El Siwan-Tinamit y su relación con la guerra entre los antiguos mayas

William Humberto Mex Albornoz

Maestría en Estudios Mesoamericanos, UNAM

Algunos pueblos mesoamericanos usaron el término ‘agua-cerro’ para nombrar a la ciudad o al territorio políticamente delimitado. Al parecer, este concepto no existió tal cual entre los pueblos mayas. Sin embargo, en unos pocos textos mayas se registró lo que parece ser el equivalente del mismo: Siwan-tinamit, que se puede traducir literalmente como ‘barranco-fortaleza’. Este ensayo se acerca al origen lingüístico del término, propone que originalmente se relacionaba con la guerra y menciona su posible equivalente entre los mayas del período Clásico.1 

El paisaje y el altepetl

De acuerdo con Gustavo Garza2, la primera etapa importante relacionada con los cambios del paisaje y territorio en el centro del México antiguo corresponde al Posclásico tardío y se vincula con la expansión de los tepanecas y mexicas. En esta etapa, el altepetl es la base de la estructura político-territorial de esa región y es importante mencionar que, esta expresión, que literalmente significa ‘agua-cerro’, tiene un equivalente en algunas lenguas de Mesoamérica como el matlatzinca, mixteco, otomí y totonaco.3 La concepción de la ciudad en relación con el agua y los cerros tiene que ver con cuestiones prácticas, como la posibilidad de protegerse y almacenar agua, y con elementos simbólicos del paisaje, como las montañas y cuerpos de agua sacros.4 

La concepción de una ciudad como el lugar donde hay cerros y agua indica que para algunas culturas mesoamericanas estos elementos del paisaje funcionaron como el eje estructurante que servía para delimitar un espacio.5 Estos elementos naturales importantes también fueron replicados por medio de templos-montaña o basamentos piramidales, no solo entre algunos grupos mesoamericanos, si no entre otras sociedades del mundo.6

El siwan-tinamit y el altepetl

Cuando se revisa el registro etnohistórico de los grupos mayas, parece no existir un concepto idéntico al de ‘agua-cerro’ en relación con las ciudades. Sin embargo, algunos textos coloniales guatemaltecos como el Popol Vuh mencionan lo que podría ser el equivalente al mismo, el Siwan-tinamit (‘barranco-fotaleza’). Esta expresión usualmente se entiende como una referencia al centro urbano fortificado ubicado en una posición elevada, con la población común viviendo en las partes bajas (donde se concentraban los cultivos).7 El análisis lingüístico del término revela aspectos importantes sobre la concepción del territorio y la ciudad entre los grupos mayas de las Tierras altas del Posclásico.8

El primer término, siwan, aparece en ocho lenguas mayas de Tierras altas y  usualmente tiene los significados de ‘barranco, hoyo en la tierra (que no tiene fin)’.9 Al analizar el Diccionario de la lengua Cakchiquel10 se encuentra que la palabra <zivan> tenía los significados de ‘barranco, despeñadero, zanjas que hacen como cerca, guarida para esconderse y defenderse, cosa que está sumida’.11 Es decir, este tipo de barranco podía ser artificial y también podía tener la función de proteger a la comunidad y servir para esconderse del enemigo, tal vez cuando había conflictos de distinta índole. Algunos diccionarios de lengua k’ichee’ le dan a siwan el significado de ‘cueva subterránea’,12 lo que sugiere que había una relación entre el asentamiento urbano y el simbolismo de las cuevas.

La segunda palabra que nos interesa, tinamit, aparece en once lenguas mayas, tanto de Tierras altas como de Tierras bajas, y usualmente se le da el significado de ‘país, pueblo, ciudad, provincia’.13 En maya yucateco colonial encontramos el cognado14 como <chinam> ‘pueblo’ y, además, tenemos la mención de quien estaba a cargo de esos pueblos como <ah chinam> ‘señor de vasallos, encomendero’.15 En kaqchikel colonial, el tinamit también puede referir a los lugares o pueblos pequeños que están sujetos a otros y a las aldeas o barrios y, en q’eqchi’ actual, tenamit refiere a las aglomeraciones de familias de apellidos distintos.16 

De manera parecida a como sucede con siwan, algunas referencias sugieren que el tinamit se relacionaba de alguna manera con la sujeción de territorios y el conflicto bélico. Este significado antiguo se ve confirmado al revisar el origen nahuatl de la palabra, tenamitl: ‘seto, vallado, cerca, muro de ciudad’.17 Es decir, la palabra que originalmente refería a un elemento defensivo (natural o artificial) con el paso del tiempo pasó a referir a la ciudad o al asentamiento principal. Resulta interesante que también el término siwan tenga un significado relacionado con la defensa del territorio o la protección de las personas.

La guerra, entrar en la ciudad y atravesar la muralla

Hay otros textos coloniales que respaldan las interpretaciones sugeridas previamente. En el Popol Vuh, una sección que habla sobre la historia de los linajes k’ichee’ y sus conflictos bélicos menciona la expresión xkokib’ej nab’e tinamit que se traduce como ‘ellos invadieron la ciudadela principal’.18 Sin embargo, tomando en cuenta los significados ya expuestos y que el verbo ok significa ‘entrar’, la oración se puede traducir más literalmente como ‘ellos entraron en la muralla principal’.19 Es decir, en este caso, entrar o atravesar la defensa del asentamiento se entiende como una referencia al ataque o a la conquista de ese asentamiento (y tal vez de la ciudad y/o territorio). En kaqchikel colonial hay una expresión relacionada con el siwan (que, como se ha expresado, puede referir a otro tipo de sistema defensivo) parecida en significado: <ru kahic huyu, zivan, tinamit> que literalmente significa ‘caer la montaña, la barranca, la ciudadela’, aunque se traduce como ‘conquistar’.20 

En las inscripciones del período Clásico21 también aparecen ejemplos que ayudan a dilucidar el significado original o antiguo de Siwan-tinamit y a explicar su relación con las acciones bélicas. Una oración que ha sido descifrada en años recientes es och(i) u ch’en, que se traduce como ‘entró en su cueva / pozo’. Dado que los monumentos en donde aparece esta expresión tienen iconografía bélica (de cautivos y guerreros), hay consenso de que el término se debe entender como una referencia a la invasión o conquista de lugares (Figura 1).22 

Figura 1. Expresión ochi u ch’en en las inscripciones mayas. Dibujos de Simon Martin, tomados de Martin 2004.

En el caso anterior, el contexto también hace posible la traducción de ch’en como ‘lugar, territorio, pueblo, ciudad, asentamiento’, aunque posiblemente su origen tenga que ver con la importancia que tenían las cuevas al momento de crear un asentamiento humano, dado que el signo jeroglífico representa una oquedad (Figura 2).23 En algunos diccionarios coloniales, el término <ch’en>, además de significar ‘pozo’, tiene la acepción de ‘hoya de cacao’.24 Este significado trae a la mente el significado antiguo de siwan mencionado anteriormente, que era una referencia a la parte baja del asentamiento donde se pueden ubicar los cultivos.

Figura 2. Signo ch’en, que representa una cavidad. Dibujos del autor.

De esta manera, la expresión del siglo dieciséis registrada en el Popol Vuh que refiere a ‘atravesar la muralla principal’ o ‘entrar en la ciudad principal’ xkokib’ej nab’e tinamit, tiene un equivalente en la expresión clásica och ch’en ‘entrar en la cueva/pozo/ciudad’. En el primer caso, tinamit refiere a una muralla (natural o artificial) y, en el segundo caso, ch’en al parecer refirió a una cueva o pozo, pero en ambos casos se puede deducir que esos elementos del paisaje servían como protección o delimitación del territorio. Es muy probable que el simple hecho de mencionar que se atravesó/traspasó esos elementos diera la idea de que un grupo humano/ciudad/asentamiento fue conquistado.

Anotaciones finales

Con lo ya expuesto, queda claro que no hay un equivalente exacto al concepto Altepetl o ‘agua-cerro’ de los nahuas en las lenguas mayas. Sin embargo, el Siwan-tinamit, término que refleja la necesidad de las comunidades mayas por protegerse o defenderse, sería un equivalente indirecto, si tomamos en cuenta los elementos prácticos y simbólicos del paisaje. El análisis lingüístico revela que el término se relaciona de manera indirecta con los conflictos y, además, las inscripciones del Clásico contienen una expresión de significado semejante que también se relaciona con las acciones bélicas. Por último, se debe enfatizar que el análisis de los términos del k’ichee’ registrados en el Popol Vuh del Posclásico puede ayudar a que comprendamos algunas expresiones de las inscripciones mayas del Clásico, que se registraron en un idioma ch’olano.

Notas

  1.  El período Clásico se ubica del 250 al 900 d.C., el Posclásico del 900 al 1521 y, el Colonial, del 1521 al 1810. ↩︎
  2. (Garza 2012: 39) ↩︎
  3.  Esto representa lo que se conoce como calco léxico, es decir, en lenguas diferentes se expresa y traduce literalmente el mismo concepto. Al mismo tiempo, parece ser un difrasismo, es decir, una figura literaria en donde dos palabra se contraponen y sirven para generar un tercer significado. De esta forma, el ‘agua-cerro’ forma también parte de lo que se conoce como los pares opuestos que aparecen entre otros pueblos del mundo, como los ainos de Japón, que estructuran su espacio por la oposición entre mar y montaña (ver Claval, 1999: 167). Véase el trabajo de García y Moragas (2018), Dehouve (2016) y Fernández y Urquijo (2020) para profundizar en la cuestión del altepetl. ↩︎
  4.  (Garza, 2012: 40 y 41) ↩︎
  5. (según lo define Claval, 1999:166) ↩︎
  6. (Claval, 1999: 167) ↩︎
  7. (Christenson, 2007: 248). ↩︎
  8. Existen treinta lenguas mayas y se clasifican según regiones lingüísticas. Las lenguas de Tierras bajas tienen diferencias notables con aquellas de Tierras altas, las cuales ocupan principalmente regiones de los Altos de Guatemala. ↩︎
  9. (Kaufman, 2003: 440). ↩︎
  10.  Este es un diccionario recopilado en el siglo diecisiete por Thomas de Coto. La lengua kaqchikel es una de las lenguas del grupo maya k’icheano, que incluye también al k’ichee’, tz’utujil, sipakapeño y sipakapense. Los corchetes angulares indican que la palabra se encuentra escrita con una ortografía antigua. ↩︎
  11.  (Acuña, 1983: 62, 124, 258, 537). ↩︎
  12.  (Edmonson, 1965: 162). ↩︎
  13.  (Kaufman, 2003: 77). ↩︎
  14.  El maya yucateco es una lengua de Tierras bajas, hablada principalmente en la Península de Yucatán. Los cognados son palabras que tienen un origen común y que muestran equivalencias fonológicas. En este caso, tinam y chinam tienen equivalencia en la /ch/ y la /t/. ↩︎
  15.  (Acuña, 1993: 304; Acuña, 2001: 41; Bolles, 2015: 141). ↩︎
  16.  (Acuña, 1983: 319, 23, 63; Haeserijn, 1979: 320). El cambio vocálico e>i es común en algunas lenguas mayas. El sufijo absolutivo náhuatl se reinterpreta en estas lenguas mayas como /t/ (tl>t). ↩︎
  17.  (Karttunen, 1992: 224; Gran Diccionario Náhuatl, 2024). ↩︎
  18.  (Christenson 2004; Christenson, 2007: 248). ↩︎
  19.  En la oración, okik es la forma conjugada del verbo ‘entrar’. ↩︎
  20.  (Acuña, 1983: 109). ↩︎
  21.  Los mayas prehispánicos usaron un sistema de escritura que constaba básicamente de jeroglíficos y sus inscripciones se encuentran en distintos tipos de monumentos y piezas. ↩︎
  22.  (Martin, 2004: 106 y 107). Cabe destacar que en algunos trabajos la expresión aparece transcrita como och ch’en, y, de igual manera, algunos autores transcriben ch’e’en/ch’e’n. ↩︎
  23.  (Martin, 2004: 107 y 108; Velásquez y otros, 2017). ↩︎
  24.  (Acuña, 1993: 404). ↩︎

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