Este breve texto hace una revisión de los términos lingüísticos relacionados con el cacao y el chocolate, tal y como aparecen en dos fuentes del maya yucateco (peninsular) de los siglos dieciséis y diecisiete: el Calepino Maya de Motul y el Bocabulario Maya Than.
El análisis se enfoca en unas pocas fuentes coloniales, enfatizando aspectos vinculados con los nombres, las bebidas y alimentos, los oficios y otros aspectos económicos vinculados con estos dos productos. Se han dejado de lado varios aspectos, principalmente para no hacer demasiado largo el texto.
Menciones generales sobre el cacao en la región
Varios escritos mencionan que el grano de cacao servía como un tipo de “dinero” o “moneda” entre los antiguos mesoamericanos. En el siglo dieciséis, Antonio de Ciudad Real ya enfatizaba que el cacao servía “de moneda menuda en toda la Nueva España, como en Castilla la de cobre; cómpranse con el cacao todas las cosas que con el dinero se comprarían”[1]. La Relación de la provincia de Tabasco recalcaba que el cacao era considerado como “la mayor riqueza de esta tierra” y la Relación de la Villa de Santa María de la Victoria (Tabasco) especificaba también que el tributo cobrado por Motecuzoma era específicamente de cacao[2].
La Relación de las cosas de Yucatán menciona que en la región peninsular hacían “del maíz y cacao molido una manera de espuma muy sabrosa con que celebran sus fiestas” y que los mayas sacaban del cacao una grasa parecida a la mantequilla, la cual, mezclada con el maíz, servía para elaborar otra bebida “sabrosa y estimada”[3].
El análisis de los vocablos y dicciones de la época relacionados con el cacao y el chocolate ayudará a profundizar en aspectos interesantes de la lengua maya.
Los nombres del cacao y del chocolate
El primer tema que nos interesa tiene que ver con un grupo de términos para designar a los tipos de cacao, sus partes y al chocolate. El término registrado para ‘chocolate’ es chacau haa (con ortografía actual, chakaw ja’), literalmente ‘agua caliente’ o bien, ‘bebida caliente’[4]. Por su parte, la voz para ‘cacao’ aunque fue registrada así en fuentes hispanas, en fuentes mayas era común que se registrase como cacau (con ortografía actual, kakaw).
Una ‘especie de cacao’ que se registró es el balam te, mismo término que aparece en otras lenguas mayas, como el tzendal colonial, para designar al patastle o pataxte(Theobroma bicolor)[5]. Otro tipo de cacao era el ‘cacao negro’ designado como ek tzuyen cacau, cuya cáscara al parecer era especialmente dura. Un tercer término -menos común- para el ‘cacao muy sazonado en el árbol’ era cocox[6]. También es necesario aclarar que algunas fuentes se refieren al cacao como una bebida o alimento “frío” y al chocolate como una bebida “caliente”, aunque en Mesoamérica estas designaciones no se relacionan necesariamente con la temperatura de los alimentos.
A la mazorca de cacao se le designaba como u boxel cacau, siendo boxel la ‘cáscara, corteza, vaina’ de las cosas, mientras que la mazorca muy pequeña era el ppiz te[7]. Otras fuentes registran pach cacao y u kab cacao tuliz también como ‘mazorca de cacao’, términos que se pueden entender como ‘(la) carga (del árbol) del cacao’ y ‘(el) brazo completo del cacao’, respectivamente[8]. El ‘corazón del grano del cacao’ era u puczikal ixim, voz que también designaba al “corazón” del grano de maíz y de la almendra[9]. Es interesante que la voz ixim, cuyos equivalentes en lenguas mayas usualmente significan ‘maíz en grano’ o ‘semilla de maíz’, aquí refiera al cacao. Esto podría indicar que, en ciertos contextos o épocas, el ixim no era únicamente el grano de maíz, sino que hacía referencia a las semillas valiosas.
El lugar ideal para la siembra del cacao era donde hubiera mucha humedad y poco sol. Así lo revela la palabra chheen, la cual además de designar al ‘pozo o cisterna’ y a la ‘cueva de agua’ también era la ‘hoya de cacao’. Otra entrada registra también chheen tun como ‘cueva, hoya de cacao’ y como ‘cueva de agua en peña viva, muy honda’[10]. Otro lugar donde se plantaba el cacao era el kal ax ‘hoya sin agua en que plantan cacao’, especificando en este caso que ‘aunque por los lados haya agua, si en medio hay tierra en que plantarlos, se dice kal ax’[11]. Este término probablemente se conforme de las voces kal ‘recinto’ y ax, voz que designa a algo parecido a una vejiga o ampolla.
Las bebidas, los alimentos y su preparación
Tenemos información de la preparación de diversas bebidas con cacao y de los aditivos que llevaban. Una de las bebidas más conocidas es el zaca, que se describía como:
“atol, en lengua mexicana, hecho de agua y maíz, y bébese frío (sin cocer ni calentar) ya entrado el día; es bebida fresca y sustenta. Algunas veces mezclan cacao en ella”[12].
Otra fuente registra la misma bebida como una ‘bebida ordinaria de los indios, de maíz cocido, agua y cacao’[13]. El término literalmente significa ‘bebida blanca/clara’, designación que hace referencia a su color. Un nombre de bebida bastante raro es tzune, que designaba a una ‘bebida echa de cacao, maíz y pepitas de zapotes’[14]. Tanto el origen como la etimología de esta palabra son desconocidos y al parecer, en toda la región maya, solamente una fuente yucateca la registró.
Otra bebida, registrada como aquella ‘de los dioses, que ofrecían los antiguos’ o con la que ‘hacían la bebida a los ídolos’ era chhuyul ha o chhuyul a, literalmente ‘bebida colgante’[15]. Es probable que este tipo de ofrendas consistiera en chocolate o incluyera cacao, ya que otra fuente específica que u chhuyubil luch específicamente era el “colgadero” en que traían o llevaban las ‘jícaras de chocolate’[16].
También se registraron algunos de los complementos que se agregaban a las bebidas, tales como el mahaz, que se describe como ‘cierto árbol de flores olorosas que echan en el chocolate, y las tales flores’. Otro aditamento (también una flor) se registró como xuchit, y se tradujo como ‘orejuelas para chocolate’. Esta palabra tiene su origen en la voz nahuatl xochitl y se sabe que dicha orejuela es una planta silvestre cuya flor se usaba como especia para dar sabor fuerte al chocolate, a modo de pimienta[17]. Por otra parte, las vainillas olorosas que se echaban en el chocolate eran conocidas como ziiz bic[18].
Además de las bebidas, también se preparaban unos ‘panecillos de masa para hacer chocolate’ mencionados como u taa chacau haa, dicción que literalmente significa ‘la excrecencia del chocolate’, aunque otra fuente registra patbil chacau haa como ‘chocolate en panecillos’ [19].
Un grupo de entradas nos revela parte del proceso de preparación y servicio de estos dos productos. Se hace énfasis en las acciones de tostar, moler y algunas instrucciones para la elaboración del chocolate.
Por ejemplo, ‘tostar, entre la ceniza o rescoldo, maíz en grano o en mazorcas, o cacao’ era chucul tan, mientras que ‘tostar en seco en sartén, caldera o comal’ los granos era kel. Para que hiciera mucha espuma el cacao en el chocolate, se decía que se tenía que tostar muy bien, el término usado en este caso era takan kel, en tanto que la espuma del cacao era yom cacau[20]. Para ‘moler’ cosas como la ‘sal, el maíz o cacao’ el verbo usado era huchh y la muela para moler el chocolate era u caail chacau haa. Si el producto no se molía bien, quedaba en el fondo del recipiente u xixil chacau haa, es decir, los residuos del chocolate[21].
La preparación del chocolate se podía hacer ‘chorreando de una jícara en otra’, lo cual se decía thoh chacau haa, siendo thoh ‘echar a chorro agua, miel, vino o otro licor’[22]. Seguramente este tipo de procedimientos y los aditivos mencionados, además de cambiar la consistencia de la bebida y de hacerla más sabrosa, también tenían algún componente simbólico.
Nombres, títulos y oficios relacionados con el cacao
Son pocos los oficios relacionados específicamente con el cacao. Como ah chheen cab, ah chheen nal o ah pakal te se le designaba al que era ‘señor de hoya de cacau’[23].Col bet cacao era la acción de ‘hazer milpa alquilado por cacao’, zac bet cacau era ‘alquilarse a tejer a trueque de cacao’ y pidz bet cacao era ‘alquilarse a desmotar, a trueque de cacao’, aunque las tres acciones se podían hacer también a cambio de maíz [24].
Entre los oficios de las mujeres encontramos que ix mol era la ‘muñidora’, es decir, designaba a la persona que concertaba o reunía a otras mujeres cuando tejían o hilaban entre muchas la obra de una. Además, esta persona recogía cacao de cada una, para que bebiesen entre todas. Por otra parte, ix haa era la ‘chocolatera que hace chocolate’, o literalmente la ‘señora de la bebida’[25].
El cacao como moneda, tributo y símbolo de estatus
Varias dicciones nos permiten acercarnos a los contextos relacionados con la economía y el valor del cacao.
El cacao formaba parte de algunos de los presentes que se enviaban a futuros familiares, a veces para arreglar una boda. Así, el mek se registró como el ‘presente que envía el suegro a su consuegro, padre de su yerno’, y se dice que solía ser de cacao. El coyol era la prenda o señal que se daba, como “arras de casamiento” y el muhuul era el presente que enviaba el padre del varón que se casaba. Otro tipo de arras era designado como xim o ximila, voces que se traducen como el ‘presente o don de cacao, dineros o cuzcas y hacerlos’[26]. Es interesante que se especifique que no todos los presentes de casamiento incluían cacao y sería interesante indagar más en las características de cada uno.
También se mencionan varios tipos de bolsas, al parecer de distinto tamaño y función, para el cacao y el dinero. Una de ellas era u chimil cacao y otra era nombrada ton. Al parecer eran los tipos de bolsa más pequeñas, dado que chim es la voz usada para ‘buche de ave’ y ‘bolsa de los testículos’, mientras que ton refería al ‘miembro viril’. El tem o hotem era otro tipo de bolsa o taleguilla (al parecer la segunda en tamaño) y se especifica que en ella llevaban ‘cacao para gastar’ aquellos que eran mercaderes[27].
A la contribución de cacao se le nombraba como ppixlim cib, y consistía en cera con un valor de veinte cacaos, esta servía para candelas de la iglesia o para subsidiar otras cosas[28]. La mención de veinte cacaos es interesante porque algunas fuentes mesoamericanas remarcan que ese era el equivalente a un día de labor, mientras que otros registros explican que algo ‘menudo’ o de escaso valor, era lo que valía menos de veinte cacaos. Sería interesante profundizar en esta cuestión y también en el simbolismo del número veinte en relación con el cacao.
Observaciones finales
En este breve análisis se ha visto que las diferentes etapas del cacao y sus partes se designaron con diferentes palabras. El vocabulario analizado nos revela cuales eran los espacios ideales para el crecimiento de la planta de cacao y las designaciones de algunas de las bebidas y su preparación. Cuando se analizan con más detalle, salen a la luz los tipos de aditamentos que se usaban y los procesos llevados a cabo para hacer el chocolate.
Era común que ciertos verbos vinculados con la preparación del cacao fuesen los mismos que se usaban para designar la preparación de otros alimentos. Son pocos los oficios relacionados de manera explícita con el cacao, pese a su importancia económica. También es evidente que servía para arreglar matrimonios. Aún hay varios aspectos del cacao y del chocolate en los que se puede profundizar más y seguramente muchas de las cosas aquí mencionadas tienen su equivalente en otras lenguas mayas y/o mesoamericanas[29].
Sección de la p.95 del Códice Madrid, donde se menciona al kakaw en el contexto de ofrenda de sangre (tomado de Vail 2013).
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Anexo. Frases, oraciones y dicciones relacionadas con el cacao y el chocolate
Nota. En esta parte las dicciones mayas han sido puestas en negritas, no en cursivas y sus traducciones no se colocaron entre comillas simples. Los corchetes indican la reconstrucción de una letra, palabra o traducción no registrada en el manuscrito original. Se ha usado la misma bibliografía citada, pero sin hacer corrección alguna del maya o del español.
Chhehaan in cacao .l. chheha[a]n en ti cacao cacao no tengo ni ay [en] mi poder . [Y, assí,] en qualquier [otra] cosa. Cenx a kel cacau? [¿qué es de tu cacao tostado?] In lappah tanam, taakin, cacav tomé assí algodón, dinero, cacao Bahunx v mek hachil ca ti bini? ¿quánto cacao, etc., embió el suegro a su consuegro? In mucul chhac tah cacau [cogí cacao en secreto, cortándolo]. Bin v num ya te cacau, tanam, etc. Ganará cacao y algodón, trabajando por que se lo den Bin v bote hun kal cacau tu ca[a] mocilob pagar[á]n veinte cacaos los vnos y los otros. Xab.ah.ah trasponer el cacao o ortaliza Xaabal [acento en la primera] ser traspuesto el cacao o hortaliza, y desparcirse y derramarse el ganado, o junta y congregacion. Xim cuenta para cacaos. Hun xim, ca[a] xim [vno o dos cacaos] Hun xim son dos mazorcas, porque, por vn cacao, que es hun xim, dan dos mazorcas. V hel v hel cacau, ta[a]kin, ixim, etc. con cacau se paga el cacau, y con dinero [el dinero], etc. Ximte la derrama o escote o contribución de cacao, o de dineros, entre principales y no principales. Ximte tex .1. ximte nenex cacau contribuid [con] cacao. Toppol; toppancil Abrirse los capullos del algodón y cacao Ixim; te : cacao, cuenta para ello Hote; ho xim u tulul cuchi Valía cinco cacaos Dzuy u boxel ek t[z]uyen cacau [dura es la cáscara del cacao negro] Lahun yox kal cacau in nahalic cincuenta cacaos he ganado hoy Hun xec naranjo; on; cacau un pie de naranjo, [de aguacate, de cacao] chiichici chacau haa ca zizac dzedzeci menea así el chocolate [para que se enfríe un poquito] xach: Desparçir; apartar vnos de otros como contando cacao Té: [cuenta] para años, meses, dias, leguas, cacao, huevos, y calabazas
Notas
Sobre la ortografía:la ortografía colonial para la lengua maya presenta diferencias con respecto a la ortografía moderna. Las equivalencias son las siguientes: c = k; k = k’; chh = ch’; th = t’; z = s (ç) ; dz = ts’ / tz’; pp = p’; u = w (ante vocal); h = j (nunca es muda) y la x = sh del español (y en todos los alfabetos mayas). Los tonos, vocales rearticuladas y altos glotales no siempre se representan en el maya colonial
[1] García y Castillo 1976:1:182. Cabe mencionar que cacao a veces refiere a la mazorca o a la semilla y chocolate refiere a la bebida que incluye cacao.
[13] Acuña 1993:143. La voz zac/sak significa ‘blanco, puro’.
[14] Acuña 1993:143. La palabra es bastante rara. Es posible que se haya querido registrar tzuyen, ya que ek tzuyen cacau era el ‘cacao negro’, aunque tzuy también significa ‘freir’. Por otra parte, en mopán tzun significa ‘remojar’ (ver Hofling 2011:433), por lo que otra posibilidad es que tzune refiera a una bebida en la que se ‘remojaba’ el cacao. Otra opción es que la palabra se relacione con el ch’ol tzun que significa ‘prender fuego’ (ver Hopkins et al 2011:243) y que designara a una bebida caliente de cacao. Una opción, más lejana, es que esté relacionada con la palabra para designar al árbol o fruto conocido como sonzapote, zunzapote o tzinzapote (de tzontzapotl, voz de origen nahuatl).
[26] Acuña 2001:404; Acuña 1993:114. Las arras se pueden definir como: “Prenda o señal entregada como garantía en algún contrato o concierto; En algunos ritos matrimoniales, monedas que los desposados se entregan como símbolo de su unión; Entrega de una parte del precio o consignación de una cantidad con la que se garantiza el cumplimiento de una obligación”. (DRAE 2021); Acuña 2001:538.
[27] Acuña 2001:540. También se menciona el nac pach, que era el ‘dinero o cacao que lleva uno en algún camino para lo que se le ofreciere o arco y flechas, por si acaso ay alguna caza; hostia y vino, por si acaso no lo hubiere en algún pueblo, para decir missa’ (Acuña 2001:421). Por otra parte, la voz tzoy designaba a ‘bienes y hazienda, como dinero, cacao, ropa y mercaderías’ (Acuña 2001:166).
[28] Acuña 2001:510. Ppix es una voz que designa a las cosas pequeñas y redondas.
[29] Por ejemplo, se tiene registro de una ‘representación de los indios’ llamada ah pakal cacau (Acuña 2001:52). Con ortografía actual es aj pak’al kakaw y parece referir a una deidad.
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Vail, Gabrielle (estudio y descripción) -2013 Códice de Madrid. Universidad Mesoamericana, Guatemala.
La idea de que a nivel lingüístico el ‘amor’ implica cierto grado de ‘dolor’ es conocida en el caso del maya yucateco (peninsular) actual. Sin embargo, también algunas ideas semejantes se encuentran en otras lenguas mayas y en diccionarios de la época colonial, algo que ha sido poco estudiado y comprendido.
El presente texto hace una breve revisión de las palabras que en ocho lenguas mayas se relacionan tanto con la idea de ‘amor’ como con la de ‘dolor’. Se analizan las voces yaj (yah) y raj y los significados con los que se vinculan, tanto en registros de épocas actuales como de épocas coloniales.
El Calepino Maya de Motul, recopilación de palabras del siglo 16, registró yah como ‘amar’ y ‘cosa amada’ además de los términos derivados yahba ‘amarse a sí mismo’, yahbil ‘cosa amada y estimada, y regalada y querida’, yahcunah ‘amar’ y también yahcunah como ‘amor con que uno ama’, ‘caridad’ y ‘estimar, preciar y tener en mucho, y retener en sí alguna cosa no la queriendo dar’ [3]. De esta palabra derivan expresiones como yahcuntah hanal ‘esconder y guardar uno su comida por no darla a otro’[4].
Otra entrada del mismo documento recopila yah con los significados de ‘llaga pequeña no peligrosa o herida ya con podre; cosa llagada’, ‘cosa que duele y escuece, y dolor así y escocer’, ‘cosa que duele o esta llagada, o dolor o tener dolor así’; ‘tener dolores, estar fatigado de dolores o de enfermedad’, ‘sentir mucho una cosa’; ‘cosa peligrosa’, ‘cosa difícil y dificultosa’, ‘cosa grave’; y finalmente como ‘mal o males de pena o trabajo o miseria; cuita [desgracia o circunstancia adversa], dolor y trabajos; peligro, necesidad, apretura, fatiga y daño, y tener el tal aprieto y fatiga’[5]. También se registra -siempre como un sustantivo- yaah ‘llaga peligrosa’; ‘mal y daño, y enfermedad en general’; ‘ponzoña, mal grande’ [6].
Relacionados con este segundo significado aparecen las expresiones yaahezah ‘llagar o dañar o inficionar ánima o cuerpo’; yahil (u yahil) aspereza, fuerza, reciura, y gravedad y rigor de alguna cosa, y cosa áspera, recia, grave y penosa’ y también yahili ‘con trabajo’[7].
Un grupo de entradas nos indican la relación entre los conceptos de ‘amor’ y ‘dolor’: yahil ‘amor con que uno es amado’; yahil ‘dolor o llaga’; ‘el escocimiento’; yahtzil ‘la misericordia, limosna, caridad y merced que se recibe’, yahtzil ‘cosa amada’, ‘cosa penosa, trabajosa o dificultosa, que con dificultad se hace’.[8]
El Vocabulario Maya Than (de la región de Maní), que también recopila palabras de los siglos 16 y 17, registra de manera semejante: yahil; yahcunah ‘caridad, por amor’ y los términos relacionados yahcunanben, yahcunanbentzil ‘amable cosa’ y yahbil, yahcunanbil ‘amada cosa’ [9]. También tenemos yahcunah ‘amar’; con ejemplos de su uso en frases como in yahma in yum ‘amo yo mucho a mi padre’, yah in yum toon ‘amamos así a mi padre’ y también la locución mehenil yahcunah ‘amor filial’[10].
En maya yucateco actual se tiene registro de voces como yaj con el significado de ‘doloroso’, yaaj ‘dolor’ y frases como yaaj tin wóol ‘lo siento’. También se registra yaajkuns ‘causar dolor’, ‘amar’, yaajkunaj ‘amor’ y yaakunt ‘amar’[11].
En idioma lacandón, perteneciente al grupo yucateco, se registró yaj como ‘doloroso, enfermo, cariñoso’ y yajkintik como ‘enfermarlo, darle cariño’[12]. En itzá, el tercer idioma del grupo, también se registraron significados parecidos: yaj ‘doloroso, cariñoso’; yajkuna’an ‘adolorido, contemplado, estimado’ y yajkuntik ‘causar dolor’, ‘herirlo, hacerlo doloroso, contemplarlo [atenderlo], cuidarlo, apreciarlo’[13]. En el cuarto idioma del grupo, el mopán, los términos equivalentes son: yaj ‘doloroso, difícil’; yajkunaj ‘lastimar’ yajkuna’an ‘lastimado, amado’ y yajkunbul ‘lastimarlo, amarlo’ [14]. Nótese que las formas presentes en estos cuatro idiomas, tanto de los sustantivos como de los verbos, son bastante parecidas.
El amor-dolor en las lenguas del grupo ch’olano
Por lo menos dos lenguas de este grupo tienen voces que se pueden considerar equivalentes (cognados) a las que encontramos en el grupo yucateco.
El ch’olti colonial registró yah como ‘amar’, aunque también yah cux como ‘dolor’ y ‘tormento’ (que incluyen la voz cux ‘morder’)[15]. El chontal (yokot’an) de Tabasco tiene registro de yaj como ‘enfermedad, dolor’ ; ‘doloroso’ y de yajben ‘estimado, amado’[16]. Es interesante notar que, aunque el ch’ol de Chiapas no tiene cognados de yaj con esos significados, si registra la voz k’ux ‘doler’ y sus derivados k’uxbin ‘amar, querer’; k’uxbibil ‘querido’ y k’uxultan ‘estimar’[17]. Es decir, el concepto de ‘amor-dolor’ se expresaba con otras palabras y es posible que algo semejante haya ocurrido con otras lenguas mayas de las que poco registro actual o colonial se tiene.
El concepto yaj~raj en tojolabal y q’eqchi’
Aunque en tzeltal y tzotzil (bats’il k’op) al parecer no se encuentran los cognados de yaj con los significados que nos interesan, en una lengua cercana a ellos, el tojolabal (también de Chiapas), si se han registrado voces interesantes.
Los términos básicos en esta lengua son yaj ‘dolor’; yajal ‘dolor, sufrimiento’ y yajal ‘compasión’[18]. También encontramos yajta ‘respetar, amar, honrar’ y yajtanel ‘amor, cariño’[19]. Carlos Lenkersdorf hace una interesante observación con respecto al término compuesto ab yaj:
“El verbo ‘ab’i [‘oír, saborear, entender, sentir’] en combinación con yaj expresa el sentir de alguien, y puede ser el sentir dolor, sentir amor por alguien, es decir, querer a alguien, el sentir compasión con alguien. Es característico del tojolabal que el querer o el amar son inseparables del dolor o sufrimiento. Lo mismo se muestra también en el verbo yajta, amar, derivado verbal de yaj. Es decir, el amar implica el dolor o sufrimiento”[20].
Ejemplos de frases con la voz yaj los encontramos como b’a ‘aya yaj xawab’i ‘¿Dónde te duele?’ (que literalmente es ‘¿Dónde está (el) dolor (que) sientes?’) y jel yaj wa xkab’ya ‘Te quiero mucho’ (Literalmente, ‘(con) mucho dolor te siento’) [21].
Más adelante, Lenkersdorf hace otra interesante observación:
“…el prefijo de yajal [‘compasión’, derivado de yaj] siempre es de las personas que solicitan compasión o que están sufriendo. Notamos la misma estructura sintáctica o concepción en conexión de ‘a’julal [‘lástima, misericordia, piedad’] y derivados. Puesto que yajal corresponde a «dolor», entonces lo que se pide al otro o a los otros es que sufran con el dolor que tiene el que solicita solidaridad”[22].
Para terminar esta sección, es valioso mencionar que en q’eqchi’, lengua de Guatemala, también encontramos la misma relación ‘amor-dolor’, tal y como lo reflejan los términos: rahilal, raylal ‘dolor, dificultad, accidente, acontecimiento doloroso, penoso’; rahook, rahok ‘dolerse, sentir dolor, sufrir’ y rahok ‘amar’ (la -r- en q’eqchi’ equivale a la -y- de las lenguas ya vistas)[23]. Esta palabra podría ser un préstamo de lenguas del grupo yucateco o del grupo ch’ol hacia el q’eqchi’, dado que en otras lenguas de Guatemala (cercanas geográficamente al q’eqchi’) no se encuentran ni los cognados ni los significados ya referidos.
¿Sentir dolor o hacer sentir dolor?
Aunque desde hace más de 400 años se registró la relación entre ‘amor’ y ‘dolor’ en algunas lenguas mayas, la cuestión de a qué refería el concepto de ‘amor’ entre los antiguos mayas no es muy clara. Es lógico pensar que tal concepto era algo diferente a lo que entendemos en la actualidad. Un tópico en el que no se profundizó en este ensayo es de los diferentes tipos de ‘amor’ registrados en las lenguas mayas coloniales, como el ‘amor torpe’, el ‘amor cortesano’ y el ‘amor filial’.
En la primera parte del trabajo, se explico que la forma yajkunaj (del yucateco) puede significar tanto ‘amar’ como ‘amor’ (es un verbo incoativo formado a partir de un sustantivo). Se puede proponer que el significado original de la raíz lingüística yaj- era ‘dolor’ (sustantivo) o bien ‘amor’ (sustantivo). El sufijo kun-s o kun-t se les añade a los sustantivos verbalizados, de tal manera que yajkunaj es ‘amar’ y yajkunt es como se conjuga como verbo transitivo[24]. El lacandón, mopán e itzá usan sufijos parecidos.
Los datos ya revisados nos dan un amplio margen de interpretación para la raíz lingüística *yaj- y sus derivaciones. Así, yajkuns se puede interpretar como ‘hacer doler’, ‘hacer sentir dolor’ o ‘ser el dolor de alguien’. Kin yajkunsikech se puede entender como ‘tú haces que me duela, me haces sentir dolor, eres mi dolor’. Aunque ha pasado a entenderse como ‘amar’, otras formas de interpretar el término son ‘yo te hago una herida’ o ‘yo hago que tú seas doloroso para mí’. Así mismo, kin yaakuntikech se puede entender como ‘yo hago que tú seas una herida o un dolor’[25].
Con base en los datos ya revisados y en las observaciones hechas acerca del tojolabal, se propone que el concepto yaj, que más tarde pasó a entenderse como ‘amor-amar’, se relacionaba con el ‘dolor’ que uno debe sentir al relacionarse con otra persona. Como indica Lenkersdorf, el ‘amar’ indica sufrimiento, no necesariamente hacer sufrir. Aunque aún faltaría un estudio más profundo al respecto, es posible que -lejos de ser un sentimiento egoísta- originalmente el concepto de ‘amor’ hubiese estado ligado al sacrifico y la penitencia física o emocional que uno tenía que hacer.
Es interesante también que en la escritura del clásico maya (250-900 d.C.) existan dos signos, el logograma YAH ~ YA’ y el silabograma ya, relacionados con la voz yah ‘herida, llaga, daño’. El primer signo muestra un rostro humano con una incisión o apertura en forma de «V» que le pasa por debajo del ojo y el segundo signo representa a un cráneo del que brotan chorros de sangre en el lugar donde debería ir la mandíbula (imagen 1). Esto confirma que la voz yah, entre los antiguos mayas, se relacionó principalmente con las ideas de ‘dolor’, ‘herida’ y ‘sacrificio’[26].
Logograma YAH~YA’ (derecha) y silabograma ya (izquierda). Dibujos de William Mex.
Comentarios finales
El análisis del concepto ‘amor-dolor’ en las lenguas mayas parece indicar que este sentimiento se ligaba al dolor personal que uno debe sentir o al que uno le hacen sentir. Su asociación con ‘algo difícil, trabajoso’, y con el tener ‘misericordia’ es bastante obvia. Aún se deben revisar varias de estas voces en sus respectivos contextos. La variedad (en fuentes coloniales y actuales) y la distribución geográfica de las voces y sus significados es un indicador de que se trata de un concepto autóctono, con nula o poca influencia europea.
Es notable que la voz yaj (yah) se encuentre en las cuatro lenguas del grupo yucateco, pero solo en dos del grupo ch’olano: en ch’olti’ (al este de la zona maya) y en chontal (al oeste). Es posible que el uso más generalizado de esta voz y sus derivados se haya originado en la zona de tierras bajas, incluyendo a las cuatro lenguas ch’olanas o bien, en la península de Yucatán, ya desde épocas prehispánicas (tal vez con notoriedad desde el posclásico, después del 1000-1200 d.C.). El hecho de que las voces se encuentren en el tojolabal y q’eqchi’ podría ser resultado de contactos más tardíos, aunque es interesante que conceptos parecidos no se encuentren en lenguas como el tzeltal y tzotzil, ni -al parecer- en otras lenguas de Guatemala. Aún se debe profundizar más en este tópico.
[1] Traducción: ‘tu amor es un perro rabioso perseguido por la gente’. Fragmento del poema A yaamaj ‘Tu amor’ de Briceida Cuevas Cob (Kuxa’an T’aan 2012:42)
[2] Las lenguas mayas aquí analizadas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, nh, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- representa el sonido -sh- en el alfabeto español. Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Se ha respetado la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente. En yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-; c = k y la -k- representa el sonido glotalizado k’. En todos los casos ç = s, z. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples. En la actualidad, existen alrededor de 30 lenguas mayas, las cuales descienden de un (hipotético) ancestro común, llamado proto-Maya y cuyos hablantes se distribuyen principalmente en el sur y este de México, Belice, Guatemala, y parte de Honduras y El Salvador. Los grupos lingüísticos mayores de la familia maya son: Yukatekano, Ch’olano-Tzeltalano, Gran Q’anjobalano, Mamo-K’iche’ano y Huastecano. Las lenguas que conforman el grupo maya yucateco son 4: el Yucateco, el Itzá, el Lacandón y el Mopán. Solo el yucateco se habla en la Península de Yucatán.
[3] Acuña 2001:282 y 283. La palabra yah aparece registrada solo como ya, sin embargo, por otros ejemplos sabemos que debió tener un sonido aspirado velar al final, representado por la letra -h- (que suena como una -j- “suave”). Por esa razón, he decidido representar la palabra colonial como yah (con ortografía actual, yaj). También se ha cambiado la cedilla por la z y se han hecho ligeras modificaciones al texto español, para facilitar su lectura por el público actual.
[4] Acuña 2001:284, la partícula -ba forma el reflexivo, el sufijo -bil el participio y la voz hanal significa ‘comida’.
[10] Acuña 1993:92. La voz yum significa ‘señor’ y la voz mehen identifica a los ‘hijos de padres’. Cabe destacar que yah no es la única voz que se toma con el significado de ‘amar’ o ‘dolor’. También encontramos términos como ah yah olal ti chhuplal y tzayom ti chhuplal ‘amador de mujeres’ y ah yah olal ti xiblal, tzayom ti xiblal ‘amadora de hombres’
[25] Las traducciones aquí expuestas son de Ramón Israel Castillo Zapata, a quien agradezco que haya resuelto mis dudas sobre esta interpretación.
[26] Los silabogramas son signos que representan sílabas, usualmente de vocal o de consonante más vocal (no tienen traducción) y se representan en negritas. Algunos de estos signos obtienen su valor mediante la elisión de la última consonante de una palaba, en este caso de la voz yah, deriva la sílaba ya.
Academia de la Lengua Maya de Yucatán (ALMY) -2003 Diccionario maya popular. Academia de la Lengua Maya de Yucatán, A.C., Mérida, Yucatán, ALMY.
Acuña, René (ed.) -1993 Bocabulario de Maya Than. México, D.F., UNAM. -2001 Calepino Maya de Motul. Plaza y Valdez, México.
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Bricker, Victoria, Eleuterio Poot Yah y Ofelia Dzul -1998 A Dictionary of the Maya Language As Spoken in Hocabá, Yucatán. Salt Lake City: The University of Utah Press.
Hofling, Charles A. -2011 Mopán Maya-Spanish-English Dictionary / Diccionario maya mopan-español-inglés. University of Utah Press, Salt Lake City. -2014 Lacandon Maya-Spanish-English dictionary. The University of Utah Press, Salt Lake City.
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Ruz, Mario Humberto y, Enrique Martín Briceño (editores) -2012 “Briceida Cuevas Cob”. En Kuxa’an t’aan. Voz viva del mayab. UNAM, SEDECULTA, México.
Lenkersdorf, Carlos -2010 B’omak’umal tojol ab’al-kastiya. Diccionario tojolabal-español: Idioma mayense de Chiapas. Plaza y Valdés, México, D.F.
Robertson, John S., Daniel Law y Robbie Haertel (eds.) -2010 Colonial Ch’olti’: The Seventeenth-Century Morán Manuscript. University of Oklahoma Press, Norman.
Smailus, Ortwin -1989 Gramática del Maya Yucateco colonial. Wayasbah, Hamburgo.
Tokovinine, Alexandre -2017 Beginner’s Visual Catalog of Maya Hieroglyphs. Department of Anthropology University of Alabama.
Yoshida, Shigeto -2009 Guía gramatical de la lengua maya yucateca para hispanohablantes (Hilario Chi Canul y Miguel Oscar Chan Dzul, colaboradores).
Aquí puedes descargar los artículos académicos, de divulgación o difusión que William H. Mex ha publicado en revistas (journals) académicos, así como algunos borradores, escritos preliminares y traducciones. Cada artículo es acompañado del apellido y nombre del autor, el año en que fue publicado, el nombre de la revista, las páginas correspondientes y el lugar de publicación.
última actualización: febrero de 2026
➡️ Silabario de la escritura jeroglífica maya / Classic Maya Syllabary
➡️ Mex Albornoz, William Humberto (2025) Catálogo y glosario introductorio de la escritura jeroglífica maya. Manuscrito no publicado, 93 páginas. Sexta edición, septiembre de 2025 (el Catálogo incluye el silabario anterior)
➡️ (Traducción) Distinguiendo los usos, funciones y propósitos de los ‘recipientes para chocolate’ mayas clásicos (Consulte la publicación original y cite como Loughmiller-Cardinal, J. (2019) “Distinguishing The Uses, Functions, and Purposes Of Classic Maya ‘Chocolate’ Containers: Not All Cups Are for Drinking,”) Ancient Mesoamerica. Cambridge University Press, 30(1), pp. 13–30. doi: 10.1017/S0956536117000359.
➡️Mex-Albornoz, William Humberto (2021) Un acercamiento lingüístico al término maya clásico iximte’el kakaw (Traducción de “A Linguistic Approach to the Classic Maya Term iximte’el kakaw” en The PARI Journal 21(3):8-16.)
➡️Mex Albornoz, William Humberto (2021) Tiempo y destino en el Calendario Maya. Una breve introducción. Editorial y Servicios culturales El Dragón Rojo, S.A. de C.V., ISBN 978-607-9297-80-0, Ciudad de México. *SOLO INTRO*
➡️Mex Albornoz, William Humberto (2021) Tiempo y destino entre los gobernantes mayas de Palenque. Una perspectiva desde la cuenta de 260 días. Palabra de Clío, A. C. ISBN: 978-607-8719-13-6, Ciudad de México. *SOLO INTRO*
➡️Mex Albornoz, William Humberto (2020) «Algunos términos relacionados con las mujeres en las lenguas mayas». Glifos (Revista trimestral del centro INAH Campeche). Campeche, México, año 7, No. 24, (pp.16-23) Junio 2020. ISSN: 2007-9451.
➡️Mex Albornoz, William Humberto (2019-2020) «Las metáforas para ‘nacer’ en las lenguas mayas. Observaciones sobre sus usos y significados». Revista Yucateca de Estudios Literarios • Número 9 y 10 • Septiembre 2019 – Agosto 2020, (pp.41-63). Yucatán, México. ISSN: 2007-8722.
➡️Mex Albornoz, William Humberto (2019) «El simbolismo de la luna. Un acercamiento a través de las lenguas mayas». Glifos (Revista trimestral del centro INAH Campeche). Campeche, México, año 7, No. 22, (pp.6-11) Diciembre 2019. ISSN:2007-9451.
➡️Mex Albornoz, William Humberto (2016) «Nombres de origen maya: observaciones sobre su significado, simbolismo prehispánico y colonial y su relación con los apellidos mayas peninsulares de la actualidad». Antrópica. Revista De Ciencias Sociales Y Humanidades, 2(3), 38-62. Mérida, Yucatán, México. ISSN: 2448-5241.
Esta entrada enlista los artículos académicos, capítulos de libros, tesis, videos, páginas web y simposios o conferencias relevantes para el estudio de la epigrafía maya que fueron dados a conocer o publicados durante 2020. Se le da prioridad al desciframiento fonético de nuevos signos y también a la publicación de piezas, monumentos o nuevas interpretaciones sobre los mismos. Solamente se incluyen los enlaces web del material que ha sido publicado por los mismos autores o por las editoriales o instituciones correspondientes, con debida autorización.
Hay mucho material que aún no ha sido dado a conocer, por lo que esta lista se irá actualizando permanentemente. La primera parte de la entrada enlista los artículos y capítulos, la segunda parte, las tesis, la tercera parte, los artículos o libros no publicados. La cuarta parte incluye enlaces para los videos relacionados no solo con la epigrafía maya, si no con la arqueología, historia, lengua y antropología maya. Por último, se enlistan las páginas y blogs que vale la pena seguir. Este blog no recopila enlaces o material físico o digital por el que tenga que hacerse un pago, ni recibe alguna forma de pago por parte de las páginas o personas aquí mencionadas. ¡Comentarios y sugerencias bienvenidos!
ARTÍCULOS ACADÉMICOS
➡️ The Sign 576 as a Logograph for KUK, a Type of Bundle (El signo T576 como logograma para KUK, un tipo de bulto) (Prager) https://mayawoerterbuch.de/the-sign-576-as-a-logograph-for-kuk-a-type-of-bundle/ En abril de 2020, Christian Prager publicó la propuesta de lectura KUK (CVC) para el signo en forma de “espiral” T576. Clave para la propuesta de desciframiento fue la aparición del complemento fonético -ki en dos piezas cerámicas y de la marca diacrítica “duplicador” (que indica la repetición de un sonido en la lectura), sobre el signo en cuestión, en Palenque. El signo en cuestión aparece en varios contextos relacionados con algunos bultos o paquetes.
➡️ A Logogram for YAH «Wound» (Un logograma para YAH ‘herida’) (Grube) https://mayawoerterbuch.de/a-logogram-for-yah-wound/ En junio de 2020, Nikolai Grube presentó el desciframiento de los signos 1078vc, 1078va y 1078vs como logogramas YAH (CVC). La forma más sencilla del signo es un rostro humano con una marca en forma de “V escalonada” debajo del ojo, mientras que otras dos variantes muestran un signo de “obsidiana curva” pegado al rostro o cabeza del personaje (ver también la nota sobre el desciframiento del signo KUP). Clave para el desciframiento fue la aparición del signo con el complemento fonético inicial ya- en la Estela J de Copán y complemento -a en una concha de piedras Negras, entre otros textos.
➡️ A New Variant of the Syllable k’o in Maya Writing (Una nueva variante de la sílaba k’o en la escritura maya) (Stuart) https://mayadecipherment.com/2020/06/05/a-new-variant-of-the-syllable-ko-in-maya-writing/ En junio de 2020, David Stuart presentó evidencia para la lectura fonética del signo catalogado como T174:530, como silabograma k’o (CV). Uno de los monumentos claves para el desciframiento fue el Altar 5 de La Corona. Cabe mencionar que no es la primera sílaba k’o que se conoce y, además, el signo en cuestión comparte rasgos iconográficos con otros signos conocidos, especialmente los que tienen relación con las superficies pétreas.
➡️ A Sacrificial Sign in Maya Writing (Un signo de sacrificio en la escritura maya) (Beliaev y Houston) https://mayadecipherment.com/2020/06/20/a-sacrificial-sign-in-maya-writing/ Dmitri Beliaev y Stephen Houston, en junio de 2020, arrojaron luz nueva para el desciframiento de signos relacionados con las manos que realizan alguna acción. La propuesta de ellos es leer el signo llamado “Obsidiana en mano” (que representa una cuchilla con la punta curva) como el logograma KUP (CVC). Piezas clave para el desciframiento fueron el Vaso del Museo VICAL de Honduras, un texto misceláneo de Tikal y una pieza cerámica estilo códice sin proveniencia.
➡️ Hidden in Plain Sight: The Codical Sign T648 and its Forerunner T694 in Three Classic Period Contexts (Escondido a plena vista: el signo codical T648 y su precursor T694 en tres contextos de período Clásico) (Bíró, MacLeod y Grofe) https://revistas-filologicas.unam.mx/estudios-cultura-maya/index.php/ecm/article/view/1017 El artículo respalda la lectura para el signo T648 para el período posclásico como logograma MUK (CVC) y como silabograma o en otros contextos. Las lecturas se verifican con ejemplos del Códice Dresde. Los autores también respaldan que la versión clásica del signo es T694 cuya lectura también fue como logograma MUK (CVC) y silabograma o; sus lecturas las respaldan con ejemplos del Panel 5 de Copán. Además, Bíró, MacLeod y Grofe proponen leer el “Título del ave con banda” (Banded bird title) como Mukut o Muktaw; dicho título haría referencia a una persona encargada de atender a otras en la corte maya.
➡️ A «Maizedancer» Vessel Dedicated to Yax We’n Chan K’inich, Lord of Xultun (Un vaso del «Maíz danzante» dedicado a Yax We’n Chan K’inich, señor de Xultun) (Matteo y Krempel) http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/2004/Maizedancer.pdf Sebastián Matteo y Guido Krempel nos dan a conocer un vaso de cerámica relacionado con Yax We’n Chan K’inich, señor de Xultún, que está bajo resguardo de Fundación La Ruta Maya, en la ciudad de Guatemala. El vaso en cuestión incluye dos representaciones del llamado “dios del maíz danzante” y una formula dedicatoria que se puede leer como alay t’abaay u tz’ihbnajal y-uk’ib ti tzih yax we’n chan k’inich baax witz ajaw baah kab. Las características de la escritura sugieren que el vaso fue pintado por un artista antes desconocido.
➡️ A Plate in the Utah Museum of Fine Arts with an Unusual /ba/ Grapheme (Un plato en el Utah Museum of Fine Arts con un grafema /ba/ inusual) (Looper y Polyukhovych) http://glyphdwellers.com/pdf/R66.pdf Matthew Looper y Yuriy Polyukhovych nos presentan un plato de cerámica al parecer originario del norte del Petén o del sur de la región de Campeche. Es posible que en esta pieza se encuentre un ejemplo de la lectura tz’i-hi-ba, que indicaría fonéticamente la presenta de una -h- aspirada velar preconsonántica en la palabra tz’ihb, algo que se ha venido manejando en los estudios epigráficos, pero de lo que poca evidencia interna existe (solo lingüística).
➡️ A Travertine Vessel with a BallgameRelated Inscription (Un recipiente de travertino con una inscripción relacionada con el juego de pelota) (Looper y Polyukhovych) http://glyphdwellers.com/pdf/R67.pdf El fragmento de una pequeña pieza de travertino, encontrada por el Proyecto Arqueológico El Perú-Waka en 2018 nos revela una referencia a un yajaw-k’ahk’, a una decapitación y a un jugador de pelota. Esta pieza se añade al pequeño grupo de piezas del mismo material que también retratan referencias al juego de pelota, a las actividades bélicas y a la personificación de deidades. El estudio también incluye el breve análisis de una pieza de travertino o alabastro en una colección privada.
➡️ New Ideas about the Wahyis Spirits Painted on Maya Vessels: Sorcery, Maladies, and Dream Feasts in Prehispanic Art (Velásquez) http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/2004/Wahyis.pdf Érik Velásquez nos trae a través de The PARI Journal la versión en inglés de su artículo sobre los wahyo’ob publicado originalmente en español como: “Nuevas ideas en torno a los espíritus wahyis pintados en las vasijas mayas: hechicería, enfermedades y banquetes oníricos en el arte prehispánico” (disponible también en internet). El escrito resulta fundamental para acercarse al aspecto dañino que las creaturas wahy poseían durante el clásico.
➡️ Disponible Mexicon Vol. 42, núm. 1: https://mexicon.de/wp-content/uploads/2020/03/Mexicon_XLII1_web.pdf “La Tapa de Bóveda 23 de Santa Rosa Xtampak”. Octavio Quetzalcóatl Esparza Olguín y Antonio Benavides Castillo. “The Hieroglyphic Stairway of House C, Palenque, Chiapas: New Approaches”. Ángel A. Sánchez Gamboa, Yuriy Polyukhovych, Martha Cuevas García, Luz de Lourdes Herbert Pesquera, and Guido Krempel. “Stela 30: A New Window into Eighth Century Xultun”. Franco D. Rossi and David Stuart
➡️La recolocación de monumentos dentro del juego de pelota como mecanismo de activación ritual durante el periodo Clásico maya (Esparza y Valencia, 2020) https://journals.openedition.org/jsa/18002
➡️De la nuit et de l’obscurité : une étude icono-épigraphique maya. On night and darkness: An icono-epigraphic study of the Maya (Becquey, 2020) https://journals.openedition.org/ateliers/13487
➡️Transformación onírica: naturaleza, expresiones y funciones de los wahyis mayas clásicos (Dream transformation: nature, expressions and functions of the classic Mayan wahyis) (Moreno 2020) http://132.248.9.195/ptd2020/julio/0802269/Index.html
➡️Chaaj, Pok-ta-pok y Chajchaay, los ancestrales deportes de pelota maya de cadera y antebrazo en México y Guatemala (Chaaj, Pok-ta-pok and Chajchaay, the ancient Mayan hip and forearm ball sports in Mexico and Guatemala) (Panqueba 2020) http://132.248.9.195/ptd2020/agosto/0802731/Index.html
➡️ A Study of the Religious Worldview and Ceremonial Life of the Inhabitants of Palenque and Yaxchilan. Schottmueller, Paul Werner. 2020. Master’s thesis, Harvard Extension School. https://dash.harvard.edu/handle/1/37365072
➡️Local Community and Foreign Groups: Political Changes in the Ancient Maya Center of Ceibal, Guatemala. Palomo, Juan Manuel. PhD Thesis, The University of Arizona. https://repository.arizona.edu/handle/10150/648645
OTROS ARTÍCULOS y CAPÍTULOS DE LIBRO (no disponibles en internet)
Under the lordly monarchs of the north: The Epigraphy of Northern Belize. (Helmke 2020) Ancient Mesoamerica , Volume 31 , Issue 2 , Fall 2020 , pp. 261 – 286
Recent Advances in the Archaeology of Maya Warfare (Serafin 2020). En The Cambridge World History of Violence: Volume 1, The Prehistoric and Ancient Worlds.
Translucent Textiles of the Ancient Maya: Insights from a Museum Collection (Tremain 2020)
Tracing the Ch’orti’ Antipassive System: A Comparative/Historical View (Quizar, 2020)
What Is a Hieroglyph ? Qu’est-ce qu’un hiéroglyphe ? (Houston y Stauder, 2020)
A Comparison of Historical Evidence for Droughts in the Pre-Columbian Maya Codices with Climatological Evidence for Droughts during the Early and Late Classic Periods (Bricker y Bricker, 2020)
Contact and Mayan Languages. En: The Handbook of Language Contact, Second Edition (Law, 2020)
CONFERENCIAS, SIMPOSIOS y CONGRESOS (no disponibles en internet)
XXXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala (realizado en 2019, aún no publicado en línea, solo en físico en 2020)
Glifos y tiestos de La Florida-Namaan: el ascenso y la caída de un reino comercial (Baron, Martinez y Padilla)
Un fragmento de estela relacionada al bak’tun 7 en Chalchuapa (Ito, Flores Manzano y Aiba)
La exploración digital de la escritura jeroglífica Maya y su lengua (Gronemeyer, Grube, Prager, Brodhun, Diederichs, Diehr, Sikora y Wagner)
Reflexiones sobre el aporte de Alfonso Lacadena al estudio de la epigrafía Maya y Náhuatl (Iglesias Ponce de León, Luin, Garay y Cossich Vielman)
Símbolos e iconografía teotihuacana en vasijas asociadas a los sabios de Chatahn (Mumary Farto)
Jatz’o’m Kuy y el Marcador del Juego de Pelota de Yahx Mutu’l: pluralidad cultural (Ana María Guerrero Orozco)
Mirando hacia atrás: referencias pictóricas y estilísticas de Teotihuacán en el arte maya del periodo Clásico Tardío (O’Neil)
Nuevas perspectivas del signo del año teotihuacano (Lozano)
Dominio teotihuacano y sumisión maya pintados en la pared. Nueva interpretación y desciframiento de mural del edificio B-XIII de Uaxactun (Kovác, Špoták, Šimonová y Beliaev)
Tras las huellas de los dioses cánidos en Mesoamérica (Chinchilla Mazariegos)
Estrategias geopolíticas de la dinastía Kaanul en Petén Noroccidental durante el Clásico Temprano: Una visión desde La Corona (Canuto, Barrientos Q. y Stuart)
Nuevas esculturas de Quen Santo, Guatemala (Earley)
LIBROS RECOMENDADOS (algunos disponibles en internet)
Maya: a Very Short Introduction (Restall y Solari, 2020) Reshaping the World: Debates on Mesoamerican Cosmologies (editado por Díaz) The Maya World (editado por Hutson y Ardren) Writing the Land, Writing Humanity: The Maya Literary Renaissance (Pigott) Science, Religion, and an Edgewalker’s Spirit (Watson) Sorcery in Mesoamerica (editado por Coltman y Pohl) Ancient Maya Politics: A Political Anthropology of the Classic Period 150–900 CE. (Martin) A Forest of History: The Maya after the Emergence of Divine Kingship (editado por Stanton y Brown) Her Cup for Sweet Cacao: Food in Ancient Maya Society (editado por Traci Ardren) The Adorned Body: Mapping Ancient Maya Dress (editado por Houston, Carter, Rossi) Guerras, jerarquías políticas y poder en la sociedad maya clásica (Guillermo Bernal y Octavio Esparza, editores) Compases y texturas del tiempo entre los mayas: lo dicho, lo escrito, lo vivido (editado por Valentina Vapnarsky y otros) La Casa Real de Cocom. Una Historia De Yucatán (Pérez y Bíró) https://www.academia.edu/44631362/LA_CASA_REAL_DE_COCOM_UNA_HISTORIA_DE_YUCAT%C3%81N Lost Maya Cities: Archaeological Quests in the Mexican Jungle (Šprajc) The Real Business of Ancient Maya Economies: From Farmers’ Fields to Rulers’ Realms (editado por Masson, Freidel y Demarest) The Initial Series Group at Chichen Itza, Yucatan (Taube, Stanton, Osorio, Pérez y González) Teotihuacan: The World Beyond the City (editado por Carballo, Hirth y Bárbara Arroyo) Tiempo y destino en el calendario Maya. Una breve introducción (Mex, William). Editorial y Servicios Culturales el Dragón Rojo. Próximamente
En esta entrada puedes descargar libremente el texto y el audio del libro KUXA’AN T’AAN: VOZ VIVA DEL MAYAB. El libro, publicado online por el CEPHCIS de la UNAM en 2020, contiene la poesía en maya yucateco (peninsular) de Briceida Cuevas Cob, Waldemar Noh Tzec, Feliciano Sánchez Chan, Wildernain Villegas Carrillo e Isaac Carrillo Can, con sus respectivas traducciones al español. El .pdf pesa 3.07 mb y tiene 200 páginas, en cada página tiene el correspondiente texto en maya (a la izquierda) y su traducción al español (a la derecha). Los archivos mp3 son 159 y contienen la totalidad de los textos en voz de los poetas, tanto en maya como en español. Pesan en total 515.7 mb, divididos en 5 carpetas.
Portada del libro (imagen tomada de internet)
En la introducción, Francesc Ligorred Perramon comenta:
“Los cinco poetas que ahora se presentan son claros ejemplos de esta evolución lingüística y literaria: Waldemar Noh Tzec es el Noj Balam —el gran jaguar— de los versos mayas y Briceida Cuevas Cob es Je’ bix k’iin —como el sol— su discípula más aventajada; con intenciones culturales propias, la tradicional madurez y la atrevida experimentación de estos dos poetas de la popolnaj-escuela calkiniense de Génali, han construido poemarios desde las trincheras sociales de Chiapas y desde las tribunas congresuales internacionales. Feliciano Sánchez Chan, baldzam de las letras mayas, Wildernaín Villegas Carrillo e Isaac Carrillo Can, escritores noveles y galardonados, provienen, los tres, de las cercanías al put (Punto de Unión Territorial); ese epicentro peninsular —Tekax y Peto— donde las tradiciones mayas están todavía arraigadas a las luchas identitarias del siglo XIX, como si los poetas sintieran en sus conciencias y en sus cuerpos aquellos ecos parlantes y revolucionarios de Noj Kaj Santa Cruz Balam Naj.”
Ejemplo del poema maya-español A na’ – Tu madre, de Briceida Cuevas Cob. Página 22 del libro.
Los audios están agrupados en carpetas con el nombre de cada poeta, son cinco en total. Las pistas mp3no tienen el nombre del poema correspondiente, así que uno tiene que reproducir los audios y buscar el equivalente en el libro. Por ejemplo, en la carpeta de Isaac Carrillo Can, la pista mp3 con el nombre “01 Pista 1” corresponde al poema en maya U síijil t’aan, mientras que el mp3 nombrado “02 Pista 2” corresponde a la traducción del citado poema al español: Nacimiento de la voz. Como en el libro, después de la parte en maya, sigue la parte en español. Todos son enlaces de la nube MEGA, 100% seguros y no requieren contraseña alguna.
Ejemplo de como se debe ver la carpeta con archivos MP3 lista para descargar
O bien, puedes descargar el material del autor que prefieras, por separado (es lo mismo). El enlace para descargar la carpeta con los mp3 de sus poemas está debajo de su nombre:
Es importante mencionar que de preferencia, los audios se deben reproducir exactamente de acuerdo con el orden del texto, según corresponda a cada poeta.
Briceida Cuevas Cob. Fotografía de Patricia Martín Briceño, tomada del libro.
Responsable de la publicación en el blog: William H. Mex
El presente escrito tiene como objetivo indagar en los varios significados que la palabra Mex (me’ex) ha tenido en las distintas lenguas mayas a lo largo del tiempo[1]. Es bien conocido que esta palabra prehispánica es de origen maya y que hoy en día es usada como apellido. Además, se sabe que tiene los significados de ‘barba, bigote’ y ‘pelo’, pero una revisión de los diccionarios y textos coloniales y actuales de la región revelará mucho más acerca de su simbolismo y trascendencia[2].
En la península de Yucatán, poco más de 10,000 personas tienen la palabra de origen maya Mex como apellido: 7,615 en Yucatán, 2,211 en Quintana Roo y 916 en Campeche (de un aproximado de 13,282 personas que lo llevan en todo México) (Imagen 1 y 2). Este apellido ocupa el lugar 61 entre los más comunes de Yucatán y el lugar 34 entre los apellidos de origen maya más usados. En Quintana Roo ocupa el lugar 137 entre todos los apellidos y el 43 entre los de origen maya, mientras que en Campeche el apellido ocupa el lugar 179 entre todos los apellidos y el lugar 51 entre los mayas[4]. Los 10 municipios o ciudades en donde es más común el apellido son: Mérida, Benito Juárez, Hunucmá, Tinum, Campeche, Izamal, Umán, Kanasín, Dzitás y Yaxcabá (ver Imagen 1 y 2).
Imagen 1. Mapa con la distribución de personas con el apellido Mex en la península de Yucatán. Con rojo profundo se indican los lugares con mayor población con el apellido. Tomado de forebears.io.Imagen 2. Lista con las 13 ciudades y municipios donde aparecen más personas con el apellido Mex, por incidencia, frecuencia y rango. Tomada de forebears.io.
Los antiguos mayas no usaban apellidos o nombres tal y como nosotros los usamos hoy en día. Es bien conocido que, tras la conquista de la región de Yucatán en el siglo dieciséis, los monjes franciscanos comenzaron a imponer nombres cristianos a los nativos de la región y que, en muchos casos, el patronímico prehispánico ocupó el lugar del apellido español. Por ejemplo, una persona que usaba de nombre completo Ah kukum Xiu fue bautizado como Francisco de Montejo Xiu. Los mayas retuvieron sus patronímicos en muchos casos, ya que éstos tenían un significado muy importante con respecto a su historia, organización y linaje[5].
Así, se menciona en la Relación de las cosas de Yucatán del siglo dieciséis, con respecto a los mayas de la región peninsular y sus linajes, lo siguiente:
“Que tienen mucha cuenta con saber el origen de sus linajes, especialmente si vienen de alguna casa de Mayapan y eso procuran saberlo de los sacerdotes, que es una de sus ciencias, y jáctanse mucho de los varones señalados que ha habido en sus linajes. Los nombres de los padres duran siempre en los hijos, en las hijas no. A sus hijos e hijas los llamaban siempre por el nombre del padre y de la madre […] Y por eso cuando vienen a parte no conocida (y se ven) necesitados acuden luego al nombre, y si hay alguien (que lo lleve), luego con toda caridad se reciben y tratan. Y así ninguna mujer u hombre se casaba con otro del mismo nombre porque era en ellos gran infamia”[6].
Es de notar que la estructura de los nombres o apelativos de los mayas prehispánicos era muy diferente a la estructura de los nombres europeos y que el concepto de apellido, tal y como lo conocemos hoy en día, no existía entre los mayas.
Los significados comunes de la palabra Me’ex
Basta con abrir el diccionario más común de lengua maya (yucateca) actual para encontrar los significados básicos de la voz me’ex. Ya desde el período colonial se registraron los siguientes términos en el Calepino Maya de Motul y en el Vocabulario Mayathan, del siglo dieciséis:
El primer ejemplo deja en claro que la palabra es un sustantivo, con el significado simple de ‘barba’. En el segundo, tercer y cuarto ejemplo, el prefijo ah (en ortografía actual, aj), como agentivo, sirve para identificar a quien tiene una característica, a quien posee algo, o bien, a quien ejerce alguna acción. En este caso, ah meex (en ortografía actual aj me’ex) refiere a ‘el (individuo) de la barba’ (y en ningún caso a un ‘barbero’)[10]. Las otras traducciones nos dan a entender que también algunos animales (como el yuuk, venado Mazama pandora) podían tener barba o su equivalente (Imagen 3). En diccionarios actuales la palabra aparece así:
me’ex: ‘pelo de algunos animales en la quijada inferior’ [12]
Con base en la revisión de diccionarios de otras lenguas pertenecientes al grupo maya yucateco, se infiere que la palabra pudo referir casi a cualquier tipo de vello del cuerpo humano[13]. Así, por ejemplo, en idioma Itzá encontramos:
me’ex: barba, bigotes
me’ex chiim: ‘pelo púbico de hombre’ [donde chiim es ‘pene’]
me’ex kiyep: ‘pelo púbico de hombre’ [donde kiyep es ‘pene’]
me’ex pel: ‘pelo púbico de mujer, barba de vulva’ [donde pel es ‘vulva’]
me’ex t’uy: ‘pelo púbico de mujer’[14] [donde t’uy es ‘vagina, vulva’]
En idioma Mopán se hallan palabras semejantes, que amplían el rango de significados que hemos encontrado:
En una lengua que no pertenece al grupo yucateco también se encuentra la voz equivalente (cognado). La hoy extinta lengua Ch’olti’ registró en el siglo 16:
Al parecer son todas las lenguas que registran algún equivalente del término[19]. Con eso se puede inferir que la palabra se restringió desde tiempos antiguos a las tierras bajas del área maya, que hoy en día ocupan la península de Yucatán, parte del norte de Guatemala y belice, principalmente.
Imagen 4. Pecarí de collar (kitam)
De esta manera, nos damos cuenta de que me’ex refiere principalmente a los pelos del cuerpo humano o animal que son largos o notorios, pero no tanto como el cabello de una persona. Por eso en el período colonial podemos encontrar el nombre de un poblado yucateco como Mexcitam que significa ‘barba de jabalí’ o ‘jabalí barbado’ (en ortografía actual, Me’ex kitam) (ver Imagen 4) [20]. Otros términos coloniales yucatecos nos acercan a los significados metafóricos de la palabra. Por ejemplo, tenemos:
u meex kin: ‘los rayos del sol’ [21] [con ortografía actual, u me’ex k’iin]
Dado que la palabra kin (k’iin) significa ‘sol’, esta entrada nos da a entender que los rayos solares son el equivalente a las ‘barbas’ o los ‘pelos (faciales)’ del astro rey. Como se verá, es posible que me’ex k’iin haya referido a un tipo de planta.
El término me’ex y su relación con los animales marinos
La palabra también tiene relación con algunos animales. En el contexto de los nombres de seres marinos, algunos textos coloniales y actuales registran los siguientes significados:
mex cay : ‘pulpo, pez’ [donde cay es ‘pez, pescado’]
Es decir, el pulpo es el animal marino que (por sus tentáculos), aparenta tener barbas. El pez araña también se veía como un ser barbudo o de apariencia peluda, aunque no sabemos si este vínculo se debe a otra característica del animal (Imagen 5). Diego de Landa, en su Relación ya mencionada , ya describía a uno de estos peces me’ex, de la siguiente manera:
Imagen 6. Cacerolita de mar
“Un pescado vi en las costas, algunas veces, que por ser de concha todo, lo dejé para poner aquí. Es, pues, del grandor de una tortuga pequeña y cubierto por arriba de una concha delicada, redonda, de hermosa hechura y verde muy claro; tiene una cola de lo mismo de la concha, muy delgada, que parece punzón y larga corno un jeme; por debajo tiene muchos pies y todo lleno de menudos huevos que no tiene que comer de él sino huevos y cómenlos muchos los indios; llámanle en su lengua mex.”[23]
Landa describía al “cangrejo herradura”, también conocido como “cacerolita de mar” (Imagen 6)[24]. Queda claro que diferentes peces, que compartían características (como el aparentar tener ‘barbas’ o ‘bigotes’ o ser “velludos”) entran en la categoría de me’ex.
El término me’ex en relación con las plantas
Ya se ha visto que el término me’ex guarda relación con los vellos notorios del cuerpo humano o animal, describe a los rayos del sol y también a los animales que poseen alguna característica semejante a un bigote o barba. En varias lenguas mayas se han registrado nombres de plantas que usan la misma palabra, para describir una característica notoria. Así tenemos:
El nombre se puede traducir como ‘barba española’ (o barba de extranjero, siendo dzul o ts’uul ‘extranjero’) y describe a un liquen (Ramalina calicaris farinacea, Schaer) encontrado en arbustos de la región de las llanuras de Progreso, Yucatán (Imagen 7).
Su nombre se traduce como ‘barbas de viejo’ (también se le conoce como ‘barbas de chivo’), ya que nuxib es ‘viejo, anciano’ (Imagen 8). Esta planta (Clematis dioica) se describe de la siguiente manera:
“Es una enredadera de 30 pies, abundante en tierras de matorrales cerca de Izamal. El nombre maya es el equivalente del español. El nombre de Chiapas, “Cabeza de vieja” expresa más o menos la misma idea en cuanto a su apariencia. Se dice que la raíz es astringente. Es el “musgo español” del sur de los EE. UU.”[27]
Otros textos de maya Yucateco actual registran las siguientes plantas:
El musgo español es el liquen Tillandsia usneoides, que aparece sobre rocas o árboles, a modo de “barba”(Imagen 9). En el tercer ejemplo, dado que cháak es ‘lluvia’, se entiende que me’ex cháak son las plantas (musgos) que salen cuando llueve, como si fueran “barbas” o “vellos”, pequeños. Otras plantas registradas en la Nomenclatura Etnobotánica Maya son:
me’exmasewal
me’exnuxib (‘barbas de viejo, barba española’)[30]
En idioma Lacandón, la voz me’ex, además de significar ‘barba’, también sirve para describir a varias plantas pequeñas, por ejemplo:
El primer término literalmente es ‘barba o bigote rojo’ (usando el adjetivo chäk: ‘rojo’), mientras que el segundo término significa ‘barba roja del sol’ (Imagen 10 y 11). Es probable que el segundo término designe a la planta en comparación con los rayos del sol, debido a la forma alargada de la misma y a su llamativo color rojo. En la misma lengua, uno de los significados generales de la voz me’ex es el de ‘zarcillo, raíces aéreas’ (aunque literalmente son ‘bigotes’)[32].
El nombre chäk me’ex k’in define a una planta del género caliandria, perteneciente a la familia de las leguminosas (Fabaceae Calliandra calothyrsus Meisn). Su descripción, de acuerdo con los lacandones de Chiapas, es la siguiente:
“Arbusto verde con hojas finas como helechos y flores rojas, tenues y de pompón. Produce vainas de semillas planas de aproximadamente 10 cm de largo por 2.54 de ancho. Suelen ser arbustos o árboles pequeños, aunque algunos pueden convertirse en árboles grandes. Tienen flores con numerosos filamentos largos unidos en la base, las flores emergen en cabezas axilares o racimos terminales. Es una maleza común en la carretera que ocurre en áreas húmedas en la mayor parte de México. Es una «planta indicadora» agrícola para los lacandones del sur”.[33]
Imagen 11. Chäk me’ex k’in. Foto de Suzanne Cook.
Es claro que me’ex también refiere de manera general a ciertas plantas que guardan parecido con el bigote, la barba o los vellos de las personas. En su mayoría son plantas cuyas hojas no son muy abundantes, por lo que dan la impresión de formar “bigotes” poco crecidos y escasamente concentrados (y también parecidos a una “barba”)[34]. Es decir, estas plantas se percibían como los “bigotes” o “barbas” de los árboles.
El término Me’ex como nombre propio en el periodo colonial
Es bien conocido que en el texto colonial Chilam Balam de Chumayel se menciona a un personaje histórico de nombre Ah Mex Cuc o Ah Mex Cuc Chan (con ortografía actual Aj Me’ex Kuk o Aj Me’ex Kuk Chan). El Diccionario Maya Cordemex registra este nombre con la traducción, un poco dudosa de ‘ardilla barbuda de linaje Chan’ y menciona que posiblemente haya sido el fundador de un linaje’[35].
Ya hemos visto que Ah Mex significa ‘el barbado’, pero no es claro lo que significa Cuc. En algunas lenguas mayas el término Kuk refiere a cosas que se pueden enrollar o acomodar, a modo de un bulto de ropa[36], mientras que el término Chan significa ‘víbora, serpiente, culebra’ en diferentes lenguas mayas (pero no en Yucateco)[37]. Pero Kuk también podría significar ‘ardilla’ y podría describir a aquel personaje que tiene la barba o bigote como los “pelos” de la ardilla[38]. Sin embargo, con base en lo que se sabe de los nombres mayas, es más lógico considerar que el nombre está compuesto de tres elementos: el que describe a la persona como ‘barbado’ (Ah Mex), el que correspondiente a su familia (Cuc) y la palabra correspondiente a su posible linaje (Chan). Es decir, este personaje famoso era ‘El barbudo kuk, perteneciente a los Chan’ [39].
Es de notar que Ah Mex Cuc es mencionado como uno de los gobernantes o personajes de élite de Mayapán (ya que ostenta el título ajaw ‘gobernante, señor’) y Ah Mex Cuc Chan es mencionado como uno de los cuatro linajes relacionados con Chichén Itzá en el Chilam Balam de Chumayel (los otros linajes eran Zacal Puc, Holtun Balam y Hochtun Poot)[40]. Algunos autores han interpretado que Ah Mex Cuc en parte semejante a una versión de la deidad Kukulcan (k’u’uk’ul kaan), la ‘serpiente emplumada’[41]. Es un tema en el que aún se debe indagar más con base en los documentos históricos, aunque es valioso observar que la voz Mex, como parte de algún nombre personal, no era muy común.
Con respecto al nombre o linaje Chan, algunos académicos lo han relacionado con grupos “chontales” de la región de Tabasco o bien, con grupo “foráneos” que tuvieron relación con los nahuas del centro de México y que habrían migrado hacia la península de Yucatán en la época Clásica tardía (después del 900 d.C.) o en el Posclásico (hacia el 1200 d.C.)[42]. Hoy en día, Chan es el apellido maya más común en la península de Yucatán. Hay información de que los personajes relacionados con el Ah mex pudieron tener un origen no maya, pero debemos revisar más datos.
¿Podría ser Me’ex una palabra de origen no maya?
Los siguientes párrafos con respecto al origen de la palabra son propuestas en las que aún se debe profundizar. Su lectura debe hacerse con precaución, ya que reflejan en parte pensamientos en voz alta del autor.
De las 31 lenguas mayas de las que tenemos registro, la palabra me’ex solo se encuentra con el significado de ‘barba, bigote, pelo’ en cinco lenguas mayas. De esas, cuatro lenguas pertenecen al grupo yucateco (Yucateco, Itzá, Mopán y Lacandón) y una al grupo ch’olano (Ch’olti’); por lo que se puede proponer que alguna lengua del grupo yucateco prestó la palabra al Ch’olti’ colonial (y tal vez también al Tuzanteco)[43]. El hecho de que la voz me’ex se encuentre principalmente en el grupo yucateco y que sea una palabra rara, diferente a otras voces para nombrar a la barba o bigote en las demás lenguas mayas, hace sospechar de su origen.
En otras lenguas no mayas, como el Nahuatl, encontramos palabras semejantes, que nombran a varios tipos de hierbas. Por ejemplo, el fraile Alonso de Molina, en su diccionario de Nahuatl colonial registró los términos:
Otra fuente de Nahuatl registra términos semejantes:
mexixin: ‘berro de indias o capuchinas (Tropaeolum majus), de la familia de las geraniáceas’ (Imagen 13)
mexixquilitl: ‘mastuerzo, planta que los mexicanos consumían y de cuyo nombre, según algunos autores, habrían sacado el suyo’[45]
Otro diccionario Nahuatl registra como nombre de hierba:
Imagen 12. Mexixin, Mastuerzo común
mixitl: ‘hierba intoxicante, alucinógena, altera el cerebro, posiblemente estramonio (jimson weed)’ (Imagen 14) [46]
No es seguro que estos términos del nahuatl tengan el mismo origen o sean equivalentes, en las respectivas variantes dialectales[47]. En los primeros cuatro ejemplos, la raíz lingüística (es decir, el elemento de la palabra que tiene significado) es *mexix, siendo -in un sufijo y -quilitl la palabra para ‘verdura o hierbas comestibles’. En los últimos dos términos la raíz lingüística es *mixixi, y -tl funciona como sufijo, mientras que xiwitl significa ‘hierba’.
En cualquier caso, las palabras con la raíz *mexix sirven para designar a algunas hierbas (o plantas) y son estas palabras las que guardan más semejanza con el término maya. Ya se ha visto que en Yucateco me’ex designa al musgo español y, especialmente entre los lacandones, sirve para nombrar a algunas plantas pequeñas.
Con esto en mente, se plantean tres opciones: 1.-Que la palabra se haya originado en el grupo yucateco y de allí se prestara al nahuatl. 2.-Que la palabra se originara en el Nahuatl y de allí pasara al maya Yucateco o 3.-Que los términos del maya y del nahuatl no guarden relación alguna y que hayan tenido orígenes diferentes, siendo casualidad su semejanza en pronunciación y significados. Es necesario decir que aún hace falta revisar más evidencia histórica o arqueológica para apoyar alguna de las propuestas, aunque considero que la tercera opción es la más viable, por el momento.
Observaciones finales y pendientes
El significado original y básico de la palabra me’ex designa a todo aquel elemento semejante a una barba o bigote, que sobresale en el cuerpo de los humanos, árboles o animales. Algunos animales, como los venados, jabalíes y pavos, tienen me’ex. Así como las hierbas son el me’ex de la tierra, hay plantas que son el me’ex de los árboles y rocas, mientras que el me’ex del sol, son sus rayos. Dado que las hierbas y plantas pequeñas son el equivalente a los “vellos” o “barbas” de la tierra y de algunos árboles, esta palabra pasaría a designar a las barbas, bigotes o vellos corporales de las personas y animales. Ese es el significado más básico del término. Con el paso del tiempo, me’ex pasaría a designar a ciertos animales de apariencia barbada o velluda. La palabra también designa al pez araña, al pulpo y al cangrejo cacerola.
En el período Posclásico (hacia el 1200-1400 d.C.) la palabra ya se usaba como parte de un nombre, para designar a un personaje masculino ‘el barbado’ o ‘el del bigote’ (Aj Me’ex). Después de usarse como parte de un nombre, me’ex habría pasado a ser un apellido, usado en regiones cercanas a Mayapán y Chichén Itzá principalmente. La palabra es más antigua, y pudo haberse originado (para nombrar plantas) hace unos 1,100 años (hacia el 900 d.C.), cuando las cuatro lenguas del grupo maya yucateco aún no se comenzaban a diferenciar.
En el período colonial (1500-1800 d.C.) se tiene registro de nombres con el apellido Mex en los pueblos de Ixil y Tekantó (como Marcos Mex) y, hacia 1741, aparecen los nombres Ignacio Mex, Antonio Mex, Feliciano Mex y Juan Mex como oficiales de cabildo de lo que es el barrio de San Sebastián, en Mérida, Yucatán[48]. Si consideramos que el apellido se menciona en la época colonial en relación con la ciudad de Chichén Itzá, y que hoy en día el apellido Mex es común en poblaciones cercanas a dicha ciudad, como Tinum, Yaxcabá y Dzitás, es probable que la palabra, como parte de un nombre personal, se originara en esa región de la península (ver Imagen 13).
Imagen 14. Principales ciudades o municipios con presencia del apellido Mex. Con estrella blanca: ubicación de Mayapán; con doble estrella: ubicación de Chichén Itzá. En círculo azul: posible área de origen y difusión del nombre y/o apellido Mex. Mapa de forebears.io, modificaciones del autor.
Aún hace falta un estudio para ubicar exactamente en dónde se comenzó a usar la palabra como apellido (en la época moderna) y su distribución y expansión en la Península de Yucatán. Vale mencionar que aunque hay apellidos Mex en otros estados y países, aún se debe investigar si son palabras con un mismo origen o si la semejanza entre el apellido maya y el de otras regiones es casualidad.
Imagen 15. La palabra Me’ex, representación moderna escrita con los jeroglíficos de los antiguos mayas. Dibujo de Eduardo Puga (2020).
Imagen 16. Distribución del apellido Me’ex en los estados de México (en color fuerte, los lugares con mayor concentración de personas). Tomado de forebears.io.
Imagen 17. Distribución del apellido Me’ex en México por estado, cantidad, frecuencia y rango. Tomado de forebears.io.
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Créditos de las imágenes. Imagen 3: tomada de zoogalaxy.com, imagen 4: autor desconocido (tomada de internet), imagen 5: autor desconocido (tomada de internet), imagen 6: animapedia.org, imagen 7: tomada de internet, imagen 8: página del CICY, imagen 9: wikipedia, imagen 10: fedipedia.org.
Comentario del lingüísta Martín Sobrino Gómez (El español que se habla en Yucatán y otras anécdotas) publicado en Facebook, abril de 2020:
Les diré lo que pienso de la etimología de la palabra me’ex ‘barba, bigote’ en las lenguas mayas. Si nos atenemos a la pura similitud fonética y la aparente relación de significado en las palabras, también podemos encontrar en mam las palabras xhch’ume’xh / xme’xh con el significado de ‘pelo de elote’ (Kaufman 2003), y en el Diccionario k’iche’ de la ALMG (2004) encontramos el término me’x ixim ‘maíz negro’. Con respecto al mam, la forma me’xh parece un buen candidato para tomarla como cognado de me’ex de la rama yucatecana, y tal vez proponerlo como una forma que se puede reconstruir en protomaya. Pero no parece ser así, Kaufman (2003) muestra estas palabras con sus correspondientes cognados en las lenguas de la rama oriental para las que reconstruye *…me’y ‘pelo de maíz’, de manera que, en mam, la /xh/ retrofleja en esa posición es reflejo de la /y/ del protomaya oriental, como lo demuestran las correspondencias de sonido con las otras lenguas de dicha rama, por ejemplo:
k’iche’ tzami’y ‘pelo de elote’
poqomchi’ tzami’y ‘pelo de elote’
mam xhch’ume’xh ‘pelo de elote’
De manera que, si me’xh fuera cognado con el yucatecano, las lenguas yucatecanas mostrarían *me’ey en lugar de me’ex. Comprobémoslo. Para luciérnaga, encontramos en mam las formas xkukxh / kukax (con la retrofleja al final), mientras que en poqomchi’ (Kaufman 2003) y yucateco tenemos:
poqomchi’ kukaay
yucateco kokay/kóokay
Podemos, por lo tanto, descartar esa palabra en mam para considerarla cognado de me’ex. Como ven, en un estudio etimológico siempre se deben tener en cuenta los reflejos de las formas heredadas y las correspondencias de sonidos entre lenguas para estar seguros que no estamos tratando con préstamos o con similitudes azarosas. En este sentido, la forma me’x de me’x ixim ‘maíz negro’ del k’iche’ tampoco sería cognado del me’xh, mam, pero, podemos por el momento intentar averiguar si sí lo es con el me’ex yucateco.
Tenemos que, nuevamente, recurrir a las correspondencias de sonido. En general, donde el yucateco tiene vocales rearticuladas podemos encontrar dos tipos de correspondencias en lenguas de otras ramas. En las lenguas cholano-tseltalanas puede haber correspondencias tanto de vocal corta V como de secuencia de V’V (vocal-corte glotal-vocal), mientras que en lenguas k’icheanas se tiene vocal larga VV, por ejemplo:
Glosa mono espina plátano/mamey
Yuc ba’ats’ k’i’ix ja’as
Tze bats’ ch’ix ja’as
K’ich baats’ k’iix
Con esto, parece que me’x del k’iche’ no presenta la correspondencia esperada, o sea, la vocal larga (algo como *meex). No obstante, hay que notar algo. En Sobrino Gómez (2018, 2015, y pronto profundizaré esto en el Coloquio Yuri Knorosov) explico esta aparente anomalía de las correspondencias regulares entre Yucatecano V’V y Cholano/tseltalano V / V’V. En GLLM las protoformas *CV’C y *CV’VC pasan como CVC y CV’VC, respectivamente, en lenguas cholanas y tseltalanas. En cambio, en yucatecano pasan ambas formas como CV’VC. Ahora, de acuerdo con lo observado en los datos comparativos de Kaufman (2003), todo lo que él reconstruye como *CV’VC en protomaya oriental en k’iche siempre tiene el reflejo CV’C, es decir, se pasa de una secuencia *V’V a una secuencia V’, entonces, hasta ahora no he encontrado (hay que buscarlas) cognadas yucateco-k’iche en las que pueda ver la correspondencia Yuc: V’V / K’ich: V’. Sólo como hipótesis sin comprobar puedo decir que me’x (me’x ixim) del k’iche’ y el me’ex de las lenguas yucatecanas pueden tener relación si suponemos una protoforma *me’ex que se mantuvo así en yucatecano y que pasó como me’x en k’icheano, perdiéndose en las demás lenguas (tal vez también la mantiene el tuzanteco, habría que observar las correspondencias de sonido en esa lengua para saber si es un préstamo o no). La relación semántica entre el significado de la palabra en cada una de las lenguas sería pensar que originalmente se refería tal vez a los pelos del elote negro, o a lo oscuro y/o tupido de la mazorca o algo así, y que de ahí pasó a significar ‘vello’ una vez que el yucatecano pierde la palabra básica que tenía para eso *ism.
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Notas
[1] En todas las palabras en lengua maya, la letra /x/ equivale el sonido /sh/ del español. El apostrofo ( ‘ ) marca una ligera pausa en la salida del aire (cerrando la glotis) al momento de pronunciar la palabra o vocal. Se puede consultar el video “Aprende maya con breves diálogos” (https://www.youtube.com/watch?v=c5EgkTbau2o) para una introducción a la pronunciación de vocales y consonantes del maya yucateco.
[2] Aquí se consideran las siguientes épocas para el estudio de la cultura maya: Clásica (250-900 d.C.), Posclásica (900-1521 d.C.), Colonial (1521-1810 d.C.) y actual (1810 en adelante).
[3] En este escrito, los nombres de textos o libros se presentan en cursivas, al igual que las palabras mayas y otras, que no pertenecen al español. Las traducciones están entre comillas simples (‘…’) y las citas textuales entre comillas dobles (“…”).
[4] Información tomada de https://forebears.io/surnames/mex . Los tres apellidos más comunes de Yucatán son mayas: Chan, Pech y Canul. En Campeche, el apellido maya más común ocupa el octavo lugar y es Chan, mientras que en Quintana Roo, el apellido maya más común también es Chan, pero ocupa el noveno lugar del total de apellidos.
[5] (Quezada 2014). Esto influyó para que en la región se conservaran más los apellidos de origen prehispánico, a diferencia de lo que ocurrió en el centro de México, donde se conservaron menos.
[6] (Rivera 1985:81). Bracamonte y Sosa (2001:354) explica al respecto que “… en la sociedad maya la pertenencia a un linaje definido por el patronímico otorgaba ciertos derechos y obligaciones, pero no explica por sí sola la conducta política, ya que las personas que compartían un mismo apellido se ubicaban en estratos sociales diversos, podían tener o no acceso al ejercicio del poder y también asumían actitudes políticas antagónicas”. Mayapán es una ciudad arqueológica ubicada al sureste de Mérida, fue en el Posclásico (1250-1450 d.C.) cuando alcanzó su máximo esplendor.
[7] (Acuña 2001:40 y 407). También se registra ah chac vac ach meex: ‘barbudo, de larga barba’ (donde chac: ‘grande)’.
[8] (Acuña 1993:139 y 301). La letra /u/ representa el pronombre de la tercera persona, en este caso ‘de él/ella’, la palabra yuc (en ortografía actual, yuuk) refiere al venado temazate, o venado cabrito, que es del tamaño de una cabrilla (Mazama pandora) y al que se le llamaba ‘cabra’.
[10] Otro término registrado en el diccionario colonial es Ah meex ceh ‘cabrón de Castilla baruado’ (Acuña 2001:49). La palabra ceh significa ‘venado’ (en ortografía actual sería Aj me’ex kéej). Ver Acuña 2001:36, 46, 56, para otras frases en relación con el término me’ex.
[13] Las lenguas que conforman el grupo maya yucateco son 4: el Yucateco, el Itzá, el Lacandón y el Mopán. Solo el yucateco se habla en la Península de Yucatán. En total, se tiene registro de aproximadamente 31 lenguas mayas, algunas extintas.
[14] (Hofling y Tesucún 1997:444). El idioma Itzá es hablado en Guatemala, cerca de la región Petén Itzá.
[15] (Ulrich y Ulrich 1976: 129). El idioma Mopán se habla en Guatemala, en la región de Petén y en Belice.
[17] (Hofling 2014:226). El idioma Lacandón se habla en Chiapas, en la región de la Selva Lacandona.
[18] (Robertson et al. 2010:302). La lengua Ch’olti’ se habló en Guatemala y pertenece al grupo ch’olano, junto con los idiomas Ch’orti’, Ch’ol y Chontal. No está emparentada directamente con el grupo yucateco.
[19] Brown y Wichmann (2004:174) registran en tzotzil la voz nex como cognado del protomaya *me’x (vello facial, cabello rubio’, según ellos), pero me fue imposible encontrar en alguna fuente tzotzil esa palabra con el significado por ellos atribuido. Solo aparece como el nombre de una planta. También me fue imposible encontrar en mam la voz me’xh, que igualmente registran como cognado, ya que solo aparece como adjetivo, me’x ‘castaño’. Igualmente, en ixil, kaqchiquel, tz’utujil y mochó me fue imposible encontrar el supuesto cognado. En k’iche’ se ha registrado el término me’x ixim, ‘maíz negro’, pero no es seguro que sea cognado, aunque cabe la posibilidad de que sea un préstamo (ver nota de Sobrino al final de este escrito). Hay que considerar que Christenson (2004:74) recopila mex ‘color de ojos que no sea marrón’ y mex ixim ‘maíz negro’ y otras fuentes recopilan mex como ‘canche’.
[20] (Roys 1957:117). Resulta interesante que, en idioma Tuzanteco de Guatemala, encontremos la palabra me’x, con el significado de ‘marrano de pelaje muy blanco’ (Kaufman 2003:291). Es posible que este me’x esté relacionado con el me’ex del grupo yucateco y que, a razón de la característica de ser velludo del marrano, la voz para ‘barba, bigote’ haya pasado a designar ese animal. En los libros Chilam Balam se registra un nombre de lugar como Tixmex (ti’ xme’ex), tal vez ‘donde hay me’ex’ o ‘lugar de las barbas’, ‘lugar del barbudo’.
[23] (Rivera 1985:167). El jeme es una unidad de medida y equivale a la distancia que hay entre el dedos índice y pulgar. Con “indios”, se refiere a los mayas nativos de la región peninsular.
[30]Chloris elegans H.B.et K. -Grami y Clematis dioica L. -Ranun Chloris virgata Swartz -Grami Tillandsia brachycaylos Schlechter -Brome Tullandsia usneoides L. Brome, respectivamente (ver Barrera et al.1976:111 y 112).
[31] (Baer y Baer 2018:136). Calliandra calothyrsus. La letra /ä/ representa una sexta vocal (que no existe en español), que se pronuncia semejante a una vocal intermedia entre una /o/ y una /u/.
[34] Las plantas pequeñas también pueden ser concebidas como “bigotes”, en maya yucateco actual, como en la frase ku’ukul jok’ik u pak’al Juan, bey u me’ex: ‘unas cuantas plantitas salieron de lo que sembró Juan, parecen sus bigotes’ (Barrera 1980:347).
[37] (Kaufman 2003:638). Chan también podría ser ‘cuatro’ o ‘cielo’, si consideramos otras lenguas mayas, como las del grupo ch’olano. No confundir con la palabra chaan o chan con el significado de ‘chico, pequeño’. En yucateco, kaan ‘serpiente’, es su equivalente.
[38] Aunque la ardilla no aparenta tener bigotes o barbas, a diferencia de otros animales, como el jabalí.
[39] Es decir, Ah Mex Cuc Chan se compone de tres elementos que pueden ser analizados y traducidos por separado: Ah Mex, Cuc y Chan.
[41] (Piña Chan 2013:109). Aunque estos textos fueron redactados en los siglos dieciséis y diecisiete, es posible que contengan información histórica que se remonte unos 300 o 500 antes, es decir, hacia el 1204 d.C. y 1244 d.C., época en la que las ciudades de Mayapán y Chichén Itzá aún estaban habitadas.
[42] (Fox 1987:101). La lengua Chontal es del grupo ch’olano, no relacionada directamente con el Yucateco. Las lenguas nahuas (a las cuales pertenece el Nahuatl) se hablan principalmente en el centro de México (no tienen relación con las lenguas mayas).
[43] Si la palabra me’ex tuviera su origen en otro grupo de lenguas mayas, como el ch’olano (que comprende al Ch’ol, Chontal, Ch’olti’ y Ch’orti’) tal vez se esperaría encontrarla, con esa forma y significado, en varias de esas lenguas o en un grupo completo. Es decir, dado se encuentra en todas las lenguas del grupo yucateco, pero solo en uno del ch’olano, es más probable que una lengua yucateca (tal vez colonial) donara la palabra me’ex al Ch’olti’. El préstamo al Tuzanteco, pudo ser en la época colonial o actual.
[44] (Molina 1571:55). Parece ser Lepidium Virginicum. Es una planta comestible.
[45] (Simeón 1992:271). Con las Indias, se refieren a la región del México antiguo. Los mexicas habrían tomado su nombre de la planta mexixin, tomando la raíz lingüística del mismo *mexix, formando después la palabra mexica. Posiblemente se trate de una etimología popular o mitológica. Al respecto, el cronista y conquistador español Cristóbal del Castillo en su Historia de la venida de los mexicanos y otros puebles e Historia de la conquista, relata que cuando los mexicas llegaron a la región de lo que sería Tenochtitlan: “…después todos los pobladores -los azcapotzalcas, los tepanecas que se llaman en conjunto tlacopanecas, y todos sus súbditos, los coyohuques, los atlacuihuayancalques-, los nombraron mexixquilquani, comedores de mastuerzo, porque comían mastuerzo por hambre” (Navarrete 2001:89).
[46] (Karttunen 1992:149). Aunque la vocal de este término es /i/ en algunas lenguas, es común el cambio vocálico en la pronunciación, donde la vocal /e/ pasa a pronunciarse como /i/ como en mex -> miixi. Cabe remarcar que la diferencia entre vocal corta (mexix) y la vocal larga (de miixii) no se explicaría y también faltaría explicar la variación entre mex y me’ex.
[47] Fray Bernardino de Sahagún, recopiló en Nahuatl colonial la palabra mixitl, como nombre de una hierba pequeña que se usaba para tratamientos medicinales, explicando que también quitaba las fuerzas al cuerpo y hacía perder el habla (Garibay 1969:292). Un diccionario Nahuatl actual de Zongolica, Veracruz, registra: mixixiwitl: ‘planta medicinal’, dícese mixixi (ver Gerónimo et al. 2012:66).
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Aquí puedes descargar libremente el texto y el audio del libro KAN MAAYA YÉETEL MEJEN TSIKBALO’OB Aprenda maya con breves diálogos (Ismael May May, 2013). Este material, publicado por el CEPHCIS de la UNAM, sirve de ayuda para acercarte a la lengua maya-yucateca (peninsular) que se habla hoy principalmente en la Península de Yucatán (incluyendo Campeche y Quintana Roo) en México. El libro pesa 1.66 mb y tiene 136 páginas, el estudio ofrece 6 diálogos breves y sencillos y 816 frases u oraciones de uso común. La primera parte del libro (páginas 15 a la 72) contiene solo el texto en maya, su traducción al español va de la página 73 a la 134. Los 14 archivos mp3 de los audios correspondientes pesan 129 mb y están solo en maya.
Portada del libro
De la introducción (por Michal Brody):
«La técnica de este libro es tan sencilla como original. Por medio de seis diálogos cortos y su ampliación con frases, en la misma forma pero con variaciones controladas, los lectores pueden ver y aprender la estructura de la lengua sin fastidiarse con jerga ni explicación. Con ayuda de la comparación y la práctica, los lectores pueden aumentar su comprensión de una manera más natural que la que se presenta en la pedagogía tradicional. Además, en cada capítulo se introducen palabras útiles en su contexto normal – la plática – para ampliar el vocabulario.»
Los audios en el orden en que deben aparecer en la carpeta de Mega
¡ojo! el segundo enlace lleva a una carpeta con 14 archivos mp3 que pesan 129 mb, tienen una duración total aproximada de 55 minutos. El audio es solamente en maya. Están nombrados de la siguiente manera : NÚMERO.CONTENIDO.PÁGINA. Por ejemplo, el archivo 01 contiene el audio de Consonantes y Vocales y corresponde a la página 13 del libro. El archivo 02 corresponde al Diálogo 1 y a las páginas 15-17 del libro. El archivo 03 es del primer grupo de Frases que van después del diálogo 1 (D1), numeradas de la 1 a la 156 y corresponde con las páginas 18-24 de la parte maya y 80-85 de la parte en español (y así sucesivamente).
Es importante mencionar que los audios se deben reproducir exactamente de acuerdo con el orden del texto. El material en formato de video también se puede consultar libremente en YouTube, en el canal Filosofía Maya. Son 38 videos (audio solo en maya, texto simultáneo en maya y español), con un formato diferente al original : https://www.youtube.com/playlist?list=PLn9ogpLPtIC7zgZRbz8iHpv_q0ZnnBiaG
De los créditos: Todo este trabajo fué escrito por Ismael May May. Personas que colaboraron: Cesar David Can Canul, Lizbeth Ahinoan Carrillo Can, Adolfo Cob Baeza, Leónides Chan Ek, Rosana Beatriz Ek Chablé, Sary Lorena Hau Ucán, Hilaria Maas Collí. Centro penínsular de humanidades y ciencias sociales CEPHCIS, Coordinación en humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.
Responsable de la publicación en el blog: William H. Mex
Tal cii u cimil uinic, u cheeh uinic, u zizil haa; tal cii tu cimil uinic, tu cheeh uinic, tu zizil haa ‘natural le es al hombre la muerte, natural le es la risa, y natural le es al agua la frescura; natural le es al hombre morir, natural le es reír y natural le es al agua enfriar’[1]
Introducción
Las lenguas mayas son ricas en metáforas y dicciones relativas al fallecimiento humano. Este escrito hace una breve revisión de las palabras y términos relacionados con la muerte en el período colonial (siglos 16 y 17) entre los mayas de la península de Yucatán, con miras a indagar en su permanencia y trascendencia. A grandes rasgos, los términos se pueden clasificar en los que refieren a la muerte de manera más o menos literal, los que refieren a la pérdida del aliento vital o de alguna entidad anímica y los que refieren al enterramiento o al ingreso del cuerpo del difunto hacia el “inframundo”. Es bastante llamativo que varias de las metáforas del período colonial tienen un antecedente en las inscripciones del clásico prehispánico (250-900 d.C.), aunque algunas también reflejan influencia europea temprana desde la época del contacto (siglo 16).
Acerca de la muerte y la metáfora
Es preciso dejar en claro algunos conceptos antes de iniciar el análisis. En primer lugar, es bien conocido que todas las lenguas del mundo tienen metáforas relacionadas con la muerte. Ya sea el clásico estirar la pata de los hispanohablantes, el del español mexicano petatear, hasta el anglosajón kick the bucket (‘patear el cubo’ [recipiente]), el análisis de las metáforas nos revela un aspecto cultural e histórico único de los hablantes.
En este texto, la metáfora se define como “una figura retórica o figurativa en la cual aspectos de una cosa se adscriben a otra”[2]. Muchas de las metáforas aquí analizadas no se conciben como formas elevadas de comunicación ya que en la mayoría de los casos son representaciones normales para expresar varias ideas. Además, en la vida cotidiana, los hablantes (de cualquier lengua) no piensan ni en la construcción ni en el sentido literal de lo que entendemos nosotros por metáfora[3]. Lo que ayuda a comprender la metáfora en muchas ocasiones es el análisis de los elementos que constituyen una palabra u oración.
No se profundizará en todos los aspectos relacionados con la muerte entre los antiguos mayas yucatecos, sólo se le dará prioridad al aspecto semántico de las palabras y oraciones. Para el interesado en el pasado prehispánico, puede consultar algunos de los trabajos que han servido como guía para escribir este ensayo, como los de Ruz (1968), Eberl (2005), Fitzsimmons (2009), Scherer (2015), Tiesler y Cucina (2007), Ruz y otros (2003), Malvido y otros (1997) entre muchos más.
Nota: la ortografía colonial para la lengua maya presenta diferencias con respecto a la ortografía moderna. Las equivalencias son las siguientes: c = k; k = k’; chh = ch’; th = t’; z = s (ç) ; dz = ts’ / tz’; pp = p’; u = w (ante vocal); h = j (nunca es muda) y la x = sh del español (en todos los alfabetos mayas). Los tonos, vocales rearticuladas y altos glotales de las vocales no se representan en el maya colonial[4].
La muerte y los muertos. Término básicos
El primer tipo de términos deriva o usa palabras relacionadas con la ‘muerte’ o con ‘morir’. De esta manera, en maya yucateco moderno kíimil es ‘morir’ o la ‘muerte’, kíimsaj es ‘matar’ y kimen es el ‘muerto’[5]. La raíz de esos término es *kíim o *kim, la forma antigua (del protomaya) es *kam y tiene equivalentes (es decir, cognados) como cham, chäm, kam o kyim, que en otras lenguas mayas forman voces relacionadas principalmente con ‘morir’ o ‘matar’[6].
El análisis de los siguientes términos se basa en lo contenido en el Vocabulario Maya Than (Acuña 1993) y el Calepino Maya de Motul (Acuña 2001).
En maya colonial encontramos ah cimil y cimen como ‘difunto o muerto’ y también como ‘enfermo, o el que ha de morir’; y a veces significa ‘el que murió’. Cimil, como nombre genérico también era ‘la enfermedad’ y ‘estar enfermo’, ‘morirse, fallecer y finar’, así como ‘cosa muerta, que murió’. También ah cimilal y cimlalob se registran como ‘muertos, difuntos’[7]. Con base en estas palabras se forman términos compuestos como zac cimil ‘hacerse mortecino o fingir estar muerto’, que usa la palabra zac (‘blanco’) con su acepción de ‘falso, artificial’. De manera parecida, tenemos los términos cim cim och ‘el que finge estar muerto, como la zorra’, que usa la voz och ‘zarigueya’ y que aparece también como cim cim och u cah ‘házese muerto o mortezino’[8]. En este caso, el comportamiento humano se compara con el comportamiento animal.
Otros términos compuestos semejantes son ah cimil uenel ‘gran dormilón, que duerme como muerto’ (que usa la voz uenel ‘dormir’), ah tutuz cimil ‘el que se haze muerto o lo finge’ (que usa la voz tuz ‘mentir’) y cimenach ‘perezoso y muy descuidado, que anda como muerto’. Otras dicciones relacionadas con la raíz lingüística *cim son che tun cimil ‘muerte súbita y repentina, y morir así’ y cimen tun ‘muerto está ya’.
Hay otro tipo de voces que no hacen uso de las palabras ya mencionadas, pero refieren también a morir. Uno es zaatal ‘perderse, destruirse y acabarse o morirse’, y también ‘desaparecer o desparecerse’. Otro es zipil ‘morirse’, al parecer derivado de zip ‘librarse o soltarse de algún oficio o cargo’. Hidz aparece como ‘pasamiento de muerte, desmayo mortal y parasismo, y temblar la carne quando muere’ y también en el término u hidz cuxtal ‘el fin de la vida’. Otro más deriva de la voz lah ‘fin o cabo’ y se expresaba como u lahen ‘muérome, quiérome morir, estoy al cabo’.
Este primer grupo de términos no presenta mayor problema y seguramente tiene equivalentes en otras lenguas mayas y mesoamericanas. Algunas expresiones se pueden entender por los mayahablantes de hoy en día, aunque ya no se usen de manera común. Cabe mencionar también que los términos chami’ ‘murió (el/ella)’ y chamay ‘murió (el/ella)’, eran de uso muy común en la época prehispánica y normalmente se representaban con el logograma CHAM, que representa una calavera humana (ver figura1)[9]. La muerte era uno de los eventos más importantes entre los personajes de élite prehispánicos y muchos monumentos tienen registro de su conmemoración.
Figura 1. a) lectura chami‘; b) lectura chamay. Dibujos de Markus Eberl (2005) y Linda Schele (Famsi), respectivamente
La muerte y la pérdida del aliento vital
El segundo grupo de términos refiere a la muerte como consecuencia de la pérdida del aliento vital o de algún componente anímico.
En primer lugar, tenemos benel ik ‘morirse’, que usa el verbo benel ‘irse’ y el sustantivo ik ‘aliento’, por lo que puede traducirse como ‘perderse el aliento’. La voz ik se traducía como ‘aire o viento’ y por extensión era el ‘anhélito, resuello y soplo que uno echa por la boca’, además de ‘espíritu, vida y aliento’. Con la ortografía actual es iik’ y hoy en día se le da la acepción de ‘aire, viento’, ‘aliento, respiración, hálito’ y ‘espíritu, vida’, además de nombrar a ‘cualquier tipo de enfermedad cuya causa no ha sido determinada y que la gente llama aire’[10]. Otro término colonial muy semejante al anterior es binam yik ‘murióse; fuésele el espíritu o el alma [a él o ella]’, que usa binam, participio de benel ‘ir’, por lo que literalmente sería ‘está ido su espíritu/alma’. En estos casos la metáfora implica que la pérdida del aliento es igual a la muerte y lo que se está usando es una alegoría, dado que los elementos tienen un significado simbólico.
También tenemos lah pach ik ‘boquear el que muere’, que literalmente es acabarse (lah) el último (pach) aliento (ik). Muy similares son los términos tzutz ik y hahak ik, ambos traducidos como ‘boquear el que muere’, pero el primero usa la voz tzutz ‘cerrar algún agujero’ y el segundo hak, al parecer entendido como ‘turbarse’, pero relacionado también con hak ik ‘suspirar’. Otros términos son xulul cuxtal y xulul ik ‘morirse’, traducidos como ‘acabarse la vida’ y ‘acabarse el aliento’ respectivamente; ambos usan la voz xuulul, que por sí sola podía significar ‘acabarse, como el camino y lo que se mide, y fenecerse o tener fin’.
En el texto colonial conocido como Chilam Balam de Tizimin hay otro ejemplo de la pérdida de los elementos anímicos del ser humano en relación con la muerte. En una sección podemos leer: ca ix sati yol ca ix sati yik, que se traduce como ‘y entonces se perdieron sus ánimos, entonces se perdieron sus alientos’[11]. Aunque es posible que la pérdida del ol, que es el ‘corazón formal (no material), voluntad, gana, energía anímica’ y del aliento vital (ik) se concibiera como la ‘aniquilación de la vida’ en esa época, también debemos notar que en los diccionarios coloniales y en las inscripciones clásicas, solo la pérdida del segundo elemento equivalía a la muerte. Incluso en la actualidad, la pérdida del óol no implica la muerte del individuo[12]. Un análisis más profundo, que no se realizará aquí, podría aclarar esa cuestión.
Finalmente, en las inscripciones jeroglíficas del clásico encontramos los antecedentes más antiguos de esta metáfora de muerte. De uso común era la frase k’a’ay u sak ik’al ‘se desvaneció su blanco aliento’ a veces leída parcialmente como k’a’ay u-T533/T535-ik’al o k’a’ay u ? ik’al (con algunos signos de incierta lectura)[13]. En cualquier caso, no cabe duda de que el término refiere a la pérdida del aliento vital y por extensión a la muerte (imagen 2). Además, en la iconografía clásica era común representar el aliento humano mediante volutas o cuentas de jade y flores, ubicadas frente de la nariz o boca de los seres vivos, de tal manera que la ausencia de estos elementos se relacionaba con la muerte o expiración del individuo[14].
Figura 2. a) Lectura K’a’ay u-T173 sak? ik’al; b) lectura k’a’ay u ? sak? ik’al. Dibujos de Mark Van Stone (2001) y Linda Schele (FAMSI), respectivamente
Dos metáforas de muerte y guerra
Así como hay metáforas que refieren a la muerte natural, también hay referencias a la muerte en guerra o en batalla. Como se verá, estas también tienen un antecedente en las inscripciones del clásico.
Las primeras dicciones coloniales son uiil tok y uiil halal, ambas traducidas como ‘matanza grande haber en la guerra y hacerse ésta’. Significan respectivamente ‘el alimento del pedernal’ y ‘el alimento de la flecha’ [15]. Como bien notó Lacadena (2002, 2009) el antecedente de esta figura literaria se encuentra en la Estela 23 de Naranjo (Guatemala), en un texto tallado en piedra casi mil años antes que los vocabularios mayas coloniales. Una sección del monumento se puede leer como wi’aj u tok’ u pakal, traducido como ‘el pedernal y el escudo se alimentaron’. El tok’ ‘pedernal’ y el pakal ‘escudo’ parecen representar un difrasismo, entendido como ‘armas’ y a veces, ‘ejército’. La metáfora más obvia es que las armas de guerra se concebían como seres vivos que necesitaban ser alimentados por la sangre humana, pero también indica que la guerra se relacionaba con la obtención de sustento y con la cacería.
Aunque es posible que ambas dicciones formen un difrasismo, es decir, que uiil tok y uiil halal en combinación den lugar a un tercer significado distinto (‘matanza grande…’) hay que notar que en el Vocabulario Maya Than se presentan por separado. Además, el pedernal (tok) es un elemento que forma parte de la flecha (halal), no son dos elementos separados, como el escudo y el pedernal (un armamento de defensa y otro de ataque), que se mencionan en el clásico. Solo uiil tok ‘el alimento del pedernal’ o uiil halal ‘el alimento de la flecha’ podían significar ‘matanza grande haber en la guerra’ entre los mayas yucatecos coloniales. La metáfora también implica un grado de personificación, entendida como “la atribución de comportamientos, sentimientos o acciones propias de los seres animados a entidades inanimadas”[16]. Las armas comen y su alimento es la sangre humana.
Un segundo ejemplo de exaltación lo encontramos en la frase colonial bancunah tzekel, traducida como ‘morirse muchas personas’, pero que literalmente es ‘formar montones las calaveras’. El antecedente clásico de esta expresión se halla en la escalera jeroglífica de Dos Pilas (Guatemala), monumento en donde se puede leer que después del derribo del pedernal y el escudo del gobernante Nun u Jol Chahk, a continuación ocurrió que: nahbaj u k’ik’el, witzij u jolil ‘se convirtió en mar su sangre, se hicieron montaña sus cráneos’ de un grupo de personas de «las 13 provincias”[17]. Este tipo de figura literaria, que tiene como función enaltecer un acontecimiento, objeto, personaje o sentimiento, se conoce como hipérbole[18].
Cabe mencionar que expresiones como multun tzek ‘montón de calaveras’ también son mencionados en otros textos del Yucatán colonial[19].
Los lugares de muerte y el proceso de enterramiento
Los textos coloniales también nos informan sobre el proceso de enterramiento, los lugares de entierro y el simbolismo de algunas de estas acciones.
Las ‘bóvedas o cuevas en que enterraban a los muertos’ se llamaban hobon tun ‘piedra hueca’, aunque es de notar que algunas fuentes antiguas registran hobonel como ‘vientre’. Es posible que estos lugares de entierro se concibieran como vientres simbólicos. La práctica de depositar restos humanos en cuevas es algo que se ha confirmado mediante estudios arqueológicos. Kocheb o kochob eran las ‘andas en que llevan a los muertos’, es decir, las plataformas de madera en que se asentaba el cadáver y mucul era la ‘tumba’, voz que también refiere a ‘cubrir’ algo. De allí expresiones como kochtex cimen ti mucul ‘llevad así el muerto [a la tumba]’.
También se registraron las expresiones muc cimen; oczah ti luum como ‘enterrar muertos’, la segunda de manera más literal traducida como ‘meter a la tierra (el cadáver)’. U tepp cimen era la ‘mortaja’ o bien, ‘el envoltorio del muerto’. La práctica del amortajamiento, si bien no es exclusiva del área maya ni de Mesoamérica, también se ha registrado en la iconografía del clásico (imagen 3) y por medio de los vestigios arqueológicos.
Figura 3. El cuerpo amortajado de un gobernante que yace sobre una banca de piedra, mientras el aliento vital escapa de su boca. La figura del mono indica el rumbo este, hacia donde se orienta la cabeza. La iconografía refiere a la montaña y el agua. Cerámica del clásico temprano, Petén, Guatemala. Dibujo de Simon Martin (2006).
Para terminar, mencionaremos una oración bastante interesante: chikintan cunox u pol cimen ‘poned así la cabeza del muerto [hacia el poniente]’. Esto nos hace ver que la tradición cristiana-europea de colocar la cabeza del muerto en esa posición ya había arraigado en las costumbres de esa época, ya que en la iconografía maya clásica se hacía énfasis en el rumbo este, lugar de (re)nacimiento del sol y por ende, del gobernante maya.
Comentarios finales
Hemos visto que algunas expresiones de los antiguos mayas comparten cosas en común con las usadas en la actualidad, aunque otras, seguramente de contextos más específicos, no sobrevivieron. Es claro que el uso ritual de las palabras, en contextos de guerra o de muerte ritual-social, influyó para el desarrollo de las metáforas. Los términos que refieren a la muerte como la pérdida del aliento o de alguna entidad anímica son de origen prehispánico y pueden rastrearse en las inscripciones clásicas, en los diccionarios coloniales y en algunas lenguas mayas actuales. Aunque no sobrevivieron en maya yucateco actual, las frases equivalentes a ‘perder/destruirse el aliento (vital)’ si sobreviven en lenguas como el tzotzil, tzeltal, ch’orti’ y tojolabal. Otros términos registrados en maya clásico son ochi’ ha’ ‘entró en el agua’, ochi’ bih ‘entro en el camino y ochi’ witz ‘entró en la montaña (todos como ‘murió’), pero en lenguas mayas actuales no sobrevivieron sus equivalentes. Valdría la pena investigar por qué algunos términos prevalecieron y otros no.
Es preciso mencionar que en algunos casos es difícil saber si algunos términos registrados en épocas coloniales son de origen prehispánico o si son una adaptación temprana de las ideas europeas. En dado caso, mientras más material (lingüístico, arqueológico, histórico) se tenga, más seguridad se tendrá de la supervivencia o extinción de una determinada tradición. Aún se pueden profundizar en varios de los temas aquí tocados, que seguramente son comunes a varios de los pueblos mesoamericanos.
Al estudiar el tema de la muerte no debemos olvidar que la tradición funeraria del siglo 16 en el área maya se adaptó rápidamente, como bien nos demuestra el término recopilado para la ‘Fiesta de Todos Santos’: u Molay Sanctoob.
____________________________
Recreación del ajuar funerario de la Tumba 4 de la estructura 2 de Calakmul, Campeche, probablemente perteneciente a Yuhknom Yihch’ak K’ahk’. Clásico tardío, Museo del Fuerte San Miguel.
Anexo. Algunas frases y oraciones coloniales relacionadas con la muerte, tomadas del Calepino Maya de Motul y del Bocabulario Maya Than (Acuña 2001 y 1993).
ah cimil u uilal uinic ca zihi ‘para morir nació el hombre’ ppoloc ci, dzedzec ci, bin cimic tu lacal agora sea grande (o gordo), agora sea pequeño, todos han de morir bala xan ta cimil? ¿cómo te tardas tú en morir?;¿cómo no te lleva la muerte? canil cuxaan, u canil cuxaan pasamiento y agonía de muerte, y el que está cercano a ella. bin tac cimil a uokol ti ma kahan tech vendrá la muerte sobre ti sin sentir. dze mucut la casa de los muertos, en que están las ánimas. dzib olaan cimil tu men es deseada la muerte por él ma mac vchac u hech tic cimil ninguno puede hurtar el cuerpo a la muerte, ni escaparse de morir. ixma kin bin talebal cimil c okol sin pensar vendrá la muerte por nosotros, o sobre nosotros u kintzil a cimil la hora de tu muerte kuchaan en tin kin ya estoy cercano a la muerte; quiérome morir ma naan u nuucul u kintzilil cimile no tiene quándo la hora de la muerte; no ay saber quándo será. muchhaan v bacel in yum muerto está mi padre; amontonados están sus huesos baci a pay kak a uokol no llames, no trayas el fuego sobre ti; esto es, no busques tu muerte o daño. tac in cimil, tu dzib uol paréceme que me quiero morir, que se acerca mi muerte thal cabal el que está muy enfermo y a punto de muerte, que no se menea en la cama u taah haab lo que sucede de trabajos, hambres, muertes o pestilencia, dentro de un año. xeth ol yr sin miedo a la muerte o a otra cosa como desesperado, o desear morir che cimil morir niño, o de tierna edad; ‘morir tempranamente, sin aviso’ kuchbal en tin kin a punto estoy de morirme, que poco me falta. ocol kin ti morirse algún viejo, o estar para morir ool v cimil vinic la: a punto está de morirse este hombre. xuupul ti cimil, haayal ti cimil Acabarse el pueblo por muerte zataan ol; zataan ik ‘aturdido, sin sentido, como muerto’ anat ti u utzul cimil ayudar a la buena muerte
Notas
[1] Refrán recopilado en el Calepino Maya de Motul, traducción propia; ver Acuña 2001:531
[13] Ver Lacadena 2013:40; Eberl 2005:47; Fitzsimmons 2009:28-30; Kettunen 2005:285-295; Schele y Looper 1996:18-21. Los signos marcados con un T y un numeral indican la clasificación según el catálogo de Thompson.
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Este breve texto hace una revisión de los distintos significados que la palabra píib / piib ha tenido dentro de varios contextos en la región maya. Si bien es conocido que la voz pib se usa en la actualidad principalmente por hispanohablantes para designar a un tamal grande preparado en fechas cercanas al Día de muertos, en un principio, la palabra designaba a otra cosa. Como se verá, los orígenes de la palabra se encuentran en las inscripciones jeroglíficas del siglo siete de nuestra era, pero sus significados también se infieren en textos coloniales y, en la actualidad, la palabra sigue teniendo cambios interesantes.
El término pib en el período colonial (siglos 16-18)
En las primeras dos partes del trabajo, se hace una revisión de las palabras y términos relacionados con la voz píib / piib en la mayoría de los diccionarios y fuentes coloniales y actuales de las lenguas mayas, así como en algunos trabajos etnográficos. No se pretende hacer un análisis profundo de los términos relacionados con el día de muertos, más bien, se revisan las varias fuentes de los textos antiguos para darse una idea de los cambios de significado de una sola palabra.
Una de las fuentes escritas con caracteres latinos más antiguas del área maya es el Calepino Maya de Motul. Este diccionario, que recopila términos del maya yucateco principalmente de finales del siglo 16, registró la voz pib como sustantivo: ‘baño o temazcal en que se purificaban las parturientas o recién paridas, y el hornillo en que se asaban calabazas, carnes, etc., debajo de tierra’, y también como verbo: pib ‘asar debajo de tierra carne, calabazas, etc.’[1]. También registra la voz pibaan ‘cosa asada debajo de tierra en los hornillos dichos pib’ y pib bil o pibil ‘lo asado debajo de tierra en los tales hornillos pib’. El Bocabulario Maya Than, casi de la misma época, también recopila voces parecidas: pib ‘baño en que entran las indias recién paridas y otros enfermos’; pib ba ‘bañarse en este baño’ y pan pib ‘hacer el horno en que se cuecen gallos y gallinas debajo de la tierra’, entre otras voces (esta última dicción usa la voz pan ‘excavar’)[2].
Otro término interesante que registra el Bocabulario es pib cab ‘cama de puercos, citames o de casta, que hacen’. Es interesante que, en este caso, ‘cama’ es igual a lo que se conoce como ‘barbacoa’, por lo que la dicción recopilada refiere a la barbacoa de puerco, que es el antecedente de la famosa cochinita pibil, como bien remarca René Acuña (1993).
Cabe indicar que uno de los sufijos usados en estos términos es -aan, que, añadido a la raíz del verbo (pib) sirve para formar el participio ‘asado, asada’. El mismo sufijo aparece en otras palabras mayas como dzibaan ‘escrito’, alaan ‘dicho’ y mizaan ‘barrido’. Otro sufijo es –bil,que forma participios a partir de verbos transitivos, como en el caso de kakbil ‘cosa asada’, caxanbil ‘cosa hallada’ y por supuesto, mucbil ‘cosa enterrada’ (palabra que aún se usa en términos compuestos como mucbilpollo) (ver Smailus 1989). Al final de este trabajo se ponen otros ejemplos del uso de la palabra en distintas oraciones[3].
Con esto queda claro que los significados principales de pib eran ‘horno subterráneo’, ‘baño (edificio) de vapor’ (usualmente conocido como temazcal) y también ‘asar bajo la tierra’.
Otra fuente fidedigna recopilada con caracteres latinos alrededor del siglo 18, donde se menciona la palabra pib, es el texto esotérico conocido como Ritual de los Bacabes. En el folio 180, en una sección relacionada con los conjuros para apaciguar las enfermedades, se menciona un ‘texto [o palabras] para el enfriamiento del pib’, en maya colonial: u thanil u siscunabal pib lae. El texto hace una analogía entre apagar el horno subterráneo con agua y calmar la enfermedad del cuerpo humano. En una sección declara: “¿serán trece mis cántaros de agua de cenote? Trece son mis medidas de agua de granizo que se filtraron en la laja”. Sería interesante profundizar entre el uso del pib en ese contexto, seguramente relacionado con el temazcal para el tratamiento de enfermedades y dolencias[4].
El famosísimo Chilam Balam de Chumayel, texto del siglo 17, en una sección relacionada con los acertijos y el lenguaje suyua, también menciona varias comidas ‘cocidas en el pib’. Por ejemplo, se comparan los huesos enterrados del padre con la mandioca que se pide cocida así:
he x lic u katice lay tz’iine pibbil [subrayado mío]
‘lo que está pidiendo es la mandioca, horneada bajo tierra’
De aquí se deduce que pibil tz’in la ‘mandioca asada’, es algo que se consumía desde tiempos antiguos. En otra sección se compara el tronco del henequén con la cabeza del cerdo silvestre (kéek’en, con ortografía actual):
he x lic u katice u pol keken[e] pibbil [subrayado mío]
‘lo que está pidiendo es la cabeza del cerdo silvestre, horneada bajo tierra’
También se menciona al macal o ñame (cocido bajo la tierra), como pibil macal y la mazorca de maíz (también cocida), como pibil nal. Con estos ejemplos mencionados, es claro que el significado antiguo más común de pib era ‘horno subterráneo’ y ‘cocer en el horno subterráneo’, según las fuentes alfabéticas mayas de la etapa colonial.
Elaboración de un horno subterráneo -píib- en una comunidad maya yucateca en la actualidad (foto de Salazar y otros, 2012)
Los significados de pib en las lenguas del grupo yucateco actuales
El significado de pib, con ortografía actual píib, piib o incluso pii’, se ha conservado en las cuatro lenguas que conforman el grupo yucatecano: yucateco, lacandón, itzá y mopán[5].
El diccionario de la Academia de la Lengua Maya de Yucatán registra píib (con vocal con tono alto -íi-) como ‘horno hecho bajo tierra a modo de foso para cocer la carne o el pan’ y también como ‘cocer debajo de la tierra’. También registra píib ‘asar a las brasas’ y píib ‘barbacoa’. Otra entrada anotó pib como ‘horno hecho en tierra a modo de foso para carne o pan; la barbacoa u horno subterráneo’. El Diccionario Maya Cordemex recopiló pib como ‘horneado, cocido bajo tierra; en el centro de México se diría hecho en barbacoa’ y también pibi wah (con ortografía actual, píibil waaj) con la definición de ‘pan de maíz que tiene forma de disco, grueso, en su interior se coloca carne de puerco o de gallina y puerco, la masa lleva manteca y sal; se cuece en horno subterráneo, envuelto en hojas de plátano; esta comida se hace especialmente en Todos Santos’ [énfasis mío]. Esto indica que el nombre completo del célebre tamal es píibil waaj ‘tamal horneado (bajo la tierra)’.
Una fuente yucateca de Hocabá (1998) registra la variante píi’ (que omite la consonante -b- en la pronunciación), así como algunos significados relacionados con otros, ya mencionados: píib o píi’t ‘enterrar, cocinar en horno de pozo’; j-píib ‘(cocinero) enterrador’ y x-píib ‘(cocinera) enterradora’[6]. Es llamativo que esta fuente también registre píib como ‘tamal grande para los finados’.
Otras lenguas del grupo conservan significados parecidos. En lacandón, ha sido registrado píib ‘horno, horno de pozo’ y también píibtik ‘hornearlo’. En itzá, piib se ha recopilado como ‘horneada’ y pii’ o piib como ‘hornear’. Finalmente, en mopán, la forma que sobrevive es pib ‘horno; horno en la tierra (subterráneo)’. Aunque por el momento no dispongo de información más amplia acerca de los alimentos y la cocina de estos grupos, seguramente aún se prepara entre ellos algo parecido al píibil waaj de la península de Yucatán.
Como se ha visto, el significado que predomina es el de ‘horno (subterráneo)’ y ‘hornear bajo tierra’. Algunos estudios etnográficos del siglo 19, como el de Brinton (1883) cuando mencionan “la conmemoración de la comida de las almas”, aluden también a los tamales que eran horneados bajo tierra. Alice Dixon, en su breve trabajo de 1885, también menciona el término hanal pixan “comida para las almas”, y el tamal, diciendo que se elaboraba pibil ‘cocido bajo tierra’, y que podía tener carne de pollo o puerco. Ninguno de los dos menciona el pib solo como ‘tamal’. El Diccionario de Mejicanismos de Ramos I Duarte (1898), que recopila varias voces mayas de uso común en el español de la península de Yucatán, tampoco registra pib como ‘tamal’. Cabe mencionar que John L. Stephens, al referirse a la Fiesta de Todos los Santos de la región de Mérida, en fechas fechas cercanas a 1843, menciona el término mukbipoyo (mucbilpollo) en referencia a un tamal grande cocido bajo tierra, que llevaba carne de cerdo y aves de corral, y que todos comían en esos días**. Pero tampoco menciona el pib.
La voz píib o pib ha pasado a ser usada y popularizada para designar al tamal grande elaborado en fechas cercanas al día de muertos, principalmente entre hablantes del “español yucateco”. El diccionario del INEA (publicado en el mismo año que el de Hocabá, 1998) registra, además de los primeros dos significados mencionados, el tercero, píib: ‘pan de maíz relleno con carne o frijol’. Sin embargo, aunque podría parecernos que el uso de píib como ‘tamal’ es muy reciente, algunos estudios sugieren que ya se usaba así desde hace algún tiempo. Santiago Pacheco Cruz, en sus trabajos de 1946 y 1947, menciona que en la región yucateca ya se usaba la palabra pib para designar al tamal, en una fecha cercana a 1924, al parecer entre hispanohablantes. Pero curiosamente, el mismo autor, en su Diccionario Verdadero del Idioma Maya (1969), solo menciona pib con los significados de ‘hornear’ y ‘horno’. Trabajos como los de Villa Rojas (1987) y Redfield y Villa Rojas (1934) solo mencionan pib con los significados de ‘horno’ u ‘hornear’ y también muchos alimentos y varios tipos de tamales -waaj- que se preparaban en hornos subterráneos penínsulares. Diccionarios el español yucateco modernos, como el de Güémez (2011), mencionan pib con los tres significados.
Con los datos ya revisados, se infiere que fue a principios del siglo pasado cuando la voz pib, para designar al ‘tamal de día de muertos’ comenzó a popularizarse entre hispanohablantes, hasta llegar a la actualidad, donde la palabra píib usualmente trae a la mente el alimento, y no tanto al lugar de cocción (horno) ni al verbo (aunque las personas cultas si conocen los dos significados). Como se verá a continuación, algunas fuentes prehispánicas de hace más de 1,300 años también registran la palabra pib, pero en otros contextos.
Los píibil waaj envueltos. Imagen tomada de redes sociales.
El término pib(nah) en las inscripciones clásicas mayas (600-700 d.C.)
Tenemos por lo menos dos ciudades con inscripciones jeroglíficas donde se mencionan los antecedentes de las palabras coloniales y actuales ya revisadas y las inscripciones datan de la segunda mitad del siglo 7[7]. En Palenque (Chiapas), en las inscripciones del Templo de la Cruz, del Templo de la Cruz Foliada y en el “Altar del cráneo” se menciona el recinto interior de los primeros dos edificios como el pibnah o pibnahil de los dioses del gobernante K’inich Kan Bahlam, en los años 684 y 692. La lectura de la sección es clara: u-pi-bi-NAH-li, que se transcribe u pibnahil y se traduce como ‘es el templo de baño de vapor de…[los dioses]’ (ver Imagen 3).
Imagen 3. Sección de la alfarda del Templo de la Cruz Foliada (Palenque). Se señala el cartucho con la lectura u pibnahil. Dibujo de L. Schele, tomado de FAMSI.
En el último monumento se menciona incluso una entrada de fuego, och-k’ahk’ hacia el pibnah de una deidad de la muerte. Es claro que en estos ejemplos la palabra pib refiere a ‘horno’ (no necesariamente subterráneo) o incluso a ‘asar/calentar’ y que la palabra nah refiere al ‘edificio/templo’. La traducción literal de pibnah sería ‘edificio-horno’, pero se debe interpretar como ‘templo para baño de vapor’ o bien, ‘(edificio) temazcal’. Esto ha llevado a que autores como Houston (1996) y Bernal (2011) afirmen que dichos recintos eran una especie de temazcales simbólicos relacionados más que nada con las tres deidades principales de Palenque. Posiblemente el significado original de pib tenía que ver únicamente con ‘calentar con fuego (en espacios cerrados)’ y estaba relacionado con recintos pequeños construidos dentro de estructuras más grandes, y no necesariamente con ‘calentar/asar en espacios subterráneos’. En maya clásico tal vez se leyó como pihb[8].
El segundo ejemplo que tenemos, desgraciadamente con menos contexto, se encuentra en el Monumento 6 de la ciudad de Tortuguero (Tabasco). Una sección menciona la dedicación, ocurrida en el 510 d.C. del pibnah del personaje Ahkul K’uk’. La transliteración es u-pi-bi-NAH, que se transcribe u pibnah(il) y se traduce como ‘…el temazcal (de Ahkul K’uk’…)’ (ver Imagen 4). Aunque el contexto es obscuro, es probable que el nombre del temazcal haya sido Nah k’anjal y es llamativo que esta acción ocurriera en una fecha 8 Chuwen, en otros calendarios mayas, 8 Ba’atz’[9]. Es valioso mencionar que hoy en día, esta fecha en la cuenta chol q’ij de algunos pueblos mayas, marca el comienzo del “año nuevo”. Posiblemente el ejemplo de Tortuguero sea el antecedente de este tipo de celebraciones y tal vez el pibnah se relacionó con el comienzo o cierre de ciclos calendáricos importantes y con el uso de baños de vapor, para rituales de purificación-renovación. Pero estos son tópicos más específicos en los que se debe profundizar aún más.
Imagen 4. Sección del Monumento 6 de Tortuguero, con la parte que se lee u pibnah a la izquierda. Dibujo de S. Gronemeyer (de Gronemeyer y MacLeod 2010).
Con los ejemplos ya revisados, queda claro que pib o pihb, en fechas próximas al 650 d.C. y en las inscripciones de la región de Palenque y Tortuguero (occidente del área maya) tenía el significado de ‘calentar/asar con fuego en espacios cerrados’. Se usaba junto con la palabra nah ‘edificio, templo’, para formar el término compuesto pibnah, que se puede traducir como ‘templo de vapor’, ‘edificio para baño (de vapor)’ o bien, ‘temazcal’.
Comentarios finales
En este breve recorrido lingüístico se han revisado las variaciones en el significado que la palabra pib ha tenido a lo largo del tiempo. Si bien sus significados coloniales nos revelan que hacía referencia al horno subterráneo, al temazcal y a las acciones relacionadas con estos lugares, hoy en día la palabra se usa por los hablantes de español yucateco (y mexicano) como sustituto de pílbil waaj. Es decir, píib ha pasado de ser ‘lo horneado bajo tierra’ a ser ‘el tamal horneado (del día de finados)’. Los mayahablantes de la península aún entienden a la perfección términos como píib o píibil y su relación con las diferentes comidas. Los diversos contextos del uso de la palabra, entre éstos y los no mayahablantes, enriquecen aún más la historia de la voz y lengua maya.
Queda pendiente profundizar más en el estudio de la palabra y sus contextos. Sería interesante indagar por qué esta palabra solo se conservó en las cuatro lenguas pertenecientes al grupo yucatecano. Hace falta un estudio del desarrollo de términos como pibipollo (más usado en Campeche), mucbilpollo y las diferentes formas de cocinar en el pib que han existido desde tiempos coloniales o prehispánicos. Vale mencionar que se ha propuesto la existencia arqueológica del píib para cocinar en el área maya y también se conoce la existencia de temazcales arqueológicos prehispánicos (ver bibliografía). Esta palabra, que se ha usado ininterrumpidamente en varios contextos durante más de 1,300 años, aún tiene mucho que decirnos.
El píib moderno. Foto tomada del blog An alaskan in Yucatán.
ANEXO. Frases y términos relacionados con el píib~piib~pib a través de la historia. Se incluyen del maya yucateco colonial (Acuña 1993 y 2001) y del maya yucateco actual (Barrera y otros 1980, Bricker y otros 1998, INEA 1998, ALMY 2007). ¡Ojo! La ortografía de las fuentes es variada. Algunas dicciones aún merecen un análisis etimológico profundo.
Pib tex ah tzoo ‘asad así el gallo de papada’ Oppem oppem in pib kum ‘muy asadas están mis calabazas’ Ticin pib ‘asar debajo de la tierra, o cocer sin caldo ni agua’ Ticin pib tex ceh ‘asad el venado así’ Ticin pib bil; ticin pibaan asado así Ticin pib tabal-pasivo [del verbo]- U pib ah al; u pibil ah al ancil ‘baño de parida’ Pib ba u cibah, ca tohni yol ‘bañóse en un baño así y sanó’ Piban; pib tahan ‘bañado así’ Pan ex pibil ‘haced así el horno’ Zac pib och ‘zorrillos grandes y blancos, que traen los hijos en una bolsilla en la barriga’ Pan pib ‘pecar con parturienta’ U panah bin u pibil Juan ‘dicen que pecó Juan con su mujer parturienta’ U maak píib ‘tapa del horno subterráneo (hecha de hojas de diversos árboles)’ Píibil bak’ carne asada en horno subterráneo Píib u joolil lu’um tu’ux ku tak’ankunsa’al ba’al utia’al jaantbil. Bey u ya’alal tu’ux kuk mu’ukul bak’ yéetel waaj utia’al tak’ankunbil Jaaleb: u k’aaba’ juntúul ba’alche’ kajakbal ich k’áax bey miise’, píibil u jaanta’al Ts’a u si’intunil le’ píibo’– ponle piedras al pib [horno] Jáale’ex le’ píibo’– desentierren el pib [alimento] yan u píib in taata bejla’e’: mi papá tiene que hacer pibes hoy In suku’une’ táan u píibtik bu’ul: ‘mi hermano está haciendo pib de frijol’ Pedroe’ tu píibtaj iib: ‘Pedro hizo pib de ibes’ píibt le kaaxo’: ‘haz pib de gallina’. nojoch le píib tu beetajo’obo’: ‘es grande el hoyo que hicieron en la tierra para el pib’ píib ken k jaant bejla’e’: ‘hoy vamos a comer pib’. Pibil k’éek’en ‘baked pork’ píibil iis‘baked sweet potato’ píibil bu’ul ‘baked beans’ píibil k’óol‘baked sauce’ píibil nal‘roasted corn’ tu síiskuntaj in píib‘ella enfrió mi horno’ ‘(mujer embarazada que se acercó al horno)’
NOTAS
[1] La ortografía colonial para el maya yucateco varía con respecto a la ortografía actual. Las equivalencias son: c=k, k= k’; h=j, th=t’, dz=ts’, tz’=ts’, tz=ts, u=w (antes de vocal). Las vocales rearticuladas se representan con vocal doble. En todas las palabras mayas la x=sh del español mexicano. ¡En ningún caso la -h- es muda! En este texto, las palabras en lengua maya se presentan en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples ‘ ‘ .
[2]Pib, como verbo, hace uso de los sufijos tah y te.
[3] El participio en español sirve para expresar la forma de un verbo que se ha completado, normalmente con la terminación -ado, -ido. En el término compuesto pib-bil, la -b- de pib, se asimila con la primera -b- del sufijo -bil, dando lugar a pibil (no se pronuncia pib bil, aunque algunas fuentes coloniales así lo recopilaron).
[4] Muchas enfermedades del cuerpo humano se describen en los textos coloniales mayas como relacionadas con el calor del cuerpo humano, o bien, como una afectación relacionada con algún tipo de “calor” a veces generada por factores externos.
[5] El proceso de omitir la -b- al final de la palabra se llama síncopa.
[6] El proceso de omitir la -b- en la pronunciación se llama elisión. La forma píi’~pii’ también es común en Campeche.
**La referencia de Stephens fue agregada el 26-oct-20 (ver bibliografía).
[7] La escritura jeroglífica maya se desarrolló principalmente en las Tierras bajas mayas y refleja un idioma de filiación ch’olana, relacionado principalmente con el ch’olti’, ch’orti’, ch’ol y chontal. El sistema de escritura consta principalmente de dos tipos de signos: silabogramas, que representan sílabas y logogramas, que representan palabras. En la transliteración (escribir lo que aparece con los signos, tal cual), los silabogramas se escriben con minúsculas y los logogramas con mayúsculas, ambos en negritas. En la transcripción (escribir como se debe leer el texto), las palabras van en minúsculas y en cursivas, sin negritas. Por cuestiones de fluidez para el lector, no represento aquí lo fonemas reconstruidos, normalmente puestos entre corchetes [ ]. En los ejemplos, los signos u, pi, bi y li son silabogramas, el signo NAH es un logograma.
[8] La palabra solo sobrevivió en lenguas del grupo maya yucateco. Aunque la reconstrucción de la -h- aspirada glotal preconsonántica en maya clásico es viable, no contamos con ejemplos de lenguas ch’olano-tzeltalanas como pijb~pihb como equivalentes de píib. La forma proto-yucatecana debió ser *pihb. Es posible el tono de la vocal-íi- sirviera para desarrollar un verbo (asar, píib), a partir de un sustantivo (horno, piib).
[9] La cuenta chol q’ij es la conocida como tzolk’in en maya yucateco. Es un conteo calendárico que combina 13 numerales y 20 signos de días, con sus respectivos augurios.
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Este breve texto recopila la mayoría de las palabras que en la lenguas mayas hacen referencia a los huracanes. El objetivo principal es hacer una comparación para dar a conocer las similitudes entre las palabras vinculadas con el término en las distintas lenguas mayas. Algunas de estas similitudes han permanecido a pesar de la distancia temporal y geográfica. También busca resaltar la continuidad en el uso de algunos de los términos y profundizar un poco en la etimología (origen lingüístico) de los mismos, aunque no exhaustivamente.
El huracán en el grupo de lenguas yucatecanas
El primer grupo de lenguas (y uno de los mejor documentados) en las que encontramos voces relevantes, es el grupo yucatecano, que incluye el yucateco, el lacandón, el mopán y el itzá. En el Calepino maya de Motul, diccionario de yucateco colonial del siglo 16, encontramos cha[a]cal ik con el significado de ‘tempestad de viento recio, huracán o tormenta’. Este es un término compuesto por cha[a]c(chaak, con ortografía actual), que en composición significa ‘muy o mucho’ e ik, ‘aire, viento’ (con ortografía actual, iik’). El término nos da a entender que lo más llamativo del fenómeno atmosférico era el viento que traía consigo. También es posible, dado que chaac significa ‘agua, lluvia’, que chaacal ik se entendiera como ‘viento lluvioso’ o ‘viento y lluvia’ ( =huracán). En el Calepino también encontramos cha[a]cal haa como ‘lluvia o aguacero grande, con truenos y relámpagos, que dura por algunos días’ (Cháak es ‘aguacero’ en yucateco actual y Chahk, el dios de la lluvia prehispánico-clásico).
La idea de que la formación del fenómeno atmosférico implica la presencia del viento, la encontramos en el término molay ik, también ‘huracán’, en donde molay significa ‘junta, congregación’. Semejante es el término xauay ik (con ortografía actual, xaway iik’) ‘huracán o viento que corre de todas partes’, en donde el primer término se relaciona con xaual, que significa ‘revolver lo que hay en alguna casa o aposento; revolver yerbas y maíz’. El huracán es el viento que revuelve las cosas.
En maya yucateco actual, los términos registrados son chak ik’al ‘huracán’ y chak iik’, que puede significar ‘viento fuerte’, ‘tempestad’ o ‘huracán’. El equivalente del primer término, en yucateco colonial era chac ikal, con el significado de ‘tempestad de mar y viento’. En varias lenguas mayas, los términos derivados de chak, ‘rojo’ también sirven para describir el estado anímico de los seres vivos, por lo que no se descarta una traducción de chak ik’al como ‘vientos furiosos/intempestivos’. También existe el término actual k’a’amkach iik’ ‘huracán’, que usa la palabra k’a’am ‘sonido recio’, por lo que claramente refiere a los efectos de los ‘vientos/aires recios’.
Otro término registrado, pero en el Diccionario Cordemex, es keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. Este término es muy interesante porque parece usar la voz keh (en ortografía actual, kéej), que significa ‘venado, ciervo [grande]’. Más adelante se volverá a mencionar este detalle.
En otras lenguas del mismo grupo y de manera semejante, los términos para ‘huracán’ se forman con un adjetivo y un sustantivo, el segundo usualmente ‘viento’. Así, en lacandón tenemos chäk iik’ar ‘remolino, ciclón, mal viento’ y yaja iik’ ‘huracán, tormenta’ (donde yaja significa ‘grande’). En itzá encontramos ajchäk ik’ y ajnoj ik’ (con chäk y noj como ‘grande, inmenso’). Finalmente, en mopán están las entradas chäk ik’, ajchäk ik’, como ‘huracán’ y chichich ik’, también ‘huracán’, esta última presenta la voz reduplicada chichich ‘muy duro’. La característica más llamativa del huracán, de nuevo, es la presencia de vientos fuertes, grandes o recios.
Los términos para huracán en lenguas ch’olanas y tzeltalanas
A este subgrupo pertenecen las lenguas ch’ol, ch’orti’, chontal, ch’olti’, tzeltal y tzotzil. En ch’orti’, C. Wisdom registró el término compuesto ch’i’ih chan ik’ar, como ‘tormenta, huracán’, fenómeno que era causado por el paso de una serpiente mitológica llamada chicchan, que también funge como una ‘deidad de la lluvia’ y ‘espíritu del agua’. El término se conforma por ch’i’ih ‘grande, largo, supremo, gigante’, chan ‘serpiente’ e ik’ar ‘viento, brisa’. Un término semejante al de las lenguas yucatecanas es noj ik’ar ‘gran viento, huracán’, registrado también en ch’orti’ actual por K. Hull.
En ch’ol (de Chiapas) tenemos sutujt ik’ ‘huracán, torbellino’, término que usa la voz sut ‘cambiar, retornar, voltear, vuelta’; ‘voltearlo, volver’, por lo que la traducción sería algo como ‘viento que da vueltas’. En tzotzil, R. Laughlin recopiló el término ik’al vo’ ‘huracán’, donde ik’al significa ‘aire’ y vo’ ‘agua’. Es interesante porque es de los pocos términos vistos hasta el momento que usan la voz para ‘agua’. La composición podría entenderse como ‘agua airosa’ o bien, como un difrasismo, en donde viento + agua = huracán.
El huracán según las lenguas de los grupos kanjobal y mam
En q’anjobal (de Guatemala), se tiene registro del término kaq xuchum, como ‘tormenta, huracán’, y, aunque kaq significa ‘rojo’, ‘caliente’, es posible que tuviera la acepción de ‘grande’ y ‘fuerte’ también. En akateko el término equivalente es kaj xuchum ‘aire fuerte, torbellino, huracán’. En ambos idiomas xuchum significa ‘remolino, torbellino (de viento)’ y es un cognado de la palabra sutujt, que, como se ha visto, ha sido registrada en ch’ol.
En popti’, kaq’eq’ nhab es ‘huracán; con viento y lluvia’, término que se compone de kaq’eq’ ‘aire, viento’ y nhab ‘lluvia’, por lo que también puede traducirse como ‘lluvia ventosa’ o ‘lluvia airada’. Aquí encontramos semejanza con el término tzotzil antes visto (en donde aire+agua=huracán).
Los términos del grupo k’iche’ano mayor
En uspanteko (de Guatemala) tenemos keq’eq’ teew o kyeq’eq’ teew, ambos como ‘huracán’, que usan las voces keq’eq y teew ‘viento’ (en otras lenguas teew es ‘frío’). En k’iche’ actual se registró la voz kiäqiq’ jab ‘huracán’ que usa las palabras kiäq ‘rojo’ y jab ‘lluvia’. Cabe la posibilidad de que el término ‘rojo’ tuviera la acepción de ‘grande, recio’, ‘furioso, molesto’ o bien, que al relacionarse el color rojo con el rumbo este, el huracán se percibiera como la ‘lluvia que viene del este’. Su equivalente en otras lenguas es kaq o chak. Otro término registrado por A. Christenson es nimalaj kaq’iq’ ‘huracán’ que se compone del adjetivo nim ‘grande, abundante’ y el sustantivo kaq’iq’ ‘viento, aire’. Otro término interesante es sutul q’um ‘huracán, tornado’ que, aunque de etimología obscura, hace uso de la voz sutij ‘rotar, girar’, que también guarda semejanza con otros términos mayas que dan lugar a palabras como ‘remolino, torbellino’.
En kaqchiquel colonial se registró por Coto el término r’atin al queh como ‘huracán’. Este término podría entenderse como ‘aguacero del venado’ o ‘baño del venado’. En la recopilación se explica que este nombre: “se decía que era porque los venadillos se huelgan con el agua en estos primeros aguaceros, les llaman r’atin al queh”. Es un término extraño pero podría tener semejanza con el término yucateco mencionado en la primera parte como keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. La entrada yucateca podría referir a una acción que hacen los venados (keh / kéej) durante el huracán, de manera semejante a como lo describió el cakchiquel colonial. Pero también podría referir simplemente al “huracán que pasa (o se comporta) como el venado”.
En poqomchi‘ actual (igualmente de Guatemala) M. Dobbels registró la voz jomlik como ‘huracán’, voz cuya raíz *jom deriva de la onomatopeya para ‘zumbar’ y también registró teew jab’, ‘tormenta, huracán, tempestad’ que usa las palabras teew ‘viento’ y jab ‘agua’, con equivalentes semánticos en algunas de las lenguas ya mencionadas. En poqomchi’ colonial el término era kak-teu ‘gran ventolera, huracán, que les derriba los maizes y arboles’, formado con teu ‘el viento, el aire’ y kak ‘muy, bravo’ (k’ak’ y tew, con ortografía actual). Las palabras equivalentes a kak (k’ak’, con ortografía actual) en otras lenguas mayas dan lugar a voces relacionadas con el fuego y también derivan significados relacionados con el temperamento. La voz pocomchi guarda semejanza semántica con una de las entradas yucatecas que, como vimos, puede significar ‘viento grande’, ‘viento fuerte’.
Finalmente, en q’eqchi’ se registró por G. Sedat el término kaq sut ik’, ‘tempestad, huracán, remolino’. La palabra kaq significa ‘rojo, calenturiento, siniestro’, sut se relaciona con sutbal ‘rodearlo’ e ik’ es ‘viento, aire’. Así, kaq sut ik’ se entendería como el ‘remolino de viento rojo’ o bien ‘el remolino de viento siniestro’. De manera semejante a otros idiomas mayas, es posible que el adjetivo ‘rojo’ en realidad refiera a un aspecto anímico del fenómeno atmosférico o bien, que refiera al rumbo ‘este’. Así, se da la posibilidad de interpretar el término compuesto como ‘remolino (de viento) furioso’, o bien, ‘remolino (de viento) del este’.
Observaciones finales
En el breve análisis aquí presentado se ha visto que en la mayoría de las lenguas mayas la palabra equivalente a ‘huracán’ se forma de dos o más términos, en ocasiones un adjetivo y un sustantivo. Lo más común es que el primero sea un adjetivo, como ‘grande, inmenso, fuerte’ o que refiere a algo ‘semejante a un remolino’. La segunda palabra usualmente es un sustantivo: ‘aire, viento’, pero en algunos casos es ‘agua, lluvia’. Para los mayas de ayer y hoy, el aspecto más notable de este fenómeno atmosférico es el fuerte viento/aire (no tanto el agua) y en algunos casos también se relacionaba con ciertas deidades. En ocasiones, la suma de dos palabras diferentes, usualmente agua+aire o lluvia+viento (también puede ser a la inversa) es lo que da lugar al término para huracán, es decir, un término compuesto conocido como difrasismo.
Aún hay varios aspectos en los que se puede profundizar. Por ejemplo, H. Oakley, entre los ch’orti’, registró que San Lorenzo era tomado como dios del viento y que era muy temido, dado que podía arrancar la raíz de los árboles, en su aspecto de Huracán. Y también se registró a otro San Lorenzo (Barbas de Cabro), como el viento común e inofensivo, que ejercía poder sobre la nubes de lluvia y también que venía «con los dioses que traen la lluvia; trae las mazorcas tostadas”. Seguramente entre otras comunidades mayas aún persisten ideas semejantes. También se puede indagar en la relación entre los huracanes, el rumbo este y el color rojo, ya que precisamente por el lado este del área (hoy en día, la costa de la península de Yucatán, Belice y Guatemala) por donde entran los huracanes hacia la región maya. Tal vez en algunos casos el huracán se concibió como ‘el viento del este’ o ‘el remolino del este’.
El huracán Delta, entrando en la punta noreste de la Península de Yucatán, 07 de octubre de 2020. Imagen tomada de internet.
Notas
*La palabra Huracán es de origen taíno (caribeño). La palabra Jun raqan que aparece en el Popol Vuh no tiene relación con la misma . [Agregado el 10 de octubre de 2020]: No hay nada que me haga pensar que la voz Huracán tenga un origen en lenguas mayas de tierras altas.
«Cuando el demonio los quiere espantar, promételes el huracán, que quiere decir tempestad; la cual hace tan grande, que derriba casas y arranca muchos y muy grandes árboles; y yo he visto en montes muy espesos y de grandísimos árboles, en espacio de media luna, y de un cuarto de legua continuado, estar todo el monte trastornado, y derribados todos los árboles chicos y grandes, y las raíces de muchos de ellos para arriba, tan espantosa cosa de ver, que sin duda parecía cosa del diablo, y no de poderse mirar sin espanto» (ver https://repositorios.cihac.fcs.ucr.ac.cr/cmelendez/bitstream/123456789/573/1/SumarioNaturalHistoriaIndias.pdf )
También recopila la cita en latín (ver : tiphones=furacanes):
«Gentem hanc perturbasse elementa atque portenta haec tulisse immurmurabant insulares. Has aeris rocelllas, uti Graeci tiphones, furacanes isti appellant. Crebro namque surgere in ea insula inquiunt, sed furacanes nunquam aeque violentos aut furibundos.” (ver: http://www.fuesp.com/pdfs_revistas/cilh/28/cilh-28-1.pdf )
La palabra es explicable por medio del taíno (aclaro que no soy experto en esa lengua):
No recuerdo al momento, algún vocabulario de tierras altas mayas que registre Jun Raqan (que significa ‘una es su pierna’) o algo semejante como ‘Huracán». O que relacione a Jun Raqan con el viento y el agua. Jun Raqan aparece en el Popol Vuh, es cierto. pero ¿Hay algo que nos indique que esa deidad tiene que ver con vientos o con el fenómeno atmosférico? ¿en qué contextos se indicaría eso? La semejanza de sonidos entre Huracán y Jun Raqan (Hun Raqan) podría ser casualidad. En dado caso, tendría que explicarse su etimología por medio de lenguas de tierras altas (por ejemplo ¿qué tiene que ver ‘un pie’ con los vientos y las otras etimologías de las demás lenguas mayas que menciona el artículo?
Hasta donde sé, no es posible explicar la historia de la palabra por medio de lenguas mayas (pero tendría que escribir más extenso al respecto)…
** Se ha respetado completamente la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples. Las lenguas mayas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- usualmente representa el sonido fricativo pos-alveolar (-sh- en el alfabeto español). Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Por ejemplo, en yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-, c = k y la -k- representa el sonido glotalizado velar k’. Se usaba la -v- en vez de -w-, en tzendal, el dígrafo -gh- para el sonido -j-. En ch’olti’, tzendal, cakchiquel y pocom colonial, no se representan los altos glotales. En todos los casos ç = s, z.
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