El concepto ‘amor-dolor’ según las lenguas mayas

por William H. Mex

última actualización: octubre de 2024

A yaama’e’ juntúul tsaya’am ko’il peek’

ch’a’apachta’an tumen máako’ob[1]

Introducción

La idea de que a nivel lingüístico el ‘amor’ implica cierto grado de ‘dolor’ es conocida en el caso del maya yucateco (peninsular) actual. Sin embargo, también algunas ideas semejantes se encuentran en otras lenguas mayas y en diccionarios de la época colonial, algo que ha sido poco estudiado y comprendido.

El presente texto hace una breve revisión de las palabras que en ocho lenguas mayas se relacionan tanto con la idea de ‘amor’ como con la de ‘dolor’. Se analizan las voces yaj (yah) y raj y los significados con los que se vinculan, tanto en registros de épocas actuales como de épocas coloniales.

El término yaj (yah) en el grupo maya yucateco[2]

El Calepino Maya de Motul, recopilación de palabras del siglo 16, registró yah como ‘amar’ y ‘cosa amada’ además de los términos derivados yahba ‘amarse a sí mismo’, yahbil ‘cosa amada y estimada, y regalada y querida’, yahcunah ‘amar’ y también yahcunah como ‘amor con que uno ama’, ‘caridad’ y ‘estimar, preciar y tener en mucho, y retener en sí alguna cosa no la queriendo dar’ [3]. De esta palabra derivan expresiones como yahcuntah hanal ‘esconder y guardar uno su comida por no darla a otro’[4].

Otra entrada del mismo documento recopila yah con los significados de ‘llaga pequeña no peligrosa o herida ya con podre; cosa llagada’, ‘cosa que duele y escuece, y dolor así y escocer’, ‘cosa que duele o esta llagada, o dolor o tener dolor así’; ‘tener dolores, estar fatigado de dolores o de enfermedad’, ‘sentir mucho una cosa’; ‘cosa peligrosa’, ‘cosa difícil y dificultosa’, ‘cosa grave’; y finalmente como ‘mal o males de pena o trabajo o miseria; cuita [desgracia o circunstancia adversa], dolor y trabajos; peligro, necesidad, apretura, fatiga y daño, y tener el tal aprieto y fatiga’[5]. También se registra -siempre como un sustantivo- yaah ‘llaga peligrosa’; ‘mal y daño, y enfermedad en general’; ‘ponzoña, mal grande’ [6].

Relacionados con este segundo significado aparecen las expresiones yaahezah ‘llagar o dañar o inficionar ánima o cuerpo’; yahil (u yahil) aspereza, fuerza, reciura, y gravedad y rigor de alguna cosa, y cosa áspera, recia, grave y penosa’ y también yahili ‘con trabajo’[7].

Un grupo de entradas nos indican la relación entre los conceptos de ‘amor’ y ‘dolor’: yahil ‘amor con que uno es amado’; yahil ‘dolor o llaga’; ‘el escocimiento’; yahtzil ‘la misericordia, limosna, caridad y merced que se recibe’, yahtzil ‘cosa amada’, ‘cosa penosa, trabajosa o dificultosa, que con dificultad se hace’.[8]

El Vocabulario Maya Than (de la región de Maní), que también recopila palabras de los siglos 16 y 17, registra de manera semejante: yahil; yahcunah ‘caridad, por amor’ y los términos relacionados yahcunanben, yahcunanbentzil ‘amable cosa’ y yahbil, yahcunanbil ‘amada cosa’ [9]. También tenemos yahcunah ‘amar’; con ejemplos de su uso en frases como in yahma in yum ‘amo yo mucho a mi padre’, yah in yum toon ‘amamos así a mi padre’ y también la locución mehenil yahcunah ‘amor filial’[10].

En maya yucateco actual se tiene registro de voces como yaj con el significado de ‘doloroso’, yaaj ‘dolor’ y frases como yaaj tin wóol ‘lo siento’. También se registra yaajkuns ‘causar dolor’, ‘amar’, yaajkunaj ‘amor’ y yaakunt ‘amar’[11]

En idioma lacandón, perteneciente al grupo yucateco, se registró yaj como ‘doloroso, enfermo, cariñoso’ y yajkintik como ‘enfermarlo, darle cariño’[12]. En itzá, el tercer idioma del grupo, también se registraron significados parecidos: yaj ‘doloroso, cariñoso’; yajkuna’an ‘adolorido, contemplado, estimado’ y yajkuntik ‘causar dolor’, ‘herirlo, hacerlo doloroso, contemplarlo [atenderlo], cuidarlo, apreciarlo’[13]. En el cuarto idioma del grupo, el mopán, los términos equivalentes son: yaj ‘doloroso, difícil’; yajkunaj ‘lastimar’ yajkuna’an ‘lastimado, amado’ y yajkunbul ‘lastimarlo, amarlo’ [14]. Nótese que las formas presentes en estos cuatro idiomas, tanto de los sustantivos como de los verbos, son bastante parecidas.

El amor-dolor en las lenguas del grupo ch’olano

Por lo menos dos lenguas de este grupo tienen voces que se pueden considerar equivalentes (cognados) a las que encontramos en el grupo yucateco.

El ch’olti colonial registró yah como ‘amar’, aunque también yah cux como ‘dolor’ y ‘tormento’ (que incluyen la voz cux ‘morder’)[15]. El chontal (yokot’an) de Tabasco tiene registro de yaj como ‘enfermedad, dolor’ ; ‘doloroso’ y de yajben ‘estimado, amado’[16]. Es interesante notar que, aunque el ch’ol de Chiapas no tiene cognados de yaj con esos significados, si registra la voz k’ux ‘doler’ y sus derivados k’uxbin ‘amar, querer’; k’uxbibil ‘querido’ y k’uxultan ‘estimar’[17]. Es decir, el concepto de ‘amor-dolor’ se expresaba con otras palabras y es posible que algo semejante haya ocurrido con otras lenguas mayas de las que poco registro actual o colonial se tiene.

El concepto yaj~raj en tojolabal y q’eqchi’

Aunque en tzeltal y tzotzil (bats’il k’op) al parecer no se encuentran los cognados de yaj con los significados que nos interesan, en una lengua cercana a ellos, el tojolabal (también de Chiapas), si se han registrado voces interesantes.

Los términos básicos en esta lengua son yaj ‘dolor’; yajal ‘dolor, sufrimiento’ y yajal ‘compasión’[18]. También encontramos yajta ‘respetar, amar, honrar’ y yajtanel ‘amor, cariño’[19]. Carlos Lenkersdorf hace una interesante observación con respecto al término compuesto ab yaj:

“El verbo ‘ab’i [‘oír, saborear, entender, sentir’] en combinación con yaj expresa el sentir de alguien, y puede ser el sentir dolor, sentir amor por alguien, es decir, querer a alguien, el sentir compasión con alguien. Es característico del tojolabal que el querer o el amar son inseparables del dolor o sufrimiento. Lo mismo se muestra también en el verbo yajta, amar, derivado verbal de yaj. Es decir, el amar implica el dolor o sufrimiento”[20].

Ejemplos de frases con la voz yaj los encontramos como b’a ‘aya yaj xawab’i ‘¿Dónde te duele?’ (que literalmente es ‘¿Dónde está (el) dolor (que) sientes?’) y jel yaj wa xkab’ya ‘Te quiero mucho’ (Literalmente, ‘(con) mucho dolor te siento’) [21].

Más adelante, Lenkersdorf hace otra interesante observación:

“…el prefijo de yajal [‘compasión’, derivado de yaj] siempre es de las personas que solicitan compasión o que están sufriendo. Notamos la misma estructura sintáctica o concepción en conexión de ‘a’julal [‘lástima, misericordia, piedad’] y derivados. Puesto que yajal corresponde a «dolor», entonces lo que se pide al otro o a los otros es que sufran con el dolor que tiene el que solicita solidaridad”[22].

Para terminar esta sección, es valioso mencionar que en q’eqchi’, lengua de Guatemala, también encontramos la misma relación ‘amor-dolor’, tal y como lo reflejan los términos: rahilal, raylal ‘dolor, dificultad, accidente, acontecimiento doloroso, penoso’; rahook, rahok ‘dolerse, sentir dolor, sufrir’ y rahok ‘amar’ (la -r- en q’eqchi’ equivale a la -y- de las lenguas ya vistas)[23]. Esta palabra podría ser un préstamo de lenguas del grupo yucateco o del grupo ch’ol hacia el q’eqchi’, dado que en otras lenguas de Guatemala (cercanas geográficamente al q’eqchi’) no se encuentran ni los cognados ni los significados ya referidos.

¿Sentir dolor o hacer sentir dolor?

Aunque desde hace más de 400 años se registró la relación entre ‘amor’ y ‘dolor’ en algunas lenguas mayas, la cuestión de a qué refería el concepto de ‘amor’ entre los antiguos mayas no es muy clara. Es lógico pensar que tal concepto era algo diferente a lo que entendemos en la actualidad. Un tópico en el que no se profundizó en este ensayo es de los diferentes tipos de ‘amor’ registrados en las lenguas mayas coloniales, como el ‘amor torpe’, el ‘amor cortesano’ y el ‘amor filial’.

En la primera parte del trabajo, se explico que la forma yajkunaj (del yucateco) puede significar tanto ‘amar’ como ‘amor’ (es un verbo incoativo formado a partir de un sustantivo). Se puede proponer que el significado original de la raíz lingüística yaj- era ‘dolor’ (sustantivo) o bien ‘amor’ (sustantivo). El sufijo kun-s o kun-t se les añade a los sustantivos verbalizados, de tal manera que yajkunaj es ‘amar’ y yajkunt es como se conjuga como verbo transitivo[24]. El lacandón, mopán e itzá usan sufijos parecidos.

Los datos ya revisados nos dan un amplio margen de interpretación para la raíz lingüística *yaj- y sus derivaciones. Así, yajkuns se puede interpretar como ‘hacer doler’, ‘hacer sentir dolor’ o ‘ser el dolor de alguien’. Kin yajkunsikech se puede entender como ‘tú haces que me duela, me haces sentir dolor, eres mi dolor’. Aunque ha pasado a entenderse como ‘amar’, otras formas de interpretar el término son ‘yo te hago una herida’ o ‘yo hago que tú seas doloroso para mí’. Así mismo, kin yaakuntikech se puede entender como ‘yo hago que tú seas una herida o un dolor’[25].

Con base en los datos ya revisados y en las observaciones hechas acerca del tojolabal, se propone que el concepto yaj, que más tarde pasó a entenderse como ‘amor-amar’, se relacionaba con el ‘dolor’ que uno debe sentir al relacionarse con otra persona. Como indica Lenkersdorf, el ‘amar’ indica sufrimiento, no necesariamente hacer sufrir. Aunque aún faltaría un estudio más profundo al respecto, es posible que -lejos de ser un sentimiento egoísta- originalmente el concepto de ‘amor’ hubiese estado ligado al sacrifico y la penitencia física o emocional que uno tenía que hacer.

Es interesante también que en la escritura del clásico maya (250-900 d.C.) existan dos signos, el logograma YAH ~ YA’ y el silabograma ya, relacionados con la voz yah ‘herida, llaga, daño’. El primer signo muestra un rostro humano con una incisión o apertura en forma de «V» que le pasa por debajo del ojo y el segundo signo representa a un cráneo del que brotan chorros de sangre en el lugar donde debería ir la mandíbula (imagen 1). Esto confirma que la voz yah, entre los antiguos mayas, se relacionó principalmente con las ideas de ‘dolor’, ‘herida’ y ‘sacrificio’[26]

Logograma YAH~YA’ (derecha) y silabograma ya (izquierda). Dibujos de William Mex.

Comentarios finales

El análisis del concepto ‘amor-dolor’ en las lenguas mayas parece indicar que este sentimiento se ligaba al dolor personal que uno debe sentir o al que uno le hacen sentir. Su asociación con ‘algo difícil, trabajoso’, y con el tener ‘misericordia’ es bastante obvia. Aún se deben revisar varias de estas voces en sus respectivos contextos. La variedad (en fuentes coloniales y actuales) y la distribución geográfica de las voces y sus significados es un indicador de que se trata de un concepto autóctono, con nula o poca influencia europea.  

Es notable que la voz yaj (yah) se encuentre en las cuatro lenguas del grupo yucateco, pero solo en dos del grupo ch’olano: en ch’olti’ (al este de la zona maya) y en chontal (al oeste). Es posible que el uso más generalizado de esta voz y sus derivados se haya originado en la zona de tierras bajas, incluyendo a las cuatro lenguas ch’olanas o bien, en la península de Yucatán, ya desde épocas prehispánicas (tal vez con notoriedad desde el posclásico, después del 1000-1200 d.C.). El hecho de que las voces se encuentren en el tojolabal y q’eqchi’ podría ser resultado de contactos más tardíos, aunque es interesante que conceptos parecidos no se encuentren en lenguas como el tzeltal y tzotzil, ni -al parecer- en otras lenguas de Guatemala. Aún se debe profundizar más en este tópico.


Puedes ver el video de este artículo en el siguiente enlace (YT): https://www.youtube.com/watch?v=iWbySzC1pHc

Notas

[1] Traducción: ‘tu amor es un perro rabioso perseguido por la gente’. Fragmento del poema A yaamaj ‘Tu amor’ de Briceida Cuevas Cob (Kuxa’an T’aan 2012:42)

[2] Las lenguas mayas aquí analizadas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, nh, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- representa el sonido -sh- en el alfabeto español. Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Se ha respetado la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente. En yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-; c = k y la -k- representa el sonido glotalizado k’. En todos los casos ç = s, z. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples. En la actualidad, existen alrededor de 30 lenguas mayas, las cuales descienden de un (hipotético) ancestro común, llamado proto-Maya y cuyos hablantes se distribuyen principalmente en el sur y este de México, Belice, Guatemala, y parte de Honduras y El Salvador. Los grupos lingüísticos mayores de la familia maya son: Yukatekano, Ch’olano-Tzeltalano, Gran Q’anjobalano, Mamo-K’iche’ano y Huastecano.  Las lenguas que conforman el grupo maya yucateco son 4: el Yucateco, el Itzá, el Lacandón y el Mopán. Solo el yucateco se habla en la Península de Yucatán.

[3] Acuña 2001:282 y 283. La palabra yah aparece registrada solo como ya, sin embargo, por otros ejemplos sabemos que debió tener un sonido aspirado velar al final, representado por la letra -h- (que suena como una -j- “suave”). Por esa razón, he decidido representar la palabra colonial como yah (con ortografía actual, yaj). También se ha cambiado la cedilla por la z y se han hecho ligeras modificaciones al texto español, para facilitar su lectura por el público actual.

[4] Acuña 2001:284, la partícula -ba forma el reflexivo, el sufijo -bil el participio y la voz hanal significa ‘comida’.

[5] Acuña 2001:281

[6] Acuña 2001:284

[7] Acuña 2001:285. El sufijo -ez es un causativo y el sufijo -il forma el término abstracto del sustantivo.

[8] Acuña 2001:292 y 293

[9] Acuña 1993:90 y 172

[10] Acuña 1993:92. La voz yum significa ‘señor’ y la voz mehen identifica a los ‘hijos de padres’.  Cabe destacar que yah no es la única voz que se toma con el significado de ‘amar’ o ‘dolor’. También encontramos términos como ah yah olal ti chhuplal y tzayom ti chhuplal ‘amador de mujeres’ y ah yah olal ti xiblal, tzayom ti xiblal ‘amadora de hombres’

[11] Bricker y otros 1998:310

[12] Hofling 2014:397 y 298

[13] Hofling y Tesucún 1997:684 y 685

[14] Hofling 2011:471 y 472

[15] Robertson et al. 2010:300, 314 y 351. Con ortografía actual sería yaj k’ux.   

[16] Keller y Luciano 1997:292

[17] Aulie y Aulie 2009:23. La voz k’ux del ch’ol se registró como cux en ch’olti’ colonial. También tiene cognados en otras lenguas mayas.

[18] Lenkersdorf 2010:659 y 661

[19] Lenkersdorf 2010:663 y 664

[20] Lenkersdorf 2010:660. Los corchetes y el énfasis son míos.

[21] Lenkersdorf 2010:660

[22] Lenkersdorf 2010:661. Los corchetes son míos.

[23] Haeserijn 1979:277

[24] Yoshida 2009:117, Smailus 1989:62

[25] Las traducciones aquí expuestas son de Ramón Israel Castillo Zapata, a quien agradezco que haya resuelto mis dudas sobre esta interpretación.

[26] Los silabogramas son signos que representan sílabas, usualmente de vocal o de consonante más vocal (no tienen traducción) y se representan en negritas. Algunos de estos signos obtienen su valor mediante la elisión de la última consonante de una palaba, en este caso de la voz yah, deriva la sílaba ya.

*agregado en octubre de 2024* Ver también la nota de Olivier Le Guen publicada por LANMO en febrero de 2017: https://www.facebook.com/photo?fbid=1364817300242538&set=a.1111709568886647&locale=es_LA

Bibliografía

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Acuña, René (ed.)
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Aulie, H. Wilbur y Evelyn W. Aulie
-2009 Diccionario ch’ol-español, español-ch’ol. Serie de Vocabularios y Diccionarios Indígenas, Mariano Silva y Aceves no. 21. ILV, México, D.F.

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Haeserijn, Esteban
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-2011 Mopán Maya-Spanish-English Dictionary / Diccionario maya mopan-español-inglés. University of Utah Press, Salt Lake City.
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-1997 Itzaj Maya – Spanish – English Dictionary. University of Utah Press, Salt Lake City.

Keller, Kathryn C., y Plácido Luciano G.
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Ruz, Mario Humberto y, Enrique Martín Briceño (editores)
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-2010 B’omak’umal tojol ab’al-kastiya. Diccionario tojolabal-español: Idioma mayense de Chiapas. Plaza y Valdés, México, D.F.

Robertson, John S., Daniel Law y Robbie Haertel (eds.)
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-1989 Gramática del Maya Yucateco colonial. Wayasbah, Hamburgo.

Tokovinine, Alexandre
-2017 Beginner’s Visual Catalog of Maya Hieroglyphs. Department of Anthropology University of Alabama.

Yoshida, Shigeto
-2009 Guía gramatical de la lengua maya yucateca para hispanohablantes (Hilario Chi Canul y Miguel Oscar Chan Dzul, colaboradores).

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El huracán según las lenguas mayas

por William H. Mex

Este breve texto recopila la mayoría de las palabras que en la lenguas mayas hacen referencia a los huracanes. El objetivo principal es hacer una comparación para dar a conocer las similitudes entre las palabras vinculadas con el término en las distintas lenguas mayas. Algunas de estas similitudes han permanecido a pesar de la distancia temporal y geográfica. También busca resaltar la continuidad en el uso de algunos de los términos y profundizar un poco en la etimología (origen lingüístico) de los mismos, aunque no exhaustivamente.

El huracán en el grupo de lenguas yucatecanas

El primer grupo de lenguas (y uno de los mejor documentados) en las que encontramos voces relevantes, es el grupo yucatecano, que incluye el yucateco, el lacandón, el mopán y el itzá. En el Calepino maya de Motul, diccionario de yucateco colonial del siglo 16, encontramos cha[a]cal ik con el significado de ‘tempestad de viento recio, huracán o tormenta’. Este es un término compuesto por cha[a]c (chaak, con ortografía actual), que en composición significa ‘muy o mucho’ e ik, ‘aire, viento’ (con ortografía actual, iik’). El término nos da a entender que lo más llamativo del fenómeno atmosférico era el viento que traía consigo. También es posible, dado que chaac significa ‘agua, lluvia’, que chaacal ik se entendiera como ‘viento lluvioso’ o ‘viento y lluvia’ ( =huracán). En el Calepino también encontramos cha[a]cal haa como ‘lluvia o aguacero grande, con truenos y relámpagos, que dura por algunos días’ (Cháak es ‘aguacero’ en yucateco actual y Chahk, el dios de la lluvia prehispánico-clásico).  

La idea de que la formación del fenómeno atmosférico implica la presencia del viento, la encontramos en el término molay ik, también ‘huracán’, en donde molay significa ‘junta, congregación’. Semejante es el término xauay ik (con ortografía actual, xaway iik’) ‘huracán o viento que corre de todas partes’, en donde el primer término se relaciona con xaual, que significa ‘revolver lo que hay en alguna casa o aposento; revolver yerbas y maíz’. El huracán es el viento que revuelve las cosas.

En maya yucateco actual, los términos registrados son chak ik’al ‘huracán’ y chak iik’, que puede significar ‘viento fuerte’, ‘tempestad’ o ‘huracán’. El equivalente del primer término, en yucateco colonial era chac ikal, con el significado de ‘tempestad de mar y viento’. En varias lenguas mayas, los términos derivados de chak, ‘rojo’ también sirven para describir el estado anímico de los seres vivos, por lo que no se descarta una traducción de chak ik’al como ‘vientos furiosos/intempestivos’. También existe el término actual k’a’amkach iik’ ‘huracán’, que usa la palabra k’a’am ‘sonido recio’, por lo que claramente refiere a los efectos de los ‘vientos/aires recios’.

Otro término registrado, pero en el Diccionario Cordemex, es keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. Este término es muy interesante porque parece usar la voz keh (en ortografía actual, kéej), que significa ‘venado, ciervo [grande]’. Más adelante se volverá a mencionar este detalle.

En otras lenguas del mismo grupo y de manera semejante, los términos para ‘huracán’ se forman con un adjetivo y un sustantivo, el segundo usualmente ‘viento’. Así, en lacandón tenemos chäk iik’ar ‘remolino, ciclón, mal viento’ y yaja iik’ ‘huracán, tormenta’ (donde yaja significa ‘grande’). En itzá encontramos ajchäk ik’ y ajnoj ik’ (con chäk y noj como ‘grande, inmenso’). Finalmente, en mopán están las entradas chäk ik’, ajchäk ik’, como ‘huracán’ y chichich ik’, también ‘huracán’, esta última presenta la voz reduplicada chichich ‘muy duro’. La característica más llamativa del huracán, de nuevo, es la presencia de vientos fuertes, grandes o recios.

Los términos para huracán en lenguas ch’olanas y tzeltalanas

A este subgrupo pertenecen las lenguas ch’ol, ch’orti’, chontal, ch’olti’, tzeltal y tzotzil. En ch’orti’, C. Wisdom registró el término compuesto ch’i’ih chan ik’ar, como ‘tormenta, huracán’, fenómeno que era causado por el paso de una serpiente mitológica llamada chicchan, que también funge como una ‘deidad de la lluvia’ y ‘espíritu del agua’. El término se conforma por ch’i’ih ‘grande, largo, supremo, gigante’, chan ‘serpiente’ e ik’ar ‘viento, brisa’. Un término semejante al de las lenguas yucatecanas es noj ik’ar ‘gran viento, huracán’, registrado también en ch’orti’ actual por K. Hull.

En ch’ol (de Chiapas) tenemos sutujt ik’ ‘huracán, torbellino’, término que usa la voz sut ‘cambiar, retornar, voltear, vuelta’; ‘voltearlo, volver’, por lo que la traducción sería algo como ‘viento que da vueltas’. En tzotzil, R. Laughlin recopiló el término ik’al vo’ ‘huracán’, donde ik’al significa ‘aire’ y vo’ ‘agua’. Es interesante porque es de los pocos términos vistos hasta el momento que usan la voz para ‘agua’. La composición podría entenderse como ‘agua airosa’ o bien, como un difrasismo, en donde viento + agua = huracán.

El huracán según las lenguas de los grupos kanjobal y mam

En q’anjobal (de Guatemala), se tiene registro del término kaq xuchum, como ‘tormenta, huracán’, y, aunque kaq significa ‘rojo’, ‘caliente’, es posible que tuviera la acepción de ‘grande’ y ‘fuerte’ también. En akateko el término equivalente es kaj xuchum ‘aire fuerte, torbellino, huracán’. En ambos idiomas xuchum significa ‘remolino, torbellino (de viento)’ y es un cognado de la palabra sutujt, que, como se ha visto, ha sido registrada en ch’ol.  

En popti’, kaq’eq’ nhab es ‘huracán; con viento y lluvia’, término que se compone de kaq’eq’ ‘aire, viento’ y nhab ‘lluvia’, por lo que también puede traducirse como ‘lluvia ventosa’ o ‘lluvia airada’. Aquí encontramos semejanza con el término tzotzil antes visto (en donde aire+agua=huracán).

Los términos del grupo k’iche’ano mayor

En uspanteko (de Guatemala) tenemos keq’eq’ teew o kyeq’eq’ teew, ambos como ‘huracán’, que usan las voces keq’eq y teew ‘viento’ (en otras lenguas teew es ‘frío’). En k’iche’ actual se registró la voz kiäqiq’ jab ‘huracán’ que usa las palabras kiäq ‘rojo’ y jab ‘lluvia’. Cabe la posibilidad de que el término ‘rojo’ tuviera la acepción de ‘grande, recio’, ‘furioso, molesto’ o bien, que al relacionarse el color rojo con el rumbo este, el huracán se percibiera como la ‘lluvia que viene del este’. Su equivalente en otras lenguas es kaq o chak. Otro término registrado por A. Christenson es nimalaj kaq’iq’ ‘huracán’ que se compone del adjetivo nim ‘grande, abundante’ y el sustantivo kaq’iq’ ‘viento, aire’. Otro término interesante es sutul q’um ‘huracán, tornado’ que, aunque de etimología obscura, hace uso de la voz sutij ‘rotar, girar’, que también guarda semejanza con otros términos mayas que dan lugar a palabras como ‘remolino, torbellino’.

En kaqchiquel colonial se registró por Coto el término r’atin al queh como ‘huracán’. Este término podría entenderse como ‘aguacero del venado’ o ‘baño del venado’. En la recopilación se explica que este nombre: “se decía que era porque los venadillos se huelgan con el agua en estos primeros aguaceros, les llaman r’atin al queh”. Es un término extraño pero podría tener semejanza con el término yucateco mencionado en la primera parte como keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. La entrada yucateca podría referir a una acción que hacen los venados (keh / kéej) durante el huracán, de manera semejante a como lo describió el cakchiquel colonial. Pero también podría referir simplemente al “huracán que pasa (o se comporta) como el venado”.

En poqomchi‘ actual (igualmente de Guatemala) M. Dobbels registró la voz jomlik como ‘huracán’, voz cuya raíz *jom deriva de la onomatopeya para ‘zumbar’ y también registró teew jab’, ‘tormenta, huracán, tempestad’ que usa las palabras teew ‘viento’ y jab ‘agua’, con equivalentes semánticos en algunas de las lenguas ya mencionadas. En poqomchi’ colonial el término era kak-teu ‘gran ventolera, huracán, que les derriba los maizes y arboles’, formado con teu ‘el viento, el aire’ y kak ‘muy, bravo’ (k’ak’ y tew, con ortografía actual). Las palabras equivalentes a kak (k’ak’, con ortografía actual) en otras lenguas mayas dan lugar a voces relacionadas con el fuego y también derivan significados relacionados con el temperamento. La voz pocomchi guarda semejanza semántica con una de las entradas yucatecas que, como vimos, puede significar ‘viento grande’, ‘viento fuerte’.

Finalmente, en q’eqchi’ se registró por G. Sedat el término kaq sut ik’, ‘tempestad, huracán, remolino’. La palabra kaq significa ‘rojo, calenturiento, siniestro’, sut se relaciona con sutbal ‘rodearlo’ e ik’ es ‘viento, aire’. Así, kaq sut ik’ se entendería como el ‘remolino de viento rojo’ o bien ‘el remolino de viento siniestro’. De manera semejante a otros idiomas mayas, es posible que el adjetivo ‘rojo’ en realidad refiera a un aspecto anímico del fenómeno atmosférico o bien, que refiera al rumbo ‘este’. Así, se da la posibilidad de interpretar el término compuesto como ‘remolino (de viento) furioso’, o bien, ‘remolino (de viento) del este’.

Observaciones finales

En el breve análisis aquí presentado se ha visto que en la mayoría de las lenguas mayas la palabra equivalente a ‘huracán’ se forma de dos o más términos, en ocasiones un adjetivo y un sustantivo. Lo más común es que el primero sea un adjetivo, como ‘grande, inmenso, fuerte’ o que refiere a algo ‘semejante a un remolino’. La segunda palabra usualmente es un sustantivo: ‘aire, viento’, pero en algunos casos es ‘agua, lluvia’. Para los mayas de ayer y hoy, el aspecto más notable de este fenómeno atmosférico es el fuerte viento/aire (no tanto el agua) y en algunos casos también se relacionaba con ciertas deidades. En ocasiones, la suma de dos palabras diferentes, usualmente agua+aire o lluvia+viento (también puede ser a la inversa) es lo que da lugar al término para huracán, es decir, un término compuesto conocido como difrasismo.   

Aún hay varios aspectos en los que se puede profundizar. Por ejemplo, H. Oakley, entre los ch’orti’, registró que San Lorenzo era tomado como dios del viento y que era muy temido,  dado que podía arrancar la raíz de los árboles, en su aspecto de Huracán. Y también se registró a otro San Lorenzo (Barbas de Cabro), como el viento común e inofensivo, que ejercía poder sobre la nubes de lluvia y también que venía «con los dioses que traen la lluvia; trae las mazorcas tostadas”. Seguramente entre otras comunidades mayas aún persisten ideas semejantes. También se puede indagar en la relación entre los huracanes, el rumbo este y el color rojo, ya que precisamente por el lado este del área (hoy en día, la costa de la península de Yucatán, Belice y Guatemala) por donde entran los huracanes hacia la región maya. Tal vez en algunos casos el huracán se concibió como ‘el viento del este’ o ‘el remolino del este’.

El huracán Delta, entrando en la punta noreste de la Península de Yucatán, 07 de octubre de 2020. Imagen tomada de internet.

Notas

*La palabra Huracán es de origen taíno (caribeño). La palabra Jun raqan que aparece en el Popol Vuh no tiene relación con la misma . [Agregado el 10 de octubre de 2020]: No hay nada que me haga pensar que la voz Huracán tenga un origen en lenguas mayas de tierras altas.

-La primera vez que se registró la palabra fue hacia 1510 d.C., por Pedro Mártir de Anglería en su De Orbe Novo, entre los TAÍNOS del Caribe (ver: http://revistas.uned.es/index.php/EPOS/article/download/16094/13918 ). Al respecto el citado autor comentaba:

«Cuando el demonio los quiere espantar, promételes el huracán, que quiere decir tempestad; la cual hace tan grande, que derriba casas y arranca muchos y muy grandes árboles; y yo he visto en montes muy espesos y de grandísimos árboles, en espacio de media luna, y de un cuarto de legua continuado, estar todo el monte trastornado, y derribados todos los árboles chicos y grandes, y las raíces de muchos de ellos para arriba, tan espantosa cosa de ver, que sin duda parecía cosa del diablo, y no de poderse mirar sin espanto» (ver https://repositorios.cihac.fcs.ucr.ac.cr/cmelendez/bitstream/123456789/573/1/SumarioNaturalHistoriaIndias.pdf )

También recopila la cita en latín (ver : tiphones=furacanes):

«Gentem hanc perturbasse elementa atque portenta haec tulisse immurmurabant insulares. Has aeris rocelllas, uti Graeci tiphones, furacanes isti appellant. Crebro namque surgere in ea insula inquiunt, sed furacanes nunquam aeque violentos aut furibundos.” (ver: http://www.fuesp.com/pdfs_revistas/cilh/28/cilh-28-1.pdf )

La palabra es explicable por medio del taíno (aclaro que no soy experto en esa lengua):

«Huracán o Huricán: Tormenta. Grandísimo viento e grandísima y excesiva lluvia, todo junto o cualquiera cosas de estas dos por si (hu-viento; ra-energía que da forma; can centro; huracán es viento concéntrico).»(ver: http://yukayekemanicato.weebly.com/uploads/1/2/6/7/12676875/voces_del_bohio.pdf )

No recuerdo al momento, algún vocabulario de tierras altas mayas que registre Jun Raqan (que significa ‘una es su pierna’) o algo semejante como ‘Huracán». O que relacione a Jun Raqan con el viento y el agua. Jun Raqan aparece en el Popol Vuh, es cierto. pero ¿Hay algo que nos indique que esa deidad tiene que ver con vientos o con el fenómeno atmosférico? ¿en qué contextos se indicaría eso? La semejanza de sonidos entre Huracán y Jun Raqan (Hun Raqan) podría ser casualidad. En dado caso, tendría que explicarse su etimología por medio de lenguas de tierras altas (por ejemplo ¿qué tiene que ver ‘un pie’ con los vientos y las otras etimologías de las demás lenguas mayas que menciona el artículo?

Hasta donde sé, no es posible explicar la historia de la palabra por medio de lenguas mayas (pero tendría que escribir más extenso al respecto)…

** Se ha respetado completamente la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples. Las lenguas mayas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- usualmente representa el sonido fricativo pos-alveolar (-sh- en el alfabeto español). Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Por ejemplo, en yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-, c = k y la -k- representa el sonido glotalizado velar k’. Se usaba la -v- en vez de -w-, en tzendal, el dígrafo -gh- para el sonido -j-. En ch’olti’, tzendal, cakchiquel y pocom colonial, no se representan los altos glotales. En todos los casos ç = s, z.

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“Explicación del calendario maya” (según Diego Chi, 1793)

Por William H. Mex

El presente texto presenta la transcripción y traducción del maya yucateco colonial al español moderno del escrito conocido como “Explicación del calendario maya”, atribuido a Diego Chi. Esta explicación fue recopilada originalmente por Juan Pio Pérez Bermón como parte del llamado Códice Pérez, y tiene información concerniente al calendario maya, tal y como lo comprendían los mismos mayas en años cercanos a 1689 y 1793. El escrito es muy relevante ya que proporciona información básica sobre el funcionamiento del calendario maya, el uso de puntos y barras, la existencia de meses, años, veintenas de años y algunas designaciones prehispánicas para estos elementos.

Introducción y antecedentes

Como todo trabajo de desciframiento e investigación, el proceso para entender el calendario maya prehispánico ha llevado varios años y ha contado con la colaboración de varias personas. Como es bien conocido, uno de los ámbitos estudiados por primera vez, desde hace casi dos siglos, fue el del funcionamiento de las matemáticas y los aspectos básicos del calendario maya. De esta manera, hacia 1832, Constantine Rafinesque daría a conocer los valores de las barras y puntos en el sistema numérico maya prehispánico (Coe 2012:92). Hacia 1887, Ernst Förstemann, trabajando principalmente con el Códice Dresde, daría a conocer al mundo la estructura de la cuenta larga maya junto con el sistema vigesimal, así como el funcionamiento de la cuenta de 260 días y de las tablas de Venus, en el mismo códice (Coe 2012:109)[1]

Si bien son notables las contribuciones de estos académicos, también es notable que el intelectual yucateco Juan Pio Pérez Bermón haya transcrito, de manera independiente y en una fecha cercana a 1837, dos textos que explican el funcionamiento del sistema numérico y del calendario maya (Scandar 2017:239). Esta información fue publicada en el conocido como Códice Pérez y la traducción del texto al español ha sido publicada por varios autores, entre los que se incluyen A. Barrera y S. Rendón (1972). Vale la pena mencionar que, aunque el texto aquí presentado es poco conocido, algunos académicos lo hicieron notar desde hace tiempo. Daniel Brinton (1882:47) menciona una sección de la página 92 del Códice Pérez que recalca los valores de las barras y puntos. Charles Bowditch (1910:20 y 21) también menciona los trabajos de Pérez y Brinton y los compara con las afirmaciones respecto al calendario que aparecen en la Relación de las cosas de Yucatán.  

Transcripción y traducción del texto

Cabe recordar que el libro llamado Códice Pérez es una recopilación de textos escritos en maya yucateco colonial, recopilados por Juan Pío Pérez Bermón entre 1835 y 1837 y dados a conocer y nombrados así por el obispo Crescencio Carrillo y Ancona, en 1870. Tal vez la versión más consultada, con transcripción en maya, sea la de Solís (1949). El libro incluye algunas secciones de los textos conocidos como Chilam Balam, y algunas de sus partes han sido traducidas y publicadas, en español e inglés.

La traducción aquí presentada toma como punto de partida y se basa casi en su totalidad en la traducción publicada por Alfredo Barrera y Silvia Rendón (1972:150-153), en el Libro de los libros de Chilam Balam. La redacción del texto se le atribuye a Diego Chi, quien a su vez lo habría copiado de un libro perteneciente a Juan Xiu, de Oxkutzcab (Yucatán). Se han hecho ligeras modificaciones, basándose en las observaciones de quien esto suscribe y también en las observaciones de Scandar (2017). No es una traducción perfecta y la misma aún está sujeta a revisión y corrección (comentarios bienvenidos). La transcripción del texto maya colonial que se presenta es la recopilada por David Bolles (2003:22-27) y corresponde a las páginas 90-93 y 165-166 del Códice Pérez. Después del texto, se presentan algunas observaciones acerca de los términos utilizados. El objetivo es hacer accesible al público en general la transcripción del maya colonial y la traducción al español de la parte correspondiente al calendario. Si alguien quiere introducirse o profundizar en el funcionamiento del calendario prehispánico o clásico, debe revisar la bibliografía.

Nota: primero, en negritas, se presenta el texto maya yucateco colonial y debajo de él, la traducción al español. La ortografía para el maya de la época es muy diferente a la usada actualmente. No se representan las vocales largas (ej. aa) ni rearticuladas (ej. e’e), ni los altos glotales (ej. i’ ). La grafía /h/ corresponde a la /j/ del español actual, la /u/ a la /w/, ᴐ = dz (ts’), c = k, k = k’, pp = p’, th = t’ y la /x/ representa un sonido parecido al de la /sh/ del español. Aquí se omiten las cursivas para las palabras en maya, pero en las observaciones si se usan estas.

«Explicación del calendario maya»

u hiᴐil lahun ahau u ᴐocol hun hun uuᴐ katun
al terminarse el 10 ahau termina un doblez de katunes
u zut tu caten oxlahun piz katun
y se repiten de nuevo 13 katunes
ᴐiban tu uichob tu pet katun
están pintadas sus figuras en la rueda del katun
lahun uuᴐ katun u kaba
décimo doblez del katun se llama
ca bin ᴐococ u tan lae, u hoppol tu caten
cuando termina su duración y se asienta otro.
cabin ᴐococ uaxac ahau lae u hoppol tu caten lae:
al terminar el 8 ahau comienza de nuevo,
maix bal u alab otzililob chambel oheltabelbal
pero lo que escribo no es nada meritorio, sólo para que sepan las cosas
manic u cuxtal ca kilacabilob ichil u ekmayilob,
en que pasaban su vida nuestros antepasados en la época de su ceguera
yanix bin kazac tu bobat thanobi
lo que habían de soportar según los pronósticos,
yanbix ma hah xani, heuac ma oczahben ti oli
que tampoco eran ciertos, sino falsedades, porque en lo único en que debe creerse
halili bin oczabac ti olil cayumil ti dios tu hunale yetel u yalmah thanil lae
es en dios nuestro señor único todopoderoso y sus mandamientos.
lay u calendario c kilacabilob lae
éste es el calendario de nuestros antepasados:

hu hun kal kin hunppel u tu thanob
cada 20 días hacen un mes, según decían,
uaxac lahun piz u xocol yuil hunppel ti haab tu menenelob:
18 meses era lo que contaban un año;
hun uinal yalicob, hunppel,
cada mes lo llamaban «un uinal» que quiere decir mes;
yokol hun kal kin u cuch hunppel ti u. uinal tu tha-nob
de 20 días era la carga de un mes, uinal decían.
he tu nuppul uaxaclahun pizobe amal u manel u cuchob ichil habe,
cuando se cumplían los 18 por cada vez que pasaba su carga, era un año;
catun culac ixma kaba hoppel kin,
luego se asentaban los cinco días sin nombre,
u uayeb haab u yail kin
los días dañosos del año, los más temibles,
pec oltzil chetun cimili
los de mayor pena, por el temor de muertes inesperadas
pec oltzil u chibal balami
y peligros de ser devorados por el jaguar.
yetel u chibal can
en ellos todo era malo : mordeduras de serpientes venenosas en el monte
uaix u yocol che ti uinic, tu thanob
y golpes de ramas ponzoñosas a los hombres, según decían.
lay u chun licil u yal abal u uayil haab
esta es la razón de por qué se decía que eran los dañosos del año,
u yail kin ixma kaba lae
los días más malos, estos días sin nombre.
bla yan bin huntul ku, lic u kulticob:
pero tenían un dios que adoraban, que reverenciaban,
lay bin alic u tzicicob ichil canppel kin lae
que acataban durante cuatro de estos días.
ma ᴐeᴐec bin u ciotzilbal, licil u kamicob: tu yax chun u kinil
grande era el regocijo que se le ofrecía al recibirlo el primer día;
cu ᴐabal u hach tibilil kin ti ku lae
se le daba gran importancia y era un día festivo.
cu canppel u kinile matun hach cooh u tzicili
pero al cuarto día ya no era valiosa su presencia,
maix u ᴐabal: u uenbile u…yax hun cuche
ni se le daba la importancia del primer día a su imagen,
hunpay ix tu yoxppel u kinil u cuchil
era ya otro al tercer día después del día de su llegada (¿?) y no el centro de la casa;
tu canppel tun u kinile u culcinabal tu chi na lictun tu zaztal
al cuarto día se le colocaba en las afueras de la casa para que allí le amaneciera;
tu hoppel u kinile catun tohlabac ca xic
al quinto día se le echaba para que se fuese.
hetun tu uacppel u kinile laytun u yaxchun u kinil ah cuch haab
el sexto día entonces que era el primero, el día cargador del año,
lictun u cutal u yaxchun tumbul haab
en el que se asentaba el comienzo del año nuevo
yetel u yaxchun u yuil tumbuben poop u kaba

y del primer mes llamado otra vez poop [estera]
heklal u maya letrail
he aquí las letras mayas
ᴐibanob tu xocol yuil u calendarioil romanozob
escritas para contarse [o leerse] los meses como en el calendario de los romanos
lic u xocol tumenel cilich nabil iglesia católica
cuya cuenta lleva la santa madre iglesia
ca u tzac u yoheltabal huncetil u xocan u kinil u
para que se sepa la cuenta completa de sus días y de sus meses
u xoc habob u cristianoile
y la cuenta de los años del calendario de los cristianos.
oxtzol u tzolol in ᴐib
tres son las columnas de mi escritura
yanob yalanob lahcapiz yuil calendario lae
que se encontrarán aquí abajo con los doce meses del calendario;
u hun tzucitac lae castilla xoc
la primera parte es en castellano,
lay u xocol katunob yan ichil hun hunppel tii ue
allí se ven los días que hay en cada uno de los meses
u ca tzuc u uichob u letrail, u uohil u zanzamal kin
la segunda parte son las representaciones de las letras; los jeroglíficos de cada día
xocob yan tac thun yetel paiche tu pachob
que se van contando, son las que tienen punto y rayas detrás.
he hunppel thune hunppel bin haabe, uaix cappele cappel bin haabe
un punto un año será; si son dos, dos años serán ;
uaix oxppel thuun, ua canppel thuune, canppel binbe,
si son tres puntos o si son cuatro puntos, cuatro serán
uaix thuun baixan
como si son tres puntos así también.
he paiche yan yokol xane, ua hunppel paichee, hoppel haab bin
las rayas que están encima también, si es una raya, serán cinco años;
ua cappel paiche lahun piz bin,
si son dos rayas, serán diez;
uaix hunppel paichee yan yokol xane, ua yan hunppel thuniee uacppel binbe
si la raya que está encima tiene un punto, serán seis;
uaix cappel thune yan yokol paichee, uucppel bin be:
si son dos los puntos que hay sobre la raya, serán siete;
ua oxppel thuun yan yokole, uaxacppel bin be
si tres puntos hay encima, ocho serán;
uaix canppel thun yan yokole paiche
si cuatro puntos hay sobre la linea … [nueve serán]
yanix thun yokol paiche uuluc piz:
si tiene [un] punto sobre la línea, once,
uaix cappel thune lahcapiz, ua oxpel thuune, oxlahunpiz
si son dos puntos, doce; si son tres puntos, trece.
he tun u cantzole in ᴐib letraobe
la cuarta sección son las letras que he pintado

lay u mahancenil u kabaob chuenob,
y que representan los nombres de los signos de los días
hochob hach natebabal
copiadas, para que se entiendan bien
lay u mahancenil u kabaob hunhunppel ti kayob
es la aclaración de los nombres de cada una de las imágenes representadas,
hochob hach natabebal
para que se comprendan bien
hek laobilae yuun d. Juan Xiu Oxkutzcab
las cuales son de un documento de don Juan Xiu de Oxkutzcab
tin hochahcen Diego Chi escribano cofradía uay Mani lae
lo copié yo, Diego Chi, escribano de la cofradía de aquí de Maní
heleac en 16 de julio ti yabil 1689 años, lay u kinil binicob ah Oxkutzcab ti ho
el 16 de julio de 1689, el día que fueron de Oxkutzcab a Mérida;
tumenel u talel lorenzillo yetel ingles tiloe
porque iban a entrar lorencillo y los ingleses allí,
capitan Diego Balam gobernador, Pedro Puc y Diego Tun alcaldesob
el capitán Diego Balan gobernador, Pedro Puc y Diego Tun, alcaldes
y Pascual u nohol regidorob
y Pascual, el regidor principal.
312 anos yokol hun uuᴐ katun
312 años hay sobre un doblez de katun
ca culac tu chun tu caten bay hoppice
para que se asiente en su comienzo de nuevo, tal como comenzó.
heix ᴐibob tin hochah lae ma tulacali,
estas pinturas que copié no son todas,
chenbel u tzolol u tan uaxac ahau
sino solamente la explicación del transcurso del 8 ahau
huntzol u binel yetel u cuch ah cuch haab, canil ahau katun lae
que corre parejo con la carga del cargador del año, del katun 2 ahau;
tan u yalcab uaxacppel u haabil u cuch oxlahun piz u binel
transcurrido el octavo año, falta aún la carga de trece
ca ᴐococ can ahau lae: heuac tu yoxlahunil tin hochah lae
para que termine el 4 ahau en que estamos, pero yo copié los trece.
ma tulacali,
no es todo,
halili u calendarioil tin paktecuntah yetel u calendarioil romanos
sino solamente el calendario de ellos, que cotejo con el calendario romano
cu ximbanzic cristianoile, u zian caah lohil ti jesucristo lae:
que llevan los cristianos, según el nacimiento de nuestro salvador jesucristo,
lay licil u lubul hencen cu kinbezabal ichil kinobe,
dentro del cual caen cuantas festividades se celebran
tu xoc cristianoile, yetel cilich nabil iglesia
dentro de los días de la cuenta de los cristianos y de la santa madre iglesia.
tin hunpaicunah u lubul u xoc haab yetel u yuilob lae:
hice la separación de la cuenta de los años y de la de los meses.
bin u cetbes in yumob, maestroob,
lo ajustaran mis señores y maestros.
ca u zatezobten, ten u kazil u palilob lae

que me perdonen a mí de sus hijos el peor,
ua ma bai tzolanile ua yan zipanie
si no está correcto como queda explicado;
bin u chucbezob tumenel ma cetel in naati
si hay error lo corregirán, porque no es mucha mi inteligencia,
lay tumenel con katic tiob cau zatezob in zipil
por esto es que les pido que perdonen mis yerros
tu kaba ca yumil ti dios ichil u ma cetelil in naat
en él nombre de nuestro señor dios dentro de mi falta de entendimiento.
helel tu ᴐoc u hun kal u kinil zeec tu chuenil uacil chicchan
hoy al finalizar el mes, 20 seec en el signo del día 6 chicchan
tu cuch haab bolon muluc lae
del año de cargador 9 muluc,
en 14 de febrero de 1793 años
es 14 de febrero de 1793;
ti ᴐoci in cambal ᴐibtic maya uinal
fue cuando terminé de aprender a escribir los meses [uinales] mayas,
maya calendario u tial uchben maya uinicob,
del calendario que los antiguos hombres mayas tenían
ti ma hoppoc cirstianoile
cuando aún no comenzaba el cristianismo.
ca u zatezob in zipil in yumob, ah canal naatob,
que me perdonen mis yerros mis señores/padres y los altos entendidos
maestroob, astrologosob, asentri-cob, consentricosob, ah canal miyatzob
maestros, los astrólogos, acéntricos y los concéntricos, los grandes sabios
u yohelob u ximbal kin yetel u, yetel ekob
que saben cómo caminan el sol, la luna y las estrellas
yetel tulacal bal u zihzahma ca yumil dios uay yokol cabe
y todas las cosas creadas por nuestro padre dios aquí, en la tierra

Comentarios acerca del texto[1]

Tal y como han recalcado varios autores (ver bibliografía), el texto menciona que el mes (llamado uinal) era de 20 días, que el año era de 18 meses y que al final del período habían cinco días ‘aciagos’, también referidos como ‘sin nombre’ o ‘de mal agüero’. Hace mención de los seis días posteriores a esta cuenta, así como al cargador del año y aclara que el primer mes era Pop. Asigna al punto el valor de 1 y a la línea el valor de 5 (hay que notar que no se escriben más de 4 puntos).

Hay otras observaciones interesantes que han hecho algunos académicos. Barrera y Rendón (1972:194 y 195) hacen notar que los 13 Katunes a los que se refiere forman el conteo conocido como La rueda de los katunes, que comenzaba con la fecha tzolk’in 8 Ajaw. La traducción que dan para u uayeb haab (que consideran equivalente a uayeyab) es ‘ponzoña del año’, considerando la voz colonial uaay ‘emponzoñar y hacer llagas y desollar al leche de algunos árboles cuando los tocan’ y uayaan ‘cosa emponzoñada, inficionada o dañada’. El término u yail kin lo consideran como ‘los más dañosos y dolorosos días’ (de yail ‘dolor, llaga, escozimiento’). También mencionan que Don Juan Xiu de Oxkutzcab es quien firma en otros documentos de la familia Xiu, redactados hacia 1685 y hacen la aclaración que los katunes que cuenta el redactor son de 24 años (13 X 24 = 312, por eso dice 312 años), en lugar de los katunes de 20 años (de 360 días). Como han notado varios autores, eso refleja el intento de los mayas por equiparar los períodos de tiempo europeos y mayas relevantes, en este caso considerando el siglo de 100 años (aprox. cuatro katunes de 24 años) (ver Bricker y Miram 2002:73; Scandar 2015)[2].

F. Scandar (2017:235-238 y 407-413), también hace observaciones interesantes. Nota que una parte del texto dice katubob (para ‘cuenta de los katunes’) cuando debe decir kinob (‘cuenta de los días’) y hace ver que, al parecer, faltan líneas explicativas en el texto (tal vez errores del redactor o de J.P.P.). Por ejemplo, para el ‘once’, el escribano no dice cuántas barras y puntos corresponden (aunque por el contexto, se entiende que son dos barras y un punto). Menciona que el término compuesto usado para ‘raya’ o ‘barra’ es paiche o payche y traduce la voz yuun como la forma poseída de huun ‘libro, papel, documento’ (y no lo considera como yuum ‘señor, padre’ traducción original de Barrera y Rendón, 1972:152). Los académicos citados también mencionan que no se conoce el diagrama o los dibujos que el autor original decía observar para su descripción, pero parece que los tenía a la mano al momento de escribir (contendría signos de puntos y barras organizados en tres filas o columnas).  

A continuación, se hacen observaciones y aclaraciones sobre algunos términos lingüísticos significativos del texto.

El término usado para el cierre del ciclo de 20 años (Katun), es uuᴐ katun (uudz katun)[3]. La voz uudz significa, según el Diccionario maya de Motul, ‘arrugar, como ropa y la frente, ‘doblar y doblegar cosas blandas y cosas que se quedan dobladas y doblar y doblegar alguna hoja de libro por señal’. También significa ‘la arruga o dobladura así, y cosa así arrugada o doblada, las rayas de las manos o pies’ (Acuña 2001:573). Es interesante que el tiempo se relacione con doblar cosas como la ropa y el papel. Durante el clásico, el cierre de períodos, descrito con la voz tzutz, y el signo usado para el mismo, tienen su origen en acciones relacionadas con los tejidos (ver Hruby y Robertson 2001). Aunque en el caso colonial, podría referir al doblez del papel de los libros (códices). La voz Katun, en maya colonial, significa ‘especie de veintena de años’ (de 360 días, es decir, tunes) (Acuña 2001:328). Como dato adicional, el Diccionario de Motul también registra que la edad de las personas se contaba por veintenas, por ejemplo, ¿hay katunbenech? ‘¿Cuántas veintenas de años tienes?’, caa katunbenen ‘tengo dos veintenas’, etc. (Acuña 2001:328).

Las palabras que designan a la ‘rueda del katun’ son u pet katun. La voz pet o pepet, en maya colonial, significa ‘cosa redonda circular’ y también ‘cerco o círculo o redondez circular’ (Acuña 2001:491). En varias lenguas mayas, la raíz lingüística *pet da lugar a palabras como *petet o petejt, con la traducción de ‘malacate, huso’ y el equivalente yucateco (colonial y actual) es pechech, ‘huso para hilar’ con los mismos significados (ver Kaufman 2003:1019; Acuña 2001:489). Es posible que la raíz del término pet, en yucateco colonial, comparta origen con estas palabras (es decir, que sean cognados).  De ser así, de nuevo nos hallaríamos ante una metáfora que vincula el paso del tiempo y el cierre de ciclos, con el bordado de telas o bien, con ‘algo que se hila, dando vueltas (como un malacate)’. Se debe profundizar en esta propuesta.

La ‘carga del año’ es u cuch haab. Resulta interesante que, en el Calepino, uno de los significados que se le da a cuch haab es ‘los trabajos, hambre, y pestilencias, que suceden en esta vida’ y cuch también tiene la acepción de ‘carga que trae el oficio y el mismo cargo y oficio’, ‘carga que el hombre o la bestia llevan a cuestas’ y ‘gobernar pueblo o república’ (Acuña 2001: 123 y 124). Con el mismo significado que cuch haab, se registra también cuch katun ‘la carga del Katun’. En varias lenguas mayas, los cognados de la voz kuch tienen el significado de ‘cargar (en la espalda)’ (ver Kaufman 2003:889), lo que sin duda revela que la carga del tiempo se visualizaba llevada por un mecapal.

También son muy interesantes las traducciones de las voces usadas para ‘punto’ y ‘raya’ (o ‘barra’). El Bocabulario Mayathan registra thun como ‘punto de tinta’, u thunil dzib como ‘punto de escritura’ y también u thunil zabac como ‘gota o salpicadura de tinta’ (Acuña 1993:546 y 152)[4]. Con respecto a la misma voz, el Calepino registra solamente thunen thun ‘gota a gota’, ‘cosa salpicada o untada a salpicones’ (Acuña 2001:562). La voz usada para ‘raya, barra’ es paiche. El Calepino registra pay cheb como ‘borrar con pluma o péndola lo escrito’ y es un término compuesto por pay ‘cuenta para cosas largas y delgadas’ y cheb ‘pluma o péndola aderezada para escribir y pincel de pintar’ (Acuña 2001:474 y 476). Otra fuentes coloniales registran pay che ‘apuntar con puntero’ y pay che ‘raya y rayar’ (Bolles 2010:4432 y 4433). Es decir, el término payche, de manera general, refiere a hacer líneas o rayar, con un pincel [5]. Valdría la pena investigar más profundamente si estos términos tienen equivalencia (o antecedentes) en la escritura jeroglífica del clásico o si son el resultado de adaptaciones del sistema maya al europeo.

Observaciones finales

Se pueden hacer muchos acercamientos y análisis más extensos el texto. Sería interesante hacer un estudio comparativo entre los términos usados allí y sus equivalentes en otras lenguas mayas, para saber (a partir del contexto en que se usan) cuál es su origen, y si se usaban en contextos calendáricos. Vale recalcar que el escrito fue redactado, por lo menos, unos 150 años después de la llegada de los europeos, por lo que definitivamente tiene influencia española, como se anota en el mismo. El estudio de este tipo de textos nos dice mucho acerca de cómo los mismos intelectuales mayas de la época colonial adaptaron un sistema calendárico diferente y, seguramente también nos revelará más acerca de los trabajos de los intelectuales yucatecos pasados.

Barras y puntos en el sistema numérico maya, con sus valores, del 1 al 13 (composición del autor)

Notas

[1] Para la cuestión de los Katunes, el tiempo y el calendario maya, puede consultarse también los trabajos de Taube (1988), Stuart (1996), Gunsenheimer (2009) y Graña-Behrens (2017).

[2] Sin embargo, los katunes eran de 20 años y no hay evidencia de que los katunes de 24 años sean de tradición prehispánica. Otra fuente registra ho katun como ‘siglo’, es decir, cinco veintenas de años (ver Acuña 1993:593).

[3] En yucateco actual, es wuts’ ‘doblar’.

[4] El vocabulario también registra u boomil dzib como ‘punto de escritura’, pero como ‘punto de tinta’ registra solo thah y thun. Dzib significa ‘escritura’ y zabac ‘tinta’.

[5] Se entiende que payche deriva del término original paycheb, omitiendo la /b/ final.


[1] Para la cuestión del calendario maya, consúltense los trabajos de Craveri (2012), Rice (2007) y Villaseñor (2007), algunos disponibles en internet.

Bibliografía consultada y recomendada


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Observaciones acerca de las palabras para ‘madre’ en las lenguas mayas

por William H. Mex

última actualización: octubre de 2025

Introducción

El presente texto ofrece un breve acercamiento a los conceptos de ‘madre’ y ‘mamá’, según como se expresan en las distintas lenguas mayas. Para este estudio, se realizó una revisión de casi todos los diccionarios coloniales y actuales, y, aunque no se incluyen todas las lenguas mayas, se busca mencionar y comparar los términos más relevantes de la mayoría de estas[1]. Se ofrece principalmente un breve análisis de los términos antiguos relacionados con el concepto de ‘madre’, de los cambios que han tenido las palabras en el tiempo y de sus significados metafóricos. 

Las palabras para ‘madre’ en el grupo yucateco[2]

En maya yucateco (peninsular) actual, la palabra común para ‘madre’ es na’, que también refiere a la ‘mujer o animal hembra que ha tenido hijos’[3]. Este término se registró en la época colonial como naa ‘madre de hijos’, y también era aplicado a la madre de otros seres vivos, como lo expresa el término u naa cab que refiere a ‘la maestra de las colmenas’ (siendo cab ‘miel, abeja, colmena’)[4]. En el texto colonial yucateco conocido como El Ritual de los Bacabes se menciona a una mujer como Ix ahau naa ‘la soberana madre’, donde ix- es un prefijo que identifica a la mujer, ahau es ‘gobernante’ y naa es ‘madre’[5].

Es llamativo que uno de los términos de origen maya más usados entre hispanohablantes de la península de Yucatán sea un insulto relacionado con la madre y los genitales femeninos: pelaná, que tiene su origen en peel a na’ ‘la vulva de tu madre’ (donde peel es ‘vulva’)[6]. Más llamativo aún, es que este insulto aparezca en El Ritual de los Bacabes, en el contexto de las oraciones para tratar enfermedades, como pel u na ta uach, que se traduce ‘¡el coño de la madre de tu miembro!’[7].

Con respecto a la manera en cómo se nombraban los mayas peninsulares, Diego de Landa, en su Relación de las cosas de Yucatán, comentaba que los antiguos mayas:

“[…] A sus hijos e hijas los llamaban siempre por el nombre del padre y de la madre, el del padre como propio, y el de la madre como apelativo; de esta manera, el hijo de Chel y Chan llamaban Nachanchel, que quiere decir hijos de fulanos y esta es la causa (por la cual) dicen los indios que los de un nombre son deudos y se tratan por tales […]”[8].

Es decir, muchos de los nombres de esa época que comienzan con Na-, se debe a que primero tienen el apelativo de la madre y después, el del padre, como Nachicocom (Na Chi Cocom, con ortografía actual = Na’ Chi’ Kokom), ‘el de madre Chi y padre Cocom’, Nachan Can (Na Chan Can = Na’ Chan Kan), ‘el de madre Chan y padre Can’, Nakuk Pech (Na Kuk Pech = Na’ K’uk’ Pech), ‘el de madre Kuk y padre Pech’ etc. Como se mencionará al final, había una expresión semánticamente equivalente entre los huastecos (teenek).

En idioma lacandón (de Chiapas) el término correspondiente (cognado) es ‘mamá, madre’, pero también hay un término que refiere a la ‘luna’: iknä, que literalmente es ‘nuestra madre’ y, además, significa ‘mes’[9]. En itzá, el equivalente es na’ ‘madre’ y, de manera semejante a otros idiomas mayas, también sirve para nombrar partes del cuerpo que son mayores que otras, pero semejantes. Por ejemplo, na’ koj, que literalmente es ‘madre de dientes’, es el término para ‘muela’[10]. En el cuarto idioma del grupo yucateco, el mopán, la voz igualmente es na’ ‘madre’, un término compuesto es na’ kab’ ‘reina de colmena’ (o ‘madre de la colmena’, ‘madre de abejas’) y también aparece el término na’tzil ‘madre’ (honorífico), que usa el sufijo -tzil (o -tsil), del cual se tiene registro en yucateco peninsular y actual[11].

Se debe mencionar que, aunque solo en lacandón aparece un término que refiere a la luna como ‘madre’, en maya peninsular actual hay referencias a la luna como xma uj (‘mamá luna’), como menciona un poema de Briceida Cuevas[12], referente a lo que pasaba durante los eclipses, cuando se oscurecía la luna:

«[…]Le tu máan yáalkab máako’ob tumen ts’o’ok u jaanta’al x-ma uj […]

(«Cuando la gente corría porque se habían comido a mamá luna…»)

Como se verá, en varias lenguas mayas se nombra a la luna como una madre o como una anciana.

Los términos para ‘madre’ en lenguas ch’olanas y tzeltalanas[13]

Podemos encontrar algunas semejanzas entre las palabras y significados hallados en el grupo yucatecano y los que hay en el grupo ch’olano. Por ejemplo, en ch’ol de Chiapas, la voz para ‘madre’ es ña’ y también encontramos ña’al como ‘hembra de animal’[14]. La palabra para ‘mamá’ que se usa es nana y el término para referirse a la luna es ch’ujuña’, que literalmente significa ‘madre santa’[15]. En chontal de Tabasco, el correspondiente para ‘madre’ y ‘mamá’ es na’, pero en algunos contextos la palabra significa ‘hijita, mamacita’ (como ‘expresión de cariño’)[16].

En ch’olti’ colonial, el término registrado es na ‘madre’[17]. Por su parte, el ch’orti’ tiene nana como ‘madre’, (que se usa solo en términos compuestos) y también registra tu’ como ‘madre’ o bien como un término cariñoso para ‘madre, nena’[18]. La forma antigua de la primera palabra, que se puede reconstruir en proto-maya, es *naa’, con el significado de ‘madre’[19]. Además de tener cognados en yucateco y ch’ol, na’ como ‘madre, señora’, también aparece en q’eq’chi’[20].

En ch’orti’ también tenemos el término que designa a la luna como ‘madre’: katu’, que hace referencia a una deidad de la luna, ‘espíritu guardián femenino de los árboles, que preside sobre la agricultura, árboles frutales y el nacimiento humano’[21].  Otro diccionario del mismo idioma define el término katu’ como ‘luna, reina, nuestra madre’[22] y también se tiene registro de kanana’ (que usa la voz nana’) como ‘luna’[23]. Entre los ch’orti’, C. Wisdom registró que la esposa del dios cristiano o bien, la Virgen María, también era designada como ‘nuestra madre’ y se usaba para ella el mismo término que designaba a la luna[24]

En idioma tzeltal también encontramos semejanzas de significado en la traducción de las voces relacionadas. El término más común es me’ ‘madre, mamá’ y también es común la forma sme’ ‘su madre’, que refiere a la ‘hembra de animal’[25] . Un término llamativo, que refiere a la ‘madre tierra’, es me’ kaxail, pero es usado en el contexto de habla ritual, para nombrar a la “madre ataúd” y se considera que refiere a una divinidad relacionada con el ‘lugar donde todos vamos a ser enterrados’[26]. El mismo idioma registra me’tik como ‘abuela, señora’ (para el ‘trato a las señoras de mayor edad’) y también tiene el equivalente al término ‘madre sagrada/santa’ para designar a la luna: ch’ulmetik [27]. La forma antigua del término ‘madre sagrada’= ‘luna’ es reconstruible en proto-tzeltal-tzotzil (el idioma ancestro del tzeltal y tzotzil) como *jch’uhulme’tik ‘luna’[28]. Con los ejemplos mencionados, se evidencia que la mujer que se relaciona con la luna usualmente es de edad avanzada, es decir, la luna era concebida como una entidad femenina vieja[29].

En tzotzil, la voz me’ es usada para referirse de manera respetuosa a ‘la abuela, la cuñada mayor, la esposa del consejero ritual que instruye al oficial religioso y a su esposa durante su cargo’, entre otras mujeres. De manera general, se conoce como un ‘término que refiere a mujeres mayores o respetables, que tienen altos cargos’[30] . Un término derivado es me’in, que, como parte de un discurso ritual o rezo, se traduce como ‘servir de madre’:

¡La’uk to me jtotin, la’uk to me jme’in, ti jmotone, ti kaboltayele!

(‘¡Que pueda proahijar todavía, que pueda servir de madre todavía por mi regalo (hijo), la causa de mi pena!’)[31]

Jch’ul-me‘tik, por otra parte, es la designación de ‘la luna, el mayordomo de la Virgen de Rosario’ o ‘la Virgen /la santa’[32]. Pero solo ch’ul-me’ refiere a ‘la madrina’, como un término especial para dirigirse a ella.

Los términos del grupo Q’anjobalano Mayor y Mameano Mayor[33]

En tojolabal, encontramos el término jnantik ‘ixaw ‘nuestra madre luna’. Con respecto a este significado, C. Lenkersdorf comenta que el satélite:

“[…] es una mamá y como tal tiene su esposo que es el jwawtik, el sol. De esta manera la luna no sólo pertenece al cosmos diádico de los tojolabales, sino que, además, comparte el nombre de todas las «santas» en el contexto católico, igual que ja jnantik lu’um, Nuestra Madre Tierra […]”[34].

El término snan ‘ixaw significa ‘madre luna’ o solamente ‘luna’, mientras que ‘ixaw, significa ‘mes’. Las palabras que refieren tanto a la luna como al mes, coinciden en traducción con lo que encontramos en otras lenguas mayas, como el lacandón. Tanto nan como nanal significan ‘madre, mamá, nana’, jnantik es ‘nuestra madre, mamá’ y ja jnantik lu’um es ‘Nuestra Madre Tierra’ [35].  Con respecto al término Nuestra Madre Tierra, C. Lenkersdorf comenta que este ser tiene un título, al igual que las demás santas y, además, dice que:

“[…] La tierra desde la perspectiva tojolabal es Nuestra Madre Tierra, porque nos sostiene, nos da comida a nosotros y nos quiere. De la tierra, además, brota la vida que, a su vez, nos da vida, nos alegra el corazón y nos llena de gratitud por las bondades recibidas. Con la tierra, Madre Nuestra, con los productos de la tierra y con los demás humanos, animales y toda la naturaleza formamos, finalmente, una gran comunidad […][36].

La cuestión de hasta qué punto el concepto de madre tierra es de origen prehispánico y no influencia de otras culturas actuales (o incluso de académicos actuales) es un tema de debate, sobre todo porque tal concepto al parecer solo se encuentra en tzeltal y tojolabal. Una expresión tojolabal para referirse a la ‘madre, mamá’, de manera más cariñosa, es xep, aunque es menos común[37].

En otra lengua, el chuj, la voz nun, o ix-nun refiere a la madre (de hombre o mujer) y snun, se usa para designar a la madre de algún animal[38], mientras que la voz chich refiere a ‘una mujer anciana’ y chi’ich o ix-chi’ich refiere a la luna; en este último caso, se nota una relación semántica parecida a la que hallamos en lacandón, ch’orti, tzeltal y tojolabal con otras expresiones [39]. La forma antigua de la voz, reconstruible hasta el ancestro conocido como Maya Sureño (SM, Tierras bajas y Maya occidental), es *chiich ‘abuela’, y, como se ha visto, tiene descendientes en algunas lenguas[40].

En idioma akateko, txutxe es ‘madre, mamá, hembra’ y txutxu’ ‘abuela’ pero también puede significar ‘mamar’[41]. En jakalteko, mi’ es la voz para ‘madre’ y también aparece el término jich mi’ ‘madre fundadora’, como contraparte del jich mam ‘padre fundador’[42]. En mam, txu’ significa ‘hembra’, txub’aj es ‘mamá’ y la voz para ‘madre’ es nan[43]. En ixil, txutx es ‘madre, mamá’, pero también ‘hilo madre’ (del tejido de un saco típico de Chajul). En esa lengua también se encuentran los términos compuestos que refieren a las partes del cuerpo que son más grandes como ‘madres’ de las partes más pequeñas, por ejemplo, txutx-k’ab’, ‘pulgar’ (‘madre de la mano’) y txutx-ok, ‘dedo grande del pie’ (‘madre del pie’), algo semejante a lo hallado en yucateco y lacandón [44].

Los términos en el grupo K’iche’ano Mayor[45]

Los términos analizados a continuación pertenecen en su mayoría a las lenguas mayas de Guatemala. En uspanteko, la palabra común para ‘mamá es chuuch[46], mientras que en k’iche’ actual es chuch ‘madre’. El k’iche’ también registra un término que designa a la madre desde que da luz a su criatura hasta que el bebé tiene 40 días (tiempo aproximado del puerperio): tu’janel, que obviamente deriva de la voz tu’, que puede significar tanto ‘pecho’ como ‘leche materna’ [47]. En sipakapense, los términos comunes para ‘madre’ son chuch y naan[48], mientras que en sakapulteko el término que predomina es chuchxeel ‘madre’[49]. La forma antigua de la voz en idiomas de la rama oriental de la familia es *chuuch ‘madre’[50]. En tz’utujil, la voz tan significa ‘mamá, madre’ (pero es usado solo entre familiares), mientras que el término más común es tee’eej ‘mamá, madre’[51]. Esta última voz tiene antecedentes en el kaqchiquel colonial como tee ‘madre, generalmente’ (que también refería ‘a animales que cuidan sus hijos’) y en la frase teeh lae ixok ‘ya es mujer que tiene hijos’[52]. En kaqchiquel actual la voz es te’ej ‘madre’[53].

En idioma pokomam, la voz tut significa ‘mamá’ y tu significa ‘doña’[54]. Su equivalente en pokomchi’ es tuut: ‘señora, doña (al dirigirse a ella), mamá’. Un término pokomchi’ compuesto que lleva esta voz es tuut keem ‘madre telar’ (que es el ‘lienzo intermedio del telar de cintura para elaborar el güipil tactiqueño’), que guarda semejanza semántica con el término ixil txutx mencionado párrafos atrás [55]. La voz para ‘madre’ que aparece en estos idiomas tiene un antecedente en el término colonial tu, que se registró como ‘reverencial a la mujer casada como dejillo, madre, señora’[56]. El pokomchi’ también tiene el término compuesto ch’uuch’ kaxahiil ‘madre’, que usa las voces ch’uuch’ mama, teta, chiche, leche de pecho’ y kaxahiil ‘caja de, progenitora de’[57]. Como se ha visto, este término tiene equivalentes en tzeltal y tojolabal. Un término compuesto para referir a la ‘procreadora, engendradora, madre’ es ak’unom ixoq, que contiene las voces ak’unoom ‘procreadora, mujer fértil’ e ixoq ‘mujer, hembra, señora’ y que también se relaciona con las voces ak’unanik ‘dar vida, engendrar, procrear, ahijar’ y ak’uunb’al ‘matriz’[58].

Una observación sobre el huasteco colonial (teenek)

Al principio de este trabajo, en el análisis del grupo yucateco, se mencionó la existencia de “nombres na’al”, que enfatizaban el apelativo de la madre en la época colonial. En la zona huasteca, Tapia Zenteno recopiló algo semejante, mencionando que la voz para ‘nombre’ de persona era bi, pero también que:

“[…] Tienen otros sobrenombres que sólo usan entre sí, y éste llaman papantal, el cual toman sólo de la madre y es el más especificativo, porque, habiendo muchos de un nombre, sólo con éste no se equivocan […]”[59].

En el mismo escrito, la voz papumtal, se registró como ‘apellido; sobrenombre que toman de la madre, y es el más especificativo’[60]. La voz para ‘madre’ en época colonial se registró como mim ‘madre, dicen los de ambos sexos’ y en época actual es miim ‘madre, señora’, pero hoy en día también se usa naana, con el mismo significado[61]. La forma antigua de la primera voz es *miim, con el significado de ‘abuela’, pero en algunas lenguas y principalmente en huasteco, pasó a designar a la ‘madre’ solamente[62].  

Observaciones finales 

En las lenguas analizadas, a grandes rasgos, existen términos para referirse a la madre de manera cariñosa y de manera respetuosa o reverencial. Los términos para ‘madre’ que también refieren a la luna, usualmente se expresan de manera colectiva (‘nuestra madre’) y también es usual que refieran a una mujer de edad mayor o a una anciana, cuya figura se contrapone a la del sol. El simbolismo de la luna, de manera obvia, se vincula con la fertilidad femenina y las voces para ‘madre’ se aplican a los animales que cuidan a su hijos. También existen términos compuestos que refieren a las partes del cuerpo como ‘madre(s) de…’, lo que parece una referencia al elemento más grande (entre semejantes) o bien, al lugar de donde “nacen” los elementos más pequeños del todo (algo aplicable también a ciertos objetos).

Es llamativo que en algunos idiomas se conciba la existencia de una ‘madre tierra’, por lo que sería valioso investigar de manera más profunda la antigüedad de este concepto en la zona maya. Otro tópico en el cual se puede indagar es en la relación entre las voces para ‘teta, seno (de mujer)’ y los términos para ‘madre’, ya que, si bien la relación ‘pecho de mujer-madre-bebé’ es bastante obvia, en algunos casos las voces refieren a señoras de edad avanzada. No debemos olvidar que la traducción, uso o interpretación de los términos en la mayoría de las ocasiones depende del contexto y que esta breve introducción no ha profundizado en este aspecto. Seguramente los mitos y la tradición que aún se conserva, revelarán más significados y complementarán este trabajo.

Mujer con infante. Detalle de los Murales de Bonampak (Chiapas), período clásico tardío. Fotografía de Marco Antonio Pacheco/RAÍCES.

NOTAS

🔸1 Existe registro de por lo menos 32 lenguas mayas, algunas de las cuales hoy se encuentran extintas 🔸 2 El grupo yucateco lo componen: yucateco (peninsular), lacandón, Itzá y mopán. 🔸 3 (ALMY 2007, p. 152)🔸 4 (Acuña 2001, p.419). La terminación con doble vocal /aa/ representa el alto glotal (‘) en ortografía colonial.🔸5 (Arzápalo 1987, p.282) 🔸6 También se dice k’uul a na’, con el mismo significado (ALMY 2007:122). La /a/ es un pronombre de segunda persona, ‘tuyo/a’.🔸7 (notado por Arzápalo 1987, p. 362). La voz ach es ‘miembro viril, pene’. 🔸8 (Landa 1985, p.80) 🔸9 (Baer y Baer 2018:60 y 144). Esto se debe a que la duración aproximada de un mes corresponde casi a una lunación. Diego de Landa también registró que la palabra para ‘mes’ y ‘luna’, eran iguales en yucateco colonial.🔸10 (Hofling y Tesucún 1997:464)🔸11 (Hofling 2011:318 y 319)🔸12 (Cuevas 2012:23) 13 El grupo ch’olano lo componen el ch’olti’ (extinto), ch’orti’, ch’ol y chontal. El grupo tzeltalano, el tzeltal y tzotzil🔸14 (Aulie y Aulie 2009:62)🔸15 (Aulie y Aulie 2009:34 y 60). La voz ch’ujul significa ‘santo/a’🔸16 El segundo uso del na’ se usa solo como vocativo y siempre con el posesivo (Keller y Luciano 1997:167)🔸17 (Robertson et al 2010:332)🔸18 (Wisdom 1950:537) (Pérez et al. 1996:212). El término tu’ podría relacionarse con la voz chu’, que en varios idiomas mayas significa ‘teta, ubre’ o algo semejante🔸19 (Kaufman 2017:93)🔸20 (Sedat 1955:54)🔸21 (Wisdom 1950:491)🔸22 (ALMG 2000:22). En algunos contextos, el término tiene influencia religiosa cristiana y refiere a algún santo o a la Virgen María.🔸23 (Hull 2005:61). En varias lenguas mayas, la voz que se traduce como ‘nuestra madre’ o ‘madre santa’, en referencia a la luna, se contrapone a la que se traduce como ‘nuestro padre’ o ‘padre santo’ en referencia al sol, al dios cristiano o a Jesucristo🔸 24 (Wisdom 1940:247)🔸25 Polian 2017:430. La /s/ es un pronombre de tercera persona ‘su’, ‘de el/ella’🔸26 La voz kaxa es un préstamo del español, significa ‘caja, cajón ,ataúd’ (Polian 2017, p.431)🔸27 Zapata 2002:44 y 85🔸28 (Kaufman 1972:101)🔸29 Otras palabras para la abuela son: me’ chich, me’ chun ‘abuela’, me’el ‘anciana, vieja’ y me’el me’ ‘abuela’ (Polian 2017:431)🔸30 Laughlin 2010:232 y 333🔸31 (Laughlin 2010:334) 🔸32 (Laughlin 2010:139). Ch’ul puede significar: ‘divino, sagrado, santo’ (Laughlin 2010:139) y también: ‘justo, bueno, fiel, sagrado’ (Hurley y Ruiz 1978:50).🔸33 El grupo Q’anjobalano lo conforman el tojolabal, chuj, akateko, popti’, mochó y tuzanteco. El grupo Mameano, el teko, mam, awakateko e ixil.🔸34 (Lenkersdorf 2010:126)🔸35 Lenkersdorf 2010:126, 269, 448.🔸36 (Lenkersdorf 2010:395) 🔸37 (Lenkersdorf 2010:645)🔸38 (Hopkins 2012:213)🔸39 (Hopkins 2012:55)🔸40 (Kaufman 2017:93)🔸41 PLFM 1996:183. Los términos podrían no ser cognados, es decir, podrían tener un distinto origen.🔸42 ALMG 2013:100 y 443🔸43 (ALMG 2010:344 y 507)🔸44 (Jewett y Willis 1996:221)🔸45 El grupo K’iche’ano Mayor lo conforman el uspanteko, k’iche’, sipakapense, sakapulteko, tz’utujil, kaqchiquel, poqomam, poqomchi’ y q’eq’chi’.🔸46 (Vicente 2007:66)🔸47 (Christenson 2004:31 y 123)🔸48 (ALMG 2001:15) y🔸49 (ALMG 2001:14) 🔸50 (Kaufman 2017:93)🔸51 (Pérez y Hernández 1996:407 y 415)🔸52 Acuña 1983:327. Ixoq es la palabra para ‘mujer, señora’🔸53 (Munson y Munson 1991:331)🔸54 McArthur y McArthur 1995:163 y 165🔸55 Dobbels 2003:697. Tactic es un municipio de Alta Verapaz, Guatemala. La voz keem significa ‘tejido, telar’ y también puede referir a la ‘tela de araña’.🔸56 (Feldman 2000:404). ‘Dejo’ es, según la RAE, el “modo particular de pronunciación y de inflexión de la voz que acusa un estado de ánimo transitorio o peculiar del hablante”. Se entiende que es una forma cariñosa de llamar a la madre.🔸57 (Dobbels 1955:152). Como se ha mencionado, la voz kaxah sería un préstamo del español, semejante a como ocurrió en tzeltal.🔸58 (Dobbels 2003:32) 🔸59 (Acuña 1985:89)🔸60 (Acuña 1985:116)🔸61 (Acuña 1985:113) (Larsen 1955:37 y 39)🔸62 (Kaufman 2017:93)


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