Neologismos y ambiente entre los mayas. El caso del caballo, el tapir y el venado

William Mex

Introducción

Cuando llegaron los españoles al territorio americano, los nativos practicaban la agricultura, recolección, cacería y pesca, además de tener animales como los guajolotes y perros domésticos para consumo. Con aquel evento, fueron introducidos animales como el caballo, el cerdo y distintos tipos de ganado ovino y bovino, algunos de los cuales se adaptaron rápidamente y llegaron a ser valiosos, como el caso del primero, que llegó a valer lo mismo que una casa.1 Este texto explora el impacto que la introducción del caballo tuvo en las lenguas mayas en el siglo XVI y en siglos posteriores, enfatizando la forma en cómo esas lenguas crearon neologismos y cambiaron o ampliaron los significados de las palabras originales para adaptarlas a una nueva realidad relacionada con los animales exóticos. Por cuestiones de espacio, solo se tomarán en cuenta los registros de los diccionarios coloniales y actuales de diez lenguas mayas: yucateco, lacandón, itzá, mopán (primer grupo), ch’olti, ch’orti, ch’ol, yokot’an (segundo grupo), y tzeltal y tzotzil (tercer grupo).2 

Nombrar a los animales desconocidos con base en los conocidos

Las tres estrategias más comunes que las lenguas mayas usaron para nombrar a los nuevos animales fueron: la adopción de palabras del español (préstamo o transferencia lingüística), normalmente adaptando la fonología de la lengua europea a la de las lenguas mayas; la ampliación del significado de una palabra ya existente y, finalmente, la creación de neologismos, usualmente añadiendo algún adjetivo u otra palabra a un sustantivo base. Como se verá, en el caso del caballo, debido a su semejanza física, los hablantes de lenguas mayas vincularon principalmente a este ser con otros mamíferos que ya conocían, como el tapir (danta) y el venado, lo cual se refleja en el léxico relacionado con estos tres animales.

Como se dijo, una de las estrategias más comunes en las lenguas mayas al momento de encontrarse con un elemento cultural que no existía originalmente fue adoptar la palabra del idioma original, en esta caso la voz caballo o potro del español. En las lenguas mayas el proceso ocurrió de diferente manera, pero siempre mayanizando las palabras, es decir, adaptándolas a la fonología maya. En itzá, por ejemplo, la palabra pootroj refiere al ‘caballo garañón’ y la voz kab’ayooj es la forma del español ‘caballo’,3 en ch’ol la forma resultante es cawayu’,4 en tzeltal tenemos kawayu, kawu y kaj5 y, en tzotzil, ka’.6 En estos casos se pueden apreciar los procesos de paragoge (adición de un fonema al final del vocablo) con la /j/ final de las primeras palabras, síncopa (supresión de fonemas dentro de la palabra, con kawu) y apócope (supresión de fonemas al final), con las últimas palabras del tzeltal y tzotzil. También cabe mencionar que, general, las lenguas que adaptaron estas palabras siguieron usando los términos originales para designar a venados y tapires.

El segundo proceso se puede denominar ampliación semántica, que normalmente sucede cuando una palabra se usa en contextos más generales o cuando pasa a designar a otras cosas/animales. El caso más conocido tal vez sea el de la palabra que designaba a la danta o tapir en las lenguas mayas, que en algunos casos pasó a designar al caballo y siguió designando al primer animal, pero en otros casos pasó a designar solo al equino.7 En el siglo XVIII, el Arte del idioma maya de Beltrán de Santa Rosa8 registró la palabra <tzimin> como ‘caballo o danta’ y algunos textos de finales del XVI o principios del XVII igualmente registran esa palabra solamente con ese significado. El Bocabulario Maya Than solo registra <tzimin> con la acepción de ‘caballo’ y también hace referencia a términos relacionados como <ah tzimin nal; ah tzimin cab> ‘caballero, que tiene caballo’ y <yotoch tzimin> ‘caballeriza y establo’, entre otros.9

En lacandón actual, la palabra tzíimin designa al caballo y a la danta,10 en itzá, tzimin refiere a la ‘bestia, caballo, mula’, mientras que tzimin che, que se puede traducir literalmente como ‘bestia o caballo del monte’ refiere a la danta.11 Algo parecido sucede en mopán, donde tzimin significa ‘bestia, caballo’ y también puede referir a alguien ‘malcriado, abusivo’12 y en yokot’an, donde tzimin refiere al ‘caballo, bestia, burro’.13 En tzeltal se dio otro proceso, ya que tsemen (cognado de tzimin),14 refiere al ‘tapir o danta’, pero también al elefante,15 mientras que en tzotzil se conservó tsemen solo como ‘tapir, danta’.16 Resulta obvio que la semejanza entre el tapir y el caballo y entre el tapir y el elefante propició que la palabra para designar al primer animal pasara a referir con el tiempo a los otros, pero el cambio también se debió a la importancia que el caballo pasó a tener desde el siglo XVI en diversas regiones y a lo poco común que era el tapir en algunas partes de la zona maya.17

Los términos compuestos y la creación de neologismos

En otros casos, la voz tzimin y sus cognados sirvieron como base para crear neologismos que designaron a diferentes animales. Ya desde el siglo XVI en maya yucateco se registran términos compuestos para los distintos tipos de caballos, usualmente haciendo referencia a su color, como <chhamac tzimin> ‘caballos color de zorra o raposa’, <kankan tzimin; kankan u pach tzimin> ‘alazán, caballo’ (lit. ‘caballo color rojizo/canela’) y <kancaben u pach tzimin> ‘caballo castaño’ (lit. ‘caballo color k’ankab).18 Pero en algunos casos, el término compuesto no refiere al color de un caballo si no a una característica sobresaliente que un animal parecido al caballo posee. Por ejemplo, tenemos <thul tzimin> como ‘mula o mulo’,19 que literalmente significa ‘caballo/tapir-conejo’, neologismo que debió de crearse debido a la similitud entre las orejas de esos animales.20

De manera semejante, en lacandón tenemos que majan tzíimin (lit. ‘caballo pequeño’)21 es el término para ‘burro’, mientras que chaan tzíimin (lit. ‘caballo pequeño’) puede referir tanto al burro o a la danta. En la misma lengua, el término káab’ar tzíimin (lit. ‘caballo selvático’) puede designar al primer équido y k’áaxir tzíimin (lit. ‘caballo montés’) refiere a la ‘danta’.22 En itzá tzimin che (lit. ‘caballo selvático/de la selva’) refiere a la ‘danta, tapir’23 y en mopán ajton tzimin refiere al ‘garañón; caballo potro’.24 En estos casos, se diferencia entre lo doméstico y lo montés, en el entendido que el animal traído de Europa era el primero y, el ya conocido en tiempos prehispánicos, el segundo.

El caso del venado y otros animales

Otro ejemplo de ampliación semántica y creación de neologismos en lenguas mayas lo tenemos con las palabras para ‘venado’, que son cognados de chij o de kej. En ch’orti, chij pasó a designar al ‘caballo, bestia, mula’,25 y, en tzeltal, chij, además de significar ‘venado’ significa ‘borrego, oveja’, donde hay cría de borregos.26 En tzotzil, la palabra chij amplió su significado al de ‘carnero, cordero, oveja, borrego, venado; cobija’ y ‘bestia, caballo, ciervo, ganado mayor; elefante’.27

La creación de neologismos también se ve en tzeltal y tzotzil, ya que en la primera lengua te’etikil chij y ja’mal chij refieren al ‘borrego silvestre’ y, además, tumin chij y su variante colonial <tunim chigh> (lit. ‘venado de algodón’) aparecen como el término para ‘borregos, ovejas y carneros’.28 En tzotzil, de manera semejante, aunque se conservó la palabra chij para ‘venado’, también se ha registrado te’tical chij (lit. ‘venado/bestia montés’) con el mismo significado, ya que, como se mencionó, el contexto de uso de la voz chij fue ampliado. Finalmente, se debe mencionar que, en algunos casos excepcionales, las lenguas mayas adoptaron una palabra de otra lengua mesoamericana, como la palabra náhuatl mazatl ‘venado’, que aparece en ch’orti como masa’, con el mismo significado; en este caso, la palabra que se usaba para venado en esa lengua maya, chij, paso a designar al ‘caballo, bestia, mula’.29

Notas finales

Los cambios analizados en las lenguas mayas son un reflejo de los cambios ambientales ocurridos desde el siglo XVI hasta nuestros días en la región maya. Los préstamos lingüísticos reflejan la importancia que algunos animales tuvieron, sea económica o simbólica. Los casos de ampliación semántica también reflejan la importancia que animales como el caballo tenían al momento del contacto, posiblemente una importancia mayor que la que habían tenido animales como el tapir o danta.

Los neologismos reflejan en parte la diversidad de animales que fueron introducidos por los europeos y la capacidad de las lenguas mayas de adaptarse a una nueva realidad. Es precisamente esta versatilidad y creatividad la que permitió, en parte, que dichas lenguas sobrevivieran, ya que separaron o clasificaron (‘silvestre’, ‘doméstico’) a los seres que eran nuevos para ellos, mediante procesos novedosos que llevaron a enriquecer su lenguaje.

Cabe mencionar que aún está pendiente hacer un estudio comparativo más extenso que incluya a otras lenguas mayas (y mesoamericanas) y también considerar con más atención la relación que hubo entre venados y caballos en la época prehispánica y posteriormente en la novohispana.30 Nótese que, en algunas piezas de cerámica mayas del Clásico, el venado aparece siendo montado, aunque en contextos mitológicos.31

Mujer sobre venado en pieza de cerámica maya clásica. Fotografía de Justin Kerr.

Notas

  1. (Martín et al., 2021: 41-44) ↩︎
  2. Se tiene registro colonial o actual de 31 lenguas mayas. Las primeras cuatro lenguas aquí mencionadas son parte del grupo yucateco o yucatecano, que se distribuye principalmente en la península de Yucatán, parte de Guatemala y Belice, las siguientes cuatro forman el grupo cholano, que se distribuye principalmente en Chiapas, Tabasco y Guatemala y, las últimas 2, son del grupo tzeltalano, que se distribuye principalmente en Chiapas. ↩︎
  3. (Hofling y Tesucun 2000: 706) ↩︎
  4. (Aulie y Aulie 2009: 13) ↩︎
  5. (Polian 2018: 322 y 327) ↩︎
  6. (Hurley y Ruiz 1978: 265) ↩︎
  7. (Barrera 2009: 28) ↩︎
  8. (1746: 176) ↩︎
  9. (Acuña 1993:178) ↩︎
  10. (Hofling 2014: 358) ↩︎
  11. (Hofling y Tesucun 2000: 591 y 592) ↩︎
  12. (Hofling 2011: 431) ↩︎
  13. (Keller y Luciano 1997: 257) ↩︎
  14. Los cognados son palabras diferentes pero que tienen el mismo origen (y, a veces, pueden tener el mismo significado). ↩︎
  15. (Polian 2018: 601) ↩︎
  16. (Hurley y Ruiz 1978: 369) ↩︎
  17. Cabe destacar que el significado de tsemen como ‘elefante’ parece obedecer a cambios más recientes, ya que de las lenguas analizadas, pocas consignan ese significado. ↩︎
  18. Acuña 1993: 409, 79 y 179 ↩︎
  19. (Acuña 1993: 482) ↩︎
  20. (Ruz y Báez 2020: XI). En lacandón actual, para mula se adaptó la palabra española como muuraj. ↩︎
  21. Aunque en este caso es probable que tzíimin se use de manera más común con el significado de ‘caballo’, ya que el danto es un animal en general de menor tamaño que el burro. Parece ser que chaan refiere a cosas más pequeñas, en relación con majan. ↩︎
  22. (Hofling 2014: 432 y 438) ↩︎
  23. (Hofling y Tesucún 2000: 592) ↩︎
  24. (Hofling 2011: 109). La diferenciación entre doméstico y no doméstico también se deja ver en otros términos, como el yucateco colonial <alakbil> ‘ganado maior, como bacas y caballos’ (Acuña 1993: 363) y el ch’olti colonial <alac> que refería al ‘caballo’ y que era un término genérico para todo animal (Robertson et al. 2010: 305). ↩︎
  25.  (Hull 2016: 98). Por otra parte, en ch’olti colonial se registró <chiic> como ‘venado, ciervo’ y <quehei> como ‘sierbo’ (Robertson et al. 2010: 347), mientras que en ch’ol actual se tiene chijmay como ‘venado común’ (Aulie y Aulie 2009: 25) y en yokot’an, chimay (Keller y Luciano 1997: 92). ↩︎
  26. (Polian 2018: 190). Además, en algunas variantes se ha adaptado la palabra carnero como karneró y chivo como chiwo. ↩︎
  27. (Hurley y Ruiz 1978: 40; Laughlin y Haviland 1988:190) ↩︎
  28. (Polian 2018: 191 y 576; Ruz 1986: 390). Este caso trae a la mente el del náhuatl, donde ichcatl significaba solo ‘algodón’, pero paso a nombrar al borrego y la oveja, por le similitud entre lana y algodón. ↩︎
  29. (Hull 2016: 98 y 273) ↩︎
  30. Consúltese también la nota de Carlos Martín Sobrino Gómez sobre el caballo en las lenguas mayas: https://www.facebook.com/158108207536031/photos/estrategias-de-algunas-lenguas-mayas-en-la-adopción-de-un-nuevo-significado-el-c/691802397499940/ ↩︎
  31. Sobre la historia del caballo en América, véase Alvarado et al., 2023 ↩︎

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