El huracán según las lenguas mayas

por William H. Mex

Este breve texto recopila la mayoría de las palabras que en la lenguas mayas hacen referencia a los huracanes. El objetivo principal es hacer una comparación para dar a conocer las similitudes entre las palabras vinculadas con el término en las distintas lenguas mayas. Algunas de estas similitudes han permanecido a pesar de la distancia temporal y geográfica. También busca resaltar la continuidad en el uso de algunos de los términos y profundizar un poco en la etimología (origen lingüístico) de los mismos, aunque no exhaustivamente.

El huracán en el grupo de lenguas yucatecanas

El primer grupo de lenguas (y uno de los mejor documentados) en las que encontramos voces relevantes, es el grupo yucatecano, que incluye el yucateco, el lacandón, el mopán y el itzá. En el Calepino maya de Motul, diccionario de yucateco colonial del siglo 16, encontramos cha[a]cal ik con el significado de ‘tempestad de viento recio, huracán o tormenta’. Este es un término compuesto por cha[a]c (chaak, con ortografía actual), que en composición significa ‘muy o mucho’ e ik, ‘aire, viento’ (con ortografía actual, iik’). El término nos da a entender que lo más llamativo del fenómeno atmosférico era el viento que traía consigo. También es posible, dado que chaac significa ‘agua, lluvia’, que chaacal ik se entendiera como ‘viento lluvioso’ o ‘viento y lluvia’ ( =huracán). En el Calepino también encontramos cha[a]cal haa como ‘lluvia o aguacero grande, con truenos y relámpagos, que dura por algunos días’ (Cháak es ‘aguacero’ en yucateco actual y Chahk, el dios de la lluvia prehispánico-clásico).  

La idea de que la formación del fenómeno atmosférico implica la presencia del viento, la encontramos en el término molay ik, también ‘huracán’, en donde molay significa ‘junta, congregación’. Semejante es el término xauay ik (con ortografía actual, xaway iik’) ‘huracán o viento que corre de todas partes’, en donde el primer término se relaciona con xaual, que significa ‘revolver lo que hay en alguna casa o aposento; revolver yerbas y maíz’. El huracán es el viento que revuelve las cosas.

En maya yucateco actual, los términos registrados son chak ik’al ‘huracán’ y chak iik’, que puede significar ‘viento fuerte’, ‘tempestad’ o ‘huracán’. El equivalente del primer término, en yucateco colonial era chac ikal, con el significado de ‘tempestad de mar y viento’. En varias lenguas mayas, los términos derivados de chak, ‘rojo’ también sirven para describir el estado anímico de los seres vivos, por lo que no se descarta una traducción de chak ik’al como ‘vientos furiosos/intempestivos’. También existe el término actual k’a’amkach iik’ ‘huracán’, que usa la palabra k’a’am ‘sonido recio’, por lo que claramente refiere a los efectos de los ‘vientos/aires recios’.

Otro término registrado, pero en el Diccionario Cordemex, es keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. Este término es muy interesante porque parece usar la voz keh (en ortografía actual, kéej), que significa ‘venado, ciervo [grande]’. Más adelante se volverá a mencionar este detalle.

En otras lenguas del mismo grupo y de manera semejante, los términos para ‘huracán’ se forman con un adjetivo y un sustantivo, el segundo usualmente ‘viento’. Así, en lacandón tenemos chäk iik’ar ‘remolino, ciclón, mal viento’ y yaja iik’ ‘huracán, tormenta’ (donde yaja significa ‘grande’). En itzá encontramos ajchäk ik’ y ajnoj ik’ (con chäk y noj como ‘grande, inmenso’). Finalmente, en mopán están las entradas chäk ik’, ajchäk ik’, como ‘huracán’ y chichich ik’, también ‘huracán’, esta última presenta la voz reduplicada chichich ‘muy duro’. La característica más llamativa del huracán, de nuevo, es la presencia de vientos fuertes, grandes o recios.

Los términos para huracán en lenguas ch’olanas y tzeltalanas

A este subgrupo pertenecen las lenguas ch’ol, ch’orti’, chontal, ch’olti’, tzeltal y tzotzil. En ch’orti’, C. Wisdom registró el término compuesto ch’i’ih chan ik’ar, como ‘tormenta, huracán’, fenómeno que era causado por el paso de una serpiente mitológica llamada chicchan, que también funge como una ‘deidad de la lluvia’ y ‘espíritu del agua’. El término se conforma por ch’i’ih ‘grande, largo, supremo, gigante’, chan ‘serpiente’ e ik’ar ‘viento, brisa’. Un término semejante al de las lenguas yucatecanas es noj ik’ar ‘gran viento, huracán’, registrado también en ch’orti’ actual por K. Hull.

En ch’ol (de Chiapas) tenemos sutujt ik’ ‘huracán, torbellino’, término que usa la voz sut ‘cambiar, retornar, voltear, vuelta’; ‘voltearlo, volver’, por lo que la traducción sería algo como ‘viento que da vueltas’. En tzotzil, R. Laughlin recopiló el término ik’al vo’ ‘huracán’, donde ik’al significa ‘aire’ y vo’ ‘agua’. Es interesante porque es de los pocos términos vistos hasta el momento que usan la voz para ‘agua’. La composición podría entenderse como ‘agua airosa’ o bien, como un difrasismo, en donde viento + agua = huracán.

El huracán según las lenguas de los grupos kanjobal y mam

En q’anjobal (de Guatemala), se tiene registro del término kaq xuchum, como ‘tormenta, huracán’, y, aunque kaq significa ‘rojo’, ‘caliente’, es posible que tuviera la acepción de ‘grande’ y ‘fuerte’ también. En akateko el término equivalente es kaj xuchum ‘aire fuerte, torbellino, huracán’. En ambos idiomas xuchum significa ‘remolino, torbellino (de viento)’ y es un cognado de la palabra sutujt, que, como se ha visto, ha sido registrada en ch’ol.  

En popti’, kaq’eq’ nhab es ‘huracán; con viento y lluvia’, término que se compone de kaq’eq’ ‘aire, viento’ y nhab ‘lluvia’, por lo que también puede traducirse como ‘lluvia ventosa’ o ‘lluvia airada’. Aquí encontramos semejanza con el término tzotzil antes visto (en donde aire+agua=huracán).

Los términos del grupo k’iche’ano mayor

En uspanteko (de Guatemala) tenemos keq’eq’ teew o kyeq’eq’ teew, ambos como ‘huracán’, que usan las voces keq’eq y teew ‘viento’ (en otras lenguas teew es ‘frío’). En k’iche’ actual se registró la voz kiäqiq’ jab ‘huracán’ que usa las palabras kiäq ‘rojo’ y jab ‘lluvia’. Cabe la posibilidad de que el término ‘rojo’ tuviera la acepción de ‘grande, recio’, ‘furioso, molesto’ o bien, que al relacionarse el color rojo con el rumbo este, el huracán se percibiera como la ‘lluvia que viene del este’. Su equivalente en otras lenguas es kaq o chak. Otro término registrado por A. Christenson es nimalaj kaq’iq’ ‘huracán’ que se compone del adjetivo nim ‘grande, abundante’ y el sustantivo kaq’iq’ ‘viento, aire’. Otro término interesante es sutul q’um ‘huracán, tornado’ que, aunque de etimología obscura, hace uso de la voz sutij ‘rotar, girar’, que también guarda semejanza con otros términos mayas que dan lugar a palabras como ‘remolino, torbellino’.

En kaqchiquel colonial se registró por Coto el término r’atin al queh como ‘huracán’. Este término podría entenderse como ‘aguacero del venado’ o ‘baño del venado’. En la recopilación se explica que este nombre: “se decía que era porque los venadillos se huelgan con el agua en estos primeros aguaceros, les llaman r’atin al queh”. Es un término extraño pero podría tener semejanza con el término yucateco mencionado en la primera parte como keh ik’ ‘manga de viento recio’; ‘huracán pasajero’. La entrada yucateca podría referir a una acción que hacen los venados (keh / kéej) durante el huracán, de manera semejante a como lo describió el cakchiquel colonial. Pero también podría referir simplemente al “huracán que pasa (o se comporta) como el venado”.

En poqomchi‘ actual (igualmente de Guatemala) M. Dobbels registró la voz jomlik como ‘huracán’, voz cuya raíz *jom deriva de la onomatopeya para ‘zumbar’ y también registró teew jab’, ‘tormenta, huracán, tempestad’ que usa las palabras teew ‘viento’ y jab ‘agua’, con equivalentes semánticos en algunas de las lenguas ya mencionadas. En poqomchi’ colonial el término era kak-teu ‘gran ventolera, huracán, que les derriba los maizes y arboles’, formado con teu ‘el viento, el aire’ y kak ‘muy, bravo’ (k’ak’ y tew, con ortografía actual). Las palabras equivalentes a kak (k’ak’, con ortografía actual) en otras lenguas mayas dan lugar a voces relacionadas con el fuego y también derivan significados relacionados con el temperamento. La voz pocomchi guarda semejanza semántica con una de las entradas yucatecas que, como vimos, puede significar ‘viento grande’, ‘viento fuerte’.

Finalmente, en q’eqchi’ se registró por G. Sedat el término kaq sut ik’, ‘tempestad, huracán, remolino’. La palabra kaq significa ‘rojo, calenturiento, siniestro’, sut se relaciona con sutbal ‘rodearlo’ e ik’ es ‘viento, aire’. Así, kaq sut ik’ se entendería como el ‘remolino de viento rojo’ o bien ‘el remolino de viento siniestro’. De manera semejante a otros idiomas mayas, es posible que el adjetivo ‘rojo’ en realidad refiera a un aspecto anímico del fenómeno atmosférico o bien, que refiera al rumbo ‘este’. Así, se da la posibilidad de interpretar el término compuesto como ‘remolino (de viento) furioso’, o bien, ‘remolino (de viento) del este’.

Observaciones finales

En el breve análisis aquí presentado se ha visto que en la mayoría de las lenguas mayas la palabra equivalente a ‘huracán’ se forma de dos o más términos, en ocasiones un adjetivo y un sustantivo. Lo más común es que el primero sea un adjetivo, como ‘grande, inmenso, fuerte’ o que refiere a algo ‘semejante a un remolino’. La segunda palabra usualmente es un sustantivo: ‘aire, viento’, pero en algunos casos es ‘agua, lluvia’. Para los mayas de ayer y hoy, el aspecto más notable de este fenómeno atmosférico es el fuerte viento/aire (no tanto el agua) y en algunos casos también se relacionaba con ciertas deidades. En ocasiones, la suma de dos palabras diferentes, usualmente agua+aire o lluvia+viento (también puede ser a la inversa) es lo que da lugar al término para huracán, es decir, un término compuesto conocido como difrasismo.   

Aún hay varios aspectos en los que se puede profundizar. Por ejemplo, H. Oakley, entre los ch’orti’, registró que San Lorenzo era tomado como dios del viento y que era muy temido,  dado que podía arrancar la raíz de los árboles, en su aspecto de Huracán. Y también se registró a otro San Lorenzo (Barbas de Cabro), como el viento común e inofensivo, que ejercía poder sobre la nubes de lluvia y también que venía «con los dioses que traen la lluvia; trae las mazorcas tostadas”. Seguramente entre otras comunidades mayas aún persisten ideas semejantes. También se puede indagar en la relación entre los huracanes, el rumbo este y el color rojo, ya que precisamente por el lado este del área (hoy en día, la costa de la península de Yucatán, Belice y Guatemala) por donde entran los huracanes hacia la región maya. Tal vez en algunos casos el huracán se concibió como ‘el viento del este’ o ‘el remolino del este’.

El huracán Delta, entrando en la punta noreste de la Península de Yucatán, 07 de octubre de 2020. Imagen tomada de internet.

Notas

*La palabra Huracán es de origen taíno (caribeño). La palabra Jun raqan que aparece en el Popol Vuh no tiene relación con la misma . [Agregado el 10 de octubre de 2020]: No hay nada que me haga pensar que la voz Huracán tenga un origen en lenguas mayas de tierras altas.

-La primera vez que se registró la palabra fue hacia 1510 d.C., por Pedro Mártir de Anglería en su De Orbe Novo, entre los TAÍNOS del Caribe (ver: http://revistas.uned.es/index.php/EPOS/article/download/16094/13918 ). Al respecto el citado autor comentaba:

«Cuando el demonio los quiere espantar, promételes el huracán, que quiere decir tempestad; la cual hace tan grande, que derriba casas y arranca muchos y muy grandes árboles; y yo he visto en montes muy espesos y de grandísimos árboles, en espacio de media luna, y de un cuarto de legua continuado, estar todo el monte trastornado, y derribados todos los árboles chicos y grandes, y las raíces de muchos de ellos para arriba, tan espantosa cosa de ver, que sin duda parecía cosa del diablo, y no de poderse mirar sin espanto» (ver https://repositorios.cihac.fcs.ucr.ac.cr/cmelendez/bitstream/123456789/573/1/SumarioNaturalHistoriaIndias.pdf )

También recopila la cita en latín (ver : tiphones=furacanes):

«Gentem hanc perturbasse elementa atque portenta haec tulisse immurmurabant insulares. Has aeris rocelllas, uti Graeci tiphones, furacanes isti appellant. Crebro namque surgere in ea insula inquiunt, sed furacanes nunquam aeque violentos aut furibundos.” (ver: http://www.fuesp.com/pdfs_revistas/cilh/28/cilh-28-1.pdf )

La palabra es explicable por medio del taíno (aclaro que no soy experto en esa lengua):

«Huracán o Huricán: Tormenta. Grandísimo viento e grandísima y excesiva lluvia, todo junto o cualquiera cosas de estas dos por si (hu-viento; ra-energía que da forma; can centro; huracán es viento concéntrico).»(ver: http://yukayekemanicato.weebly.com/uploads/1/2/6/7/12676875/voces_del_bohio.pdf )

No recuerdo al momento, algún vocabulario de tierras altas mayas que registre Jun Raqan (que significa ‘una es su pierna’) o algo semejante como ‘Huracán». O que relacione a Jun Raqan con el viento y el agua. Jun Raqan aparece en el Popol Vuh, es cierto. pero ¿Hay algo que nos indique que esa deidad tiene que ver con vientos o con el fenómeno atmosférico? ¿en qué contextos se indicaría eso? La semejanza de sonidos entre Huracán y Jun Raqan (Hun Raqan) podría ser casualidad. En dado caso, tendría que explicarse su etimología por medio de lenguas de tierras altas (por ejemplo ¿qué tiene que ver ‘un pie’ con los vientos y las otras etimologías de las demás lenguas mayas que menciona el artículo?

Hasta donde sé, no es posible explicar la historia de la palabra por medio de lenguas mayas (pero tendría que escribir más extenso al respecto)…

** Se ha respetado completamente la ortografía de las fuentes coloniales, que usualmente difiere de los alfabetos usados actualmente. Todas las palabras mayas van en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples. Las lenguas mayas tienen las siguientes consonantes: b, ch, ch’, h, j, k, k’, l, m, n, ñ, p, p’, q, q’, r, s, t, t’, tz (ts), tz’ (ts’), v, w, x, y. La grafía -h- usualmente representa el sonido fricativo glotal y la -j- el fricativo velar (en ningún caso la -h- es muda). Algunas lenguas usan la -q- y -q’- para el sonido uvular (diferente a -k- y -k’-). La grafía -x- usualmente representa el sonido fricativo pos-alveolar (-sh- en el alfabeto español). Las vocales usadas son: a, e, i, o, u y en algunas lenguas, la sexta vocal, ä. Por ejemplo, en yucateco colonial, el sonido -w- normalmente se representa con la -u-, c = k y la -k- representa el sonido glotalizado velar k’. Se usaba la -v- en vez de -w-, en tzendal, el dígrafo -gh- para el sonido -j-. En ch’olti’, tzendal, cakchiquel y pocom colonial, no se representan los altos glotales. En todos los casos ç = s, z.

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Observaciones acerca de las palabras para ‘madre’ en las lenguas mayas

por William H. Mex

última actualización: octubre de 2025

Introducción

El presente texto ofrece un breve acercamiento a los conceptos de ‘madre’ y ‘mamá’, según como se expresan en las distintas lenguas mayas. Para este estudio, se realizó una revisión de casi todos los diccionarios coloniales y actuales, y, aunque no se incluyen todas las lenguas mayas, se busca mencionar y comparar los términos más relevantes de la mayoría de estas[1]. Se ofrece principalmente un breve análisis de los términos antiguos relacionados con el concepto de ‘madre’, de los cambios que han tenido las palabras en el tiempo y de sus significados metafóricos. 

Las palabras para ‘madre’ en el grupo yucateco[2]

En maya yucateco (peninsular) actual, la palabra común para ‘madre’ es na’, que también refiere a la ‘mujer o animal hembra que ha tenido hijos’[3]. Este término se registró en la época colonial como naa ‘madre de hijos’, y también era aplicado a la madre de otros seres vivos, como lo expresa el término u naa cab que refiere a ‘la maestra de las colmenas’ (siendo cab ‘miel, abeja, colmena’)[4]. En el texto colonial yucateco conocido como El Ritual de los Bacabes se menciona a una mujer como Ix ahau naa ‘la soberana madre’, donde ix- es un prefijo que identifica a la mujer, ahau es ‘gobernante’ y naa es ‘madre’[5].

Es llamativo que uno de los términos de origen maya más usados entre hispanohablantes de la península de Yucatán sea un insulto relacionado con la madre y los genitales femeninos: pelaná, que tiene su origen en peel a na’ ‘la vulva de tu madre’ (donde peel es ‘vulva’)[6]. Más llamativo aún, es que este insulto aparezca en El Ritual de los Bacabes, en el contexto de las oraciones para tratar enfermedades, como pel u na ta uach, que se traduce ‘¡el coño de la madre de tu miembro!’[7].

Con respecto a la manera en cómo se nombraban los mayas peninsulares, Diego de Landa, en su Relación de las cosas de Yucatán, comentaba que los antiguos mayas:

“[…] A sus hijos e hijas los llamaban siempre por el nombre del padre y de la madre, el del padre como propio, y el de la madre como apelativo; de esta manera, el hijo de Chel y Chan llamaban Nachanchel, que quiere decir hijos de fulanos y esta es la causa (por la cual) dicen los indios que los de un nombre son deudos y se tratan por tales […]”[8].

Es decir, muchos de los nombres de esa época que comienzan con Na-, se debe a que primero tienen el apelativo de la madre y después, el del padre, como Nachicocom (Na Chi Cocom, con ortografía actual = Na’ Chi’ Kokom), ‘el de madre Chi y padre Cocom’, Nachan Can (Na Chan Can = Na’ Chan Kan), ‘el de madre Chan y padre Can’, Nakuk Pech (Na Kuk Pech = Na’ K’uk’ Pech), ‘el de madre Kuk y padre Pech’ etc. Como se mencionará al final, había una expresión semánticamente equivalente entre los huastecos (teenek).

En idioma lacandón (de Chiapas) el término correspondiente (cognado) es ‘mamá, madre’, pero también hay un término que refiere a la ‘luna’: iknä, que literalmente es ‘nuestra madre’ y, además, significa ‘mes’[9]. En itzá, el equivalente es na’ ‘madre’ y, de manera semejante a otros idiomas mayas, también sirve para nombrar partes del cuerpo que son mayores que otras, pero semejantes. Por ejemplo, na’ koj, que literalmente es ‘madre de dientes’, es el término para ‘muela’[10]. En el cuarto idioma del grupo yucateco, el mopán, la voz igualmente es na’ ‘madre’, un término compuesto es na’ kab’ ‘reina de colmena’ (o ‘madre de la colmena’, ‘madre de abejas’) y también aparece el término na’tzil ‘madre’ (honorífico), que usa el sufijo -tzil (o -tsil), del cual se tiene registro en yucateco peninsular y actual[11].

Se debe mencionar que, aunque solo en lacandón aparece un término que refiere a la luna como ‘madre’, en maya peninsular actual hay referencias a la luna como xma uj (‘mamá luna’), como menciona un poema de Briceida Cuevas[12], referente a lo que pasaba durante los eclipses, cuando se oscurecía la luna:

«[…]Le tu máan yáalkab máako’ob tumen ts’o’ok u jaanta’al x-ma uj […]

(«Cuando la gente corría porque se habían comido a mamá luna…»)

Como se verá, en varias lenguas mayas se nombra a la luna como una madre o como una anciana.

Los términos para ‘madre’ en lenguas ch’olanas y tzeltalanas[13]

Podemos encontrar algunas semejanzas entre las palabras y significados hallados en el grupo yucatecano y los que hay en el grupo ch’olano. Por ejemplo, en ch’ol de Chiapas, la voz para ‘madre’ es ña’ y también encontramos ña’al como ‘hembra de animal’[14]. La palabra para ‘mamá’ que se usa es nana y el término para referirse a la luna es ch’ujuña’, que literalmente significa ‘madre santa’[15]. En chontal de Tabasco, el correspondiente para ‘madre’ y ‘mamá’ es na’, pero en algunos contextos la palabra significa ‘hijita, mamacita’ (como ‘expresión de cariño’)[16].

En ch’olti’ colonial, el término registrado es na ‘madre’[17]. Por su parte, el ch’orti’ tiene nana como ‘madre’, (que se usa solo en términos compuestos) y también registra tu’ como ‘madre’ o bien como un término cariñoso para ‘madre, nena’[18]. La forma antigua de la primera palabra, que se puede reconstruir en proto-maya, es *naa’, con el significado de ‘madre’[19]. Además de tener cognados en yucateco y ch’ol, na’ como ‘madre, señora’, también aparece en q’eq’chi’[20].

En ch’orti’ también tenemos el término que designa a la luna como ‘madre’: katu’, que hace referencia a una deidad de la luna, ‘espíritu guardián femenino de los árboles, que preside sobre la agricultura, árboles frutales y el nacimiento humano’[21].  Otro diccionario del mismo idioma define el término katu’ como ‘luna, reina, nuestra madre’[22] y también se tiene registro de kanana’ (que usa la voz nana’) como ‘luna’[23]. Entre los ch’orti’, C. Wisdom registró que la esposa del dios cristiano o bien, la Virgen María, también era designada como ‘nuestra madre’ y se usaba para ella el mismo término que designaba a la luna[24]

En idioma tzeltal también encontramos semejanzas de significado en la traducción de las voces relacionadas. El término más común es me’ ‘madre, mamá’ y también es común la forma sme’ ‘su madre’, que refiere a la ‘hembra de animal’[25] . Un término llamativo, que refiere a la ‘madre tierra’, es me’ kaxail, pero es usado en el contexto de habla ritual, para nombrar a la “madre ataúd” y se considera que refiere a una divinidad relacionada con el ‘lugar donde todos vamos a ser enterrados’[26]. El mismo idioma registra me’tik como ‘abuela, señora’ (para el ‘trato a las señoras de mayor edad’) y también tiene el equivalente al término ‘madre sagrada/santa’ para designar a la luna: ch’ulmetik [27]. La forma antigua del término ‘madre sagrada’= ‘luna’ es reconstruible en proto-tzeltal-tzotzil (el idioma ancestro del tzeltal y tzotzil) como *jch’uhulme’tik ‘luna’[28]. Con los ejemplos mencionados, se evidencia que la mujer que se relaciona con la luna usualmente es de edad avanzada, es decir, la luna era concebida como una entidad femenina vieja[29].

En tzotzil, la voz me’ es usada para referirse de manera respetuosa a ‘la abuela, la cuñada mayor, la esposa del consejero ritual que instruye al oficial religioso y a su esposa durante su cargo’, entre otras mujeres. De manera general, se conoce como un ‘término que refiere a mujeres mayores o respetables, que tienen altos cargos’[30] . Un término derivado es me’in, que, como parte de un discurso ritual o rezo, se traduce como ‘servir de madre’:

¡La’uk to me jtotin, la’uk to me jme’in, ti jmotone, ti kaboltayele!

(‘¡Que pueda proahijar todavía, que pueda servir de madre todavía por mi regalo (hijo), la causa de mi pena!’)[31]

Jch’ul-me‘tik, por otra parte, es la designación de ‘la luna, el mayordomo de la Virgen de Rosario’ o ‘la Virgen /la santa’[32]. Pero solo ch’ul-me’ refiere a ‘la madrina’, como un término especial para dirigirse a ella.

Los términos del grupo Q’anjobalano Mayor y Mameano Mayor[33]

En tojolabal, encontramos el término jnantik ‘ixaw ‘nuestra madre luna’. Con respecto a este significado, C. Lenkersdorf comenta que el satélite:

“[…] es una mamá y como tal tiene su esposo que es el jwawtik, el sol. De esta manera la luna no sólo pertenece al cosmos diádico de los tojolabales, sino que, además, comparte el nombre de todas las «santas» en el contexto católico, igual que ja jnantik lu’um, Nuestra Madre Tierra […]”[34].

El término snan ‘ixaw significa ‘madre luna’ o solamente ‘luna’, mientras que ‘ixaw, significa ‘mes’. Las palabras que refieren tanto a la luna como al mes, coinciden en traducción con lo que encontramos en otras lenguas mayas, como el lacandón. Tanto nan como nanal significan ‘madre, mamá, nana’, jnantik es ‘nuestra madre, mamá’ y ja jnantik lu’um es ‘Nuestra Madre Tierra’ [35].  Con respecto al término Nuestra Madre Tierra, C. Lenkersdorf comenta que este ser tiene un título, al igual que las demás santas y, además, dice que:

“[…] La tierra desde la perspectiva tojolabal es Nuestra Madre Tierra, porque nos sostiene, nos da comida a nosotros y nos quiere. De la tierra, además, brota la vida que, a su vez, nos da vida, nos alegra el corazón y nos llena de gratitud por las bondades recibidas. Con la tierra, Madre Nuestra, con los productos de la tierra y con los demás humanos, animales y toda la naturaleza formamos, finalmente, una gran comunidad […][36].

La cuestión de hasta qué punto el concepto de madre tierra es de origen prehispánico y no influencia de otras culturas actuales (o incluso de académicos actuales) es un tema de debate, sobre todo porque tal concepto al parecer solo se encuentra en tzeltal y tojolabal. Una expresión tojolabal para referirse a la ‘madre, mamá’, de manera más cariñosa, es xep, aunque es menos común[37].

En otra lengua, el chuj, la voz nun, o ix-nun refiere a la madre (de hombre o mujer) y snun, se usa para designar a la madre de algún animal[38], mientras que la voz chich refiere a ‘una mujer anciana’ y chi’ich o ix-chi’ich refiere a la luna; en este último caso, se nota una relación semántica parecida a la que hallamos en lacandón, ch’orti, tzeltal y tojolabal con otras expresiones [39]. La forma antigua de la voz, reconstruible hasta el ancestro conocido como Maya Sureño (SM, Tierras bajas y Maya occidental), es *chiich ‘abuela’, y, como se ha visto, tiene descendientes en algunas lenguas[40].

En idioma akateko, txutxe es ‘madre, mamá, hembra’ y txutxu’ ‘abuela’ pero también puede significar ‘mamar’[41]. En jakalteko, mi’ es la voz para ‘madre’ y también aparece el término jich mi’ ‘madre fundadora’, como contraparte del jich mam ‘padre fundador’[42]. En mam, txu’ significa ‘hembra’, txub’aj es ‘mamá’ y la voz para ‘madre’ es nan[43]. En ixil, txutx es ‘madre, mamá’, pero también ‘hilo madre’ (del tejido de un saco típico de Chajul). En esa lengua también se encuentran los términos compuestos que refieren a las partes del cuerpo que son más grandes como ‘madres’ de las partes más pequeñas, por ejemplo, txutx-k’ab’, ‘pulgar’ (‘madre de la mano’) y txutx-ok, ‘dedo grande del pie’ (‘madre del pie’), algo semejante a lo hallado en yucateco y lacandón [44].

Los términos en el grupo K’iche’ano Mayor[45]

Los términos analizados a continuación pertenecen en su mayoría a las lenguas mayas de Guatemala. En uspanteko, la palabra común para ‘mamá es chuuch[46], mientras que en k’iche’ actual es chuch ‘madre’. El k’iche’ también registra un término que designa a la madre desde que da luz a su criatura hasta que el bebé tiene 40 días (tiempo aproximado del puerperio): tu’janel, que obviamente deriva de la voz tu’, que puede significar tanto ‘pecho’ como ‘leche materna’ [47]. En sipakapense, los términos comunes para ‘madre’ son chuch y naan[48], mientras que en sakapulteko el término que predomina es chuchxeel ‘madre’[49]. La forma antigua de la voz en idiomas de la rama oriental de la familia es *chuuch ‘madre’[50]. En tz’utujil, la voz tan significa ‘mamá, madre’ (pero es usado solo entre familiares), mientras que el término más común es tee’eej ‘mamá, madre’[51]. Esta última voz tiene antecedentes en el kaqchiquel colonial como tee ‘madre, generalmente’ (que también refería ‘a animales que cuidan sus hijos’) y en la frase teeh lae ixok ‘ya es mujer que tiene hijos’[52]. En kaqchiquel actual la voz es te’ej ‘madre’[53].

En idioma pokomam, la voz tut significa ‘mamá’ y tu significa ‘doña’[54]. Su equivalente en pokomchi’ es tuut: ‘señora, doña (al dirigirse a ella), mamá’. Un término pokomchi’ compuesto que lleva esta voz es tuut keem ‘madre telar’ (que es el ‘lienzo intermedio del telar de cintura para elaborar el güipil tactiqueño’), que guarda semejanza semántica con el término ixil txutx mencionado párrafos atrás [55]. La voz para ‘madre’ que aparece en estos idiomas tiene un antecedente en el término colonial tu, que se registró como ‘reverencial a la mujer casada como dejillo, madre, señora’[56]. El pokomchi’ también tiene el término compuesto ch’uuch’ kaxahiil ‘madre’, que usa las voces ch’uuch’ mama, teta, chiche, leche de pecho’ y kaxahiil ‘caja de, progenitora de’[57]. Como se ha visto, este término tiene equivalentes en tzeltal y tojolabal. Un término compuesto para referir a la ‘procreadora, engendradora, madre’ es ak’unom ixoq, que contiene las voces ak’unoom ‘procreadora, mujer fértil’ e ixoq ‘mujer, hembra, señora’ y que también se relaciona con las voces ak’unanik ‘dar vida, engendrar, procrear, ahijar’ y ak’uunb’al ‘matriz’[58].

Una observación sobre el huasteco colonial (teenek)

Al principio de este trabajo, en el análisis del grupo yucateco, se mencionó la existencia de “nombres na’al”, que enfatizaban el apelativo de la madre en la época colonial. En la zona huasteca, Tapia Zenteno recopiló algo semejante, mencionando que la voz para ‘nombre’ de persona era bi, pero también que:

“[…] Tienen otros sobrenombres que sólo usan entre sí, y éste llaman papantal, el cual toman sólo de la madre y es el más especificativo, porque, habiendo muchos de un nombre, sólo con éste no se equivocan […]”[59].

En el mismo escrito, la voz papumtal, se registró como ‘apellido; sobrenombre que toman de la madre, y es el más especificativo’[60]. La voz para ‘madre’ en época colonial se registró como mim ‘madre, dicen los de ambos sexos’ y en época actual es miim ‘madre, señora’, pero hoy en día también se usa naana, con el mismo significado[61]. La forma antigua de la primera voz es *miim, con el significado de ‘abuela’, pero en algunas lenguas y principalmente en huasteco, pasó a designar a la ‘madre’ solamente[62].  

Observaciones finales 

En las lenguas analizadas, a grandes rasgos, existen términos para referirse a la madre de manera cariñosa y de manera respetuosa o reverencial. Los términos para ‘madre’ que también refieren a la luna, usualmente se expresan de manera colectiva (‘nuestra madre’) y también es usual que refieran a una mujer de edad mayor o a una anciana, cuya figura se contrapone a la del sol. El simbolismo de la luna, de manera obvia, se vincula con la fertilidad femenina y las voces para ‘madre’ se aplican a los animales que cuidan a su hijos. También existen términos compuestos que refieren a las partes del cuerpo como ‘madre(s) de…’, lo que parece una referencia al elemento más grande (entre semejantes) o bien, al lugar de donde “nacen” los elementos más pequeños del todo (algo aplicable también a ciertos objetos).

Es llamativo que en algunos idiomas se conciba la existencia de una ‘madre tierra’, por lo que sería valioso investigar de manera más profunda la antigüedad de este concepto en la zona maya. Otro tópico en el cual se puede indagar es en la relación entre las voces para ‘teta, seno (de mujer)’ y los términos para ‘madre’, ya que, si bien la relación ‘pecho de mujer-madre-bebé’ es bastante obvia, en algunos casos las voces refieren a señoras de edad avanzada. No debemos olvidar que la traducción, uso o interpretación de los términos en la mayoría de las ocasiones depende del contexto y que esta breve introducción no ha profundizado en este aspecto. Seguramente los mitos y la tradición que aún se conserva, revelarán más significados y complementarán este trabajo.

Mujer con infante. Detalle de los Murales de Bonampak (Chiapas), período clásico tardío. Fotografía de Marco Antonio Pacheco/RAÍCES.

NOTAS

🔸1 Existe registro de por lo menos 32 lenguas mayas, algunas de las cuales hoy se encuentran extintas 🔸 2 El grupo yucateco lo componen: yucateco (peninsular), lacandón, Itzá y mopán. 🔸 3 (ALMY 2007, p. 152)🔸 4 (Acuña 2001, p.419). La terminación con doble vocal /aa/ representa el alto glotal (‘) en ortografía colonial.🔸5 (Arzápalo 1987, p.282) 🔸6 También se dice k’uul a na’, con el mismo significado (ALMY 2007:122). La /a/ es un pronombre de segunda persona, ‘tuyo/a’.🔸7 (notado por Arzápalo 1987, p. 362). La voz ach es ‘miembro viril, pene’. 🔸8 (Landa 1985, p.80) 🔸9 (Baer y Baer 2018:60 y 144). Esto se debe a que la duración aproximada de un mes corresponde casi a una lunación. Diego de Landa también registró que la palabra para ‘mes’ y ‘luna’, eran iguales en yucateco colonial.🔸10 (Hofling y Tesucún 1997:464)🔸11 (Hofling 2011:318 y 319)🔸12 (Cuevas 2012:23) 13 El grupo ch’olano lo componen el ch’olti’ (extinto), ch’orti’, ch’ol y chontal. El grupo tzeltalano, el tzeltal y tzotzil🔸14 (Aulie y Aulie 2009:62)🔸15 (Aulie y Aulie 2009:34 y 60). La voz ch’ujul significa ‘santo/a’🔸16 El segundo uso del na’ se usa solo como vocativo y siempre con el posesivo (Keller y Luciano 1997:167)🔸17 (Robertson et al 2010:332)🔸18 (Wisdom 1950:537) (Pérez et al. 1996:212). El término tu’ podría relacionarse con la voz chu’, que en varios idiomas mayas significa ‘teta, ubre’ o algo semejante🔸19 (Kaufman 2017:93)🔸20 (Sedat 1955:54)🔸21 (Wisdom 1950:491)🔸22 (ALMG 2000:22). En algunos contextos, el término tiene influencia religiosa cristiana y refiere a algún santo o a la Virgen María.🔸23 (Hull 2005:61). En varias lenguas mayas, la voz que se traduce como ‘nuestra madre’ o ‘madre santa’, en referencia a la luna, se contrapone a la que se traduce como ‘nuestro padre’ o ‘padre santo’ en referencia al sol, al dios cristiano o a Jesucristo🔸 24 (Wisdom 1940:247)🔸25 Polian 2017:430. La /s/ es un pronombre de tercera persona ‘su’, ‘de el/ella’🔸26 La voz kaxa es un préstamo del español, significa ‘caja, cajón ,ataúd’ (Polian 2017, p.431)🔸27 Zapata 2002:44 y 85🔸28 (Kaufman 1972:101)🔸29 Otras palabras para la abuela son: me’ chich, me’ chun ‘abuela’, me’el ‘anciana, vieja’ y me’el me’ ‘abuela’ (Polian 2017:431)🔸30 Laughlin 2010:232 y 333🔸31 (Laughlin 2010:334) 🔸32 (Laughlin 2010:139). Ch’ul puede significar: ‘divino, sagrado, santo’ (Laughlin 2010:139) y también: ‘justo, bueno, fiel, sagrado’ (Hurley y Ruiz 1978:50).🔸33 El grupo Q’anjobalano lo conforman el tojolabal, chuj, akateko, popti’, mochó y tuzanteco. El grupo Mameano, el teko, mam, awakateko e ixil.🔸34 (Lenkersdorf 2010:126)🔸35 Lenkersdorf 2010:126, 269, 448.🔸36 (Lenkersdorf 2010:395) 🔸37 (Lenkersdorf 2010:645)🔸38 (Hopkins 2012:213)🔸39 (Hopkins 2012:55)🔸40 (Kaufman 2017:93)🔸41 PLFM 1996:183. Los términos podrían no ser cognados, es decir, podrían tener un distinto origen.🔸42 ALMG 2013:100 y 443🔸43 (ALMG 2010:344 y 507)🔸44 (Jewett y Willis 1996:221)🔸45 El grupo K’iche’ano Mayor lo conforman el uspanteko, k’iche’, sipakapense, sakapulteko, tz’utujil, kaqchiquel, poqomam, poqomchi’ y q’eq’chi’.🔸46 (Vicente 2007:66)🔸47 (Christenson 2004:31 y 123)🔸48 (ALMG 2001:15) y🔸49 (ALMG 2001:14) 🔸50 (Kaufman 2017:93)🔸51 (Pérez y Hernández 1996:407 y 415)🔸52 Acuña 1983:327. Ixoq es la palabra para ‘mujer, señora’🔸53 (Munson y Munson 1991:331)🔸54 McArthur y McArthur 1995:163 y 165🔸55 Dobbels 2003:697. Tactic es un municipio de Alta Verapaz, Guatemala. La voz keem significa ‘tejido, telar’ y también puede referir a la ‘tela de araña’.🔸56 (Feldman 2000:404). ‘Dejo’ es, según la RAE, el “modo particular de pronunciación y de inflexión de la voz que acusa un estado de ánimo transitorio o peculiar del hablante”. Se entiende que es una forma cariñosa de llamar a la madre.🔸57 (Dobbels 1955:152). Como se ha mencionado, la voz kaxah sería un préstamo del español, semejante a como ocurrió en tzeltal.🔸58 (Dobbels 2003:32) 🔸59 (Acuña 1985:89)🔸60 (Acuña 1985:116)🔸61 (Acuña 1985:113) (Larsen 1955:37 y 39)🔸62 (Kaufman 2017:93)


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