Observaciones acerca de la palabra K’inich en la escritura jeroglífica maya

por William H. Mex

Introducción

El presente escrito tiene como objetivo hacer una breve revisión de las traducciones y significados propuestos para el término K’inich en diversos contextos, tomando como base el estudio de las lenguas y documentos mayas. En primer lugar, se exponen todos los ejemplos en los textos del período colonial relevantes en los que se tiene registro de la palabra, como parte de nombres propios, nombres de lugar o nombres de cosas.

Se hace una breve recapitulación de los principales trabajos que propusieron las primeras lecturas en la epigrafía maya, así como las propuestas para analizar la palabra desde una perspectiva lingüística. También se analizarán brevemente varias de las traducciones, explicando y descartando algunas, exponiendo los argumentos en contra o a favor de las interpretaciones que se han dado. Se busca discutir algunos temas relacionados con la palabra K’inich poco conocidos pero que merecen más atención.

El término K’inich durante el período colonial y actual

Desde hace tiempo, diversos autores notaron que el término K’inich refiere a la deidad del sol, al sol mismo o a un aspecto relacionado con las cualidades del astro rey. Una de las primeras menciones de este término la tenemos en la Relación de las cosas de Yucatán, donde se registra dos veces la existencia de una deidad a la que se le hacía una ofrenda por los yucatecos peninsulares en los años <Muluk>[1]:

“Hacían una estatua al demonio llamado <Kinchahau> y poníanla en la casa del principal en lugar conveniente, y desde allí, teniendo muy limpio y aderezado el camino, iban todos juntos con su acostumbrada devoción por la imagen del demonio <Chacuayayab>. (Landa 1985:107)[2]

En otro párrafo, el mismo texto afirma:

“Llegados a casa del principal ponían esta imagen en frente de la estatua de <Kinchahau> y hacíanle todos sus ofrendas, las cuales repartían corno las demás. Ofrecían a la imagen pan hecho con yemas de huevo, y otros con corazones de venados, y otro hecho con su pimienta desleída.” (Landa 1985:108)

Cabe mencionar que, aunque la forma registrada es <Kinchahau>, por otros ejemplos sabemos que se debe transcribir <Kinich Ahau> (con ortografía actual, K’inich Ajaw)[3]. Otra de las citas más conocidas que menciona el término es la que Diego de Lizana hace en su Historia de Yucatán de principios del siglo diecisiete, al describir uno de los edificios de Izamal:

“[…] es el mas alto, que se llamaba <Kinich Kakmo> y era la causa, que sobre el habia un Templo, y en el un Idolo, que se llamaba asi, y significa en nuestra lengua, Sol con rostro, que sus rayos eran de fuego, y bajaba a quemar el sacrificio a medio dia; como bajaba volando la Guacamaya con sus plumas de varias colores. Y este Dios ó idolo era venerado, y decian que cuando tenian mortandad, ó pestes, ó otros comunes males, iban a el todos, asi hombres, como mujeres, y llevando muchos presentes, los ofrecían, y que alli a la vista de todos bajaba un fuego (como es dicho) a medio dia, y quemaba el sacrificio, y les decia el Sacerdote lo que habia de suceder […]” (Lizana 1633:3:4, énfasis mío)[4]

Con base en esta referencia es que se ha popularizado la traducción de <Kinich> como ‘sol con rostro’, ‘ojos de sol’, o ‘rostro solar’. Esta traducción es bastante cuestionable. Es preciso decir que ni Landa ni Lizana fueron expertos en lengua maya colonial y, en muchos casos, no analizaron las traducciones que ofrecían, aunque Lizana ofrece pistas útiles para interpretar el nombre. El caso de ‘sol con rostro’ sin duda alguna correspondía a una etimología popular, como varias de las que encontramos en textos coloniales[5]. Más adelante, con otros ejemplos, también se profundizará en la traducción del término <Kinich Kak Mo>.

Diego López de Cogolludo, además de repetir lo que Lizana apunta, registra otros nombres de deidades semejantes, explicando de esta manera que en la Península de Yucatán:

“Los de Campeche, tenían un ídolo particular, a quien llamaban Dios de las crueldades, y Ie sacrificaban sangre humana: su nombre era <Kinchahau haban>.” (López de Cogolludo 1954:554)[6]

En otra sección de su escrito, al describir varios dioses y algunas de sus características, afirma:

“Fingieron, que el Dios mayor que todos los otros, a quien también llamaban <Kinchahau>, fué casado, y que la mujer de éste fué inventora del tejer las teIas de algodón, con que se vestían […]”. (López de Cogolludo 1954:552)

Queda claro que <Kinchahau> refiere a <Kinich Ahau>. Cabe mencionar también que <Kinich>, al encontrarse antes que otros términos, describe una cualidad de estos (es decir, funciona como adjetivo). De esta manera, <Kinich Ahau> refiere al ‘Ahau (que es como) Kinich’, mientras que <Kinich Kak Mo>, refiere a el Kak Mo (que es como) Kinich. En las lenguas mayas lo más común es que el adjetivo se ubique antes que el sustantivo (ver England 1992:84-87). Lo que menciona Cogolludo también reafirma la importancia de esta deidad, su estatus dentro del grupo de dioses mayas de la época colonial y su relación con el sol[7].

El Ritual de los Bacabes tiene registro del ya conocido <Kinich Kak Mo>, nombre que R. Arzápalo (1987:285) traduce como ‘Guacamaya de fuego de rostro solar’. El mismo texto menciona a <Ix Kan Kinich>, que el filológo traduce como ‘Preciosa de rostro solar’ (Arzápalo 1987:272)[8]. Estos son otros ejemplos del uso de la palabra como adjetivo (primer caso) y sustantivo (segundo caso). El Chilam Balam de Tizimín también menciona a <Kinich Kak mo> o <Ah Kinich Kak Mo>, a <Kinich chaan te> y a <Kinich tu tan […]>, voces que Edmonson  (1982:22, 72, 99), apoyándose en interpretaciones de A. Barrera y R. Roys, traduce como ‘Guacamaya de fuego de cara/ojo de sol’, ‘ojo del sol del pequeño árbol’ y ‘ojo del sol habló […]’[9]. El Chilam Balam de Chumayel también menciona a <Kinich Kak Mo> y registra una oración que lo relaciona con Izamal (Yucatán): <U cab yahau ah ytzamal Kinich kak moo>, traducido como ‘es la tierra del señor de Izamal, <Kinich kak mo>’ (Edmonson 1986:60)[10]. El mismo texto menciona el nombre del lugar <Kinchil Coba> como asiento del K’atun 13 Ajaw (Edmonson 1986:77), con lo que es claro que el término también servía para designar lugares que tenían características relacionadas con el sol[11].

La Relación de Izamal y Santa María registra que los pobladores del primer pueblo fueron vencidos por <Kak u pacal> y otros personajes, y también menciona como uno de los primeros pobladores del lugar a <Kinichhaba> y <Kinich Kak Mo> (Garza et al. 1983:1:305). Es posible que el primer personaje o deidad, <Kinich Haba> sea el mismo <Kinchahau haban> que mencionan otros cronistas ya mencionados[12].

El Bocabulario Maya Than (siglo dieciséis) menciona algunos nombres de deidades con el término Kinich. Una entrada expresa que <Ytzam Na Kin [i]ch Ahau> fue un ídolo “[…] que adoraron, que fue hombre, por aber allado el arte de las letras de esta tierra’ (Acuña 1993:419). Además, como un ‘Ydolo de las crueldades, a quien los de Campeche sacrificaban sangre humana’, menciona a <kin cha haban kinch ahau haban> (Acuña 1993:420). Encontramos equivalencias con los nombres <Kinich Ahau> y <Kinich Haban> que registraron López de Cogolludo y Landa. En su gramática, Fray Pedro Beltrán (1746:13) también menciona a <Kin chahau> y <Tzamna>. El Bocabulario también menciona un término muy interesante, que no refiere a nombres de dioses o personas: <Kin ich kak ek>, traducido como ‘fuego del cielo, como el que descendió sobre Sodoma y Gomorra’ (Acuña 1993:357). Más adelante se profundizará en la traducción de esta expresión y su posible relación con el ya mencionado <Kinich Kak Mo> de Izamal.

Finalmente, fuera del área peninsular, en el Popol Vuh también encontramos una referencia a la deidad solar, que guarda semejanza con lo que los otros cronistas recopilaron. Una sección relativa al origen de los linajes K’iche’ y sus líderes, menciona: <halahoh chi quibi chiquihuhunal ta xepocotahuc chila chi relebal quih qui ubi xuxik ri uinac tepeu, oloman, cohah, quenech, ahau, chuchax chic ubi uinac>, que se traduce y transcribe como ‘Cada uno tenía un nombre distinto cuando se multiplicaron allá, donde sale el Sol. Llegaron a ser muchos los nombres de la gente: Tepew, Oloman, Kojaj, Kinich Ajaw, se decía a los nombres de la gente’ (Carmack y Mondloch 2018:160 y 161, subrayado y énfasis mío). No cabe duda de que la deidad o personaje mencionado como <quenech ahau> en la región K’iche’ es el equivalente al <Kinich Ahau> de la región yucateca[13]. La palabra es un préstamo de otros grupos mayas hacia el grupo k’icheano [14].

Una vez revisados estos antecedentes históricos, dejando claro que <Kinich> (con ortografía actual, K’inich) se podía usar como adjetivo o sustantivo y como parte del apelativo de deidades, personas, lugares y otras cosas, se procederá a revisar brevemente el estado de la cuestión en la escritura jeroglífica maya. También se aportarán argumentos en contra de la traducción del término como ‘ojos de sol’, ‘rostro solar’ y otras interpretaciones semejantes.  

Análisis del término K’inich mediante la epigrafía y lingüística[15]

El término K’inich fue descifrado en la escritura jeroglífica maya por D. Stuart (1986), quien propuso la lectura considerando el orden de signos K’IN-ni-chi, con una traducción inicial basada en ‘ojos de sol’[16]. La lectura goza de aceptación, ya que hay suficientes ejemplos de sustitución o complementación fonética que la confirman (ver Stuart 1987:20-23; Stuart y Houston 1994:9-12; Colas 2003). Así, sabemos que la lectura K’INICH es aplicable a los signos T184, T74.184, T1010 (que funcionan como logogramas) y que la lectura K’IN corresponde al signo T544 (logograma, con forma de «flor» de cuatro pétalos) (Imagen 1)[17]. El signo T1010 es la representación de la cabeza de la deidad solar, y uno de sus apelativos precisamente es K’inich Ajaw y también puede aparecer como variante de “cuerpo completo”. En otros contextos, el cefalomorfo también puede tener la lectura CHAN / KAN (usualmente ‘cuatro’) y K’IN (‘día’). Si bien la lectura no está en duda, lo que se pretende revisar es la traducción de la palabra y el análisis que se ha hecho de esta.

IMAGEN 1. Algunas formas de escribir K’inich en la escritura jeroglífica. a) logograma K’INICH; b) logograma K’INICH; c) lectura [K’IN]-ni-chi. Nótese que el signo con forma de «flor» se lee K’IN. Dibujos de Simon Martin (tomados de Martin 2010:72 y 73).

Algunos académicos han seguido con la traducción ‘ojos de sol’ o ‘rostro solar’, y otros han optado por traducir la palabra como ‘sol’, ‘dios solar’, ‘gran sol’ (ver Grube 2002), o ‘radiante’, ‘solar’. S. Wichmann (2004) ha llamado la atención en que las traducciones o etimologías relacionadas con ‘ojos’ o ‘rostro’, carecen de sentido. Este autor propone la traducción considerando la palabra del ch’orti’ k’ihn, con el significado de ‘calentarse, entibiarse, enfadarse’[18] y un sufijo -ich (vocal+ch, -Vch). Este sufijo aparece en ch’orti’ y forma adjetivos a partir de verbos posicionales, como en los siguientes casos: jek’ ‘abrir’ y jek’ech ‘estar abierto de piernas’; but ‘llenar’ y butuch ‘jorobado’; sut ‘poner al revés’ y sutuch ‘colocado al revés’ (Wichmann 2004:79, subrayado y traducción mías). Estas traducciones son válidas suponiendo que el sufijo -Vch hubiera funcionado para derivar adjetivos a partir de verbos transitivos y que también hubiera funcionado para derivar sustantivos. Cabe mencionar que R. Acuña (1993:419, nota 19), basándose en documentos del yucateco colonial, hace tiempo consideró la posibilidad de que el sufijo -ich funcionara como un sufijo intensificador, también en K’inich. En yucateco colonial los sufijos –Vch servían para intensificar la cualidad o el efecto del adjetivo o nombre que los precedía, como en: <kam> ‘cosa recia’ y <kamach> ‘cosa recia y constante’; <noh> ‘cosa grande’ y <nohoch> ‘cosa grande como Dios o el mar’; <nuc> ‘cosa gorda y gruesa’ y <nucuch> ‘cosa gruesa, basta, cosa grande en calidad’ (Acuña 1993:30, subrayado mío).

La voz k’in en las lenguas mayas

Para proceder con el análisis del término, se realiza una breve revisión de diccionarios y algunas gramáticas en las lenguas ch’olti’, ch’orti’, ch’ol y chontal (grupo ch’olano), tzeltal y tzotzil (grupo tzeltalano) y yucateco, lacandón, itzá y mopán (grupo yucatecano), dado que son las que están relacionadas con el idioma de las inscripciones jeroglíficas, llamado maya clásico o maya epigráfico[19]. Dado que se conoce que la mayoría de las palabras en lenguas mayas son monosilábicas o bisilábicas, se procede a buscar voces con estructura CVC o CVhC (C=consonante, V= vocal).

La raíz lingüística de la palabra K’inich es *k’in. La forma antigua de la raíz, reconstruible en proto-maya es *q’inh, que en varias lenguas mayas dió lugar a voces con los significados de ‘sol, día, tiempo’, principalmente (Kaufman 2003:461)[20]. Para Tierras Bajas Mayas[21], es reconstruible una forma antigua como *k’ihn, que en algunos idiomas es un adjetivo: ‘caliente, tibio’, o un verbo transitivo: ‘(re)calentar’ (Kaufman 2003:467).

De este modo, en ch’olti’ colonial tenemos: <quin> ‘día’, <quinpael> ‘calentar’ y <quinquin> ‘calor natural’ (Robertson et al.:307,309,313). En ch’orti’ tenemos k’in ‘día, sol, hora, período perteneciente al día, en punto, sequía, estación seca’. En la misma lengua encontramos k’ihn ‘calor, entusiasmo’; k’ihn ha’ ‘agua tibia, agua caliente, manantial caliente’; así como k’ihnk’ihn ha’ ‘agua tibia’; ink’ihn ‘cálido, enojado, agitado, emocionado’; ink’ihn u ch’ich’er ‘sangre caliente’, ‘(condición contagiosa de algunos individuos, semejante al “mal de ojo”)’; uk’ihnir e k’in ‘el calor del sol’; uk’ihnir ubah ‘el calor corporal de uno’; k’ihnah ‘estar cálido, estar enojado, erecto’; ah k’ihnaar ‘persona enojada’ (Wisdom 1950:504, 454, 478, 503, 504). También tenemos k’ijna’r ‘enojo, cólera, envidia’, k’ijna ‘estar bravo, ponerse enojado, enojarse’, además de k’ijnes ‘calentar, recalentar’ (Pérez et al. 1996:114; Hull 2005:73, 74). En estos ejemplos podemos ver que la inserción de una aspirada -h / j- en el núcleo vocálico sirve para crear sustantivos abstractos y para adjetivos vinculados con el temperamento del ser humano, palabras relacionadas a la vez con el sol y su calor.

En ch’ol encontramos k’in ‘día, sol’ (Hopkins et al. 2011:116) y en chontal q’uin ‘sol, día, fecha’ y q’uina ‘agua caliente’ (Keller y Luciano 1997:207). En tzotzil colonial tenemos k’in: ‘día’ (en términos compuestos), k’in: ‘adivinanza o saber, agüero, fiesta, suerte’, k’inal ‘adivinanza, suerte, día, tiempo’ (Laughlin y Haviland 1988:232). En tzeltal k’inal ‘día o el tiempo que ocupa el día y noche’ y k’inal ‘tierra’ o ‘temporada’ (en expresiones compuestas) (Zapata 2002:70; Polian 2017:365) y en tzendal colonial <quinal> ‘tiempo’ (Ruz 1986:373). En el grupo ch’olano occidental y tzeltalano, no se encuentra la diferencia entre k’ihn/k’ijn (CVhC o CVjC) y k’in que si hay en ch’orti’.

En yucateco colonial se encuentran los términos: <kin> ‘sol, tiempo, día’, ‘fiesta, nuevas o fama, reinar’; <kinal> ‘el calor de alguna cosa; cosa caliente, que da calor o calienta; cosa tibia, medianamente caliente’, <u kinal kin> ‘el calor del sol’ y <u kinal kak> ‘el calor del fuego’ (Acuña 2001:335, 336). En yucateco actual tenemos k’iin ‘sol, día’, ‘tiempo, época’; k’íin ‘sol’; y k’íin ‘calentar, entibiar, abrigar’ (Bricker et al. 1998:152, 154; ALMY 2007:117, 118). En lacandón aparece k’íin ‘sol, día, tiempo’ y k’íin ‘calentarlo, recalentarlo, hervirlo’ (Hofling 2014:209); en itzá, k’in ‘día, sol, tiempo’ y k’in ‘entibiarlo, calentarlo’ (Hofling y Tesucún 1997:392); por último, en mopán se encuentra k’in ‘sol, día’, k’inal ‘calor de pareja’ y k’in ‘calentarlo’ (Hofling 2011:270, 271). Es de notar que en yucateco actual, el tono alto que se desarrolla en la vocal de la raíz (V́V) ayuda a derivar verbos a partir del sustantivo ‘sol, día’ y también ayuda para adjetivos (y en otros casos mensurativos y sustantivos, ver Sobrino 2018:75)[22]. Es decir, así como en ch’orti’ hay una diferenciación entre k’in y k’ihn, en yucateco hay diferenciación entre k’iin y k’íin.

La revisión de términos deja ver que hay una relación entre los cognados de *k’ihn ~ *k’ijn y las características del sol, el calor vital y el temperamento o temperatura que una persona tiene o va adquiriendo.

El sufijo -ich en las lenguas mayas

Ahora se debe explicar la segunda parte de la palabra. Como se expresó al principio, hay varios argumentos en contra de la interpretación ‘ojos/rostro solar’ (o semejantes). El primero es que la voz ich como ‘ojo, rostro’ solo se encuentra en lenguas del grupo yucateco, mientras que en las demás lenguas tenemos palabras como ut, hut, wut o sat (ver Kaufman 2003:324). Los términos que se encuentran en el yucateco colonial que refieren al carácter o las emociones y hacen mención de los ojos o el rostro humano, casi siempre llevan algún tipo de sufijo. Por ejemplo, tenemos <chac booxen ich> ‘el de rostro tostado, y el airado y enojado’, <ah chacau olal > ‘colérico y enojado’; <chiilac ich> ‘el enojado y airado con mohína’; <chiilac ol> ‘desgraciado y mohíno y enojado asi’ (Acuña 2001:186, 40, 199; ver también Bourdin 2014). Lo mismo pasa con otras palabras como ich ‘fruto’, ich ‘par, gemelo, par’, jich ‘superficie’, ich ‘dentro’ o ich ‘lugar donde abunda algo (para lugares)’. Son palabras reducidas a una o pocas lenguas y cuando se analizan junto con k’in, considerando otros contextos (como el de nombres personales), no dan traducciones o etimologías coherentes.

Otro argumento en contra de -ich como ‘ojo, rostro’ lo encontramos en la misma iconografía maya. La deidad solar no tiene el signo K’IN en los ojos, es decir, no tiene ‘ojos de sol’ y aunque en algunos ejemplos tiene el signo K’IN en la mejilla o como orejera, hay otros ejemplos en los que tiene el signo en la frente, en la diadema de su cabeza o bien, ejemplos donde no lo tiene (Imagen 2).

IMAGEN 2. Ejemplos del dios solar en la iconografía maya. a) La cabeza del dios y sus características, con el signo K’in en la mejilla y frente, nótese que no tiene ‘ojos de sol’ (dibujo de Daniel Salazar, 2019:197) ; b) K’inich Ajaw en la cerámica. nótese que no tiene ni en los ojos, ni en el rostro (pero si en el cuerpo), el signo K’in (dibujo de Karl Taube, 2003:411).

Es decir, el signo K’IN no necesariamente es un elemento inherente al rostro del dios. Los famosos mascarones de Kohunlich (Q. Roo) también se han tomado como evidencia de los ‘ojos solares’. Si bien estos mascarones a veces tienen en sus ojos el signo K’IN, en otras ocasiones este signo se combina con el signo WINIK (también parecido a CHUWEN) y en algunos ejemplos no tienen el signo (ver Salazar 2019:195-199) (Imagen 3). De cualquier manera, un elemento iconográfico así, no necesariamente respalda o nos dice como se debe leer o traducir el nombre de quien lo porta[23]. Debemos considerar que esto es suficiente para descartar una traducción relacionada con ‘ojo(s)/rostro’.

IMAGEN 3. Ejemplos de los ojos de personajes de los mascarones del edificio A1 de Kohunlich. Obsérvese la mezcla de elementos iconográficos, que no necesariamente refieren al signo K’in. Dibujos de Daniel Salazar (2019:197).

Como se mencionó, René Acuña ya había considerado la posibilidad de que la terminación -ich de K’inich cumpliera la función de intensificador, semejante al sufijo del yucateco colonial. Esto es algo remarcado también por D. Bolles (2019:99), quien considera que -ich es parte del “complejo de sufijos adjetivales” -Vch y que <Kinich> tendría relación con <kinam>, con el significado de ‘poderoso, respetado’ (Bolles 2014:50)[24]. El mismo autor, al equiparar la palabra con términos como <halach> y <cilich>, considera la posibilidad de traducir <Kinich> como ‘poderoso’. También Smailus (1989:123) hizo notar que, en la misma lengua, con algunos adjetivos de dos sílabas, la segunda tiene forma -Vch o -Vc[25]. Para el maya jeroglífico, algunos autores han considerado el sufijo -Vch como adjetivizador, a partir de sustantivos abstractos o verbos (Lacadena y Wichmann 2004:247) o bien, como intensificador de adjetivos (Boot 2009:193).

Hay más ejemplos del maya yucateco colonial que arrojan luz sobre el sufijo: <bak> ‘cercar rodeando’ y <bakach> ‘todos’; <ziidz> ‘codiciar y desear con mucho afecto alguna cosa buena o mala’ y <ziidzach> ‘deseoso o codicioso así’; <baldzam> ‘representante y tal representación’ y <baldzamach> ‘truhan, farandulero y chocarrero, no es vocablo honesto’; <zauin> ‘cosa ambicionada y envidiada’ y <zauinach> ‘envidioso y ambicioso’. También deriva algunos verbos transitivos en términos compuestos, como en <takach pakat> ‘mirar de hito en hito con desvergüenza o con irreverencia’ (de <tak> ‘pegar como papel’ y <pakat> ‘mirada’) y <pakach> ‘hacer tortillas de maíz formándolas y palmeándolas entre las manos’ (de <pak> ‘pegar, engrudar o soldar pegando’) (ver Acuña 2001:73, 148, 79, 142, 527, 478).

Es de notar que este sufijo ya desde época colonial era bastante raro y que la forma predominante era -ach. El sufijo en yucateco actual ya no es productivo, aunque aparece en algunas palabras y también en mopán y lacandón, principalmente (ver Hofling 2017:713).

K’inich como adjetivo

En ch’orti’, como se mencionó anteriormente, Wichmann (1999:82) hizo notar que el sufijo -Vch forma adjetivos a partir de verbos posicionales[26]. Hull (2005:118) también registra lo mismo sobre el sufijo -Vch. En este caso, el uso del sufijo muestra cierta equivalencia con su uso en yucateco colonial. En ch’ol también se registran algunas voces que hacen uso de un sufijo -Vch, de manera similar a ejemplos del yucateco, como intensificador: koj ‘solo’ y kojach ‘solo’; säk ‘blanco’ y säkäch ‘limpio’ (entendido como ‘muy blanco’); al ‘pesado’ y aläch ‘pesado’ (analizado como ‘muy pesado’), y posiblemente también bäjäch ‘culpable’ (Hopkins et al. 2011:99, 197, 7, 12; Aulie y Aulie 2009:8). En este caso el sufijo aparece solo con adjetivos y también predomina la forma -äch (también algunos pronombres hacen uso del intensificador, ver Hopkins et al. 2008:90,91). Es notable que en ch’ol actual aún se usa un sufijo -äch que puede derivar adjetivos a partir de sustantivos, como witsäch ‘empinado’ (derivado de wits ‘montaña, cerro’)**.

La evidencia sugiere que era más común que a partir de verbos, el sufijo -Vch ayudara a formar adjetivos, aunque considerando el ejemplo ch’ol, también pudo formar adjetivos a partir de sustantivos. Considerando las lenguas ya revisadas, se pueden proponer traducciones de K’inich como ‘caliente, airado, colérico’, ‘enojado, iracundo, animoso’ y por supuesto, las más comunes e igualmente vinculadas con el sol: ‘radiante, solar, resplandeciente’. Cada traducción debe aplicarse según el contexto, pero no cabe duda de que K’inich principalmente refiere a aquel que tiene alguna característica del sol, o bien, a aquel cuyo temperamento, carácter o modo de vida es semejante al del astro rey. Como han hecho notar varios autores, de manera general en Mesoamérica, el calor vital del ser humano se relaciona con la edad. Así remarcaba López-Austin (1996:288) hace tiempo:

“Tanto los nahuas como los tzotziles actuales hablan de la gran fuerza anímica de los ancianos, que puede convertirlos en seres peligrosos. La «sombra» de los viejos, según los nahuas, ha adquirido poder con los años, y puede dañar a los niños, muy débiles de «sombra», a través de la mirada. Para los tzotziles la fuerza de los ancianos aumenta tanto con la edad como por el contacto con los dioses que se establece en el desempeño de los cargos públicos. Los viejos, así, atesoran calor en sus corazones”.

Durante el período clásico, el término K’inich principalmente se aplicó a ciertos soberanos que retomaron el nombre de sus ancestros. Los ejemplos más conocidos los tenemos en Palenque, donde encontramos primero a un K’uk’ Bahlam y después, a un K’inich K’uk’ Bahlam, un Ahkul Mo’ Nahb y un K’inich Ahkul Mo’ Nahb, un K’an Joy Chitam y un K’inich K’an Joy Chitam, un Kan Bahlam y un K’inich Kan Bahlam, y un Janab Pakal y un K’inich Janab Pakal (Stuart y Stuart 2008:244-248). Vale mencionar que todos los K’inich gobernaron después de los que no lo eran y, en algunos casos, tenían relación de parentesco con ellos. De esta manera, la traducción de los nombres propios de algunos personajes que se identificaban como K’inich, quedaría así: K’uk’ Bahlam ‘jaguar-quetzal’, K’inich K’uk’ Bahlam ‘jaguar-quetzal radiante’; Kan Bahlam ‘jaguar-serpiente’ y K’inich Kan Bahlam ‘jaguar-serpiente iracundo’;  Ajaw ‘señor, gobernante’ y K’inich Ajaw ‘Señor solar’ o ‘Señor furioso’ (ver también Colas 2003, 2003a, 2004; Grube 2002; Sheseña 2012, 2020: Zender 2014) [27]. Muchas de las traducciones se deben hacer considerando contextos más amplios, que no se revisarán aquí.

El nombre colonial de <Kinich Kak Mo> se podría traducir como ‘Guacamaya ígnea-resplandeciente’ o bien ‘Guacamaya colérica-solar’ (<Moo> ‘gacamaya’)[28]. Un apelativo muy interesante que se encuentra en yucateco colonial y que no refiere a seres vivos es <Kinich Kak Ek>, que el Bocabulario Mayathan define como ‘fuego del cielo, como el que descendió sobre Sodoma y Gomorra’[29]. Aquí, la palabra <Ek>, usualmente, ‘astro, estrella’, tiene la concepción de ‘fuego’, como lo demuestra el término compuesto <lubul ek> ‘caer fuego del cielo’ (que literalmente sería ‘caer estrella’) (Acuña 1993:357, 162). La mitología bíblica enfatiza que lo que descendió sobre las ciudades fue una lluvia de fuego y azufre, por lo que <Kinich Kak Ek> puede traducirse como ‘furiosa lluvia de fuego’, ‘fuego sulfúreo-solar’, o bien, ‘fuego colérico-solar’, enfatizando que es un fuego celeste. Dado que en Mesoamérica hay una relación entre las estrellas, el fuego y la guerra (ver Aldana 2005, Chinchilla 2017:72-75; Stuart 1995:310), es obvio que varias de estas descripciones y nombres personales tienen origen en las actividades bélicas. Es un tema en el que se debe profundizar.

K’inich como sustantivo

La otra forma de K’inich que aparece es cuando designa a la deidad solar. Hay pocos ejemplos en las lenguas mayas de sustantivos con terminación -ich. En maya yucateco los más conocidos tal vez sean tatich, registrado como ‘término de respeto con el que, por lo general, se designa a los hombres de mayor edad’ o ‘reyezuelo o cacique’ y mamich ‘término de respeto con el que, por lo común, se designa a las mujeres casadas, especialmente, si son de edad madura’ o  ‘madre o persona mayor de edad’ (Villa Rojas 1992:248; Barrera 1980:779, 491, énfasis mío)[30]. El primer término deriva de tat o taat, que significa ‘señor’ o ‘padre’ y el segundo de maam ‘mamá, madre’ (voz tomada del español). En la lengua de las inscripciones tenemos voces que posiblemente usan el sufijo: ak’ach ‘pavo de monte’, emach ‘mapache’, nukuch ‘grande’ y tunich ‘piedra’ (ver Boot 2009:22, 64, 136, 172). Todo indica que, en este caso, el sufijo -ich, debe analizarse como un intensificador que funciona para derivar la forma reverencial de algunos sustantivos. Otra opción es que haya servido para formar sustantivos a partir de verbos o adjetivos.

En este caso, y como han remarcado varios autores, su traducción puede ser: ‘dios solar’, ‘gran sol’, ‘el caliente’, ‘el iracundo’. De esta manera, algunos nombres de soberanos clásicos como K’ahk’ u Jol K’inich se traducen como ‘la cabeza del dios-sol es ardiente’, o bien, ‘el (dios) sol (es) iracundo’, mientras que K’awil Chan K’inich, se traduciría ‘el dios solar-celeste es K’awil’ (Colas 2003:273; Sheseña 2012:443; Wichmann 2004:81). El nombre yucateco colonial <Ix Kan Kinich> se traduciría como ‘(la) preciosa (señora) deidad solar’ o ‘(la) rojiza deidad solar’[31]. Aún se puede mejorar la traducción de este tipo de nombres y su interpretación. Cabe remarcar que el término K’inich, cuando aparece pospuesto (usualmente usado como sustantivo) se debe analizar junto con los otros elementos del nombre a los que está conectado, ya que es parte del “designador rígido” que describía al soberano como el representante de un aspecto de la deidad solar. El epíteto K’inich, cuando aparece antepuesto (usualmente adjetivando otros elementos), sirve como atributo del “designador rígido” que le sigue y por medio de este uso, una persona se envestía con todos los atributos de la deidad solar (Colas 2003:281).

Observaciones finales y pendientes

Con la revisión de la evidencia lingüística y epigráfica referente al término K’inich, queda claro que ni el origen de la voz, ni su traducción, tienen que ver con ‘ojo(s)’ o ‘rostro’ (de sol). Como parte de los nombres de deidades, el término quedó registrado principalmente en documentos coloniales de la región maya peninsular, aunque por su prestigio aparece también en el Popol Vuh. Dada su asociación semántica con las voces para ‘sol’ y ‘calor corporal’ en varias lenguas mayas,  su traducción más coherente es ‘caliente, airado, colérico’ o ‘enojado, iracundo, animoso’, cuando forma parte del primer elemento de los nombres personales (y adjetiva otros elementos), o bien, como ‘radiante, solar, resplandeciente’ cuando describe la cualidad de cosas o lugares. Cuando el término se usa como sustantivo (pospuesto, en la última parte del nombre personal) refiere a una forma reverencial para designar a la deidad solar, en otros contextos, K’inich Ajaw. Como han remarcado varios autores, tal vez deba traducirse ‘dios solar’, ‘gran sol’, ‘el caliente’ o ‘el iracundo’. La relación del término con la guerra también es un tema en el que se puede profundizar.

Aún quedan varios pendientes por resolver en la cuestión del uso del término, su origen y desarrollo. Uno de los mas interesantes refiere a la cuestión de que si la voz debe tener aspiración glotal o no; es decir, si debe transcribirse K’ihnich (con raíz CVhC) o K’inich (con raíz CVC). Tenemos evidencia de una aspirada /h/ por las equivalencias en los términos ch’orti’ k’ihn y yucateco k’íin; pero hay que notar que algunas palabras que tienen una estructura parecida a K’inich (CVnVC), y vocal con tono alto en yucateco, como wíinik y síinik, no tienen una aspirada posvocálica en sus equivalentes ch’olano-tzeltalanos, que son winik y xinich’ (ch’ol), y xanich’ y winik (tzeltal). Parece ser que la nasal /n/ condiciona la aparición de este rasgo[32]. La propuesta de Wichmann (2004:79) de la existencia de un silabograma hi que indicaría esta aspiración en la lectura epigráfica K’inich, también es bastante cuestionable, ya que el signo T405, como ha sugerido Boot (2005:273) parece ser parte del silabograma chi (T671).

También se debe investigar más sobre el origen y desarrollo del sufijo, ya que si bien la forma predominante en el yucateco colonial es -Vch (con vocal variable), la evidencia sugiere que el sufijo -ach era usado como intensificador de forma más común. Posiblemente un sufijo servía para formar adjetivos (a partir de verbos o sustantivos), mientras que otro formaba sustantivos (a partir de verbos o adjetivos), algo semejante a lo que debió existir en el lenguaje de las inscripciones, como han sugerido algunos autores. La equivalencia con los sufijos de otras lenguas (como puede ser el tzeltalano -Vt) y el posible préstamo de la palabra hacia otras lenguas mayas (posiblemente en el posclásico) también es un tema pendiente.

IMAGEN 4. Signos relacionados con el sol y el calor. a) logograma K’IN, b) logograma K’IN (variante de mono, en contexto de Cuenta Larga), c) logograma K’INICH. Dibujos estándar de William Mex.

NOTAS

*Este texto fue publicado el 19 de agosto, pero se le hicieron ligeras correcciones ortográficas y de estilo el 24 de agosto* Última modificación: diciembre de 2022

[1]Los años comenzaban con 1 de los 4 de los días del Tzolk’in que se conocen como “cargadores del año”. Estos eran K’an, Muluk, Hix y Kawak (con ortografía actual).

[2] Las lenguas mayas aquí analizadas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, nh, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- usualmente representa el sonido -sh- en el alfabeto español. Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Se ha respetado la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente, esa palabras se representan entre paréntesis angulares < >. En yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-; c = k y la -k- representa el sonido glotalizado k’. En todos los casos ç = s, z. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples.

[3] Cabe recalcar que algunas fuentes registran el apelativo como <Kinich> y otras, como <Kin ich>. Por su contexto, aquí se consideran que refieren a lo mismo y deben transcribirse como <Kinich>, con ortografía actual, K’inich.

[4] En ortografía actual el nombre sería K’inich K’áak’ Mo’. En otra sección de su escrito, Lizana afirma: “lo que estos naturales decían de los rayos del Sol, cuando adoraban las plumas de colores variados de la guacamaya, como también cuando hacen consumir por el fuego sus ofrendas; yo creo, pues, que de esa manera simbolizaban la quema de los bosques y el agostamiento del verdor de los campos ocasionados por el calor dé los rayos del Sol.” Se le hicieron ligeras modificaciones a la ortografía del texto original de Lizana, para hacerlo más entendible en español actual.

[5] Una etimología popular es aquella que establece una relación entre palabras parecidas, por su uso o significado, pero que son de distinto origen.

[6] Haban es un término relacionado con la cacería (ver Acuña 2001:271). Otras Relaciones lo mencionan y algunos autores han transcrito la palabra como Kaban o Caban (ver Garza et al. 1983:1:305). Tal vez se asocie con la guerra.

[7] El Informe contra idolorum cultores menciona también a un <Kiniche> (Sánchez de Aguilar 1613:19), aunque por falta de contexto no se puede decir más. No es claro si Kiniche refiere a un título o dios y tampoco si la /-e/ final es parte de otra palabra, un sufijo, o si simplemente es un cambio por la pronunciación final de la consonante /-ch/ de Kinich. El mismo informe, al referirse a Gaspar Antonio Xiu (como Gaspar Antonio de Herrera), menciona que este individuo “fue hijo de vn Sacerdote de su gentilidad llamado <Kinchi> […]” (Sánchez de Aguilar 1613:96). En este caso, sabemos que <Kinchi> refiere al personaje de título y nombre Ah Kin Chi (ah kin: ‘especialista ritual, sacerdote’, que usa Chi como apellido o patronímico) y no a Kinich (ver Cogolludo 1954:1:260).

[8] En ortografía actual sería Ix K’an k’inich. Ix- es un prefijo femenino, k’an es ‘amarillo/a, precioso/a’.

[9] En la traducción en inglés de Edmonson son ‘of sun eye kak mo’ o ‘sun eye/face fire macaw’, ‘the sun eye of the little tree’ y ‘sun eye spoke’, respectivamente.

[10] La traducción al español es mía.

[11] No es clara la traducción de Kinchil Coba. La primera parte es una contracción de Kinichil, y también hoy en día es el nombre de un poblado de Yucatán. Tal vez deba traducirse como ‘lugar de K’inich’. También se tiene registro de un K’inchil en el clásico. Coba, por otra parte, parece referir a la ciudad o a la zona arqueológica de Cobá, ubicada en el estado de Quintana Roo.

[12] Aunque Garza et al. (1983:1:305) transcriben Haban como Kaban.

[13] En el alfabeto K’iche’, se usó y se usa la grafía /q/ para representar el sonido uvular, equivalente al sonido de la /k/ de otras lenguas mayas. Es decir, Quenech seguramente se pronunciaba Q’inich y el hecho de que la palabra para ‘sol, día’ en K’iche’ y otras lenguas mayas guatemaltecas sea q’ij, mientras que en maya epigráfico es k’in, ayuda a comprobar que Quenech Ahau es un préstamo de otros grupos de prestigio hacia el K’iche’.

[14] Christenson (2007:191, nota 505), considera que “In addition, the progenitors of the Quiché ruling lineages bore the title K’enech Ajaw (Sun-faced/eyed Lord—see p. 203n.505), the legitimate sun lords as opposed to the false sun of Seven Macaw.” (Christenson 2007:79). Apparently, Quiché lords also saw themselves as earthly manifestations of the sun deity. The use of this archaic, non-Quiché title may indicate the antiquity of the concept as well as the origins of its Cavec authors”. (Ver también Campbell 1983:82 y Tedlock 1993:337).

[15] La escritura jeroglífica maya se desarrolló desde el período preclásico (hacia el 300 a.C.) y se usó aproximadamente hasta 1700 d.C. Por convención, los silabogramas se escriben con minúsculas y en negritas, los logogramas en mayúsculas y negritas (unidos con guion, en dado caso). La transliteración (escribir con grafías latinas la lectura fonética de los signos) se realiza primero, después la transcripción (escribir como se deben pronunciar las palabras), que se hace con cursivas y, por último la traducción, con letra normal y entre comillas simples

[16] ‘Sun-eyed’ en el original en inglés, aunque a veces también ‘sun-faced’. Este título en un principio se propuso leer como Mah K’ina, o bien, Chik’in, lecturas ya en desuso.

[17] La escritura jeroglífica maya consta principalmente de signos que representan palabras (logogramas) y signos que representan sílabas (silabogramas). Los signos se identifican con una T mayúscula y un número, según la catalogación de Thompson. Hay que tener en cuenta que conocer la lectura del signo, no necesariamente implica poder traducirlo correctamente o poder analizarlo lingüísticamente. El desciframiento comprende de varios pasos y niveles.

[18] En el original en inglés: “to get heated, become warm, become angry”.

[19] En la actualidad, existen alrededor de 30 lenguas mayas, las cuales descienden de un (hipotético) ancestro común, llamado proto-Maya y cuyos hablantes se distribuyen principalmente en el sur y este de México, Belice, Guatemala, y parte de Honduras y El Salvador. Los grupos lingüísticos mayores de la familia maya son: Yukatekano, Ch’olano-Tzeltalano, Gran Q’anjobalano, Mamo-K’iche’ano y Huastecano. El área Mayor de las Tierras Bajas Mayas (Greater Lowland, abreviado GLL), incluye al Yukatekano (cuatro lenguas), Ch’olano (cuatro lenguas) y Tzeltalano (dos lenguas).

[20] La grafía -q- representa un sonido uvular y el dígrafo -nh- representa un sonido nasal velar.

[21] Tierras Bajas Mayas refieren al área de los grupos ch’olano y yucatecano.

[22] Ver Sobrino (2018) para la cuestión del tono en maya yucateco y protoyucateco.

[23] Por ejemplo, tenemos el caso del dios del viento, quien siempre tiene un elemento de “T” como collar, orejera, o en su rostro, pero sabemos que su nombre es Ik’ K’uh, ‘dios viento’ (y nada que ver con ‘rostro/ojos de viento’).

[24] Otras traducciones de <Kinam> se relacionan con el calor vital del ser humano.

[25] Ver también Andrade 1955:3.40. Edmonson considera que: “Kin Ich ‘sun eye’ is a metaphor for divine or glorious. It was later applied to Christ (line 1590). Landa 1929: 2: 26 considers it the name of a god.” Al parecer Edmonson considera <Kilich> y <Kinich> como equivalentes (Edmonson 1982:22, nota 363).

[26] El sufijo –Vch en algunos aspectos es semejante en función al sufijo -Vt, que se encuentra en lenguas ch’olano-tzeltalanas y que puede formar sustantivos instrumentales y adjetivos. Ver por ejemplo la correspondencia entre el tzeltal bik’it ‘pequeño, chico’ y el yucateco bek’ech ‘delgado, flaco’. Aún se debe profundizar en esta cuestión.

**Agradezco esta información proporcionada por Raphael Tunesi y su informante hablante de ch’ol Eulises [NOTA AGREGADA EL 21-AGO-2020].

[27] Los términos usados aquí son k’uk’ ‘quetzal’, bahlam ‘jaguar’ y kan ‘serpiente’.

[28] Considerando el yucateco colonial <moo> ‘guacamaya’ y <kak> ‘fuego, lumbre’ o bien <kak> ‘cólera con que uno muestra su indignación e ira’ (Acuña 2001:320). De manera general las guacamayas se asocian con el fuego y calor, pero también hay una obvia relación por paronomasia entre <moo> ‘guacamaya’ y la palabra <moh> ‘brasero o brasas, lumbre o fuego que se pone debajo de la cama’ y ‘calentarse a la lumbre’ (ver Acuña 2001:409). Con ortografía yucateca actual, sería K’inich K’áak’ Mo’.

[29] Esta traducción también ayuda a descartar un significado relacionado con ‘ojos/rostro’. Con ortografía actual sería K’inich K’áak’ Ek’.

[30] Sería interesante indagar si la voz Cauich (Kawich), hoy usada como apellido, hace uso de este tipo de sufijo.

[31] Considerando <kan> ‘cosa bermeja’ o <kan> ‘ponerse amarillo’ (ver Acuña 2001:325, 326). Con ortografía actua es k’an.

[32] Este fue un detalle notado también por Sobrino (2018:234). Winik significa ‘persona’ y xinich’/xanich’ ‘hormiga’.

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