complejo de sufijos adjetivales” -Vch y que <Kinich> tendría relación con <kinam>, con el significado de ‘poderoso, respetado’ (Bolles 2014:50)[24]. El mismo autor, al equiparar la palabra con términos como <halach> y <cilich>, considera la posibilidad de traducir <Kinich> como ‘poderoso’. También Smailus (1989:123) hizo notar que, en la misma lengua, con algunos adjetivos de dos sílabas, la segunda tiene forma -Vch o -Vc[25]. Para el maya jeroglífico, algunos autores han considerado el sufijo -Vch como adjetivizador, a partir de sustantivos abstractos o verbos (Lacadena y Wichmann 2004:247) o bien, como intensificador de adjetivos (Boot 2009:193).

Hay más ejemplos del maya yucateco colonial que arrojan luz sobre el sufijo: <bak> ‘cercar rodeando’ y <bakach> ‘todos’; <ziidz> ‘codiciar y desear con mucho afecto alguna cosa buena o mala’ y <ziidzach> ‘deseoso o codicioso así’; <baldzam> ‘representante y tal representación’ y <baldzamach> ‘truhan, farandulero y chocarrero, no es vocablo honesto’; <zauin> ‘cosa ambicionada y envidiada’ y <zauinach> ‘envidioso y ambicioso’. También deriva algunos verbos transitivos en términos compuestos, como en <takach pakat> ‘mirar de hito en hito con desvergüenza o con irreverencia’ (de <tak> ‘pegar como papel’ y <pakat> ‘mirada’) y <pakach> ‘hacer tortillas de maíz formándolas y palmeándolas entre las manos’ (de <pak> ‘pegar, engrudar o soldar pegando’) (ver Acuña 2001:73, 148, 79, 142, 527, 478).

Es de notar que este sufijo ya desde época colonial era bastante raro y que la forma predominante era -ach. El sufijo en yucateco actual ya no es productivo, aunque aparece en algunas palabras y también en mopán y lacandón, principalmente (ver Hofling 2017:713).

K’inich como adjetivo

En ch’orti’, como se mencionó anteriormente, Wichmann (1999:82) hizo notar que el sufijo -Vch forma adjetivos a partir de verbos posicionales[26]. Hull (2005:118) también registra lo mismo sobre el sufijo -Vch. En este caso, el uso del sufijo muestra cierta equivalencia con su uso en yucateco colonial. En ch’ol también se registran algunas voces que hacen uso de un sufijo -Vch, de manera similar a ejemplos del yucateco, como intensificador: koj ‘solo’ y kojach ‘solo’; säk ‘blanco’ y säkäch ‘limpio’ (entendido como ‘muy blanco’); al ‘pesado’ y aläch ‘pesado’ (analizado como ‘muy pesado’), y posiblemente también bäjäch ‘culpable’ (Hopkins et al. 2011:99, 197, 7, 12; Aulie y Aulie 2009:8). En este caso el sufijo aparece solo con adjetivos y también predomina la forma -äch (también algunos pronombres hacen uso del intensificador, ver Hopkins et al. 2008:90,91). Es notable que en ch’ol actual aún se usa un sufijo -äch que puede derivar adjetivos a partir de sustantivos, como witsäch ‘empinado’ (derivado de wits ‘montaña, cerro’)**.

La evidencia sugiere que era más común que a partir de verbos, el sufijo -Vch ayudara a formar adjetivos, aunque considerando el ejemplo ch’ol, también pudo formar adjetivos a partir de sustantivos. Considerando las lenguas ya revisadas, se pueden proponer traducciones de K’inich como ‘caliente, airado, colérico’, ‘enojado, iracundo, animoso’ y por supuesto, las más comunes e igualmente vinculadas con el sol: ‘radiante, solar, resplandeciente’. Cada traducción debe aplicarse según el contexto, pero no cabe duda de que K’inich principalmente refiere a aquel que tiene alguna característica del sol, o bien, a aquel cuyo temperamento, carácter o modo de vida es semejante al del astro rey. Como han hecho notar varios autores, de manera general en Mesoamérica, el calor vital del ser humano se relaciona con la edad. Así remarcaba López-Austin (1996:288) hace tiempo:

“Tanto los nahuas como los tzotziles actuales hablan de la gran fuerza anímica de los ancianos, que puede convertirlos en seres peligrosos. La «sombra» de los viejos, según los nahuas, ha adquirido poder con los años, y puede dañar a los niños, muy débiles de «sombra», a través de la mirada. Para los tzotziles la fuerza de los ancianos aumenta tanto con la edad como por el contacto con los dioses que se establece en el desempeño de los cargos públicos. Los viejos, así, atesoran calor en sus corazones”.

Durante el período clásico, el término K’inich principalmente se aplicó a ciertos soberanos que retomaron el nombre de sus ancestros. Los ejemplos más conocidos los tenemos en Palenque, donde encontramos primero a un K’uk’ Bahlam y después, a un K’inich K’uk’ Bahlam, un Ahkul Mo’ Nahb y un K’inich Ahkul Mo’ Nahb, un K’an Joy Chitam y un K’inich K’an Joy Chitam, un Kan Bahlam y un K’inich Kan Bahlam, y un Janab Pakal y un K’inich Janab Pakal (Stuart y Stuart 2008:244-248). Vale mencionar que todos los K’inich gobernaron después de los que no lo eran y, en algunos casos, tenían relación de parentesco con ellos. De esta manera, la traducción de los nombres propios de algunos personajes que se identificaban como K’inich, quedaría así: K’uk’ Bahlam ‘jaguar-quetzal’, K’inich K’uk’ Bahlam ‘jaguar-quetzal radiante’; Kan Bahlam ‘jaguar-serpiente’ y K’inich Kan Bahlam ‘jaguar-serpiente iracundo’;  Ajaw ‘señor, gobernante’ y K’inich Ajaw ‘Señor solar’ o ‘Señor furioso’ (ver también Colas 2003, 2003a, 2004; Grube 2002; Sheseña 2012, 2020: Zender 2014) [27]. Muchas de las traducciones se deben hacer considerando contextos más amplios, que no se revisarán aquí.

El nombre colonial de <Kinich Kak Mo> se podría traducir como ‘Guacamaya ígnea-resplandeciente’ o bien ‘Guacamaya colérica-solar’ (<Moo> ‘gacamaya’)[28]. Un apelativo muy interesante que se encuentra en yucateco colonial y que no refiere a seres vivos es <Kinich Kak Ek>, que el Bocabulario Mayathan define como ‘fuego del cielo, como el que descendió sobre Sodoma y Gomorra’[29]. Aquí, la palabra <Ek>, usualmente, ‘astro, estrella’, tiene la concepción de ‘fuego’, como lo demuestra el término compuesto <lubul ek> ‘caer fuego del cielo’ (que literalmente sería ‘caer estrella’) (Acuña 1993:357, 162). La mitología bíblica enfatiza que lo que descendió sobre las ciudades fue una lluvia de fuego y azufre, por lo que <Kinich Kak Ek> puede traducirse como ‘furiosa lluvia de fuego’, ‘fuego sulfúreo-solar’, o bien, ‘fuego colérico-solar’, enfatizando que es un fuego celeste. Dado que en Mesoamérica hay una relación entre las estrellas, el fuego y la guerra (ver Aldana 2005, Chinchilla 2017:72-75; Stuart 1995:310), es obvio que varias de estas descripciones y nombres personales tienen origen en las actividades bélicas. Es un tema en el que se debe profundizar.

K’inich como sustantivo

La otra forma de K’inich que aparece es cuando designa a la deidad solar. Hay pocos ejemplos en las lenguas mayas de sustantivos con terminación -ich. En maya yucateco los más conocidos tal vez sean tatich, registrado como ‘término de respeto con el que, por lo general, se designa a los hombres de mayor edad’ o ‘reyezuelo o cacique’ y mamich ‘término de respeto con el que, por lo común, se designa a las mujeres casadas, especialmente, si son de edad madura’ o  ‘madre o persona mayor de edad’ (Villa Rojas 1992:248; Barrera 1980:779, 491, énfasis mío)[30]. El primer término deriva de tat o taat, que significa ‘señor’ o ‘padre’ y el segundo de maam ‘mamá, madre’ (voz tomada del español). En la lengua de las inscripciones tenemos voces que posiblemente usan el sufijo: ak’ach ‘pavo de monte’, emach ‘mapache’, nukuch ‘grande’ y tunich ‘piedra’ (ver Boot 2009:22, 64, 136, 172). Todo indica que, en este caso, el sufijo -ich, debe analizarse como un intensificador que funciona para derivar la forma reverencial de algunos sustantivos. Otra opción es que haya servido para formar sustantivos a partir de verbos o adjetivos.

En este caso, y como han remarcado varios autores, su traducción puede ser: ‘dios solar’, ‘gran sol’, ‘el caliente’, ‘el iracundo’. De esta manera, algunos nombres de soberanos clásicos como K’ahk’ u Jol K’inich se traducen como ‘la cabeza del dios-sol es ardiente’, o bien, ‘el (dios) sol (es) iracundo’, mientras que K’awil Chan K’inich, se traduciría ‘el dios solar-celeste es K’awil’ (Colas 2003:273; Sheseña 2012:443; Wichmann 2004:81). El nombre yucateco colonial <Ix Kan Kinich> se traduciría como ‘(la) preciosa (señora) deidad solar’ o ‘(la) rojiza deidad solar’[31]. Aún se puede mejorar la traducción de este tipo de nombres y su interpretación. Cabe remarcar que el término K’inich, cuando aparece pospuesto (usualmente usado como sustantivo) se debe analizar junto con los otros elementos del nombre a los que está conectado, ya que es parte del “designador rígido” que describía al soberano como el representante de un aspecto de la deidad solar. El epíteto K’inich, cuando aparece antepuesto (usualmente adjetivando otros elementos), sirve como atributo del “designador rígido” que le sigue y por medio de este uso, una persona se envestía con todos los atributos de la deidad solar (Colas 2003:281).

Observaciones finales y pendientes

Con la revisión de la evidencia lingüística y epigráfica referente al término K’inich, queda claro que ni el origen de la voz, ni su traducción, tienen que ver con ‘ojo(s)’ o ‘rostro’ (de sol). Como parte de los nombres de deidades, el término quedó registrado principalmente en documentos coloniales de la región maya peninsular, aunque por su prestigio aparece también en el Popol Vuh. Dada su asociación semántica con las voces para ‘sol’ y ‘calor corporal’ en varias lenguas mayas,  su traducción más coherente es ‘caliente, airado, colérico’ o ‘enojado, iracundo, animoso’, cuando forma parte del primer elemento de los nombres personales (y adjetiva otros elementos), o bien, como ‘radiante, solar, resplandeciente’ cuando describe la cualidad de cosas o lugares. Cuando el término se usa como sustantivo (pospuesto, en la última parte del nombre personal) refiere a una forma reverencial para designar a la deidad solar, en otros contextos, K’inich Ajaw. Como han remarcado varios autores, tal vez deba traducirse ‘dios solar’, ‘gran sol’, ‘el caliente’ o ‘el iracundo’. La relación del término con la guerra también es un tema en el que se puede profundizar.

Aún quedan varios pendientes por resolver en la cuestión del uso del término, su origen y desarrollo. Uno de los mas interesantes refiere a la cuestión de que si la voz debe tener aspiración glotal o no; es decir, si debe transcribirse K’ihnich (con raíz CVhC) o K’inich (con raíz CVC). Tenemos evidencia de una aspirada /h/ por las equivalencias en los términos ch’orti’ k’ihn y yucateco k’íin; pero hay que notar que algunas palabras que tienen una estructura parecida a K’inich (CVnVC), y vocal con tono alto en yucateco, como wíinik y síinik, no tienen una aspirada posvocálica en sus equivalentes ch’olano-tzeltalanos, que son winik y xinich’ (ch’ol), y xanich’ y winik (tzeltal). Parece ser que la nasal /n/ condiciona la aparición de este rasgo[32]. La propuesta de Wichmann (2004:79) de la existencia de un silabograma hi que indicaría esta aspiración en la lectura epigráfica K’inich, también es bastante cuestionable, ya que el signo T405, como ha sugerido Boot (2005:273) parece ser parte del silabograma chi (T671).

También se debe investigar más sobre el origen y desarrollo del sufijo, ya que si bien la forma predominante en el yucateco colonial es -Vch (con vocal variable), la evidencia sugiere que el sufijo -ach era usado como intensificador de forma más común. Posiblemente un sufijo servía para formar adjetivos (a partir de verbos o sustantivos), mientras que otro formaba sustantivos (a partir de verbos o adjetivos), algo semejante a lo que debió existir en el lenguaje de las inscripciones, como han sugerido algunos autores. La equivalencia con los sufijos de otras lenguas (como puede ser el tzeltalano -Vt) y el posible préstamo de la palabra hacia otras lenguas mayas (posiblemente en el posclásico) también es un tema pendiente.

IMAGEN 4. Signos relacionados con el sol y el calor. a) logograma K’IN, b) logograma K’IN (variante de mono, en contexto de Cuenta Larga), c) logograma K’INICH. Dibujos estándar de William Mex.

NOTAS

*Este texto fue publicado el 19 de agosto, pero se le hicieron ligeras correcciones ortográficas y de estilo el 24 de agosto* Última modificación: diciembre de 2022

[1]Los años comenzaban con 1 de los 4 de los días del Tzolk’in que se conocen como “cargadores del año”. Estos eran K’an, Muluk, Hix y Kawak (con ortografía actual).

[2] Las lenguas mayas aquí analizadas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, nh, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- usualmente representa el sonido -sh- en el alfabeto español. Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Se ha respetado la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente, esa palabras se representan entre paréntesis angulares < >. En yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-; c = k y la -k- representa el sonido glotalizado k’. En todos los casos ç = s, z. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples.

[3] Cabe recalcar que algunas fuentes registran el apelativo como <Kinich> y otras, como <Kin ich>. Por su contexto, aquí se consideran que refieren a lo mismo y deben transcribirse como <Kinich>, con ortografía actual, K’inich.

[4] En ortografía actual el nombre sería K’inich K’áak’ Mo’. En otra sección de su escrito, Lizana afirma: “lo que estos naturales decían de los rayos del Sol, cuando adoraban las plumas de colores variados de la guacamaya, como también cuando hacen consumir por el fuego sus ofrendas; yo creo, pues, que de esa manera simbolizaban la quema de los bosques y el agostamiento del verdor de los campos ocasionados por el calor dé los rayos del Sol.” Se le hicieron ligeras modificaciones a la ortografía del texto original de Lizana, para hacerlo más entendible en español actual.

[5] Una etimología popular es aquella que establece una relación entre palabras parecidas, por su uso o significado, pero que son de distinto origen.

[6] Haban es un término relacionado con la cacería (ver Acuña 2001:271). Otras Relaciones lo mencionan y algunos autores han transcrito la palabra como Kaban o Caban (ver Garza et al. 1983:1:305). Tal vez se asocie con la guerra.

[7] El Informe contra idolorum cultores menciona también a un <Kiniche> (Sánchez de Aguilar 1613:19), aunque por falta de contexto no se puede decir más. No es claro si Kiniche refiere a un título o dios y tampoco si la /-e/ final es parte de otra palabra, un sufijo, o si simplemente es un cambio por la pronunciación final de la consonante /-ch/ de Kinich. El mismo informe, al referirse a Gaspar Antonio Xiu (como Gaspar Antonio de Herrera), menciona que este individuo “fue hijo de vn Sacerdote de su gentilidad llamado <Kinchi> […]” (Sánchez de Aguilar 1613:96). En este caso, sabemos que <Kinchi> refiere al personaje de título y nombre Ah Kin Chi (ah kin: ‘especialista ritual, sacerdote’, que usa Chi como apellido o patronímico) y no a Kinich (ver Cogolludo 1954:1:260).

[8] En ortografía actual sería Ix K’an k’inich. Ix- es un prefijo femenino, k’an es ‘amarillo/a, precioso/a’.

[9] En la traducción en inglés de Edmonson son ‘of sun eye kak mo’ o ‘sun eye/face fire macaw’, ‘the sun eye of the little tree’ y ‘sun eye spoke’, respectivamente.

[10] La traducción al español es mía.

[11] No es clara la traducción de Kinchil Coba. La primera parte es una contracción de Kinichil, y también hoy en día es el nombre de un poblado de Yucatán. Tal vez deba traducirse como ‘lugar de K’inich’. También se tiene registro de un K’inchil en el clásico. Coba, por otra parte, parece referir a la ciudad o a la zona arqueológica de Cobá, ubicada en el estado de Quintana Roo.

[12] Aunque Garza et al. (1983:1:305) transcriben Haban como Kaban.

[13] En el alfabeto K’iche’, se usó y se usa la grafía /q/ para representar el sonido uvular, equivalente al sonido de la /k/ de otras lenguas mayas. Es decir, Quenech seguramente se pronunciaba Q’inich y el hecho de que la palabra para ‘sol, día’ en K’iche’ y otras lenguas mayas guatemaltecas sea q’ij, mientras que en maya epigráfico es k’in, ayuda a comprobar que Quenech Ahau es un préstamo de otros grupos de prestigio hacia el K’iche’.

[14] Christenson (2007:191, nota 505), considera que “In addition, the progenitors of the Quiché ruling lineages bore the title K’enech Ajaw (Sun-faced/eyed Lord—see p. 203n.505), the legitimate sun lords as opposed to the false sun of Seven Macaw.” (Christenson 2007:79). Apparently, Quiché lords also saw themselves as earthly manifestations of the sun deity. The use of this archaic, non-Quiché title may indicate the antiquity of the concept as well as the origins of its Cavec authors”. (Ver también Campbell 1983:82 y Tedlock 1993:337).

[15] La escritura jeroglífica maya se desarrolló desde el período preclásico (hacia el 300 a.C.) y se usó aproximadamente hasta 1700 d.C. Por convención, los silabogramas se escriben con minúsculas y en negritas, los logogramas en mayúsculas y negritas (unidos con guion, en dado caso). La transliteración (escribir con grafías latinas la lectura fonética de los signos) se realiza primero, después la transcripción (escribir como se deben pronunciar las palabras), que se hace con cursivas y, por último la traducción, con letra normal y entre comillas simples

[16] ‘Sun-eyed’ en el original en inglés, aunque a veces también ‘sun-faced’. Este título en un principio se propuso leer como Mah K’ina, o bien, Chik’in, lecturas ya en desuso.

[17] La escritura jeroglífica maya consta principalmente de signos que representan palabras (logogramas) y signos que representan sílabas (silabogramas). Los signos se identifican con una T mayúscula y un número, según la catalogación de Thompson. Hay que tener en cuenta que conocer la lectura del signo, no necesariamente implica poder traducirlo correctamente o poder analizarlo lingüísticamente. El desciframiento comprende de varios pasos y niveles.

[18] En el original en inglés: “to get heated, become warm, become angry”.

[19] En la actualidad, existen alrededor de 30 lenguas mayas, las cuales descienden de un (hipotético) ancestro común, llamado proto-Maya y cuyos hablantes se distribuyen principalmente en el sur y este de México, Belice, Guatemala, y parte de Honduras y El Salvador. Los grupos lingüísticos mayores de la familia maya son: Yukatekano, Ch’olano-Tzeltalano, Gran Q’anjobalano, Mamo-K’iche’ano y Huastecano. El área Mayor de las Tierras Bajas Mayas (Greater Lowland, abreviado GLL), incluye al Yukatekano (cuatro lenguas), Ch’olano (cuatro lenguas) y Tzeltalano (dos lenguas).

[20] La grafía -q- representa un sonido uvular y el dígrafo -nh- representa un sonido nasal velar.

[21] Tierras Bajas Mayas refieren al área de los grupos ch’olano y yucatecano.

[22] Ver Sobrino (2018) para la cuestión del tono en maya yucateco y protoyucateco.

[23] Por ejemplo, tenemos el caso del dios del viento, quien siempre tiene un elemento de “T” como collar, orejera, o en su rostro, pero sabemos que su nombre es Ik’ K’uh, ‘dios viento’ (y nada que ver con ‘rostro/ojos de viento’).

[24] Otras traducciones de <Kinam> se relacionan con el calor vital del ser humano.

[25] Ver también Andrade 1955:3.40. Edmonson considera que: “Kin Ich ‘sun eye’ is a metaphor for divine or glorious. It was later applied to Christ (line 1590). Landa 1929: 2: 26 considers it the name of a god.” Al parecer Edmonson considera <Kilich> y <Kinich> como equivalentes (Edmonson 1982:22, nota 363).

[26] El sufijo –Vch en algunos aspectos es semejante en función al sufijo -Vt, que se encuentra en lenguas ch’olano-tzeltalanas y que puede formar sustantivos instrumentales y adjetivos. Ver por ejemplo la correspondencia entre el tzeltal bik’it ‘pequeño, chico’ y el yucateco bek’ech ‘delgado, flaco’. Aún se debe profundizar en esta cuestión.

**Agradezco esta información proporcionada por Raphael Tunesi y su informante hablante de ch’ol Eulises [NOTA AGREGADA EL 21-AGO-2020].

[27] Los términos usados aquí son k’uk’ ‘quetzal’, bahlam ‘jaguar’ y kan ‘serpiente’.

[28] Considerando el yucateco colonial <moo> ‘guacamaya’ y <kak> ‘fuego, lumbre’ o bien <kak> ‘cólera con que uno muestra su indignación e ira’ (Acuña 2001:320). De manera general las guacamayas se asocian con el fuego y calor, pero también hay una obvia relación por paronomasia entre <moo> ‘guacamaya’ y la palabra <moh> ‘brasero o brasas, lumbre o fuego que se pone debajo de la cama’ y ‘calentarse a la lumbre’ (ver Acuña 2001:409). Con ortografía yucateca actual, sería K’inich K’áak’ Mo’.

[29] Esta traducción también ayuda a descartar un significado relacionado con ‘ojos/rostro’. Con ortografía actual sería K’inich K’áak’ Ek’.

[30] Sería interesante indagar si la voz Cauich (Kawich), hoy usada como apellido, hace uso de este tipo de sufijo.

[31] Considerando <kan> ‘cosa bermeja’ o <kan> ‘ponerse amarillo’ (ver Acuña 2001:325, 326). Con ortografía actua es k’an.

[32] Este fue un detalle notado también por Sobrino (2018:234). Winik significa ‘persona’ y xinich’/xanich’ ‘hormiga’.

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¿Es correcto celebrar el Año Nuevo Maya en julio de cada año?

por William H. Mex[1]

Actualización: julio de 2026

Introducción a la problemática

En los últimos años y sobre todo a raíz del fenómeno 2012, se puso de moda la celebración de un “Año nuevo maya” o “Fuego nuevo”  en diversas partes de la Península de Yucatán. Esta actividad, normalmente llevada a cabo el 21, 25 o 26 de julio de cada año (o unos días antes o después), es proclamada -no pocas veces- como de “origen prehispánico” y perteneciente a una “tradición antigua” por sus organizadores. Pero ¿cuál es la evidencia antigua en la que se respalda dicha actividad? ¿existe un origen prehispánico de la celebración? Y, desde un punto de vista serio y académico, ¿es correcto celebrarlo en el mes de julio, cada año? Este breve artículo pretende revisar y cuestionar las fuentes antiguas en las que se basaría dicha celebración, para saber qué tan confiables son y para acercarse a cómo conmemoraban el Año Nuevo los antiguos mayas.

El calendario maya y los textos para su estudio

Como sabemos, para el estudio de la cultura maya y las culturas mesoamericanas, existen básicamente 3 tipos de fuentes: las actuales (tradición viva, estudios antropológicos, etc.), las coloniales (crónicas, vocabularios, Relaciones, etc.) y las prehispánicas (monumentos en piedra, códices, etc.). En varias ocasiones, una fuente complementa a otra (y no siempre disponemos en igual cantidad y calidad de todas). Este texto indaga principalmente en las fuentes etnohistóricas y arqueológicas (incluyendo las epigráficas).

En primer lugar, debemos dejar en claro qué entendemos como calendario maya prehispánico. Este calendario es aquel que es posible estudiar (principalmente) mediante un acercamiento a los monumentos e inscripciones datadas más que nada del 250 al 900 d.C. (período “Clásico”), es decir, mediante las fuentes más antiguas y fidedignas. Este calendario se conforma en su totalidad de varias cuentas, siendo las más relevantes para este estudio, las siguientes (ver bibliografía citada):

  • El “año solar” Haab (o Ja’ab) de 365 días, formado por 18 veintenas o winales (“meses”) y 5 días aciagos (Wayeb)
  • El “año vago” de 360 días (también conocido como Haab/Ja’ab)
  • La cuenta de augurios/adivinatoria/sagrada de 260 fechas conocida como Tzolk’in (nombre moderno) o Ch’ol q’ij (nombre actual de los altos de Guatemala). Se conforma de 20 días y 13 números = 260 fechas con augurios/pronósticos, que se repiten infinitamente
  • Un ciclo de 52 años, que es cada cuando una fecha Haab y Tzolk’in vuelven a coincidir o se “sincronizan”
  • La “Cuenta larga”, que parte de un punto de origen, conocido como “Fecha era”, que inició en el 3114 a.C. y en cuyo decimocuarto “Baktún” (Pik) estamos viviendo. Esta cuenta considera los Bak’tunes, K’atunes, Tunes, Winales y K’ines que han pasado desde una fecha, la 4 Ajaw, 8 Kumk’uh[2]

Ninguna de estas cuentas por sí sola es el calendario maya. Por ejemplo, si no consideramos la cuenta Tzolk’in / Ch’ol q’ij, no tendríamos el augurio o suerte del día; si no consideramos el Ja’ab/ Haab, no tendríamos la veintena y las actividades correspondientes, y si no consideramos la “Cuenta Larga”, no tendríamos el punto de partida del conteo de días totales. Ahora bien, retomando el tema relevante para nosotros, es preciso preguntar: ¿Quiénes nos hablan del año nuevo maya? Una fuente moderna afirmaba hace poco que:  

“La fecha de inicio del Año Solar Maya (Haab) está establecida en tres fuentes documentales: (1) El Códice Pérez, recopilación de documentos calendáricos hecha por el ilustre investigador yucateco Juan Pío Pérez Bermon (vivió del 11-7-1798 al 6-3-1859), (2) El Chilam Balam de Chumayel, capítulo III, y, (3) la Relación de las cosas de Yucatán, libro escrito por Fray Diego de Landa. Las tres fuentes mencionan la fecha 16 de julio, pero, como es fecha del Calendario Juliano (ahora en desuso), al convertirla al Calendario Gregoriano (el que usamos), obtenemos el 26 de Julio[3].”

Es válido mencionar que, actualmente, las tres fuentes documentales citadas resultan fundamentales para comprender la cultura maya yucateca colonial (y también posclásica), aunque hayan sido escritas con el alfabeto latino, después de la conquista española y con influencia de la tradición europea. Como se mencionará al final de este apartado, existe otra fuente colonial, que niega la existencia del bisiesto y un posible ajuste, pero casi no ha sido tomada en cuenta. Pero antes debemos analizar que es lo que realmente dicen los textos. El escrito más relevante, por supuesto, es el atribuido a Diego de Landa. En la sección donde explica el funcionamiento del calendario, el fraile franciscano dice:

“El primer día del año de esta gente era siempre a 16 días de nuestro mes de julio [calendario juliano], y primero de su mes de Pop, y no es de maravillar que esta gente, aunque simple en otras cosas, le hemos hallado curiosidad y opinión en esta […]” (Rivera 1985:112, enfásis mío)

Después de lo cual prosigue:

“El primer día de Pop es el primero del primer mes de los indios; era su año nuevo y, entre ellos, fiesta muy celebrada porque era general y de todos […]” (Rivera 1985:130).

Ahora bien, tenemos que notar que Landa menciona que el 16 de julio (26 de julio, ajustado al calendario gregoriano) coincidía con el primer día del mes <Pop> (en maya Clásico: K’anjalaw / K’anjalab). La fecha Tzolk’in era 12 K’an, uno de los «cargadores» del año[4]. La fecha de la Relación probablemente fue 16 de julio de 1553. Pero si la cuenta solar de los mayas precolombinos era de 365 días ¿Cómo es posible que siempre cayera un 16 de julio el día de “año nuevo” del mismo? Esto hubiera implicado un ajuste de días, del cual no tenemos evidencia y no tenemos por qué pensar siquiera que dicho ajuste existió originalmente, ni el Clásico, ni en el Posclásico[5]. Existe la posibilidad de que la fecha que recopiló Landa haya coincidido con el inicio del año nuevo una sola vez, y no siempre. Y que esa fecha se haya tomado como absoluta.

Más aún ¿por qué deberíamos tomar al pie de la letra -y sin cuestionar- lo que Landa afirmó con respecto al calendario? En otra sección, por ejemplo, el fraile confunde el silabario maya con un alfabeto (ver Rivera 1985:148). Si consideramos que el redactor confundió un silabario con un alfabeto ¿Por qué habríamos de creer que comprendió o quiso entender el calendario maya, algo que era mucho más complejo? Como se verá, es poco probable que haya existido una ajuste de bisiestos en la cuenta maya, ya que no hay fuente que así lo afirme y fundamente, al menos de manera convincente[6].

Ahor bien, ¿qué dice el Chilam Balam de Chumayel sobre el año nuevo? Este texto colonial, si bien tiene datos del período Posclásico (aprox. 900/1000 – 1521/1697 d.C.), se terminó de elaborar hacia 1782, casi 300 años después de la llegada de los españoles, es decir, cuando los mayas yucatecos ya habían asimilado una parte de la cultura europea. El siguiente análisis se basa en la sección titulada KATÚN en la traducción de Mediz (2010) y CALENDRICAL NOTES en la versión de Edmonson (1986) de dicho texto. Dicha sección comienza con la mención del Katun 11 Ahau en 1513, y menciona las características relevantes del calendario maya de esta manera:

  • los meses del año:
  • <u ychil Haab doce 12> ‘meses del año: doce’
  • los días del año:
  • <u tzol kin ychil hunp’el haab días 365> ‘la cuenta de días en un año: 365’
  • las semanas del año:
  • <u tzolan semana ychil hunp’el haab 52> ‘la cuenta de semanas en un año: 52’
  • y la cuenta de días por meses:
  • <u tzolan kin ychil uacp’el u tu yax chun días 181> ‘la cuenta de días en seis meses, desde el verdadero comienzo: 181’

Tenemos que notar que este es un conteo que toma como base el Calendario Gregoriano, por eso menciona las 52 semanas (períodos de 7 días) que hay en un año y la cuenta de 181 días, para seis meses. Es imposible que se refiera a meses (winales) mayas, ya que habrían sido 120 días (dado que son 6 veintenas de días). Y más aún: usa la palabra <u> ‘mes, luna’ para los meses de 30 o 31 días del Calendario Gregoriano, a pesar de que el término originalmente designaba a la veintena o  “mes” maya. Esto es un ejemplo de la adaptación de conceptos calendáricos europeos a la cultura maya (y viceversa). El texto prosigue con la cuenta de veintenas mayas:

  • <u tzol uinal ychil hunp’el hab lae> ‘la cuenta de winales [meses] en un año es:’
  • Poop 16 julio, Uoo 5 agosto, Zip 25 agosto, Sotz 14 septiembre, Sek 4 octubre [etc.]

Es decir, el mes maya <Pop> iniciaba el 16 de julio, el mes maya <Uoo> iniciaba el 5 de agosto, etc. Esta si es la cuenta de los meses (winales) de 20 días mayas, correlacionada con cada mes del Calendario Gregoriano. La cuenta finaliza con la última veintena y los 5 días aciagos:

  • <Cumku 21 junio>
  • <u uayayab hop’el kin> ‘los wayayab [días aciagos] son cinco [después del mes Cumku]’  

Considerando lo anotado, si al 21 de junio sumamos 20 días, llegamos al 11 de julio. Eso quiere decir que el año nuevo siguiente, después de los 5 días aciagos, habría caído otra vez el 16 de julio [26 de julio, en C. Gregoriano], ya que ese habría sido el primer día de la veintena maya Pop (21 junio + 20 días= 11 julio + 4 días = 16 julio [26 de julio, en C. Gregoriano]). Pero sin agregar bisiestos, ya que febrero lo contaron de 28 días. De seguir con ese tipo de cuenta, habría provocado un desfase mayor con el pasar de los años, a menos que se hiciese un ajuste (recordemos que el bisiesto europeo se instituyó hacia 1582). El problema es que ninguna fuente colonial registró que el calendario maya hiciera algún ajuste del calendario solar con el año trópico. Si lo hicieron, muy probablemente fue un ajuste de la época colonial temprana o un ajuste con miras a igualar la cuenta maya con el calendario europeo (una “recalibración”, en tiempos cercanos a la llegada de los europeos)[7].

Otro texto colonial, atribuido al famoso Diego Chi, dado a conocer por Juan Pío Pérez y escrito hacia 1793, explica parte del funcionamiento del año maya y sus meses de esta manera:

“Éste es el calendario de nuestros antepasados: cada 20 días hacen un mes, según decían. 18 meses era lo que contaban un año; cada mes lo llamaban «un uinal» que quiere decir mes; de 20 días era la carga de un mes; «mes uinal» decían […] (Barrera y Rendón 1972:150)”

Y nos dice que una vez completadas las 18 veintenas, venía los días wayeb:

“[…] cuando se cumplían los 18 por cada vez que pasaba su carga era un año; luego se asentaban los cinco días sin nombre, los días dañosos del año, los más temibles, los de mayor pena por el temor de muertes inesperadas y peligros de ser devorados por el jaguar […] (Barrera y Rendón 1972:150)”

Y ya cuando iban a finalizar los días dañosos, dice:

“[…] al cuarto día se le colocaba [la imagen del dios] en las afueras de la casa para que allí le amaneciera; al quinto día se le echaba para que se fuese. El sexto día entonces que era el primero, el día cargador del año, en el que se asentaba el comienzo del año, del nuevo año y del primer mes llamado otra vez Poop, (estera) […] (Barrera y Rendón 1972:152, subrayado mío).

Resulta raro que quién escribió esto no mencionara algo sobre ajustes o años bisiestos. Aunque esto podría atribuirse a su incompleta comprensión del sistema, ya que el mismo redactor maya afirmó: “Que me perdonen mis yerros mis señores padres y los altos entendidos maestros […]” (Barrera y Rendón 1972:153, énfasis mío). Parece ser que entendía que el sistema maya no se ajustó en ningún momento (el bisiesto europeo se había implementado casi 200 años antes de que él escribiera).

El intelectual yucateco Juan Pío Pérez Bermón, en su Antigua Cronología Yucateca, también nos explica algo con respecto al funcionamiento del calendario y la cuestión del Año Nuevo. Además de recalcar las características básicas de los períodos de tiempo ya mencionados, con respecto a la finalización del año maya y el supuesto ajuste de un día de más (cada cuatro años) para el año bisiesto, hace notar que:

«[…] como el bisiesto es muy necesario para integrar el curso solar y éste lo tenían los indios bien conocido, sin duda alguna hacían la intercalación, aunque del modo de verificarla, no hayan dejado noticia alguna; por lo cual se tratará del que usaban los mexicanos por ser muy análoga su cronología á la de nuestros indios, habiendo tenido un mismo origen […]» (Pérez 1883:646, subrayado mío).

Es decir, Pérez Bermón, para respaldar la idea del bisiesto y el ajuste calendárico, toma como base los trabajos que otros académicos de su época (como Veytia y Boturini) realizaron acerca de los calendarios del centro de México (ver Pérez 1883:646-649). Y hay que decirlo: principalmente considera válidos los argumentos de esos académicos, a razón de ser autoridades intelectuales en el tema:

“Como el caballero Boturini tenía conocimientos superiores á cualquiera otro de las historias y pinturas de los indios [del centro de México], es evidente que nada puede contrabalancear su autoridad sobre esta materia, y que su pluma ha puesto la cuestión bajo su verdadero punto de vista.” (Pérez 1883:649, subrayado mío)

Pérez valida la existencia del ajuste del bisiesto entre los antiguos mayas, a razón de que otros académicos expresaron que tal cosa existió en el centro de México antiguo. Aunque se comprende que el ambiente intelectual y el acceso a fuentes al momento en que se redactaron esos trabajos era muy, pero muy distinto al de nuestra época, es justo reconocer que a Pérez le faltó hacer una meticulosa crítica de fuentes históricas, muy necesaria aún en nuestros días.

Antes de pasar a revisar las fuentes precolombinas, vale la pena recalcar lo que las Relaciones histórico-descriptivas de la Verapaz, el Manché y Lacandón en Guatemala, de Martín Alfonso Tovilla mencionan con respecto al calendario de los Chol-Manché[8]. En el Capítulo III del Libro Segundo, este texto, que recopila información de principios del siglo diecisiete, menciona que el año se formaba por 18 meses de 20 días, (tal y como se ha venido mencionando aquí), pero se debe poner atención en lo que dice sobre el sistema, al final de la descripción:

“[…] Constan estos dieciocho meses de trescientos sesenta días, al fin de los cuales dan cinco, que llaman de gran ayuno, días que no tienen nombre. Con estos días se cumplen los 365. Y sólo un yerro les hallé en esta cuenta, que es por ignorar los bisiestos. Y no hay que admirar, pues tantos años lo erramos nosotros hasta que la Iglesia lo enmendó […]” (García 1985:729, énfasis mío)

La misma Relación menciona más adelante:

“Cúmplense estos dieciocho meses a 28 de junio, que el postrero día del mes, y entonces entran los cinco del gran ayuno. Dura hasta tres de julio, y esta vigilia para ellos es de gran veneración, de forma que a cuatro de julio entra el primer día del año según su cuenta […]” (García 1985:729, énfasis mío)  

Cabe mencionar que en esa época, la región Chol-Manché permanecía sin pacificar y se puede considerar que era una región con poca influencia española u occidental. Sin embargo, como en otras crónicas coloniales, no se menciona cuál era la fecha de la cuenta de 260 días en la que caía el año nuevo.

Una vez analizadas estas fuentes, podemos considerar varias posibilidades para explicar las similitudes o disparidades entre ellas: 1) que el año bisiesto o ajuste de días del calendario maya fuese influencia del calendario europeo; 2) que los mayas del Posclásico hubiesen ajustado su calendario introduciendo el bisiesto (tal vez mediante 6 días finales) de manera independiente a la influencia europea (pero en vísperas del contacto); 3) que los mayas peninsulares hubiesen hecho un ajuste de días para el bisiesto (con o sin influencia europea) y que los Chol-Manché no lo hubiesen hecho, a razón de que ambos grupos mantuvieron tradiciones calendáricas relativamente “aisladas”. Aún faltaría un estudio más profundo para respaldar o descartar alguna de estas propuestas. Lo que debemos notar por el momento, es que las fuentes yucatecas coloniales parecen basarse en una sola fuente primaria y eso explicaría que repitieran la misma información. Ahora bien, pasemos a revisar las fuentes más confiables con respecto al tema: las prehispánicas.

Ceremonias de Año Nuevo y cargadores en los códices mayas

La mejor evidencia de origen precolombino que nos da ejemplos confiables de las fechas y ceremonias del año nuevo maya la encontramos en los códices de papel amate. Existen cuatro códices mayas y todos son de origen Posclásico (aprox. 1000-1200 d.C.): Dresde, Madrid, París y Grolier. Los tres primeros tienen evidencia epigráfica de las ceremonias de los cargadores del año, entendidas como “aquellas que marcan la transición de un año a otro, celebrado durante los últimos cinco días del año anterior y el primer día del año nuevo” (Vail y Hernández 2013:11, traducción mía). Es decir, en esos documentos hay evidencia de qué se hacía antes y después de la fecha de año nuevo.

Hay que aclarar que un “cargador del año” es el día con que comenzaba el año Haab, la primera posición del año de 365 días, el día de año nuevo, tiempo denominado como Yax Haab. Por la dinámica de las cuentas de 260 días y de 365 días, solo 4 de los 20 días Tzolk’in podían corresponder con la primera posición del Haab[9]. En teoría existirían 5 “tipos” o grupos de cargadores de años, pero solo tenemos evidencia de la existencia de 3 tipos[10]:

  • Tipo 2, días Ik’, Manik’, Eb y Kaban (Período Clásico)
  • Tipo 3, días Ak’bal, Lamat, Ben y Etz’nab (Códice Dresde)
  • Tipo 4, días K’an, Muluk, Hix y Kawak (Códice Madrid y Landa)

En las páginas 25-28 del Códice Dresde hay evidencia de que los días de año nuevo eran Ben, Etznab, Ak’bal y Lamat y en las páginas 27 y 28 hay evidencia de la expresión Yahx Haab(il) ‘año nuevo’. En la sección de la página 27, con referencia a los años Ak’bal, se menciona el levantamiento (tz’ahpaj) de un árbol (Yahx Itzamna? Te’) en el oeste (chik’in) y se dice que el augurio para el inicio de año (Yahx haabil) es la sequía (k’in tuun haabil). La deidad de la muerte se observa ofrendando pescado, una ave degollada, tamales y esparciendo incienso (Imagen 1). En la página 28, con referencia a los años Lamat, se menciona el levantamiento de un árbol en el norte, pero esta vez el augurio es ‘comida y bebida’, entendido como ‘banquete’ o ‘abundancia de alimento’. La deidad Itzamna(?) se observa ofrendando piernas de venado, pavo, una ave degollada e incienso (Imagen 1).

Es valioso notar que el énfasis recae en los días del calendario maya y no en la veintena (mes). Y que estos días, por la mecánica del calendario, variaban. Estos son los ejemplos más claros de ceremonias de año nuevo que tenemos en los códices y, a cada grupo de días corresponden actividades similares, consistentes en más o menos el mismo tipo de acción y ofrenda (Imagen 2).

Imagen 1. Páginas 27 (izquierda) y 28 (derecha) del Códice Dresde, correspondientes a los años Ak’bal y Lamat. La flecha señala la lectura Yahx Haab(il) (tomado de https://www.slub-dresden.de/startseite/ y de Schele y Grube 1997)
Imagen 2. Páginas 25 y 26 del Códice Dresde, correspondientes a los años Ben (izquierda) y Etz’nab (derecha), respectivamente (tomado de Schele y Grube 1997)

Ahora bien, en el Códice Madrid también hay ceremonias de los cargadores del año. En la página 35, en la parte superior izquierda, se registraron los numerales 7 y 12 y el nombre del mes <Pop>, como K’anjalaw (Imagen 3, flecha blanca izquierda). Después (de arriba hacia abajo) aparecen las fechas 11 K’an, 2 K’an, 6 K’an, 10 K’an, etc., cada uno separado por un intervalo de 4 años, ya que los años restantes del ciclo son Muluk, Ix y Kawak (que cubren las páginas 34, 36 y 37).

 

Imagen 3. Página 35 del Códice Madrid (sección, tomado de Vail 2013)

Hay que mencionar que si bien estas son ceremonias de los cargadores de los años, no se menciona explícitamente el término Yahx Haab ‘año nuevo’, como si se hace en el Códice Dresde. El hecho de que aparezca la fecha Haab 7 y 12 <Pop> (K’anjalaw) se debe a que, por la dinámica del calendario, solo determinados días pueden corresponder con determinados coeficientes del Haab. Así, los días K’an, Muluk, Hix y Cauac (cargadores del Posclásico y mismos que registra Landa) solo pueden ser los días 7, 12, 17 y 2 de algún mes. Se sabe que las páginas 34, 36 y 37 del Códice Madrid hace referencia a las ceremonias relativas al año nuevo y cierran el ciclo de los 4 días-cargadores mencionados (ver Vail 2013).

Como se ha mencionado, Landa da la fecha 12 K’an 1 Pop como inicio del año nuevo (16 de julio, probablemente de 1553), pero por la dinámica del calendario, esta fecha debió ser 12 K’an, 2 Pop. El detalle se explicaría si consideramos la posibilidad de que el Haab pudo iniciar en un momento diferente del día que el Tzolk’in[11]. Aún así, mucho de lo que menciona Landa tiene cierta correspondencia con lo que aparece en estas secciones del Códice Madrid.

Con respecto a los libros sagrados, finalmente, en las páginas 19 y 20 del Códice París (el tercero que nos interesa), se presentan los augurios correspondientes a cada año: Lamat, Ben, Etz’nab y Ak’bal (Imagen 5). En la sección (reconstruida) correspondiente a los años Lamat (primera de la izquierda) aparece una deidad esquelética sentada en una “banda celeste” y debajo de ella, un zopilote, un dios del maíz y un felino devorando a un humano. En la sección correspondiente a los años Ben (segunda columna), aparece un dios del maíz destripado, un ave (tal vez un zopilote) con intestinos en el pico y, debajo, un dios del maíz con el signo de tamal. En la parte correspondiente a los días Etz’nab (tercera columna) aparece un dios del maíz sentado sobre el signo del año, debajo de él una figura no identificada y más abajo, dos dioses del maíz frente a frente. Finalmente, en los años Ak’bal (cuarta columna) aparece un jaguar con la boca abierta, un dios del maíz bajo él, un animal sentado (tal vez un felino) y debajo, otro dios del maíz. 

De nuevo, se enfatiza que estos augurios son para años que comenzaban con cuatro fechas diferentes: Lamat, Ben, Etz’nab y Ak’bal. A cada grupo de días correspondían augurios específicos.

Imagen 4. Páginas 19 y 20 del Códice Paris (sin modificaciones). En la sección izquierda se observa la columna de los días Ben y a la derecha, de los días Ak’bal. Tomado de Rodríguez et al. (1999).
Imagen 5. Cargadores de las páginas 19 y 20 del Códice París, con modificaciones. Se observan, de izquierda a derecha, columnas de los días Lamat, Ben, Etz’nab y Ak’bal. La primera (día Lamat) y tercera (día Etz’nab) columnas se reconstruyeron, con base en la evidencia (tomado de Love 1994).

El caso de los cargadores del año en las inscripciones clásicas

Aunque hay poca evidencia de la importancia del “cargador del año” en los monumentos jeroglíficos, un estudio reciente (Stuart 2007) ha retomado el tema de la importancia ritual de esos días. Ese estudio respalda el uso de los cargadores “tipo 2” (Ik’, Manik’, Eb y Kaban) durante el Clásico. Un pasaje de la Estela 18 de Naranjo menciona que en un día 1 Ik’, asiento de Pop ocurrió una toma de posesión de unos jóvenes (ch’oktaak) y la erección de una estela (tz’ahpaj lakamtuun) supervisada por el gobernante K’ahk’ Tiliw Chan Chahk (Imagen 6). Es posible que este tipo de ceremonias antecediera a los rituales de año nuevo, sobretodo considerando los ejemplos que hemos visto en los códices.

En el contexto de los murales de la Tumba 2 de Río Azul se muestran las fechas 4 Ik’ y 4 Kaban, sobre la iconografía de montañas, en lo que es una asociación direccional de fechas importantes (Imagen 6). En el Panel 1 de Pomoná aparecen 2 figuras sosteniendo los glifos 4 Ik’ y 4 Kaban (Imagen 7). Finalmente, el altar U de Copán menciona la fecha 3 Kaban, chum K’anjalaw (asiento de Pop) en relación con cuatro entidades o deidades. En conclusión, si consideramos también los casos que hemos visto de los códices, los ejemplos clásicos podrían indicar que el año comenzaba con alguno de estos 4 días.

Imagen 6. Derecha: sección de la estela 1 de Naranjo, se indica 1 Ik’, chum (asiento) de K’anjalaw (Pop) (dibujo de David Stuart 2007). Izquierda: Fechas 4 Ik’ y 4 Kaban sobre la iconografía de montañas, Tumba 2 de Río Azul (dibujo de Ian Graham, tomado de Stuart 2007)
Imagen 7. Sección del Panel 1 de Pomoná, se observan dos figuras identificadas como “Pawatunes” o Chan Itzam (‘Cuatro Itzam’) sosteniendo el glifo 4 Ik’ (izquierda) y 4 Kaban (derecha), dibujo de campo (tomado de Stuart 2007).

Comentarios y observaciones finales

En conclusión, la celebración moderna del 26 de julio se basa principalmente en lo que la Relación de las cosas de Yucatán dice y en lo que otros académicos han venido repitiendo, pero sabemos -por evidencia prehispánica- que el año nuevo maya no caía siempre en una misma fecha. Por la evidencia de los códices posclásicos, sabemos que se rotaban 4 días distintos, debido al mecanismo de «cargadores del año» y también sabemos que el simbolismo de las fechas era importante. No hay evidencia de ajuste de años bisiestos en las inscripciones prehispánicas, y si tal cosa existió, habría que presentar evidencia concreta y convincente. Por la constitución del calendario solar Haab (365 días) y del Tzolk’in (260 días) cualquier ajuste habría provocado un desfase de todo el calendario maya. La celebración del «año nuevo maya» en julio es más una invención moderna, que casi no toma en consideración lo que hacían los antiguos mayas[12], ¡Los antiguos mayas no usaban nuestro Calendario Gregoriano!

Con esto en mente, se puede plantear la pregunta: ¿cuándo se debe celebrar el año nuevo maya, en nuestros días? La opción más sencilla para averiguar la respuesta es revisar alguno de los varios programas que existen para el cálculo de fechas de acuerdo con los datos del Clásico (por ejemplo: http://mayan-calendar.com/calc.html). Una segunda opción sería hacer una investigación más profunda, que considere la información aquí esbozada, para conocer a detalle cuales fueron los cambios en el uso de la cuenta de 260 días y el calendario maya durante el posclásico, los primeros años de contacto y la colonia. La tercera opción sería retomar la cuenta de 260 días, de manera semejante a como se maneja en varias partes de los altos de Guatemala, en dónde aún se celebran ceremonias semejantes a las registradas en los códices mayas posclásicos (ver Tedlock 1982). Es importante mencionar que, como se ha expresado en este trabajo, lo más importante -según la evidencia prehispánica- era el conteo de días, esto es, las fechas de la cuenta Tzolk’in.

Con base en la revisión de las fuentes etnohistóricas y del período de transición colonial- actual, se puede afirmar que: “La mecánica del calendario […] no es compatible con ningún sistema de correcciones comparable con el de nuestro calendario gregoriano (o también juliano), ya que los días intercalares, teniendo nombres en los ciclos de 260 y de 365 días, hubieran estropeado la alternancia conocida de los portadores del año y la conmensurabilidad de diversos ciclos” (Sprajc 2000:137).

En definitiva (y sin cerrarnos a otros puntos de vista), aún falta mucho por decir acerca de este tema. Debemos de revisar las fuentes históricas y académicas de manera muy crítica y seguir investigando con una metodología más rigurosa el funcionamiento del calendario maya antiguo, si queremos comprender cómo funcionaba realmente y que aspectos religiosos y de la vida cotidiana involucraba y si pervivieron hasta la colonia o actualidad. Y aceptar que la celebración del mes de julio ni siquiera se basa en la continuidad de algún tipo de tradición. Esa sería una forma respetuosa de honrar la memoria de los ancestros mayas y también una manera de estimular el debate intelectual y académico, algo que contribuirá a que los mayas actuales conozcan y aprecien un poco más de su pasado.


Notas

[1] Arqueólogo egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

[2] Ver la bibliografía citada para profundizar en estos datos. No existe evidencia de algún ajuste para los años bisiestos y tampoco de otro ajuste que haya provocado cambios significativos con respecto al conteo continuo de días. Esto no significa que los antiguos mayas no se hubiesen dado cuenta del desfase que ocurre entre el año trópico (de poco más de 365 días) y el calendario solar (de 365 días). Más bien, parece que no tenían necesidad de hacer ajuste alguno, en parte porque lo importante eran las fechas Tzolk’in. También manejaron lo que se conoce como “Series lunares” y un ciclo llamado “Señores de la noche”, pero no son relevantes para el tema en cuestión.

[3] https://www.diariodelsureste.com.mx/invitacion-a-ceremonia-por-ano-nuevo-maya/

[4] Una gran cantidad de estudios al respecto respaldan la importancia del Tzolk’in o Ch’ol Q’ij entre los mayas de hoy y de ayer (ver Bunzel 1952, Craveri 2010 y 2012, Colby y Colby 1986, Tedlock 1992, Rice 2007, Rupflin 1999, Stuart 2011, Villaseñor 2007, Whitmore 2013). En los Libros Chilam Balam se resalta la importancia de los augurios, mencionados como <u mutil chuenil kin sansamal> ‘los pronósticos/artificios de los días/amaneceres’ (Barrera 1943, Barrera y Rendón 1972).

[5] Como Erik Boot (2011) afirma: “El Manuscrito de Landa fue copiado de la versión original hecha entre c 1566 y 1579, antes de la Reforma del Calendario Gregoriano de 1582 (que atrasó el calendario para sincronizarlo con las estaciones) y así el año corresponde al Calendario Juliano.151 Esto significa que cada cuatro años podría haberse contado el salto de un día. De qué manera los mayas habrían acomodado esta situación del salto de un día es todavía desconocida. Como se citó con anterioridad, el Manuscrito sugiere que los mayas yucatecos contaban seis horas adicionales, pero no se ha encontrado evidencia en el área maya para calcular cada cuatro años el salto de un día” (énfasis mío).

[6] Cabe mencionar que la Relación de las cosas de Yucatán es un conjunto de textos reelaborados y compilados por varios copistas en diferentes épocas (ver Restall y Chuchiak 2002).

[7] Una fuente moderna afirma: “Los abuelos no usaban un calendario de 360 o uno de 365 siempre. Cada cuatro años le agregaban un día al de 365 y cada 130 años le restaban otro. En el periodo de mil 40 años habían ocho correcciones”,  explica el libro La cuenta maya de los días: Maya’ Ajilab’äl Q’ij (https://www.prensalibre.com/vida/escenario/asi-resolvieron-los-mayas-el-ao-bisiesto/). Desgraciadamente, no existe evidencia prehispánica de que esto haya sido así. Para la discusión del bisiesto nahuatl, ver Kruell (2019).

[8] La región Chol-Manché ocupaba la actual Verapaz de Guatemala y el sur del actual Belice.

[9] Los días del Tzolk’in / Cholq’ij son 20 (la ortografía de los días yucatecos puede mostrar variación en algunas fuentes): Imix (Imix), Ik (Ik’), Akbal (Ak’bal / Ak’abal), Kan (K’an), Chicchan (Chikchan), Cimi (Kimi), Manik (Manik’), Lamat (Lamat), Muluc (Muluk), Oc (Ok), Chuen (Chuwen), Eb (Eb), Ben (Ben), Hix (Ix/ Hix / Hiix), Men (Men / Meen), Cib (Kib), Caban (Kaban), Etznab (Etz’nab), Cauac (Kawak) y Ahau (Ajaw). Sus equivalentes, en otros idiomas de los altos de Guatemala son los siguientes (o algunos parecidos): Imox, Iiq’, Aq’bal, K’at, Kaan, Kame, Keej, Q’aniil, Tooj, Tz’i’, Baatz’, Ej, Aaj, I’x, Tz’ikin, Ajmaq, No’j, Tijaax, Kawoq y Ajpuuj. Aquí se considera el primer día de la cuenta como Imix / Imox y el último, Ajaw / Ajpuuj.

[10] Aunque algunos académicos consideran que en el Clásico los cargadores pudieron ser del tipo 3, aquí no se analizará a detalle ese tópico.

[11] Por ejemplo, si suponemos que el Haab 1 Pop inició con la salida del sol y la fecha 11 Ak’bal (antes de 12 K’an) inició con la puesta del sol. Esto implicaría que el Haab 1 Pop cubriría la segunda mitad de la fecha 11 Ak’bal y la primera mitad de la fecha 12 K’an, mientras que 2 Pop cubriría la segunda mitad de la fecha 12 K’an y la primera mitad de la fecha 13 Chikchan. Así, al menos en algunas ocasiones (ver Martin y Skidmore 2012).

[12] *Según la correlación GMT 584 283, el 2 de abril de este año fue 9 Lamat, 1 Pop. Por lo que ese habría sido el año nuevo, más apegado a lo Clásico (ver: http://mayan-calendar.com/calc.html )

Bibliografía y trabajos recomendados

Barrera Vásquez, Alfredo
(1943) Horóscopos mayas, o, El pronóstico de los 20 signos del tzolkin, según los libros de Chilam Balam, de Káua y de Maní.
-y Silvia Rendón (eds.)
(1972) Libro de los libros del Chilam Balam. Fondo de Cultura Económica, México.

Boot, Erik
(2011) «Fray Diego de Landa y la cosmovisión maya-yucateca a inicios del período colonial». en Cosmovisión Mesoaméricana, ed. Horacio Cabezas Carache. Guatemala: Publicaciones Mesoaméricanas, 71.

Bunzel, Ruth
(1980) Chichicastenango. José de Pineda Ibarra, Guatemala

Craveri, Michela
(2010) “Adivinación y pronósticos entre los mayas actuales”, Revista Arqueología Mexicana, Vol. 17, Núm. 103, pp. 64-69.
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Edmonson, Munro S.
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García Añoveros. J. M., y Villagutierre Sotomayor, J. de
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(2019) Revisión histórica del “bisiesto náhuatl”: en memoria de Michel Graulich, Trace (Méx. DF) no.75 México Jan. 2019.

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(1994) The Paris Codex: Handbook of Maya Priest. University of Texas Press.

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(2012) «Exploring the 584286 Correlation between the Maya and European Calendars». PARI Journal, 13, pp. 3–16. MESOWEB.

Mediz Bolio, Antonio (editor)
(2010) Chilam Balam de Chumayel. Editorial Dante.

Pérez Bermón, Juan Pío
(1883) “Antigua Cronología Yucateca”, en: Carrillo y Ancona, Crescencio, Historia antigua de Yucatán, Seguida de las Disertaciones del mismo autor relativas al propio asunto. Mérida de Yucatán: Gamboa Guzmán y Hermano, Impresores-editores.

Restall, Matthew, y John Chuchiak
(2002) “A reevaluation of the Authenticity of fray Diego de Landa´s Relación cosas de
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(2007) Maya Calendar Origins: Mounuments Myth, History, and the Materialization of Time. University of Texas Press, Austin.

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Rodríguez Ochoa, Patricia & Gómez Marín, Edgar & Cerda González, Myriam (eds.).
(1999) Compendio Xcaret de la escritura jeroglífica maya descifrada por Yuri V. Knórosov. México: Universidad de Quintana Roo y Promotora Xcaret. Tomo II.

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Tedlock, Barbara
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Vail, Gabrielle
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Villaseñor M., Rafael E.
(2007) Los calendarios mesoamericanos: analizados desde una perspectiva interdisciplinaria. Tesis de maestría en Estudios Mesoamericanos, UNAM, México.

Whitmore, Sylvia
(2012) Divination in Mesoamérica. Tesis Doctoral. LaTrobe, Australia.

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Origen y significados del apellido Tepal

por William H. Mex [1]

Introducción

El presente texto busca indagar en el origen y los significados de la palabra de origen nahuatl TEPAL, que hoy en día se usa como apellido, principalmente en la Península de Yucatán y en el centro de México. Es conocido que este término puede significar ‘reinar, reino’ y ‘majestad, dignidad’, entre otras cosas, aunque una revisión más profunda de varios escritos coloniales y actuales (del maya y del nahuatl), nos revela que originalmente proviene de una palabra relacionada con los conflictos bélicos [2]. Esta breve revisión también busca dar a conocer la historia de la palabra y ayudar a profundizar un poco más en las relaciones lingüísticas entre grupos mayas y nahuas[3].

Antecedentes y distribución del apellido[4]

En México, aproximadamente 1,974 personas tienen como apellido la palabra de origen nahuatl Tepal. Estas personas habitan principalmente en los estados de Tlaxcala (940 personas), Yucatán (666), Puebla (172), Quintana Roo (45) y el Estado de México (21) (Imagen 1 y 2).

Imagen 1. Distribución del apellido Tepal en México. En color rojo fuerte, los estados con mayor cantidad de personas.
Imagen 2. Personas con apellido Tepal por estado, cantidad, frecuencia y rango.

Dentro de estos estados, las ciudades o municipios donde más personas tienen ese apellido son: San pablo del Monte (936 personas), Mérida (382), Tixpéhual (123), Puebla (115) y Tixkokob (90) (Imagen 3)[5]. No es un apellido común y en los estados mencionados ni siquiera aparece entre los primeros 200, mientras que en Yucatán ocupa el lugar 454 entre los más comunes. En San Pablo del Monte (Tlaxcala), el apellido ocupa el lugar 21 entre los más comunes y el tercero entre los de origen nahuatl, aunque parece compartir origen con el apellido Tepalcingo (que tiene 126 portadores) y otros apellidos semejantes. En Tixpéhual (Yucatán) el apellido ocupa el lugar 14 y en Tixkokob, ocupa el lugar 50 entre todos los apellidos (Imagen 3)[6].

Imagen 3. Distribución del apellido Tepal por municipio o ciudad, considerando cantidad, frecuencia y rango.
Imagen 4. Distribución del apellido Tepal en municipios o ciudades del centro de México. En rojo profundo, San Pablo del Monte (Tlaxcala) y debajo, Puebla.

Es bien conocido que Tepal forma parte de un pequeño grupo de palabras de origen Nahuatl que pasaron a ser usadas como apellido en la región de Yucatán, desde por lo menos la época colonial (aproximadamente después de 1521 d.C.). Entre esas palabras se encuentran también: Cetzal, Chimal, Iuit, Nauat, Pan, Pantli, Ueuet y probablemente, Xiu[7].

En el caso de Tepal, varios académicos han propuesto o respaldado la idea de que la palabra proviene del Nahuatl Tepeewa ‘conquistar’ y también han hecho notar que en Yucateco tiene los significados de ‘majestad, gobernar, reino, soberanía’ y se vincula con la palabra Tepew ‘rey’ y posiblemente con peul ‘armas de insignia, saludar, linaje’[8]. Otros autores han propuesto que Tepal, con el significado en maya Yucateco de ‘gobernante’, proviene del Nahuatl tepalli ‘trono’ (o ‘piedra larga’)[9]. Como se verá, toda la evidencia que aparece en textos coloniales mayas y nahuas respalda la primera propuesta. A continuación se profundizará en la cuestión.

Los significados de Tepal en maya yucateco

La palabra tepal aparece principalmente en los diccionarios coloniales (siglo dieciséis) de lenguas mayas, con ligeras variaciones en su escritura. Las entradas más comunes, del Calepino Maya de Motul, registran el término como sigue:

  • ah tepal: ‘señor o soberano; decíase a los reyes y señores y, con más congruencia a dios, suena como ‘majestad’’
  • ah tepal: ‘el que reina o ha de reinar’
  • ah tepual: ‘lo mismo que ah tepal, aunque no tan usado[10] (subrayado mío)

La tercera entrada nos da a entender que tepual (en ortografía actual tepwal), era una variante de tepal menos común, tal vez más arcaica. Otros significados de la palabra son:

  • tepal: ‘mucho o muchos, o muy’
  • tepal: ‘basta, o bastante y suficiente ser’ [11]

Esto revela que, al parecer, del significado ‘rey, soberano, majestad’, la palabra pasó a derivar el significado de ‘mucho, bastante’, a modo de intensificador. Otras entradas del mismo diccionario nos revelan que la palabra tepal también se usaba como verbo o sustantivo:

  • tepal: ‘reinar, mandar reinando, ser señor y señorear, y el mismo reino, mando y señorío’
  • tepal: ‘prosperidad, abundancia, gloria y contento, y tenerle’ [12]

Las siguientes entradas nos enseñan las derivaciones que puede tener la palabra, para referir a conceptos abstractos:

  • tepalil: ‘cosa real o de rey, y reinar’
  • u tepualil: ‘reino’
  • tepeual, tepual: ‘reinar; son vocablos antiguos[13] (subrayado mío)
  • tipal, tepal: ‘bastante cosa y suficiente’ [14]

Así, tepal, como ‘majestad’ o ‘reinar’, deriva, añadiendo el sufijo -il, el término abstracto tepalil para nombrar a las cosas reales o relacionadas con el rey. De forma parecida, el término tepual con el sufijo -il deriva el término abstracto tepualil (en ortografía actual, que refleja una pronunciación más exacta, tepwalil) ‘reino’, que tiene su contraparte en otros términos de las lenguas mayas, como ajawlil (‘reino señorío’, derivado de la palabra ajaw, ‘señor, gobernante’) o ajawlel (igualmente, ‘reino, señorío’), que también usan un sufijo -il o -el. La tercera entrada nos confirma que tepeual y tepual, como verbos, son arcaísmos de tepal. Con esto en mente, podemos dar por sentado que la forma más antigua de la palabra era tepeual (tepewal) y que sufrió cambios que la llevaron a pronunciarse primeramente tepual y, por último, tepal. El cuarto ejemplo sugiere que la palabra sufrió (en algunos contextos) el cambio en la pronunciación de tepal a tipal, un cambio vocálico común en las lenguas mayas[15].

En el Vocabulario Maaya T’aan colonial aparecen otras entradas parecidas:

  • ah tepal, ah tepaal: ‘alteza o majestad, título con que hablan los reyes’ [16]
  • ahaulil, tepal: ‘imperar o reinar’ [17]

Otra fuente colonial registra de forma semejante:

  • ix tepeu: ‘abadesa de monjas’
  • tepeu: ‘rey’ [18]

Solo un diccionario de maya yucateco actual (de Hocabá) registra un equivalente, como:

  • teepal: ‘abundancia’ [19]

Con lo que se ha revisado, se deduce lo siguiente. De las cuatro lenguas del grupo yucateco (Yucateco, Itzá, Lacandón y Mopán), la palabra tepal solo tiene equivalentes en Yucateco. La acepción más antigua de la palabra pudo ser como verbo, ‘reinar, mandar, señorear’ y a partir de allí derivó significados más complejos, como aj tepal ‘señor, soberano, majestad’ (‘persona que reina’) y tepalil (‘relativo al rey’, ‘señorío’), entre otros. La forma antigua era tepeual y de allí proviene tepal, por lo que la raíz lingüística (es decir, el término mínimo que tiene significado) de la palabra, debe ser tepeu (tepew), ya que -al, como se ha visto, es un sufijo. Una revisión de las palabras equivalentes en otras lenguas mayas ayudará a descartar o corroborar esta información.

El término tepewal en Chontal colonial

En los textos conocidos como Papeles Paxbolon-Maldonado, redactados en idioma Chontal, alrededor del siglo diecisiete en la región de Acalán, tenemos la mención de un término relacionado con tepal, en la siguiente oración [20]:

“…Vi xachme a hulon ta cab tazcubilon u kal u yum cab Emperador chumul tu tepeual ta Castilla…”

“…aquí he venido a tus tierras que soy enviado por el señor del mundo, emperador, que está sentado en su trono en Castilla…”[21]

Hay que aclarar que, aunque varios autores han traducido el término tepeual como ‘trono’[22], si consideramos los significados ya revisados en Yucateco colonial, es obvio que se debe traducir como ‘reino’ o ‘señorío’. Así, chumul tu tepeual ta Castilla significa ‘está sentado en su señorío en Castilla’ y, de hecho, varias frases de ascensión real, tanto en el texto Chontal como en las inscripciones del período clásico (250-900 d.C.) hacen énfasis en que los personajes de élite se asentaban “en el señorío”[23]. Es difícil saber si el término tepewal pasó del Chontal al Yucateco o viceversa.

Las palabras tepew y tepewal en las lenguas mayas de Guatemala

Términos relacionados con Tepal se registraron en por lo menos cuatro lenguas de la zona guatemalteca, tanto en el período colonial como actual. Es bien conocido que en K’iche’ colonial la palabra aparece como[24]:

  • tepeual: ‘majestad, dignidad’ [25]

Es interesante que la traducción ‘majestad’ se encuentre de manera idéntica al Yucateco colonial. En K’iche’ colonial, otra palabra que se traduce como ‘dignidad’ es ecalem, que también significa ‘nobleza’ [26], un significado semejante al del tepal Yucateco.

En Cakchiquel colonial tenemos las siguientes palabras:

  • tepeual: ‘majestad’ [27]
  • tepeuh: ‘señorío’
  • tepeu: ‘encumbrarse, gloria vana’ [28]

Una frase en esa lengua revela que la palabra también se usó como adjetivo: tepeuh Pedro, es decir: ‘es grave, majestuoso Pedro’ [29].

En Pokomchi’ colonial, los términos equivalentes registrados son:

  • tepeu: ‘grande, admirable, majestoso’.
  • tepeual: ‘la grandeza, la majestad’ [30]

El texto específica que tepeu (como adjetivo) se usaba para designar a un hombre muy poderoso, como un dios, por lo que su traducción guarda semejanza con la del Yucateco colonial y con la referencia Chontal al Emperador español. Por otra parte, tepeual (término abstracto) refería a “la gloria y bienaventuranza del cielo a la gloria y majestad de dios”. La misma lengua también registra el término compuesto k’ak’al-tepeual, como ‘grandeza, majestad; este dice grande, majestuoso, admirable, grandioso, sublime, potente’ [31]. Todo esto indica que Tepew refería a el soberano más poderoso, que estaba a la par de un dios o un emperador.

Para ir terminando con la parte guatemalteca, vale mencionar que en Q’eq’chi’ actual tenemos los siguientes significados:

  • teepeual: ‘señorío, poder, fama, honor’
  • teepeu (forma primitiva de teepal): ‘tierra, reino’ (subrayado mío)
  • teepal, teep: ‘tierra, reino’
  • teepalil: ‘condición de ser tierra circunscrita, gobernada’ [32]
  • teepal: ‘el barrio’ [33]

Tres cosas llaman la atención en el registro Q’eq’chi’: que aparezca la forma teepal (como en el Yucateco actual), que la primera vocal sea larga (como en Yucateco de Hocabá), y que el término haya pasado a designar algo más concreto, un territorio (seguramente una extensión de los significados relacionados con el ‘reino, señorío’). Una vez revisados los diccionarios coloniales y actuales, pasaremos a revisar los diccionarios en lengua Nahuatl, para averiguar de qué término específico proviene la voz tepew.

Los orígenes nahuas de la voz Tepew

En la mayoría de las lenguas mayas, la voz tepeu o tepew tuvo la función de verbo o adjetivo principalmente, aunque también era un sustantivo (relacionado con soberanos y majestades), a partir de la cual se derivaron otros términos abstractos. Pero ¿qué palabra del Nahuatl originó el término maya?

Como se mencionó al principio, varios académicos han propuesto que la voz se conforma con el prefijo te- ‘gente’ y el verbo pew ‘conquistar’, que puede dar el significado de ‘dominio, señorío’, o bien ‘conquistador’ o ‘majestad’[34]. De manera semejante, otros han traducido tepew como ‘el rey o soberano’ y han hecho notar el término q’aq’al tepewal ‘poder y grandeza’, ya mencionado en Kaqchiquel y Pokomchi’ [35]. Igualmente se ha propuesto que el origen exacto es la palabra Nahuatl tepehuani ‘conquistador, vencedor’ [36]. Efectivamente, en el vocabulario de Nahuatl colonial de Alonso de Molina aparecen los términos:

  • tepeuani: ‘conquistador o vencedor de batalla’
  • tepeualiztli: ‘conquista o vencimiento de los enemigos’ [37]

La raíz verbal de la palabra es peua (pewa), que tiene los siguientes significados:

  • peua: ‘conquistar o vencer a los enemigos’ [38]
  • peua: ‘vencer, someter, sojuzgar’ [39]

Este verbo también deriva palabras como peualli: ‘cosa conquistada o vencida’. Hay que recalcar que el término se conforma del prefijo tee- que identifica a los actores, aparece al principio de sustantivos y sirve para derivar palabras a partir de verbos transitivos que toman objetos humanos[40]. Es decir, el tepehuani (teepeewani con ortografía actual), era la persona que conquistaba, sometía o sojuzgaba a sus enemigos (de manera habitual)[41]. La forma tepeu es la que llegó a las lenguas mayas.

Imagen 8. Personaje con el título Tlacochcalcatl

Es de notar que el término tiene una connotación militar. Por ejemplo, Tepehuatzin[42] era el nombre de un ‘noble tenochca con el título Tlacochcalcatl, que acompañaba al soberano azteca Moctezuma cuando se reunió con Hernán Cortés’ [43]. Tepehuatzin se forma a partir de la raíz lingüística tepehua y el sufijo reverencial -tzin. La palabra Tlacochcalcatl refería a un general o capitán de guerra, un título para los que capturaban cuatro prisioneros[44] y puede traducirse como ‘hombre de la casa de las lanzas’ (Imagen 8)[45]. No refería a un gobernante.

Es preciso hacer algunas aclaraciones con respecto a la forma en cómo se tomó prestada la palabra por los grupos mayas. La palabra tepewa originalmente era un sustantivo, que designaba a un alto mando militar entre los nahuas del centro de México, pero los registros en lenguas mayas nos indican que la forma que llegó a ellas es tepew[46]. Esta es la forma que entró en Yucateco con los significados de ‘rey, majestad, dios’, mientras que en Chontal seguramente tuvo un significado muy parecido (relacionado con el emperador) y en K’iche’, Cakchiquel y Pokomchi’ la voz al parecer se usó más como adjetivo. En diferentes lenguas mayas, la palabra adoptaría los sufijos -il y -al para formar términos abstractos o relacionales, típicos de estas lenguas. Si analizamos solo los diccionarios mayas, es difícil discernir el significado bélico original de la palabra, pero otros textos coloniales parecen sugerir que parte de este simbolismo si se conservó en la cultura maya colonial temprana.    

Las palabras Tepal y Tepew en otros textos mayas coloniales

Tal y como se mencionó al principio de este trabajo, la palabra Tepeu sirvió para designar a varios personajes importantes en textos mayas. Por ejemplo, en las crónicas de los libros Chilam Balam, se menciona a un personaje llamado Holom Chan Tepeu, probablemente uno de los dirigentes de las migraciones relacionadas con los Xiu[47]. Su nombre es de difícil traducción, pero podría ser ‘capitán conquistador serpiente’ o ‘capitán conquistador celestial’ [48]. Parece ser que solo estos textos yucatecos registraron la voz Tepeu de esa manera, pero el uso del nombre en esos contextos podría indicar la connotación militar original (nahua) de la voz.

En el Chilam Balam de Chumayel, el término Ah tepal se menciona en varias ocasiones como Rey ah tepal ‘rey emperador’ o ‘majestuoso rey’[49], otras veces, en relación con una designación del dios o la majestad cristiana [50] y otras más, para designar a dirigentes o gobernantes. En los Papeles de los Xiu de Yaxa, Ah tepal sirve para designar al rey de España (quién también tiene el título Noh ahau, ‘gran señor’ o ‘gran rey’) [51]. Una expresión común en este texto es “…tu menel ca noh ahau ti nuestro rey ah tepal..”, traducida como “…por nuestro gran ahau, nuestro rey ah tepal…” [52]. Esto nos dice que el título Noh ahau era más o menos equivalente a Rey ah tepal, y designaba a una persona con un rango superior al de un rey, o bien, a la majestad suprema[53]. En otro texto yucateco colonial, El Ritual de los Bacabes, también hay una mención, como “…Ah tepal an bin chee an bin a ual a mehen…”, que se traduce “…¡Oh! Rey, ayuda, ayuda a los hijos de las mujeres, a los hijos de los hombres…” [54]. Los contextos ayudan a corroborar los significados que se plantean en los diccionarios coloniales.

Otro término interesante que aparece en textos yucatecos, en relación con la ciudad posclásica de Mayapán, es multepal. La palabra mul es un verbo que significa ‘amontonar, recolectar’, y en este caso refiere a ‘hacer algo como una comunidad o hacer trabajo común’, por lo que la institución del multepal posclásico era un tipo de ‘gobierno conjunto o confederado’. Implicaba gobernar conjunta o colectivamente, y se basaba en el reconocimiento mutuo de la autoridad, como una manera de mantener equilibrio y unidad [55].

Por otro lado, la forma tepeu (tepew) es más notoria en textos relacionados con las lenguas mayas de los altos de Guatemala. El texto más famoso donde se menciona es el Popol Vuh, cuando se nombra a la deidad Tepew Q’ukumatz, cuyo nombre se ha traducido como ‘majestad serpiente emplumada’[56], ‘soberano serpiente-emplumada’[57] o ‘poderoso serpiente-emplumada’[58], considerando que aparece en el contexto de la creación del universo y la vida. Los significados hallados en varias lenguas mayas nos permiten decir que la serpiente emplumada, o sea, Q’ukumatz, en su calidad de Tepew, (soberano, majestad, poderoso) era considerado uno de los dioses superiores entre los K’iche’ posclásicos[59].

También en Los Anales de los Cakchiqueles se menciona varias veces a un Tepeuh, como señor de Cauké[60], y se dice que era temido por practicar hechicería, que le rendían tributo varias tribus y que temblaba en el lugar donde vivía. Se dice que los antepasados Caynoh y Caybatz fueron mandados por Tepeuh para recolectar tributo y que esto contribuyó a que fueran apreciados por él [61]. En varias partes del texto se revela su carácter de entidad suprema, temida y reverenciada, lo que concuerda con las designaciones de los diccionarios ya revisados aquí.  

Conclusiones y pendientes

El apellido Tepal tiene su origen en el término bélico Nahuatl tepehuani, que originalmente designaba a la persona que sometía a sus enemigos en batalla. Sin embargo, la voz adoptada por los antiguos mayas -tepeu- no tenía primeramente un simbolismo bélico, y se tradujo como ‘señor, gobernante, rey, majestad’ y se relacionó con los conceptos del señorío y la realeza suprema. Sería interesante indagar cuando y por qué ocurrió este cambio, sobre todo considerando que otras palabras, prestadas en la época prehispánica del Nahuatl al Yucateco, tienen que ver con términos políticos y bélicos[62]. Tal vez tempranamente, entre los mayas, la palabra tuvo un simbolismo marcadamente bélico ¿Designó a una autoridad que se ganó el título por medio de guerras (y por eso se aplicó al emperador de España)? ¿Era para personas relacionadas con los nahuas? y ¿Tuvo un equivalente en lenguas mayas (que fue reemplazado)?

Palabras relacionadas con Tepew, Tepewal o Tepal solo sobrevivieron en textos coloniales del Yucateco, Chontal, K’iche’, Kaqchiquel y Pokomchi’, y en textos actuales de Yucateco y Q’eq’chi’. Uno de estos grupos étnicos pudo actuar como difusor del término en el Posclásico tardío (aprox. 1200-1521 d.C.) . Por su cercanía geográfica con la lengua Nahuatl, y por su conocida influencia en las inscripciones clásicas y la cultura posclásica, el Chontal (clásico) es un buen candidato. Aunque es una hipótesis que aún debe considerar otros datos lingüísticos, históricos y arqueológicos, así como la interacción entre grupos no mesoamericanos.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es tepeuguate-copia.jpg

Imagen 9. Distribución del apellido Tepeu en Guatemala. En rojo profundo se muestra el departamento de Chimaltenango y a su derecha, el departamento de Guatemala
.

Un análisis más extenso de la palabra deberá considerar una posible relación con las voces Tepale, Tepalli, Tepeu, Tepewa y otras más, que posiblemente comparten un origen en común y que son usadas como apellidos en México y Guatemala, en la actualidad (Imagen 9)[63].

Es de notar que personas con apellido Tepal se mencionan en la época colonial en las regiones yucatecas de Telchac y Sinanché (como: Cecilia Tepal, Julio Tepal)[64] y, hoy en día, es apellido común en Tixpéhual, Tixkokob, Kanasín, Hocabá, Acanceh y Motul (todos pueblos cercanos), así como en la ciudad de Mérida (Imagen 5). Si consideramos que la palabra colonial se menciona en relación con Mayapán, la región geográfica ubicada al este y noreste de Mérida pudo ser el punto de origen y difusión de Tepal, como nombre o apellido, al menos dentro de la Península de Yucatán (Imagen 10). En el caso del apellido Tepal del centro de México, cabe la posibilidad de que (aunque suene igual al de la Península de Yucatán) tuviera un origen diferente (aunque sea nahuatl). Sería necesario profundizar más en esta cuestión.

Imagen 10. Posible área de origen y difusión del apellido Tepal (círculo verde) y lugares con mayores concentraciones de personas con el apellido. 1.- Mérida (migraciones recientes), 2.- Tixpéhual, 3.- Tixkokob, 4.- Kanasín, 5.- Hocabá, 6.- Sanahcat, 7 Umán, 8.- Acanceh, 9 Motul. Estrella blanca: Zona arqueológica de Mayapan

Finalmente, vale la pena preguntarse: ¿fue la región nahua de Puebla o de Tlaxcala de donde vino la palabra, ya usada como apellido? ¿O el apellido se originó, de manera independiente, en el centro de México y la Península, a partir de la misma palabra? Como se ha mencionado antes: no debe descartarse la posibilidad de que los apellidos Tepal, usados en distintas regiones de México, tuvieran orígenes y desarrollos diferentes.

Imagen 11. (izquierda) Ascensión Tepal, personaje famoso en la historia de Tlaxcala. Tomado de internet. Imagen 12. (derecha) Logo del restaurante El Tepehuani, de la Ciudad de México. Tomado de internet. Nótese que el nombre aún se asocia con la conquista.
Imagen 13. Promocional de la marca de refrescos mexicanos Tepehuani. Tomado de internet. Imagen 14. Promocional del grupo de baile folklórico Tepehuani Nelli, de Cleveland, Ohio. Tomado de internet.

Notas

1 Arqueólogo, egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Este escrito puede ser citado como Mex-Albornoz, William Humberto (2018) “Origen y significados del apellido nahuatl Tepal” (manuscrito no publicado/borrador).
2 Aquí se consideran las siguientes épocas históricas: Clásica (250-900 d.C.), Posclásica (900-1521 d.C.), Colonial (1521-1810 d.C.) y actual (1810 d.C. en adelante).
3 La familia lingüística maya la componen 31 lenguas y sus hablantes se distribuyen principalmente en el sur y este de México, Belice, Guatemala, y este de Honduras. La lengua Nahuatl pertenece a la familia Yuto-azteca y se distribuye principalmente en el centro de México, está relacionada con el Nahuat, que se habla en El Salvador principalmente.
4 En este escrito, los nombres de textos o libros se presentan en cursivas, al igual que las palabras mayas, nahuas y otras que no pertenecen al español. Las traducciones están entre comillas simples (‘…’) y las citas textuales entre comillas dobles (“…”).
5 San Pablo del monte está en Tlaxcala, centro de México. Mérida, Tixpehual y Tixkokob están en Yucatán, al este de México.
6 Información tomada de Forebears.io (https://forebears.io/surnames/tepal).
7 (Brinton 1882; Roys 1940). Ver también https://multepal.spanitalport.virginia.edu/node/636
8 (Brinton 1882:123; Roys 1940:42; Thompson 1948; Barrera y Rendón 1972:154; Justeson et al. 1985:25).
9 (Dakin 2010:227).
10 (Acuña 2001:56). El término Ah (Aj) señala al actor de la acción o a quién tiene una característica (‘el/la de/que hace…’). La letra /h/ no es muda, sino que refleja un sonido parecido al de la /j/ del español, en maya. En algunos ejemplos, se ha actualizado la ortografía del español, para hacerla más entendible. Otras frases registradas son: Kintan te a tepal: ‘acuérdate de tu prosperidad’ (Acuña 2001:299 y 338)
11 (Acuña 2001:541).
12 (Acuña 2001:541). Ver también: tepalni: ‘reinó’ (pretérito), bin tepalnac: ‘reinará’ (futuro) lay lic v tepal cuchi la: ‘éste reinará entonces’.
13 (Acuña 2001:542).
14 (Acuña 2001:549). También: tepalil v cah: ‘reina, o tiene prosperidad y abundancia’; v tepalil vinic: ‘la prosperidad, abundancia, gloria y contento del hombre’; tepalil na: ‘casa o cámara real’.
15 Este es un cambio en donde la vocal /e/ pasa a pronunciarse como /i/, en diferentes contextos.
16 (Acuña 1993:89).
17 (Acuña 1993:426). Imperar refiere a ‘mandar una persona como emperador’ (RAE).
18 (Bolles 2010:5118). Una abadesa es la mujer que tiene el cargo de “superiora” dentro de un monasterio.
19 (Bricker et al 1998:274).
20 El Chontal es una lengua del grupo Ch’olano (que incluye también al Ch’ol, Ch’orti’ y el extinto Ch’olti’). Se habla principalmente en la región de Tabasco, aunque su antepasado directo (colonial), el Chontal de Acalán, se habló también en la región sur de Campeche.
21 (Smailus 1975:54).
22 Ver Scholes y Roys 1996:337, Smailus 1975:171; Dakin 2010:227.
23 Como en la frases del Clásico: chumlaj ti ajawil ‘se asentó en el señorío’ o chumwan ta ajawlel ‘se asentó en el señorío’ y en la misma fórmula del Chontal colonial chumuanix ta ahaulel ‘se asentó en el señorío’.
24 La lengua K’iche’ pertenece al grupo K’iche’ano, junto con el Kaqchiquel, Tz’utujil, Sipakapense y Sakapulteko, de la región guatemalteca.
25 (Acuña 2005:497).
26 (Acuña 2005:135 y 399).
27 (Acuña 1983:328).
28 (Acuña 1983:CXCIX).
29 Algunos de los significados de grave, son: ‘grande, de mucha entidad o importancia; circunspecto, serio, que causa respeto y veneración’ (RAE).
30 (Feldman 2000:394).
31 (Feldman 2000:46). Aparece como magestad. El término k’ak’al ‘grandeza’ literalmente sería ‘fogoso’ o ‘como el sol’, deriva de k’ak ‘fuego’.
32 (Haeserijn 1979:321).
33 (Sedat 1955:69). Otro significado asociado es tinamit. También se registra teep: ‘tanda, parte, barrio’, aunque algunos de estos términos también podrían asociarse con la voz nahua tepan ‘lugar rocoso’.
34 (Campbell 1970 y 1983:85, Barrera y Rendón 1972:154).
35 (Recinos 1993:137 y 164), ver también Christenson 2007:52; Tedlock 1993:342.
36 (Craveri 2007:105, 571, 711). En Nahuatl, el sonido de la /w/ se representa con el dígrafo /hu/ o /uh/, aunque a veces solo con la /u/.
37 (Molina 1880:102).
38 (Molina 1880:81).
39 (Simeón 1992:381). En Nahuatl actual peehua significa ‘comenzar, hacer algo’ (Karttunen 1992:191).
40 (Karttunen 1992:215).
41 Y NO el que es vencido o sometido. El sufijo -ni forma el nombre del oficial que habitualmente ejerce la acción.
42 En ortografía actual, sería Teepeewatzin.
43 (Bierhost 1985:312). Tepehuatzin o tepeuatzin también fue un hijo del rey Tizoc (Simeón 1992:495). El sufijo -tzin funciona como honorífico.
44 (Simeón 1992:572).
45 (GDN).
46 La adopción de esta raíz lingüística se habría dado debido a que la mayoría de las palabras en lenguas mayas tienen la forma CVC o CVCVC (donde C= consonante y V= vocal, tepew es CVCVC).
47 (Brinton 1882:123).
48 El texto original dice: “…ca uliob uaye yetel Holon-Chan-Tepeuh yetel u cuchulob…”.Se tradujo considerando Holom como derivada de Hol ‘cabeza’, Chan como ‘serpiente’ o bien, como ‘cielo’ y Tepeu como ‘gobernante’ o ‘conquistador’. Chan Tepeu como ‘gobernante celeste/divino’ también podría ser apropiada.
49 (Edmonson 1986:56). El término Rey ah tepale bien podría traducirse como ‘Dios Rey’.
50 (Edmonson 1986:100).
51 (Quezada y Okoshi 2001:29).
52 (Quezada y Okoshi 2001:64).
53 En ortografía actual sería Noj Ajaw y puede traducirse como ‘gran señor/rey’, y Rey ah tepal podría ser ‘rey emperador’ o ‘Rey majestad’.
54 (Arzápalo 1987:365).
55 (Quezada 2014).
56 (Christenson 2007:52). Nótese que Q’ukumatz significa ‘serpiente emplumada’.
57 (Tedlock 1993:342); (Recinos 1993:164).
58 (Craveri 2007:711).
59 Algunos académicos han considerado que los términos Tepew y Q’ukumatz refieren a dos entidades diferentes, algo que es erróneo (ver Sam Colop 2008:28). Los diccionarios K’iche’ y Kaqchiquel dejan claro que Tepew funcionó de manera predominante como adjetivo.
60 Cauké o Cauque es una región de Guatemala.
61 (Recinos 1980:71).
62 Ver, por ejemplo, Justeson et al 1985:25.
63 Ver, por ejemplo, : https://forebears.io/surnames/tepeu. Entre algunos pueblos nahuas, la voz Tepewa designa a los dueños mitológicos de las montañas o del monte, pero es una palabra con un origen diferente al de Tepal y al Tepew de los altos de Guatemala.
64 (Bracamonte 2003:95 y 140).

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“Explicación del calendario maya” (según Diego Chi, 1793)

Por William H. Mex

El presente texto presenta la transcripción y traducción del maya yucateco colonial al español moderno del escrito conocido como “Explicación del calendario maya”, atribuido a Diego Chi. Esta explicación fue recopilada originalmente por Juan Pio Pérez Bermón como parte del llamado Códice Pérez, y tiene información concerniente al calendario maya, tal y como lo comprendían los mismos mayas en años cercanos a 1689 y 1793. El escrito es muy relevante ya que proporciona información básica sobre el funcionamiento del calendario maya, el uso de puntos y barras, la existencia de meses, años, veintenas de años y algunas designaciones prehispánicas para estos elementos.

Introducción y antecedentes

Como todo trabajo de desciframiento e investigación, el proceso para entender el calendario maya prehispánico ha llevado varios años y ha contado con la colaboración de varias personas. Como es bien conocido, uno de los ámbitos estudiados por primera vez, desde hace casi dos siglos, fue el del funcionamiento de las matemáticas y los aspectos básicos del calendario maya. De esta manera, hacia 1832, Constantine Rafinesque daría a conocer los valores de las barras y puntos en el sistema numérico maya prehispánico (Coe 2012:92). Hacia 1887, Ernst Förstemann, trabajando principalmente con el Códice Dresde, daría a conocer al mundo la estructura de la cuenta larga maya junto con el sistema vigesimal, así como el funcionamiento de la cuenta de 260 días y de las tablas de Venus, en el mismo códice (Coe 2012:109)[1]

Si bien son notables las contribuciones de estos académicos, también es notable que el intelectual yucateco Juan Pio Pérez Bermón haya transcrito, de manera independiente y en una fecha cercana a 1837, dos textos que explican el funcionamiento del sistema numérico y del calendario maya (Scandar 2017:239). Esta información fue publicada en el conocido como Códice Pérez y la traducción del texto al español ha sido publicada por varios autores, entre los que se incluyen A. Barrera y S. Rendón (1972). Vale la pena mencionar que, aunque el texto aquí presentado es poco conocido, algunos académicos lo hicieron notar desde hace tiempo. Daniel Brinton (1882:47) menciona una sección de la página 92 del Códice Pérez que recalca los valores de las barras y puntos. Charles Bowditch (1910:20 y 21) también menciona los trabajos de Pérez y Brinton y los compara con las afirmaciones respecto al calendario que aparecen en la Relación de las cosas de Yucatán.  

Transcripción y traducción del texto

Cabe recordar que el libro llamado Códice Pérez es una recopilación de textos escritos en maya yucateco colonial, recopilados por Juan Pío Pérez Bermón entre 1835 y 1837 y dados a conocer y nombrados así por el obispo Crescencio Carrillo y Ancona, en 1870. Tal vez la versión más consultada, con transcripción en maya, sea la de Solís (1949). El libro incluye algunas secciones de los textos conocidos como Chilam Balam, y algunas de sus partes han sido traducidas y publicadas, en español e inglés.

La traducción aquí presentada toma como punto de partida y se basa casi en su totalidad en la traducción publicada por Alfredo Barrera y Silvia Rendón (1972:150-153), en el Libro de los libros de Chilam Balam. La redacción del texto se le atribuye a Diego Chi, quien a su vez lo habría copiado de un libro perteneciente a Juan Xiu, de Oxkutzcab (Yucatán). Se han hecho ligeras modificaciones, basándose en las observaciones de quien esto suscribe y también en las observaciones de Scandar (2017). No es una traducción perfecta y la misma aún está sujeta a revisión y corrección (comentarios bienvenidos). La transcripción del texto maya colonial que se presenta es la recopilada por David Bolles (2003:22-27) y corresponde a las páginas 90-93 y 165-166 del Códice Pérez. Después del texto, se presentan algunas observaciones acerca de los términos utilizados. El objetivo es hacer accesible al público en general la transcripción del maya colonial y la traducción al español de la parte correspondiente al calendario. Si alguien quiere introducirse o profundizar en el funcionamiento del calendario prehispánico o clásico, debe revisar la bibliografía.

Nota: primero, en negritas, se presenta el texto maya yucateco colonial y debajo de él, la traducción al español. La ortografía para el maya de la época es muy diferente a la usada actualmente. No se representan las vocales largas (ej. aa) ni rearticuladas (ej. e’e), ni los altos glotales (ej. i’ ). La grafía /h/ corresponde a la /j/ del español actual, la /u/ a la /w/, ᴐ = dz (ts’), c = k, k = k’, pp = p’, th = t’ y la /x/ representa un sonido parecido al de la /sh/ del español. Aquí se omiten las cursivas para las palabras en maya, pero en las observaciones si se usan estas.

«Explicación del calendario maya»

u hiᴐil lahun ahau u ᴐocol hun hun uuᴐ katun
al terminarse el 10 ahau termina un doblez de katunes
u zut tu caten oxlahun piz katun
y se repiten de nuevo 13 katunes
ᴐiban tu uichob tu pet katun
están pintadas sus figuras en la rueda del katun
lahun uuᴐ katun u kaba
décimo doblez del katun se llama
ca bin ᴐococ u tan lae, u hoppol tu caten
cuando termina su duración y se asienta otro.
cabin ᴐococ uaxac ahau lae u hoppol tu caten lae:
al terminar el 8 ahau comienza de nuevo,
maix bal u alab otzililob chambel oheltabelbal
pero lo que escribo no es nada meritorio, sólo para que sepan las cosas
manic u cuxtal ca kilacabilob ichil u ekmayilob,
en que pasaban su vida nuestros antepasados en la época de su ceguera
yanix bin kazac tu bobat thanobi
lo que habían de soportar según los pronósticos,
yanbix ma hah xani, heuac ma oczahben ti oli
que tampoco eran ciertos, sino falsedades, porque en lo único en que debe creerse
halili bin oczabac ti olil cayumil ti dios tu hunale yetel u yalmah thanil lae
es en dios nuestro señor único todopoderoso y sus mandamientos.
lay u calendario c kilacabilob lae
éste es el calendario de nuestros antepasados:

hu hun kal kin hunppel u tu thanob
cada 20 días hacen un mes, según decían,
uaxac lahun piz u xocol yuil hunppel ti haab tu menenelob:
18 meses era lo que contaban un año;
hun uinal yalicob, hunppel,
cada mes lo llamaban «un uinal» que quiere decir mes;
yokol hun kal kin u cuch hunppel ti u. uinal tu tha-nob
de 20 días era la carga de un mes, uinal decían.
he tu nuppul uaxaclahun pizobe amal u manel u cuchob ichil habe,
cuando se cumplían los 18 por cada vez que pasaba su carga, era un año;
catun culac ixma kaba hoppel kin,
luego se asentaban los cinco días sin nombre,
u uayeb haab u yail kin
los días dañosos del año, los más temibles,
pec oltzil chetun cimili
los de mayor pena, por el temor de muertes inesperadas
pec oltzil u chibal balami
y peligros de ser devorados por el jaguar.
yetel u chibal can
en ellos todo era malo : mordeduras de serpientes venenosas en el monte
uaix u yocol che ti uinic, tu thanob
y golpes de ramas ponzoñosas a los hombres, según decían.
lay u chun licil u yal abal u uayil haab
esta es la razón de por qué se decía que eran los dañosos del año,
u yail kin ixma kaba lae
los días más malos, estos días sin nombre.
bla yan bin huntul ku, lic u kulticob:
pero tenían un dios que adoraban, que reverenciaban,
lay bin alic u tzicicob ichil canppel kin lae
que acataban durante cuatro de estos días.
ma ᴐeᴐec bin u ciotzilbal, licil u kamicob: tu yax chun u kinil
grande era el regocijo que se le ofrecía al recibirlo el primer día;
cu ᴐabal u hach tibilil kin ti ku lae
se le daba gran importancia y era un día festivo.
cu canppel u kinile matun hach cooh u tzicili
pero al cuarto día ya no era valiosa su presencia,
maix u ᴐabal: u uenbile u…yax hun cuche
ni se le daba la importancia del primer día a su imagen,
hunpay ix tu yoxppel u kinil u cuchil
era ya otro al tercer día después del día de su llegada (¿?) y no el centro de la casa;
tu canppel tun u kinile u culcinabal tu chi na lictun tu zaztal
al cuarto día se le colocaba en las afueras de la casa para que allí le amaneciera;
tu hoppel u kinile catun tohlabac ca xic
al quinto día se le echaba para que se fuese.
hetun tu uacppel u kinile laytun u yaxchun u kinil ah cuch haab
el sexto día entonces que era el primero, el día cargador del año,
lictun u cutal u yaxchun tumbul haab
en el que se asentaba el comienzo del año nuevo
yetel u yaxchun u yuil tumbuben poop u kaba

y del primer mes llamado otra vez poop [estera]
heklal u maya letrail
he aquí las letras mayas
ᴐibanob tu xocol yuil u calendarioil romanozob
escritas para contarse [o leerse] los meses como en el calendario de los romanos
lic u xocol tumenel cilich nabil iglesia católica
cuya cuenta lleva la santa madre iglesia
ca u tzac u yoheltabal huncetil u xocan u kinil u
para que se sepa la cuenta completa de sus días y de sus meses
u xoc habob u cristianoile
y la cuenta de los años del calendario de los cristianos.
oxtzol u tzolol in ᴐib
tres son las columnas de mi escritura
yanob yalanob lahcapiz yuil calendario lae
que se encontrarán aquí abajo con los doce meses del calendario;
u hun tzucitac lae castilla xoc
la primera parte es en castellano,
lay u xocol katunob yan ichil hun hunppel tii ue
allí se ven los días que hay en cada uno de los meses
u ca tzuc u uichob u letrail, u uohil u zanzamal kin
la segunda parte son las representaciones de las letras; los jeroglíficos de cada día
xocob yan tac thun yetel paiche tu pachob
que se van contando, son las que tienen punto y rayas detrás.
he hunppel thune hunppel bin haabe, uaix cappele cappel bin haabe
un punto un año será; si son dos, dos años serán ;
uaix oxppel thuun, ua canppel thuune, canppel binbe,
si son tres puntos o si son cuatro puntos, cuatro serán
uaix thuun baixan
como si son tres puntos así también.
he paiche yan yokol xane, ua hunppel paichee, hoppel haab bin
las rayas que están encima también, si es una raya, serán cinco años;
ua cappel paiche lahun piz bin,
si son dos rayas, serán diez;
uaix hunppel paichee yan yokol xane, ua yan hunppel thuniee uacppel binbe
si la raya que está encima tiene un punto, serán seis;
uaix cappel thune yan yokol paichee, uucppel bin be:
si son dos los puntos que hay sobre la raya, serán siete;
ua oxppel thuun yan yokole, uaxacppel bin be
si tres puntos hay encima, ocho serán;
uaix canppel thun yan yokole paiche
si cuatro puntos hay sobre la linea … [nueve serán]
yanix thun yokol paiche uuluc piz:
si tiene [un] punto sobre la línea, once,
uaix cappel thune lahcapiz, ua oxpel thuune, oxlahunpiz
si son dos puntos, doce; si son tres puntos, trece.
he tun u cantzole in ᴐib letraobe
la cuarta sección son las letras que he pintado

lay u mahancenil u kabaob chuenob,
y que representan los nombres de los signos de los días
hochob hach natebabal
copiadas, para que se entiendan bien
lay u mahancenil u kabaob hunhunppel ti kayob
es la aclaración de los nombres de cada una de las imágenes representadas,
hochob hach natabebal
para que se comprendan bien
hek laobilae yuun d. Juan Xiu Oxkutzcab
las cuales son de un documento de don Juan Xiu de Oxkutzcab
tin hochahcen Diego Chi escribano cofradía uay Mani lae
lo copié yo, Diego Chi, escribano de la cofradía de aquí de Maní
heleac en 16 de julio ti yabil 1689 años, lay u kinil binicob ah Oxkutzcab ti ho
el 16 de julio de 1689, el día que fueron de Oxkutzcab a Mérida;
tumenel u talel lorenzillo yetel ingles tiloe
porque iban a entrar lorencillo y los ingleses allí,
capitan Diego Balam gobernador, Pedro Puc y Diego Tun alcaldesob
el capitán Diego Balan gobernador, Pedro Puc y Diego Tun, alcaldes
y Pascual u nohol regidorob
y Pascual, el regidor principal.
312 anos yokol hun uuᴐ katun
312 años hay sobre un doblez de katun
ca culac tu chun tu caten bay hoppice
para que se asiente en su comienzo de nuevo, tal como comenzó.
heix ᴐibob tin hochah lae ma tulacali,
estas pinturas que copié no son todas,
chenbel u tzolol u tan uaxac ahau
sino solamente la explicación del transcurso del 8 ahau
huntzol u binel yetel u cuch ah cuch haab, canil ahau katun lae
que corre parejo con la carga del cargador del año, del katun 2 ahau;
tan u yalcab uaxacppel u haabil u cuch oxlahun piz u binel
transcurrido el octavo año, falta aún la carga de trece
ca ᴐococ can ahau lae: heuac tu yoxlahunil tin hochah lae
para que termine el 4 ahau en que estamos, pero yo copié los trece.
ma tulacali,
no es todo,
halili u calendarioil tin paktecuntah yetel u calendarioil romanos
sino solamente el calendario de ellos, que cotejo con el calendario romano
cu ximbanzic cristianoile, u zian caah lohil ti jesucristo lae:
que llevan los cristianos, según el nacimiento de nuestro salvador jesucristo,
lay licil u lubul hencen cu kinbezabal ichil kinobe,
dentro del cual caen cuantas festividades se celebran
tu xoc cristianoile, yetel cilich nabil iglesia
dentro de los días de la cuenta de los cristianos y de la santa madre iglesia.
tin hunpaicunah u lubul u xoc haab yetel u yuilob lae:
hice la separación de la cuenta de los años y de la de los meses.
bin u cetbes in yumob, maestroob,
lo ajustaran mis señores y maestros.
ca u zatezobten, ten u kazil u palilob lae

que me perdonen a mí de sus hijos el peor,
ua ma bai tzolanile ua yan zipanie
si no está correcto como queda explicado;
bin u chucbezob tumenel ma cetel in naati
si hay error lo corregirán, porque no es mucha mi inteligencia,
lay tumenel con katic tiob cau zatezob in zipil
por esto es que les pido que perdonen mis yerros
tu kaba ca yumil ti dios ichil u ma cetelil in naat
en él nombre de nuestro señor dios dentro de mi falta de entendimiento.
helel tu ᴐoc u hun kal u kinil zeec tu chuenil uacil chicchan
hoy al finalizar el mes, 20 seec en el signo del día 6 chicchan
tu cuch haab bolon muluc lae
del año de cargador 9 muluc,
en 14 de febrero de 1793 años
es 14 de febrero de 1793;
ti ᴐoci in cambal ᴐibtic maya uinal
fue cuando terminé de aprender a escribir los meses [uinales] mayas,
maya calendario u tial uchben maya uinicob,
del calendario que los antiguos hombres mayas tenían
ti ma hoppoc cirstianoile
cuando aún no comenzaba el cristianismo.
ca u zatezob in zipil in yumob, ah canal naatob,
que me perdonen mis yerros mis señores/padres y los altos entendidos
maestroob, astrologosob, asentri-cob, consentricosob, ah canal miyatzob
maestros, los astrólogos, acéntricos y los concéntricos, los grandes sabios
u yohelob u ximbal kin yetel u, yetel ekob
que saben cómo caminan el sol, la luna y las estrellas
yetel tulacal bal u zihzahma ca yumil dios uay yokol cabe
y todas las cosas creadas por nuestro padre dios aquí, en la tierra

Comentarios acerca del texto[1]

Tal y como han recalcado varios autores (ver bibliografía), el texto menciona que el mes (llamado uinal) era de 20 días, que el año era de 18 meses y que al final del período habían cinco días ‘aciagos’, también referidos como ‘sin nombre’ o ‘de mal agüero’. Hace mención de los seis días posteriores a esta cuenta, así como al cargador del año y aclara que el primer mes era Pop. Asigna al punto el valor de 1 y a la línea el valor de 5 (hay que notar que no se escriben más de 4 puntos).

Hay otras observaciones interesantes que han hecho algunos académicos. Barrera y Rendón (1972:194 y 195) hacen notar que los 13 Katunes a los que se refiere forman el conteo conocido como La rueda de los katunes, que comenzaba con la fecha tzolk’in 8 Ajaw. La traducción que dan para u uayeb haab (que consideran equivalente a uayeyab) es ‘ponzoña del año’, considerando la voz colonial uaay ‘emponzoñar y hacer llagas y desollar al leche de algunos árboles cuando los tocan’ y uayaan ‘cosa emponzoñada, inficionada o dañada’. El término u yail kin lo consideran como ‘los más dañosos y dolorosos días’ (de yail ‘dolor, llaga, escozimiento’). También mencionan que Don Juan Xiu de Oxkutzcab es quien firma en otros documentos de la familia Xiu, redactados hacia 1685 y hacen la aclaración que los katunes que cuenta el redactor son de 24 años (13 X 24 = 312, por eso dice 312 años), en lugar de los katunes de 20 años (de 360 días). Como han notado varios autores, eso refleja el intento de los mayas por equiparar los períodos de tiempo europeos y mayas relevantes, en este caso considerando el siglo de 100 años (aprox. cuatro katunes de 24 años) (ver Bricker y Miram 2002:73; Scandar 2015)[2].

F. Scandar (2017:235-238 y 407-413), también hace observaciones interesantes. Nota que una parte del texto dice katubob (para ‘cuenta de los katunes’) cuando debe decir kinob (‘cuenta de los días’) y hace ver que, al parecer, faltan líneas explicativas en el texto (tal vez errores del redactor o de J.P.P.). Por ejemplo, para el ‘once’, el escribano no dice cuántas barras y puntos corresponden (aunque por el contexto, se entiende que son dos barras y un punto). Menciona que el término compuesto usado para ‘raya’ o ‘barra’ es paiche o payche y traduce la voz yuun como la forma poseída de huun ‘libro, papel, documento’ (y no lo considera como yuum ‘señor, padre’ traducción original de Barrera y Rendón, 1972:152). Los académicos citados también mencionan que no se conoce el diagrama o los dibujos que el autor original decía observar para su descripción, pero parece que los tenía a la mano al momento de escribir (contendría signos de puntos y barras organizados en tres filas o columnas).  

A continuación, se hacen observaciones y aclaraciones sobre algunos términos lingüísticos significativos del texto.

El término usado para el cierre del ciclo de 20 años (Katun), es uuᴐ katun (uudz katun)[3]. La voz uudz significa, según el Diccionario maya de Motul, ‘arrugar, como ropa y la frente, ‘doblar y doblegar cosas blandas y cosas que se quedan dobladas y doblar y doblegar alguna hoja de libro por señal’. También significa ‘la arruga o dobladura así, y cosa así arrugada o doblada, las rayas de las manos o pies’ (Acuña 2001:573). Es interesante que el tiempo se relacione con doblar cosas como la ropa y el papel. Durante el clásico, el cierre de períodos, descrito con la voz tzutz, y el signo usado para el mismo, tienen su origen en acciones relacionadas con los tejidos (ver Hruby y Robertson 2001). Aunque en el caso colonial, podría referir al doblez del papel de los libros (códices). La voz Katun, en maya colonial, significa ‘especie de veintena de años’ (de 360 días, es decir, tunes) (Acuña 2001:328). Como dato adicional, el Diccionario de Motul también registra que la edad de las personas se contaba por veintenas, por ejemplo, ¿hay katunbenech? ‘¿Cuántas veintenas de años tienes?’, caa katunbenen ‘tengo dos veintenas’, etc. (Acuña 2001:328).

Las palabras que designan a la ‘rueda del katun’ son u pet katun. La voz pet o pepet, en maya colonial, significa ‘cosa redonda circular’ y también ‘cerco o círculo o redondez circular’ (Acuña 2001:491). En varias lenguas mayas, la raíz lingüística *pet da lugar a palabras como *petet o petejt, con la traducción de ‘malacate, huso’ y el equivalente yucateco (colonial y actual) es pechech, ‘huso para hilar’ con los mismos significados (ver Kaufman 2003:1019; Acuña 2001:489). Es posible que la raíz del término pet, en yucateco colonial, comparta origen con estas palabras (es decir, que sean cognados).  De ser así, de nuevo nos hallaríamos ante una metáfora que vincula el paso del tiempo y el cierre de ciclos, con el bordado de telas o bien, con ‘algo que se hila, dando vueltas (como un malacate)’. Se debe profundizar en esta propuesta.

La ‘carga del año’ es u cuch haab. Resulta interesante que, en el Calepino, uno de los significados que se le da a cuch haab es ‘los trabajos, hambre, y pestilencias, que suceden en esta vida’ y cuch también tiene la acepción de ‘carga que trae el oficio y el mismo cargo y oficio’, ‘carga que el hombre o la bestia llevan a cuestas’ y ‘gobernar pueblo o república’ (Acuña 2001: 123 y 124). Con el mismo significado que cuch haab, se registra también cuch katun ‘la carga del Katun’. En varias lenguas mayas, los cognados de la voz kuch tienen el significado de ‘cargar (en la espalda)’ (ver Kaufman 2003:889), lo que sin duda revela que la carga del tiempo se visualizaba llevada por un mecapal.

También son muy interesantes las traducciones de las voces usadas para ‘punto’ y ‘raya’ (o ‘barra’). El Bocabulario Mayathan registra thun como ‘punto de tinta’, u thunil dzib como ‘punto de escritura’ y también u thunil zabac como ‘gota o salpicadura de tinta’ (Acuña 1993:546 y 152)[4]. Con respecto a la misma voz, el Calepino registra solamente thunen thun ‘gota a gota’, ‘cosa salpicada o untada a salpicones’ (Acuña 2001:562). La voz usada para ‘raya, barra’ es paiche. El Calepino registra pay cheb como ‘borrar con pluma o péndola lo escrito’ y es un término compuesto por pay ‘cuenta para cosas largas y delgadas’ y cheb ‘pluma o péndola aderezada para escribir y pincel de pintar’ (Acuña 2001:474 y 476). Otra fuentes coloniales registran pay che ‘apuntar con puntero’ y pay che ‘raya y rayar’ (Bolles 2010:4432 y 4433). Es decir, el término payche, de manera general, refiere a hacer líneas o rayar, con un pincel [5]. Valdría la pena investigar más profundamente si estos términos tienen equivalencia (o antecedentes) en la escritura jeroglífica del clásico o si son el resultado de adaptaciones del sistema maya al europeo.

Observaciones finales

Se pueden hacer muchos acercamientos y análisis más extensos el texto. Sería interesante hacer un estudio comparativo entre los términos usados allí y sus equivalentes en otras lenguas mayas, para saber (a partir del contexto en que se usan) cuál es su origen, y si se usaban en contextos calendáricos. Vale recalcar que el escrito fue redactado, por lo menos, unos 150 años después de la llegada de los europeos, por lo que definitivamente tiene influencia española, como se anota en el mismo. El estudio de este tipo de textos nos dice mucho acerca de cómo los mismos intelectuales mayas de la época colonial adaptaron un sistema calendárico diferente y, seguramente también nos revelará más acerca de los trabajos de los intelectuales yucatecos pasados.

Barras y puntos en el sistema numérico maya, con sus valores, del 1 al 13 (composición del autor)

Notas

[1] Para la cuestión de los Katunes, el tiempo y el calendario maya, puede consultarse también los trabajos de Taube (1988), Stuart (1996), Gunsenheimer (2009) y Graña-Behrens (2017).

[2] Sin embargo, los katunes eran de 20 años y no hay evidencia de que los katunes de 24 años sean de tradición prehispánica. Otra fuente registra ho katun como ‘siglo’, es decir, cinco veintenas de años (ver Acuña 1993:593).

[3] En yucateco actual, es wuts’ ‘doblar’.

[4] El vocabulario también registra u boomil dzib como ‘punto de escritura’, pero como ‘punto de tinta’ registra solo thah y thun. Dzib significa ‘escritura’ y zabac ‘tinta’.

[5] Se entiende que payche deriva del término original paycheb, omitiendo la /b/ final.


[1] Para la cuestión del calendario maya, consúltense los trabajos de Craveri (2012), Rice (2007) y Villaseñor (2007), algunos disponibles en internet.

Bibliografía consultada y recomendada


Acuña, René (ed.)
1993 Bocabulario de Maya Than, México, D.F., UNAM.
2001 Calepino Maya de Motul. Plaza y Valdez, México.

Barrera-Vásquez (Alfredo), Rendon (Silvia)
1972 El Libro de los Libros de Chilam Balam. [1.a ed.: México, D.F., Fondo de Cultura Económica, 1949].

Bolles, David
2003 Post conquest Mayan literature: Based on Pre-Columbian sources. http://alejandrasbooks.org/www/Maya/PCML.pdf
2010 Combined Dictionary–Concordance of the Yucatecan Mayan Language http://www.famsi.org/reports/96072/index.html

Bowditch, Charles P.
1910 The numeration, calendar systems and astronomical knowledge of the Mayas. The University Press Cambridge, Cambridge.
1901 Memoranda on the Maya Calendars used in the books of Chilan Balam. G.P. Putnam’s Sons, New York.

Bricker, Victoria R. y Helga M. Miram
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1882 The Maya Chronicles. Library of Aboriginal American Literature 1. D.G. Brinton, Philadelphia.

Craveri, Michela
2013 El calendario adivinatorio de 260 días en la sociedad maya contemporánea: usos, funciones y estructura, Altre Modernità, Universita degli studi di Milano, No. 7, pp.14-36.

Coe, Michael D.,
2012 Breaking the Maya Code. 3rd ed. London: Thames & Hudson.

Graña-Behrens, Daniel
2002 “No sólo los k’atuno’ob: el redescubrimiento de la cuenta de los tuno’ob y su tradición a través de las fuentes escritas desde el Clásico precolombino hasta el siglo XVII colonial”, La organización social entre los mayas. Memoria de la Tercera Mesa Redonda de Palenque, tomo II, pp. 159-191, V. Tiesler, R. Cobos y M. Greene (eds.). México: INAH, CONACULTA.
2017 La Cuenta de los K’atuno’ob: rituales y regionalismos en el período Clásico maya http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-25742017000100123

Gunsenheimer, Antje
2009 “La evolución textual de las profecías de los K’atuno’ob: Estudio comparativo diacrónico de un género literario maya yucateco escritural”, Écritures d’Amérique latine. Revista del Centro de Investigaciones Latino-Americanas, 2: 201-239. http://www.mshs.univ-poitiers.fr/crla/contenidos/ESCRITURAL/ESCRITURAL2/ESCRITURAL_2_SITIO/PAGES/Gunsenheimer.html

Hruby, Zachary X. y John S. Roberston

2001 «Evidence for Language Change in Ancient Maya Writing: A Case Study of the
Verb Tzutz» («Pruebas del cambio en el lenguaje en la antigua escritura
maya: Un estudio de caso del verbo Tzutz»). Research Reports on Ancient Maya Writing

Kaufman, Terrence
2003 A Preliminary Mayan Etymological Dictionary. Documento electrónico

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2006 “El origen prehispánico de las profecías katúnicas mayas coloniales: Antecedentes clásicos de las profecías de 12 Ajaw y 10 Ajaw”, Sacred Books, Sacred Languages. Two Thousand Years of Ritual and Religious Maya Literature. Proceedings of the 8th EMC, Madrid, November 25-30, 2003, pp. 201-225, R. Valencia y G. Le Fort (eds). Markt Schwaben: Anton Saurwein (AMA, Volume 18).

Pérez Bermón, Juan Pío
1842 Cronología Antigua yucatec. Manuscrito en la New York Historical Society,
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2015 Juan Pío Pérez y los katunes de 24 años. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 687-694. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala. http://www.asociaciontikal.com/wp-content/uploads/2017/07/Simp28-55-Scandar.pdf
2017 Juan Pío Pérez Bermón: vida y obra de un ilustrado yucateco del siglo XIX, tesis de Doctorado. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. https://eprints.ucm.es/42505/

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1949 Códice Pérez. Traducción libre del maya al castellano. Imprenta de Oriente, Liga de Acción Social, Mérida.

Stuart, David
1996 «Kings of Stone: A Consideration of Stelae in Ancient Maya Ritual and Representation”, RES, 39/30: 148-171.

Taube, Karl
1988 “Una rueda maya de los katunes de la época prehispánica.” Publicado originalmente en 1988 en Journal of Anthropological Research 44(2):183-203. http://www.mesoweb.com/es/articulos/Taube/Katunes.pdf

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Villaseñor M., Rafael E.
2007 Los calendarios mesoamericanosAnalizados desde una perspectiva interdisciplinaria (tesis de maestría). UNAM, México. ,

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Fórmula para el cálculo manual de fechas del Tzolk’in / Cholq’ij

por William H. Mex

El objetivo de este artículo es proporcionar una fórmula que consiste en sumar y restar una serie de valores, conforme a cuatro tablas, para calcular el día equivalente entre una fecha del calendario gregoriano y una fecha del Tzolk’in o Chol q’ij. Recordemos que Tzolk’in es el nombre usado principalmente por académicos mayistas y Chol q’ij es el usado por algunos pueblos mayas de los altos de Guatemala. La ‘cuenta de los días’ se conforma básicamente por una combinación de 13 numerales y 20 nombres de días (13 X 20 = 260 fechas).

Una correlación es el punto en donde conectan dos calendarios. La correlación que coincide con la fecha del ciclo de 260 días usada en los altos de Guatemala es la GMT 584 283. Con esta correlación, por ejemplo, la fecha 23 de mayo de 2020 (sábado) correlaciona con el Tzolk’in 10 Ok (que sería equivalente al Chol q’ij 10 Tz’i’). También es de uso común la correlación GMT 584 285, que tiene una diferencia de 2 días menos (según esta correlación, el 23 de mayo de 2020 sería 8 Lamat, equivalente al Chol q’ij 8 Q’anil).

Es sencillo calcular una fecha Tzolk’in en correlación GMT 584 283, sumando y restando, usando las siguientes 4 tablas. Las primeras 3 tablas asignan valores numéricos a períodos de tiempo (en negritas). La tabla 1 asigna valores según la terminación del año, por ejemplo, los años con terminación 56 tienen valor 151 asignado. La tabla 2 asigna valores a los meses, por ejemplo, julio tiene el valor 181 asignado. La tabla 3 asigna valores a los siglos a partir del año 1600 d.C., así, el siglo que comienza en el año 2000 tiene el valor 125. Finalmente, la tabla 4 muestra cual es la posición de una fecha Tzolk’in en el conteo de 260, por ejemplo, el día 198 es la fecha 3 Etz’nab (equivalente a 3 Tijax).

El procedimiento a seguir es el siguiente:

  • Se obtiene la fecha deseada (día, mes y año, en gregoriano), ej.: 24 de agosto de 1987.
  • Usando la tabla 1 se verifica la terminación del año, solo con sus últimos 2 números (es decir, 87) y su valor, que es 33.
  • Usando la tabla 2 se verifica el mes y el valor: agosto y 212.
  • Usando la tabla 3 se ubica a qué siglo y valor pertenece: el siglo #4 (que comienza en 1900) y su valor, que es 0.
  • Se suman los valores y el número del día del mes 33 + 212 + 0 + 24 = 269.

Si la suma da una cantidad mayor a 260, se resta esta cantidad hasta obtener un número menor a 260. En nuestro ejemplo: 269-260 = 9. Eso quiere decir que 24 de agosto de 1987 es el día #9 de la cuenta Tzolk’in, por lo que se tiene que ubicar el día 9 en la tabla 4 (buscando por filas, de arriba hacia abajo, los que tienen terminación 9). La fecha es 9 Muluk (equivalente a 9 Toj). Si la suma no da un valor mayor a 260, simplemente se ubica la posición del día equivalente (resultado de la suma) en la tabla 4.

Otro ejemplo: 27 de julio de 2189. Se suma 244 (año) + 181 (mes) + 249 (siglo) + 27 (días) =701, se resta 260 = 441, se vuelve a restar 260 =181. El día 181 de la cuenta de 260 días es 12 Imix (ver tabla 4), que correspondiente a nuestra fecha gregoriana.

Es preciso mencionar que los valores asignados a enero y febrero varían, dependiendo si el año es bisiesto (B) o normal (N). Ejemplo de cálculo de fecha de año bisiesto: 28 de febrero de 2020. Se suma 2 + 30 + 125 + 28 = 185, que correlaciona con 3 Chikchan (es decir, la fecha #185 de la cuenta Tzolk’in, es 3 Chikchan). Ejemplo de cálculo con año no bisiesto: 28 de febrero de 2019, se suma 156 + 31 + 125 + 28 = 340 – 260= 80, que correlaciona con 2 Ajaw.

¡Ahora lo puede intentar, con su fecha de nacimiento! (día, mes y año):

TABLA 1. Aquí ubica el valor de su año, considerando los últimos 2 números del mismo.

TABLA 2. Aquí ubica el valor que le corresponde a su mes.

TABLA 3. Aquí ubica el valor correspondiente al siglo en que nació.

TABLA 4. Después de sumar (ojo: también se debe sumar el día del mes y restar 260 si la cantidad es mayor a este número), aquí ubica la posición de la fecha que le corresponde (número y día). En la primera fila, en negritas, se marca el numeral que le corresponde al día. Por ejemplo, el día 228 es la fecha 7 Lamat, el día 129 es la fecha 12 Muluk, el día 17 es la fecha 4 Kaban. En la primera columna, en negritas, se marca el día correspondiente, de Imix hasta Ajaw (en maya yucateco). Las cantidades terminadas en 1 se encuentran en la fila del día Imix (primer día) y Chuwen (onceavo día), las cantidades que terminan en 2 se encuentran en la fila del día Ik’ (segundo día) y el día Eb (doceavo día), con Ak’bal y Ben las terminadas en 3 y así sucesivamente. Es relevante mencionar que esta tabla considera que la fecha #1 es 1 Imix y la #260, 13 Ajaw.

¿Es sencillo? Recordemos que solamente se trata de buscar equivalencias y sumar (y que hay una diferencia de 2 días entre la correlación GMT 584 283 y la 584 285). Estas tablas solo se podrían utilizar para calcular fechas después de 1600 d.C.

Otra forma fácil de calcular o cotejar una fecha, con solo introducir el equivalente en calendario gregoriano, es con alguna página web como Ancient Maya Calendars (https://mayan-calendar.com/calc.html) o Lexiquetos, con “Tu fecha de nacimiento en glifos mayas” (https://lexiquetos.org/fechas-maya/). 

ACLARACIÓN: La persona que redacta este artículo no es el creador, ni concibió la idea original de estas tablas y fórmulas. Este texto fue elaborado basándose parcialmente en el Anexo 8 publicado por Luís «Alektryon» Gonçalves en el libro Calendário maia, 2012 e nova era, el cual fue publicado en 2012 por Thiago José Bezerra Cavalcanti. Una versión de las mismas tablas aparecerá en el libro (próximo a publicarse) Tiempo y destino en el calendario maya. Una breve introducción, del autor William Mex. Al parecer, no hay muchos estudios académicos o serios que hayan publicado estas tablas. Si alguien sabe de alguna referencia bibliográfica útil, es libre de comentarlo aquí mismo, para que sea revisada y tomada en cuenta.

NOTA: La ortografía de los días yucatecos puede mostrar variación en algunas fuentes: Imix (Imix), Ik (Ik’), Akbal (Ak’bal / Ak’abal), Kan (K’an), Chicchan (Chikchan), Cimi (Kimi), Manik (Manik’), Lamat (Lamat), Muluc (Muluk), Oc (Ok), Chuen (Chuwen), Eb (Eb), Ben (Ben), Hix (Ix/ Hix / Hiix), Men (Men / Meen), Cib (Kib), Caban (Kaban), Etznab (Etz’nab), Cauac (Kawak) y Ahau (Ajaw). Sus equivalentes, en otros idiomas de los altos de Guatemala son los siguientes (o algunos parecidos): Imox, Iiq’, Aq’bal, K’at, Kaan, Kame, Keej, Q’aniil, Tooj, Tz’i’, Baatz’, Ej, Aaj, I’x, Tz’ikin, Ajmaq, No’j, Tijaax, Kawoq y Ajpuuj. Aquí se considera el primer día de la cuenta como Imix / Imox y el último, Ajaw / Ajpuuj.

ANEXO [actualizado 30 de mayo de 2020]: En esta tabla se incluye el conteo continuo de las fechas del Tzolk’in. El primer día es Imix y el último, Ajaw (columna de la derecha). Los numerales se ubican del lado izquierdo y van del 1 al 13. Recordemos que son 260 fechas (combinaciones de numeral y nombre de día), comenzando con 1 Imix, 2 Ik’, 3 Ak’bal, etc. El conteo es de arriba hacia abajo y siempre debe ir el numeral primero. Al llegar a 13 Ben (siempre en la primera columna), los numerales comienzan de nuevo, pero los días continúan: 1 Hix, 2 Men, 3 Kib, etc. Al llegar a 7 Ajaw, los numerales continúan y los días comienzan de nuevo (pasando a la segunda columna): 8 Imix, 9 Ik’, 10 Ak’bal, etc. La última fecha es 13 Ajaw. La cuenta también consta de 20 trecenas, cuyo inicio (siempre con numeral 1) se marca con negritas; así, hay trecena 1 Imix, 1 Hix, 1 Manik’, etc. Adicional a esto, con diagonal simple se indican los cierres de los cinco ciclos de 52 días y, con diagonal doble, los cierres de los cuatro ciclos de 65 días.

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Observaciones acerca de las palabras para ‘madre’ en las lenguas mayas

por William H. Mex

última actualización: octubre de 2025

Introducción

El presente texto ofrece un breve acercamiento a los conceptos de ‘madre’ y ‘mamá’, según como se expresan en las distintas lenguas mayas. Para este estudio, se realizó una revisión de casi todos los diccionarios coloniales y actuales, y, aunque no se incluyen todas las lenguas mayas, se busca mencionar y comparar los términos más relevantes de la mayoría de estas[1]. Se ofrece principalmente un breve análisis de los términos antiguos relacionados con el concepto de ‘madre’, de los cambios que han tenido las palabras en el tiempo y de sus significados metafóricos. 

Las palabras para ‘madre’ en el grupo yucateco[2]

En maya yucateco (peninsular) actual, la palabra común para ‘madre’ es na’, que también refiere a la ‘mujer o animal hembra que ha tenido hijos’[3]. Este término se registró en la época colonial como naa ‘madre de hijos’, y también era aplicado a la madre de otros seres vivos, como lo expresa el término u naa cab que refiere a ‘la maestra de las colmenas’ (siendo cab ‘miel, abeja, colmena’)[4]. En el texto colonial yucateco conocido como El Ritual de los Bacabes se menciona a una mujer como Ix ahau naa ‘la soberana madre’, donde ix- es un prefijo que identifica a la mujer, ahau es ‘gobernante’ y naa es ‘madre’[5].

Es llamativo que uno de los términos de origen maya más usados entre hispanohablantes de la península de Yucatán sea un insulto relacionado con la madre y los genitales femeninos: pelaná, que tiene su origen en peel a na’ ‘la vulva de tu madre’ (donde peel es ‘vulva’)[6]. Más llamativo aún, es que este insulto aparezca en El Ritual de los Bacabes, en el contexto de las oraciones para tratar enfermedades, como pel u na ta uach, que se traduce ‘¡el coño de la madre de tu miembro!’[7].

Con respecto a la manera en cómo se nombraban los mayas peninsulares, Diego de Landa, en su Relación de las cosas de Yucatán, comentaba que los antiguos mayas:

“[…] A sus hijos e hijas los llamaban siempre por el nombre del padre y de la madre, el del padre como propio, y el de la madre como apelativo; de esta manera, el hijo de Chel y Chan llamaban Nachanchel, que quiere decir hijos de fulanos y esta es la causa (por la cual) dicen los indios que los de un nombre son deudos y se tratan por tales […]”[8].

Es decir, muchos de los nombres de esa época que comienzan con Na-, se debe a que primero tienen el apelativo de la madre y después, el del padre, como Nachicocom (Na Chi Cocom, con ortografía actual = Na’ Chi’ Kokom), ‘el de madre Chi y padre Cocom’, Nachan Can (Na Chan Can = Na’ Chan Kan), ‘el de madre Chan y padre Can’, Nakuk Pech (Na Kuk Pech = Na’ K’uk’ Pech), ‘el de madre Kuk y padre Pech’ etc. Como se mencionará al final, había una expresión semánticamente equivalente entre los huastecos (teenek).

En idioma lacandón (de Chiapas) el término correspondiente (cognado) es ‘mamá, madre’, pero también hay un término que refiere a la ‘luna’: iknä, que literalmente es ‘nuestra madre’ y, además, significa ‘mes’[9]. En itzá, el equivalente es na’ ‘madre’ y, de manera semejante a otros idiomas mayas, también sirve para nombrar partes del cuerpo que son mayores que otras, pero semejantes. Por ejemplo, na’ koj, que literalmente es ‘madre de dientes’, es el término para ‘muela’[10]. En el cuarto idioma del grupo yucateco, el mopán, la voz igualmente es na’ ‘madre’, un término compuesto es na’ kab’ ‘reina de colmena’ (o ‘madre de la colmena’, ‘madre de abejas’) y también aparece el término na’tzil ‘madre’ (honorífico), que usa el sufijo -tzil (o -tsil), del cual se tiene registro en yucateco peninsular y actual[11].

Se debe mencionar que, aunque solo en lacandón aparece un término que refiere a la luna como ‘madre’, en maya peninsular actual hay referencias a la luna como xma uj (‘mamá luna’), como menciona un poema de Briceida Cuevas[12], referente a lo que pasaba durante los eclipses, cuando se oscurecía la luna:

«[…]Le tu máan yáalkab máako’ob tumen ts’o’ok u jaanta’al x-ma uj […]

(«Cuando la gente corría porque se habían comido a mamá luna…»)

Como se verá, en varias lenguas mayas se nombra a la luna como una madre o como una anciana.

Los términos para ‘madre’ en lenguas ch’olanas y tzeltalanas[13]

Podemos encontrar algunas semejanzas entre las palabras y significados hallados en el grupo yucatecano y los que hay en el grupo ch’olano. Por ejemplo, en ch’ol de Chiapas, la voz para ‘madre’ es ña’ y también encontramos ña’al como ‘hembra de animal’[14]. La palabra para ‘mamá’ que se usa es nana y el término para referirse a la luna es ch’ujuña’, que literalmente significa ‘madre santa’[15]. En chontal de Tabasco, el correspondiente para ‘madre’ y ‘mamá’ es na’, pero en algunos contextos la palabra significa ‘hijita, mamacita’ (como ‘expresión de cariño’)[16].

En ch’olti’ colonial, el término registrado es na ‘madre’[17]. Por su parte, el ch’orti’ tiene nana como ‘madre’, (que se usa solo en términos compuestos) y también registra tu’ como ‘madre’ o bien como un término cariñoso para ‘madre, nena’[18]. La forma antigua de la primera palabra, que se puede reconstruir en proto-maya, es *naa’, con el significado de ‘madre’[19]. Además de tener cognados en yucateco y ch’ol, na’ como ‘madre, señora’, también aparece en q’eq’chi’[20].

En ch’orti’ también tenemos el término que designa a la luna como ‘madre’: katu’, que hace referencia a una deidad de la luna, ‘espíritu guardián femenino de los árboles, que preside sobre la agricultura, árboles frutales y el nacimiento humano’[21].  Otro diccionario del mismo idioma define el término katu’ como ‘luna, reina, nuestra madre’[22] y también se tiene registro de kanana’ (que usa la voz nana’) como ‘luna’[23]. Entre los ch’orti’, C. Wisdom registró que la esposa del dios cristiano o bien, la Virgen María, también era designada como ‘nuestra madre’ y se usaba para ella el mismo término que designaba a la luna[24]

En idioma tzeltal también encontramos semejanzas de significado en la traducción de las voces relacionadas. El término más común es me’ ‘madre, mamá’ y también es común la forma sme’ ‘su madre’, que refiere a la ‘hembra de animal’[25] . Un término llamativo, que refiere a la ‘madre tierra’, es me’ kaxail, pero es usado en el contexto de habla ritual, para nombrar a la “madre ataúd” y se considera que refiere a una divinidad relacionada con el ‘lugar donde todos vamos a ser enterrados’[26]. El mismo idioma registra me’tik como ‘abuela, señora’ (para el ‘trato a las señoras de mayor edad’) y también tiene el equivalente al término ‘madre sagrada/santa’ para designar a la luna: ch’ulmetik [27]. La forma antigua del término ‘madre sagrada’= ‘luna’ es reconstruible en proto-tzeltal-tzotzil (el idioma ancestro del tzeltal y tzotzil) como *jch’uhulme’tik ‘luna’[28]. Con los ejemplos mencionados, se evidencia que la mujer que se relaciona con la luna usualmente es de edad avanzada, es decir, la luna era concebida como una entidad femenina vieja[29].

En tzotzil, la voz me’ es usada para referirse de manera respetuosa a ‘la abuela, la cuñada mayor, la esposa del consejero ritual que instruye al oficial religioso y a su esposa durante su cargo’, entre otras mujeres. De manera general, se conoce como un ‘término que refiere a mujeres mayores o respetables, que tienen altos cargos’[30] . Un término derivado es me’in, que, como parte de un discurso ritual o rezo, se traduce como ‘servir de madre’:

¡La’uk to me jtotin, la’uk to me jme’in, ti jmotone, ti kaboltayele!

(‘¡Que pueda proahijar todavía, que pueda servir de madre todavía por mi regalo (hijo), la causa de mi pena!’)[31]

Jch’ul-me‘tik, por otra parte, es la designación de ‘la luna, el mayordomo de la Virgen de Rosario’ o ‘la Virgen /la santa’[32]. Pero solo ch’ul-me’ refiere a ‘la madrina’, como un término especial para dirigirse a ella.

Los términos del grupo Q’anjobalano Mayor y Mameano Mayor[33]

En tojolabal, encontramos el término jnantik ‘ixaw ‘nuestra madre luna’. Con respecto a este significado, C. Lenkersdorf comenta que el satélite:

“[…] es una mamá y como tal tiene su esposo que es el jwawtik, el sol. De esta manera la luna no sólo pertenece al cosmos diádico de los tojolabales, sino que, además, comparte el nombre de todas las «santas» en el contexto católico, igual que ja jnantik lu’um, Nuestra Madre Tierra […]”[34].

El término snan ‘ixaw significa ‘madre luna’ o solamente ‘luna’, mientras que ‘ixaw, significa ‘mes’. Las palabras que refieren tanto a la luna como al mes, coinciden en traducción con lo que encontramos en otras lenguas mayas, como el lacandón. Tanto nan como nanal significan ‘madre, mamá, nana’, jnantik es ‘nuestra madre, mamá’ y ja jnantik lu’um es ‘Nuestra Madre Tierra’ [35].  Con respecto al término Nuestra Madre Tierra, C. Lenkersdorf comenta que este ser tiene un título, al igual que las demás santas y, además, dice que:

“[…] La tierra desde la perspectiva tojolabal es Nuestra Madre Tierra, porque nos sostiene, nos da comida a nosotros y nos quiere. De la tierra, además, brota la vida que, a su vez, nos da vida, nos alegra el corazón y nos llena de gratitud por las bondades recibidas. Con la tierra, Madre Nuestra, con los productos de la tierra y con los demás humanos, animales y toda la naturaleza formamos, finalmente, una gran comunidad […][36].

La cuestión de hasta qué punto el concepto de madre tierra es de origen prehispánico y no influencia de otras culturas actuales (o incluso de académicos actuales) es un tema de debate, sobre todo porque tal concepto al parecer solo se encuentra en tzeltal y tojolabal. Una expresión tojolabal para referirse a la ‘madre, mamá’, de manera más cariñosa, es xep, aunque es menos común[37].

En otra lengua, el chuj, la voz nun, o ix-nun refiere a la madre (de hombre o mujer) y snun, se usa para designar a la madre de algún animal[38], mientras que la voz chich refiere a ‘una mujer anciana’ y chi’ich o ix-chi’ich refiere a la luna; en este último caso, se nota una relación semántica parecida a la que hallamos en lacandón, ch’orti, tzeltal y tojolabal con otras expresiones [39]. La forma antigua de la voz, reconstruible hasta el ancestro conocido como Maya Sureño (SM, Tierras bajas y Maya occidental), es *chiich ‘abuela’, y, como se ha visto, tiene descendientes en algunas lenguas[40].

En idioma akateko, txutxe es ‘madre, mamá, hembra’ y txutxu’ ‘abuela’ pero también puede significar ‘mamar’[41]. En jakalteko, mi’ es la voz para ‘madre’ y también aparece el término jich mi’ ‘madre fundadora’, como contraparte del jich mam ‘padre fundador’[42]. En mam, txu’ significa ‘hembra’, txub’aj es ‘mamá’ y la voz para ‘madre’ es nan[43]. En ixil, txutx es ‘madre, mamá’, pero también ‘hilo madre’ (del tejido de un saco típico de Chajul). En esa lengua también se encuentran los términos compuestos que refieren a las partes del cuerpo que son más grandes como ‘madres’ de las partes más pequeñas, por ejemplo, txutx-k’ab’, ‘pulgar’ (‘madre de la mano’) y txutx-ok, ‘dedo grande del pie’ (‘madre del pie’), algo semejante a lo hallado en yucateco y lacandón [44].

Los términos en el grupo K’iche’ano Mayor[45]

Los términos analizados a continuación pertenecen en su mayoría a las lenguas mayas de Guatemala. En uspanteko, la palabra común para ‘mamá es chuuch[46], mientras que en k’iche’ actual es chuch ‘madre’. El k’iche’ también registra un término que designa a la madre desde que da luz a su criatura hasta que el bebé tiene 40 días (tiempo aproximado del puerperio): tu’janel, que obviamente deriva de la voz tu’, que puede significar tanto ‘pecho’ como ‘leche materna’ [47]. En sipakapense, los términos comunes para ‘madre’ son chuch y naan[48], mientras que en sakapulteko el término que predomina es chuchxeel ‘madre’[49]. La forma antigua de la voz en idiomas de la rama oriental de la familia es *chuuch ‘madre’[50]. En tz’utujil, la voz tan significa ‘mamá, madre’ (pero es usado solo entre familiares), mientras que el término más común es tee’eej ‘mamá, madre’[51]. Esta última voz tiene antecedentes en el kaqchiquel colonial como tee ‘madre, generalmente’ (que también refería ‘a animales que cuidan sus hijos’) y en la frase teeh lae ixok ‘ya es mujer que tiene hijos’[52]. En kaqchiquel actual la voz es te’ej ‘madre’[53].

En idioma pokomam, la voz tut significa ‘mamá’ y tu significa ‘doña’[54]. Su equivalente en pokomchi’ es tuut: ‘señora, doña (al dirigirse a ella), mamá’. Un término pokomchi’ compuesto que lleva esta voz es tuut keem ‘madre telar’ (que es el ‘lienzo intermedio del telar de cintura para elaborar el güipil tactiqueño’), que guarda semejanza semántica con el término ixil txutx mencionado párrafos atrás [55]. La voz para ‘madre’ que aparece en estos idiomas tiene un antecedente en el término colonial tu, que se registró como ‘reverencial a la mujer casada como dejillo, madre, señora’[56]. El pokomchi’ también tiene el término compuesto ch’uuch’ kaxahiil ‘madre’, que usa las voces ch’uuch’ mama, teta, chiche, leche de pecho’ y kaxahiil ‘caja de, progenitora de’[57]. Como se ha visto, este término tiene equivalentes en tzeltal y tojolabal. Un término compuesto para referir a la ‘procreadora, engendradora, madre’ es ak’unom ixoq, que contiene las voces ak’unoom ‘procreadora, mujer fértil’ e ixoq ‘mujer, hembra, señora’ y que también se relaciona con las voces ak’unanik ‘dar vida, engendrar, procrear, ahijar’ y ak’uunb’al ‘matriz’[58].

Una observación sobre el huasteco colonial (teenek)

Al principio de este trabajo, en el análisis del grupo yucateco, se mencionó la existencia de “nombres na’al”, que enfatizaban el apelativo de la madre en la época colonial. En la zona huasteca, Tapia Zenteno recopiló algo semejante, mencionando que la voz para ‘nombre’ de persona era bi, pero también que:

“[…] Tienen otros sobrenombres que sólo usan entre sí, y éste llaman papantal, el cual toman sólo de la madre y es el más especificativo, porque, habiendo muchos de un nombre, sólo con éste no se equivocan […]”[59].

En el mismo escrito, la voz papumtal, se registró como ‘apellido; sobrenombre que toman de la madre, y es el más especificativo’[60]. La voz para ‘madre’ en época colonial se registró como mim ‘madre, dicen los de ambos sexos’ y en época actual es miim ‘madre, señora’, pero hoy en día también se usa naana, con el mismo significado[61]. La forma antigua de la primera voz es *miim, con el significado de ‘abuela’, pero en algunas lenguas y principalmente en huasteco, pasó a designar a la ‘madre’ solamente[62].  

Observaciones finales 

En las lenguas analizadas, a grandes rasgos, existen términos para referirse a la madre de manera cariñosa y de manera respetuosa o reverencial. Los términos para ‘madre’ que también refieren a la luna, usualmente se expresan de manera colectiva (‘nuestra madre’) y también es usual que refieran a una mujer de edad mayor o a una anciana, cuya figura se contrapone a la del sol. El simbolismo de la luna, de manera obvia, se vincula con la fertilidad femenina y las voces para ‘madre’ se aplican a los animales que cuidan a su hijos. También existen términos compuestos que refieren a las partes del cuerpo como ‘madre(s) de…’, lo que parece una referencia al elemento más grande (entre semejantes) o bien, al lugar de donde “nacen” los elementos más pequeños del todo (algo aplicable también a ciertos objetos).

Es llamativo que en algunos idiomas se conciba la existencia de una ‘madre tierra’, por lo que sería valioso investigar de manera más profunda la antigüedad de este concepto en la zona maya. Otro tópico en el cual se puede indagar es en la relación entre las voces para ‘teta, seno (de mujer)’ y los términos para ‘madre’, ya que, si bien la relación ‘pecho de mujer-madre-bebé’ es bastante obvia, en algunos casos las voces refieren a señoras de edad avanzada. No debemos olvidar que la traducción, uso o interpretación de los términos en la mayoría de las ocasiones depende del contexto y que esta breve introducción no ha profundizado en este aspecto. Seguramente los mitos y la tradición que aún se conserva, revelarán más significados y complementarán este trabajo.

Mujer con infante. Detalle de los Murales de Bonampak (Chiapas), período clásico tardío. Fotografía de Marco Antonio Pacheco/RAÍCES.

NOTAS

🔸1 Existe registro de por lo menos 32 lenguas mayas, algunas de las cuales hoy se encuentran extintas 🔸 2 El grupo yucateco lo componen: yucateco (peninsular), lacandón, Itzá y mopán. 🔸 3 (ALMY 2007, p. 152)🔸 4 (Acuña 2001, p.419). La terminación con doble vocal /aa/ representa el alto glotal (‘) en ortografía colonial.🔸5 (Arzápalo 1987, p.282) 🔸6 También se dice k’uul a na’, con el mismo significado (ALMY 2007:122). La /a/ es un pronombre de segunda persona, ‘tuyo/a’.🔸7 (notado por Arzápalo 1987, p. 362). La voz ach es ‘miembro viril, pene’. 🔸8 (Landa 1985, p.80) 🔸9 (Baer y Baer 2018:60 y 144). Esto se debe a que la duración aproximada de un mes corresponde casi a una lunación. Diego de Landa también registró que la palabra para ‘mes’ y ‘luna’, eran iguales en yucateco colonial.🔸10 (Hofling y Tesucún 1997:464)🔸11 (Hofling 2011:318 y 319)🔸12 (Cuevas 2012:23) 13 El grupo ch’olano lo componen el ch’olti’ (extinto), ch’orti’, ch’ol y chontal. El grupo tzeltalano, el tzeltal y tzotzil🔸14 (Aulie y Aulie 2009:62)🔸15 (Aulie y Aulie 2009:34 y 60). La voz ch’ujul significa ‘santo/a’🔸16 El segundo uso del na’ se usa solo como vocativo y siempre con el posesivo (Keller y Luciano 1997:167)🔸17 (Robertson et al 2010:332)🔸18 (Wisdom 1950:537) (Pérez et al. 1996:212). El término tu’ podría relacionarse con la voz chu’, que en varios idiomas mayas significa ‘teta, ubre’ o algo semejante🔸19 (Kaufman 2017:93)🔸20 (Sedat 1955:54)🔸21 (Wisdom 1950:491)🔸22 (ALMG 2000:22). En algunos contextos, el término tiene influencia religiosa cristiana y refiere a algún santo o a la Virgen María.🔸23 (Hull 2005:61). En varias lenguas mayas, la voz que se traduce como ‘nuestra madre’ o ‘madre santa’, en referencia a la luna, se contrapone a la que se traduce como ‘nuestro padre’ o ‘padre santo’ en referencia al sol, al dios cristiano o a Jesucristo🔸 24 (Wisdom 1940:247)🔸25 Polian 2017:430. La /s/ es un pronombre de tercera persona ‘su’, ‘de el/ella’🔸26 La voz kaxa es un préstamo del español, significa ‘caja, cajón ,ataúd’ (Polian 2017, p.431)🔸27 Zapata 2002:44 y 85🔸28 (Kaufman 1972:101)🔸29 Otras palabras para la abuela son: me’ chich, me’ chun ‘abuela’, me’el ‘anciana, vieja’ y me’el me’ ‘abuela’ (Polian 2017:431)🔸30 Laughlin 2010:232 y 333🔸31 (Laughlin 2010:334) 🔸32 (Laughlin 2010:139). Ch’ul puede significar: ‘divino, sagrado, santo’ (Laughlin 2010:139) y también: ‘justo, bueno, fiel, sagrado’ (Hurley y Ruiz 1978:50).🔸33 El grupo Q’anjobalano lo conforman el tojolabal, chuj, akateko, popti’, mochó y tuzanteco. El grupo Mameano, el teko, mam, awakateko e ixil.🔸34 (Lenkersdorf 2010:126)🔸35 Lenkersdorf 2010:126, 269, 448.🔸36 (Lenkersdorf 2010:395) 🔸37 (Lenkersdorf 2010:645)🔸38 (Hopkins 2012:213)🔸39 (Hopkins 2012:55)🔸40 (Kaufman 2017:93)🔸41 PLFM 1996:183. Los términos podrían no ser cognados, es decir, podrían tener un distinto origen.🔸42 ALMG 2013:100 y 443🔸43 (ALMG 2010:344 y 507)🔸44 (Jewett y Willis 1996:221)🔸45 El grupo K’iche’ano Mayor lo conforman el uspanteko, k’iche’, sipakapense, sakapulteko, tz’utujil, kaqchiquel, poqomam, poqomchi’ y q’eq’chi’.🔸46 (Vicente 2007:66)🔸47 (Christenson 2004:31 y 123)🔸48 (ALMG 2001:15) y🔸49 (ALMG 2001:14) 🔸50 (Kaufman 2017:93)🔸51 (Pérez y Hernández 1996:407 y 415)🔸52 Acuña 1983:327. Ixoq es la palabra para ‘mujer, señora’🔸53 (Munson y Munson 1991:331)🔸54 McArthur y McArthur 1995:163 y 165🔸55 Dobbels 2003:697. Tactic es un municipio de Alta Verapaz, Guatemala. La voz keem significa ‘tejido, telar’ y también puede referir a la ‘tela de araña’.🔸56 (Feldman 2000:404). ‘Dejo’ es, según la RAE, el “modo particular de pronunciación y de inflexión de la voz que acusa un estado de ánimo transitorio o peculiar del hablante”. Se entiende que es una forma cariñosa de llamar a la madre.🔸57 (Dobbels 1955:152). Como se ha mencionado, la voz kaxah sería un préstamo del español, semejante a como ocurrió en tzeltal.🔸58 (Dobbels 2003:32) 🔸59 (Acuña 1985:89)🔸60 (Acuña 1985:116)🔸61 (Acuña 1985:113) (Larsen 1955:37 y 39)🔸62 (Kaufman 2017:93)


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