El concepto ‘amor-dolor’ según las lenguas mayas

por William H. Mex

última actualización: octubre de 2024

A yaama’e’ juntúul tsaya’am ko’il peek’

ch’a’apachta’an tumen máako’ob[1]

Introducción

La idea de que a nivel lingüístico el ‘amor’ implica cierto grado de ‘dolor’ es conocida en el caso del maya yucateco (peninsular) actual. Sin embargo, también algunas ideas semejantes se encuentran en otras lenguas mayas y en diccionarios de la época colonial, algo que ha sido poco estudiado y comprendido.

El presente texto hace una breve revisión de las palabras que en ocho lenguas mayas se relacionan tanto con la idea de ‘amor’ como con la de ‘dolor’. Se analizan las voces yaj (yah) y raj y los significados con los que se vinculan, tanto en registros de épocas actuales como de épocas coloniales.

El término yaj (yah) en el grupo maya yucateco[2]

El Calepino Maya de Motul, recopilación de palabras del siglo 16, registró yah como ‘amar’ y ‘cosa amada’ además de los términos derivados yahba ‘amarse a sí mismo’, yahbil ‘cosa amada y estimada, y regalada y querida’, yahcunah ‘amar’ y también yahcunah como ‘amor con que uno ama’, ‘caridad’ y ‘estimar, preciar y tener en mucho, y retener en sí alguna cosa no la queriendo dar’ [3]. De esta palabra derivan expresiones como yahcuntah hanal ‘esconder y guardar uno su comida por no darla a otro’[4].

Otra entrada del mismo documento recopila yah con los significados de ‘llaga pequeña no peligrosa o herida ya con podre; cosa llagada’, ‘cosa que duele y escuece, y dolor así y escocer’, ‘cosa que duele o esta llagada, o dolor o tener dolor así’; ‘tener dolores, estar fatigado de dolores o de enfermedad’, ‘sentir mucho una cosa’; ‘cosa peligrosa’, ‘cosa difícil y dificultosa’, ‘cosa grave’; y finalmente como ‘mal o males de pena o trabajo o miseria; cuita [desgracia o circunstancia adversa], dolor y trabajos; peligro, necesidad, apretura, fatiga y daño, y tener el tal aprieto y fatiga’[5]. También se registra -siempre como un sustantivo- yaah ‘llaga peligrosa’; ‘mal y daño, y enfermedad en general’; ‘ponzoña, mal grande’ [6].

Relacionados con este segundo significado aparecen las expresiones yaahezah ‘llagar o dañar o inficionar ánima o cuerpo’; yahil (u yahil) aspereza, fuerza, reciura, y gravedad y rigor de alguna cosa, y cosa áspera, recia, grave y penosa’ y también yahili ‘con trabajo’[7].

Un grupo de entradas nos indican la relación entre los conceptos de ‘amor’ y ‘dolor’: yahil ‘amor con que uno es amado’; yahil ‘dolor o llaga’; ‘el escocimiento’; yahtzil ‘la misericordia, limosna, caridad y merced que se recibe’, yahtzil ‘cosa amada’, ‘cosa penosa, trabajosa o dificultosa, que con dificultad se hace’.[8]

El Vocabulario Maya Than (de la región de Maní), que también recopila palabras de los siglos 16 y 17, registra de manera semejante: yahil; yahcunah ‘caridad, por amor’ y los términos relacionados yahcunanben, yahcunanbentzil ‘amable cosa’ y yahbil, yahcunanbil ‘amada cosa’ [9]. También tenemos yahcunah ‘amar’; con ejemplos de su uso en frases como in yahma in yum ‘amo yo mucho a mi padre’, yah in yum toon ‘amamos así a mi padre’ y también la locución mehenil yahcunah ‘amor filial’[10].

En maya yucateco actual se tiene registro de voces como yaj con el significado de ‘doloroso’, yaaj ‘dolor’ y frases como yaaj tin wóol ‘lo siento’. También se registra yaajkuns ‘causar dolor’, ‘amar’, yaajkunaj ‘amor’ y yaakunt ‘amar’[11]

En idioma lacandón, perteneciente al grupo yucateco, se registró yaj como ‘doloroso, enfermo, cariñoso’ y yajkintik como ‘enfermarlo, darle cariño’[12]. En itzá, el tercer idioma del grupo, también se registraron significados parecidos: yaj ‘doloroso, cariñoso’; yajkuna’an ‘adolorido, contemplado, estimado’ y yajkuntik ‘causar dolor’, ‘herirlo, hacerlo doloroso, contemplarlo [atenderlo], cuidarlo, apreciarlo’[13]. En el cuarto idioma del grupo, el mopán, los términos equivalentes son: yaj ‘doloroso, difícil’; yajkunaj ‘lastimar’ yajkuna’an ‘lastimado, amado’ y yajkunbul ‘lastimarlo, amarlo’ [14]. Nótese que las formas presentes en estos cuatro idiomas, tanto de los sustantivos como de los verbos, son bastante parecidas.

El amor-dolor en las lenguas del grupo ch’olano

Por lo menos dos lenguas de este grupo tienen voces que se pueden considerar equivalentes (cognados) a las que encontramos en el grupo yucateco.

El ch’olti colonial registró yah como ‘amar’, aunque también yah cux como ‘dolor’ y ‘tormento’ (que incluyen la voz cux ‘morder’)[15]. El chontal (yokot’an) de Tabasco tiene registro de yaj como ‘enfermedad, dolor’ ; ‘doloroso’ y de yajben ‘estimado, amado’[16]. Es interesante notar que, aunque el ch’ol de Chiapas no tiene cognados de yaj con esos significados, si registra la voz k’ux ‘doler’ y sus derivados k’uxbin ‘amar, querer’; k’uxbibil ‘querido’ y k’uxultan ‘estimar’[17]. Es decir, el concepto de ‘amor-dolor’ se expresaba con otras palabras y es posible que algo semejante haya ocurrido con otras lenguas mayas de las que poco registro actual o colonial se tiene.

El concepto yaj~raj en tojolabal y q’eqchi’

Aunque en tzeltal y tzotzil (bats’il k’op) al parecer no se encuentran los cognados de yaj con los significados que nos interesan, en una lengua cercana a ellos, el tojolabal (también de Chiapas), si se han registrado voces interesantes.

Los términos básicos en esta lengua son yaj ‘dolor’; yajal ‘dolor, sufrimiento’ y yajal ‘compasión’[18]. También encontramos yajta ‘respetar, amar, honrar’ y yajtanel ‘amor, cariño’[19]. Carlos Lenkersdorf hace una interesante observación con respecto al término compuesto ab yaj:

“El verbo ‘ab’i [‘oír, saborear, entender, sentir’] en combinación con yaj expresa el sentir de alguien, y puede ser el sentir dolor, sentir amor por alguien, es decir, querer a alguien, el sentir compasión con alguien. Es característico del tojolabal que el querer o el amar son inseparables del dolor o sufrimiento. Lo mismo se muestra también en el verbo yajta, amar, derivado verbal de yaj. Es decir, el amar implica el dolor o sufrimiento”[20].

Ejemplos de frases con la voz yaj los encontramos como b’a ‘aya yaj xawab’i ‘¿Dónde te duele?’ (que literalmente es ‘¿Dónde está (el) dolor (que) sientes?’) y jel yaj wa xkab’ya ‘Te quiero mucho’ (Literalmente, ‘(con) mucho dolor te siento’) [21].

Más adelante, Lenkersdorf hace otra interesante observación:

“…el prefijo de yajal [‘compasión’, derivado de yaj] siempre es de las personas que solicitan compasión o que están sufriendo. Notamos la misma estructura sintáctica o concepción en conexión de ‘a’julal [‘lástima, misericordia, piedad’] y derivados. Puesto que yajal corresponde a «dolor», entonces lo que se pide al otro o a los otros es que sufran con el dolor que tiene el que solicita solidaridad”[22].

Para terminar esta sección, es valioso mencionar que en q’eqchi’, lengua de Guatemala, también encontramos la misma relación ‘amor-dolor’, tal y como lo reflejan los términos: rahilal, raylal ‘dolor, dificultad, accidente, acontecimiento doloroso, penoso’; rahook, rahok ‘dolerse, sentir dolor, sufrir’ y rahok ‘amar’ (la -r- en q’eqchi’ equivale a la -y- de las lenguas ya vistas)[23]. Esta palabra podría ser un préstamo de lenguas del grupo yucateco o del grupo ch’ol hacia el q’eqchi’, dado que en otras lenguas de Guatemala (cercanas geográficamente al q’eqchi’) no se encuentran ni los cognados ni los significados ya referidos.

¿Sentir dolor o hacer sentir dolor?

Aunque desde hace más de 400 años se registró la relación entre ‘amor’ y ‘dolor’ en algunas lenguas mayas, la cuestión de a qué refería el concepto de ‘amor’ entre los antiguos mayas no es muy clara. Es lógico pensar que tal concepto era algo diferente a lo que entendemos en la actualidad. Un tópico en el que no se profundizó en este ensayo es de los diferentes tipos de ‘amor’ registrados en las lenguas mayas coloniales, como el ‘amor torpe’, el ‘amor cortesano’ y el ‘amor filial’.

En la primera parte del trabajo, se explico que la forma yajkunaj (del yucateco) puede significar tanto ‘amar’ como ‘amor’ (es un verbo incoativo formado a partir de un sustantivo). Se puede proponer que el significado original de la raíz lingüística yaj- era ‘dolor’ (sustantivo) o bien ‘amor’ (sustantivo). El sufijo kun-s o kun-t se les añade a los sustantivos verbalizados, de tal manera que yajkunaj es ‘amar’ y yajkunt es como se conjuga como verbo transitivo[24]. El lacandón, mopán e itzá usan sufijos parecidos.

Los datos ya revisados nos dan un amplio margen de interpretación para la raíz lingüística *yaj- y sus derivaciones. Así, yajkuns se puede interpretar como ‘hacer doler’, ‘hacer sentir dolor’ o ‘ser el dolor de alguien’. Kin yajkunsikech se puede entender como ‘tú haces que me duela, me haces sentir dolor, eres mi dolor’. Aunque ha pasado a entenderse como ‘amar’, otras formas de interpretar el término son ‘yo te hago una herida’ o ‘yo hago que tú seas doloroso para mí’. Así mismo, kin yaakuntikech se puede entender como ‘yo hago que tú seas una herida o un dolor’[25].

Con base en los datos ya revisados y en las observaciones hechas acerca del tojolabal, se propone que el concepto yaj, que más tarde pasó a entenderse como ‘amor-amar’, se relacionaba con el ‘dolor’ que uno debe sentir al relacionarse con otra persona. Como indica Lenkersdorf, el ‘amar’ indica sufrimiento, no necesariamente hacer sufrir. Aunque aún faltaría un estudio más profundo al respecto, es posible que -lejos de ser un sentimiento egoísta- originalmente el concepto de ‘amor’ hubiese estado ligado al sacrifico y la penitencia física o emocional que uno tenía que hacer.

Es interesante también que en la escritura del clásico maya (250-900 d.C.) existan dos signos, el logograma YAH ~ YA’ y el silabograma ya, relacionados con la voz yah ‘herida, llaga, daño’. El primer signo muestra un rostro humano con una incisión o apertura en forma de «V» que le pasa por debajo del ojo y el segundo signo representa a un cráneo del que brotan chorros de sangre en el lugar donde debería ir la mandíbula (imagen 1). Esto confirma que la voz yah, entre los antiguos mayas, se relacionó principalmente con las ideas de ‘dolor’, ‘herida’ y ‘sacrificio’[26]

Logograma YAH~YA’ (derecha) y silabograma ya (izquierda). Dibujos de William Mex.

Comentarios finales

El análisis del concepto ‘amor-dolor’ en las lenguas mayas parece indicar que este sentimiento se ligaba al dolor personal que uno debe sentir o al que uno le hacen sentir. Su asociación con ‘algo difícil, trabajoso’, y con el tener ‘misericordia’ es bastante obvia. Aún se deben revisar varias de estas voces en sus respectivos contextos. La variedad (en fuentes coloniales y actuales) y la distribución geográfica de las voces y sus significados es un indicador de que se trata de un concepto autóctono, con nula o poca influencia europea.  

Es notable que la voz yaj (yah) se encuentre en las cuatro lenguas del grupo yucateco, pero solo en dos del grupo ch’olano: en ch’olti’ (al este de la zona maya) y en chontal (al oeste). Es posible que el uso más generalizado de esta voz y sus derivados se haya originado en la zona de tierras bajas, incluyendo a las cuatro lenguas ch’olanas o bien, en la península de Yucatán, ya desde épocas prehispánicas (tal vez con notoriedad desde el posclásico, después del 1000-1200 d.C.). El hecho de que las voces se encuentren en el tojolabal y q’eqchi’ podría ser resultado de contactos más tardíos, aunque es interesante que conceptos parecidos no se encuentren en lenguas como el tzeltal y tzotzil, ni -al parecer- en otras lenguas de Guatemala. Aún se debe profundizar más en este tópico.


Puedes ver el video de este artículo en el siguiente enlace (YT): https://www.youtube.com/watch?v=iWbySzC1pHc

Notas

[1] Traducción: ‘tu amor es un perro rabioso perseguido por la gente’. Fragmento del poema A yaamaj ‘Tu amor’ de Briceida Cuevas Cob (Kuxa’an T’aan 2012:42)

[2] Las lenguas mayas aquí analizadas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, nh, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- representa el sonido -sh- en el alfabeto español. Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Se ha respetado la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente. En yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-; c = k y la -k- representa el sonido glotalizado k’. En todos los casos ç = s, z. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples. En la actualidad, existen alrededor de 30 lenguas mayas, las cuales descienden de un (hipotético) ancestro común, llamado proto-Maya y cuyos hablantes se distribuyen principalmente en el sur y este de México, Belice, Guatemala, y parte de Honduras y El Salvador. Los grupos lingüísticos mayores de la familia maya son: Yukatekano, Ch’olano-Tzeltalano, Gran Q’anjobalano, Mamo-K’iche’ano y Huastecano.  Las lenguas que conforman el grupo maya yucateco son 4: el Yucateco, el Itzá, el Lacandón y el Mopán. Solo el yucateco se habla en la Península de Yucatán.

[3] Acuña 2001:282 y 283. La palabra yah aparece registrada solo como ya, sin embargo, por otros ejemplos sabemos que debió tener un sonido aspirado velar al final, representado por la letra -h- (que suena como una -j- “suave”). Por esa razón, he decidido representar la palabra colonial como yah (con ortografía actual, yaj). También se ha cambiado la cedilla por la z y se han hecho ligeras modificaciones al texto español, para facilitar su lectura por el público actual.

[4] Acuña 2001:284, la partícula -ba forma el reflexivo, el sufijo -bil el participio y la voz hanal significa ‘comida’.

[5] Acuña 2001:281

[6] Acuña 2001:284

[7] Acuña 2001:285. El sufijo -ez es un causativo y el sufijo -il forma el término abstracto del sustantivo.

[8] Acuña 2001:292 y 293

[9] Acuña 1993:90 y 172

[10] Acuña 1993:92. La voz yum significa ‘señor’ y la voz mehen identifica a los ‘hijos de padres’.  Cabe destacar que yah no es la única voz que se toma con el significado de ‘amar’ o ‘dolor’. También encontramos términos como ah yah olal ti chhuplal y tzayom ti chhuplal ‘amador de mujeres’ y ah yah olal ti xiblal, tzayom ti xiblal ‘amadora de hombres’

[11] Bricker y otros 1998:310

[12] Hofling 2014:397 y 298

[13] Hofling y Tesucún 1997:684 y 685

[14] Hofling 2011:471 y 472

[15] Robertson et al. 2010:300, 314 y 351. Con ortografía actual sería yaj k’ux.   

[16] Keller y Luciano 1997:292

[17] Aulie y Aulie 2009:23. La voz k’ux del ch’ol se registró como cux en ch’olti’ colonial. También tiene cognados en otras lenguas mayas.

[18] Lenkersdorf 2010:659 y 661

[19] Lenkersdorf 2010:663 y 664

[20] Lenkersdorf 2010:660. Los corchetes y el énfasis son míos.

[21] Lenkersdorf 2010:660

[22] Lenkersdorf 2010:661. Los corchetes son míos.

[23] Haeserijn 1979:277

[24] Yoshida 2009:117, Smailus 1989:62

[25] Las traducciones aquí expuestas son de Ramón Israel Castillo Zapata, a quien agradezco que haya resuelto mis dudas sobre esta interpretación.

[26] Los silabogramas son signos que representan sílabas, usualmente de vocal o de consonante más vocal (no tienen traducción) y se representan en negritas. Algunos de estos signos obtienen su valor mediante la elisión de la última consonante de una palaba, en este caso de la voz yah, deriva la sílaba ya.

*agregado en octubre de 2024* Ver también la nota de Olivier Le Guen publicada por LANMO en febrero de 2017: https://www.facebook.com/photo?fbid=1364817300242538&set=a.1111709568886647&locale=es_LA

Bibliografía

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Acuña, René (ed.)
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Aulie, H. Wilbur y Evelyn W. Aulie
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Bricker, Victoria, Eleuterio Poot Yah y Ofelia Dzul
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Haeserijn, Esteban
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-1997 Diccionario chontal de Tabasco (mayense). Serie de Vocabulario y Diccionarios Indígenas “Mariano Silva y Aceves” no. 36. SIL, Tucson.

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-2012 “Briceida Cuevas Cob”. En Kuxa’an t’aan. Voz viva del mayab. UNAM, SEDECULTA, México.

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-2010 B’omak’umal tojol ab’al-kastiya. Diccionario tojolabal-español: Idioma mayense de Chiapas. Plaza y Valdés, México, D.F.

Robertson, John S., Daniel Law y Robbie Haertel (eds.)
-2010 Colonial Ch’olti’: The Seventeenth-Century Morán Manuscript. University of Oklahoma Press, Norman.

Smailus, Ortwin
-1989 Gramática del Maya Yucateco colonial. Wayasbah, Hamburgo.

Tokovinine, Alexandre
-2017 Beginner’s Visual Catalog of Maya Hieroglyphs. Department of Anthropology University of Alabama.

Yoshida, Shigeto
-2009 Guía gramatical de la lengua maya yucateca para hispanohablantes (Hilario Chi Canul y Miguel Oscar Chan Dzul, colaboradores).

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Textos publicados (en constante actualización)

En esta entrada puedes descargar libremente los artículos académicos, de divulgación o difusión que William H. Mex ha publicado en revistas (journals) oficiales, así como algunos borradores , escritos preliminares y traducciones. Cada artículo es acompañado del apellido y nombre del autor, el año en que fue publicado, el nombre de la revista, las páginas correspondientes y el lugar de publicación.

última actualización: septiembre de 2025


➡️ Mex Albornoz, William Humberto (2025) Catálogo y glosario introductorio de la escritura jeroglífica maya. Manuscrito no publicado, 93 páginas. Sexta edición, septiembre de 2025

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➡️ (Traducción) Distinguiendo los usos, funciones y propósitos de los ‘recipientes para chocolate’ mayas clásicos (Consulte la publicación original y cite como Loughmiller-Cardinal, J. (2019) “Distinguishing The Uses, Functions, and Purposes Of Classic Maya ‘Chocolate’ Containers: Not All Cups Are for Drinking,”) Ancient Mesoamerica. Cambridge University Press, 30(1), pp. 13–30. doi: 10.1017/S0956536117000359.

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➡️Mex-Albornoz, William Humberto (2021) Un acercamiento lingüístico al término maya clásico iximte’el kakaw (Traducción de “A Linguistic Approach to the Classic Maya Term iximte’el kakaw” en The PARI Journal 21(3):8-16.)

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➡️Mex-Albornoz, William Humberto (2021) A Linguistic Approach to the Classic Maya Term iximte’el kakaw. The PARI Journal 21(3):8-16 © 2021 Ancient Cultures Institute (publicado en Mesoweb).

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➡️Mex Albornoz, William Humberto (2021) Tiempo y destino en el Calendario Maya. Una breve introducción. Editorial y Servicios culturales El Dragón Rojo, S.A. de C.V., ISBN 978-607-9297-80-0, Ciudad de México. *SOLO INTRO*

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➡️Mex Albornoz, William Humberto (2021) Tiempo y destino entre los gobernantes mayas de Palenque. Una perspectiva desde la cuenta de 260 días. Palabra de Clío, A. C. ISBN: 978-607-8719-13-6, Ciudad de México. *SOLO INTRO*

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➡️Mex Albornoz, William Humberto (2020) «Algunos términos relacionados con las mujeres en las lenguas mayas». Glifos (Revista trimestral del centro INAH Campeche). Campeche, México, año 7, No. 24, (pp.16-23) Junio 2020. ISSN: 2007-9451.

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➡️Mex Albornoz, William Humberto (2019-2020) «Las metáforas para ‘nacer’ en las lenguas mayas. Observaciones sobre sus usos y significados». Revista Yucateca de Estudios Literarios • Número 9 y 10 • Septiembre 2019 – Agosto 2020, (pp.41-63). Yucatán, México. ISSN: 2007-8722.

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➡️Mex Albornoz, William Humberto (2019) «El simbolismo de la luna. Un acercamiento a través de las lenguas mayas». Glifos (Revista trimestral del centro INAH Campeche). Campeche, México, año 7, No. 22, (pp.6-11) Diciembre 2019. ISSN:2007-9451.

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➡️Mex Albornoz, William Humberto (2016) «Nombres de origen maya: observaciones sobre su significado, simbolismo prehispánico y colonial y su relación con los apellidos mayas peninsulares de la actualidad». Antrópica. Revista De Ciencias Sociales Y Humanidades, 2(3), 38-62. Mérida, Yucatán, México. ISSN: 2448-5241.

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Avances en el desciframiento de la escritura jeroglífica maya en 2020

recopiló: William H. Mex

Esta entrada enlista los artículos académicos, capítulos de libros, tesis, videos, páginas web y simposios o conferencias relevantes para el estudio de la epigrafía maya que fueron dados a conocer o publicados durante 2020. Se le da prioridad al desciframiento fonético de nuevos signos y también a la publicación de piezas, monumentos o nuevas interpretaciones sobre los mismos. Solamente se incluyen los enlaces web del material que ha sido publicado por los mismos autores o por las editoriales o instituciones correspondientes, con debida autorización.

Hay mucho material que aún no ha sido dado a conocer, por lo que esta lista se irá actualizando permanentemente. La primera parte de la entrada enlista los artículos y capítulos, la segunda parte, las tesis, la tercera parte, los artículos o libros no publicados. La cuarta parte incluye enlaces para los videos relacionados no solo con la epigrafía maya, si no con la arqueología, historia, lengua y antropología maya. Por último, se enlistan las páginas y blogs que vale la pena seguir. Este blog no recopila enlaces o material físico o digital por el que tenga que hacerse un pago, ni recibe alguna forma de pago por parte de las páginas o personas aquí mencionadas. ¡Comentarios y sugerencias bienvenidos!

ARTÍCULOS ACADÉMICOS


➡️ The Sign 576 as a Logograph for KUK, a Type of Bundle (El signo T576 como logograma para KUK, un tipo de bulto) (Prager)
https://mayawoerterbuch.de/the-sign-576-as-a-logograph-for-kuk-a-type-of-bundle/
En abril de 2020, Christian Prager publicó la propuesta de lectura KUK (CVC) para el signo en forma de “espiral” T576. Clave para la propuesta de desciframiento fue la aparición del complemento fonético -ki en dos piezas cerámicas y de la marca diacrítica “duplicador” (que indica la repetición de un sonido en la lectura), sobre el signo en cuestión, en Palenque. El signo en cuestión aparece en varios contextos relacionados con algunos bultos o paquetes.

➡️ A Logogram for YAH «Wound» (Un logograma para YAH ‘herida’) (Grube)
https://mayawoerterbuch.de/a-logogram-for-yah-wound/
En junio de 2020, Nikolai Grube presentó el desciframiento de los signos 1078vc, 1078va y 1078vs como logogramas YAH (CVC). La forma más sencilla del signo es un rostro humano con una marca en forma de “V escalonada” debajo del ojo, mientras que otras dos variantes muestran un signo de “obsidiana curva” pegado al rostro o cabeza del personaje (ver también la nota sobre el desciframiento del signo KUP). Clave para el desciframiento fue la aparición del signo con el complemento fonético inicial ya- en la Estela J de Copán y complemento -a en una concha de piedras Negras, entre otros textos.

➡️ A New Variant of the Syllable k’o in Maya Writing (Una nueva variante de la sílaba k’o en la escritura maya) (Stuart)
https://mayadecipherment.com/2020/06/05/a-new-variant-of-the-syllable-ko-in-maya-writing/
En junio de 2020, David Stuart presentó evidencia para la lectura fonética del signo catalogado como T174:530, como silabograma k’o (CV). Uno de los monumentos claves para el desciframiento fue el Altar 5 de La Corona. Cabe mencionar que no es la primera sílaba k’o que se conoce y, además, el signo en cuestión comparte rasgos iconográficos con otros signos conocidos, especialmente los que tienen relación con las superficies pétreas.

➡️ A Sacrificial Sign in Maya Writing (Un signo de sacrificio en la escritura maya) (Beliaev y Houston)
https://mayadecipherment.com/2020/06/20/a-sacrificial-sign-in-maya-writing/
Dmitri Beliaev y Stephen Houston, en junio de 2020, arrojaron luz nueva para el desciframiento de signos relacionados con las manos que realizan alguna acción. La propuesta de ellos es leer el signo llamado “Obsidiana en mano” (que representa una cuchilla con la punta curva) como el logograma KUP (CVC). Piezas clave para el desciframiento fueron el Vaso del Museo VICAL de Honduras, un texto misceláneo de Tikal y una pieza cerámica estilo códice sin proveniencia.

➡️ Hidden in Plain Sight: The Codical Sign T648 and its Forerunner T694 in Three Classic Period Contexts (Escondido a plena vista: el signo codical T648 y su precursor T694 en tres contextos de período Clásico) (Bíró, MacLeod y Grofe)
https://revistas-filologicas.unam.mx/estudios-cultura-maya/index.php/ecm/article/view/1017
El artículo respalda la lectura para el signo T648 para el período posclásico como logograma MUK (CVC) y como silabograma o en otros contextos. Las lecturas se verifican con ejemplos del Códice Dresde. Los autores también respaldan que la versión clásica del signo es T694 cuya lectura también fue como logograma MUK (CVC) y silabograma o; sus lecturas las respaldan con ejemplos del Panel 5 de Copán. Además, Bíró, MacLeod y Grofe proponen leer el “Título del ave con banda” (Banded bird title) como Mukut o Muktaw; dicho título haría referencia a una persona encargada de atender a otras en la corte maya.

➡️ A «Maizedancer» Vessel Dedicated to Yax We’n Chan K’inich, Lord of Xultun (Un vaso del «Maíz danzante» dedicado a Yax We’n Chan K’inich, señor de Xultun) (Matteo y Krempel)
http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/2004/Maizedancer.pdf
Sebastián Matteo y Guido Krempel nos dan a conocer un vaso de cerámica relacionado con Yax We’n Chan K’inich, señor de Xultún, que está bajo resguardo de Fundación La Ruta Maya, en la ciudad de Guatemala. El vaso en cuestión incluye dos representaciones del llamado “dios del maíz danzante” y una formula dedicatoria que se puede leer como alay t’abaay u tz’ihbnajal y-uk’ib ti tzih yax we’n chan k’inich baax witz ajaw baah kab. Las características de la escritura sugieren que el vaso fue pintado por un artista antes desconocido.

➡️ A Plate in the Utah Museum of Fine Arts with an Unusual /ba/ Grapheme (Un plato en el Utah Museum of Fine Arts con un grafema /ba/ inusual) (Looper y Polyukhovych)
http://glyphdwellers.com/pdf/R66.pdf
Matthew Looper y Yuriy Polyukhovych nos presentan un plato de cerámica al parecer originario del norte del Petén o del sur de la región de Campeche. Es posible que en esta pieza se encuentre un ejemplo de la lectura tz’i-hi-ba, que indicaría fonéticamente la presenta de una -h- aspirada velar preconsonántica en la palabra tz’ihb, algo que se ha venido manejando en los estudios epigráficos, pero de lo que poca evidencia interna existe (solo lingüística).

➡️ A Travertine Vessel with a BallgameRelated Inscription (Un recipiente de travertino con una inscripción relacionada con el juego de pelota) (Looper y Polyukhovych)
http://glyphdwellers.com/pdf/R67.pdf
El fragmento de una pequeña pieza de travertino, encontrada por el Proyecto Arqueológico El Perú-Waka en 2018 nos revela una referencia a un yajaw-k’ahk’, a una decapitación y a un jugador de pelota. Esta pieza se añade al pequeño grupo de piezas del mismo material que también retratan referencias al juego de pelota, a las actividades bélicas y a la personificación de deidades. El estudio también incluye el breve análisis de una pieza de travertino o alabastro en una colección privada.

➡️ New Ideas about the Wahyis Spirits Painted on Maya Vessels: Sorcery, Maladies, and Dream Feasts in Prehispanic Art (Velásquez)
http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/2004/Wahyis.pdf
Érik Velásquez nos trae a través de The PARI Journal la versión en inglés de su artículo sobre los wahyo’ob publicado originalmente en español como: “Nuevas ideas en torno a los espíritus wahyis pintados en las vasijas mayas: hechicería, enfermedades y banquetes oníricos en el arte prehispánico” (disponible también en internet). El escrito resulta fundamental para acercarse al aspecto dañino que las creaturas wahy poseían durante el clásico.

➡️ Ucanal Stela 29 and the Cosmopolitanism of Terminal Classic Maya Stone Monuments
(Halperin y Martin 2020)
https://www.academia.edu/44462760/Ucanal_Stela_29_and_the_Cosmopolitanism_of_Terminal_Classic_Maya_Stone_Monuments

➡️ Disponible Mexicon Vol. 42, núm. 1:
https://mexicon.de/wp-content/uploads/2020/03/Mexicon_XLII1_web.pdf
“La Tapa de Bóveda 23 de Santa Rosa Xtampak”. Octavio Quetzalcóatl Esparza Olguín y Antonio Benavides Castillo.
“The Hieroglyphic Stairway of House C, Palenque, Chiapas: New Approaches”. Ángel A. Sánchez Gamboa, Yuriy Polyukhovych, Martha Cuevas García, Luz de Lourdes Herbert Pesquera, and Guido Krempel.
“Stela 30: A New Window into Eighth Century Xultun”. Franco D. Rossi and David Stuart

➡️ Yesterday’s Moon: A Decipherment of the Classic Mayan Adverb ak’biiy (Luna de ayer: el desciframiento del adverbio maya clásico ak’biiy) (Stuart 2020)
https://mayadecipherment.com/2020/08/01/yesterdays-moon-a-decipherment-of-the-classic-mayan-adverb-akbiiy/

➡️A Previously Unidentified Example of T1/HE6 ʔu on the Painted Stone Block from San Bartolo Sub-V (Mora-Marín)
https://davidmm.web.unc.edu/2020/12/12/note-11/

➡️ Los tocados mayas en el discurso político. Un estudio de caso de los tocados de serpiente acuática durante el Clásico Tardío (Gómez 2020)
https://revistas-filologicas.unam.mx/estudios-cultura-maya/index.php/ecm/article/view/1003

➡️ Nuevas consideraciones en torno a un monumento pétreo de la Estructura IV-B de Calakmul (Mumary 2020)
https://revistas-filologicas.unam.mx/estudios-cultura-maya/index.php/ecm/article/view/1035

➡️ Escritura, Serpientes de Guerra y culto al Dios del Maíz en un sector de la región Puuc (García 2020)
https://revistas-filologicas.unam.mx/estudios-cultura-maya/index.php/ecm/article/view/1049

➡️La recolocación de monumentos dentro del juego de pelota como mecanismo de activación ritual durante el periodo Clásico maya (Esparza y Valencia, 2020)
https://journals.openedition.org/jsa/18002

➡️De la nuit et de l’obscurité : une étude icono-épigraphique maya. On night and darkness: An icono-epigraphic study of the Maya (Becquey, 2020)
https://journals.openedition.org/ateliers/13487

➡️Bundling the sticks: a case for Classic Maya tallies (Tokovinine 2020)
https://www.academia.edu/44010633/Bundling_the_sticks_a_case_for_Classic_Maya_tallies

➡️Distance and power in Classic Maya texts (Tokovinine 2020)
https://www.academia.edu/42789533/Distance_and_power_in_Classic_Maya_texts

➡️Posible uso de un artefacto de hueso proveniente de la tumba 2 del edificio 23 de Yaxchilán, México (Kolpakova 2020)
https://www.laiesken.net/arqueologia/archivo/2020/4603

➡️Identifying the provenance of Puerto Barrios altar (Vepretskii 2020)
https://www.laiesken.net/arqueologia/archivo/2020/4615

➡️Metonyms and Metaphors in Hieroglyphic Texts of the Ancient Maya (Sheseña, 2020)
http://vestnik.spbu.ru/html20/s02/s02v2/06.pdf

➡️A Fresh Breeze in the Palace: The Courtly Function of the Yok Waal (Gronemeyer 2020)
https://mayawoerterbuch.de/a-fresh-breeze-in-the-palace-the-courtly-function-of-the-yok-waal/

➡️Posible nuevo sufijo incoativo en las inscripciones de Chichén Itzá (Baboshkin 2020)
https://journals.iai.spk-berlin.de/index.php/indiana/article/view/2729

➡️Pattern borrowing, linguistic similarity, and new categories: Numeral classifiers in Mayan (Law, 2020)
https://www.researchgate.net/publication/342617555_Pattern_borrowing_linguistic_similarity_and_new_categories_Numeral_classifiers_in_Mayan

➡️Hieroglyphic Texting: Ideologies and Practices of Classic Maya Written Evidence (Jackson 2020)
https://www.academia.edu/42911719/Hieroglyphic_Texting_Ideologies_and_Practices_of_Classic_Maya_Written_Evidence

➡️Revisiting the Past: Material Negotiations between the Classic Maya and an Entombed Sweat Bath at Xultun, Guatemala (Clarke y otros, 2020)
https://www.cambridge.org/core/journals/cambridge-archaeological-journal/article/revisiting-the-past-material-negotiations-between-the-classic-maya-and-an-entombed-sweat-bath-at-xultun-guatemala/B91C1B80B268C0B170B5EFF47A7678C9

➡️The Inertia of Old Ideas: A Historical Overview of Theoretical and Methodological Challenges in the Study of Classic Maya Political Organization (Ek 2020)
https://www.researchgate.net/publication/334334589_The_Inertia_of_Old_Ideas_A_Historical_Overview_of_Theoretical_and_Methodological_Challenges_in_the_Study_of_Classic_Maya_Political_Organization

➡️Expanding the canon: Lady K’abel the Ix Kaloomte’ and the political narratives of classic Maya Queens (Navarro‐Farr y otros, 2020)
https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/fea2.12007

➡️Funerary colors in Pre-classical Maya culture: the red pigment in the 19th tomb of Rio Azul (Peten, Guatemala) (Doménech-Carbó y otros, 2020)
https://heritagesciencejournal.springeropen.com/articles/10.1186/s40494-020-00386-z

➡️De pinceles y cinceles: El papel de los escribas y escultores entre los mayas del periodo Clásico (Buendía y Montellano, 2020)
https://revistas.uaa.mx/index.php/horizontehistorico/article/view/2713

➡️The Maya wall paintings from Chajul, Guatemala. (Źrałka y otros). Antiquity 94(375):760-779
https://www.researchgate.net/publication/342045047_The_Maya_wall_paintings_from_Chajul_Guatemala
También disponible en: https://www.cambridge.org/core/journals/antiquity/article/maya-wall-paintings-from-chajul-guatemala/385724E572C11201651FD0E0AFB4EA11

➡️ Pus, Pustules, and Ancient Maya Gods: Notes on the Names of God S and Hunahpu (Chinchilla Mazariegos) http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/2101/Chinchilla2020.pdf

➡️The Litany of Runaway Kings: Another Look at Stela 12 of Naranjo, Guatemala (Helmke, Beliaev, Vepretskii) http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/2102/Litany.pdf

➡️»Use, Purpose, and Function–Letting the Artifacts Speak.» (Loughmiller-Cardinal and Cardinal) https://www.mdpi.com/2571-9408/3/3/34/htm

TESIS QUE SEGUIR (disponibles en internet)


➡️Transformación onírica: naturaleza, expresiones y funciones de los wahyis mayas clásicos (Dream transformation: nature, expressions and functions of the classic Mayan wahyis) (Moreno 2020)
http://132.248.9.195/ptd2020/julio/0802269/Index.html

➡️Chaaj, Pok-ta-pok y Chajchaay, los ancestrales deportes de pelota maya de cadera y antebrazo en México y Guatemala (Chaaj, Pok-ta-pok and Chajchaay, the ancient Mayan hip and forearm ball sports in Mexico and Guatemala) (Panqueba 2020)
http://132.248.9.195/ptd2020/agosto/0802731/Index.html

➡️Inciensos en la ritualidad de los códices mayas (Incense in the rituality of the Mayan codices) (Peralta 2020)
http://132.248.9.195/ptd2020/enero/0800254/Index.html

➡️ A Study of the Religious Worldview and Ceremonial Life of the Inhabitants of Palenque and Yaxchilan. Schottmueller, Paul Werner. 2020. Master’s thesis, Harvard Extension School.
https://dash.harvard.edu/handle/1/37365072

➡️Local Community and Foreign Groups: Political Changes in the Ancient Maya Center of Ceibal, Guatemala. Palomo, Juan Manuel. PhD Thesis, The University of Arizona.
https://repository.arizona.edu/handle/10150/648645

OTROS ARTÍCULOS y CAPÍTULOS DE LIBRO (no disponibles en internet)

Under the lordly monarchs of the north: The Epigraphy of Northern Belize. (Helmke 2020)
Ancient Mesoamerica , Volume 31 , Issue 2 , Fall 2020 , pp. 261 – 286

Recent Advances in the Archaeology of Maya Warfare (Serafin 2020). En The Cambridge World History of Violence: Volume 1, The Prehistoric and Ancient Worlds.

Translucent Textiles of the Ancient Maya: Insights from a Museum Collection (Tremain 2020)

Tracing the Ch’orti’ Antipassive System: A Comparative/Historical View (Quizar, 2020)

What Is a Hieroglyph ? Qu’est-ce qu’un hiéroglyphe ? (Houston y Stauder, 2020)

A Comparison of Historical Evidence for Droughts in the Pre-Columbian Maya Codices with Climatological Evidence for Droughts during the Early and Late Classic Periods (Bricker y Bricker, 2020)

Contact and Mayan Languages. En: The Handbook of Language Contact, Second Edition (Law, 2020)

CONFERENCIAS, SIMPOSIOS y CONGRESOS (no disponibles en internet)


EUROPEAN MAYA CONFERENCE
“Boundaries, Frontiers and Divisions in the Maya World and Beyond”. Programa:
https://www.wayeb.org/wp-content/uploads/2020/11/25-EMC-Program-Book-of-Abstracts.pdf

MAYA AT THE PLAYA “Indigenous Maya Writing and Literatures”. Programa:
https://www.goafar.org/maya-at-the-playa-program

XXXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala (realizado en 2019, aún no publicado en línea, solo en físico en 2020)

Glifos y tiestos de La Florida-Namaan: el ascenso y la caída de un reino comercial (Baron, Martinez y Padilla)

Un fragmento de estela relacionada al bak’tun 7 en Chalchuapa (Ito, Flores Manzano y Aiba)

La exploración digital de la escritura jeroglífica Maya y su lengua (Gronemeyer, Grube, Prager, Brodhun, Diederichs, Diehr, Sikora y Wagner)

Reflexiones sobre el aporte de Alfonso Lacadena al estudio de la epigrafía Maya y Náhuatl (Iglesias Ponce de León, Luin, Garay y Cossich Vielman)

Símbolos e iconografía teotihuacana en vasijas asociadas a los sabios de Chatahn (Mumary Farto)

Jatz’o’m Kuy y el Marcador del Juego de Pelota de Yahx Mutu’l: pluralidad cultural (Ana María Guerrero Orozco)

Mirando hacia atrás: referencias pictóricas y estilísticas de Teotihuacán en el arte maya del periodo Clásico Tardío (O’Neil)

Nuevas perspectivas del signo del año teotihuacano (Lozano)

Dominio teotihuacano y sumisión maya pintados en la pared. Nueva interpretación y desciframiento de mural del edificio B-XIII de Uaxactun (Kovác, Špoták, Šimonová y Beliaev)

Tras las huellas de los dioses cánidos en Mesoamérica (Chinchilla Mazariegos)

Estrategias geopolíticas de la dinastía Kaanul en Petén Noroccidental durante el Clásico Temprano: Una visión desde La Corona (Canuto, Barrientos Q. y Stuart)

Nuevas esculturas de Quen Santo, Guatemala (Earley)

MANUALES ACTUALIZADOS


➡️Introduction to Maya Hieroglyphs. English Version. Workshop Handbook, Seventeenth Edition, 2020 (Introducción a los jeroglíficos mayas. Versión inglés. Manual del taller, decimoséptima edición, WAYEB)
https://wayeb.org//download/Kettunen_Helmke_2020_Introduction_to_Maya_Hieroglyphs_17th_ed.pdf

LIBROS RECOMENDADOS (algunos disponibles en internet)

Maya: a Very Short Introduction (Restall y Solari, 2020)
Reshaping the World: Debates on Mesoamerican Cosmologies (editado por Díaz)
The Maya World (editado por Hutson y Ardren)
Writing the Land, Writing Humanity: The Maya Literary Renaissance (Pigott)
Science, Religion, and an Edgewalker’s Spirit (Watson)
Sorcery in Mesoamerica (editado por Coltman y Pohl)
Ancient Maya Politics: A Political Anthropology of the Classic Period 150–900 CE. (Martin)
A Forest of History: The Maya after the Emergence of Divine Kingship (editado por Stanton y Brown)
Her Cup for Sweet Cacao: Food in Ancient Maya Society (editado por Traci Ardren)
The Adorned Body: Mapping Ancient Maya Dress (editado por Houston, Carter, Rossi)
Guerras, jerarquías políticas y poder en la sociedad maya clásica (Guillermo Bernal y Octavio Esparza, editores)
Compases y texturas del tiempo entre los mayas: lo dicho, lo escrito, lo vivido (editado por Valentina Vapnarsky y otros)
La Casa Real de Cocom. Una Historia De Yucatán (Pérez y Bíró)
https://www.academia.edu/44631362/LA_CASA_REAL_DE_COCOM_UNA_HISTORIA_DE_YUCAT%C3%81N
Lost Maya Cities: Archaeological Quests in the Mexican Jungle (Šprajc)
The Real Business of Ancient Maya Economies: From Farmers’ Fields to Rulers’ Realms (editado por Masson, Freidel y Demarest)
The Initial Series Group at Chichen Itza, Yucatan (Taube, Stanton, Osorio, Pérez y González)
Teotihuacan: The World Beyond the City (editado por Carballo, Hirth y Bárbara Arroyo)
Tiempo y destino en el calendario Maya. Una breve introducción (Mex, William). Editorial y Servicios Culturales el Dragón Rojo. Próximamente

CANALES, CONFERENCIAS y VIDEOS de 2020

📹 Arte y mitos de los antiguos mayas (Oswaldo Chinchilla)
https://www.youtube.com/watch?v=TUrZi723Ozk

📹 After the Entrada. The Memory of Teotihuacan among the Late Classic Maya (David Stuart)
https://www.youtube.com/watch?v=YHAJw4YQ40o

📹 The Classic Maya Collapse: New Evidence on a Great Mystery (Simon Martin)
https://www.youtube.com/watch?v=vaHULQivXyI

📹 The study of Maya Hieroglyphic writing in the digital era: a work report (Christian Prager – SCRIBO)
https://www.youtube.com/watch?v=-6VBF0ud4u0

📹 Die digitale Erforschung der Mayaschrift: Wege und Grenzen digitaler Inschriftenforschung (Christian Prager)
https://www.youtube.com/watch?v=a7GIMTQ65tg

📹 El signo y la palabra: La influencia teotihuacana sobre la escritura maya (Catherine Nuckols-Wilde)
https://www.youtube.com/watch?v=3GneTJqFiww

📹 El texto jeroglífico más largo en la Colección del Museo Amparo (Erik Velásquez)
https://www.youtube.com/watch?v=FB_bncc4oFA

📹 Los sistemas de escritura de Mesoamérica (Erik Velásquez)
https://www.youtube.com/watch?v=FOwc9Evy3D8

📹 Bajo la sombra de un gigante (Nikolai Grube)
https://www.youtube.com/watch?v=rOCwFwBOT4w

📹 Los señores brillantes del cielo (Erik Velásquez García)
https://www.youtube.com/watch?v=jOvqP-z4ShE

📹 Escritura de Chichén Itzá ajena a la tradición maya (Bruce Love)
https://www.youtube.com/watch?v=0Xh5QRvIftI

📹 Esculturas antiguas: nuevos significados del mundo maya en el Preclásico Tardío (Lucia Henderson) https://www.youtube.com/watch?v=I2k6qtPMGyo

📹 Orígenes de la civilización maya examinados con LIDAR (Takeshi Inomata)
https://www.youtube.com/watch?v=XuoqcR_ArE4

📹 Power co-constituted: the role of early writing at Monte Albán, Oaxaca (Javier Urcid)
https://www.youtube.com/watch?v=J8PrxclegZk

📹 Authenticating the Oldest Surviving Maya Codex Using Scientific Analysis (Gerardo Gutierrez)
https://www.youtube.com/watch?v=EZncYXqdvJo

📹 Mayan Hieroglyphs (Alejandro Garay)
https://www.youtube.com/watch?v=LN6WrfJGlSg

📹 Über die Schriftzeichen der Maya (Nikolai Grube, MAMUZ Museum)
https://www.youtube.com/watch?v=dx01lvYV3PM

📹 Geheimnisvolle Maya – Söhne der Sonne | Ganze Folge (Terra X)
https://www.youtube.com/watch?v=xyCfjCLGyYI

📹 Maya Ausstellung im MAMUZ Mistelbach (Juni – November 2020) (Kabarett- & Filmraritäten)
https://www.youtube.com/watch?v=M1-alWD0Tws

📹 Los Sabores de Mesoamérica, Parte 1 y 2 (Sofía Paredes Maury)
https://www.youtube.com/watch?v=AhPztlITyhs
https://www.youtube.com/watch?v=dbkDKTvepwM

📹 Mitos y Realidades en la Arqueología Maya (Miguel Covarrubias)
https://www.youtube.com/watch?v=r17XNGwhdO0

📹 Los dioses del mundo maya prehispánico (Hugo García Capistrán)
https://www.youtube.com/watch?v=l_Wbf1z8MqA

📹 Astronomía Prehispánica Maya (Jesús Galindo Trejo)
https://www.youtube.com/watch?v=sPQF93KsT1M

📹 Los libros de Chilam Balam desde los nuevos materialismos (Florencia Scandar)
https://www.youtube.com/watch?v=U6BxRcjBTWM

📹 El Altar 10 de El Palmar, Campeche México (El Podcast Maya)
https://www.youtube.com/watch?v=aJio5UP6H00

📹 Muerte y memoria entre los mayas del clásico en tierras bajas (Guillermo Kantún)
https://www.youtube.com/watch?v=NeOuUhAUdDo

📹 Its’ijb xmayajob tyi wajali/ La escritura de los antiguos mayas (Arqueología yik’oty Xkokisjol)
https://www.youtube.com/watch?v=PI7rYZnz2F8

📹 Alfred Maudslay: An English Life Dedicated to Mayan Study (Richard Maudslay)
https://www.youtube.com/watch?v=RPiUrnFGmfI

📹 Hieroglyphic Staircase Reassembly and Epigraphy (Peabody Museum)
https://www.youtube.com/watch?v=ULgwAvhXu9k

📹 Is this the earliest writing in Mesoamerica? (NativLang)
https://www.youtube.com/watch?v=RAK87QMbw_0

📹 Preservando la escritura Maya antigua (úuchben maaya ts’íib) (Xocén Birding Trailmx)
https://www.youtube.com/watch?v=IXxPhCbZAbU

📹 Art Project: Cracking the Code of Maya Glyphs (Fine Arts Museums of San Francisco)
https://www.youtube.com/watch?v=vt4hrjcGbDk

📹 О кровожадных майя, заслуживших свой конец. Дмитрий Беляев. Учёные против мифов Z-10 (Dmitri Beliaev)
https://www.youtube.com/watch?v=QCwtRCeWHLU

MESOAMERICAN MEETING 2020 (más videos en el mismo canal)
Programa https://utmesoamerica.org/2020-mesoamerica-meetings-symposium-program

📹 A Cosmos in Stone: The Necessity of Kings among the Classic Maya (Stephen Houston)
https://vimeo.com/387553218

📹 Quartering and Centering: Cosmology, Calendrics and Foundation Rituals in Ancient Mesoamerica (Karl Taube)
https://vimeo.com/387554485

📹 Maya Astronomy and Group E-type Complexes: Fiction and Fact (Ivan Sprajc)
https://vimeo.com/387710539

📹 Creation in Four Acts: The Narrative Structure of the San Bartolo Murals (David Stuart)
https://vimeo.com/387711766

📹 Thresholds of Time and Space: Yearbearer Imagery in Postclassic Codices (Susan Milbrath)
https://vimeo.com/387728265

LISTAS DE REPRODUCCIÓN DIVERSAS


📹 Seminario Internacional Patrimonio Cultural, Turismo y Pueblos Indígenas
https://www.youtube.com/playlist?list=PLEW_WdUl-nekrEPa_EmgRLUFa-LdP2v_U

📹 II Coloquio. Mayas en el INAH (varios videos) (Coordinación Nacional de Antropología)
https://www.youtube.com/watch?v=96_Bxu7cpoA

📹 Primer Diplomado Mayas en el INAH (varios videos) (Coordinación Nacional de Antropología)
https://www.youtube.com/watch?v=eqQ03cJrNzI

📹 Coloquio de Arqueología Interrogantes arqueológicas bajo la lupa (IIA, UNAM)
https://www.youtube.com/playlist?list=PLEW_WdUl-nenFWYo0qT63u0o88hjWfboR

📹 Maya: Maya Writing. Cincinnati Museum Center (varios videos cortos)
https://www.youtube.com/watch?v=kXLj0Duffas

ALGUNOS CANALES PARA SEGUIR


HISTORIA GT

https://www.youtube.com/channel/UCyLaJfnNZlHXAQljZVLMy5Q/videos

Keith Epich
https://www.youtube.com/channel/UCG2lK7nZcVcKcgz0vqAbByA/videos

European Association of Archaeologists
https://www.youtube.com/c/EuropeanAssociationofArchaeologists/videos

PÁGINAS Y BLOGS QUE SEGUIR


MESOWEB https://www.mesoweb.com/
WAYEB https://www.wayeb.org/
FAMSI http://www.famsi.org/spanish/index.html
Fundación La Ruta Maya https://www.larutamaya.com.gt/
David Mora Marin http://davidmm.web.unc.edu/
FLAAR Mesoamerica http://www.maya-archaeology.org/
Maya Exploration Center https://www.mayaexploration.org/research_pubs.php
The Pre-Columbian Society at the University of Pennsylvania Museum of Archaeology and Anthropology https://precolumbian.org/
Discover Mam http://discovermam.org/ y http://discovermam.org/es/
Alexandre Tokovinine https://sketchfab.com/tokovinin3d
CEMYK http://cemyk.org/pages/es/inicio.php
American Foreign Academic Research https://www.goafar.org/
The Mesoamerica Center at Texas https://utmesoamerica.org/
Maya Calendar https://mayan-calendar.com/calc.html
UT Mesoamerica https://utmesoamerica.org/
Estudios de Cultura Maya
https://revistas-filologicas.unam.mx/estudios-cultura-maya/index.php/ecm
Mayan Epigraphy (Encyclopedia.com)
https://www.encyclopedia.com/humanities/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps/mayan-epigraphy
Maya Decipherment https://mayadecipherment.com/
Textdatenbank und Wörterbuch des Klassischen Maya https://mayawoerterbuch.de/

Revista Indiana https://journals.iai.spk-berlin.de/index.php/indiana/

NOTICIAS RELEVANTES


Comunidades mayas de Yucatán entregan al INAH 212 bienes arqueológicos
https://www.inah.gob.mx/boletines/9167-comunidades-mayas-de-yucatan-entregan-al-inah-212-bienes-arqueologicos?fbclid=IwAR0NKFBszZdAYQUkF_HQ216SpXK4BdJFR9d_xGYxKkSkZGqW2C-VuQb_K40

Buscan frenar nueva subasta de piezas arqueológicas de México en París
https://www.jornada.com.mx/ultimas/cultura/2020/01/11/buscan-impedir-subasta-parisina-de-28-piezas-arqueologicas-de-mexico-469.html

The arrival of strangers (Wade 2020) Science Magazine
https://www.bu.edu/archaeology/files/2020/03/Carballo-New-discovery-Science.pdf

Did Teotihuacan conquer Tikal? David Stuart weighs in on Science article that puzzles out current debate (Stuart 2020)
https://art.utexas.edu/news/did-teotihuacan-conquer-tikal-david-stuart-weighs-onscience-article-puzzles-out-current-debate
Maya The Exhibition https://www.cincymuseum.org/maya/

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Voz viva del Mayab – Kuxa’an t’aan (.pdf y mp3) – Poesía

En esta entrada puedes descargar libremente el texto y el audio del libro KUXA’AN T’AAN: VOZ VIVA DEL MAYAB. El libro, publicado online por el CEPHCIS de la UNAM en 2020, contiene la poesía en maya yucateco (peninsular) de Briceida Cuevas Cob, Waldemar Noh Tzec, Feliciano Sánchez Chan, Wildernain Villegas Carrillo e Isaac Carrillo Can, con sus respectivas traducciones al español. El .pdf pesa 3.07 mb y tiene 200 páginas, en cada página tiene el correspondiente texto en maya (a la izquierda) y su traducción al español (a la derecha). Los archivos mp3 son 159 y contienen la totalidad de los textos en voz de los poetas, tanto en maya como en español. Pesan en total 515.7 mb, divididos en 5 carpetas.

Portada del libro (imagen tomada de internet)

En la introducción, Francesc Ligorred Perramon comenta:

“Los cinco poetas que ahora se presentan son claros ejemplos de esta evolución lingüística y literaria: Waldemar Noh Tzec es el Noj Balam —el gran jaguar— de los versos mayas y Briceida Cuevas Cob es Je’ bix k’iin —como el sol— su discípula más aventajada; con intenciones culturales propias, la tradicional madurez y la atrevida experimentación de estos dos poetas de la popolnaj-escuela calkiniense de Génali, han construido poemarios desde las trincheras sociales de Chiapas y desde las tribunas congresuales internacionales. Feliciano Sánchez Chan, baldzam de las letras mayas, Wildernaín Villegas Carrillo e Isaac Carrillo Can, escritores noveles y galardonados, provienen, los tres, de las cercanías al put (Punto de Unión Territorial); ese epicentro peninsular —Tekax y Peto— donde las tradiciones mayas están todavía arraigadas a las luchas identitarias del siglo XIX, como si los poetas sintieran en sus conciencias y en sus cuerpos aquellos ecos parlantes y revolucionarios de Noj Kaj Santa Cruz Balam Naj.”

En el siguiente enlace puedes descargar el .pdf:

Ejemplo del poema maya-español A na’ – Tu madre, de Briceida Cuevas Cob. Página 22 del libro.

Los audios están agrupados en carpetas con el nombre de cada poeta, son cinco en total. Las pistas mp3 no tienen el nombre del poema correspondiente, así que uno tiene que reproducir los audios y buscar el equivalente en el libro. Por ejemplo, en la carpeta de Isaac Carrillo Can, la pista mp3 con el nombre “01 Pista 1” corresponde al poema en maya U síijil t’aan, mientras que el mp3 nombrado “02 Pista 2” corresponde a la traducción del citado poema al español: Nacimiento de la voz. Como en el libro, después de la parte en maya, sigue la parte en español. Todos son enlaces de la nube MEGA, 100% seguros y no requieren contraseña alguna.

Puedes descargar las 5 carpetas completas en este enlace, son 517 mb: https://mega.nz/folder/fFk3wZ4a#Kxz_7hbkVIjEi1cgjsSdDg

Ejemplo de como se debe ver la carpeta con archivos MP3 lista para descargar

O bien, puedes descargar el material del autor que prefieras, por separado (es lo mismo). El enlace para descargar la carpeta con los mp3 de sus poemas está debajo de su nombre:

Briceida Cuevas Cob (89.6 mb, 48 archivos): https://mega.nz/folder/SQEjUJhL#NliD5Y_hOf43bVqbub2U6g

Waldemar Noh Tzec (87 mb, 10 archivos): https://mega.nz/folder/qUcGkAoK#YwuzFCyyZ9D21hZt-iJRGg

Feliciano Sánchez Chan (87 mb, 40 archivos): https://mega.nz/folder/CM9AWaaD#yjHcSpYi_nHT7fwR8KOt8w

Wildernain Villegas Carrillo (126.6 mb, 30 archivos): https://mega.nz/folder/TdN3GKZK#KiLTGdt-hLshcdD0nSLQ7w

Isaac Carrillo Can (87.3 mb, 31 archivos): https://mega.nz/folder/qZVGxITS#i8gItfDU3XGJzT7KS37Qhg

Es importante mencionar que de preferencia, los audios se deben reproducir exactamente de acuerdo con el orden del texto, según corresponda a cada poeta.

Briceida Cuevas Cob. Fotografía de Patricia Martín Briceño, tomada del libro.

Responsable de la publicación en el blog: William H. Mex

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Origen y significados del apellido Mex (Me’ex)

por William H. Mex

Introducción

El presente escrito tiene como objetivo indagar en los varios significados que la palabra Mex (me’ex) ha tenido en las distintas lenguas mayas a lo largo del tiempo[1]. Es bien conocido que esta palabra prehispánica es de origen maya y que hoy en día es usada como apellido. Además, se sabe que tiene los significados de ‘barba, bigote’ y ‘pelo’, pero una revisión de los diccionarios y textos coloniales y actuales de la región revelará mucho más acerca de su simbolismo y trascendencia[2].

Antecedentes del apellido[3]

En la península de Yucatán, poco más de 10,000 personas tienen la palabra de origen maya Mex como apellido: 7,615 en Yucatán, 2,211 en Quintana Roo y 916 en Campeche (de un aproximado de 13,282 personas que lo llevan en todo México) (Imagen 1 y 2). Este apellido ocupa el lugar 61 entre los más comunes de Yucatán y el lugar 34 entre los apellidos de origen maya más usados. En Quintana Roo ocupa el lugar 137 entre todos los apellidos y el 43 entre los de origen maya, mientras que en Campeche el apellido ocupa el lugar 179 entre todos los apellidos y el lugar 51 entre los mayas[4]. Los 10 municipios o ciudades en donde es más común el apellido son: Mérida, Benito Juárez, Hunucmá, Tinum, Campeche, Izamal, Umán, Kanasín, Dzitás y Yaxcabá (ver Imagen 1 y 2).

Imagen 1. Mapa con la distribución de personas con el apellido Mex en la península de Yucatán. Con rojo profundo se indican los lugares con mayor población con el apellido. Tomado de forebears.io.
Imagen 2. Lista con las 13 ciudades y municipios donde aparecen más personas con el apellido Mex, por incidencia, frecuencia y rango. Tomada de forebears.io.

Los antiguos mayas no usaban apellidos o nombres tal y como nosotros los usamos hoy en día. Es bien conocido que, tras la conquista de la región de Yucatán en el siglo dieciséis, los monjes franciscanos comenzaron a imponer nombres cristianos a los nativos de la región y que, en muchos casos, el patronímico prehispánico ocupó el lugar del apellido español. Por ejemplo, una persona que usaba de nombre completo Ah kukum Xiu fue bautizado como Francisco de Montejo Xiu. Los mayas retuvieron sus patronímicos en muchos casos, ya que éstos tenían un significado muy importante con respecto a su historia, organización y linaje[5].

Así, se menciona en la Relación de las cosas de Yucatán del siglo dieciséis, con respecto a los mayas de la región peninsular y sus linajes, lo siguiente:

“Que tienen mucha cuenta con saber el origen de sus linajes, especialmente si vienen de alguna casa de Mayapan y eso procuran saberlo de los sacerdotes, que es una de sus ciencias, y jáctanse mucho de los varones señalados que ha habido en sus linajes. Los nombres de los padres duran siempre en los hijos, en las hijas no. A sus hijos e hijas los llamaban siempre por el nombre del padre y de la madre […] Y por eso cuando vienen a parte no conocida (y se ven) necesitados acuden luego al nombre, y si hay alguien (que lo lleve), luego con toda caridad se reciben y tratan. Y así ninguna mujer u hombre se casaba con otro del mismo nombre porque era en ellos gran infamia”[6].

Es de notar que la estructura de los nombres o apelativos de los mayas prehispánicos era muy diferente a la estructura de los nombres europeos y que el concepto de apellido, tal y como lo conocemos hoy en día, no existía entre los mayas.

Los significados comunes de la palabra Me’ex

Basta con abrir el diccionario más común de lengua maya (yucateca) actual para encontrar los significados básicos de la voz me’ex. Ya desde el período colonial se registraron los siguientes términos en el Calepino Maya de Motul y en el Vocabulario Mayathan, del siglo dieciséis:  

  • meex: ‘la barba que sale al hombre en el rostro’
  • ah meex: ‘barbado, el que tiene barbas’[7]
  • ah meex, yan meex ti: ‘barba de hombre u otro animal’
  • u meex yuc:  ‘barba de cabrón o cabra’ [de yuc: ‘venado’][8]
  • ix-ma meex: ‘sin barba o desbarbado’ [el término ixma indica ‘carencia’] [9]
Imagen 3. Yuuk

El primer ejemplo deja en claro que la palabra es un sustantivo, con el significado simple de ‘barba’. En el segundo, tercer y cuarto ejemplo, el prefijo ah (en ortografía actual, aj), como agentivo, sirve para identificar a quien tiene una característica, a quien posee algo, o bien, a quien ejerce alguna acción. En este caso, ah meex (en ortografía actual aj me’ex) refiere a ‘el (individuo) de la barba’ (y en ningún caso a un ‘barbero’)[10]. Las otras traducciones nos dan a entender que también algunos animales (como el yuuk, venado Mazama pandora) podían tener barba o su equivalente (Imagen 3). En diccionarios actuales la palabra aparece así:

  • me’ex: ‘barba, bigote del hombre’[11]
  • me’ex: ‘pelo de algunos animales en la quijada inferior’ [12]

Con base en la revisión de diccionarios de otras lenguas pertenecientes al grupo maya yucateco, se infiere que la palabra pudo referir casi a cualquier tipo de vello del cuerpo humano[13]. Así, por ejemplo, en idioma Itzá encontramos:

  • me’ex: barba, bigotes
  • me’ex chiim: ‘pelo púbico de hombre’ [donde chiim es ‘pene’]
  • me’ex kiyep: ‘pelo púbico de hombre’ [donde kiyep es ‘pene’]
  • me’ex pel: ‘pelo púbico de mujer, barba de vulva’ [donde pel es ‘vulva’]
  • me’ex t’uy: ‘pelo púbico de mujer’[14] [donde t’uy es ‘vagina, vulva’]

En idioma Mopán se hallan palabras semejantes, que amplían el rango de significados que hemos encontrado:

  • me’ex: ‘patilla, barba, bigotes’ [15]
  • me’ex: ‘pelo del pecho de pavo macho’ [16]

De manera semejante, en idioma Lacandón encontramos este significado:

  • me’x: ‘barba, bigote’ [17]

En una lengua que no pertenece al grupo yucateco también se encuentra la voz equivalente (cognado). La hoy extinta lengua Ch’olti’ registró en el siglo 16:

  • meex: ‘barbas, el pelo’ [18]

Al parecer son todas las lenguas que registran algún equivalente del término[19]. Con eso se puede inferir que la palabra se restringió desde tiempos antiguos a las tierras bajas del área maya, que hoy en día ocupan la península de Yucatán, parte del norte de Guatemala y belice, principalmente.

Imagen 4. Pecarí de collar (kitam)

De esta manera, nos damos cuenta de que me’ex refiere principalmente a los pelos del cuerpo humano o animal que son largos o notorios, pero no tanto como el cabello de una persona. Por eso en el período colonial podemos encontrar el nombre de un poblado yucateco como Mexcitam que significa ‘barba de jabalí’ o ‘jabalí barbado’ (en ortografía actual, Me’ex kitam) (ver Imagen 4) [20]. Otros términos coloniales yucatecos nos acercan a los significados metafóricos de la palabra. Por ejemplo, tenemos:

  • u meex kin: ‘los rayos del sol’ [21] [con ortografía actual, u me’ex k’iin]

Dado que la palabra kin (k’iin) significa ‘sol’, esta entrada nos da a entender que los rayos solares son el equivalente a las ‘barbas’ o los ‘pelos (faciales)’ del astro rey. Como se verá, es posible que me’ex k’iin haya referido a un tipo de planta.

El término me’ex y su relación con los animales marinos

La palabra también tiene relación con algunos animales. En el contexto de los nombres de seres marinos, algunos textos coloniales y actuales registran los siguientes significados:

  • mex cay : ‘pulpo, pez’ [donde cay es ‘pez, pescado’]
  • mex: ‘pulpo’
  • mex: ‘pez araña, peje araña’[22]
Imagen 5. Pez araña

Es decir, el pulpo es el animal marino que (por sus tentáculos), aparenta tener barbas. El pez araña también se veía como un ser barbudo o de apariencia peluda, aunque no sabemos si este vínculo se debe a otra característica del animal (Imagen 5). Diego de Landa, en su Relación ya mencionada , ya describía a uno de estos peces me’ex, de la siguiente manera:

Imagen 6. Cacerolita de mar

“Un pescado vi en las costas, algunas veces, que por ser de concha todo, lo dejé para poner aquí. Es, pues, del grandor de una tortuga pequeña y cubierto por arriba de una concha delicada, redonda, de hermosa hechura y verde muy claro; tiene una cola de lo mismo de la concha, muy delgada, que parece punzón y larga corno un jeme; por debajo tiene muchos pies y todo lleno de menudos huevos que no tiene que comer de él sino huevos y cómenlos muchos los indios; llámanle en su lengua mex.”[23]

Landa describía al “cangrejo herradura”, también conocido como “cacerolita de mar” (Imagen 6)[24]. Queda claro que diferentes peces, que compartían características (como el aparentar tener ‘barbas’ o ‘bigotes’ o ser “velludos”) entran en la categoría de me’ex. 

El término me’ex en relación con las plantas

Ya se ha visto que el término me’ex guarda relación con los vellos notorios del cuerpo humano o animal, describe a los rayos del sol y también a los animales que poseen alguna característica semejante a un bigote o barba. En varias lenguas mayas se han registrado nombres de plantas que usan la misma palabra, para describir una característica notoria. Así tenemos:

Imagen 7. Liquen Me’ex Ts’uul
  • mex dzul (me’ex ts’uul) [25]

El nombre se puede traducir como ‘barba española’ (o barba de extranjero, siendo dzul o ts’uul ‘extranjero’) y describe a un liquen (Ramalina calicaris farinacea, Schaer) encontrado en arbustos de la región de las llanuras de Progreso, Yucatán (Imagen 7).

En el mismo contexto, también tenemos:

Imagen 8. Me’ex nuxiib

Su nombre se traduce como ‘barbas de viejo’ (también se le conoce como ‘barbas de chivo’), ya que nuxib es ‘viejo, anciano’ (Imagen 8). Esta planta (Clematis dioica) se describe de la siguiente manera:

“Es una enredadera de 30 pies, abundante en tierras de matorrales cerca de Izamal. El nombre maya es el equivalente del español. El nombre de Chiapas, “Cabeza de vieja” expresa más o menos la misma idea en cuanto a su apariencia. Se dice que la raíz es astringente. Es el “musgo español” del sur de los EE. UU.”[27]

Otros textos de maya Yucateco actual registran las siguientes plantas:

Imagen 9. Me’ex, musgo español
  • me’ex: ‘musgo español’
  • u me’ex nuxiib: ‘barba de anciano’ [28]
  • me’ex cháak: ‘musgo’ [29]

El musgo español es el liquen Tillandsia usneoides, que aparece sobre rocas o árboles, a modo de “barba”(Imagen 9). En el tercer ejemplo, dado que cháak es ‘lluvia’, se entiende que me’ex cháak son las plantas (musgos) que salen cuando llueve, como si fueran “barbas” o “vellos”, pequeños. Otras plantas registradas en la Nomenclatura Etnobotánica Maya son:

  • me’exmasewal
  • me’exnuxib (‘barbas de viejo, barba española’)[30]

En idioma Lacandón, la voz me’ex, además de significar ‘barba’, también sirve para describir a varias plantas pequeñas, por ejemplo:

  • chäk meꞌex: ‘alegría, flor de seda’ (planta)
  • chäk meꞌex kꞌin: ‘chacmol, tabachín, ponciana enana’ (planta)’ [31]
Imagen 10. Chäk me’ex k’in

El primer término literalmente es ‘barba o bigote rojo’ (usando el adjetivo chäk: ‘rojo’), mientras que el segundo término significa ‘barba roja del sol’ (Imagen 10 y 11). Es probable que el segundo término designe a la planta en comparación con los rayos del sol, debido a la forma alargada de la misma y a su llamativo color rojo. En la misma lengua, uno de los significados generales de la voz me’ex es el de ‘zarcillo, raíces aéreas’ (aunque literalmente son ‘bigotes’)[32].

El nombre chäk me’ex k’in define a una planta del género caliandria, perteneciente a la familia de las leguminosas (Fabaceae Calliandra calothyrsus Meisn). Su descripción, de acuerdo con los lacandones de Chiapas, es la siguiente:

“Arbusto verde con hojas finas como helechos y flores rojas, tenues y de pompón. Produce vainas de semillas planas de aproximadamente 10 cm de largo por 2.54 de ancho. Suelen ser arbustos o árboles pequeños, aunque algunos pueden convertirse en árboles grandes. Tienen flores con numerosos filamentos largos unidos en la base, las flores emergen en cabezas axilares o racimos terminales. Es una maleza común en la carretera que ocurre en áreas húmedas en la mayor parte de México. Es una «planta indicadora» agrícola para los lacandones del sur”.[33]

Imagen 11. Chäk me’ex k’in. Foto de Suzanne Cook.

Es claro que me’ex también refiere de manera general a ciertas plantas que guardan parecido con el bigote, la barba o los vellos de las personas. En su mayoría son plantas cuyas hojas no son muy abundantes, por lo que dan la impresión de formar “bigotes” poco crecidos y escasamente concentrados (y también parecidos a una “barba”)[34]. Es decir, estas plantas se percibían como los “bigotes” o “barbas” de los árboles.

El término Me’ex como nombre propio en el periodo colonial

Es bien conocido que en el texto colonial Chilam Balam de Chumayel se menciona a un personaje histórico de nombre Ah Mex Cuc o Ah Mex Cuc Chan (con ortografía actual Aj Me’ex Kuk o Aj Me’ex Kuk Chan). El Diccionario Maya Cordemex registra este nombre con la traducción, un poco dudosa de ‘ardilla barbuda de linaje Chan’ y menciona que posiblemente haya sido el fundador de un linaje’[35].

Ya hemos visto que Ah Mex significa ‘el barbado’, pero no es claro lo que significa Cuc. En algunas lenguas mayas el término Kuk refiere a cosas que se pueden enrollar o acomodar, a modo de un bulto de ropa[36], mientras que el término Chan significa ‘víbora, serpiente, culebra’ en diferentes lenguas mayas (pero no en Yucateco)[37]. Pero Kuk también podría significar ‘ardilla’ y podría describir a aquel personaje que tiene la barba o bigote como los “pelos” de la ardilla[38]. Sin embargo, con base en lo que se sabe de los nombres mayas, es más lógico considerar que el nombre está compuesto de tres elementos: el que describe a la persona como ‘barbado’ (Ah Mex), el que correspondiente a su familia (Cuc) y la palabra correspondiente a su posible linaje (Chan). Es decir, este personaje famoso era El barbudo kuk, perteneciente a los Chan’ [39].

Es de notar que Ah Mex Cuc es mencionado como uno de los gobernantes o personajes de élite de Mayapán (ya que ostenta el título ajaw ‘gobernante, señor’) y Ah Mex Cuc Chan es mencionado como uno de los cuatro linajes relacionados con Chichén Itzá en el Chilam Balam de Chumayel (los otros linajes eran Zacal Puc, Holtun Balam y Hochtun Poot)[40]. Algunos autores han interpretado que Ah Mex Cuc en parte semejante a una versión de la deidad Kukulcan (k’u’uk’ul kaan), la ‘serpiente emplumada’[41]. Es un tema en el que aún se debe indagar más con base en los documentos históricos, aunque es valioso observar que la voz Mex, como parte de algún nombre personal, no era muy común.

Con respecto al nombre o linaje Chan, algunos académicos lo han relacionado con grupos “chontales” de la región de Tabasco o bien, con grupo “foráneos” que tuvieron relación con los nahuas del centro de México y que habrían migrado hacia la península de Yucatán en la época Clásica tardía (después del 900 d.C.) o en el Posclásico (hacia el 1200 d.C.)[42]. Hoy en día, Chan es el apellido maya más común en la península de Yucatán. Hay información de que los personajes relacionados con el Ah mex pudieron tener un origen no maya, pero debemos revisar más datos.

¿Podría ser Me’ex una palabra de origen no maya?

Los siguientes párrafos con respecto al origen de la palabra son propuestas en las que aún se debe profundizar. Su lectura debe hacerse con precaución, ya que reflejan en parte pensamientos en voz alta del autor.

De las 31 lenguas mayas de las que tenemos registro, la palabra me’ex solo se encuentra con el significado de ‘barba, bigote, pelo’ en cinco lenguas mayas. De esas, cuatro lenguas pertenecen al grupo yucateco (Yucateco, Itzá, Mopán y Lacandón) y una al grupo ch’olano (Ch’olti’); por lo que se puede proponer que alguna lengua del grupo yucateco prestó la palabra al Ch’olti’ colonial (y tal vez también al Tuzanteco)[43]. El hecho de que la voz me’ex se encuentre principalmente en el grupo yucateco y que sea una palabra rara, diferente a otras voces para nombrar a la barba o bigote en las demás lenguas mayas, hace sospechar de su origen.

En otras lenguas no mayas, como el Nahuatl, encontramos palabras semejantes, que nombran a varios tipos de hierbas. Por ejemplo, el fraile Alonso de Molina, en su diccionario de Nahuatl colonial registró los términos:

  • mexixin: ‘mastuerzo’
  • mexixquilitl: ‘mastuerzo’ (Imagen 12) [44]

Otra fuente de Nahuatl registra términos semejantes:

  • mexixin: ‘berro de indias o capuchinas (Tropaeolum majus), de la familia de las geraniáceas’ (Imagen 13)
  • mexixquilitl: ‘mastuerzo, planta que los mexicanos consumían y de cuyo nombre, según algunos autores, habrían sacado el suyo’[45]

Otro diccionario Nahuatl registra como nombre de hierba:

Imagen 12. Mexixin, Mastuerzo común
  • mixitl: ‘hierba intoxicante, alucinógena, altera el cerebro, posiblemente estramonio (jimson weed)’ (Imagen 14) [46]

No es seguro que estos términos del nahuatl tengan el mismo origen o sean equivalentes, en las respectivas variantes dialectales[47]. En los primeros cuatro ejemplos, la raíz lingüística (es decir, el elemento de la palabra que tiene significado) es *mexix, siendo -in un sufijo y -quilitl la palabra para ‘verdura o hierbas comestibles’. En los últimos dos términos la raíz lingüística es *mixixi, y -tl funciona como sufijo, mientras que xiwitl significa ‘hierba’.

En cualquier caso, las palabras con la raíz *mexix sirven para designar a algunas hierbas (o plantas) y son estas palabras las que guardan más semejanza con el término maya. Ya se ha visto que en Yucateco me’ex designa al musgo español y, especialmente entre los lacandones, sirve para nombrar a algunas plantas pequeñas.

Con esto en mente, se plantean tres opciones: 1.-Que la palabra se haya originado en el grupo yucateco y de allí se prestara al nahuatl. 2.-Que la palabra se originara en el Nahuatl y de allí pasara al maya Yucateco o 3.-Que los términos del maya y del nahuatl no guarden relación alguna y que hayan tenido orígenes diferentes, siendo casualidad su semejanza en pronunciación y significados. Es necesario decir que aún hace falta revisar más evidencia histórica o arqueológica para apoyar alguna de las propuestas, aunque considero que la tercera opción es la más viable, por el momento.

Observaciones finales y pendientes

El significado original y básico de la palabra me’ex designa a todo aquel elemento semejante a una barba o bigote, que sobresale en el cuerpo de los humanos, árboles o animales. Algunos animales, como los venados, jabalíes y pavos, tienen me’ex. Así como las hierbas son el me’ex de la tierra, hay plantas que son el me’ex de los árboles y rocas, mientras que el me’ex del sol, son sus rayos. Dado que las hierbas y plantas pequeñas son el equivalente a los “vellos” o “barbas” de la tierra y de algunos árboles, esta palabra pasaría a designar a las barbas, bigotes o vellos corporales de las personas y animales. Ese es el significado más básico del término. Con el paso del tiempo, me’ex pasaría a designar a ciertos animales de apariencia barbada o velluda. La palabra también designa al pez araña, al pulpo y al cangrejo cacerola.

En el período Posclásico (hacia el 1200-1400 d.C.) la palabra ya se usaba como parte de un nombre, para designar a un personaje masculino ‘el barbado’ o ‘el del bigote’ (Aj Me’ex). Después de usarse como parte de un nombre, me’ex habría pasado a ser un apellido, usado en regiones cercanas a Mayapán y Chichén Itzá principalmente. La palabra es más antigua, y pudo haberse originado (para nombrar plantas) hace unos 1,100 años (hacia el 900 d.C.), cuando las cuatro lenguas del grupo maya yucateco aún no se comenzaban a diferenciar.

En el período colonial (1500-1800 d.C.) se tiene registro de nombres con el apellido Mex en los pueblos de Ixil y Tekantó (como Marcos Mex) y, hacia 1741, aparecen los nombres Ignacio Mex, Antonio Mex, Feliciano Mex y Juan Mex como oficiales de cabildo de lo que es el barrio de San Sebastián, en Mérida, Yucatán[48]. Si consideramos que el apellido se menciona en la época colonial en relación con la ciudad de Chichén Itzá, y que hoy en día el apellido Mex es común en poblaciones cercanas a dicha ciudad, como Tinum, Yaxcabá y Dzitás, es probable que la palabra, como parte de un nombre personal, se originara en esa región de la península (ver Imagen 13).

Imagen 14. Principales ciudades o municipios con presencia del apellido Mex. Con estrella blanca: ubicación de Mayapán; con doble estrella: ubicación de Chichén Itzá. En círculo azul: posible área de origen y difusión del nombre y/o apellido Mex. Mapa de forebears.io, modificaciones del autor.

Aún hace falta un estudio para ubicar exactamente en dónde se comenzó a usar la palabra como apellido (en la época moderna) y su distribución y expansión en la Península de Yucatán. Vale mencionar que aunque hay apellidos Mex en otros estados y países, aún se debe investigar si son palabras con un mismo origen o si la semejanza entre el apellido maya y el de otras regiones es casualidad.

Imagen 15. La palabra Me’ex, representación moderna escrita con los jeroglíficos de los antiguos mayas. Dibujo de Eduardo Puga (2020).
Imagen 16. Distribución del apellido Me’ex en los estados de México (en color fuerte, los lugares con mayor concentración de personas). Tomado de forebears.io.
Imagen 17. Distribución del apellido Me’ex en México por estado, cantidad, frecuencia y rango. Tomado de forebears.io.

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Créditos de las imágenes. Imagen 3: tomada de zoogalaxy.com, imagen 4: autor desconocido (tomada de internet), imagen 5: autor desconocido (tomada de internet), imagen 6: animapedia.org, imagen 7: tomada de internet, imagen 8: página del CICY, imagen 9: wikipedia, imagen 10: fedipedia.org.


Comentario del lingüísta Martín Sobrino Gómez (El español que se habla en Yucatán y otras anécdotas) publicado en Facebook, abril de 2020:

Les diré lo que pienso de la etimología de la palabra me’ex ‘barba, bigote’ en las lenguas mayas. Si nos atenemos a la pura similitud fonética y la aparente relación de significado en las palabras, también podemos encontrar en mam las palabras xhch’ume’xh / xme’xh con el significado de ‘pelo de elote’ (Kaufman 2003), y en el Diccionario k’iche’ de la ALMG (2004) encontramos el término me’x ixim ‘maíz negro’. Con respecto al mam, la forma me’xh parece un buen candidato para tomarla como cognado de me’ex de la rama yucatecana, y tal vez proponerlo como una forma que se puede reconstruir en protomaya. Pero no parece ser así, Kaufman (2003) muestra estas palabras con sus correspondientes cognados en las lenguas de la rama oriental para las que reconstruye *…me’y ‘pelo de maíz’, de manera que, en mam, la /xh/ retrofleja en esa posición es reflejo de la /y/ del protomaya oriental, como lo demuestran las correspondencias de sonido con las otras lenguas de dicha rama, por ejemplo:

k’iche’ tzami’y ‘pelo de elote’

poqomchi’ tzami’y ‘pelo de elote’

mam xhch’ume’xh ‘pelo de elote’

De manera que, si me’xh fuera cognado con el yucatecano, las lenguas yucatecanas mostrarían *me’ey en lugar de me’ex. Comprobémoslo. Para luciérnaga, encontramos en mam las formas xkukxh / kukax (con la retrofleja al final), mientras que en poqomchi’ (Kaufman 2003) y yucateco tenemos:

poqomchi’ kukaay

yucateco kokay/kóokay

Podemos, por lo tanto, descartar esa palabra en mam para considerarla cognado de me’ex. Como ven, en un estudio etimológico siempre se deben tener en cuenta los reflejos de las formas heredadas y las correspondencias de sonidos entre lenguas para estar seguros que no estamos tratando con préstamos o con similitudes azarosas. En este sentido, la forma me’x de me’x ixim ‘maíz negro’ del k’iche’ tampoco sería cognado del me’xh, mam, pero, podemos por el momento intentar averiguar si sí lo es con el me’ex yucateco.

Tenemos que, nuevamente, recurrir a las correspondencias de sonido. En general, donde el yucateco tiene vocales rearticuladas podemos encontrar dos tipos de correspondencias en lenguas de otras ramas. En las lenguas cholano-tseltalanas puede haber correspondencias tanto de vocal corta V como de secuencia de V’V (vocal-corte glotal-vocal), mientras que en lenguas k’icheanas se tiene vocal larga VV, por ejemplo:

Glosa mono espina plátano/mamey

Yuc ba’ats’ k’i’ix ja’as

Tze bats’ ch’ix ja’as

K’ich baats’ k’iix

Con esto, parece que me’x del k’iche’ no presenta la correspondencia esperada, o sea, la vocal larga (algo como *meex). No obstante, hay que notar algo. En Sobrino Gómez (2018, 2015, y pronto profundizaré esto en el Coloquio Yuri Knorosov) explico esta aparente anomalía de las correspondencias regulares entre Yucatecano V’V y Cholano/tseltalano V / V’V. En GLLM las protoformas *CV’C y *CV’VC pasan como CVC y CV’VC, respectivamente, en lenguas cholanas y tseltalanas. En cambio, en yucatecano pasan ambas formas como CV’VC. Ahora, de acuerdo con lo observado en los datos comparativos de Kaufman (2003), todo lo que él reconstruye como *CV’VC en protomaya oriental en k’iche siempre tiene el reflejo CV’C, es decir, se pasa de una secuencia *V’V a una secuencia V’, entonces, hasta ahora no he encontrado (hay que buscarlas) cognadas yucateco-k’iche en las que pueda ver la correspondencia Yuc: V’V / K’ich: V’. Sólo como hipótesis sin comprobar puedo decir que me’x (me’x ixim) del k’iche’ y el me’ex de las lenguas yucatecanas pueden tener relación si suponemos una protoforma *me’ex que se mantuvo así en yucatecano y que pasó como me’x en k’icheano, perdiéndose en las demás lenguas (tal vez también la mantiene el tuzanteco, habría que observar las correspondencias de sonido en esa lengua para saber si es un préstamo o no). La relación semántica entre el significado de la palabra en cada una de las lenguas sería pensar que originalmente se refería tal vez a los pelos del elote negro, o a lo oscuro y/o tupido de la mazorca o algo así, y que de ahí pasó a significar ‘vello’ una vez que el yucatecano pierde la palabra básica que tenía para eso *ism.

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Notas

[1] En todas las palabras en lengua maya, la letra /x/ equivale el sonido /sh/ del español. El apostrofo ( ‘ ) marca una ligera pausa en la salida del aire (cerrando la glotis) al momento de pronunciar la palabra o vocal. Se puede consultar el video “Aprende maya con breves diálogos” (https://www.youtube.com/watch?v=c5EgkTbau2o) para una introducción a la pronunciación de vocales y consonantes del maya yucateco. 

[2] Aquí se consideran las siguientes épocas para el estudio de la cultura maya: Clásica (250-900 d.C.), Posclásica (900-1521 d.C.), Colonial (1521-1810 d.C.) y actual (1810 en adelante).

[3] En este escrito, los nombres de textos o libros se presentan en cursivas, al igual que las palabras mayas y otras, que no pertenecen al español. Las traducciones están entre comillas simples (‘…’) y las citas textuales entre comillas dobles (“…”).  

[4] Información tomada de https://forebears.io/surnames/mex . Los tres apellidos más comunes de Yucatán son mayas: Chan, Pech y Canul. En Campeche, el apellido maya más común ocupa el octavo lugar y es Chan, mientras que en Quintana Roo, el apellido maya más común también es Chan, pero ocupa el noveno lugar del total de apellidos.

[5] (Quezada 2014). Esto influyó para que en la región se conservaran más los apellidos de origen prehispánico, a diferencia de lo que ocurrió en el centro de México, donde se conservaron menos.

[6] (Rivera 1985:81). Bracamonte y Sosa (2001:354) explica al respecto que “… en la sociedad maya la pertenencia a un linaje definido por el patronímico otorgaba ciertos derechos y obligaciones, pero no explica por sí sola la conducta política, ya que las personas que compartían un mismo apellido se ubicaban en estratos sociales diversos, podían tener o no acceso al ejercicio del poder y también asumían actitudes políticas antagónicas”. Mayapán es una ciudad arqueológica ubicada al sureste de Mérida, fue en el Posclásico (1250-1450 d.C.) cuando alcanzó su máximo esplendor.

[7] (Acuña 2001:40 y 407). También se registra ah chac vac ach meex: ‘barbudo, de larga barba’ (donde chac: ‘grande)’.

[8] (Acuña 1993:139 y 301). La letra /u/ representa el pronombre de la tercera persona, en este caso ‘de él/ella’, la palabra yuc (en ortografía actual, yuuk) refiere al venado temazate, o venado cabrito, que es del tamaño de una cabrilla (Mazama pandora) y al que se le llamaba ‘cabra’.  

[9] (Acuña 2001:311)

[10] Otro término registrado en el diccionario colonial es Ah meex ceh ‘cabrón de Castilla baruado’ (Acuña 2001:49). La palabra ceh significa ‘venado’ (en ortografía actual sería Aj me’ex kéej). Ver Acuña 2001:36, 46, 56, para otras frases en relación con el término me’ex.

[11] (ALMY 2003:143)

[12] (Bastarrachea et al. 1998:105)

[13] Las lenguas que conforman el grupo maya yucateco son 4: el Yucateco, el Itzá, el Lacandón y el Mopán. Solo el yucateco se habla en la Península de Yucatán. En total, se tiene registro de aproximadamente 31 lenguas mayas, algunas extintas.

[14] (Hofling y Tesucún 1997:444). El idioma Itzá es hablado en Guatemala, cerca de la región Petén Itzá.

[15] (Ulrich y Ulrich 1976: 129). El idioma Mopán se habla en Guatemala, en la región de Petén y en Belice.    

[16] (Hofling 2011:306)

[17] (Hofling 2014:226). El idioma Lacandón se habla en Chiapas, en la región de la Selva Lacandona.

[18] (Robertson et al. 2010:302). La lengua Ch’olti’ se habló en Guatemala y pertenece al grupo ch’olano, junto con los idiomas Ch’orti’, Ch’ol y Chontal. No está emparentada directamente con el grupo yucateco.

[19] Brown y Wichmann (2004:174) registran en tzotzil la voz nex como cognado del protomaya *me’x (vello facial, cabello rubio’, según ellos), pero me fue imposible encontrar en alguna fuente tzotzil esa palabra con el significado por ellos atribuido. Solo aparece como el nombre de una planta. También me fue imposible encontrar en mam la voz me’xh, que igualmente registran como cognado, ya que solo aparece como adjetivo, me’x ‘castaño’. Igualmente, en ixil, kaqchiquel, tz’utujil y mochó me fue imposible encontrar el supuesto cognado. En k’iche’ se ha registrado el término me’x ixim, ‘maíz negro’, pero no es seguro que sea cognado, aunque cabe la posibilidad de que sea un préstamo (ver nota de Sobrino al final de este escrito). Hay que considerar que Christenson (2004:74) recopila mex ‘color de ojos que no sea marrón’ y mex ixim ‘maíz negro’ y otras fuentes recopilan mex como ‘canche’.

[20] (Roys 1957:117). Resulta interesante que, en idioma Tuzanteco de Guatemala, encontremos la palabra me’x, con el significado de ‘marrano de pelaje muy blanco’ (Kaufman 2003:291). Es posible que este me’x esté relacionado con el me’ex del grupo yucateco y que, a razón de la característica de ser velludo del marrano, la voz para ‘barba, bigote’ haya pasado a designar ese animal. En los libros Chilam Balam se registra un nombre de lugar como Tixmex (ti’ xme’ex), tal vez ‘donde hay me’ex’ o ‘lugar de las barbas’, ‘lugar del barbudo’.

[21] (Acuña 2001:517)

[22] (Bolles 2010:3670)

[23] (Rivera 1985:167). El jeme es una unidad de medida y equivale a la distancia que hay entre el dedos índice y pulgar. Con “indios”, se refiere a los mayas nativos de la región peninsular.

[24] Limulus polyphemus (Atlantic horseshoe crab)

[25] (Bolles 2010:3669). También registrada por el CICY (ver la interesante página https://www.cicy.mx/sitios/flora%20digital/ficha_virtual.php?especie=2000)

[26] (Bolles 2010:3669). Los líquenes surgen de la simbiosis entre un hongo y un alga o cianobacteria, aparecen sobre rocas o árboles.

[27] (Bolles 2010:3669).

[28] Bromelliaceae (Bricker et al. 1998:184).

[29] (Barrera 1980:511).

[30] Chloris elegans H.B.et K. -Grami y Clematis dioica L. -Ranun Chloris virgata Swartz -Grami Tillandsia brachycaylos Schlechter -Brome Tullandsia usneoides L. Brome, respectivamente (ver Barrera et al.1976:111 y 112).

[31] (Baer y Baer 2018:136). Calliandra calothyrsus. La letra /ä/ representa una sexta vocal (que no existe en español), que se pronuncia semejante a una vocal intermedia entre una /o/ y una /u/.

[32] (Cook 2016:347).

[33] (Cook 2016:127).

[34] Las plantas pequeñas también pueden ser concebidas como “bigotes”, en maya yucateco actual, como en la frase ku’ukul jok’ik u pak’al Juan, bey u me’ex: ‘unas cuantas plantitas salieron de lo que sembró Juan, parecen sus bigotes’ (Barrera 1980:347).

[35] (Barrera 1980:522).

[36] (Prager 2020) .

[37] (Kaufman 2003:638). Chan también podría ser ‘cuatro’ o ‘cielo’, si consideramos otras lenguas mayas, como las del grupo ch’olano. No confundir con la palabra chaan o chan con el significado de ‘chico, pequeño’. En yucateco, kaan ‘serpiente’, es su equivalente.

[38] Aunque la ardilla no aparenta tener bigotes o barbas, a diferencia de otros animales, como el jabalí.

[39] Es decir, Ah Mex Cuc Chan se compone de tres elementos que pueden ser analizados y traducidos por separado: Ah Mex, Cuc y Chan.

[40] (Masson y Peraza 2014:53)

[41] (Piña Chan 2013:109). Aunque estos textos fueron redactados en los siglos dieciséis y diecisiete, es posible que contengan información histórica que se remonte unos 300 o 500 antes, es decir, hacia el 1204 d.C. y 1244 d.C., época en la que las ciudades de Mayapán y Chichén Itzá aún estaban habitadas.

[42] (Fox 1987:101). La lengua Chontal es del grupo ch’olano, no relacionada directamente con el Yucateco. Las lenguas nahuas (a las cuales pertenece el Nahuatl) se hablan principalmente en el centro de México (no tienen relación con las lenguas mayas).

[43] Si la palabra me’ex tuviera su origen en otro grupo de lenguas mayas, como el ch’olano (que comprende al Ch’ol, Chontal, Ch’olti’ y Ch’orti’) tal vez se esperaría encontrarla, con esa forma y significado, en varias de esas lenguas o en un grupo completo. Es decir, dado se encuentra en todas las lenguas del grupo yucateco, pero solo en uno del ch’olano, es más probable que una lengua yucateca (tal vez colonial) donara la palabra me’ex al Ch’olti’. El préstamo al Tuzanteco, pudo ser en la época colonial o actual.

[44] (Molina 1571:55). Parece ser Lepidium Virginicum. Es una planta comestible.

[45] (Simeón 1992:271). Con las Indias, se refieren a la región del México antiguo. Los mexicas habrían tomado su nombre de la planta mexixin, tomando la raíz lingüística del mismo *mexix, formando después la palabra mexica. Posiblemente se trate de una etimología popular o mitológica. Al respecto, el cronista y conquistador español Cristóbal del Castillo en su Historia de la venida de los mexicanos y otros puebles e Historia de la conquista, relata que cuando los mexicas llegaron a la región de lo que sería Tenochtitlan: “…después todos los pobladores -los azcapotzalcas, los tepanecas que se llaman en conjunto tlacopanecas, y todos sus súbditos, los coyohuques, los atlacuihuayancalques-, los nombraron mexixquilquani, comedores de mastuerzo, porque comían mastuerzo por hambre” (Navarrete 2001:89).   

[46] (Karttunen 1992:149). Aunque la vocal de este término es /i/ en algunas lenguas, es común el cambio vocálico en la pronunciación, donde la vocal /e/ pasa a pronunciarse como /i/ como en mex -> miixi. Cabe remarcar que la diferencia entre vocal corta (mexix) y la vocal larga (de miixii) no se explicaría y también faltaría explicar la variación entre mex y me’ex.

[47] Fray Bernardino de Sahagún, recopiló en Nahuatl colonial la palabra mixitl, como nombre de una hierba pequeña que se usaba para tratamientos medicinales, explicando que también quitaba las fuerzas al cuerpo y hacía perder el habla (Garibay 1969:292). Un diccionario Nahuatl actual de Zongolica, Veracruz, registra: mixixiwitl: ‘planta medicinal’, dícese mixixi (ver Gerónimo et al. 2012:66).

[48] (Restall 1997)

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Aprenda Maya con breves diálogos (.pdf y .mp3)

Aquí puedes descargar libremente el texto y el audio del libro KAN MAAYA YÉETEL MEJEN TSIKBALO’OB Aprenda maya con breves diálogos (Ismael May May, 2013). Este material, publicado por el CEPHCIS de la UNAM, sirve de ayuda para acercarte a la lengua maya-yucateca (peninsular) que se habla hoy principalmente en la Península de Yucatán (incluyendo Campeche y Quintana Roo) en México. El libro pesa 1.66 mb y tiene 136 páginas, el estudio ofrece 6 diálogos breves y sencillos y 816 frases u oraciones de uso común. La primera parte del libro (páginas 15 a la 72) contiene solo el texto en maya, su traducción al español va de la página 73 a la 134. Los 14 archivos mp3 de los audios correspondientes pesan 129 mb y están solo en maya.

Portada del libro

De la introducción (por Michal Brody):

«La técnica de este libro es tan sencilla como original. Por medio de seis diálogos cortos
y su ampliación con frases, en la misma forma pero con variaciones controladas, los lectores pueden ver y aprender la estructura de la lengua sin fastidiarse con jerga ni explicación. Con ayuda de la comparación y la práctica, los lectores pueden aumentar su comprensión de una manera más natural que la que se presenta en la pedagogía tradicional. Además, en cada capítulo se introducen palabras útiles en su contexto normal – la plática – para ampliar el vocabulario.»

¡También puedes descargar los audios que acompañan el texto, en formato .mp3!:

Enlace (audios .mp3): https://mega.nz/folder/LA9l1CID#3B1hMMVh05dPQb0fyIylig

Los audios en el orden en que deben aparecer en la carpeta de Mega

¡ojo! el segundo enlace lleva a una carpeta con 14 archivos mp3 que pesan 129 mb, tienen una duración total aproximada de 55 minutos. El audio es solamente en maya. Están nombrados de la siguiente manera : NÚMERO.CONTENIDO.PÁGINA. Por ejemplo, el archivo 01 contiene el audio de Consonantes y Vocales y corresponde a la página 13 del libro. El archivo 02 corresponde al Diálogo 1 y a las páginas 15-17 del libro. El archivo 03 es del primer grupo de Frases que van después del diálogo 1 (D1), numeradas de la 1 a la 156 y corresponde con las páginas 18-24 de la parte maya y 80-85 de la parte en español (y así sucesivamente).

Es importante mencionar que los audios se deben reproducir exactamente de acuerdo con el orden del texto. El material en formato de video también se puede consultar libremente en YouTube, en el canal Filosofía Maya. Son 38 videos (audio solo en maya, texto simultáneo en maya y español), con un formato diferente al original : https://www.youtube.com/playlist?list=PLn9ogpLPtIC7zgZRbz8iHpv_q0ZnnBiaG

De los créditos:
Todo este trabajo fué escrito por Ismael May May. Personas que colaboraron: Cesar David Can Canul, Lizbeth Ahinoan Carrillo Can, Adolfo Cob Baeza, Leónides Chan Ek, Rosana Beatriz Ek Chablé, Sary Lorena Hau Ucán, Hilaria Maas Collí.
Centro penínsular de humanidades y ciencias sociales CEPHCIS, Coordinación en humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

Responsable de la publicación en el blog: William H. Mex

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Metáforas de la muerte entre los mayas yucatecos coloniales

por William H. Mex

Tal cii u cimil uinic, u cheeh uinic, u zizil haa;
tal cii tu cimil uinic, tu cheeh uinic, tu zizil haa

‘natural le es al hombre la muerte, natural le es la risa, y natural le es al agua la frescura;
natural le es al hombre morir, natural le es reír y natural le es al agua enfriar’[1]

Introducción

Las lenguas mayas son ricas en metáforas y dicciones relativas al fallecimiento humano. Este escrito hace una breve revisión de las palabras y términos relacionados con la muerte en el período colonial (siglos 16 y 17) entre los mayas de la península de Yucatán, con miras a indagar en su permanencia y trascendencia. A grandes rasgos, los términos se pueden clasificar en los que refieren a la muerte de manera más o menos literal, los que refieren a la pérdida del aliento vital o de alguna entidad anímica y los que refieren al enterramiento o al ingreso del cuerpo del difunto hacia el “inframundo”. Es bastante llamativo que varias de las metáforas del período colonial tienen un antecedente en las inscripciones del clásico prehispánico (250-900 d.C.), aunque algunas también reflejan influencia europea temprana desde la época del contacto (siglo 16).

Acerca de la muerte y la metáfora

Es preciso dejar en claro algunos conceptos antes de iniciar el análisis. En primer lugar, es bien conocido que todas las lenguas del mundo tienen metáforas relacionadas con la muerte. Ya sea el clásico estirar la pata de los hispanohablantes, el del español mexicano petatear, hasta el anglosajón kick the bucket (‘patear el cubo’ [recipiente]), el análisis de las metáforas nos revela un aspecto cultural e histórico único de los hablantes.

En este texto, la metáfora se define como “una figura retórica o figurativa en la cual aspectos de una cosa se adscriben a otra”[2]. Muchas de las metáforas aquí analizadas no se conciben como formas elevadas de comunicación ya que en la mayoría de los casos son representaciones normales para expresar varias ideas. Además, en la vida cotidiana, los hablantes (de cualquier lengua) no piensan ni en la construcción ni en el sentido literal de lo que entendemos nosotros por metáfora[3]. Lo que ayuda a comprender la metáfora en muchas ocasiones es el análisis de los elementos que constituyen una palabra u oración.

No se profundizará en todos los aspectos relacionados con la muerte entre los antiguos mayas yucatecos, sólo se le dará prioridad al aspecto semántico de las palabras y oraciones. Para el interesado en el pasado prehispánico, puede consultar algunos de los trabajos que han servido como guía para escribir este ensayo, como los de Ruz (1968), Eberl (2005), Fitzsimmons (2009), Scherer (2015), Tiesler y Cucina (2007), Ruz y otros (2003), Malvido y otros (1997) entre muchos más. 

Nota: la ortografía colonial para la lengua maya presenta diferencias con respecto a la ortografía moderna. Las equivalencias son las siguientes: c = k; k = k’; chh = ch’; th = t’; z = s (ç) ; dz = ts’ / tz’; pp = p’; u = w (ante vocal); h = j (nunca es muda) y la x = sh del español (en todos los alfabetos mayas). Los tonos, vocales rearticuladas y altos glotales de las vocales no se representan en el maya colonial[4].

La muerte y los muertos. Término básicos

El primer tipo de términos deriva o usa palabras relacionadas con la ‘muerte’ o con ‘morir’. De esta manera, en maya yucateco moderno kíimil es ‘morir’ o la ‘muerte’, kíimsaj es ‘matar’ y kimen es el ‘muerto’[5]. La raíz de esos término es *kíim o *kim, la forma antigua (del protomaya) es *kam y tiene equivalentes (es decir, cognados) como cham, chäm, kam o kyim, que en otras lenguas mayas forman voces relacionadas principalmente con ‘morir’ o ‘matar’[6].

El análisis de los siguientes términos se basa en lo contenido en el Vocabulario Maya Than (Acuña 1993) y el Calepino Maya de Motul (Acuña 2001).

En maya colonial encontramos ah cimil y cimen como ‘difunto o muerto’ y también como ‘enfermo, o el que ha de morir’; y a veces significa ‘el que murió’. Cimil, como nombre genérico también era ‘la enfermedad’ y ‘estar enfermo’, ‘morirse, fallecer y finar’, así como ‘cosa muerta, que murió’. También ah cimilal y cimlalob se registran como ‘muertos, difuntos’[7]. Con base en estas palabras se forman términos compuestos como zac cimil ‘hacerse mortecino o fingir estar muerto’, que usa la palabra zac (‘blanco’) con su acepción de ‘falso, artificial’. De manera parecida, tenemos los términos cim cim och ‘el que finge estar muerto, como la zorra’, que usa la voz och ‘zarigueya’ y que aparece también como cim cim och u cah ‘házese muerto o mortezino’[8]. En este caso, el comportamiento humano se compara con el comportamiento animal.

Otros términos compuestos semejantes son ah cimil uenel ‘gran dormilón, que duerme como muerto’ (que usa la voz uenel ‘dormir’), ah tutuz cimil ‘el que se haze muerto o lo finge’ (que usa la voz tuz ‘mentir’) y cimenach ‘perezoso y muy descuidado, que anda como muerto’. Otras dicciones relacionadas con la raíz lingüística *cim son che tun cimil ‘muerte súbita y repentina, y morir así’ y cimen tun ‘muerto está ya’.

Hay otro tipo de voces que no hacen uso de las palabras ya mencionadas, pero refieren también a morir. Uno es zaatal ‘perderse, destruirse y acabarse o morirse’, y también ‘desaparecer o desparecerse’. Otro es zipil ‘morirse’, al parecer derivado de zip ‘librarse o soltarse de algún oficio o cargo’. Hidz aparece como ‘pasamiento de muerte, desmayo mortal y parasismo, y temblar la carne quando muere’ y también en el término u hidz cuxtal ‘el fin de la vida’. Otro más deriva de la voz lah ‘fin o cabo’ y se expresaba como u lahen ‘muérome, quiérome morir, estoy al cabo’.

Este primer grupo de términos no presenta mayor problema y seguramente tiene equivalentes en otras lenguas mayas y mesoamericanas. Algunas expresiones se pueden entender por los mayahablantes de hoy en día, aunque ya no se usen de manera común. Cabe mencionar también que los términos chami’ ‘murió (el/ella)’ y chamay ‘murió (el/ella)’, eran de uso muy común en la época prehispánica y normalmente se representaban con el logograma CHAM, que representa una calavera humana (ver figura 1)[9]. La muerte era uno de los eventos más importantes entre los personajes de élite prehispánicos y muchos monumentos tienen registro de su conmemoración.

Figura 1. a) lectura chami‘; b) lectura chamay. Dibujos de Markus Eberl (2005) y Linda Schele (Famsi), respectivamente

La muerte y la pérdida del aliento vital

El segundo grupo de términos refiere a la muerte como consecuencia de la pérdida del aliento vital o de algún componente anímico.

En primer lugar, tenemos benel ik ‘morirse’, que usa el verbo benel ‘irse’ y el sustantivo ik ‘aliento’, por lo que puede traducirse como ‘perderse el aliento’. La voz ik se traducía como ‘aire o viento’ y por extensión era el ‘anhélito, resuello y soplo que uno echa por la boca’, además de ‘espíritu, vida y aliento’. Con la ortografía actual es iik’ y hoy en día se le da la acepción de ‘aire, viento’, ‘aliento, respiración, hálito’ y ‘espíritu, vida’, además de nombrar a ‘cualquier tipo de enfermedad cuya causa no ha sido determinada y que la gente llama aire’[10]. Otro término colonial muy semejante al anterior es binam yik ‘murióse; fuésele el espíritu o el alma [a él o ella]’, que usa binam, participio de benel ‘ir’, por lo que literalmente sería ‘está ido su espíritu/alma’. En estos casos la metáfora implica que la pérdida del aliento es igual a la muerte y lo que se está usando es una alegoría, dado que los elementos tienen un significado simbólico.

También tenemos lah pach ik ‘boquear el que muere’, que literalmente es acabarse (lah) el último (pach) aliento (ik). Muy similares son los términos tzutz ik y hahak ik, ambos traducidos como ‘boquear el que muere’, pero el primero usa la voz tzutz ‘cerrar algún agujero’ y el segundo hak, al parecer entendido como ‘turbarse’, pero relacionado también con hak ik ‘suspirar’. Otros términos son xulul cuxtal y xulul ik ‘morirse’, traducidos como ‘acabarse la vida’ y ‘acabarse el aliento’ respectivamente; ambos usan la voz xuulul, que por sí sola podía significar ‘acabarse, como el camino y lo que se mide, y fenecerse o tener fin’.

En el texto colonial conocido como Chilam Balam de Tizimin hay otro ejemplo de la pérdida de los elementos anímicos del ser humano en relación con la muerte. En una sección podemos leer: ca ix sati yol ca ix sati yik, que se traduce como ‘y entonces se perdieron sus ánimos, entonces se perdieron sus alientos’[11]. Aunque es posible que la pérdida del ol, que es el ‘corazón formal (no material), voluntad, gana, energía anímica’ y del aliento vital (ik) se concibiera como la ‘aniquilación de la vida’ en esa época, también debemos notar que en los diccionarios coloniales y en las inscripciones clásicas, solo la pérdida del segundo elemento equivalía a la muerte. Incluso en la actualidad, la pérdida del óol no implica la muerte del individuo[12]. Un análisis más profundo, que no se realizará aquí, podría aclarar esa cuestión.

Finalmente, en las inscripciones jeroglíficas del clásico encontramos los antecedentes más antiguos de esta metáfora de muerte. De uso común era la frase k’a’ay u sak ik’al ‘se desvaneció su blanco aliento’ a veces leída parcialmente como k’a’ay u-T533/T535-ik’al o k’a’ay u ? ik’al (con algunos signos de incierta lectura)[13]. En cualquier caso, no cabe duda de que el término refiere a la pérdida del aliento vital y por extensión a la muerte (imagen 2). Además, en la iconografía clásica era común representar el aliento humano mediante volutas o cuentas de jade y flores, ubicadas frente de la nariz o boca de los seres vivos, de tal manera que la ausencia de estos elementos se relacionaba con la muerte o expiración del individuo[14].

Figura 2. a) Lectura K’a’ay u-T173 sak? ik’al; b) lectura k’a’ay u ? sak? ik’al. Dibujos de Mark Van Stone (2001) y Linda Schele (FAMSI), respectivamente

Dos metáforas de muerte y guerra

Así como hay metáforas que refieren a la muerte natural, también hay referencias a la muerte en guerra o en batalla. Como se verá, estas también tienen un antecedente en las inscripciones del clásico.

Las primeras dicciones coloniales son uiil tok y uiil halal, ambas traducidas como ‘matanza grande haber en la guerra y hacerse ésta’. Significan respectivamente ‘el alimento del pedernal’ y ‘el alimento de la flecha’ [15]. Como bien notó Lacadena (2002, 2009) el antecedente de esta figura literaria se encuentra en la Estela 23 de Naranjo (Guatemala), en un texto tallado en piedra casi mil años antes que los vocabularios mayas coloniales. Una sección del monumento se puede leer como wi’aj u tok’ u pakal, traducido como ‘el pedernal y el escudo se alimentaron’. El tok’ ‘pedernal’ y el pakal ‘escudo’ parecen representar un difrasismo, entendido como ‘armas’ y a veces, ‘ejército’. La metáfora más obvia es que las armas de guerra se concebían como seres vivos que necesitaban ser alimentados por la sangre humana, pero también indica que la guerra se relacionaba con la obtención de sustento y con la cacería.

Aunque es posible que ambas dicciones formen un difrasismo, es decir, que uiil tok y uiil halal en combinación den lugar a un tercer significado distinto (‘matanza grande…’) hay que notar que en el Vocabulario Maya Than se presentan por separado. Además, el pedernal (tok) es un elemento que forma parte de la flecha (halal), no son dos elementos separados, como el escudo y el pedernal (un armamento de defensa y otro de ataque), que se mencionan en el clásico. Solo uiil tok ‘el alimento del pedernal’ o uiil halal ‘el alimento de la flecha’ podían significar ‘matanza grande haber en la guerra’ entre los mayas yucatecos coloniales. La metáfora también implica un grado de personificación, entendida como “la atribución de comportamientos, sentimientos o acciones propias de los seres animados a entidades inanimadas”[16]. Las armas comen y su alimento es la sangre humana.

Un segundo ejemplo de exaltación lo encontramos en la frase colonial bancunah tzekel, traducida como ‘morirse muchas personas’, pero que literalmente es ‘formar montones las calaveras’. El antecedente clásico de esta expresión se halla en la escalera jeroglífica de Dos Pilas (Guatemala), monumento en donde se puede leer que después del derribo del pedernal y el escudo del gobernante Nun u Jol Chahk, a continuación ocurrió que: nahbaj u k’ik’el, witzij u jolil ‘se convirtió en mar su sangre, se hicieron montaña sus cráneos’ de un grupo de personas de «las 13 provincias”[17]. Este tipo de figura literaria, que tiene como función enaltecer un acontecimiento, objeto, personaje o sentimiento, se conoce como hipérbole[18].

Cabe mencionar que expresiones como multun tzek ‘montón de calaveras’ también son mencionados en otros textos del Yucatán colonial[19].

Los lugares de muerte y el proceso de enterramiento

Los textos coloniales también nos informan sobre el proceso de enterramiento, los lugares de entierro y el simbolismo de algunas de estas acciones.

Las ‘bóvedas o cuevas en que enterraban a los muertos’ se llamaban hobon tun ‘piedra hueca’, aunque es de notar que algunas fuentes antiguas registran hobonel como ‘vientre’. Es posible que estos lugares de entierro se concibieran como vientres simbólicos. La práctica de depositar restos humanos en cuevas es algo que se ha confirmado mediante estudios arqueológicos. Kocheb o kochob eran las ‘andas en que llevan a los muertos’, es decir, las plataformas de madera en que se asentaba el cadáver y mucul era la ‘tumba’, voz que también refiere a ‘cubrir’ algo. De allí expresiones como kochtex cimen ti mucul ‘llevad así el muerto [a la tumba]’.

También se registraron las expresiones muc cimen; oczah ti luum como ‘enterrar muertos’, la segunda de manera más literal traducida como ‘meter a la tierra (el cadáver)’. U tepp cimen era la ‘mortaja’ o bien, ‘el envoltorio del muerto’. La práctica del amortajamiento, si bien no es exclusiva del área maya ni de Mesoamérica, también se ha registrado en la iconografía del clásico (imagen 3) y por medio de los vestigios arqueológicos.

Figura 3. El cuerpo amortajado de un gobernante que yace sobre una banca de piedra, mientras el aliento vital escapa de su boca. La figura del mono indica el rumbo este, hacia donde se orienta la cabeza. La iconografía refiere a la montaña y el agua. Cerámica del clásico temprano, Petén, Guatemala. Dibujo de Simon Martin (2006).

Para terminar, mencionaremos una oración bastante interesante: chikintan cunox u pol cimen ‘poned así la cabeza del muerto [hacia el poniente]’. Esto nos hace ver que la tradición cristiana-europea de colocar la cabeza del muerto en esa posición ya había arraigado en las costumbres de esa época, ya que en la iconografía maya clásica se hacía énfasis en el rumbo este, lugar de (re)nacimiento del sol y por ende, del gobernante maya.

Comentarios finales

Hemos visto que algunas expresiones de los antiguos mayas comparten cosas en común con las usadas en la actualidad, aunque otras, seguramente de contextos más específicos, no sobrevivieron. Es claro que el uso ritual de las palabras, en contextos de guerra o de muerte ritual-social, influyó para el desarrollo de las metáforas. Los términos que refieren a la muerte como la pérdida del aliento o de alguna entidad anímica son de origen prehispánico y pueden rastrearse en las inscripciones clásicas, en los diccionarios coloniales y en algunas lenguas mayas actuales. Aunque no sobrevivieron en maya yucateco actual, las frases equivalentes a ‘perder/destruirse el aliento (vital)’ si sobreviven en lenguas como el tzotzil, tzeltal, ch’orti’ y tojolabal. Otros términos registrados en maya clásico son ochi’ ha’ ‘entró en el agua’, ochi’ bih ‘entro en el camino y ochi’ witz ‘entró en la montaña (todos como ‘murió’), pero en lenguas mayas actuales no sobrevivieron sus equivalentes. Valdría la pena investigar por qué algunos términos prevalecieron y otros no.

Es preciso mencionar que en algunos casos es difícil saber si algunos términos registrados en épocas coloniales son de origen prehispánico o si son una adaptación temprana de las ideas europeas. En dado caso, mientras más material (lingüístico, arqueológico, histórico) se tenga, más seguridad se tendrá de la supervivencia o extinción de una determinada tradición. Aún se pueden profundizar en varios de los temas aquí tocados, que seguramente son comunes a varios de los pueblos mesoamericanos.

Al estudiar el tema de la muerte no debemos olvidar que la tradición funeraria del siglo 16 en el área maya se adaptó rápidamente, como bien nos demuestra el término recopilado para la ‘Fiesta de Todos Santos’: u Molay Sanctoob.

____________________________

Recreación del ajuar funerario de la Tumba 4 de la estructura 2 de Calakmul, Campeche, probablemente perteneciente a Yuhknom Yihch’ak K’ahk’. Clásico tardío, Museo del Fuerte San Miguel.

Anexo. Algunas frases y oraciones coloniales relacionadas con la muerte, tomadas del Calepino Maya de Motul y del Bocabulario Maya Than (Acuña 2001 y 1993).


ah cimil u uilal uinic ca zihi ‘para morir nació el hombre’
ppoloc ci, dzedzec ci, bin cimic tu lacal agora sea grande (o gordo), agora sea pequeño, todos han de morir
bala xan ta cimil? ¿cómo te tardas tú en morir?;¿cómo no te lleva la muerte?
canil cuxaan, u canil cuxaan pasamiento y agonía de muerte, y el que está cercano a ella.
bin tac cimil a uokol ti ma kahan tech vendrá la muerte sobre ti sin sentir.
dze mucut la casa de los muertos, en que están las ánimas.
dzib olaan cimil tu men es deseada la muerte por él
ma mac vchac u hech tic cimil ninguno puede hurtar el cuerpo a la muerte, ni escaparse de morir.
ixma kin bin talebal cimil c okol sin pensar vendrá la muerte por nosotros, o sobre nosotros
u kintzil a cimil la hora de tu muerte
kuchaan en tin kin ya estoy cercano a la muerte; quiérome morir
ma naan u nuucul u kintzilil cimile no tiene quándo la hora de la muerte; no ay saber quándo será.
muchhaan v bacel in yum muerto está mi padre; amontonados están sus huesos
baci a pay kak a uokol no llames, no trayas el fuego sobre ti; esto es, no busques tu muerte o daño.
tac in cimil, tu dzib uol paréceme que me quiero morir, que se acerca mi muerte
thal cabal el que está muy enfermo y a punto de muerte, que no se menea en la cama
u taah haab lo que sucede de trabajos, hambres, muertes o pestilencia, dentro de un
año.
xeth ol yr sin miedo a la muerte o a otra cosa como desesperado, o desear morir
che cimil morir niño, o de tierna edad; ‘morir tempranamente, sin aviso’
kuchbal en tin kin a punto estoy de morirme, que poco me falta.
ocol kin ti morirse algún viejo, o estar para morir
ool v cimil vinic la: a punto está de morirse este hombre.
xuupul ti cimil, haayal ti cimil Acabarse el pueblo por muerte
zataan ol; zataan ik ‘aturdido, sin sentido, como muerto’
anat ti u utzul cimil ayudar a la buena muerte


Notas

[1] Refrán recopilado en el Calepino Maya de Motul, traducción propia; ver Acuña 2001:531

[2] Maxwell, 2004:34

[3] Brody, 2004:63

[4] La ortografía del español de la época también ha sido modificada ligeramente, para facilitar su lectura.

[5] ALMY 2007:97.

[6] Ver Kaufman 2003:347 y 348.

[7] Notar que cimlalob usa doble pluralizador, -al y -ob.

[8] La zarigüeya (el marsupial americano) es conocido por fingir estar muerto cuando se siente en peligro.

[9] Eberl 2005:42, Lacadena 2013:40

[10] ALMY 2007:61

[11] Edmonson 1982:52; Kettunen 2005:290.

[12] Ver Casanova 2019.

[13] Ver Lacadena 2013:40; Eberl 2005:47; Fitzsimmons 2009:28-30; Kettunen 2005:285-295; Schele y Looper 1996:18-21. Los signos marcados con un T y un numeral indican la clasificación según el catálogo de Thompson.

[14] Houston et al. 2006:142-145

[15] Lacadena 2009:47

[16] Lacadena 2009:42

[17] Martin 2001; Boot 2002, Lacadena 2003:853, Lacadena 2009:42

[18] Lacadena 2009:42

[19] Ruz 1968:43

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¿Qué significa la palabra píib?

por William H. Mex

Este breve texto hace una revisión de los distintos significados que la palabra píib / piib ha tenido dentro de varios contextos en la región maya. Si bien es conocido que la voz pib se usa en la actualidad principalmente por hispanohablantes para designar a un tamal grande preparado en fechas cercanas al Día de muertos, en un principio, la palabra designaba a otra cosa. Como se verá, los orígenes de la palabra se encuentran en las inscripciones jeroglíficas del siglo siete de nuestra era, pero sus significados también se infieren en textos coloniales y, en la actualidad, la palabra sigue teniendo cambios interesantes.

El término pib en el período colonial (siglos 16-18)

En las primeras dos partes del trabajo, se hace una revisión de las palabras y términos relacionados con la voz píib / piib en la mayoría de los diccionarios y fuentes coloniales y actuales de las lenguas mayas, así como en algunos trabajos etnográficos. No se pretende hacer un análisis profundo de los términos relacionados con el día de muertos, más bien, se revisan las varias fuentes de los textos antiguos para darse una idea de los cambios de significado de una sola palabra.

Una de las fuentes escritas con caracteres latinos más antiguas del área maya es el Calepino Maya de Motul. Este diccionario, que recopila términos del maya yucateco principalmente de finales del siglo 16, registró la voz pib como sustantivo: ‘baño o temazcal en que se purificaban las parturientas o recién paridas, y el hornillo en que se asaban calabazas, carnes, etc., debajo de tierra’, y también como verbo: pib ‘asar debajo de tierra carne, calabazas, etc.’[1]. También registra la voz pibaan ‘cosa asada debajo de tierra en los hornillos dichos pib’ y pib bil o pibil ‘lo asado debajo de tierra en los tales hornillos pib’. El Bocabulario Maya Than, casi de la misma época, también recopila voces parecidas: pib ‘baño en que entran las indias recién paridas y otros enfermos’; pib ba ‘bañarse en este baño’ y pan pib ‘hacer el horno en que se cuecen gallos y gallinas debajo de la tierra’, entre otras voces (esta última dicción usa la voz pan ‘excavar’)[2].

Otro término interesante que registra el Bocabulario es pib cab ‘cama de puercos, citames o de casta, que hacen’. Es interesante que, en este caso, ‘cama’ es igual a lo que se conoce como ‘barbacoa’, por lo que la dicción recopilada refiere a la barbacoa de puerco, que es el antecedente de la famosa cochinita pibil, como bien remarca René Acuña (1993).

Cabe indicar que uno de los sufijos usados en estos términos es -aan, que, añadido a la raíz del verbo (pib) sirve para formar el participio ‘asado, asada’. El mismo sufijo aparece en otras palabras mayas como dzibaan ‘escrito’, alaan ‘dicho’ y mizaan ‘barrido’. Otro sufijo es bil, que forma participios a partir de verbos transitivos, como en el caso de kakbil ‘cosa asada’, caxanbil ‘cosa hallada’ y por supuesto, mucbil ‘cosa enterrada’ (palabra que aún se usa en términos compuestos como mucbilpollo) (ver Smailus 1989). Al final de este trabajo se ponen otros ejemplos del uso de la palabra en distintas oraciones[3].   

Con esto queda claro que los significados principales de pib eran ‘horno subterráneo’, ‘baño (edificio) de vapor’ (usualmente conocido como temazcal) y también ‘asar bajo la tierra’.

Otra fuente fidedigna recopilada con caracteres latinos alrededor del siglo 18, donde se menciona la palabra pib, es el texto esotérico conocido como Ritual de los Bacabes. En el folio 180, en una sección relacionada con los conjuros para apaciguar las enfermedades, se menciona un ‘texto [o palabras] para el enfriamiento del pib’, en maya colonial: u thanil u siscunabal pib lae. El texto hace una analogía entre apagar el horno subterráneo con agua y calmar la enfermedad del cuerpo humano. En una sección declara: “¿serán trece mis cántaros de agua de cenote? Trece son mis medidas de agua de granizo que se filtraron en la laja”. Sería interesante profundizar entre el uso del pib en ese contexto, seguramente relacionado con el temazcal para el tratamiento de enfermedades y dolencias[4].

El famosísimo Chilam Balam de Chumayel, texto del siglo 17, en una sección relacionada con los acertijos y el lenguaje suyua, también menciona varias comidas ‘cocidas en el pib’. Por ejemplo, se comparan los huesos enterrados del padre con la mandioca que se pide cocida así:

he x lic u katice lay tz’iine pibbil [subrayado mío]

‘lo que está pidiendo es la mandioca, horneada bajo tierra’

De aquí se deduce que pibil tz’in la ‘mandioca asada’, es algo que se consumía desde tiempos antiguos. En otra sección se compara el tronco del henequén con la cabeza del cerdo silvestre (kéek’en, con ortografía actual):

he x lic u katice u pol keken[e] pibbil [subrayado mío]

‘lo que está pidiendo es la cabeza del cerdo silvestre, horneada bajo tierra’  

También se menciona al macal o ñame (cocido bajo la tierra), como pibil macal y la mazorca de maíz (también cocida), como pibil nal. Con estos ejemplos mencionados, es claro que el significado antiguo más común de pib era ‘horno subterráneo’ y ‘cocer en el horno subterráneo’, según las fuentes alfabéticas mayas de la etapa colonial.

Elaboración de un horno subterráneo -píib- en una comunidad maya yucateca en la actualidad (foto de Salazar y otros, 2012)

Los significados de pib en las lenguas del grupo yucateco actuales

El significado de pib, con ortografía actual píib, piib o incluso pii’, se ha conservado en las cuatro lenguas que conforman el grupo yucatecano: yucateco, lacandón, itzá y mopán[5].

El diccionario de la Academia de la Lengua Maya de Yucatán registra píib (con vocal con tono alto -íi-) como ‘horno hecho bajo tierra a modo de foso para cocer la carne o el pan’ y también como ‘cocer debajo de la tierra’. También registra píib ‘asar a las brasas’ y píib ‘barbacoa’. Otra entrada anotó pib como ‘horno hecho en tierra a modo de foso para carne o pan; la barbacoa u horno subterráneo’. El Diccionario Maya Cordemex recopiló pib como ‘horneado, cocido bajo tierra; en el centro de México se diría hecho en barbacoa’ y también pibi wah (con ortografía actual, píibil waaj) con la definición de ‘pan de maíz que tiene forma de disco, grueso, en su interior se coloca carne de puerco o de gallina y puerco, la masa lleva manteca y sal; se cuece en horno subterráneo, envuelto en hojas de plátano; esta comida se hace especialmente en Todos Santos’ [énfasis mío]. Esto indica que el nombre completo del célebre tamal es píibil waaj ‘tamal horneado (bajo la tierra)’.

Una fuente yucateca de Hocabá (1998) registra la variante píi’ (que omite la consonante -b- en la pronunciación), así como algunos significados relacionados con otros, ya mencionados: píib o píi’t ‘enterrar, cocinar en horno de pozo’; j-píib ‘(cocinero) enterrador’ y x-píib ‘(cocinera) enterradora’[6]. Es llamativo que esta fuente también registre píib como ‘tamal grande para los finados’.

Otras lenguas del grupo conservan significados parecidos. En lacandón, ha sido registrado píib ‘horno, horno de pozo’ y también píibtik ‘hornearlo’. En itzá, piib se ha recopilado como ‘horneada’ y pii’ o piib como ‘hornear’. Finalmente, en mopán, la forma que sobrevive es pib ‘horno; horno en la tierra (subterráneo)’. Aunque por el momento no dispongo de información más amplia acerca de los alimentos y la cocina de estos grupos, seguramente aún se prepara entre ellos algo parecido al píibil waaj de la península de Yucatán.

Como se ha visto, el significado que predomina es el de ‘horno (subterráneo)’ y ‘hornear bajo tierra’. Algunos estudios etnográficos del siglo 19, como el de Brinton (1883) cuando mencionan “la conmemoración de la comida de las almas”, aluden también a los tamales que eran horneados bajo tierra. Alice Dixon, en su breve trabajo de 1885, también menciona el término hanal pixan “comida para las almas”, y el tamal, diciendo que se elaboraba pibil ‘cocido bajo tierra’, y que podía tener carne de pollo o puerco. Ninguno de los dos menciona el pib solo como ‘tamal’. El Diccionario de Mejicanismos de Ramos I Duarte (1898), que recopila varias voces mayas de uso común en el español de la península de Yucatán, tampoco registra pib como ‘tamal’.  Cabe mencionar que John L. Stephens, al referirse a la Fiesta de Todos los Santos de la región de Mérida, en fechas fechas cercanas a 1843, menciona el término mukbipoyo (mucbilpollo) en referencia a un tamal grande cocido bajo tierra, que llevaba carne de cerdo y aves de corral, y que todos comían en esos días**. Pero tampoco menciona el pib.

La voz píib o pib ha pasado a ser usada y popularizada para designar al tamal grande elaborado en fechas cercanas al día de muertos, principalmente entre hablantes del “español yucateco”. El diccionario del INEA (publicado en el mismo año que el de Hocabá, 1998) registra, además de los primeros dos significados mencionados, el tercero, píib: ‘pan de maíz relleno con carne o frijol’. Sin embargo, aunque podría parecernos que el uso de píib como ‘tamal’ es muy reciente, algunos estudios sugieren que ya se usaba así desde hace algún tiempo. Santiago Pacheco Cruz, en sus trabajos de 1946 y 1947, menciona que en la región yucateca ya se usaba la palabra pib para designar al tamal, en una fecha cercana a 1924, al parecer entre hispanohablantes. Pero curiosamente, el mismo autor, en su Diccionario Verdadero del Idioma Maya (1969), solo menciona pib con los significados de ‘hornear’ y ‘horno’. Trabajos como los de Villa Rojas (1987) y Redfield y Villa Rojas (1934) solo mencionan pib con los significados de ‘horno’ u ‘hornear’ y también muchos alimentos y varios tipos de tamales -waaj- que se preparaban en hornos subterráneos penínsulares. Diccionarios el español yucateco modernos, como el de Güémez (2011), mencionan pib con los tres significados.

Con los datos ya revisados, se infiere que fue a principios del siglo pasado cuando la voz pib, para designar al ‘tamal de día de muertos’ comenzó a popularizarse entre hispanohablantes, hasta llegar a la actualidad, donde la palabra píib usualmente trae a la mente el alimento, y no tanto al lugar de cocción (horno) ni al verbo (aunque las personas cultas si conocen los dos significados). Como se verá a continuación, algunas fuentes prehispánicas de hace más de 1,300 años también registran la palabra pib, pero en otros contextos.

Los píibil waaj envueltos. Imagen tomada de redes sociales.

El término pib(nah) en las inscripciones clásicas mayas (600-700 d.C.)

Tenemos por lo menos dos ciudades con inscripciones jeroglíficas donde se mencionan los antecedentes de las palabras coloniales y actuales ya revisadas y las inscripciones datan de la segunda mitad del siglo 7[7]. En Palenque (Chiapas), en las inscripciones del Templo de la Cruz, del Templo de la Cruz Foliada y en el “Altar del cráneo” se menciona el recinto interior de los primeros dos edificios como el pibnah o pibnahil de los dioses del gobernante K’inich Kan Bahlam, en los años 684 y 692. La lectura de la sección es clara: u-pi-bi-NAH-li, que se transcribe u pibnahil y se traduce como ‘es el templo de baño de vapor de…[los dioses]’ (ver Imagen 3).

Imagen 3. Sección de la alfarda del Templo de la Cruz Foliada (Palenque). Se señala el cartucho con la lectura u pibnahil. Dibujo de L. Schele, tomado de FAMSI.

En el último monumento se menciona incluso una entrada de fuego, och-k’ahk’ hacia el pibnah de una deidad de la muerte. Es claro que en estos ejemplos la palabra pib refiere a ‘horno’ (no necesariamente subterráneo) o incluso a ‘asar/calentar’ y que la palabra nah refiere al ‘edificio/templo’. La traducción literal de pibnah sería ‘edificio-horno’, pero se debe interpretar como ‘templo para baño de vapor’ o bien, ‘(edificio) temazcal’. Esto ha llevado a que autores como Houston (1996) y Bernal (2011) afirmen que dichos recintos eran una especie de temazcales simbólicos relacionados más que nada con las tres deidades principales de Palenque. Posiblemente el significado original de pib tenía que ver únicamente con ‘calentar con fuego (en espacios cerrados)’ y estaba relacionado con recintos pequeños construidos dentro de estructuras más grandes, y no necesariamente con ‘calentar/asar en espacios subterráneos’. En maya clásico tal vez se leyó como pihb[8].

El segundo ejemplo que tenemos, desgraciadamente con menos contexto, se encuentra en el Monumento 6 de la ciudad de Tortuguero (Tabasco). Una sección menciona la dedicación, ocurrida en el 510 d.C. del pibnah del personaje Ahkul K’uk’. La transliteración es u-pi-bi-NAH, que se transcribe u pibnah(il) y se traduce como ‘…el temazcal (de Ahkul K’uk’…)’ (ver Imagen 4). Aunque el contexto es obscuro, es probable que el nombre del temazcal haya sido Nah k’anjal y es llamativo que esta acción ocurriera en una fecha 8 Chuwen, en otros calendarios mayas, 8 Ba’atz’[9]. Es valioso mencionar que hoy en día, esta fecha en la cuenta chol q’ij de algunos pueblos mayas, marca el comienzo del “año nuevo”. Posiblemente el ejemplo de Tortuguero sea el antecedente de este tipo de celebraciones y tal vez el pibnah se relacionó con el comienzo o cierre de ciclos calendáricos importantes y con el uso de baños de vapor, para rituales de purificación-renovación. Pero estos son tópicos más específicos en los que se debe profundizar aún más.  

Imagen 4. Sección del Monumento 6 de Tortuguero, con la parte que se lee u pibnah a la izquierda. Dibujo de S. Gronemeyer (de Gronemeyer y MacLeod 2010).

Con los ejemplos ya revisados, queda claro que pib o pihb, en fechas próximas al 650 d.C. y en las inscripciones de la región de Palenque y Tortuguero (occidente del área maya) tenía el significado de ‘calentar/asar con fuego en espacios cerrados’. Se usaba junto con la palabra nah ‘edificio, templo’, para formar el término compuesto pibnah, que se puede traducir como ‘templo de vapor’, ‘edificio para baño (de vapor)’ o bien, ‘temazcal’.  

Comentarios finales

En este breve recorrido lingüístico se han revisado las variaciones en el significado que la palabra pib ha tenido a lo largo del tiempo. Si bien sus significados coloniales nos revelan que hacía referencia al horno subterráneo, al temazcal y a las acciones relacionadas con estos lugares, hoy en día la palabra se usa por los hablantes de español yucateco (y mexicano) como sustituto de pílbil waaj. Es decir, píib ha pasado de ser ‘lo horneado bajo tierra’ a ser ‘el tamal horneado (del día de finados)’. Los mayahablantes de la península aún entienden a la perfección términos como píib o píibil y su relación con las diferentes comidas. Los diversos contextos del uso de la palabra, entre éstos y los no mayahablantes, enriquecen aún más la historia de la voz y lengua maya.

Queda pendiente profundizar más en el estudio de la palabra y sus contextos. Sería interesante indagar por qué esta palabra solo se conservó en las cuatro lenguas pertenecientes al grupo yucatecano. Hace falta un estudio del desarrollo de términos como pibipollo (más usado en Campeche), mucbilpollo y las diferentes formas de cocinar en el pib que han existido desde tiempos coloniales o prehispánicos. Vale mencionar que se ha propuesto la existencia arqueológica del píib para cocinar en el área maya y también se conoce la existencia de temazcales arqueológicos prehispánicos (ver bibliografía). Esta palabra, que se ha usado ininterrumpidamente en varios contextos durante más de 1,300 años, aún tiene mucho que decirnos.  

An Alaskan in Yucatán: Hanal Pixan, "Comida de Muertos"
El píib moderno. Foto tomada del blog An alaskan in Yucatán.

ANEXO. Frases y términos relacionados con el píib~piib~pib a través de la historia. Se incluyen del maya yucateco colonial (Acuña 1993 y 2001) y del maya yucateco actual (Barrera y otros 1980, Bricker y otros 1998, INEA 1998, ALMY 2007). ¡Ojo! La ortografía de las fuentes es variada. Algunas dicciones aún merecen un análisis etimológico profundo.

Pib tex ah tzoo ‘asad así el gallo de papada’
Oppem oppem in pib kum ‘muy asadas están mis calabazas’
Ticin pib ‘asar debajo de la tierra, o cocer sin caldo ni agua’
Ticin pib tex ceh ‘asad el venado así’
Ticin pib bil; ticin pibaan asado así
Ticin pib tabal -pasivo [del verbo]-
U pib ah al; u pibil ah al ancil ‘baño de parida’
Pib ba u cibah, ca tohni yol ‘bañóse en un baño así y sanó’
Piban; pib tahan ‘bañado así’
Pan ex pibil ‘haced así el horno’
Zac pib och ‘zorrillos grandes y blancos, que traen los hijos en una bolsilla en la barriga’
Pan pib ‘pecar con parturienta’
U panah bin u pibil Juan ‘dicen que pecó Juan con su mujer parturienta’
U maak píib ‘tapa del horno subterráneo (hecha de hojas de diversos árboles)’
Píibil bak’ carne asada en horno subterráneo
Píib u joolil lu’um tu’ux ku tak’ankunsa’al ba’al utia’al jaantbil. Bey u ya’alal tu’ux kuk mu’ukul bak’ yéetel waaj utia’al tak’ankunbil
Jaaleb: u k’aaba’ juntúul ba’alche’ kajakbal ich k’áax bey miise’, píibil u jaanta’al

Ts’a u si’intunil le’ píibo’ – ponle piedras al pib [horno]
Jáale’ex le’ píibo’ – desentierren el pib [alimento]
yan u píib in taata bejla’e’: mi papá tiene que hacer pibes hoy
In suku’une’ táan u píibtik bu’ul: ‘mi hermano está haciendo pib de frijol’
Pedroe’ tu píibtaj iib: ‘Pedro hizo pib de ibes’
píibt le kaaxo’: ‘haz pib de gallina’.
nojoch le píib tu beetajo’obo’: ‘es grande el hoyo que hicieron en la tierra para el pib’
píib ken k jaant bejla’e’: ‘hoy vamos a comer pib’.
Pibil k’éek’en ‘baked pork’
píibil iis ‘baked sweet potato’
píibil bu’ul ‘baked beans’
píibil k’óol ‘baked sauce’
píibil nal ‘roasted corn’
tu síiskuntaj in píib ‘ella enfrió mi horno’ ‘(mujer embarazada que se acercó al horno)’

NOTAS

[1] La ortografía colonial para el maya yucateco varía con respecto a la ortografía actual. Las equivalencias son: c=k, k= k’; h=j, th=t’, dz=ts’, tz’=ts’, tz=ts, u=w (antes de vocal). Las vocales rearticuladas se representan con vocal doble. En todas las palabras mayas la x=sh del español mexicano. ¡En ningún caso la -h- es muda! En este texto, las palabras en lengua maya se presentan en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples ‘ ‘ .

[2]  Pib, como verbo, hace uso de los sufijos tah y te.

[3] El participio en español sirve para expresar la forma de un verbo que se ha completado, normalmente con la terminación -ado, -ido. En el término compuesto pib-bil, la -b- de pib, se asimila con la primera -b- del sufijo -bil, dando lugar a pibil (no se pronuncia pib bil, aunque algunas fuentes coloniales así lo recopilaron).

[4] Muchas enfermedades del cuerpo humano se describen en los textos coloniales mayas como relacionadas con el calor del cuerpo humano, o bien, como una afectación relacionada con algún tipo de “calor” a veces generada por factores externos.

[5] El proceso de omitir la -b- al final de la palabra se llama síncopa.

[6] El proceso de omitir la -b- en la pronunciación se llama elisión. La forma píi’~pii’ también es común en Campeche.

**La referencia de Stephens fue agregada el 26-oct-20 (ver bibliografía).

[7] La escritura jeroglífica maya se desarrolló principalmente en las Tierras bajas mayas y refleja un idioma de filiación ch’olana, relacionado principalmente con el ch’olti’, ch’orti’, ch’ol y chontal. El sistema de escritura consta principalmente de dos tipos de signos: silabogramas, que representan sílabas y logogramas, que representan palabras. En la transliteración (escribir lo que aparece con los signos, tal cual), los silabogramas se escriben con minúsculas y los logogramas con mayúsculas, ambos en negritas. En la transcripción (escribir como se debe leer el texto), las palabras van en minúsculas y en cursivas, sin negritas. Por cuestiones de fluidez para el lector, no represento aquí lo fonemas reconstruidos, normalmente puestos entre corchetes [ ]. En los ejemplos, los signos u, pi, bi y li son silabogramas, el signo NAH es un logograma.

[8] La palabra solo sobrevivió en lenguas del grupo maya yucateco. Aunque la reconstrucción de la -h- aspirada glotal preconsonántica en maya clásico es viable, no contamos con ejemplos de lenguas ch’olano-tzeltalanas como pijb~pihb como equivalentes de píib. La forma proto-yucatecana debió ser *pihb. Es posible el tono de la vocal-íi- sirviera para desarrollar un verbo (asar, píib), a partir de un sustantivo (horno, piib).

[9] La cuenta chol q’ij es la conocida como tzolk’in en maya yucateco. Es un conteo calendárico que combina 13 numerales y 20 signos de días, con sus respectivos augurios.

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El huracán según las lenguas mayas

por William H. Mex

Este breve texto recopila la mayoría de las palabras que en la lenguas mayas hacen referencia a los huracanes. El objetivo principal es hacer una comparación para dar a conocer las similitudes entre las palabras vinculadas con el término en las distintas lenguas mayas. Algunas de estas similitudes han permanecido a pesar de la distancia temporal y geográfica. También busca resaltar la continuidad en el uso de algunos de los términos y profundizar un poco en la etimología (origen lingüístico) de los mismos, aunque no exhaustivamente.

El huracán en el grupo de lenguas yucatecanas

El primer grupo de lenguas (y uno de los mejor documentados) en las que encontramos voces relevantes, es el grupo yucatecano, que incluye el yucateco, el lacandón, el mopán y el itzá. En el Calepino maya de Motul, diccionario de yucateco colonial del siglo 16, encontramos cha[a]cal ik con el significado de ‘tempestad de viento recio, huracán o tormenta’. Este es un término compuesto por cha[a]c (chaak, con ortografía actual), que en composición significa ‘muy o mucho’ e ik, ‘aire, viento’ (con ortografía actual, iik’). El término nos da a entender que lo más llamativo del fenómeno atmosférico era el viento que traía consigo. También es posible, dado que chaac significa ‘agua, lluvia’, que chaacal ik se entendiera como ‘viento lluvioso’ o ‘viento y lluvia’ ( =huracán). En el Calepino también encontramos cha[a]cal haa como ‘lluvia o aguacero grande, con truenos y relámpagos, que dura por algunos días’ (Cháak es ‘aguacero’ en yucateco actual y Chahk, el dios de la lluvia prehispánico-clásico).  

La idea de que la formación del fenómeno atmosférico implica la presencia del viento, la encontramos en el término molay ik, también ‘huracán’, en donde molay significa ‘junta, congregación’. Semejante es el término xauay ik (con ortografía actual, xaway iik’) ‘huracán o viento que corre de todas partes’, en donde el primer término se relaciona con xaual, que significa ‘revolver lo que hay en alguna casa o aposento; revolver yerbas y maíz’. El huracán es el viento que revuelve las cosas.

En maya yucateco actual, los términos registrados son chak ik’al ‘huracán’ y chak iik’, que puede significar ‘viento fuerte’, ‘tempestad’ o ‘huracán’. El equivalente del primer término, en yucateco colonial era chac ikal, con el significado de ‘tempestad de mar y viento’. En varias lenguas mayas, los términos derivados de chak, ‘rojo’ también sirven para describir el estado anímico de los seres vivos, por lo que no se descarta una traducción de chak ik’al como ‘vientos furiosos/intempestivos’. También existe el término actual k’a’amkach iik’ ‘huracán’, que usa la palabra k’a’am ‘sonido recio’, por lo que claramente refiere a los efectos de los ‘vientos/aires recios’.

Otro término registrado, pero en el Diccionario Cordemex, es keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. Este término es muy interesante porque parece usar la voz keh (en ortografía actual, kéej), que significa ‘venado, ciervo [grande]’. Más adelante se volverá a mencionar este detalle.

En otras lenguas del mismo grupo y de manera semejante, los términos para ‘huracán’ se forman con un adjetivo y un sustantivo, el segundo usualmente ‘viento’. Así, en lacandón tenemos chäk iik’ar ‘remolino, ciclón, mal viento’ y yaja iik’ ‘huracán, tormenta’ (donde yaja significa ‘grande’). En itzá encontramos ajchäk ik’ y ajnoj ik’ (con chäk y noj como ‘grande, inmenso’). Finalmente, en mopán están las entradas chäk ik’, ajchäk ik’, como ‘huracán’ y chichich ik’, también ‘huracán’, esta última presenta la voz reduplicada chichich ‘muy duro’. La característica más llamativa del huracán, de nuevo, es la presencia de vientos fuertes, grandes o recios.

Los términos para huracán en lenguas ch’olanas y tzeltalanas

A este subgrupo pertenecen las lenguas ch’ol, ch’orti’, chontal, ch’olti’, tzeltal y tzotzil. En ch’orti’, C. Wisdom registró el término compuesto ch’i’ih chan ik’ar, como ‘tormenta, huracán’, fenómeno que era causado por el paso de una serpiente mitológica llamada chicchan, que también funge como una ‘deidad de la lluvia’ y ‘espíritu del agua’. El término se conforma por ch’i’ih ‘grande, largo, supremo, gigante’, chan ‘serpiente’ e ik’ar ‘viento, brisa’. Un término semejante al de las lenguas yucatecanas es noj ik’ar ‘gran viento, huracán’, registrado también en ch’orti’ actual por K. Hull.

En ch’ol (de Chiapas) tenemos sutujt ik’ ‘huracán, torbellino’, término que usa la voz sut ‘cambiar, retornar, voltear, vuelta’; ‘voltearlo, volver’, por lo que la traducción sería algo como ‘viento que da vueltas’. En tzotzil, R. Laughlin recopiló el término ik’al vo’ ‘huracán’, donde ik’al significa ‘aire’ y vo’ ‘agua’. Es interesante porque es de los pocos términos vistos hasta el momento que usan la voz para ‘agua’. La composición podría entenderse como ‘agua airosa’ o bien, como un difrasismo, en donde viento + agua = huracán.

El huracán según las lenguas de los grupos kanjobal y mam

En q’anjobal (de Guatemala), se tiene registro del término kaq xuchum, como ‘tormenta, huracán’, y, aunque kaq significa ‘rojo’, ‘caliente’, es posible que tuviera la acepción de ‘grande’ y ‘fuerte’ también. En akateko el término equivalente es kaj xuchum ‘aire fuerte, torbellino, huracán’. En ambos idiomas xuchum significa ‘remolino, torbellino (de viento)’ y es un cognado de la palabra sutujt, que, como se ha visto, ha sido registrada en ch’ol.  

En popti’, kaq’eq’ nhab es ‘huracán; con viento y lluvia’, término que se compone de kaq’eq’ ‘aire, viento’ y nhab ‘lluvia’, por lo que también puede traducirse como ‘lluvia ventosa’ o ‘lluvia airada’. Aquí encontramos semejanza con el término tzotzil antes visto (en donde aire+agua=huracán).

Los términos del grupo k’iche’ano mayor

En uspanteko (de Guatemala) tenemos keq’eq’ teew o kyeq’eq’ teew, ambos como ‘huracán’, que usan las voces keq’eq y teew ‘viento’ (en otras lenguas teew es ‘frío’). En k’iche’ actual se registró la voz kiäqiq’ jab ‘huracán’ que usa las palabras kiäq ‘rojo’ y jab ‘lluvia’. Cabe la posibilidad de que el término ‘rojo’ tuviera la acepción de ‘grande, recio’, ‘furioso, molesto’ o bien, que al relacionarse el color rojo con el rumbo este, el huracán se percibiera como la ‘lluvia que viene del este’. Su equivalente en otras lenguas es kaq o chak. Otro término registrado por A. Christenson es nimalaj kaq’iq’ ‘huracán’ que se compone del adjetivo nim ‘grande, abundante’ y el sustantivo kaq’iq’ ‘viento, aire’. Otro término interesante es sutul q’um ‘huracán, tornado’ que, aunque de etimología obscura, hace uso de la voz sutij ‘rotar, girar’, que también guarda semejanza con otros términos mayas que dan lugar a palabras como ‘remolino, torbellino’.

En kaqchiquel colonial se registró por Coto el término r’atin al queh como ‘huracán’. Este término podría entenderse como ‘aguacero del venado’ o ‘baño del venado’. En la recopilación se explica que este nombre: “se decía que era porque los venadillos se huelgan con el agua en estos primeros aguaceros, les llaman r’atin al queh”. Es un término extraño pero podría tener semejanza con el término yucateco mencionado en la primera parte como keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. La entrada yucateca podría referir a una acción que hacen los venados (keh / kéej) durante el huracán, de manera semejante a como lo describió el cakchiquel colonial. Pero también podría referir simplemente al “huracán que pasa (o se comporta) como el venado”.

En poqomchi‘ actual (igualmente de Guatemala) M. Dobbels registró la voz jomlik como ‘huracán’, voz cuya raíz *jom deriva de la onomatopeya para ‘zumbar’ y también registró teew jab’, ‘tormenta, huracán, tempestad’ que usa las palabras teew ‘viento’ y jab ‘agua’, con equivalentes semánticos en algunas de las lenguas ya mencionadas. En poqomchi’ colonial el término era kak-teu ‘gran ventolera, huracán, que les derriba los maizes y arboles’, formado con teu ‘el viento, el aire’ y kak ‘muy, bravo’ (k’ak’ y tew, con ortografía actual). Las palabras equivalentes a kak (k’ak’, con ortografía actual) en otras lenguas mayas dan lugar a voces relacionadas con el fuego y también derivan significados relacionados con el temperamento. La voz pocomchi guarda semejanza semántica con una de las entradas yucatecas que, como vimos, puede significar ‘viento grande’, ‘viento fuerte’.

Finalmente, en q’eqchi’ se registró por G. Sedat el término kaq sut ik’, ‘tempestad, huracán, remolino’. La palabra kaq significa ‘rojo, calenturiento, siniestro’, sut se relaciona con sutbal ‘rodearlo’ e ik’ es ‘viento, aire’. Así, kaq sut ik’ se entendería como el ‘remolino de viento rojo’ o bien ‘el remolino de viento siniestro’. De manera semejante a otros idiomas mayas, es posible que el adjetivo ‘rojo’ en realidad refiera a un aspecto anímico del fenómeno atmosférico o bien, que refiera al rumbo ‘este’. Así, se da la posibilidad de interpretar el término compuesto como ‘remolino (de viento) furioso’, o bien, ‘remolino (de viento) del este’.

Observaciones finales

En el breve análisis aquí presentado se ha visto que en la mayoría de las lenguas mayas la palabra equivalente a ‘huracán’ se forma de dos o más términos, en ocasiones un adjetivo y un sustantivo. Lo más común es que el primero sea un adjetivo, como ‘grande, inmenso, fuerte’ o que refiere a algo ‘semejante a un remolino’. La segunda palabra usualmente es un sustantivo: ‘aire, viento’, pero en algunos casos es ‘agua, lluvia’. Para los mayas de ayer y hoy, el aspecto más notable de este fenómeno atmosférico es el fuerte viento/aire (no tanto el agua) y en algunos casos también se relacionaba con ciertas deidades. En ocasiones, la suma de dos palabras diferentes, usualmente agua+aire o lluvia+viento (también puede ser a la inversa) es lo que da lugar al término para huracán, es decir, un término compuesto conocido como difrasismo.   

Aún hay varios aspectos en los que se puede profundizar. Por ejemplo, H. Oakley, entre los ch’orti’, registró que San Lorenzo era tomado como dios del viento y que era muy temido,  dado que podía arrancar la raíz de los árboles, en su aspecto de Huracán. Y también se registró a otro San Lorenzo (Barbas de Cabro), como el viento común e inofensivo, que ejercía poder sobre la nubes de lluvia y también que venía «con los dioses que traen la lluvia; trae las mazorcas tostadas”. Seguramente entre otras comunidades mayas aún persisten ideas semejantes. También se puede indagar en la relación entre los huracanes, el rumbo este y el color rojo, ya que precisamente por el lado este del área (hoy en día, la costa de la península de Yucatán, Belice y Guatemala) por donde entran los huracanes hacia la región maya. Tal vez en algunos casos el huracán se concibió como ‘el viento del este’ o ‘el remolino del este’.

El huracán Delta, entrando en la punta noreste de la Península de Yucatán, 07 de octubre de 2020. Imagen tomada de internet.

Notas

*La palabra Huracán es de origen taíno (caribeño). La palabra Jun raqan que aparece en el Popol Vuh no tiene relación con la misma . [Agregado el 10 de octubre de 2020]: No hay nada que me haga pensar que la voz Huracán tenga un origen en lenguas mayas de tierras altas.

-La primera vez que se registró la palabra fue hacia 1510 d.C., por Pedro Mártir de Anglería en su De Orbe Novo, entre los TAÍNOS del Caribe (ver: http://revistas.uned.es/index.php/EPOS/article/download/16094/13918 ). Al respecto el citado autor comentaba:

«Cuando el demonio los quiere espantar, promételes el huracán, que quiere decir tempestad; la cual hace tan grande, que derriba casas y arranca muchos y muy grandes árboles; y yo he visto en montes muy espesos y de grandísimos árboles, en espacio de media luna, y de un cuarto de legua continuado, estar todo el monte trastornado, y derribados todos los árboles chicos y grandes, y las raíces de muchos de ellos para arriba, tan espantosa cosa de ver, que sin duda parecía cosa del diablo, y no de poderse mirar sin espanto» (ver https://repositorios.cihac.fcs.ucr.ac.cr/cmelendez/bitstream/123456789/573/1/SumarioNaturalHistoriaIndias.pdf )

También recopila la cita en latín (ver : tiphones=furacanes):

«Gentem hanc perturbasse elementa atque portenta haec tulisse immurmurabant insulares. Has aeris rocelllas, uti Graeci tiphones, furacanes isti appellant. Crebro namque surgere in ea insula inquiunt, sed furacanes nunquam aeque violentos aut furibundos.” (ver: http://www.fuesp.com/pdfs_revistas/cilh/28/cilh-28-1.pdf )

La palabra es explicable por medio del taíno (aclaro que no soy experto en esa lengua):

«Huracán o Huricán: Tormenta. Grandísimo viento e grandísima y excesiva lluvia, todo junto o cualquiera cosas de estas dos por si (hu-viento; ra-energía que da forma; can centro; huracán es viento concéntrico).»(ver: http://yukayekemanicato.weebly.com/uploads/1/2/6/7/12676875/voces_del_bohio.pdf )

No recuerdo al momento, algún vocabulario de tierras altas mayas que registre Jun Raqan (que significa ‘una es su pierna’) o algo semejante como ‘Huracán». O que relacione a Jun Raqan con el viento y el agua. Jun Raqan aparece en el Popol Vuh, es cierto. pero ¿Hay algo que nos indique que esa deidad tiene que ver con vientos o con el fenómeno atmosférico? ¿en qué contextos se indicaría eso? La semejanza de sonidos entre Huracán y Jun Raqan (Hun Raqan) podría ser casualidad. En dado caso, tendría que explicarse su etimología por medio de lenguas de tierras altas (por ejemplo ¿qué tiene que ver ‘un pie’ con los vientos y las otras etimologías de las demás lenguas mayas que menciona el artículo?

Hasta donde sé, no es posible explicar la historia de la palabra por medio de lenguas mayas (pero tendría que escribir más extenso al respecto)…

** Se ha respetado completamente la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples. Las lenguas mayas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- usualmente representa el sonido fricativo pos-alveolar (-sh- en el alfabeto español). Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Por ejemplo, en yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-, c = k y la -k- representa el sonido glotalizado velar k’. Se usaba la -v- en vez de -w-, en tzendal, el dígrafo -gh- para el sonido -j-. En ch’olti’, tzendal, cakchiquel y pocom colonial, no se representan los altos glotales. En todos los casos ç = s, z.

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-1966 “Chortí” (etnografía). En Lenguas de Guatemala. Seminario de integración social guatemalteca, Publicación no. 20. José de pineda Ibarra, Guatemala, pp.331-354.

Proyecto Lingüístico Francisco Marroquín (PLFM)
-1996 Diccionario Akateko – español. Ediciones Yaxte’, Rancho Palos Verdes, CA.

Sedat, William
-1955 Nuevo diccionario de las lenguas K’ekchi’ y Española. Chamelco, Alta Verapaz, Guatemala: ILV

Vicente Méndez, Miguel Ángel
-2007 Cholaj tzijbʼal li uspanteko, Diccionario Bilingüe Uspanteko-Español, Guatemala: OKMA Cholsamaj.

Wisdom, Charles
-1950 Materials on the Chorti Language (Microfilm Collection of Manuscripts on Middle American Cultural Anthropology, 28). Transcrito por Brian Stross. University of Chicago, Chicago.

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¿Es correcto celebrar el Año Nuevo Maya en julio de cada año? Una revisión del estado de la cuestión

por William H. Mex[1]

Introducción a la problemática

En los últimos años y sobre todo a raíz del fenómeno 2012, se puso de moda la celebración de un “Año nuevo maya” o “Fuego nuevo”  en diversas partes de la Península de Yucatán. Esta actividad, normalmente llevada a cabo el 21, 25 o 26 de julio de cada año (o unos días antes o después), es proclamada -no pocas veces- como de “origen prehispánico” y perteneciente a una “tradición antigua” por sus organizadores. Pero ¿cuál es la evidencia antigua en la que se respalda dicha actividad? ¿existe un origen prehispánico de la celebración? Y, desde un punto de vista serio y académico, ¿es correcto celebrarlo en el mes de julio, cada año? Este breve artículo pretende revisar y cuestionar las fuentes antiguas en las que se basaría dicha celebración, para saber qué tan confiables son y para acercarse a cómo conmemoraban el Año Nuevo los antiguos mayas.

El calendario maya y los textos para su estudio

Como sabemos, para el estudio de la cultura maya y las culturas mesoamericanas, existen básicamente 3 tipos de fuentes: las actuales (tradición viva, estudios antropológicos, etc.), las coloniales (crónicas, vocabularios, Relaciones, etc.) y las prehispánicas (monumentos en piedra, códices, etc.). En varias ocasiones, una fuente complementa a otra (y no siempre disponemos en igual cantidad y calidad de todas). Este texto indaga principalmente en las fuentes etnohistóricas y arqueológicas (incluyendo las epigráficas).

En primer lugar, debemos dejar en claro qué entendemos como calendario maya prehispánico. Este calendario es aquel que es posible estudiar (principalmente) mediante un acercamiento a los monumentos e inscripciones datadas más que nada del 250 al 900 d.C. (período “Clásico”), es decir, mediante las fuentes más antiguas y fidedignas. Este calendario se conforma en su totalidad de varias cuentas, siendo las más relevantes para este estudio, las siguientes (ver bibliografía citada):

  • El “año solar” Haab (o Ja’ab) de 365 días, formado por 18 veintenas o winales (“meses”) y 5 días aciagos (Wayeb)
  • El “año vago” de 360 días (también conocido como Haab/Ja’ab)
  • La cuenta de augurios/adivinatoria/sagrada de 260 fechas conocida como Tzolk’in (nombre moderno) o Ch’ol q’ij (nombre actual de los altos de Guatemala). Se conforma de 20 días y 13 números = 260 fechas con augurios/pronósticos, que se repiten infinitamente
  • Un ciclo de 52 años, que es cada cuando una fecha Haab y Tzolk’in vuelven a coincidir o se “sincronizan”
  • La “Cuenta larga”, que parte de un punto de origen, conocido como “Fecha era”, que inició en el 3114 a.C. y en cuyo decimocuarto “Baktún” (Pik) estamos viviendo. Esta cuenta considera los Bak’tunes, K’atunes, Tunes, Winales y K’ines que han pasado desde una fecha, la 4 Ajaw, 8 Kumk’uh[2]

Ninguna de estas cuentas por sí sola es el calendario maya. Por ejemplo, si no consideramos la cuenta Tzolk’in / Ch’ol q’ij, no tendríamos el augurio o suerte del día; si no consideramos el Ja’ab/ Haab, no tendríamos la veintena y las actividades correspondientes, y si no consideramos la “Cuenta Larga”, no tendríamos el punto de partida del conteo de días totales. Ahora bien, retomando el tema relevante para nosotros, es preciso preguntar: ¿Quiénes nos hablan del año nuevo maya? Una fuente moderna afirmaba hace poco que:  

“La fecha de inicio del Año Solar Maya (Haab) está establecida en tres fuentes documentales: (1) El Códice Pérez, recopilación de documentos calendáricos hecha por el ilustre investigador yucateco Juan Pío Pérez Bermon (vivió del 11-7-1798 al 6-3-1859), (2) El Chilam Balam de Chumayel, capítulo III, y, (3) la Relación de las cosas de Yucatán, libro escrito por Fray Diego de Landa. Las tres fuentes mencionan la fecha 16 de julio, pero, como es fecha del Calendario Juliano (ahora en desuso), al convertirla al Calendario Gregoriano (el que usamos), obtenemos el 26 de Julio[3].”

Es válido mencionar que, actualmente, las tres fuentes documentales citadas resultan fundamentales para comprender la cultura maya yucateca colonial (y también posclásica), aunque hayan sido escritas con el alfabeto latino, después de la conquista española y con influencia de la tradición europea. Como se mencionará al final de este apartado, existe otra fuente colonial, que niega la existencia del bisiesto y un posible ajuste, pero casi no ha sido tomada en cuenta. Pero antes debemos analizar que es lo que realmente dicen los textos. El escrito más relevante, por supuesto, es el atribuido a Diego de Landa. En la sección donde explica el funcionamiento del calendario, el fraile franciscano dice:

“El primer día del año de esta gente era siempre a 16 días de nuestro mes de julio [calendario juliano], y primero de su mes de Pop, y no es de maravillar que esta gente, aunque simple en otras cosas, le hemos hallado curiosidad y opinión en esta […]” (Rivera 1985:112, enfásis mío)

Después de lo cual prosigue:

“El primer día de Pop es el primero del primer mes de los indios; era su año nuevo y, entre ellos, fiesta muy celebrada porque era general y de todos […]” (Rivera 1985:130).

Ahora bien, tenemos que notar que Landa menciona que el 16 de julio (26 de julio, ajustado al calendario gregoriano) coincidía con el primer día del mes <Pop> (en maya Clásico: K’anjalaw / K’anjalab). La fecha Tzolk’in era 12 K’an, uno de los «cargadores» del año[4]. La fecha de la Relación probablemente fue 16 de julio de 1553. Pero si la cuenta solar de los mayas precolombinos era de 365 días ¿Cómo es posible que siempre cayera un 16 de julio el día de “año nuevo” del mismo? Esto hubiera implicado un ajuste de días, del cual no tenemos evidencia y no tenemos por qué pensar siquiera que dicho ajuste existió originalmente, ni el Clásico, ni en el Posclásico[5]. Existe la posibilidad de que la fecha que recopiló Landa haya coincidido con el inicio del año nuevo una sola vez, y no siempre. Y que esa fecha se haya tomado como absoluta.

Más aún ¿por qué deberíamos tomar al pie de la letra -y sin cuestionar- lo que Landa afirmó con respecto al calendario? En otra sección, por ejemplo, el fraile confunde el silabario maya con un alfabeto (ver Rivera 1985:148). Si consideramos que el redactor confundió un silabario con un alfabeto ¿Por qué habríamos de creer que comprendió o quiso entender el calendario maya, algo que era mucho más complejo? Como se verá, es poco probable que haya existido una ajuste de bisiestos en la cuenta maya, ya que no hay fuente que así lo afirme y fundamente, al menos de manera convincente[6].

Ahor bien, ¿qué dice el Chilam Balam de Chumayel sobre el año nuevo? Este texto colonial, si bien tiene datos del período Posclásico (aprox. 900/1000 – 1521/1697 d.C.), se terminó de elaborar hacia 1782, casi 300 años después de la llegada de los españoles, es decir, cuando los mayas yucatecos ya habían asimilado una parte de la cultura europea. El siguiente análisis se basa en la sección titulada KATÚN en la traducción de Mediz (2010) y CALENDRICAL NOTES en la versión de Edmonson (1986) de dicho texto. Dicha sección comienza con la mención del Katun 11 Ahau en 1513, y menciona las características relevantes del calendario maya de esta manera:

  • los meses del año:
  • <u ychil Haab doce 12> ‘meses del año: doce’
  • los días del año:
  • <u tzol kin ychil hunp’el haab días 365> ‘la cuenta de días en un año: 365’
  • las semanas del año:
  • <u tzolan semana ychil hunp’el haab 52> ‘la cuenta de semanas en un año: 52’
  • y la cuenta de días por meses:
  • <u tzolan kin ychil uacp’el u tu yax chun días 181> ‘la cuenta de días en seis meses, desde el verdadero comienzo: 181’

Tenemos que notar que este es un conteo que toma como base el Calendario Gregoriano, por eso menciona las 52 semanas (períodos de 7 días) que hay en un año y la cuenta de 181 días, para seis meses. Es imposible que se refiera a meses (winales) mayas, ya que habrían sido 120 días (dado que son 6 veintenas de días). Y más aún: usa la palabra <u> ‘mes, luna’ para los meses de 30 o 31 días del Calendario Gregoriano, a pesar de que el término originalmente designaba a la veintena o  “mes” maya. Esto es un ejemplo de la adaptación de conceptos calendáricos europeos a la cultura maya (y viceversa). El texto prosigue con la cuenta de veintenas mayas:

  • <u tzol uinal ychil hunp’el hab lae> ‘la cuenta de winales [meses] en un año es:’
  • Poop 16 julio, Uoo 5 agosto, Zip 25 agosto, Sotz 14 septiembre, Sek 4 octubre [etc.]

Es decir, el mes maya <Pop> iniciaba el 16 de julio, el mes maya <Uoo> iniciaba el 5 de agosto, etc. Esta si es la cuenta de los meses (winales) de 20 días mayas, correlacionada con cada mes del Calendario Gregoriano. La cuenta finaliza con la última veintena y los 5 días aciagos:

  • <Cumku 21 junio>
  • <u uayayab hop’el kin> ‘los wayayab [días aciagos] son cinco [después del mes Cumku]’  

Considerando lo anotado, si al 21 de junio sumamos 20 días, llegamos al 11 de julio. Eso quiere decir que el año nuevo siguiente, después de los 5 días aciagos, habría caído otra vez el 16 de julio [26 de julio, en C. Gregoriano], ya que ese habría sido el primer día de la veintena maya Pop (21 junio + 20 días= 11 julio + 4 días = 16 julio [26 de julio, en C. Gregoriano]). Pero sin agregar bisiestos, ya que febrero lo contaron de 28 días. De seguir con ese tipo de cuenta, habría provocado un desfase mayor con el pasar de los años, a menos que se hiciese un ajuste (recordemos que el bisiesto europeo se instituyó hacia 1582). El problema es que ninguna fuente colonial registró que el calendario maya hiciera algún ajuste del calendario solar con el año trópico. Si lo hicieron, muy probablemente fue un ajuste de la época colonial temprana o un ajuste con miras a igualar la cuenta maya con el calendario europeo (una “recalibración”, en tiempos cercanos a la llegada de los europeos)[7].

Otro texto colonial, atribuido al famoso Diego Chi, dado a conocer por Juan Pío Pérez y escrito hacia 1793, explica parte del funcionamiento del año maya y sus meses de esta manera:

“Éste es el calendario de nuestros antepasados: cada 20 días hacen un mes, según decían. 18 meses era lo que contaban un año; cada mes lo llamaban «un uinal» que quiere decir mes; de 20 días era la carga de un mes; «mes uinal» decían […] (Barrera y Rendón 1972:150)”

Y nos dice que una vez completadas las 18 veintenas, venía los días wayeb:

“[…] cuando se cumplían los 18 por cada vez que pasaba su carga era un año; luego se asentaban los cinco días sin nombre, los días dañosos del año, los más temibles, los de mayor pena por el temor de muertes inesperadas y peligros de ser devorados por el jaguar […] (Barrera y Rendón 1972:150)”

Y ya cuando iban a finalizar los días dañosos, dice:

“[…] al cuarto día se le colocaba [la imagen del dios] en las afueras de la casa para que allí le amaneciera; al quinto día se le echaba para que se fuese. El sexto día entonces que era el primero, el día cargador del año, en el que se asentaba el comienzo del año, del nuevo año y del primer mes llamado otra vez Poop, (estera) […] (Barrera y Rendón 1972:152, subrayado mío).

Resulta raro que quién escribió esto no mencionara algo sobre ajustes o años bisiestos. Aunque esto podría atribuirse a su incompleta comprensión del sistema, ya que el mismo redactor maya afirmó: “Que me perdonen mis yerros mis señores padres y los altos entendidos maestros […]” (Barrera y Rendón 1972:153, énfasis mío). Parece ser que entendía que el sistema maya no se ajustó en ningún momento (el bisiesto europeo se había implementado casi 200 años antes de que él escribiera).

El intelectual yucateco Juan Pío Pérez Bermón, en su Antigua Cronología Yucateca, también nos explica algo con respecto al funcionamiento del calendario y la cuestión del Año Nuevo. Además de recalcar las características básicas de los períodos de tiempo ya mencionados, con respecto a la finalización del año maya y el supuesto ajuste de un día de más (cada cuatro años) para el año bisiesto, hace notar que:

«[…] como el bisiesto es muy necesario para integrar el curso solar y éste lo tenían los indios bien conocido, sin duda alguna hacían la intercalación, aunque del modo de verificarla, no hayan dejado noticia alguna; por lo cual se tratará del que usaban los mexicanos por ser muy análoga su cronología á la de nuestros indios, habiendo tenido un mismo origen […]» (Pérez 1883:646, subrayado mío).

Es decir, Pérez Bermón, para respaldar la idea del bisiesto y el ajuste calendárico, toma como base los trabajos que otros académicos de su época (como Veytia y Boturini) realizaron acerca de los calendarios del centro de México (ver Pérez 1883:646-649). Y hay que decirlo: principalmente considera válidos los argumentos de esos académicos, a razón de ser autoridades intelectuales en el tema:

“Como el caballero Boturini tenía conocimientos superiores á cualquiera otro de las historias y pinturas de los indios [del centro de México], es evidente que nada puede contrabalancear su autoridad sobre esta materia, y que su pluma ha puesto la cuestión bajo su verdadero punto de vista.” (Pérez 1883:649, subrayado mío)

Pérez valida la existencia del ajuste del bisiesto entre los antiguos mayas, a razón de que otros académicos expresaron que tal cosa existió en el centro de México antiguo. Aunque se comprende que el ambiente intelectual y el acceso a fuentes al momento en que se redactaron esos trabajos era muy, pero muy distinto al de nuestra época, es justo reconocer que a Pérez le faltó hacer una meticulosa crítica de fuentes históricas, muy necesaria aún en nuestros días.

Antes de pasar a revisar las fuentes precolombinas, vale la pena recalcar lo que las Relaciones histórico-descriptivas de la Verapaz, el Manché y Lacandón en Guatemala, de Martín Alfonso Tovilla mencionan con respecto al calendario de los Chol-Manché[8]. En el Capítulo III del Libro Segundo, este texto, que recopila información de principios del siglo diecisiete, menciona que el año se formaba por 18 meses de 20 días, (tal y como se ha venido mencionando aquí), pero se debe poner atención en lo que dice sobre el sistema, al final de la descripción:

“[…] Constan estos dieciocho meses de trescientos sesenta días, al fin de los cuales dan cinco, que llaman de gran ayuno, días que no tienen nombre. Con estos días se cumplen los 365. Y sólo un yerro les hallé en esta cuenta, que es por ignorar los bisiestos. Y no hay que admirar, pues tantos años lo erramos nosotros hasta que la Iglesia lo enmendó […]” (García 1985:729, énfasis mío)

La misma Relación menciona más adelante:

“Cúmplense estos dieciocho meses a 28 de junio, que el postrero día del mes, y entonces entran los cinco del gran ayuno. Dura hasta tres de julio, y esta vigilia para ellos es de gran veneración, de forma que a cuatro de julio entra el primer día del año según su cuenta […]” (García 1985:729, énfasis mío)  

Cabe mencionar que en esa época, la región Chol-Manché permanecía sin pacificar y se puede considerar que era una región con poca influencia española u occidental. Sin embargo, como en otras crónicas coloniales, no se menciona cuál era la fecha de la cuenta de 260 días en la que caía el año nuevo.

Una vez analizadas estas fuentes, podemos considerar varias posibilidades para explicar las similitudes o disparidades entre ellas: 1) que el año bisiesto o ajuste de días del calendario maya fuese influencia del calendario europeo; 2) que los mayas del Posclásico hubiesen ajustado su calendario introduciendo el bisiesto (tal vez mediante 6 días finales) de manera independiente a la influencia europea (pero en vísperas del contacto); 3) que los mayas peninsulares hubiesen hecho un ajuste de días para el bisiesto (con o sin influencia europea) y que los Chol-Manché no lo hubiesen hecho, a razón de que ambos grupos mantuvieron tradiciones calendáricas relativamente “aisladas”. Aún faltaría un estudio más profundo para respaldar o descartar alguna de estas propuestas. Lo que debemos notar por el momento, es que las fuentes yucatecas coloniales parecen basarse en una sola fuente primaria y eso explicaría que repitieran la misma información. Ahora bien, pasemos a revisar las fuentes más confiables con respecto al tema: las prehispánicas.

Ceremonias de Año Nuevo y cargadores en los códices mayas

La mejor evidencia de origen precolombino que nos da ejemplos confiables de las fechas y ceremonias del año nuevo maya la encontramos en los códices de papel amate. Existen cuatro códices mayas y todos son de origen Posclásico (aprox. 1000-1200 d.C.): Dresde, Madrid, París y Grolier. Los tres primeros tienen evidencia epigráfica de las ceremonias de los cargadores del año, entendidas como “aquellas que marcan la transición de un año a otro, celebrado durante los últimos cinco días del año anterior y el primer día del año nuevo” (Vail y Hernández 2013:11, traducción mía). Es decir, en esos documentos hay evidencia de qué se hacía antes y después de la fecha de año nuevo.

Hay que aclarar que un “cargador del año” es el día con que comenzaba el año Haab, la primera posición del año de 365 días, el día de año nuevo, tiempo denominado como Yax Haab. Por la dinámica de las cuentas de 260 días y de 365 días, solo 4 de los 20 días Tzolk’in podían corresponder con la primera posición del Haab[9]. En teoría existirían 5 “tipos” o grupos de cargadores de años, pero solo tenemos evidencia de la existencia de 3 tipos[10]:

  • Tipo 2, días Ik’, Manik’, Eb y Kaban (Período Clásico)
  • Tipo 3, días Ak’bal, Lamat, Ben y Etz’nab (Códice Dresde)
  • Tipo 4, días K’an, Muluk, Hix y Kawak (Códice Madrid y Landa)

En las páginas 25-28 del Códice Dresde hay evidencia de que los días de año nuevo eran Ben, Etznab, Ak’bal y Lamat y en las páginas 27 y 28 hay evidencia de la expresión Yahx Haab(il) ‘año nuevo’. En la sección de la página 27, con referencia a los años Ak’bal, se menciona el levantamiento (tz’ahpaj) de un árbol (Yahx Itzamna? Te’) en el oeste (chik’in) y se dice que el augurio para el inicio de año (Yahx haabil) es la sequía (k’in tuun haabil). La deidad de la muerte se observa ofrendando pescado, una ave degollada, tamales y esparciendo incienso (Imagen 1). En la página 28, con referencia a los años Lamat, se menciona el levantamiento de un árbol en el norte, pero esta vez el augurio es ‘comida y bebida’, entendido como ‘banquete’ o ‘abundancia de alimento’. La deidad Itzamna(?) se observa ofrendando piernas de venado, pavo, una ave degollada e incienso (Imagen 1).

Es valioso notar que el énfasis recae en los días del calendario maya y no en la veintena (mes). Y que estos días, por la mecánica del calendario, variaban. Estos son los ejemplos más claros de ceremonias de año nuevo que tenemos en los códices y, a cada grupo de días corresponden actividades similares, consistentes en más o menos el mismo tipo de acción y ofrenda (Imagen 2).

Imagen 1. Páginas 27 (izquierda) y 28 (derecha) del Códice Dresde, correspondientes a los años Ak’bal y Lamat. La flecha señala la lectura Yahx Haab(il) (tomado de https://www.slub-dresden.de/startseite/ y de Schele y Grube 1997)
Imagen 2. Páginas 25 y 26 del Códice Dresde, correspondientes a los años Ben (izquierda) y Etz’nab (derecha), respectivamente (tomado de Schele y Grube 1997)

Ahora bien, en el Códice Madrid también hay ceremonias de los cargadores del año. En la página 35, en la parte superior izquierda, se registraron los numerales 7 y 12 y el nombre del mes <Pop>, como K’anjalaw (Imagen 3, flecha blanca izquierda). Después (de arriba hacia abajo) aparecen las fechas 11 K’an, 2 K’an, 6 K’an, 10 K’an, etc., cada uno separado por un intervalo de 4 años, ya que los años restantes del ciclo son Muluk, Ix y Kawak (que cubren las páginas 34, 36 y 37).

 

Imagen 3. Página 35 del Códice Madrid (sección, tomado de Vail 2013)

Hay que mencionar que si bien estas son ceremonias de los cargadores de los años, no se menciona explícitamente el término Yahx Haab ‘año nuevo’, como si se hace en el Códice Dresde. El hecho de que aparezca la fecha Haab 7 y 12 <Pop> (K’anjalaw) se debe a que, por la dinámica del calendario, solo determinados días pueden corresponder con determinados coeficientes del Haab. Así, los días K’an, Muluk, Hix y Cauac (cargadores del Posclásico y mismos que registra Landa) solo pueden ser los días 7, 12, 17 y 2 de algún mes. Se sabe que las páginas 34, 36 y 37 del Códice Madrid hace referencia a las ceremonias relativas al año nuevo y cierran el ciclo de los 4 días-cargadores mencionados (ver Vail 2013).

Como se ha mencionado, Landa da la fecha 12 K’an 1 Pop como inicio del año nuevo (16 de julio, probablemente de 1553), pero por la dinámica del calendario, esta fecha debió ser 12 K’an, 2 Pop. El detalle se explicaría si consideramos la posibilidad de que el Haab pudo iniciar en un momento diferente del día que el Tzolk’in[11]. Aún así, mucho de lo que menciona Landa tiene cierta correspondencia con lo que aparece en estas secciones del Códice Madrid.

Con respecto a los libros sagrados, finalmente, en las páginas 19 y 20 del Códice París (el tercero que nos interesa), se presentan los augurios correspondientes a cada año: Lamat, Ben, Etz’nab y Ak’bal (Imagen 5). En la sección (reconstruida) correspondiente a los años Lamat (primera de la izquierda) aparece una deidad esquelética sentada en una “banda celeste” y debajo de ella, un zopilote, un dios del maíz y un felino devorando a un humano. En la sección correspondiente a los años Ben (segunda columna), aparece un dios del maíz destripado, un ave (tal vez un zopilote) con intestinos en el pico y, debajo, un dios del maíz con el signo de tamal. En la parte correspondiente a los días Etz’nab (tercera columna) aparece un dios del maíz sentado sobre el signo del año, debajo de él una figura no identificada y más abajo, dos dioses del maíz frente a frente. Finalmente, en los años Ak’bal (cuarta columna) aparece un jaguar con la boca abierta, un dios del maíz bajo él, un animal sentado (tal vez un felino) y debajo, otro dios del maíz. 

De nuevo, se enfatiza que estos augurios son para años que comenzaban con cuatro fechas diferentes: Lamat, Ben, Etz’nab y Ak’bal. A cada grupo de días correspondían augurios específicos.

Imagen 4. Páginas 19 y 20 del Códice Paris (sin modificaciones). En la sección izquierda se observa la columna de los días Ben y a la derecha, de los días Ak’bal. Tomado de Rodríguez et al. (1999).
Imagen 5. Cargadores de las páginas 19 y 20 del Códice París, con modificaciones. Se observan, de izquierda a derecha, columnas de los días Lamat, Ben, Etz’nab y Ak’bal. La primera (día Lamat) y tercera (día Etz’nab) columnas se reconstruyeron, con base en la evidencia (tomado de Love 1994).

El caso de los cargadores del año en las inscripciones clásicas

Aunque hay poca evidencia de la importancia del “cargador del año” en los monumentos jeroglíficos, un estudio reciente (Stuart 2007) ha retomado el tema de la importancia ritual de esos días. Ese estudio respalda el uso de los cargadores “tipo 2” (Ik’, Manik’, Eb y Kaban) durante el Clásico. Un pasaje de la Estela 18 de Naranjo menciona que en un día 1 Ik’, asiento de Pop ocurrió una toma de posesión de unos jóvenes (ch’oktaak) y la erección de una estela (tz’ahpaj lakamtuun) supervisada por el gobernante K’ahk’ Tiliw Chan Chahk (Imagen 6). Es posible que este tipo de ceremonias antecediera a los rituales de año nuevo, sobretodo considerando los ejemplos que hemos visto en los códices.

En el contexto de los murales de la Tumba 2 de Río Azul se muestran las fechas 4 Ik’ y 4 Kaban, sobre la iconografía de montañas, en lo que es una asociación direccional de fechas importantes (Imagen 6). En el Panel 1 de Pomoná aparecen 2 figuras sosteniendo los glifos 4 Ik’ y 4 Kaban (Imagen 7). Finalmente, el altar U de Copán menciona la fecha 3 Kaban, chum K’anjalaw (asiento de Pop) en relación con cuatro entidades o deidades. En conclusión, si consideramos también los casos que hemos visto de los códices, los ejemplos clásicos podrían indicar que el año comenzaba con alguno de estos 4 días.

Imagen 6. Derecha: sección de la estela 1 de Naranjo, se indica 1 Ik’, chum (asiento) de K’anjalaw (Pop) (dibujo de David Stuart 2007). Izquierda: Fechas 4 Ik’ y 4 Kaban sobre la iconografía de montañas, Tumba 2 de Río Azul (dibujo de Ian Graham, tomado de Stuart 2007)
Imagen 7. Sección del Panel 1 de Pomoná, se observan dos figuras identificadas como “Pawatunes” o Chan Itzam (‘Cuatro Itzam’) sosteniendo el glifo 4 Ik’ (izquierda) y 4 Kaban (derecha), dibujo de campo (tomado de Stuart 2007).

Comentarios y observaciones finales

En conclusión, la celebración moderna del 26 de julio se basa principalmente en lo que la Relación de las cosas de Yucatán dice y en lo que otros académicos han venido repitiendo, pero sabemos -por evidencia prehispánica- que el año nuevo maya no caía siempre en una misma fecha. Por la evidencia de los códices posclásicos, sabemos que se rotaban 4 días distintos, debido al mecanismo de «cargadores del año» y también sabemos que el simbolismo de las fechas era importante. No hay evidencia de ajuste de años bisiestos en las inscripciones prehispánicas, y si tal cosa existió, habría que presentar evidencia concreta y convincente. Por la constitución del calendario solar Haab (365 días) y del Tzolk’in (260 días) cualquier ajuste habría provocado un desfase de todo el calendario maya. La celebración del «año nuevo maya» en julio es más una invención moderna, que casi no toma en consideración lo que hacían los antiguos mayas[12], ¡Los antiguos mayas no usaban nuestro Calendario Gregoriano!

Con esto en mente, se puede plantear la pregunta: ¿cuándo se debe celebrar el año nuevo maya, en nuestros días? La opción más sencilla para averiguar la respuesta es revisar alguno de los varios programas que existen para el cálculo de fechas de acuerdo con los datos del Clásico (por ejemplo: http://mayan-calendar.com/calc.html). Una segunda opción sería hacer una investigación más profunda, que considere la información aquí esbozada, para conocer a detalle cuales fueron los cambios en el uso de la cuenta de 260 días y el calendario maya durante el posclásico, los primeros años de contacto y la colonia. La tercera opción sería retomar la cuenta de 260 días, de manera semejante a como se maneja en varias partes de los altos de Guatemala, en dónde aún se celebran ceremonias semejantes a las registradas en los códices mayas posclásicos (ver Tedlock 1982). Es importante mencionar que, como se ha expresado en este trabajo, lo más importante -según la evidencia prehispánica- era el conteo de días, esto es, las fechas de la cuenta Tzolk’in.

Con base en la revisión de las fuentes etnohistóricas y del período de transición colonial- actual, se puede afirmar que: “La mecánica del calendario […] no es compatible con ningún sistema de correcciones comparable con el de nuestro calendario gregoriano (o también juliano), ya que los días intercalares, teniendo nombres en los ciclos de 260 y de 365 días, hubieran estropeado la alternancia conocida de los portadores del año y la conmensurabilidad de diversos ciclos” (Sprajc 2000:137).

En definitiva (y sin cerrarnos a otros puntos de vista), aún falta mucho por decir acerca de este tema. Debemos de revisar las fuentes históricas y académicas de manera muy crítica y seguir investigando con una metodología más rigurosa el funcionamiento del calendario maya antiguo, si queremos comprender cómo funcionaba realmente y que aspectos religiosos y de la vida cotidiana involucraba y si pervivieron hasta la colonia o actualidad. Y aceptar que la celebración del mes de julio ni siquiera se basa en la continuidad de algún tipo de tradición. Esa sería una forma respetuosa de honrar la memoria de los ancestros mayas y también una manera de estimular el debate intelectual y académico, algo que contribuirá a que los mayas actuales conozcan y aprecien un poco más de su pasado.


Notas

[1] Arqueólogo egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

[2] Ver la bibliografía citada para profundizar en estos datos. No existe evidencia de algún ajuste para los años bisiestos y tampoco de otro ajuste que haya provocado cambios significativos con respecto al conteo continuo de días. Esto no significa que los antiguos mayas no se hubiesen dado cuenta del desfase que ocurre entre el año trópico (de poco más de 365 días) y el calendario solar (de 365 días). Más bien, parece que no tenían necesidad de hacer ajuste alguno, en parte porque lo importante eran las fechas Tzolk’in. También manejaron lo que se conoce como “Series lunares” y un ciclo llamado “Señores de la noche”, pero no son relevantes para el tema en cuestión.

[3] https://www.diariodelsureste.com.mx/invitacion-a-ceremonia-por-ano-nuevo-maya/

[4] Una gran cantidad de estudios al respecto respaldan la importancia del Tzolk’in o Ch’ol Q’ij entre los mayas de hoy y de ayer (ver Bunzel 1952, Craveri 2010 y 2012, Colby y Colby 1986, Tedlock 1992, Rice 2007, Rupflin 1999, Stuart 2011, Villaseñor 2007, Whitmore 2013). En los Libros Chilam Balam se resalta la importancia de los augurios, mencionados como <u mutil chuenil kin sansamal> ‘los pronósticos/artificios de los días/amaneceres’ (Barrera 1943, Barrera y Rendón 1972).

[5] Como Erik Boot (2011) afirma: “El Manuscrito de Landa fue copiado de la versión original hecha entre c 1566 y 1579, antes de la Reforma del Calendario Gregoriano de 1582 (que atrasó el calendario para sincronizarlo con las estaciones) y así el año corresponde al Calendario Juliano.151 Esto significa que cada cuatro años podría haberse contado el salto de un día. De qué manera los mayas habrían acomodado esta situación del salto de un día es todavía desconocida. Como se citó con anterioridad, el Manuscrito sugiere que los mayas yucatecos contaban seis horas adicionales, pero no se ha encontrado evidencia en el área maya para calcular cada cuatro años el salto de un día” (énfasis mío).

[6] Cabe mencionar que la Relación de las cosas de Yucatán es un conjunto de textos reelaborados y compilados por varios copistas en diferentes épocas (ver Restall y Chuchiak 2002).

[7] Una fuente moderna afirma: “Los abuelos no usaban un calendario de 360 o uno de 365 siempre. Cada cuatro años le agregaban un día al de 365 y cada 130 años le restaban otro. En el periodo de mil 40 años habían ocho correcciones”,  explica el libro La cuenta maya de los días: Maya’ Ajilab’äl Q’ij (https://www.prensalibre.com/vida/escenario/asi-resolvieron-los-mayas-el-ao-bisiesto/). Desgraciadamente, no existe evidencia prehispánica de que esto haya sido así. Para la discusión del bisiesto nahuatl, ver Kruell (2019).

[8] La región Chol-Manché ocupaba la actual Verapaz de Guatemala y el sur del actual Belice.

[9] Los días del Tzolk’in / Cholq’ij son 20 (la ortografía de los días yucatecos puede mostrar variación en algunas fuentes): Imix (Imix), Ik (Ik’), Akbal (Ak’bal / Ak’abal), Kan (K’an), Chicchan (Chikchan), Cimi (Kimi), Manik (Manik’), Lamat (Lamat), Muluc (Muluk), Oc (Ok), Chuen (Chuwen), Eb (Eb), Ben (Ben), Hix (Ix/ Hix / Hiix), Men (Men / Meen), Cib (Kib), Caban (Kaban), Etznab (Etz’nab), Cauac (Kawak) y Ahau (Ajaw). Sus equivalentes, en otros idiomas de los altos de Guatemala son los siguientes (o algunos parecidos): Imox, Iiq’, Aq’bal, K’at, Kaan, Kame, Keej, Q’aniil, Tooj, Tz’i’, Baatz’, Ej, Aaj, I’x, Tz’ikin, Ajmaq, No’j, Tijaax, Kawoq y Ajpuuj. Aquí se considera el primer día de la cuenta como Imix / Imox y el último, Ajaw / Ajpuuj.

[10] Aunque algunos académicos consideran que en el Clásico los cargadores pudieron ser del tipo 3, aquí no se analizará a detalle ese tópico.

[11] Por ejemplo, si suponemos que el Haab 1 Pop inició con la salida del sol y la fecha 11 Ak’bal (antes de 12 K’an) inició con la puesta del sol. Esto implicaría que el Haab 1 Pop cubriría la segunda mitad de la fecha 11 Ak’bal y la primera mitad de la fecha 12 K’an, mientras que 2 Pop cubriría la segunda mitad de la fecha 12 K’an y la primera mitad de la fecha 13 Chikchan. Así, al menos en algunas ocasiones (ver Martin y Skidmore 2012).

[12] *Según la correlación GMT 584 283, el 2 de abril de este año fue 9 Lamat, 1 Pop. Por lo que ese habría sido el año nuevo, más apegado a lo Clásico (ver: http://mayan-calendar.com/calc.html )

Bibliografía y trabajos recomendados

Barrera Vásquez, Alfredo
(1943) Horóscopos mayas, o, El pronóstico de los 20 signos del tzolkin, según los libros de Chilam Balam, de Káua y de Maní.
-y Silvia Rendón (eds.)
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(2011) «Fray Diego de Landa y la cosmovisión maya-yucateca a inicios del período colonial». en Cosmovisión Mesoaméricana, ed. Horacio Cabezas Carache. Guatemala: Publicaciones Mesoaméricanas, 71.

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Craveri, Michela
(2010) “Adivinación y pronósticos entre los mayas actuales”, Revista Arqueología Mexicana, Vol. 17, Núm. 103, pp. 64-69.
(2012) “Adivinación en las tierras altas de Guatemala”, Artes de México, Vol.107

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(2019) Revisión histórica del “bisiesto náhuatl”: en memoria de Michel Graulich, Trace (Méx. DF) no.75 México Jan. 2019.

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Restall, Matthew, y John Chuchiak
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