El presente texto expone y revisa de manera breve los términos relacionados con el cacao y el chocolate que se encuentran en los diccionarios coloniales y actuales de las cuatro lenguas pertenecientes al subgrupo ch’olano de la familia maya: el ch’orti, el ch’olti (extinto), el ch’ol (lakty’añ) y el chontal (yokot’an) [1]. La búsqueda de palabras nos ayudará a revisar las traducciones e ideas relacionadas con los nombres de la semilla y la planta de cacao, con los verbos que se usaban para preparar los alimentos de cacao y, por último, con los nombres de las plantas y animales relacionados con ese fruto mesoamericano [2].
Los nombres de la semilla y la planta de cacao
El primer grupo de palabras tiene que ver con cómo se designaba a la semilla y a las partes del fruto y del árbol de cacao. En ch’orti, el término para el fruto y el árbol en general es kakaw, aunque una fuente registró ute’erar e kakaw como ‘árbol de cacao’ [3]. El equivalente del primer término se documentó como cacao o cacau en ch’olti’ colonial, pero también vaalcab se registró como el nombre de un género de cacao grande [4]. En ch’ol el equivalente (cognado) de los primeros términos se presenta como käkäw (con sexta vocal), a veces traducido como ‘semilla de chocolate’ mientras que ‘cacaotal’ se registró como käkäwol[5]. Su cognado en chontal de Tabasco también presenta la sexta vocal, como käkäw y el ‘sembradío de cacao (lugar ya sembrado)’ se nombra como käkwa[6].
Finalmente, se documentó la palabra patax en ch’orti’, que refiere a un fruto parecido al cacao, mientras que el árbol del fruto se registró como patax te, ambos cognados de términos registrados en otras lenguas mayas [7].
Algunas bebidas y alimentos de cacao
Los cognados del término kakaw pueden usarse para adjetivar otros alimentos o pueden ser adjetivados, usualmente mediante el uso de sufijos. Por ejemplo, en ch’orti, el término para algo que tiene sabor a cacao (o algo que ha sido sazonado con el mismo), se registró como kakawbir y para la bebida caliente hecha de chilate y cacao (conocida como atolillo), el término registrado es kakawbir sa’[8]. En la misma lengua, se recopiló para pinol(e) (un alimento hecho de gachas de maíz tostado y cacao) la voz chaj, aunque el término general para ‘bebida de cacao’ era uha’ir e kakau que se puede entender como la excreción o el jugo/agua del cacao [9]. Otra fuente ch’orti’ registró muxbir kakaw como ‘cacao o chocolate’, pero literalmente las palabras se traducen como ‘cacao molido’ y también se registró el nombre para la espuma del cacao como ohomar [10].
En ch’olti colonial, aparecen recopilados los términos amuchit, cacao, uchel, coyem, posol e ilahma como bebidas relacionadas con el cacao y el maíz [11]. Por otra parte, zaca – voz que tiene su equivalente en otras lenguas mayas – se registró como un tipo de bebida: chocolate de maíz y achiote [12]. Del lado del territorio mexicano, en lakty’añ actual también tenemos k’ixin ja’ como ‘agua caliente’, pero también designa al ‘cacao’, además de ch’aj con los significados de ‘amargo’ y ‘chocolate’ [13]. Resulta interesante que, en algunas lenguas mayas, como el maya yucateco colonial, el término para chocolate se traduce literalmente también como ‘agua caliente’.
Verbos en relación con la preparación y el consumo del cacao
Un grupo de términos para designar a las bebidas hechas con cacao deriva de las acciones que se efectúan en su preparación, usando algunos sufijos. Así, en ch’ol actual tenemos el nombre del chorote (bebida hecha de maíz y cacao, común en Tabasco y también llamada pozol de cacao), como xäbäl, que deriva del verbo xäb ‘mezclar, revolver’ [14]. Su equivalente – pero no cognado – en yokot’an de Tabasco se registró como jach’im, con el significado de ‘bebida de maíz cocido con cacao tostado’ o ‘pozol con cacao’ [15]. Esta palabra parece derivar del verbo jach’ que refiere a triturar o machacar algo, en este caso, el cacao y el maíz [16].
Entre las expresiones en las que aparecen los verbos relacionados con la preparación del cacao, tenemos, uch’ihri ukakau ‘ella tuesta su cacao’, que usa el verbo ch’ihr ‘tostar, hornear’ (en ch’orti’) [17]. Su equivalente (tal vez cognado) en ch’orti colonial parece ser chibil[18]. En lengua ch’orti tenemos jix como ‘quitar la cáscara de algo’ y jihx como ‘algo cuya cubierta ha sido removida (como maíz, frijoles, cacao)’ y también el verbo pik’ta como ‘revolver, batir, hacer espuma’, registrado en expresiones como pik’ta e kakaw ‘batir o revolver el cacao[19]. Otro verbo relacionado con los anteriores es tobi ‘quitar la cáscara o piel’ que aparece en expresiones como tobi e kakaw ‘obtener la semilla del fruto de cacao’ [20]. En el mismo idioma, el objeto con el que se bate el cacao se llama usuturnib e kakaw, donde el sustantivo suturnib, que designa al ‘batidor’ deriva del verbo sut ‘girar, dar vuelta’ [21]. También en ch’orti se registró yu’k ‘batir, revolver’, pero más en relación con la acción de batir el cacao cuando se está calentando [22]. Es interesante que el cognado de yu’k se registró en ch’olti colonial como yuclu, pero esta voz refería solo a batir cosas como los huevos; para batir el chocolate se usaba el verbo haxa[23].
Son poco comunes las expresiones para comer o beber en específico algún alimento de cacao, pero en ch’olti colonial hay registro de cuxu para ‘comer carne, maíz o cacao’ [24]. Dado que en varias partes de Mesoamérica se tiene la creencia de que la humanidad fue creada con maíz, esto revela que el cacao también pudo considerarse como un tipo de “carne”, un sustento equiparable al maíz.
Otra expresión registrada (en ch’orti’) en relación con la preparación del cacao es bu’ht’ e kakaw, que se traduce como ‘maíz molido y hervido en la bebida de cacao’, aunque tal vez deba entenderse literalmente como el “relleno del cacao” [25].
Animales, plantas y objetos vinculados con el cacao
Son escasos los animales vinculados con el cacao que se registraron en los diccionarios aquí revisados. Así, en ch’orti’ tenemos al gorgojo del cacao como umaxir e kakaw, donde el término max puede referir a cualquier tipo de gorgojo o a los agujeros que hace [26]. La misma lengua tiene registro de una planta nombrada como kakawte’, que se traduce como cotonrón (un arbusto silvestre) [27]. Esta planta, del género luehea, al parecer no tiene relación directa con el cacao [28]. Por otra parte, en ch’ol, el käkäwte’ es la fruta comestible llamada cachichín, aunque más allá del nombre tampoco tiene relación con el cacao [29].
Con respecto a los objetos relacionados con el cacao, en ch’orti hay registro de ucha’ kakau como el ‘pequeño metate usado para moler los granos de cacao’ y también de pohp e kakaw como la ‘estera del cacao en la cual las semillas eran secadas en el sol’ [30]. El equivalente del segundo objeto (es decir, el tapesquito) en ch’olti colonial se registró como chixib[31].
El molinillo, palito o batidor de chocolate (o atole) se registró en ch’ol como majas, pero el origen de la palabra no es muy claro [32].
Comentarios finales
En este breve recorrido se ha visto que la palabra para cacao tiene poca variación en las lenguas cholanas. El uso de prefijos y afijos en relación con las palabras para el cacao y el chocolate y los verbos relacionados con ellos es regular y tiene equivalencia en otras lenguas mayas. La relación del cacao con el maíz, el frijol y otros alimentos también se refleja en otras lenguas mayas y en otros grupos étnicos mesoamericanos. Por eso mismo, es común que los verbos usados para la preparación o consumo de estos alimentos sean, hasta cierto punto, los mismos. Parece ser que el uso y consumo del cacao y el chocolate no llevó a la creación de términos lingüísticos especiales o muy específicos.
Dada su composición, los diccionarios revisados presentan poca información sobre el tema que ha sido abordado, por lo que queda pendiente una investigación más amplia que explique el origen, uso y desarrollo de las palabras aquí mencionadas en otros contextos. También ha quedado para otra ocasión explicar cómo se relacionan estas palabras con el uso del cacao y el chocolate en contextos ceremoniales o rituales.
Cacao amelonado forastero de Palenque. Foto de Raphael Tunesi
NOTAS
[1] Este texto usa varias fuentes lingüísticas de diversas épocas y lugares. La familia de lenguas mayas se compone aproximadamente de 30 lenguas habladas principalmente en México, Guatemala, Belice y una parte de Honduras. La ortografía para el registro de estas lenguas muestra variación. Por ejemplo, en textos coloniales toda /c/ antes o después de vocal representa el sonido de la /k/. El sonido de la /s/ a veces se representa con la /z/ y ninguna /h/ es muda, si no que representan el sonido de la /j/ del español, mientras que la grafía /x/ representa el sonido /sh/ (representado fonéticamente como /ʃ/ ). La /ch/ y /ts/ o /tz/ representan una sola consonante respectivamente y el apóstrofo /’/ representa un alto glotal, que no siempre se registraba en los textos coloniales. La lengua chontal tiene una sexta vocal que se pronuncia algo semejante a la /i/ del español y a veces es representada con la grafía /ɨ/ o /ë/ en los textos de uso común, pero aquí se representa con la grafía /ä/, al igual que la sexta vocal de la lengua ch’ol, solo que ésta tiene un sonido intermedio entre /o/ y /u/.
[2] La lengua ch’ol o lakty’añ se habla principalmente en los estados mexicanos de Chiapas y Tabasco, y en menor medida en Campeche y la lengua chontal o yokot’an se habla principalmente en el estado mexicano de Tabasco, en los municipios de Centla, Centro, Jalpa de Méndez, Nacajuca y Macuspana. Estas dos lenguas pertenecen al subgrupo ch’olano occidental. Por su parte, la lengua ch’orti se habla principalmente en la región este de Guatemala, en los departamentos de Zacapa y Chiquimula y en partes del este de Honduras. El ch’orti, junto con el extinto ch’olti forman las lenguas ch’olanas orientales. Estas cuatro lenguas son las que más semejanza guardan con el lenguaje de los jeroglíficos mayas clásicos (aunque algunos académicos consideran al ch’orti y ch’olti como las más cercanas).
[3] (Wisdom 1950:488) (Robertson et al. 2010:95) (Wisdom 1950:670). La palabra para árbol es te’.
[4] (Robertson et al. 2010:97). No encontré cognados de esta palabra en otras lenguas mayas. Su etimología es difícil de explicar.
[5] (Aulie y Aulie 2009:137) (Hopkins et al. 2011:96). El sufijo -ol parece indicar el “lugar de algo”.
[6] (Keller y Luciano 1997:57). La palabra parece ser una variante de käkäwal.
[7] (Wisdom 1950:560). La palabra se registró como pataxte, patastle o patastillo en algunas lenguas.
[9] (Wisdom 1950:696) (Wisdom 1950:464). La palabra para ‘excrecencia’ o ‘agua’ es ha’ / ja’ en las lenguas mayas. Resulta interesante que la palabra para ‘amargo’ o ‘pinole’ en algunas lenguas mayas sea ch’aj o k’aj, pero en ch’orti’, en este caso, tenemos chaj. No es seguro que sean cognados.
[16] Keller y Luciano registran juch’ como moler y también jach’än como ‘mascar’. El primer verbo tiene cognados como juch’ o joch’ en lenguas mayas y, hasta dónde sé, algo como jach’ no aparece con un significado parecido en otras lenguas.
[25] (Wisdom 1950:595). La expresión no incluye ninguna de las palabras para ‘maíz’. Bu’ht tiene que ver con rellenar o incrementar el tamaño de algo.
[26] (Wisdom 1950:524). También se documentó el nombre del insecto que provoca ronchas en la piel humana conocido como cuentacacao: boror chan y la hierba de este: boror chan k’opot. En ch’orti actual, awaw o away es el nombre de una araña (que no hace telaraña) también llamada cuentacacao. Más allá del nombre (y tal vez su posible semejanza con la semilla de cacao), estos insectos no se relacionan con el cacao.
[28] Pero en algunos lugares a la misma planta se le llama pataxte o patastillo. Otra planta que algunos registros mayas mencionan es el madrecacao, a veces como k’ante’, chante’ o cuchunuc.
[31] (Robertson et al. 2010:169). No es claro el origen de la palabra. La terminación -ib forma nombres de instrumentos usualmente a partir de verbos. La primera parte de la palabra podría relacionarse con la raíz ch’ix que en algunas lenguas mayas tiene que ver con ‘calentar’, tal vez entendido más como ‘secar’.
[32] (Hopkins et al. 2011:139). Al parecer solo en itzá se registró un cognado de la palabra, traducida como ‘molinillo, batidor’: aj maja’as. En yucateco colonial se registró mahaz como el nombre de una flor que se agregaba al cacao, pero difícilmente sería cognado.
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BIBLIOGRAFÍA
-Aulie, H. Wilbur, y Evelyn W. Aulie 2009 Diccionario ch’ol-español, español-ch’ol. Serie de Vocabularios y Diccionarios Indígenas, Mariano Silva y Aceves no. 21. ILV, México, D.F.
-Hopkins, Nicholas, J. Kathryn Josserand, y Ausencio Cruz Guzmán 2011 A Historical Dictionary of Chol (Mayan): The Lexical Sources from 1789 to 1935, Tallahassee: Jaguar Tours.
-Hull, Kerry 2016 A Dictionary of Ch’orti’ Mayan-Spanish-English. Salt Lake City: University of Utah Press.
-Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) 2022 Atlas de los Pueblos Indígenas de México (https://atlas.inpi.gob.mx/)
-Keller, Kathryn C., y Plácido Luciano G. 1997 Diccionario chontal de Tabasco (mayense). Serie de Vocabulario y Diccionarios Indígenas “Mariano Silva y Aceves” no. 36. SIL, Tucson.
-Robertson, John S., Daniel Law y Robbie Haertel (eds.) 2010 Colonial Ch’olti’: The Seventeenth-Century Morán Manuscript. University of Oklahoma Press, Norman.
-Wisdom, Charles 1950 Materials on the Chorti Language (Microfilm Collection of Manuscripts on Middle American Cultural Anthropology, 28). Transcrito por Brian Stross. University of Chicago, Chicago.
Ta xk’am k’ut kina’oj Xib’alb’a: “Xa keqapusu chwe’q. Xa lab’e husu, husu kekamik rumal ri qetz’ab’a’l, ri qacha’jib’al,” kecha’ k’u ri Xib’alb’a chikib’il kib’(Entonces llegaron a un acuerdo los de Xib’alb’a. “Los vamos a sacrificar mañana. Quizá morirán luego por medio de nuestros implementos de juego, nuestro equipo de pelota”, se dijeron los de Xib’alb’a entre sí). Traducción de Mondloch y Carmack 2018.
El presente texto hace algunas observaciones lingüísticas acerca de las palabras relacionadas con los implementos del juego de pelota mencionados en el manuscrito colonial de las Tierras Altas de Guatemala conocido como Popol Vuh. También hace observaciones sobre algunos de los términos relacionados con los verbos del juego. El objetivo es enriquecer la interpretación y traducción de algunos términos, considerando no solo el idioma k’iche’, si no también otras lenguas mayas.
El nombre del juego de pelota y sus variantes
La primera vez que aparece el nombre del juego en el Popol Vuh es cuando Jun Junajpu y Wuqub Junajpu son mencionados jugando a los dados y la pelota. El término usado para el juego de dados es <zac>, con ortografía actual sak y para el juego de pelota, <chaah> con ortografía actual chaaj (Mondloch y Carmack 2018:72 y 73)[1]. La sección del manuscrito dice así, según Mondloch y Carmack (con equivalencias en negritas):
<are cut u beel xibalba xe chaah vi ta xquita cut hun came, vucub came rahaual xibalba>[2]
“Fue, pues, en el camino de Xib’alb’a donde estaban jugando a la pelota cuando los oyeron Jun Kame y Wuqub’ Kame, los Señores de Xib’alb’a”.
Con respecto al término chaaj, el diccionario de k’iche colonial de Basseta registra <chaah> ‘jugar a la pelota (ya no se usa)’ y también ‘juego de pelota’ (Acuña 2005:381, 198). Esa voz podría estar relacionada con el término maya occidental *taj que tiene cognados como el tzotzil tajin ‘jugar’ y posiblemente el tzendal colonial <taghin> ‘burlarse’ y <taghimal> ‘juego o burla así’, además del mochó chajch ~ xajx (ver Kaufman 2003:758; Ruz 1986:375).
En pokom colonial de la región de Verapaz se registró <ah chaah> como ‘jugador de pelota’, <chicaconehchaah> como ‘jugar a la pelota’ y también se documentó el nombre de un juego de dados como <zaqueh> (Feldman 2000:51). La segunda dicción está relacionada con el k’iche’ sak, ya mencionado. El pokomchi’ actual al parecer solo conservó chaah como ‘pelota’ (Dobbels 2003:90).
El kaqchikel colonial también registró voces relacionadas: <ti qui zaquibeh, ti qui chaahibeh> ‘jugar a la pelota’, ‘esto es, al modo que solían jugar los indios’. Para el juego se usaron dos términos: <zac> y <chaah>, además de las conjugaciones <qui zaquin, qui chaahin chi quiq>. También se registra <zac> ‘dados para jugar’, <qui zaquin> ‘jugar a los dados’ y <zac / zaquinic> ‘juego al modo de dados, con unos frijoles’ (Acuña 1983:407, 136, 284). Esto da entender que sak era un juego relacionado más con dados y frijoles y no específicamente con la pelota, dado que solo <chaah> se menciona en relación con la pelota, nombrada <quiq>. Tal vez sak refería a las apuestas hechas para el juego o a las acciones que formaban parte del evento.
En relación con los términos del k’iche’, también en kaqchikel se registró de manera más específica que se jugaba ‘reziviendo con las nalgas la pelota que tiran’ y las dicciones <chaahinic> y <ti ka chaahih> ‘jugar así’ (Acuña 1983:283).
Resulta interesante que en kaqchikel se registrase el término compuesto <pak’ibal quiq> como ‘juego de pelota’, con la voz <quiq> ‘una bola de ule’. Una expresión relacionada es <ta pak’ih pe ch’a k’a, tin pak’ih apon chi un k’a>, traducida como ‘tírala azi acá, que yo la echaré allá con la mano’. El término <pak’ibal> se relaciona con el verbo <pak’ih> ‘dar a puño cerrado’ y ‘dar bofetada con el rrebez de la mano’ y el término <pak’> también refería a ‘quebrar mazorcas de cacao para sacar el grano’ (Acuña 1983:416 y 455). Es decir, en esta variante de juego la pelota se golpeaba o lanzaba (y se recibía) con las manos.
Signo maya clásico que refiere a la cancha del juego de pelota. Dibujo de W. Mex.
La pelota, el hule y la sangre
Varios autores han notado la relación entre el sacrificio, el hule y la pelota del juego (ver, por ejemplo, Peretti 2019). Hay que notar que Tedlock (1996) considera que <chaah> podía ser tanto ‘juego de pelota’ como ‘pelota’ pero también remarca que la pelota usada por Wuq Junajpu y por Junajpu e Xbalanque se nombra como <quiq’>.
Los textos coloniales registran con respecto a la pelota las voces: <quic> ‘la pelota, y la sangre y el ule; y de ay le llamaron <quiq’>’ (Acuña 2005:381). En k’iche’ actual tenemos kik’ ‘bola (de hule)’ y kik’(el) ‘sangre, resina’ (Christenson 2004:63). Es bien conocido que estas voces tienen cognados en otras lenguas mayas con los significados de ‘sangre’ y demás términos asociados (ver Kaufman 2003:322).
En relación con estas palabras, el kaqchikel colonial registró <qoloqic> y <zirizic quiq>, ambos como ‘pelota de uli’, además de las voces para ‘bola’ <zirizic, zuruzic, qoloqic che; zirizak, qoloqak, zuruzak> (estas últimas dos como plural) y <zirom che> ‘la bola y también la cosa redonda como bola’ (Acuña 1983:70, 407)[3]. En k’iche’ actual el término relacionado con *sir/*sur se ha registrado como sirisik ‘bola, globo’, surusik ‘esférico, redondo’ y sursik ‘bola’ (Christenson 2004:111, 113). Al parecer son términos relacionados con el Maya Común *sul que tiene cognados con los significados de ‘enrollar, envuelto, arrollarlo’ (ver Kaufman 2003:389).
¿Qué era el bate en el juego de pelota?
Uno de los temas más debatidos e interesantes con respecto al juego es el de los implementos que necesitaba colocarse el jugador en el cuerpo. Algunos, como bate, han sido discutidos durante años, sin llegar a un consenso académico. El análisis más detallado de las palabras relacionadas con los implementos puede aclarar qué variante del juego de pelota es descrita en el Popol Vuh.
Una sección del manuscrito menciona los implementos cuando los señores del Xibalba mandan a traer a Jun Junajpu y Wuqub Junajpu así:
<chiquicam uloc ri quichoconizan, qui bate, qui pachcab, chipe naipuch ri quiq quecha ahauab> [4]
“¡Que traigan sus implementos –yugos y sus protectores de brazos–,y que venga también su pelota! Dicen los señores…”(según Mondloch y Carmack 2018:29-32)
Edmonson (1971) notó que la voz bate podía referir a una argolla y que podría estar relacionada con palabras de la región de las Antillas. De allí que académicos como Mondloch y Carmack (2018:283) lo traduzcan como ‘yugo, instrumento de protección que los jugadores del juego de pelota ponían sobre las caderas’. De manera semejante, otros como Christenson (2007:105) y Tedlock (1996:254) lo traducen como ‘yugo’ mientras que Sam Colop (2008:65) opta por ‘cinturón’ [5]. Por su parte, Craveri (2007:475) no se decide entre ‘argolla’ o ‘pala’, aunque menciona que Diego Guarchaj considera que la palabra designa al ‘palo para jugar a la pelota’, de manera semejante a como Campbell (1983:82) propuso.
Varios académicos han hecho notar que la palabra bate aparece en el Tesoro de las lenguas… de Francisco Ximénez con los significados de “argolla para la garganta y un instrumento para jugar a la pelota o al juego que llaman del batey” (notar que uno es bate y el otro es batey). Es bien conocida la existencia de la palabra batey en Centroamérica y el Caribe, y se sabe que podía referir tanto a la pelota como al juego de pelota y al lugar en donde se practicaba (ver Rivera 1999:68; ver también TLEPR). También se conoce que la palabra se usaba en el español del siglo dieciséis y que aparece en manuscritos relacionados con otras lenguas mesoamericanas en la época colonial, como el nahuatl (ver Hernández 1996:60)[6]. Lo que el Tesoro de las lenguas… registra ¿Es una palabra originaria de las lenguas mayas o proviene de otras lenguas americanas? ¿Es posible que el autor del manuscrito confundiera palabras semejantes que provenían de diferentes idiomas? ¿Quiénes le llamaban batey a dicho juego?
La entrada correspondiente a Bate en el manuscrito de F. Ximénez
El Popol Vuh no deja lugar a dudas de que bate (no batei ni batey) era un objeto, y en algunos contextos, tal vez el nombre del juego. En otros documentos coloniales k’icheanos no se menciona algún término parecido en relación con el juego. No debemos suponer que el segundo instrumento al que hace referencia Ximénez tenía también forma de argolla o algo parecido, dado que no ofrece más especificaciones. Los únicos términos semejantes o tal vez relacionados con algo similar a una ‘argolla’ son los cognados del tz’utujil b’atooj ‘enrollar’, cuya raíz es *b’ot (ver Pérez y Hernández 1996:36). Considerando que Ximénez recopiló en su manuscrito voces del tz’utujil, k’iche’ y kaqchikel, es probable que el primer bate al que se refiere esté vinculado con esta voz [7].
Si es una palabra de origen maya, una revisión en las lenguas mayas nos ayudará a conocer qué tipo de instrumento pudo ser aquel bate. Como posibles palabras relacionadas, en k’iche’ colonial tenemos <bate, u bate> ‘árbol con que hacen barbacoa’ y en k’iche actual bate’ con el significado de ‘lanza’ (Acuña 2005:345; Christenson 2005:17). En yucateco colonial aparece <bateel> ‘batalla de uno con otro, y batallar ansí’, <ah bateel> ‘batallador’, <baat> ‘hacha o hachuela o segur’ y en yucateco actual báat ‘hacha’ (Acuña 1993:140, 376; Acuña 2001:80; ALMY 2003:20). En lacandón tenemos báat ‘hacha’ (o algo que tiene esa forma, como el omóplato), en itzá baat ‘hacha’ y en mopán baat ‘hacha’ (Hofling 2014:83; Hofling y Tesucún 2000:156; Hofling 2011:129). En ch’ol tenemos el término relacionado ik’bät ‘árbol (sirve para hacer tablas)’ y x-ch’ich’bät ‘sangre de dragón, árbol de sangre’ (Aulie y Aulie 2009:36, 114). Nótese que la palabra bät del ch’ol es cognado del bate k’iche’.
Otras lenguas mayas nos ayudan a proponer el significado de ‘palo, madera, vara’ para el instrumento. En tzendal colonial encontramos <bat te> ‘corcho de las Indias’ y <bat> ‘correas o cortezas de correas de los árboles’ (Ruz 1986:249)[8]. Como cognados tenemos en tzeltal actual bat ‘jonote, corcho (árbol Heliocarpus donnell-smithii)’ y, relacionado con el término ch’ol mencionado anteriormente, ch’ich’bat ‘sangre de drago, árbol de hoja acorazonada y peluda, de corteza lisa con exudado rojo parecido a la sangre cuando se corta; se usa para leña (Croton draco)’ (Polian 2018:145, 222). En algunas lenguas de Guatemala como el akateko tenemos bat ‘palo de cajete’, en mochó bat ‘palo cajete, palo de corcho’ y en ixil batz ‘árbol de cajeto’ (PLFM 1996:19; Kaufman 1967:11; Asicona y otros 1998:12). Algunos de los términos ya vistos son descendientes del protomaya *baty (ver Kaufman 2003:1088).
La evidencia revisada sugiere que el término bate puede ser traducido como ‘palo, árbol, madera, vara, objeto semejante a un hacha’ y también como un tipo de ‘correa, corteza, corcho’. Aunque es tentador traducir bate como ‘yugo’ considerando la voz tzendal que se traduce como ‘correa’, debemos notar que en otras lenguas mayas no hay nada que indique que este material fuese usado en algún implemento vinculado con la cintura o el torso. Si hubiese alguna palabra colonial o actual relacionada con el concepto de ‘yugo (para jugar la pelota / golpear la pelota)’ prehispánico, se esperaría que se vinculara con la cintura, cadera, nalgas o torso (tal vez como algún tipo de “cinturón”, como sugiere Sam Colop). De hecho, el término propuesto para ‘yugo’ en la escritura jeroglífica maya clásica es ya’ tun, o sea ‘piedra-cadera’ (ver Houston y Stuart 2021). Sin embargo, para bate no hay nada parecido.
Otra opción, más lejana, es que el bate haya sido una especie de manopla o argolla que se colocaba en brazos o manos, tal vez para golpear la pelota. Pero hay menos evidencia para proponer tal cosa [9].
Considerando lo ya revisado (y dado que en el Popol Vuh no hay nada que indique que se usara algún implemento relacionado con la cintura/cadera), se respalda la propuesta de que bate refiere a un tipo de instrumento con forma de vara o hacha, probablemente hecho de algún tipo de corcho (o cubierto con el mismo) que servía para golpear la pelota de hule durante el juego, en una o varias ocasiones [10]. En cuanto a batei / batey, probablemente sea una voz proveniente de alguna lengua no maya.
Los otros implementos del jugador de pelota
Otra sección del Popol Vuh también menciona otro tipo de implementos que usaron los hermanos al momento de jugar en el inframundo:
<are xquiraih xibalba, ri quetzabal hun hunahpu vucub hun ahpu ri qui tzuum qui bate, qui pachcab, qui yachvach, vach zot puch – qui cavubal hun hunahpu, vucub hunahpu> [11]
Traducido de la siguiente manera (con base en Mondloch y Carmack 2018, con ligeras modificaciones):
«Lo que deseaban los de Xib’alb’a eran los implementos de juego de Jun Junajpu y Wuqub’ Junajpu: sus protectores de cuero, sus [varas], sus protectores de brazos, sus tocados y las máscaras – los adornos de Jun Junajpu y Wuqub’ Junajpu…»[12].
Los términos del k’iche’ colonial relacionados con <etzabal> son <etzanem> ‘juego de manos, malo’, <etzanel> ‘juglar’ y <etzanic> ‘retozar’, mientras que en k’iche actual los términos son etz’abal ‘juguete’, etz’anel ‘jugador’, etz’anem ‘juego’ y etz’balil ‘adorno, decoraciones (casa para boda)’ (Acuña 2005:198, 281, 403; Christenson 2005:36). En kaqchikel colonial tenemos el cognado de la voz como <etzan> ‘juego de muchachos que andan holgándose’ y en tz’utujil actual ejtz’aaneem ‘jugar’ (Acuña 1983:284; Pérez y Hernández 1996:116). No deja de ser interesante que algunas entradas relacionen la raíz *etz’ con las manos, lo que tal vez tenga que ver con los dados ya mencionados o con la vara de madera.
Jugador del Clásico con tocado en la cabeza, protectores de manos, cinturón acolchado y rodillera (foto de J. Kerr, MVD)
El tercer implemento que nos interesa es descendiente de la voz *tz’uhum, con cognados en lenguas mayas con los significados de ‘piel (de animal), cuero, cutis, azote, cáscara, corteza, cobija, chamarra’ y, de manera llamativa, en uspanteko ‘pelota, bola’ (ver Kaufman 2003:373, 374). En k’iche colonial se registró <tzuum> ‘cuero por curtir’, <tzum> ‘piel’ y en k’iche’ actúal tz’um(aj) ‘piel, cuero, correa de cuero’ y tz’umal(il) ‘piel, cuero’ (Acuña 2005:116, 255; Christenson 2005:127)[13]. En kaqchikel colonial se encuentra <tz’um> ‘correa de cuero’ (Acuña 1983:114). Con base en esto, se respalda la traducción de <tzuum> como ‘cuero, piel’ y también como ‘protector de cuero’, considerando que puede ser el cuero que servía para proteger cualquier parte del cuerpo, como las manos, codos, caderas, pies o rodillas. Esta interpretación también se respalda por medio de algunas escenas del Clásico (250-900 d.C.), en donde los jugadores tienen cubiertas varias partes de su cuerpo con alguna especie de piel o tela.
El siguiente implemento interesante es el único nombrado en relación con alguna parte específica del cuerpo: pach q’ab ‘protector(es) de (los) brazo(s) y mano(s)’. La voz pach es cognado del término reconstruido para el Maya Occidental y el Área Mayor de Tierras bajas *paat que da origen a palabras con los significados de ‘espalda, corteza, cáscara, piel, costra, escama’, mientras que q’ab es cognado de las voces para ‘mano, brazo’ en varias lenguas mayas (ver Kaufman 2003:371, 335). Como han hecho notar la mayoría de los estudiosos del Popol Vuh, es la cubierta para mano(s)/brazo(s), que formaba un tipo de guante o manga. También trae a la mente el término kaqchikel <pak’ih> ‘golpear con el revés de la mano’. Hay que notar de nuevo que el Popol Vuh no menciona algún protector específico para la rodilla, tan común en las representaciones del Clásico. De nuevo, esto indica que la actividad le daba prioridad al uso de manos y brazos.
Otro de los implementos mencionados es el <yachvach>, que contiene las palabras yach, en k’iche’ colonial ‘corona’ y en kaqchikel ‘corona o guirnalda’ además de la voz wach, que tiene cognados con los significados de ‘ojo, cara, frente’ (Acuña 2005:421; Acuña 1983:114; Kaufman 2003:325). Aunque algunos traductores han preferido traducir yachwach como ‘penacho, corona’, es más viable la traducción ‘diadema’ o incluso ‘pañoleta’ (de manera semejante a lo propuesto por Tedlock, 1996:254), que probablemente retenía el cabello del jugador. En cualquier caso, la traducción no presenta mayor problema.
En relación con el implemento anterior, también se nombra el <vach zot>, cuyo equivalente aparece en k’iche actual como wäch sot ‘máscara’ (Christensen 2005:136). Algunos académicos han preferido la traducción ‘máscara’, mientras que otros optan por ‘máscara protectora’. Tomando en cuenta que la raíz *sot podría estar vinculada con el k’iche’ <zotoba> ‘enroscar, arquear’, es viable proponer que este tipo de máscara servía como protección para evitar lesiones por el golpe de la pelota, aunque valdría la pena indagar en los significados simbólicos tanto de la máscara como de la diadema/pañoleta. Tal vez también servían para diferenciar a los equipos, como algunas escenas de los tocados para la cabeza del Clásico sugieren.
Diferentes tocados para la cabeza de los jugadores del Clásico. Fotos de J. Kerr (MVD)
Finalmente, se menciona el término <cavubal>, relacionada con la raíz <cau> que Basseta registra con los significados de ‘ataviar, componer, apercebir, aparejar, disponer’ (Acuña 2005:75). El término tampoco presenta mayor problema para los traductores del Popol Vuh, dado que refiere a los ‘adornos’ en general.
El lugar para el juego de pelota
El término para designar al juego de pelota aparece como <hom> en una sección del manuscrito:
<xa e cacab chiquiculelaah quib e cahib chi conohel ta quecuch maihic pa hom chul cu ri voc ilol que>[14]
«Competían de dos en dos. Eran cuatro por todo. Entonces, se juntaban en el campo de pelota y llegaba el [Wak] a observarlos…» (según Mondloch y Carmack 2018:72, 73)
Varios académicos han hecho notar que en el Tesoro de las lenguas… de Ximénez aparece <hom> con la traducción ‘cemeterio, o patio donde jugaban al batey’, por lo que también han recalcado la relación de la actividad con la muerte (ver Tedlock 1996:336; Mondloch y Carmack 2018:288).
Entrada correpondiente a Hom en el manuscrito de F. Ximénez
La raíz *hom es cognado del yucateco colonial <homol> ‘sumirse o hundirse la sepultura’ y hom ‘hundirse la tierra o sepoltura o algún pedazo de casa’ (ver Acuña 1993:601, 409) y cabe la posibilidad de que esté relacionado con el tzendal hom ‘desbaratarse’ y con el protomaya *johm que da origen a palabras con los significados de ‘jícara, guacal, recipiente de calabaza, canoa’ en diferentes lenguas mayas (ver Ruz 1986:301; Kaufman 2003:991)[15].
Dibujo moderno de David Witt del juego de pelota
No cabe duda de que el juego representa una hendidura o abertura de la tierra y que el léxico enfatiza la relación del juego con el “inframundo”, que en algunas lenguas mayas se nombró como Xibalba.
Comentarios finales
Los manuscritos coloniales de los Altos de Guatemala mencionados registran términos para el juego de dados y de pelota. Para la segunda actividad mencionan la voz chaaj y demás términos asociados, especificando que esta variante podía involucrar la acción de golpear la pelota con las nalgas/caderas y que la misma palabra podía referir a la pelota. También mencionan una variante del juego relacionada con el verbo pak’, en la que se golpeaba la pelota con las manos o con alguna parte del brazo.
En cuanto a los implementos, aquí se ha respaldado la idea de que la voz bate refiere a un objeto de madera, con forma de vara/hacha con el que posiblemente era golpeada la pelota. La traducción de ‘yugo’ o ‘cinturón’ para la voz no se respalda por medio de las diferentes fuentes lingüísticas. Otros implementos que servían para el juego eran los cueros/pieles usados para proteger cualquier parte del cuerpo; los protectores de manos/brazos que posiblemente servían para golpear la pelota o para apoyarse en las superficies del campo de juego; la diadema/pañoleta, que pudo usarse para sostener el cabello o bien, para identificar a los contendientes de cada equipo; la máscara, que también pudo tener uso como protección y finalmente, lo atavíos generales. Falta profundizar en el componente simbólico de estos artefactos.
La traducción de las palabras relacionadas con los elementos indispensables para el juego revela que esa actividad le daba prioridad al uso de manos y brazos, al menos en el Popol Vuh. Aunque falta analizar más a detalle el contexto del juego, no tenemos por qué pensar que se jugó tal y como aparece en la mayoría de las escenas del Clásico, es decir, principalmente golpeando la pelota con la cadera (protegida con un cinturón grueso) y ocasionalmente apoyando la rodilla y mano en el suelo [16]. Con excepción de algunas de las traducciones de chaaj, ningún término refiere a golpear la pelota con la cadera, mucho menos a yugos, rodilleras o aros de pelota. En este escrito no se analizó el contexto más amplio en que se mencionan las acciones del juego de pelota y, por lo breve del mismo, varios autores han sido omitidos. El tema queda abierto a observaciones y sugerencias.
NOTAS ACLARATORIAS
IMPORTANTE: Para el presente estudio también se revisaron las versiones de Adrián Inés Chávez, Agustín Estrada Monroy y Adrián Recinos. No se incluyeron en la bibliografía debido a que los citados autores no siempre aclaran el por qué traducen de tal manera algunas palabras o no discuten más ampliamente las cuestiones semánticas relacionadas con las palabras aquí analizadas. A grandes rasgos, han usado las mismas traducciones aquí mencionadas, a veces con ligeras variaciones.
[1] Para el orden y la traducción de los pasajes del Popol Vuh me baso en el estudio de Carmack y Mondloch, pero menciono a otros autores cuando es menester. En este trabajo se ponen los términos coloniales, que usan una ortografía diferente a la actual, entre corchetes angulares < >. He optado por usar la /z/ en vez de la cedilla colonial /ç/ y también he omitido el uso del tresillo u otros signos del kaqchikel colonial que ya no se usan. Las palabras de las lenguas mayas van en cursivas y las traducciones al español, entre comillas simples ‘ ’.
[2] Con ortografía actual: Are’ k’ut ub’e’el Xib’alb’a xecha’aj wi ta xkita k’ut Jun Kame, Wuqub’ Kame, rajawal Xib’alb’a.
[3] La voz <qoloq> se relaciona con las cosas redondas.
[4] Con ortografía actual: chikik’am uloq ri kichokonsa’n, kib’ate, kipach-q’ab’, chipe nayipuch ri kikik’, kecha’ ajawab’.
[5] Hay que considerar que aún si el bate refiere a un tipo de cinturón, esto no significa que el mismo fuese usado para golpear a la pelota o para algo parecido.
[6] El Vocabulario nahuatl de Alonso de Molina (1880:19) registra en la sección del español <Batei> ‘juego de pelota con los quadriles, o el mesmo lugar donde juegan este juego. Tlachtli’.
[7] Hay que notar que el manuscrito parece diferenciar entre “argolla para la garganta…” y “un instrumento para jugar…”. Si ambas definiciones referían a lo mismo, el manuscrito las hubiera registrado como una sola cosa (por ej. “argolla para la garganta, sirve para jugar a la pelota”). Otra opción es que esa “argolla” se colocase en el cuello o en alguna otra parte del cuerpo al momento de jugar a la pelota, sin que necesariamente sirviera para golpearla (pero ver también la opinión de Acuña 1982). En otras lenguas mayas encontramos cognados, como el q’eq’chi’ baatal ‘ropa, envoltura’, bate’k, bateek ‘ser envuelto’ y bot ‘enrollar’ (Haeserijn 1979:57, 72). En cualquier caso, la raíz *bat solo refiere de manera general a envolver o enrollar, no a un objeto.
[8] Notar que el corcho es lo que está en la zona periférica del tronco, ramas y raíces. Se debe mencionar que en tzeltal actual tenemos también bahte ‘hormiga’ (Polian 2018:139) que presenta cognados en algunas lenguas mayas.
[9]Batey pudo ser una palabra de origen no maya que Ximénez conocía de antemano y anotó en su manuscrito, tal vez haciendo una comparación entre el juego del Caribe y el juego de los Altos de Guatemala. Otras entradas de Ximénez sugieren que batey era el nombre del juego, pero ninguna lengua maya colonial o actual conservó alguna palabra semejante para designar a algún tipo de juego ¿Usaron los mayas prehispánicos alguna vez la palabra bate(y) para designar al juego de pelota?
[10] Y aún si el bate al que refiere el Popol Vuh hubiese sido algún tipo de argolla, no hay nada que nos indique que era para la cadera.
[11] Con ortografía actual sería: Are’ xkirayij Xib’alb’a ri k etz’ab’a’l Jun Jun Ajpu, Wuqub’ Jun Ajpu: ri kitz’u’um, kib’ate, kipachq’ab’, kiyach uwach, wach sot puch – kikawub’al Jun Jun Ajpu, Wuqub’ Jun Ajpu.
[12] Otra sección menciona también “sus implementos de juego quedaron colgados sobre el tapanco de la casa: sus [bastones], sus protectores de brazos y su pelota”, K’o k’u kanoq ri ketz’ab’a’l xekel kanoq chuwi’ ja: kib’ate, kipachq’ab’, ki kik’ puch. Y “que vengan sus implementos de juego: la pelota, los [bastones], los protectores de brazos y los protectores de cuero”. Chipe ri ketz’ab’a’l: kik’, b’ate, pachq’ab’, tz’u’um. (Carmack y Mondloch 2018, con la adición de ‘bastones’ por parte mía).
[13] En tz’utujil también encontramos tz’uum ‘cuero’; tz’uumaal ‘piel, cutis’ (Pérez y Hernández 1996:466).
[14] Con ortografía actual: Xa e kakab’ chikik’ulela’aj kib’. E kajib’ chi konojel. Ta kekuchmayijik pa jom chul k’u ri wok [wak], ilol ke.
[15] También hay cognados en maya yucateco actual como jomchajal ‘hundirse los pies en la tierra’, jomchajal ‘hundirse la tierra’, jomoljom ‘lleno de huecos’, jóomchak’ ‘hundirse los pies en un terreno suave’, (ALMY 2003:78, 81).
[16] Hay que notar que algunos términos en la escritura jeroglífica maya clásica hacen referencia a golpear la pelota (jatz’) o a ‘palmos’ (nahb), lo que podría indicar que en algún momento del juego se tocaba la pelota con manos o brazos (ver Velásquez 2015).
BIBLIOGRAFÍA
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-Craveri Slaviero, Michela Elisa 2007 El Popol Vuh y su función poética : análisis literario y estudio crítico del texto K’iche’. Tesis doctoral. UNAM, México.
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-Tedlock, Dennis 1996 Popol Vuh. The Definitive Edition of the Mayan Book of the Dawn of Life and the Glories of Gods and Kings. New York: Simon and Schuster.
-Velásquez García, Érik 2015 “El juego de pelota entre los mayas del periodo Clásico (250-900 d.C.). Algunas reflexiones”, en María Teresa Uriarte Castañeda (ed.), El juego de pelota mesoamericano. Temas eternos, nuevas aproximaciones, UNAM, IIE-DGPFE, pp. 251-326.
«-Yáabilkunt a k’aaba, wa leti’e’ ku tal ich u chun u máasewal k’aaba’, baylili’e’ ti’al ma’ mans a kuxtal chéen ich u loxil yéetel u chikul a wich. Junp’éel wíinik ku tal ich u chuunil máasewale’, wa ma’ ku k’ajóolt u pixan wo’ojil ti’ u chunil u k’aaba’, jóojoch u wíinklil. Wa ma’ k’aasik tuláakale ba’aj kin wa’ik tech, maake táan in wa’ik bix anik u pixane’, je’ u suutkuba’ bey junp’éel nojoch káat tu chúupule’ yéetel je’ ba’axake’, je’elo’ tuune’, la’e’ ba’aj jóojochil je’ u páajtal u chúupu’ yéetel u ta’ mis ti’ junp’éel túukul, ma’ u ti’ali’, bey xan je’ bin u p’eentakaj tumene’ tuukula’ – »[1]
➜Esta es la segunda parte del ensayo sobre los nombres y apellidos mayas publicada en este blog, el enlace para la primera parte la puedes encontrar al final del texto. Revisado: febrero de 2023
Los nombres y apellidos mayas del período Colonial a la actualidad
El período Colonial (1697-1821) estuvo marcado en un principio por un programa misionero que contemplaba la conversión de los nativos al cristianismo mediante bautizos masivos, también se buscaba desarraigar sus creencias, conformar pueblos con cabildo e iglesia y disminuir la cantidad de nativos fugitivos y gentiles [2]. En esa época hicieron presencia ciertos intentos de integración de poblaciones que no tomaban en cuenta el grado de cohesión social y que a la larga dieron lugar a nuevas fragmentaciones. Sin embargo, y de manera general, la lengua castellana tuvo poco impacto sobre la lengua maya, y se puede hablar tanto de hispanización como de mayanización, ya que en varios casos el maya era la primera lengua entre los nacidos en cualquier casta. Sobre todo, fueron las elites mayas quienes adoptaron aspectos culturales españoles por conveniencia [3].
En los documentos de la época, se hizo común el uso de palabras como yuum (señor, amo) que era un título con el que se designaba a los batabes y maestros cantores, e igualmente se hizo común que varios personajes mayas se vincularan histórica y convenientemente con ciudades como Mayapán, por cuestiones de prestigio. Así mismo, en estos documentos, los designados como indios siempre llevaban apellido maya, con excepción de los indios hidalgos [4]. Lo más común fue que los apelativos mayas fuesen cambiados por los apellidos de misioneros, encomenderos, o dueños de esclavos y, en los seminarios, quienes fundaban las becas eran quienes les daban el apellido a sus tutelados [5].
Debido a la influencia de las instituciones castellanas, no hay evidencia del uso del nombre de madre en los registros coloniales, si bien es posible que hasta cercano el siglo diecinueve la práctica de llevar un nombre materno (en este caso, después del paterno y como segundo apellido) se haya vuelto común de nuevo. En la mayoría de los casos hubo una tendencia a retener los patronímicos, como un reflejo de la identidad en común que compartían los grupos mayas, con una escasa adopción de apellidos castellanos. De la misma manera, se preferían nombres que tuvieran contrapartes femeninas (por ejemplo, Bernardino- Bernardina) y algunos nombres se mayanizaban, por ejemplo: XPab, Antoyo (Antonio), Bicto (Victor), Calos (Carlos), Pelip (Felipe) [6]. En documentos oficiales referentes a propiedades o tierras, algunos mayas usaban con facilidad sus nombres precristianos (es decir, con su nombre de madre primero) olvidándose del nombre castellano. En el caso de la península de Yucatán, también es probable que el uso de apodos haya sobrevivido – aunque de diferente manera – hasta la época actual [7].
Durante el mismo período, entre los pueblos de la montaña de la península de Yucatán se observa mayor diversificación de apelativos (patronímicos, aunque también los que podrían ser matronímicos), lo que da un menor número de individuos por linaje, destacando por cantidad los Chan, May, Euan, Mo, Canul y Canché [8]. El uso de apellidos también sirve como medio de legitimación y para resaltar la importancia de un linaje (que implica parentesco y vínculo político). Por ejemplo, en un documento del siglo diecisiete, Don Juan Chan afirma que su esposa María Tzeh, descendía de Fernando Tzeh, quien era descendiente del linaje de Kauac Op Tzeh, de la ciudad de Mayapán [9]. Hay ejemplos en dónde los mayas rebeldes (bautizados) usaban su nombre al estilo prehispánico (con su nombre de madre primero) cuando respondían a las cartas de los eclesiásticos reductores, lo que indicaría un intento de marcar su frontera étnica[10].
Otro rasgo para resaltar es que ciertos nombres o apellidos se asociaban con determinadas áreas de la península: Canul al norponiente, Cupul al suroriente y los Pech en la provincia de Cehpech. Hoy en día ciertos apellidos aparecen por regiones o comunidades: Pat y Cimé en Chan Kom; Ay y Tuz en Ek Balam; Dzul Baas, Cahum y Pomol en Hunukú [11]. La inclusión de un nombre castellano en el apelativo indígena (borrando el nombre de la madre), la transformación del “nombre de padre” en lo que hoy en día llamamos apellido[12], y el cambio total de apellido maya por un apellido castellano han sido acciones llevadas a cabo desde principios de la época Colonial, pero que han sido más notorias en los últimos doscientos años.
En la época actual (principios del siglo veinte y años treinta) otro cambio ha ocurrido con el apellido maya: la castellanización del apellido o bien, la traducción de este al español. Casos conocidos son los de los apellidos Che (traducido Madera), Ek (como Estrella), Chel (Rubio), Dzul (Caballero, aunque originalmente ‘extranjero, foráneo’), Uh (Luna) y Caamal, Matu y Tamay castellanizados como Cámara, Matos y Tamayo. Otros apellidos se modifican adaptándolos a la morfología del idioma castellano[13]. Si bien se ha convertido en una práctica poco común, el apellido indígena ha pasado a ser sinónimo de estigma étnico [14]. La traducción parece buscar “transferir las connotaciones positivas de un apellido castellano”, algo que también se intenta mediante los matrimonios estratégicos con personas de apellido no maya, lo que en ocasiones se suele llamar “blanqueamiento” y lleva a la vez a un desprecio por la piel de color oscuro y a una visión entre ciertas partes de la sociedad yucateca de que la pobreza y el apellido maya tienen que estar inevitablemente vinculados[15]. También es común escuchar decir en diversas partes del área maya en general, que un apellido maya “suena feo” y escuchar el uso despectivo de palabras como “macehual” o “indio” para las personas que tienen apellidos mayas [16]. Esto ha influido, principalmente en épocas recientes, a que la estigmatización del apellido de origen maya continúe.
Hacia una metodología para el estudio del significado del nombre maya, desde la época prehispánica hasta la época actual
Con base en lo ya expuesto, queda claro que tanto la manera de nombrarse como los significados de los nombres y apellidos mayas, han sufrido cambios en diferentes épocas y lugares. En un estudio previo, se ha propuesto que un título prehispánico como Bahkab (Bacab), pudo pasar a formar parte del nombre de deidades para después pasar a usarse como apellido, pero sin conservar el significado, ni siquiera en fuentes coloniales [17]. Otras palabras usadas como apellido, por ejemplo, Balam (báalam ‘jaguar’), han conservado su significado, si bien parte el simbolismo prehispánico relacionado con la palabra se perdió desde hace tiempo, y otras como Chan, son de origen más complicado, pudiendo significar tanto ‘serpiente’, como ‘cielo’.
Los pasos aquí expuestos tienen como objetivo enfocar y organizar la investigación del nombre personal maya de forma precisa, completa y sistematizada con miras a profundizar en su significado y simbolismo. Esta metodología también se puede aplicar para investigar nombres de animales, seres sobrenaturales y de lugares. Está basada parcialmente en los seis puntos que Brito (1981) propone para el estudio de los toponímicos mayas, si bien aquí se parte del estudio de la escritura jeroglífica maya, tomando en cuenta un contexto más amplio.
1.- Para la identificación de un nombre prehispánico, se debe localizar primeramente la frase nominal, que identifica a seres humanos o sobrehumanos, y puede incluir nombres personales, títulos, oficios y nombres de lugar [18]. Esto se hace por medio del método estructural, buscando patrones de la lengua maya en las inscripciones (es decir, la sintaxis), y aislando fechas, verbos, objetos, sujetos y nombres de lugar, aunque no sea posible dar una lectura fonética en un principio [19]. Este trabajo se complementa con el método fonético, que proporciona lecturas más precisas [20].
2.- En el período Clásico, con excepción de los nombres de dioses, algunos wahy y algunos nombres de lugar, los nombres personales no se pueden constituir por una sola palabra, e incluyen como mínimo un adjetivo y un sustantivo [21]. Se incluyen principalmente nombres de animales, de dioses, y en menor medida, de objetos; igualmente hay una diferenciación en la conformación de nombres, según sea la región oeste o este del área maya [22]. Por lo tanto, se debe esperar encontrar diferencias entre los nombres y apellidos en la época colonial y en la época actual, dependiendo de cada región, dentro de la zona maya.
3.- La interpretación de cada palabra perteneciente a la frase nominal debe ser sencilla y lógica, tomando en cuenta el contexto de la época en que se sitúe el estudio. Por ejemplo, si se sabe que en las lenguas mayas el adjetivo se ubica antes que el sustantivo y que el orden de una oración es de forma común VOS (verbo-objeto-sujeto), entonces, este será el orden más común encontrado en las inscripciones clásicas y en los documentos coloniales [23]. También se debe tomar en cuenta que partes de la frase nominal pueden cambiar su lugar en la oración, o incluso no usarse, debiendo estos cambios en el orden considerarse como posibles marcadores de filiación lingüística[24].
4.- Las lenguas mayas se puede clasificar en clásicas, posclásicas, coloniales y modernas, y en cada período hay palabras o términos que pudieron o no sobrevivir en épocas posteriores. Hay que considerar tanto la variación lingüística como la variación dialectal, ya detectada desde el período Clásico [25]. Aún dentro de un área conservadora como la maya peninsular, si se quiere saber el significado de un nombre, es necesario tomar en cuenta otras lenguas mayas, como bien advertía Alfredo Barrera Vázquez hace más de 50 años: “ha sido un error tomar el maya de Yucatán como el único que nos pudiera dar el significado de todos los nombres relacionados con la religión y otros aspectos de la cultura maya peninsular” [26].
5.- Se debe considerar la posibilidad de encontrar palabras de otras lenguas mesoamericanas en las inscripciones prehispánicas y en los textos coloniales. Ya desde hace tiempo ha sido posible identificar influencias – principalmente de la lengua mixe-zoque, del nahua y posiblemente del zapoteco y del totonaco -, tanto en las inscripciones, como en las lenguas mayas actuales [27]. En la época colonial, hay buenos ejemplos de influencia nahuatl en los libros Chilam Balam [28]. En dado caso, la transparencia morfológica, la reconstructibilidad y las anomalías fonológicas y gramaticales deben tomarse en cuenta para saber cuál es el idioma que dio origen a una palabra [29]. No debe sorprendernos si llegaran a aparecer palabras cuya etimología es imposible de analizar, o cuyo significado se ha perdido para siempre.
6.- Hay evidencia de que ciertos nombres de personas, de dioses o de lugares han sobrevivido desde la época prehispánica hasta la actualidad, si bien esto no quiere decir que su significado o simbolismo también se haya mantenido. Tanto los nombres de Jun Witzil Chahk, que aparece en un dintel de Yaxchilán, de K’ahk’ u Pakal y de Jun Pik Tok’ personajes de Chichén Itzá, son mencionados en fuentes etnohistóricas o etnográficas posteriores [30]. Los nombres de algunos dioses recopilados en las etnografías actuales tienen claramente un equivalente Clásico [31]. Nombres de lugar como los de Ek Balam, Calcehtok y Acanceh también aparecen en inscripciones del norte de Yucatán, si bien su significado ha variado o se ha perdido parcialmente [32]. Dado que varios nombres de persona o lugar tienen raíces mitológicas, en ocasiones será necesario profundizar en la mitología de los pueblos mayas y mesoamericanos, tanto prehispánicos como actuales [33].
7.- Se deben tomar en cuenta las distintas formas de organización de la sociedad maya durante diferentes épocas, ya sea como ciudades estado o “superestados”, o como cacicazgos, chibales o cuchcabales e indagar en como estas formas afectaron la elección o imposición de un nombre hacia el individuo o hacia el grupo de personas [34]. También hay que analizar el prestigio que tuvo o se le atribuyó a un nombre y el efecto de este en las redacciones históricas. Algunos casos de aislamiento o de contacto entre grupos mayas y no mayas provocaban cambios en la forma de nombrarse, pudiendo identificarse áreas más conservadoras, o bien movimientos de revitalización [35]. Para el período actual, es de fundamental importancia analizar prácticas que afectan la imposición de nombres y apellidos, como los bautizos y bodas [36].
8.- Como complemento del punto anterior, es necesario cuestionar y revisar los trabajos más antiguos acerca del tema, a la luz de las nuevas investigaciones arqueológicas, históricas o antropológicas. Es probable que, al trabajar con una cantidad mayor de información, la interpretación y el conocimiento generado tendrá una base más sólida y fidedigna. La información histórica referente a la presencia de grupos étnicos en un área determinada, o bien la existencia de linajes y clanes debe ser contrastada en lo posible con los datos arqueológicos [37]. El hecho de encontrar datos alterados, falsos o fantásticos en los registros, no indica que no se pueda confiar en los escritos de los nativos, más bien nos dice mucho acerca de sus intenciones y de su contexto histórico [38].
Observaciones finales
El acercamiento al estudio del significado o simbolismo del nombre, cuando este pertenece a la persona, a un lugar o a alguna entidad sobrenatural, se puede ver como un intento de reforzar la identidad de una persona o grupo humano o bien como un movimiento de revitalización con vistas a lograr otros objetivos. El conocimiento generado por estudios como este se puede usar para restarle valor a las prácticas discriminatorias y racistas de ciertas sociedades, como la yucateca. No cabe duda de que este tipo de prácticas son producto de la ignorancia, por ejemplo, de toda la historia y gama de significados que puede rodear una apalabra (en este caso, un nombre o un apellido).
En otras partes del país se han llevado a cabo estudios que de una u otra forma buscan reinterpretar los nombres prehispánicos. Por ejemplo, Tena (2012) ha propuesto traducir los nombres nahuas de Cuitlahua como ‘Dueño de excremento’ (en vez de ‘excremento divino’ o ‘dueño de oro/ plata’) y de Tetlepanquetza como ‘Él pone a la gente sobre el fuego’, (sin relación con la palabra quetzal), analizando datos históricos acerca de la sociedad mexica. En todos los casos es necesario tomar en cuenta un contexto más amplio.
La gran cantidad de trabajos que se han estado produciendo en el ámbito epigráfico no tienen – en su mayoría – el objetivo de vincular el pasado prehispánico con las cuestiones étnicas o identitarias actuales, mucho menos tienen como finalidad el que sean leídos por los mayahablantes de hoy en día. Sin embargo, ha existido interés por parte de las personas del ámbito académico de compartir, aceptar o al menos considerar la información tratada en estos textos y de evaluar sus metodologías. Propuestas como esta pueden contribuir a ampliar los horizontes de trabajo y estudio, con el propósito de fortalecer a largo plazo la cultura y lengua maya.
Última modificación: diciembre de 2022. La primera parte del ensayo la puedes leer aquí: https://wp.me/pbXGfE-yC
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NOTAS
[1] «Ama tu nombre, sobre todo si éste es de origen indio, para que no vivas en constante lucha con tu identidad. Un hombre de origen indígena, si desconoce el alfabeto espiritual de los orígenes de su nombre, es un hombre vacío y está expuesto a que se convierta en recipiente disponible al que se le puede llenar de cualquier cosa; luego entonces, esa oquedad puede que sea llenada con los desperdicios de un pensamiento, que no de él, y que acabará sometiéndolo». (Jorge Miguel Cocom Pech 2014:24 y 25)
[6] En algunos nombres se refleja el cambio u omisión de letras como la d, f, g, r que no existen en maya peninsular. En otros casos, se omiten las sílabas en los nombres que tienen dos vocales juntas.
[12] Con lo ya expuesto, queda claro que el concepto de nombre y apellido tal y como lo conocemos actualmente era inexistente en la época prehispánica.
[13] Acciones descritas como prácticas de “tránsito étnico”, de “ocultamiento étnico” o de “ocultamiento de ascendencia maya”.
[16] (Gabbert 2001:270). Ver Iturriaga 2011, para un análisis del racismo y los apellidos de origen maya en el Yucatán actual y Guzmán 2013, para un estudio sobre lengua, identidad y apellidos.
[32] (Graña-Behrens 2006). Por ejemplo, es común que se refiera a Ek Balam (Ek’ Bahlam con ortografía del maya jeroglífico) como “Jaguar negro”, cuando según el registro epigráfico debe ser “Jaguar Estrella”, aunque en la etnografía también está atestiguado como “Lucero Jaguar”. De igual manera con Acanceh (Ahkan Kehj en ortografía del maya jeroglífico), traducido tradicionalmente como “Gemido de venado”, es más factible una traducción como “Venado Ahkan”.
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“No puede negarse, sin embargo, que el apellido indígena es hasta nuestros días un verdadero y quizá el más importante estigma étnico.” (Quintal 2001:158).
El objetivo de este texto es presentar una introducción al estudio de los nombres de origen maya tomando como base el estudio de la escritura jeroglífica maya y su relación con el lenguaje. Se presentan algunos ejemplos de nombres de personas y de nombres de entidades sobrenaturales tal y como aparecen en el registro epigráfico del período Clásico maya y en el período Colonial. Se dan ejemplos de los cambios en la manera de usar nombres o apellidos en la actualidad y del impacto que estos cambios han tenido dentro de la cultura maya. Con esta información se busca proponer una metodología con el fin de investigar el significado original de los nombres y apellidos mayas y de conocer más profundamente la razón de sus cambios. También se busca dar a conocer la importancia que tienen los nombres y apellidos mayas para la identidad peninsular en particular[1].
La importancia de los nombres personales
El nombre propio tiene un estatus, puede representar la reputación de su poseedor y de la misma manera, el nombre puede llegar a ser degradado. Los nombres personales son tan importantes que en algunas sociedades se les vincula con poderes mágicos o con complejas historias, supersticiones y tabús[2]. En un grupo social o cultural, el nombre personal puede servir para indicar el rango de una persona en relación con los demás y, al mismo tiempo, la información vinculada con un nombre puede indicar género, edad, u origen étnico o regional[3]. Cuando un nombre se vincula con el pasado, puede llegar a tener un simbolismo muy poderoso, por lo que poseer un nombre puede verse como un privilegio.
Un ejemplo muy relevante del uso de los nombres en el área maya lo encontramos con Jacinto de los Santos Uc, quién hacia 1761 se proclamó rey venido del oriente, con el título Rey Canek Chan Montezuma, afirmando que ya era tiempo de acabar con el dominio español. Este personaje formó su nombre y título con palabras pertenecientes a distintas épocas y lugares: Rey, título europeo; Canek, nombre del dirigente del último señorío maya (Tah Itzá), casi 100 años antes; y Montezuma (Motecuhzoma), nombre de uno de los últimos dirigentes mexicas, muerto más de 200 años antes. Este ejemplo también es un reflejo de la visión del tiempo cíclico y profético maya usado como recurso de legitimación, ya que Canek usó aquellos nombres ligados a las autoridades del pasado para justificar sus acciones[4].
Dada la importancia del nombre personal a través de la historia, no es de sorprender que muchas de las claves para el desciframiento de escrituras antiguas como la egipcia, se hayan obtenido gracias a la ubicación y posterior lectura de los nombres y títulos de las personas[5]. El caso del desciframiento de la escritura jeroglífica maya no fue la excepción, ya que cuando aún no podía leerse fonéticamente, estudiosos como Beyer (1937) se dedicaban a ubicar los glifos recurrentes (conjuntos de signos que se repetían en distintos monumentos), que hoy en día se conocen como cláusulas nominales y que pueden contener nombres y títulos de gobernantes[6]. Uno de los primeros nombres personales en ser ubicado y descifrado, gracias en buena medida a los trabajos enfocados en el fonetismo (como los de Knorozov, 1956), fue el de <Kak u pacal> de Chichén Itzá, Yucatán[7]. La lectura fue dada a conocer en los años sesenta por David Kelley, quién hizo notar que este nombre se menciona en fuentes coloniales para designar a un capitán Itzá[8].
El nombre maya durante el período prehispánico
Gracias a los miles de registros con escritura jeroglífica existentes, es en el área maya donde se ha realizado un estudio más profundo sobre el nombre personal y los nombres de entidades sobrenaturales y lugares[9]. Muchos de estos trabajos no se enfocan únicamente en los nombres mayas, ni tratan de profundizar en sus significados, sino que los abordan como parte de las temáticas históricas, de relaciones entre individuos y entidades políticas, o bien haciendo uso de conceptos como la etnicidad, el racismo y la estratificación social.
En el período Clásico han sido identificados nombres de gobernantes hombres y mujeres, de artistas o escribas, escultores, vasallos, nombres de entidades sobrenaturales como los dioses y los wahy y también nombres de lugar[10]. Una de las claves para la identificación de un nombre es la ubicación de la frase nominal, definida como:
“…cualquier parte de la oración que refiere y/o identifica seres humanos o sobrenaturales como sujetos, agentes, pacientes o beneficiarios de acciones verbales, o como poseedores de objetos u otros seres […] incluye nombres personales, así como matronímicos, patronímicos, epítetos y títulos como rango/oficio, actividad y títulos de origen”[11].
Por ejemplo, la frase nominal de un soberano de Dzibilchaltún es Kalomte’ Uk’uw Chan Chahk…?…ti’ Jo’ Ajaw…?…Bahkab [12], en donde Kalomte’, Ajaw y Bahkab funcionan como títulos, Uk’uw Chan Chahk es el nombre propio del soberano y Jo’ es el nombre del señorío o ciudad al que pertenece. Cualquier parte de esta frase pudo sobrevivir hasta llegar a usarse como apellido hoy en día (el caso de Bacab), o nombre de ciudad, (el caso de Jo’, que es como los mayahablantes designan hoy en día a la ciudad de Mérida[13]), aun cuando el significado haya cambiado o sea desconocido.
Algunos soberanos clásicos cambiaban de nombre al momento de entronizarse, y, por lo tanto, no se conoce su nombre infantil o juvenil[14]. Ningún nombre de soberano podía consistir en una sola palabra, ya que los nombres se formaban con base en sustantivos que refieren a deidades, animales, objetos o roles sociales, los cuales se combinan con otros sustantivos o frases verbales[15]. Los nombres pueden incluir un sujeto y un predicado verbal o no verbal. Por ejemplo, en la primera posición aparecen deidades como K’inich (deidad solar), K’awil (deidad del trueno), Chahk (deidad de la lluvia), animales como Bahlam (jaguar), Mo’ (guacamaya) y K’uk’ (quetzal), roles sociales como el Ajaw (señor, gobernante) y objetos como Tok’ (pedernal) y Ek’ (estrella)[16].
Los nombres personales del Clásico también se pueden clasificar en los que no tienen predicado verbal (word-names) y los que sí lo tienen (sentence-names). Los primeros pueden incluir sustantivos y adjetivos en construcciones posesivas. Un ejemplo de construcción posesiva se observa con el nombre K’ahk’ u Jol K’inich ‘Fuego es la cabeza de K’inich’. Dado que el sustantivo K’inich está vinculado a las palabras que le preceden, este nombre enfatiza la identificación del soberano con un aspecto o con una parte del cuerpo de la deidad solar K’inich (en este caso, Jol su ‘cabeza’)[17]. En la segunda clasificación de nombres se incluyen construcciones verbales pasivas, afectivas o antipasivas. Un ejemplo de construcción verbal antipasiva lo tenemos con Jasaw Chan K’awil, siendo el verbo de la frase Jas ‘despejar, clarear’, y el sujeto de la acción la deidad ChanK’awil. Este tipo de apelativos indican que el soberano se proclamaba realizando la acción de despejar o clarear (Jas) siendo él mismo el aspecto vivo de esta deidad celeste (K’awil)[18]. Este nombre se puede traducir como ‘K’awil celestial despeja’ y además refleja un patrón de verbo-sujeto (VS), común en las lenguas mayas actuales[19].
De la misma manera, es posible que algunos nombres personales refieran a deidades relacionadas con la mitología, como el caso de Te’ K’ab Chahk, nombre de un soberano de Caracol al parecer inspirado en un aspecto de la deidad de la lluvia Chahk que posee un brazo (K’ab) de madera (Te’) y que aparece en la cerámica del Clásico[20].
Los nombres de las entidades sobrenaturales son más sencillos, y pueden constituirse de una sola palabra, como en el caso de Ahkan, deidad de la intoxicación, Chahk, deidad de la lluvia, K’inich, deidad solar o K’awil, deidad del trueno y de la realeza. Algunos nombres jeroglíficos han sobrevivido hasta la actualidad y son de uso común en la península de Yucatán, como el caso de Kisin ‘pedorro’, nombre de un ser sobrenatural que aparece en el Códice Madrid del Posclásico[21]. También sobresalen las entidades wahy, que suelen combinar nombres de animales y son clasificados según su color, materia, lugar, por semejanzas con otros animales, por sus acciones, sus partes del cuerpo, su temperamento, por las enfermedades que producen, o por condiciones y funciones [22]. Como ejemplo, están Nupul Bahlam ‘Jaguar enemigo’ y K’in K’ewel Bolay ‘Jaguar…sol’ [23]. Otros ejemplos son K’ahk’ Ohl Chamiy, que puede traducirse como ‘Muerte de corazón ígneo’ o ‘Muerte iracunda’ y Tahn Bihil Chamiy, ‘Muerte de medio camino’[24].
Por otra parte, los nombres mayas de lugar se identifican cuando aparecen como locaciones u objetos de alguna acción o cuando aparecen incorporados en las frases nominales de los personajes. Se pueden clasificar en aquellos de términos básicos, que describen características del paisaje y aquellos de términos derivados, que se marcan por medio de preposiciones o sufijos locativos[25]. Hay ejemplos como Pa’ Chan, “Cielo hendido”, que ocurre en el glifo emblema de la ciudad de Yaxchilán (Chiapas) y parece referir de manera metafórica a un cielo abierto, por el cual podían descender hacia la tierra criaturas sobrenaturales[26]. También hay sitios que incluyen nombres de animales, como Ek’ Bahlam ‘Jaguar estrella’ en el oriente de Yucatán y Ahkan Kehj ‘Venado Ahkan’ (que combina el nombre de un animal y de un dios), y otros como Mo’ Witz ‘Montaña guacamaya’, locación mencionada en Copán, Honduras [27].
El nombre maya en la transición de la época prehispánica a la época colonial
Entre varios grupos mesoamericanos como los Nahuas, Zapotecos o Mixtecos era común encontrar nombres calendáricos tanto en la época Prehispánica como en la Colonial[28]. Sin embargo, entre los mayas clásicos los nombres calendáricos fueron escasos (en el período Colonial igualmente son poco comunes), aunque entre los K’iche’ y Kaqchikel de tierras altas (posclásicos) si fueron más usuales[29].
Para el estudio de los nombres mayas peninsulares, se encuentran trabajos como el de Roys (1940) que clasifican los nombres en patronímicos, nombres naal y nombres de muchachos, basándose principalmente en lo documentado por Diego de Landa: que los antiguos mayas peninsulares pasaban el nombre a los hijos, y no a las hijas; que no se casaban con los del mismo nombre; y que usaban el nombre del padre como propio y el de la madre como apelativo. De este modo, Nachanchel era quién cuya madre (Na’) era Chan y cuyo padre era Chel[30]. También tenían un nombre de nacimiento, Paal kaba (nombre joven), y un sobrenombre, Coco Kaba (apodo). La gran mayoría de los nombres tienen que ver con los animales y las plantas, en ocasiones usando los prefijos Ah (masculino) e Ix (femenino)[31].
Como ejemplos de patronímicos tenemos Cupul (de kup ‘jícama’) y May ‘venado, pezuña, polvo fino’. Como ejemplos de nombre naal están Nachan Dzul (chan ‘serpiente’ o ‘cielo’), a quien también se le nombra como Ah Ceh Dzul, y Napuc Dzib, cuyo nombre de muchacho era Ah Xoc Dzib (xok, ‘tiburón’ o tal vez ‘leer o contar’). Como nombres de muchachos está Ah Chuen Kauil (de chuwen ‘artesano’ y K’awil ‘nombre de deidad’) y Ah Tok Canul (tok’, ‘navaja de pedernal’ y kanul ‘protector’). En estos dos casos, si Ah Chuen es ‘artesano’ y AhTok es ‘sangrador’, de aquí se puede inducir que varios nombres tienen que ver con oficios específicos. Se observa un poco de la influencia de la lengua nahuatl, como en el apellido Cetzal, probable forma maya de Quetzal[32].
En la región mopán, una lista de aproximadamente 92 nombres personales recopilados hacia 1653 revelan el uso de un nombre cristiano y un apellido maya o indígena (el nombre maya era cercenado, poniendo primero un nombre castellano, dejando únicamente una palabra maya como apellido), aunque también incluye treinta nombres que son solamente indígenas, de los llamados “indios del monte”. Del total, quince nombres son calendáricos, sin coeficiente y otros quince son iguales a los recopilados por Roys (1940) para la península de Yucatán[33]. Es probable que la semejanza con nombres peninsulares refleje movimientos por cuestiones políticas hacia el sur del área maya y también un origen común, dado que el mopán y el yucateco son lenguas emparentadas. Son comunes apellidos como Caan, Chacxib, Mux, Peche o Tutz. Los nombres de los llamados “indios del monte” (aproximadamente 30) son completamente mayas, usando los prefijos Ah (masculino) e Ix (femenino). En este grupo es donde hay nombres calendáricos, los cuales usualmente van después del prefijo y antes de otra palabra, no calendárica, como con Ix Muluc Mukul, Ix Men Kante, e Ix Etznab Cauih (los nombres de los días son Muluc, Men y Etznab)[34].
Por otra parte, los nombres chontales, algunos recopilados hacia 1569, muestran que los chontales ya usaban nombres cristianos junto con un apellido indígena, pero usando también los prefijos masculinos ah, pa, pax, pap y los femeninos ix y na. Entre los chontales también aparecen nombres calendáricos nahuas o mayas, pocos nombres calendáricos aparecen con coeficiente y el título Ahaw se puede ubicar antes o después del nombre[35]. Algunos ejemplos de nombres masculinos son Ah Chamal (ah, prefijo masculino y chamal “pipa o puro de tabaco”), Chacbalam (“jaguar rojo” o “puma”). Los nombres femeninos parecen tener mayor influencia de la lengua nahuatl y hacen mayo uso del prefijo Ix, como con Ix Natzin (con el prefijo femenino maya Ix, pero con el sufijo reverencial nahuatl –tzin) con el significado de ‘madre reverenda’ y formas como Ix Na Lamat, que tiene el nombre del día calendárico Lamat [36].
En el caso de los choles lacandones, sus nombres se conformaban con un nombre individual y patronímicos, siguiendo un patrón parecido a los nombres chontales. Llevaban los prefijos masculinos ah, pa, pax, y con el significado de “padre”, pap; los nombres femeninos llevaban los prefijos ix y na’. También se ha detectado el uso de nombres calendáricos, con su coeficiente, como Chan Ix (4 Hix), Chan Tox (4 Tox), y Ox Bin (3 Bin), entre otros[37]. En ocasiones, la familia tenía un nombre animal, transmitido de padre a hijo, pero también cada persona podía tener un nombre animal. En las listas de nombres de los años 1696, 1691 y hacia 1712, se da constancia de que algunos indígenas tenían “nombre cristiano” y apellido indígena, sin embargo, hay casos en los usaban nombre y apellido de origen español[38]. El uso de esta clase de “apellidos” indicaría la pertenencia a un grupo más grande que la familia. Algunos de los nombres más usados son Bub, Tuhnol, Cauil Chacchan y Tzunun, entre otros. Si bien son pocos, hay nombres relacionados con otras lenguas mayas, con días calendáricos mayas y nahuas (los nahuas ocupan de un 35% a un 45% de estos nombres), y también hay cierta semejanza con los nombres peninsulares, por ejemplo, con el uso de los prefijos Ah e Ix[39].
En las tierras altas mayas, los nombres de los k’iche’ y kaqchikel se pueden clasificar en nombres que se heredan, nombres usados por un solo individuo, nombres para las posiciones políticas y nombres que tienen apelativos calendáricos.
[1] Este es un breve ensayo que escribí cuando era estudiante de arqueología y puede considerarse como un trabajo incompleto y un poco desactualizado.
La metodología usada para la elaboración de este trabajo tomó en cuenta: 1.-La revisión de los estudios de índole epigráfica que hablan sobre los nombres de persona, de seres sobrenaturales y de lugares, así como la ubicación de palabras que hoy en día se usan como apellidos y que sabemos que aparecen de alguna manera en la escritura jeroglífica maya. 2.-La ubicación de algunos apellidos mayas, cuando aparecen como palabras, títulos o nombres de persona en estudios académicos, así como en Relaciones de la época del contacto y en textos como los libros Chilam Balam. 3.-La revisión de estudios actuales que se enfocan en algunas de las causas y consecuencias de los cambios en el uso de nombres y apellidos y la repercusión que estos han tenido, principalmente en la península de Yucatán.
La temporalidad usada es la siguiente: período Clásico (250 d.e.c. a 900 d.e.c.), período Posclásico (900 d.e.c. al 1521 d.e.c.), período Colonial, de 1521 a 1821 d.e.c. La zona maya (que se divide en tierras bajas y tierras altas), comprende los actuales estados mexicanos de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco, Chiapas, el estado independiente de Belice, la nación de Guatemala, así como parte de El Salvador y de Honduras. Esta zona está dentro del área reconocida como Mesoamérica.
La familia de idiomas mayas se clasifica en: rama Huastecana, rama Yucatecana, rama Occidental que incluye lenguas Cholanas, rama Tzeltalana, rama Kanjobalana, y la rama oriental, que la forman el grupo Mameano y el grupo Quicheano. De manera detallada, la rama Huastecana comprende: Huasteco y el extinto Chicomucelteco, 2-Yucateca: idioma yucateco o peninsular, Lacandón, Mopán e Itzá. 3.-Cholana: Chol, Chontal, Chortí y los extintos Choltí y Acalán. 4.-Tzeltalana: Tzozil y Tzeltal. 5.-Kanjobalana: Chuj, Tojolabal, Jacalteco, Acateco, Tuzanteco y Motozintleco. 6.-Mameana: Mam, Teco, Ixil y Aguateco. 7.-Kicheana: Kekchí, Uspanteco, Pocomam, Pokomchí, Quiché, Cakchiquel, Tzutuhil, Sacapulteco y Sipacapa.
El sistema de escritura maya jeroglífico utiliza logogramas para representar palabras CVC o CVCVC y fonogramas para representar sonidos CV (C= consonante, V= vocal). La escritura tuvo su mayor auge durante el período Clásico y fue plasmado diversos objetos.
La lengua reflejada en las inscripciones (lengua franca o de prestigio) se define como maya Clásico y pertenece al grupo Ch’olano. Ha sido propuesta una diferenciación entre las ramas occidental (relacionadas con el chontal y chol) y oriental (relacionado con el choltí colonial y chortí actual). Igualmente han sido identificadas evidencias de bilingüismo, además de formas pasivas, incoativas, de sufijos y de la sintaxis nominal de la familia Yucatecana y rasgos semejantes para el grupo Tzeltalano y para el grupo Kicheano mayor.
[7] Este nombre hoy en día se puede leer en su forma completa, y con ortografía jeroglífica moderna como K’ahk’ u Pakal K’awil, ‘Fuego es el escudo de K’awil’.
[8] (Coe 1995:173). Hasta el día de hoy, la escritura jeroglífica maya se estudia tomando en cuenta el método estructural, expuesto por Berlin y Proskouriakoff, y el método fonético, expuesto por Knorozov. Más tarde, trabajos como los de Heinrich Berlin (1958 y 1959) y Tatiana Proskouriakoff (1960) enfocados en la ubicación estructural de los nombres de persona y de lugar, fueron los que dieron las claves para el estudio del contenido histórico de las inscripciones jeroglíficas mayas (Coe 1995:192) (Kelley 1976:213)
[9] Los estudios que han tomado en cuenta principalmente datos prehispánicos son los de Barba (1992), Colas (2003 y 2004), Davoust (2001), Eberl y Graña-Behrens (2004), García, J.M. (1995), García, A. (2008), García et.al. (2005), Grube (2001 y 2002), Grube y Nahm (1994), Ishihara (2009), Sheseña (2010), Stuart y Houston (1994), Taube (1992), Tokovinine (2007), Wichmann (2004), y Zender y Guenter (2003). Destacan también los trabajos de Lacadena (2000 y 2016) enfocados en la sintaxis nominal y en el significado y uso de algunos títulos personales en el Clásico y el período Colonial y el enfoque global de Zender (2014), que toma en cuenta datos de los mayas, aztecas y nativos del sur de Estados Unidos. Siempre con respecto a los nombres mayas, los trabajos que se apoyan principalmente en datos coloniales son los de Becerra (1985), Benítez (2000), Brito (1981:117-199), Campbell (1988:373-386), Carrasco (1964), Castañeda (2002), De Guzmán (2001), De Vos (1993:261-288), Feldman (1983), Güémez (2011:367-406), Love (2011), Pacheco (1959), Rejón (1988), Restall (1997:41-50), Roche (1987), Roys (1940), Ruiz (1982), Scholes y Roys (1996:450-460) y Scholes y Thompson (1977). Si bien no se enfoca en los nombres propios, el trabajo de Barrera y Rendón (1948) también proporciona traducciones de nombres que aparecen en los libros Chilam Balam, algunos de los cuales han sido recopilados por Echeverría (1967) y en un trabajo aparte, traducidos al inglés por Kelley (1976:103-105). En menor medida, algunos de los trabajos que abordan la temática del nombre o apellido maya apoyándose en datos actuales son los de Guzmán (2013), Iturriaga (2011), Quintal (2001:158, 2005:298), Sánchez (2012), Vázquez (2012) y el estudio de Mateos (2010) acerca de los apellidos en México.
[11] (Lacadena 2000:116). La traducción del inglés es mía. Una frase nominal puede o no incluir alguna de estas partes.
[12](Maldonado et.al. 2002:8). Los puntos suspensivos indican partes del texto cuya lectura no se ha identificado. La ortografía del texto original se ha adaptado a la ortografía de este trabajo.
[13] Bahkab y Jo’ con la ortografía del maya Clásico, Bacab y Ho’ con la ortografía actual. El apellido Ho’il (‘el de Ho’ /Mérida’) también de allí viene.
[18]Chan K’awil se puede traducir como ‘K’awil celeste’ o ‘K’awil del cielo’. Aunque el nombre también se puede interpretar como ‘K’awil que despeja el cielo’.
[22] (Sheseña 2010:23-28).Wahy en maya Clásico, wáay en maya peninsular actual.
[23] Aunque normalmente se traduce Nupul como ‘compañero’, aquí se prefiere la traducción como ‘enemigo’, basado en entradas del maya yucateco colonial.
[24] (Sheseña 2010:17, 19 y 27). Chamiy es el equivalente cholano Clásico al Kimiy yucateco.
[27] (Graña-Behrens 2006:114) (Lacadena 2003:98) (Tokovinine 2013:64). Nombres aquí representados con la ortografía del maya jeroglífico. Ek Balam en la ortografía colonial, Ek’ Báalam con ortografía moderna y Acanceh en ortografía colonial, Áakan Kéej con ortografía moderna.
[28] Los nombres calendáricos son los que incluían el nombre de un día del calendario, por ejemplo “4 Ajaw”.
[29] (Pharo 2012:184 y 185) (Scholes y Thompson 1977:66)
El objetivo de este texto es explicar de manera breve y sencilla cómo funciona la llamada “Rueda Calendárica” con ejemplos del Calendario Maya clásico. Primero, se aclara cómo funciona matemáticamente esta cuenta mediante la combinación de los números 260 y 365 y después, se explica como funcionaba para nombrar años mediante los nombres de la cuenta “Tzolk’in”, durante el Clásico (250-900 d.C.).
Las bases numéricas de la Rueda Calendárica
En esta entrada se considerará que lo que conocemos como Calendario Maya es un sistema que se conforma de varias cuentas de días, veintenas de días (o “meses”), y años, principalmente[1]. Las dos cuentas que nos interesan son:
La cuenta de 260 días (o fechas) llamada por los académicos Tzolk’in (nombre tomado del yucateco colonial) y por los pueblos mayas de Guatemala, Cholq’ij. Se conforma de 13 números y 20 nombres de días, dado que 13 X 20 = 260.
La cuenta de 365 días, llamada Haab o Ja’ab, conformada por 18 grupos de 20 días (veintenas o “meses”) y un grupo de 5 días (llamados Wayeb, “aciagos” o, a veces, “sin nombres”), dado que 18 X 20 = 360 + 5 = 365.
Con base en estas dos cuentas, que inician y avanzan conjuntamente, se forma lo que se conoce como la Rueda Calendárica, que es una cuenta de 52 años (de 365 días). La combinación se entiende con base en los conceptos de mínimo común múltiplo y mínimo común denominador de 260 y 365.
260 al dividirse entre 5 nos da 52 y 365 al dividirse entre 5, nos da 73. Esto quiere decir que el mínimo común múltiplo de 260 y 365 es 5 X 52 X 73 = 18,980.
Es decir, el ciclo de la Rueda Calendárica equivale a 18,980 días. O lo que es lo mismo, se conforma de 73 períodos de 260 días (73 X 260 = 18,980) y de 52 períodos de 365 días (52 X 365 = 18,980).
Como se mencionó al inicio de este texto, la cuenta Tzolk’in consta de 260 fechas, cada una conformada por un número del 1 al 13 y por un nombre de los 20 días (ver Tabla)[2]. Por ejemplo, la cuenta puede comenzar con 1 Imix, 2 Ik’, 3 Ak’bal, 4 K’an, 5 Chikchan, 6 Kimi, 7 Manik’, 8 Lamat, 9 Muluk, 10 Ok, 11 Chuwen, 12 EB, 13 Ben-> al llegar al número 13, los números inician de nuevo, pero los días siguen hasta el vigésimo ->1 Hix, 2 Men, 3 Kib, 4 Kaban, 5 Etz’nab, 6 Kawak, 7 Ajaw-> al llegar al día Ajaw -vigésimo- los días inician de nuevo, pero los números siguen hasta el trece ->8 Imix, 9 Ik’, etc. En un principio, se puede decir que la primera fecha es 1 Imix y la última, que ocurre después de 260 posiciones, es 13 Ajaw. La Tabla muestra el conteo de días comenzando desde arriba a la izquierda y avanzando de veinte en veinte (de 1 Imix a 7 Ajaw, de 8 Imix a 1 Ajaw, etc.).
La Tabla Tzolk’in. En verde y cursivas: fechas con que puede comenzar el año («cargadores»). En rojo: 1 IK’, fecha ideal para el inicio de la cuenta del Clásico.
También se mencionó que la cuenta de 260 corre a la par de la cuenta de 365. Cada una de las dieciocho veintenas o “meses” del año Haab también tiene un nombre y sabemos que, durante el clásico, el conteo de días del Haab comenzaba con el “asiento” chum o “día cero” del respectivo mes y se contaba hasta 19. El primer día del primer mes, Poop – o en maya clásico, K’anjalaw – es el asiento de ese mes; esto se representaría como: 2 Ik’ «0» K’anjalaw y quiere decir que la fecha Tzolk’in2 Ik’ era el comienzo o primer día de la veintena K’anjalaw. La siguiente fecha sería 3 Ak’bal, 1 K’anjalaw, es decir, la fecha Tzolk’in 3 Ak’bal es el primero de K’anjalaw. La siguiente fecha sería 4 K’an, 2 K’anjalaw, que quiere decir que el Tzolk’in 4 K’an es el segundo día de la veintena K’anjalaw. Y así sucesivamente (ver nota al final, para los nombres de las veintenas).
Ahora bien, debido a la dinámica ya explicada de los números, una fecha como 2 Ik’ asiento de Poop (representado como 2 Ik’, 0 Poop)solo se repetirá cuando hayan pasado 52 años de 365 días. Y lo mismo sucede con cualquier otra combinación entre Tzolk’in y Haab, como puede ser 7 Kib, 4 K’anasiy :
Fecha 7 Kib, 4 K’anasiy. Sarcófago del Templo de las Inscripciones, Palenque. Dibujo de William H. Mex
Por la misma dinámica, solo un grupo de cuatro días podía iniciar cada uno de los 52 años, con un numeral del 1 al 13. Esto se explica por el uso de los 5 días extras o “aciagos” después de completar el conteo de 360 (dado que 20 / 5 = 4)[3]. Los días que inician el año se conocen como “cargadores” del año, <cuch haab> en maya yucateco colonial y sabemos que durante el Clásico eran predominantemente Ik’, Manik’, Eb y Kaban, que son los días 2, 7, 12 y 17 de la cuenta de 20 días (nótese que solo un día cada 5 posiciones – según el conteo Tzolk’in – puede iniciar el año Haab)[4].
La dinámica también se puede explicar de la siguiente manera. Dado que la cuenta de 260 y la de 365 inician conjuntamente, cuando la cuenta de 365 se haya completado, a la de 260 le faltarán 105 días para alcanzar a la primera (ya que 260 + 105 = 365). Es decir, si se inicia con 1 Ik’ como asiento del primer mes, Poop, después de 260 posiciones se completará el Tzolk’in con la fecha 13 Imix. Pero para que la cuenta Tzolk’in «alcance» a la cuenta Haab de 365, a partir de 13 Imix se deben sumar 105 posiciones, hasta llegar a 1 Kimi, que será el último día de los 5 días “aciagos” o Wayeb. Por lo tanto, el “cargador” que iniciará y dará nombre al siguiente año será la fecha que sigue a 1 Kimi, es decir: 2 Manik’. Consecuentemente, el último día Wayeb del año 2 Manik’ será 2 Chuwen, y el siguiente año será 3 Eb. El último día Wayeb del año 3 Eb será 3 Kib, y el siguiente año será 4 Kaban.Y así sucesiva e infinitamente.
Como se ha mencionado, los días que nombran a los años se intercalan en el siguiente orden: Ik’, Manik’, Eb, Kaban, y los numerales que los acompañan avanzan del 1 al 13 (es decir: 1 Ik’, 2 Manik’, 3 Eb, 4 Kaban, 5 Ik’, 6 Manik’, 7 Eb, 8 Kaban, 9 Ik’, 10 Manik’, 11 Eb, 12 Kaban, 13 Ik’). Así, el ciclo de 52 años se forma a la vez con 4 trecenas de años y también que cada una de estas trecenas comienza y termina con el mismo día (por ejemplo, la primera trecena de años comienza con 1 Ik’ y termina con 13 Ik’, la segunda, con 1 Manik’ y termina con 13 Manik’ etc.).
La cuenta de 365 días y la cuenta de 260 días en conjunto
En el siguiente diagrama se desglosa el conteo de 260 fechas a la par del conteo de 365, considerando el primer año como 1 Ik’y solamente representando la suma de los días del Tzolk’in necesarios para estar a la par del conteo de 365 días y, así, saber cuál es el último día del Wayeb de cada año y cuál será el cargador o fecha que nombrará al año siguiente. Aunque se considera una cuenta Tzolk’in iniciando con 1 Ik’ y terminando en 13 Imix, pueden existir variaciones.
Se hacen observaciones después de cada trecena (en amarillo, las cantidades a sumar, usando la Tabla Tzolk’in):
En el último año –13 Ik’– de la primera trecena se sumaron 40 días para completar una cuenta Tzolk’in, después se sumaron 260 días para completar otra y por último, se sumaron 65 días para quedar parejos con la cuenta de 365 y llegar a 13 Kimi (40+260+65 = 365).
➜Una vez terminado el conteo de la primera trecena de años, es necesario hacer algunas observaciones sobre la cuestión numérica.
Primero, dentro de la cuenta Tzolk’in de 260 fechas, la cantidad de fechas o posiciones que hay entre el primer día de un año y el último día de un año, es 104 (52 X 2). Por ejemplo, tenemos 1 Ik’ y 104 posiciones después, 1 Kimi; tenemos 1 Manik’ y 104 posiciones después, 2 Chuwen (etc.). Por la misma dinámica, los pares de días que comienzan y terminan un año se repiten, por ejemplo, un año Ik’ siempre terminará con una día Kimi, un año Kaban siempre terminará con un día Imix, un año Eb siempre terminará con un día Kib (etc.).
En segundo lugar, cada año comienza y termina con un día diferente, pero que tiene el mismo numeral (por ejemplo 1 Ik’ termina con 1 Kimi,2 Manik’ termina con 2 Chuwen, 3 Eb termina con 3 Kib).
Tercero, los días con que comienza y termina el año, pertenecen a los mismos rumbos, por ejemplo, Ik’ y Kimi pertenecen al rumbo Norte, Manik’ y Chuwen pertenecen al rumbo Oeste, Eb y Kib pertenecen al rumbo Sur y Kaban e Imix pertenecen al rumbo Este (etc.). El orden de los días, a partir del primer año, va contrarreloj y es Norte->Oeste->Sur->Este. Obviamente, eso significa que, si el ciclo de 52 años comenzó con un día asociado al Norte, acabará con un día asociado al Este.
El orden de los días con que termina el año sigue un patrón análogo al de los días con que inicia; es decir, la primera fecha que finaliza un año es 1 Kimi, luego sigue 2 Chuwen, 3 Kib, etcétera, hasta llegar a 13 Kimi.
Final de la segunda trecena de años
➜Al llegar a la mitad, cuando termina la segunda trecena de años (los primeros 26 años), se formará un patrón numérico tipo “espejo” con respecto a los días del Tzolk’in que se suman para completar la cuenta de 365 días. Por ejemplo, en el último año -13 Manik’- se sumaron 235 para llegar a 13 Imix y, después, 130 para llegar a 13 Chuwen, el último día del Wayeb (235+130 = 365). En el primer año de la tercera trecena (1 Eb), se sumarán 130 para llegar a 13 Imix y, después 235 para llegar a 1 Kib, último día de Wayeb. En el segundo año (2 Kaban) se sumarán 25, 260 y 80, de manera parecida a como en el penúltimo año de la segunda trecena (12 Ik’, arriba) se tuvo que sumar 80, 260 y 25.
➜Final de la tercera trecena de años (se cierran 39 años)
En el último año –13 Eb– de la tercera trecena, se sumó 170 para completar la cuenta de 260 que había comenzado en el año 12 Manik’ y se sumó 195 para quedar parejos con la cuenta de 365 y llegar a 13 Kib (170+195 = 365).
Final de la cuarta trecena de años (se cierran 52 años)
➜En este punto, después de la fecha 13 Imix, última del Wayeb, sigue la fecha 1 Ik’, que es con la que comenzó la cuenta de 52 años. Como se mencionó en el párrafo anterior, para cerrar la cuenta Tzolk’in del último año (13 Kaban) se tuvieron que sumar las cantidades 105 y 260, de manera semejante a como en el primer año se sumaron 260 y 105. Así se cierra el patrón numérico tipo “espejo” de suma de días.
Hasta aquí, los días Ik’, Manik’, Eb y Kaban han ido intercalándose como “cargadores” del año con los números del 1 al 13, de manera semejante a como los días Kimi, Chuwen, Kib e Imix se han rotado con los mismos numerales, pero como los últimos días del año (o cuarto día del Wayeb).
El ciclo de 52 años que se formó queda representado en la siguiente tabla:
Ciclo de 52 años clásicos con sus nombres.
Se debe mencionar también que hay evidencia de la existencia de diferentes cargadores del año y tal vez se manejaron 5 tipos de cargadores en diferentes épocas y regiones mesoamericanas. De los que hay evidencia son los siguientes:
Tipo 2, días Ik’, Manik’, Eb y Kaban (Período Clásico)
Tipo 3, días Ak’bal, Lamat, Ben y Etz’nab (Códice Dresde)
Tipo 4, días K’an, Muluk, Hix y Kawak (Códice Madrid y Landa)
De cualquier manera, si uno decide iniciar el año con cualquiera de estos días, dada la combinación matemática ya explicada, el procedimiento y resultado será el mismo. Por ejemplo, si se inicia con el día 1 K’an, asiento de Poop, después de 260 posiciones (para completar un Tzolk’in) se llegará a 13 Ak’bal y, para completar el ciclo de 365 del año Haab, se deberá sumar 105, llegando al último día del Wayeb, que será 1 Lamat. Después, la fecha que inicie el segundo año de la primera trecena será 2 Muluk. Los primeros años del ciclo de 52 serán: 1 K’an, 2 Muluk, 3 Hix, 4 Kawak, 5 K’an, etc. El día K’an se asocia con el Sur, Muluk con el Oriente, Hix con el Norte y Kawak con el Oeste, por lo que el conteo va Sur-Oriente-Norte-Oeste, siempre a contrarreloj.
Notas finales
Se ha explicado de la manera más sencilla posible el funcionamiento de la Rueda Calendárica que se forma por medio de la combinación de los ciclos de 260 y 365 días. Es claro que muchos aspectos del calendario maya han sido dejados de lado (ver notas finales); por ejemplo, la combinación que ocasiona que solo ciertos días del Tzolk’in puedan ocupar determinada posición dentro de cada veintena. Otro de los aspectos que debemos tomar en cuenta, es que la combinación de números aquí usados formaba parte de la numerología maya; es decir, cada cantidad, como 4, 13, 20, 52, 73, 260, 365 tenía una carga simbólica asociada, más allá de lo que nosotros conocemos como matemáticas.
La Rueda Calendárica también se usó por otros pueblos mesoamericanos y es posible que los primeros ejemplos de sus uso se deban a los olmecas, aunque el registro más temprano al parecer está en la zona zapoteca. En el caso maya, también se tiene evidencia del «corrimiento» o desfase de uno o dos días del Tzolk’in con respecto al Haab, pero eso sería tema de otro artículo (ver bibliografía para el interesado). Entre los pueblos mayas de Guatemala, el uso del sistema de cargadores del año aún está vigente y es de suma importancia.
—————————ANEXO——-——————-
➜Nombres de los días en Yucateco y en K’iche. La ortografía de los días yucatecos puede mostrar variación en algunas fuentes, entre corchetes angulares se presentan con ortografía colonial y entre paréntesis, con ortografía actual:
Sus equivalentes, en otros idiomas de los altos de Guatemala son los siguientes (o algunos parecidos): Imox, Iiq’, Aq’bal, K’at, Kaan, Kame, Keej, Q’aniil, Tooj, Tz’i’, Baatz’, Ej, Aaj, I’x, Tz’ikin, Ajmaq, No’j, Tijaax, Kawoq y Ajpuuj. Aquí se considera el primer día de la cuenta como Imix / Imox y el último, Ajaw / Ajpuuj.
➜Nombre de las veintenas (“meses”) en yucateco colonial:
[1] Cabe aclarar que algunas personas consideran que la Cuenta Tzolk’in / Cholq’ij es por sí sola un calendario y que la cuenta de 365 días es otro y así sucesivamente. Dado que los días del Tzolk’in / Cholq’ij son los que nombran a los años de 365 días y, por lo tanto, ambas cuentas deben funcionar conjuntamente, considero que es más propio llamar Calendario Maya al conjunto de estas cuentas.
[2] Para los nombres de los días se están usando las variantes del yucateco colonial, pero con la ortografía actualizada.
[3] Si los 5 días extras no existiesen, el año – en este caso -siempre comenzaría con un día Ik’, siendo el primer año 2 Ik’, el segundo 10 Ik’, el tercero 12 Ik’ (dado que 360 es múltiplo de 20).
[4] Es decir, después de Ik’, contamos 5 posiciones y llegamos a Manik’, contamos 5 y llegamos a Eb, contamos 5 y llegamos a Kaban. Cabe destacar que los días del mes se contaban desde el asiento o “cero” hasta el 19 y los del Wayeb, desde el asiento o “cero” hasta el 4.
BIBLIOGRAFÍA (usada y recomendada)
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-Bowditch, Charles P. 1910 The numeration, calendar systems and astronomical knowledge of the Mayas. The University Press Cambridge, Cambridge.
-Garay Herrera, Alejandro e Igor Xoyón 2016 Armonización de los Calendarios mayas. Ministerio de Cultura y Deportes, Guatemala.
-Landa, Fray Diego de 1985 Relación de las cosas de Yucatán. Alianza Editorial, Madrid. Editado por Miguel Rivera Dorado.
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Este texto compara y analiza el vocabulario relacionado con el cacao y el chocolate que ha sido registrado en los diccionarios coloniales y actuales de lengua Tzeltal y lengua Tzotzil. Estas dos lenguas comparten características entre ellas más que cualquier otra lengua maya. Las palabras se clasifican entre aquellas que refieren a las partes del cacao, las que refieren a su preparación y las que refieren a alguna creencia o costumbre relacionada con el cacao o el chocolate. Primero se mencionarán las voces tzeltales y luego, las tzotziles[1].
Esta es la tercera parte de la investigación lingüística sobre el cacao y el chocolate que toma como base los registros de las lenguas mayas, las dos anteriores han abordado el tema entre los yucatecos coloniales y entre los kaqchikeles coloniales.
Los nombres y las partes del cacao
En Tzendal colonial el nombre de la ‘mazorca de cacao verde’ se registró como pat, pero en Tzotzil colonial el término era pat kokov[2]. La palabra pat en estas lenguas (y en algunas lenguas mayas) tiene los significados de ‘cáscara, corteza, espalda’, entre otros. La voz para cacao -árbol y fruto- se registró en Tzeltal actual como kakaw, mientras que en Tzotzil el equivalente es kokov, pero parece referir más a la bebida y la semilla del cacao [3]. En Tzotzil actual se usa el término chukul’at ‘el chocolate que se toma’ [4].
En Tzotzil colonial también se registró tzeel kokov ‘chocolate puro, sin mezcla’ o ‘chocolate verde/ no maduro’ y en Tzotzil actual pamal kokov ‘cacao en polvo/ chocolate’. A las ‘cosas pequeñas’ o ‘menudas’ como los granos del cacao o maíz en Tzendal colonial se les nombraba maletz y en Tzotzil colonial, matz’matz’ [5].
Acciones para preparar el cacao
La acción de ‘moler’ granos de maíz o cacao se registró como ghuch en Tzendal colonial, en Tzeltal actual juch’ y también se ha registrado como parte del nombre del ‘chocolate’: juch’bil kakaw (literalmente ‘cacao molido’) [6]. El equivalente Tzotzil colonial era juch’ kokov ‘hacer cacao y molerlo’; aunque con el mismo significado se registró la expresión puk’ kokov; el objeto para agitar el cacao era uya [7].
En Tzendal también encontramos <batz> como ‘barrenar’ y como ‘batir el chocolate y otra cualquier cosa’; se relaciona con el Tzeltal bats ‘enterrar, meter, insertar (en un agujero)’. En Tzotzil también encontramos noy como ‘hacer cacao y molerlo’ y ‘moler muy molido’ [8].
‘Echar como de una jícara de cacao en otra’ en Tzendal era togh, verbo que aparece en los términos compuestos togh-ha y togh-cacau ‘hacer ruido como las goteras de las canales o como el chocolate que se echa de una jícara en otra’, relacionado también con togh ‘chorro’ y con el Tzeltal actual t’ojob ‘gotera’ [9]. En Tzotzil colonial el equivalente era t’oj kokov ‘verter cacao’ de una jícara a otra para hacer espuma, pero también registró las palabras chojet y ch’itet con significados asociados al ruido de las goteras [10]. En el mismo idioma j-vokanel era la ‘cosa espumosa, como el cacao’, término relacionado con el voz actual vok ‘espuma’ [11].
Algunos ingredientes y mezclas
Los diccionarios no dicen mucho acerca de los ingredientes o mezclas que llevaba el chocolate. Pero una frase Tzeltal expresa: buts’an uch’el kakaw sok mats’e traducido como ‘es rico tomar cacao con pozol’. La adición de flores al cacao también se registró en Tzotzil (como en otras partes de Mesoamérica) ya que el extracto de la magnolia ‘flor muy olorosa de hechura de corazón’ nombrada olonton nichim sirvió para añadirle sabor al chocolate [12].
En Tzotzil colonial j-uch’ ho’ era el ‘bebedor’, aunque lo que bebiera fuese chocolate, porque se decía que ‘todas las bebidas están sumergidas bajo el agua’, ho’ [13].
Algunas costumbres relacionadas con el cacao y el chocolate
Es bien conocido que Zinacantán fue un intermediario regional para el intercambio de bienes de lujo y tenía el control del cacao y el algodón en las tierras sometidas [14]. También es conocido que el grano de cacao funcionó como un tipo de “moneda” en Mesoamérica, durante algún tiempo. Por eso no es sorpresa encontrar en Tzotzil colonial varios términos que hacen referencia a la “falsificación” de cacao. Esto se hacía principalmente escondiendo el cacao malo entre el bueno o intercambiando el cacao malo como si fuese bueno, a veces embadurnando el cacao con ceniza u otro material, para ocultar su apariencia.
Entre los términos relacionados con estas acciones tenemos p’isel ta kokov, k’axtok kokov y pak’tay ta kokov como ‘falsear (grano de) cacao’, así como j-pak’tayej ta kokov ‘falseador de granos de cacao’ [15].
Caso aparte, en Huixtán se tiene registro del uso del cacao para arreglar los matrimonios. Así, skokovil es en específico ‘el cacao que se regala con el pan para la novia’ y se expresa: ti jakꞌvaneje ch-och lajuneb pexu kaxlan vaj xchiꞌuk skokovil o sea ‘cada vez que voy a pedir una muchacha para mis hijos, siempre compro diez pesos de pan y cacao’ [16]. El uso del cacao en Mesoamérica para arreglar matrimonios también es algo muy conocido.
También se sabe que el chocolate o el cacao era utilizado en ceremonias, usualmente como ofrendas, aunque no hay mucho registro de ello en los diccionarios.
Comentarios finales
Esta brevísima revisión ha remarcado las semejanzas entre algunos términos tzeltales y tzotziles, lo cual nos dice mucho de la cercanía que estas dos lenguas tuvieron y en algunos casos, aún tienen. Queda claro que esta cercanía no es solo lingüística o geográfica, si no también cultural, por algo los hablantes de ambas lenguas refieren a su idioma bajo el mismo término: bats’il k’op ‘lengua verdadera/legítima’. Un estudio comparativo que considere otras lenguas mayas seguramente revelará más semejanzas.
Tapa de incensario de cerámica con la imagen de un mono en cuya «soga» cuelgan vainas de cacao. Museo de sitio de Toniná, Chiapas. Fotografía de Javier Hinojosa.
Notas
[1] La ortografía que se usó para el registro de las lenguas mayas en la época colonial es diferente a la actual. En Tzendal del siglo 16-17 la /gh/ representa el sonido de la /j/ “fuerte” del español. En todos los ejemplos la /h/ no es muda, si no que puede representar el sonido parecido a la /j/, pero suave. Los altos glotales /’/no siempre se representaron y la /v/ del tzotzil en la mayoría de los casos representa un sonido intermedio entre la /w/ y la /v/.
[2] (Ruz 1986:359) (Laughlin y Haviland 1988:282). Algunos consideran que la voz pat en este caso se relaciona con patan ‘tributo, negocio, trabajo’, pero como se ha explicado pat es ‘cáscara’ y por extensión, ‘mazorca’.
[3] (Gómez 2017:274) (Laughlin 2010:228) En Tzotzil de Huixtan xkokovil es la ‘crisálida de una mariposa’ (Cowan 2014:129). Tal vez se usa el término kokov por la semejanza entre la crisálida y la vaina de cacao.
[5] (Laughlin y Haviland 1988:172) (Laughlin 2010:434) (Ruz 1986:329)
[6] (Ruz 1986:296) Otro nombre actual Tzeltal para el chocolate es sepbil kakaw, al parecer entendido como ‘cacao batido’, considerando el verbo sep ‘poner en círculo, hacer rueda’.
[7] (Laughlin y Haviland 1988:215) (Laughlin y Haviland 1988:161)
[8] (Ruz 1986:249) (Polian 2018:145) (Laughlin y Haviland 1988:275)
[9] (Ruz 1986:386) (Ruz 1986:385) (Polian 2018:588). Con ortografía actual, t’oj ja’ es ‘gotear el agua’ y t’oj cacao ‘gotear el cacao/chocolate’.
[10] (Laughlin y Haviland 1988:323) (Laughlin y Haviland 1988:191) (Laughlin y Haviland 1988:199)
[11] (Laughlin y Haviland 1988:330) (Laughlin 2010:616)
[12] (Gómez 2017:274) (Laughlin y Haviland 1988:154)
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El presente escrito tiene como objetivo indagar en los varios significados que la palabra Mex (me’ex) ha tenido en las distintas lenguas mayas a lo largo del tiempo[1]. Es bien conocido que esta palabra prehispánica es de origen maya y que hoy en día es usada como apellido. Además, se sabe que tiene los significados de ‘barba, bigote’ y ‘pelo’, pero una revisión de los diccionarios y textos coloniales y actuales de la región revelará mucho más acerca de su simbolismo y trascendencia[2].
En la península de Yucatán, poco más de 10,000 personas tienen la palabra de origen maya Mex como apellido: 7,615 en Yucatán, 2,211 en Quintana Roo y 916 en Campeche (de un aproximado de 13,282 personas que lo llevan en todo México) (Imagen 1 y 2). Este apellido ocupa el lugar 61 entre los más comunes de Yucatán y el lugar 34 entre los apellidos de origen maya más usados. En Quintana Roo ocupa el lugar 137 entre todos los apellidos y el 43 entre los de origen maya, mientras que en Campeche el apellido ocupa el lugar 179 entre todos los apellidos y el lugar 51 entre los mayas[4]. Los 10 municipios o ciudades en donde es más común el apellido son: Mérida, Benito Juárez, Hunucmá, Tinum, Campeche, Izamal, Umán, Kanasín, Dzitás y Yaxcabá (ver Imagen 1 y 2).
Imagen 1. Mapa con la distribución de personas con el apellido Mex en la península de Yucatán. Con rojo profundo se indican los lugares con mayor población con el apellido. Tomado de forebears.io.Imagen 2. Lista con las 13 ciudades y municipios donde aparecen más personas con el apellido Mex, por incidencia, frecuencia y rango. Tomada de forebears.io.
Los antiguos mayas no usaban apellidos o nombres tal y como nosotros los usamos hoy en día. Es bien conocido que, tras la conquista de la región de Yucatán en el siglo dieciséis, los monjes franciscanos comenzaron a imponer nombres cristianos a los nativos de la región y que, en muchos casos, el patronímico prehispánico ocupó el lugar del apellido español. Por ejemplo, una persona que usaba de nombre completo Ah kukum Xiu fue bautizado como Francisco de Montejo Xiu. Los mayas retuvieron sus patronímicos en muchos casos, ya que éstos tenían un significado muy importante con respecto a su historia, organización y linaje[5].
Así, se menciona en la Relación de las cosas de Yucatán del siglo dieciséis, con respecto a los mayas de la región peninsular y sus linajes, lo siguiente:
“Que tienen mucha cuenta con saber el origen de sus linajes, especialmente si vienen de alguna casa de Mayapan y eso procuran saberlo de los sacerdotes, que es una de sus ciencias, y jáctanse mucho de los varones señalados que ha habido en sus linajes. Los nombres de los padres duran siempre en los hijos, en las hijas no. A sus hijos e hijas los llamaban siempre por el nombre del padre y de la madre […] Y por eso cuando vienen a parte no conocida (y se ven) necesitados acuden luego al nombre, y si hay alguien (que lo lleve), luego con toda caridad se reciben y tratan. Y así ninguna mujer u hombre se casaba con otro del mismo nombre porque era en ellos gran infamia”[6].
Es de notar que la estructura de los nombres o apelativos de los mayas prehispánicos era muy diferente a la estructura de los nombres europeos y que el concepto de apellido, tal y como lo conocemos hoy en día, no existía entre los mayas.
Los significados comunes de la palabra Me’ex
Basta con abrir el diccionario más común de lengua maya (yucateca) actual para encontrar los significados básicos de la voz me’ex. Ya desde el período colonial se registraron los siguientes términos en el Calepino Maya de Motul y en el Vocabulario Mayathan, del siglo dieciséis:
El primer ejemplo deja en claro que la palabra es un sustantivo, con el significado simple de ‘barba’. En el segundo, tercer y cuarto ejemplo, el prefijo ah (en ortografía actual, aj), como agentivo, sirve para identificar a quien tiene una característica, a quien posee algo, o bien, a quien ejerce alguna acción. En este caso, ah meex (en ortografía actual aj me’ex) refiere a ‘el (individuo) de la barba’ (y en ningún caso a un ‘barbero’)[10]. Las otras traducciones nos dan a entender que también algunos animales (como el yuuk, venado Mazama pandora) podían tener barba o su equivalente (Imagen 3). En diccionarios actuales la palabra aparece así:
me’ex: ‘pelo de algunos animales en la quijada inferior’ [12]
Con base en la revisión de diccionarios de otras lenguas pertenecientes al grupo maya yucateco, se infiere que la palabra pudo referir casi a cualquier tipo de vello del cuerpo humano[13]. Así, por ejemplo, en idioma Itzá encontramos:
me’ex: barba, bigotes
me’ex chiim: ‘pelo púbico de hombre’ [donde chiim es ‘pene’]
me’ex kiyep: ‘pelo púbico de hombre’ [donde kiyep es ‘pene’]
me’ex pel: ‘pelo púbico de mujer, barba de vulva’ [donde pel es ‘vulva’]
me’ex t’uy: ‘pelo púbico de mujer’[14] [donde t’uy es ‘vagina, vulva’]
En idioma Mopán se hallan palabras semejantes, que amplían el rango de significados que hemos encontrado:
En una lengua que no pertenece al grupo yucateco también se encuentra la voz equivalente (cognado). La hoy extinta lengua Ch’olti’ registró en el siglo 16:
Al parecer son todas las lenguas que registran algún equivalente del término[19]. Con eso se puede inferir que la palabra se restringió desde tiempos antiguos a las tierras bajas del área maya, que hoy en día ocupan la península de Yucatán, parte del norte de Guatemala y belice, principalmente.
Imagen 4. Pecarí de collar (kitam)
De esta manera, nos damos cuenta de que me’ex refiere principalmente a los pelos del cuerpo humano o animal que son largos o notorios, pero no tanto como el cabello de una persona. Por eso en el período colonial podemos encontrar el nombre de un poblado yucateco como Mexcitam que significa ‘barba de jabalí’ o ‘jabalí barbado’ (en ortografía actual, Me’ex kitam) (ver Imagen 4) [20]. Otros términos coloniales yucatecos nos acercan a los significados metafóricos de la palabra. Por ejemplo, tenemos:
u meex kin: ‘los rayos del sol’ [21] [con ortografía actual, u me’ex k’iin]
Dado que la palabra kin (k’iin) significa ‘sol’, esta entrada nos da a entender que los rayos solares son el equivalente a las ‘barbas’ o los ‘pelos (faciales)’ del astro rey. Como se verá, es posible que me’ex k’iin haya referido a un tipo de planta.
El término me’ex y su relación con los animales marinos
La palabra también tiene relación con algunos animales. En el contexto de los nombres de seres marinos, algunos textos coloniales y actuales registran los siguientes significados:
mex cay : ‘pulpo, pez’ [donde cay es ‘pez, pescado’]
Es decir, el pulpo es el animal marino que (por sus tentáculos), aparenta tener barbas. El pez araña también se veía como un ser barbudo o de apariencia peluda, aunque no sabemos si este vínculo se debe a otra característica del animal (Imagen 5). Diego de Landa, en su Relación ya mencionada , ya describía a uno de estos peces me’ex, de la siguiente manera:
Imagen 6. Cacerolita de mar
“Un pescado vi en las costas, algunas veces, que por ser de concha todo, lo dejé para poner aquí. Es, pues, del grandor de una tortuga pequeña y cubierto por arriba de una concha delicada, redonda, de hermosa hechura y verde muy claro; tiene una cola de lo mismo de la concha, muy delgada, que parece punzón y larga corno un jeme; por debajo tiene muchos pies y todo lleno de menudos huevos que no tiene que comer de él sino huevos y cómenlos muchos los indios; llámanle en su lengua mex.”[23]
Landa describía al “cangrejo herradura”, también conocido como “cacerolita de mar” (Imagen 6)[24]. Queda claro que diferentes peces, que compartían características (como el aparentar tener ‘barbas’ o ‘bigotes’ o ser “velludos”) entran en la categoría de me’ex.
El término me’ex en relación con las plantas
Ya se ha visto que el término me’ex guarda relación con los vellos notorios del cuerpo humano o animal, describe a los rayos del sol y también a los animales que poseen alguna característica semejante a un bigote o barba. En varias lenguas mayas se han registrado nombres de plantas que usan la misma palabra, para describir una característica notoria. Así tenemos:
El nombre se puede traducir como ‘barba española’ (o barba de extranjero, siendo dzul o ts’uul ‘extranjero’) y describe a un liquen (Ramalina calicaris farinacea, Schaer) encontrado en arbustos de la región de las llanuras de Progreso, Yucatán (Imagen 7).
Su nombre se traduce como ‘barbas de viejo’ (también se le conoce como ‘barbas de chivo’), ya que nuxib es ‘viejo, anciano’ (Imagen 8). Esta planta (Clematis dioica) se describe de la siguiente manera:
“Es una enredadera de 30 pies, abundante en tierras de matorrales cerca de Izamal. El nombre maya es el equivalente del español. El nombre de Chiapas, “Cabeza de vieja” expresa más o menos la misma idea en cuanto a su apariencia. Se dice que la raíz es astringente. Es el “musgo español” del sur de los EE. UU.”[27]
Otros textos de maya Yucateco actual registran las siguientes plantas:
El musgo español es el liquen Tillandsia usneoides, que aparece sobre rocas o árboles, a modo de “barba”(Imagen 9). En el tercer ejemplo, dado que cháak es ‘lluvia’, se entiende que me’ex cháak son las plantas (musgos) que salen cuando llueve, como si fueran “barbas” o “vellos”, pequeños. Otras plantas registradas en la Nomenclatura Etnobotánica Maya son:
me’exmasewal
me’exnuxib (‘barbas de viejo, barba española’)[30]
En idioma Lacandón, la voz me’ex, además de significar ‘barba’, también sirve para describir a varias plantas pequeñas, por ejemplo:
El primer término literalmente es ‘barba o bigote rojo’ (usando el adjetivo chäk: ‘rojo’), mientras que el segundo término significa ‘barba roja del sol’ (Imagen 10 y 11). Es probable que el segundo término designe a la planta en comparación con los rayos del sol, debido a la forma alargada de la misma y a su llamativo color rojo. En la misma lengua, uno de los significados generales de la voz me’ex es el de ‘zarcillo, raíces aéreas’ (aunque literalmente son ‘bigotes’)[32].
El nombre chäk me’ex k’in define a una planta del género caliandria, perteneciente a la familia de las leguminosas (Fabaceae Calliandra calothyrsus Meisn). Su descripción, de acuerdo con los lacandones de Chiapas, es la siguiente:
“Arbusto verde con hojas finas como helechos y flores rojas, tenues y de pompón. Produce vainas de semillas planas de aproximadamente 10 cm de largo por 2.54 de ancho. Suelen ser arbustos o árboles pequeños, aunque algunos pueden convertirse en árboles grandes. Tienen flores con numerosos filamentos largos unidos en la base, las flores emergen en cabezas axilares o racimos terminales. Es una maleza común en la carretera que ocurre en áreas húmedas en la mayor parte de México. Es una «planta indicadora» agrícola para los lacandones del sur”.[33]
Imagen 11. Chäk me’ex k’in. Foto de Suzanne Cook.
Es claro que me’ex también refiere de manera general a ciertas plantas que guardan parecido con el bigote, la barba o los vellos de las personas. En su mayoría son plantas cuyas hojas no son muy abundantes, por lo que dan la impresión de formar “bigotes” poco crecidos y escasamente concentrados (y también parecidos a una “barba”)[34]. Es decir, estas plantas se percibían como los “bigotes” o “barbas” de los árboles.
El término Me’ex como nombre propio en el periodo colonial
Es bien conocido que en el texto colonial Chilam Balam de Chumayel se menciona a un personaje histórico de nombre Ah Mex Cuc o Ah Mex Cuc Chan (con ortografía actual Aj Me’ex Kuk o Aj Me’ex Kuk Chan). El Diccionario Maya Cordemex registra este nombre con la traducción, un poco dudosa de ‘ardilla barbuda de linaje Chan’ y menciona que posiblemente haya sido el fundador de un linaje’[35].
Ya hemos visto que Ah Mex significa ‘el barbado’, pero no es claro lo que significa Cuc. En algunas lenguas mayas el término Kuk refiere a cosas que se pueden enrollar o acomodar, a modo de un bulto de ropa[36], mientras que el término Chan significa ‘víbora, serpiente, culebra’ en diferentes lenguas mayas (pero no en Yucateco)[37]. Pero Kuk también podría significar ‘ardilla’ y podría describir a aquel personaje que tiene la barba o bigote como los “pelos” de la ardilla[38]. Sin embargo, con base en lo que se sabe de los nombres mayas, es más lógico considerar que el nombre está compuesto de tres elementos: el que describe a la persona como ‘barbado’ (Ah Mex), el que correspondiente a su familia (Cuc) y la palabra correspondiente a su posible linaje (Chan). Es decir, este personaje famoso era ‘El barbudo kuk, perteneciente a los Chan’ [39].
Es de notar que Ah Mex Cuc es mencionado como uno de los gobernantes o personajes de élite de Mayapán (ya que ostenta el título ajaw ‘gobernante, señor’) y Ah Mex Cuc Chan es mencionado como uno de los cuatro linajes relacionados con Chichén Itzá en el Chilam Balam de Chumayel (los otros linajes eran Zacal Puc, Holtun Balam y Hochtun Poot)[40]. Algunos autores han interpretado que Ah Mex Cuc en parte semejante a una versión de la deidad Kukulcan (k’u’uk’ul kaan), la ‘serpiente emplumada’[41]. Es un tema en el que aún se debe indagar más con base en los documentos históricos, aunque es valioso observar que la voz Mex, como parte de algún nombre personal, no era muy común.
Con respecto al nombre o linaje Chan, algunos académicos lo han relacionado con grupos “chontales” de la región de Tabasco o bien, con grupo “foráneos” que tuvieron relación con los nahuas del centro de México y que habrían migrado hacia la península de Yucatán en la época Clásica tardía (después del 900 d.C.) o en el Posclásico (hacia el 1200 d.C.)[42]. Hoy en día, Chan es el apellido maya más común en la península de Yucatán. Hay información de que los personajes relacionados con el Ah mex pudieron tener un origen no maya, pero debemos revisar más datos.
¿Podría ser Me’ex una palabra de origen no maya?
Los siguientes párrafos con respecto al origen de la palabra son propuestas en las que aún se debe profundizar. Su lectura debe hacerse con precaución, ya que reflejan en parte pensamientos en voz alta del autor.
De las 31 lenguas mayas de las que tenemos registro, la palabra me’ex solo se encuentra con el significado de ‘barba, bigote, pelo’ en cinco lenguas mayas. De esas, cuatro lenguas pertenecen al grupo yucateco (Yucateco, Itzá, Mopán y Lacandón) y una al grupo ch’olano (Ch’olti’); por lo que se puede proponer que alguna lengua del grupo yucateco prestó la palabra al Ch’olti’ colonial (y tal vez también al Tuzanteco)[43]. El hecho de que la voz me’ex se encuentre principalmente en el grupo yucateco y que sea una palabra rara, diferente a otras voces para nombrar a la barba o bigote en las demás lenguas mayas, hace sospechar de su origen.
En otras lenguas no mayas, como el Nahuatl, encontramos palabras semejantes, que nombran a varios tipos de hierbas. Por ejemplo, el fraile Alonso de Molina, en su diccionario de Nahuatl colonial registró los términos:
Otra fuente de Nahuatl registra términos semejantes:
mexixin: ‘berro de indias o capuchinas (Tropaeolum majus), de la familia de las geraniáceas’ (Imagen 13)
mexixquilitl: ‘mastuerzo, planta que los mexicanos consumían y de cuyo nombre, según algunos autores, habrían sacado el suyo’[45]
Otro diccionario Nahuatl registra como nombre de hierba:
Imagen 12. Mexixin, Mastuerzo común
mixitl: ‘hierba intoxicante, alucinógena, altera el cerebro, posiblemente estramonio (jimson weed)’ (Imagen 14) [46]
No es seguro que estos términos del nahuatl tengan el mismo origen o sean equivalentes, en las respectivas variantes dialectales[47]. En los primeros cuatro ejemplos, la raíz lingüística (es decir, el elemento de la palabra que tiene significado) es *mexix, siendo -in un sufijo y -quilitl la palabra para ‘verdura o hierbas comestibles’. En los últimos dos términos la raíz lingüística es *mixixi, y -tl funciona como sufijo, mientras que xiwitl significa ‘hierba’.
En cualquier caso, las palabras con la raíz *mexix sirven para designar a algunas hierbas (o plantas) y son estas palabras las que guardan más semejanza con el término maya. Ya se ha visto que en Yucateco me’ex designa al musgo español y, especialmente entre los lacandones, sirve para nombrar a algunas plantas pequeñas.
Con esto en mente, se plantean tres opciones: 1.-Que la palabra se haya originado en el grupo yucateco y de allí se prestara al nahuatl. 2.-Que la palabra se originara en el Nahuatl y de allí pasara al maya Yucateco o 3.-Que los términos del maya y del nahuatl no guarden relación alguna y que hayan tenido orígenes diferentes, siendo casualidad su semejanza en pronunciación y significados. Es necesario decir que aún hace falta revisar más evidencia histórica o arqueológica para apoyar alguna de las propuestas, aunque considero que la tercera opción es la más viable, por el momento.
Observaciones finales y pendientes
El significado original y básico de la palabra me’ex designa a todo aquel elemento semejante a una barba o bigote, que sobresale en el cuerpo de los humanos, árboles o animales. Algunos animales, como los venados, jabalíes y pavos, tienen me’ex. Así como las hierbas son el me’ex de la tierra, hay plantas que son el me’ex de los árboles y rocas, mientras que el me’ex del sol, son sus rayos. Dado que las hierbas y plantas pequeñas son el equivalente a los “vellos” o “barbas” de la tierra y de algunos árboles, esta palabra pasaría a designar a las barbas, bigotes o vellos corporales de las personas y animales. Ese es el significado más básico del término. Con el paso del tiempo, me’ex pasaría a designar a ciertos animales de apariencia barbada o velluda. La palabra también designa al pez araña, al pulpo y al cangrejo cacerola.
En el período Posclásico (hacia el 1200-1400 d.C.) la palabra ya se usaba como parte de un nombre, para designar a un personaje masculino ‘el barbado’ o ‘el del bigote’ (Aj Me’ex). Después de usarse como parte de un nombre, me’ex habría pasado a ser un apellido, usado en regiones cercanas a Mayapán y Chichén Itzá principalmente. La palabra es más antigua, y pudo haberse originado (para nombrar plantas) hace unos 1,100 años (hacia el 900 d.C.), cuando las cuatro lenguas del grupo maya yucateco aún no se comenzaban a diferenciar.
En el período colonial (1500-1800 d.C.) se tiene registro de nombres con el apellido Mex en los pueblos de Ixil y Tekantó (como Marcos Mex) y, hacia 1741, aparecen los nombres Ignacio Mex, Antonio Mex, Feliciano Mex y Juan Mex como oficiales de cabildo de lo que es el barrio de San Sebastián, en Mérida, Yucatán[48]. Si consideramos que el apellido se menciona en la época colonial en relación con la ciudad de Chichén Itzá, y que hoy en día el apellido Mex es común en poblaciones cercanas a dicha ciudad, como Tinum, Yaxcabá y Dzitás, es probable que la palabra, como parte de un nombre personal, se originara en esa región de la península (ver Imagen 13).
Imagen 14. Principales ciudades o municipios con presencia del apellido Mex. Con estrella blanca: ubicación de Mayapán; con doble estrella: ubicación de Chichén Itzá. En círculo azul: posible área de origen y difusión del nombre y/o apellido Mex. Mapa de forebears.io, modificaciones del autor.
Aún hace falta un estudio para ubicar exactamente en dónde se comenzó a usar la palabra como apellido (en la época moderna) y su distribución y expansión en la Península de Yucatán. Vale mencionar que aunque hay apellidos Mex en otros estados y países, aún se debe investigar si son palabras con un mismo origen o si la semejanza entre el apellido maya y el de otras regiones es casualidad.
Imagen 15. La palabra Me’ex, representación moderna escrita con los jeroglíficos de los antiguos mayas. Dibujo de Eduardo Puga (2020).
Imagen 16. Distribución del apellido Me’ex en los estados de México (en color fuerte, los lugares con mayor concentración de personas). Tomado de forebears.io.
Imagen 17. Distribución del apellido Me’ex en México por estado, cantidad, frecuencia y rango. Tomado de forebears.io.
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Créditos de las imágenes. Imagen 3: tomada de zoogalaxy.com, imagen 4: autor desconocido (tomada de internet), imagen 5: autor desconocido (tomada de internet), imagen 6: animapedia.org, imagen 7: tomada de internet, imagen 8: página del CICY, imagen 9: wikipedia, imagen 10: fedipedia.org.
Comentario del lingüísta Martín Sobrino Gómez (El español que se habla en Yucatán y otras anécdotas) publicado en Facebook, abril de 2020:
Les diré lo que pienso de la etimología de la palabra me’ex ‘barba, bigote’ en las lenguas mayas. Si nos atenemos a la pura similitud fonética y la aparente relación de significado en las palabras, también podemos encontrar en mam las palabras xhch’ume’xh / xme’xh con el significado de ‘pelo de elote’ (Kaufman 2003), y en el Diccionario k’iche’ de la ALMG (2004) encontramos el término me’x ixim ‘maíz negro’. Con respecto al mam, la forma me’xh parece un buen candidato para tomarla como cognado de me’ex de la rama yucatecana, y tal vez proponerlo como una forma que se puede reconstruir en protomaya. Pero no parece ser así, Kaufman (2003) muestra estas palabras con sus correspondientes cognados en las lenguas de la rama oriental para las que reconstruye *…me’y ‘pelo de maíz’, de manera que, en mam, la /xh/ retrofleja en esa posición es reflejo de la /y/ del protomaya oriental, como lo demuestran las correspondencias de sonido con las otras lenguas de dicha rama, por ejemplo:
k’iche’ tzami’y ‘pelo de elote’
poqomchi’ tzami’y ‘pelo de elote’
mam xhch’ume’xh ‘pelo de elote’
De manera que, si me’xh fuera cognado con el yucatecano, las lenguas yucatecanas mostrarían *me’ey en lugar de me’ex. Comprobémoslo. Para luciérnaga, encontramos en mam las formas xkukxh / kukax (con la retrofleja al final), mientras que en poqomchi’ (Kaufman 2003) y yucateco tenemos:
poqomchi’ kukaay
yucateco kokay/kóokay
Podemos, por lo tanto, descartar esa palabra en mam para considerarla cognado de me’ex. Como ven, en un estudio etimológico siempre se deben tener en cuenta los reflejos de las formas heredadas y las correspondencias de sonidos entre lenguas para estar seguros que no estamos tratando con préstamos o con similitudes azarosas. En este sentido, la forma me’x de me’x ixim ‘maíz negro’ del k’iche’ tampoco sería cognado del me’xh, mam, pero, podemos por el momento intentar averiguar si sí lo es con el me’ex yucateco.
Tenemos que, nuevamente, recurrir a las correspondencias de sonido. En general, donde el yucateco tiene vocales rearticuladas podemos encontrar dos tipos de correspondencias en lenguas de otras ramas. En las lenguas cholano-tseltalanas puede haber correspondencias tanto de vocal corta V como de secuencia de V’V (vocal-corte glotal-vocal), mientras que en lenguas k’icheanas se tiene vocal larga VV, por ejemplo:
Glosa mono espina plátano/mamey
Yuc ba’ats’ k’i’ix ja’as
Tze bats’ ch’ix ja’as
K’ich baats’ k’iix
Con esto, parece que me’x del k’iche’ no presenta la correspondencia esperada, o sea, la vocal larga (algo como *meex). No obstante, hay que notar algo. En Sobrino Gómez (2018, 2015, y pronto profundizaré esto en el Coloquio Yuri Knorosov) explico esta aparente anomalía de las correspondencias regulares entre Yucatecano V’V y Cholano/tseltalano V / V’V. En GLLM las protoformas *CV’C y *CV’VC pasan como CVC y CV’VC, respectivamente, en lenguas cholanas y tseltalanas. En cambio, en yucatecano pasan ambas formas como CV’VC. Ahora, de acuerdo con lo observado en los datos comparativos de Kaufman (2003), todo lo que él reconstruye como *CV’VC en protomaya oriental en k’iche siempre tiene el reflejo CV’C, es decir, se pasa de una secuencia *V’V a una secuencia V’, entonces, hasta ahora no he encontrado (hay que buscarlas) cognadas yucateco-k’iche en las que pueda ver la correspondencia Yuc: V’V / K’ich: V’. Sólo como hipótesis sin comprobar puedo decir que me’x (me’x ixim) del k’iche’ y el me’ex de las lenguas yucatecanas pueden tener relación si suponemos una protoforma *me’ex que se mantuvo así en yucatecano y que pasó como me’x en k’icheano, perdiéndose en las demás lenguas (tal vez también la mantiene el tuzanteco, habría que observar las correspondencias de sonido en esa lengua para saber si es un préstamo o no). La relación semántica entre el significado de la palabra en cada una de las lenguas sería pensar que originalmente se refería tal vez a los pelos del elote negro, o a lo oscuro y/o tupido de la mazorca o algo así, y que de ahí pasó a significar ‘vello’ una vez que el yucatecano pierde la palabra básica que tenía para eso *ism.
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Notas
[1] En todas las palabras en lengua maya, la letra /x/ equivale el sonido /sh/ del español. El apostrofo ( ‘ ) marca una ligera pausa en la salida del aire (cerrando la glotis) al momento de pronunciar la palabra o vocal. Se puede consultar el video “Aprende maya con breves diálogos” (https://www.youtube.com/watch?v=c5EgkTbau2o) para una introducción a la pronunciación de vocales y consonantes del maya yucateco.
[2] Aquí se consideran las siguientes épocas para el estudio de la cultura maya: Clásica (250-900 d.C.), Posclásica (900-1521 d.C.), Colonial (1521-1810 d.C.) y actual (1810 en adelante).
[3] En este escrito, los nombres de textos o libros se presentan en cursivas, al igual que las palabras mayas y otras, que no pertenecen al español. Las traducciones están entre comillas simples (‘…’) y las citas textuales entre comillas dobles (“…”).
[4] Información tomada de https://forebears.io/surnames/mex . Los tres apellidos más comunes de Yucatán son mayas: Chan, Pech y Canul. En Campeche, el apellido maya más común ocupa el octavo lugar y es Chan, mientras que en Quintana Roo, el apellido maya más común también es Chan, pero ocupa el noveno lugar del total de apellidos.
[5] (Quezada 2014). Esto influyó para que en la región se conservaran más los apellidos de origen prehispánico, a diferencia de lo que ocurrió en el centro de México, donde se conservaron menos.
[6] (Rivera 1985:81). Bracamonte y Sosa (2001:354) explica al respecto que “… en la sociedad maya la pertenencia a un linaje definido por el patronímico otorgaba ciertos derechos y obligaciones, pero no explica por sí sola la conducta política, ya que las personas que compartían un mismo apellido se ubicaban en estratos sociales diversos, podían tener o no acceso al ejercicio del poder y también asumían actitudes políticas antagónicas”. Mayapán es una ciudad arqueológica ubicada al sureste de Mérida, fue en el Posclásico (1250-1450 d.C.) cuando alcanzó su máximo esplendor.
[7] (Acuña 2001:40 y 407). También se registra ah chac vac ach meex: ‘barbudo, de larga barba’ (donde chac: ‘grande)’.
[8] (Acuña 1993:139 y 301). La letra /u/ representa el pronombre de la tercera persona, en este caso ‘de él/ella’, la palabra yuc (en ortografía actual, yuuk) refiere al venado temazate, o venado cabrito, que es del tamaño de una cabrilla (Mazama pandora) y al que se le llamaba ‘cabra’.
[10] Otro término registrado en el diccionario colonial es Ah meex ceh ‘cabrón de Castilla baruado’ (Acuña 2001:49). La palabra ceh significa ‘venado’ (en ortografía actual sería Aj me’ex kéej). Ver Acuña 2001:36, 46, 56, para otras frases en relación con el término me’ex.
[13] Las lenguas que conforman el grupo maya yucateco son 4: el Yucateco, el Itzá, el Lacandón y el Mopán. Solo el yucateco se habla en la Península de Yucatán. En total, se tiene registro de aproximadamente 31 lenguas mayas, algunas extintas.
[14] (Hofling y Tesucún 1997:444). El idioma Itzá es hablado en Guatemala, cerca de la región Petén Itzá.
[15] (Ulrich y Ulrich 1976: 129). El idioma Mopán se habla en Guatemala, en la región de Petén y en Belice.
[17] (Hofling 2014:226). El idioma Lacandón se habla en Chiapas, en la región de la Selva Lacandona.
[18] (Robertson et al. 2010:302). La lengua Ch’olti’ se habló en Guatemala y pertenece al grupo ch’olano, junto con los idiomas Ch’orti’, Ch’ol y Chontal. No está emparentada directamente con el grupo yucateco.
[19] Brown y Wichmann (2004:174) registran en tzotzil la voz nex como cognado del protomaya *me’x (vello facial, cabello rubio’, según ellos), pero me fue imposible encontrar en alguna fuente tzotzil esa palabra con el significado por ellos atribuido. Solo aparece como el nombre de una planta. También me fue imposible encontrar en mam la voz me’xh, que igualmente registran como cognado, ya que solo aparece como adjetivo, me’x ‘castaño’. Igualmente, en ixil, kaqchiquel, tz’utujil y mochó me fue imposible encontrar el supuesto cognado. En k’iche’ se ha registrado el término me’x ixim, ‘maíz negro’, pero no es seguro que sea cognado, aunque cabe la posibilidad de que sea un préstamo (ver nota de Sobrino al final de este escrito). Hay que considerar que Christenson (2004:74) recopila mex ‘color de ojos que no sea marrón’ y mex ixim ‘maíz negro’ y otras fuentes recopilan mex como ‘canche’.
[20] (Roys 1957:117). Resulta interesante que, en idioma Tuzanteco de Guatemala, encontremos la palabra me’x, con el significado de ‘marrano de pelaje muy blanco’ (Kaufman 2003:291). Es posible que este me’x esté relacionado con el me’ex del grupo yucateco y que, a razón de la característica de ser velludo del marrano, la voz para ‘barba, bigote’ haya pasado a designar ese animal. En los libros Chilam Balam se registra un nombre de lugar como Tixmex (ti’ xme’ex), tal vez ‘donde hay me’ex’ o ‘lugar de las barbas’, ‘lugar del barbudo’.
[23] (Rivera 1985:167). El jeme es una unidad de medida y equivale a la distancia que hay entre el dedos índice y pulgar. Con “indios”, se refiere a los mayas nativos de la región peninsular.
[30]Chloris elegans H.B.et K. -Grami y Clematis dioica L. -Ranun Chloris virgata Swartz -Grami Tillandsia brachycaylos Schlechter -Brome Tullandsia usneoides L. Brome, respectivamente (ver Barrera et al.1976:111 y 112).
[31] (Baer y Baer 2018:136). Calliandra calothyrsus. La letra /ä/ representa una sexta vocal (que no existe en español), que se pronuncia semejante a una vocal intermedia entre una /o/ y una /u/.
[34] Las plantas pequeñas también pueden ser concebidas como “bigotes”, en maya yucateco actual, como en la frase ku’ukul jok’ik u pak’al Juan, bey u me’ex: ‘unas cuantas plantitas salieron de lo que sembró Juan, parecen sus bigotes’ (Barrera 1980:347).
[37] (Kaufman 2003:638). Chan también podría ser ‘cuatro’ o ‘cielo’, si consideramos otras lenguas mayas, como las del grupo ch’olano. No confundir con la palabra chaan o chan con el significado de ‘chico, pequeño’. En yucateco, kaan ‘serpiente’, es su equivalente.
[38] Aunque la ardilla no aparenta tener bigotes o barbas, a diferencia de otros animales, como el jabalí.
[39] Es decir, Ah Mex Cuc Chan se compone de tres elementos que pueden ser analizados y traducidos por separado: Ah Mex, Cuc y Chan.
[41] (Piña Chan 2013:109). Aunque estos textos fueron redactados en los siglos dieciséis y diecisiete, es posible que contengan información histórica que se remonte unos 300 o 500 antes, es decir, hacia el 1204 d.C. y 1244 d.C., época en la que las ciudades de Mayapán y Chichén Itzá aún estaban habitadas.
[42] (Fox 1987:101). La lengua Chontal es del grupo ch’olano, no relacionada directamente con el Yucateco. Las lenguas nahuas (a las cuales pertenece el Nahuatl) se hablan principalmente en el centro de México (no tienen relación con las lenguas mayas).
[43] Si la palabra me’ex tuviera su origen en otro grupo de lenguas mayas, como el ch’olano (que comprende al Ch’ol, Chontal, Ch’olti’ y Ch’orti’) tal vez se esperaría encontrarla, con esa forma y significado, en varias de esas lenguas o en un grupo completo. Es decir, dado se encuentra en todas las lenguas del grupo yucateco, pero solo en uno del ch’olano, es más probable que una lengua yucateca (tal vez colonial) donara la palabra me’ex al Ch’olti’. El préstamo al Tuzanteco, pudo ser en la época colonial o actual.
[44] (Molina 1571:55). Parece ser Lepidium Virginicum. Es una planta comestible.
[45] (Simeón 1992:271). Con las Indias, se refieren a la región del México antiguo. Los mexicas habrían tomado su nombre de la planta mexixin, tomando la raíz lingüística del mismo *mexix, formando después la palabra mexica. Posiblemente se trate de una etimología popular o mitológica. Al respecto, el cronista y conquistador español Cristóbal del Castillo en su Historia de la venida de los mexicanos y otros puebles e Historia de la conquista, relata que cuando los mexicas llegaron a la región de lo que sería Tenochtitlan: “…después todos los pobladores -los azcapotzalcas, los tepanecas que se llaman en conjunto tlacopanecas, y todos sus súbditos, los coyohuques, los atlacuihuayancalques-, los nombraron mexixquilquani, comedores de mastuerzo, porque comían mastuerzo por hambre” (Navarrete 2001:89).
[46] (Karttunen 1992:149). Aunque la vocal de este término es /i/ en algunas lenguas, es común el cambio vocálico en la pronunciación, donde la vocal /e/ pasa a pronunciarse como /i/ como en mex -> miixi. Cabe remarcar que la diferencia entre vocal corta (mexix) y la vocal larga (de miixii) no se explicaría y también faltaría explicar la variación entre mex y me’ex.
[47] Fray Bernardino de Sahagún, recopiló en Nahuatl colonial la palabra mixitl, como nombre de una hierba pequeña que se usaba para tratamientos medicinales, explicando que también quitaba las fuerzas al cuerpo y hacía perder el habla (Garibay 1969:292). Un diccionario Nahuatl actual de Zongolica, Veracruz, registra: mixixiwitl: ‘planta medicinal’, dícese mixixi (ver Gerónimo et al. 2012:66).
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Aquí puedes descargar libremente el texto y el audio del libro KAN MAAYA YÉETEL MEJEN TSIKBALO’OB Aprenda maya con breves diálogos (Ismael May May, 2013). Este material, publicado por el CEPHCIS de la UNAM, sirve de ayuda para acercarte a la lengua maya-yucateca (peninsular) que se habla hoy principalmente en la Península de Yucatán (incluyendo Campeche y Quintana Roo) en México. El libro pesa 1.66 mb y tiene 136 páginas, el estudio ofrece 6 diálogos breves y sencillos y 816 frases u oraciones de uso común. La primera parte del libro (páginas 15 a la 72) contiene solo el texto en maya, su traducción al español va de la página 73 a la 134. Los 14 archivos mp3 de los audios correspondientes pesan 129 mb y están solo en maya.
Portada del libro
De la introducción (por Michal Brody):
«La técnica de este libro es tan sencilla como original. Por medio de seis diálogos cortos y su ampliación con frases, en la misma forma pero con variaciones controladas, los lectores pueden ver y aprender la estructura de la lengua sin fastidiarse con jerga ni explicación. Con ayuda de la comparación y la práctica, los lectores pueden aumentar su comprensión de una manera más natural que la que se presenta en la pedagogía tradicional. Además, en cada capítulo se introducen palabras útiles en su contexto normal – la plática – para ampliar el vocabulario.»
Los audios en el orden en que deben aparecer en la carpeta de Mega
¡ojo! el segundo enlace lleva a una carpeta con 14 archivos mp3 que pesan 129 mb, tienen una duración total aproximada de 55 minutos. El audio es solamente en maya. Están nombrados de la siguiente manera : NÚMERO.CONTENIDO.PÁGINA. Por ejemplo, el archivo 01 contiene el audio de Consonantes y Vocales y corresponde a la página 13 del libro. El archivo 02 corresponde al Diálogo 1 y a las páginas 15-17 del libro. El archivo 03 es del primer grupo de Frases que van después del diálogo 1 (D1), numeradas de la 1 a la 156 y corresponde con las páginas 18-24 de la parte maya y 80-85 de la parte en español (y así sucesivamente).
Es importante mencionar que los audios se deben reproducir exactamente de acuerdo con el orden del texto. El material en formato de video también se puede consultar libremente en YouTube, en el canal Filosofía Maya. Son 38 videos (audio solo en maya, texto simultáneo en maya y español), con un formato diferente al original : https://www.youtube.com/playlist?list=PLn9ogpLPtIC7zgZRbz8iHpv_q0ZnnBiaG
De los créditos: Todo este trabajo fué escrito por Ismael May May. Personas que colaboraron: Cesar David Can Canul, Lizbeth Ahinoan Carrillo Can, Adolfo Cob Baeza, Leónides Chan Ek, Rosana Beatriz Ek Chablé, Sary Lorena Hau Ucán, Hilaria Maas Collí. Centro penínsular de humanidades y ciencias sociales CEPHCIS, Coordinación en humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.
Responsable de la publicación en el blog: William H. Mex
Este breve texto hace una revisión de los distintos significados que la palabra píib / piib ha tenido dentro de varios contextos en la región maya. Si bien es conocido que la voz pib se usa en la actualidad principalmente por hispanohablantes para designar a un tamal grande preparado en fechas cercanas al Día de muertos, en un principio, la palabra designaba a otra cosa. Como se verá, los orígenes de la palabra se encuentran en las inscripciones jeroglíficas del siglo siete de nuestra era, pero sus significados también se infieren en textos coloniales y, en la actualidad, la palabra sigue teniendo cambios interesantes.
El término pib en el período colonial (siglos 16-18)
En las primeras dos partes del trabajo, se hace una revisión de las palabras y términos relacionados con la voz píib / piib en la mayoría de los diccionarios y fuentes coloniales y actuales de las lenguas mayas, así como en algunos trabajos etnográficos. No se pretende hacer un análisis profundo de los términos relacionados con el día de muertos, más bien, se revisan las varias fuentes de los textos antiguos para darse una idea de los cambios de significado de una sola palabra.
Una de las fuentes escritas con caracteres latinos más antiguas del área maya es el Calepino Maya de Motul. Este diccionario, que recopila términos del maya yucateco principalmente de finales del siglo 16, registró la voz pib como sustantivo: ‘baño o temazcal en que se purificaban las parturientas o recién paridas, y el hornillo en que se asaban calabazas, carnes, etc., debajo de tierra’, y también como verbo: pib ‘asar debajo de tierra carne, calabazas, etc.’[1]. También registra la voz pibaan ‘cosa asada debajo de tierra en los hornillos dichos pib’ y pib bil o pibil ‘lo asado debajo de tierra en los tales hornillos pib’. El Bocabulario Maya Than, casi de la misma época, también recopila voces parecidas: pib ‘baño en que entran las indias recién paridas y otros enfermos’; pib ba ‘bañarse en este baño’ y pan pib ‘hacer el horno en que se cuecen gallos y gallinas debajo de la tierra’, entre otras voces (esta última dicción usa la voz pan ‘excavar’)[2].
Otro término interesante que registra el Bocabulario es pib cab ‘cama de puercos, citames o de casta, que hacen’. Es interesante que, en este caso, ‘cama’ es igual a lo que se conoce como ‘barbacoa’, por lo que la dicción recopilada refiere a la barbacoa de puerco, que es el antecedente de la famosa cochinita pibil, como bien remarca René Acuña (1993).
Cabe indicar que uno de los sufijos usados en estos términos es -aan, que, añadido a la raíz del verbo (pib) sirve para formar el participio ‘asado, asada’. El mismo sufijo aparece en otras palabras mayas como dzibaan ‘escrito’, alaan ‘dicho’ y mizaan ‘barrido’. Otro sufijo es –bil,que forma participios a partir de verbos transitivos, como en el caso de kakbil ‘cosa asada’, caxanbil ‘cosa hallada’ y por supuesto, mucbil ‘cosa enterrada’ (palabra que aún se usa en términos compuestos como mucbilpollo) (ver Smailus 1989). Al final de este trabajo se ponen otros ejemplos del uso de la palabra en distintas oraciones[3].
Con esto queda claro que los significados principales de pib eran ‘horno subterráneo’, ‘baño (edificio) de vapor’ (usualmente conocido como temazcal) y también ‘asar bajo la tierra’.
Otra fuente fidedigna recopilada con caracteres latinos alrededor del siglo 18, donde se menciona la palabra pib, es el texto esotérico conocido como Ritual de los Bacabes. En el folio 180, en una sección relacionada con los conjuros para apaciguar las enfermedades, se menciona un ‘texto [o palabras] para el enfriamiento del pib’, en maya colonial: u thanil u siscunabal pib lae. El texto hace una analogía entre apagar el horno subterráneo con agua y calmar la enfermedad del cuerpo humano. En una sección declara: “¿serán trece mis cántaros de agua de cenote? Trece son mis medidas de agua de granizo que se filtraron en la laja”. Sería interesante profundizar entre el uso del pib en ese contexto, seguramente relacionado con el temazcal para el tratamiento de enfermedades y dolencias[4].
El famosísimo Chilam Balam de Chumayel, texto del siglo 17, en una sección relacionada con los acertijos y el lenguaje suyua, también menciona varias comidas ‘cocidas en el pib’. Por ejemplo, se comparan los huesos enterrados del padre con la mandioca que se pide cocida así:
he x lic u katice lay tz’iine pibbil [subrayado mío]
‘lo que está pidiendo es la mandioca, horneada bajo tierra’
De aquí se deduce que pibil tz’in la ‘mandioca asada’, es algo que se consumía desde tiempos antiguos. En otra sección se compara el tronco del henequén con la cabeza del cerdo silvestre (kéek’en, con ortografía actual):
he x lic u katice u pol keken[e] pibbil [subrayado mío]
‘lo que está pidiendo es la cabeza del cerdo silvestre, horneada bajo tierra’
También se menciona al macal o ñame (cocido bajo la tierra), como pibil macal y la mazorca de maíz (también cocida), como pibil nal. Con estos ejemplos mencionados, es claro que el significado antiguo más común de pib era ‘horno subterráneo’ y ‘cocer en el horno subterráneo’, según las fuentes alfabéticas mayas de la etapa colonial.
Elaboración de un horno subterráneo -píib- en una comunidad maya yucateca en la actualidad (foto de Salazar y otros, 2012)
Los significados de pib en las lenguas del grupo yucateco actuales
El significado de pib, con ortografía actual píib, piib o incluso pii’, se ha conservado en las cuatro lenguas que conforman el grupo yucatecano: yucateco, lacandón, itzá y mopán[5].
El diccionario de la Academia de la Lengua Maya de Yucatán registra píib (con vocal con tono alto -íi-) como ‘horno hecho bajo tierra a modo de foso para cocer la carne o el pan’ y también como ‘cocer debajo de la tierra’. También registra píib ‘asar a las brasas’ y píib ‘barbacoa’. Otra entrada anotó pib como ‘horno hecho en tierra a modo de foso para carne o pan; la barbacoa u horno subterráneo’. El Diccionario Maya Cordemex recopiló pib como ‘horneado, cocido bajo tierra; en el centro de México se diría hecho en barbacoa’ y también pibi wah (con ortografía actual, píibil waaj) con la definición de ‘pan de maíz que tiene forma de disco, grueso, en su interior se coloca carne de puerco o de gallina y puerco, la masa lleva manteca y sal; se cuece en horno subterráneo, envuelto en hojas de plátano; esta comida se hace especialmente en Todos Santos’ [énfasis mío]. Esto indica que el nombre completo del célebre tamal es píibil waaj ‘tamal horneado (bajo la tierra)’.
Una fuente yucateca de Hocabá (1998) registra la variante píi’ (que omite la consonante -b- en la pronunciación), así como algunos significados relacionados con otros, ya mencionados: píib o píi’t ‘enterrar, cocinar en horno de pozo’; j-píib ‘(cocinero) enterrador’ y x-píib ‘(cocinera) enterradora’[6]. Es llamativo que esta fuente también registre píib como ‘tamal grande para los finados’.
Otras lenguas del grupo conservan significados parecidos. En lacandón, ha sido registrado píib ‘horno, horno de pozo’ y también píibtik ‘hornearlo’. En itzá, piib se ha recopilado como ‘horneada’ y pii’ o piib como ‘hornear’. Finalmente, en mopán, la forma que sobrevive es pib ‘horno; horno en la tierra (subterráneo)’. Aunque por el momento no dispongo de información más amplia acerca de los alimentos y la cocina de estos grupos, seguramente aún se prepara entre ellos algo parecido al píibil waaj de la península de Yucatán.
Como se ha visto, el significado que predomina es el de ‘horno (subterráneo)’ y ‘hornear bajo tierra’. Algunos estudios etnográficos del siglo 19, como el de Brinton (1883) cuando mencionan “la conmemoración de la comida de las almas”, aluden también a los tamales que eran horneados bajo tierra. Alice Dixon, en su breve trabajo de 1885, también menciona el término hanal pixan “comida para las almas”, y el tamal, diciendo que se elaboraba pibil ‘cocido bajo tierra’, y que podía tener carne de pollo o puerco. Ninguno de los dos menciona el pib solo como ‘tamal’. El Diccionario de Mejicanismos de Ramos I Duarte (1898), que recopila varias voces mayas de uso común en el español de la península de Yucatán, tampoco registra pib como ‘tamal’. Cabe mencionar que John L. Stephens, al referirse a la Fiesta de Todos los Santos de la región de Mérida, en fechas fechas cercanas a 1843, menciona el término mukbipoyo (mucbilpollo) en referencia a un tamal grande cocido bajo tierra, que llevaba carne de cerdo y aves de corral, y que todos comían en esos días**. Pero tampoco menciona el pib.
La voz píib o pib ha pasado a ser usada y popularizada para designar al tamal grande elaborado en fechas cercanas al día de muertos, principalmente entre hablantes del “español yucateco”. El diccionario del INEA (publicado en el mismo año que el de Hocabá, 1998) registra, además de los primeros dos significados mencionados, el tercero, píib: ‘pan de maíz relleno con carne o frijol’. Sin embargo, aunque podría parecernos que el uso de píib como ‘tamal’ es muy reciente, algunos estudios sugieren que ya se usaba así desde hace algún tiempo. Santiago Pacheco Cruz, en sus trabajos de 1946 y 1947, menciona que en la región yucateca ya se usaba la palabra pib para designar al tamal, en una fecha cercana a 1924, al parecer entre hispanohablantes. Pero curiosamente, el mismo autor, en su Diccionario Verdadero del Idioma Maya (1969), solo menciona pib con los significados de ‘hornear’ y ‘horno’. Trabajos como los de Villa Rojas (1987) y Redfield y Villa Rojas (1934) solo mencionan pib con los significados de ‘horno’ u ‘hornear’ y también muchos alimentos y varios tipos de tamales -waaj- que se preparaban en hornos subterráneos penínsulares. Diccionarios el español yucateco modernos, como el de Güémez (2011), mencionan pib con los tres significados.
Con los datos ya revisados, se infiere que fue a principios del siglo pasado cuando la voz pib, para designar al ‘tamal de día de muertos’ comenzó a popularizarse entre hispanohablantes, hasta llegar a la actualidad, donde la palabra píib usualmente trae a la mente el alimento, y no tanto al lugar de cocción (horno) ni al verbo (aunque las personas cultas si conocen los dos significados). Como se verá a continuación, algunas fuentes prehispánicas de hace más de 1,300 años también registran la palabra pib, pero en otros contextos.
Los píibil waaj envueltos. Imagen tomada de redes sociales.
El término pib(nah) en las inscripciones clásicas mayas (600-700 d.C.)
Tenemos por lo menos dos ciudades con inscripciones jeroglíficas donde se mencionan los antecedentes de las palabras coloniales y actuales ya revisadas y las inscripciones datan de la segunda mitad del siglo 7[7]. En Palenque (Chiapas), en las inscripciones del Templo de la Cruz, del Templo de la Cruz Foliada y en el “Altar del cráneo” se menciona el recinto interior de los primeros dos edificios como el pibnah o pibnahil de los dioses del gobernante K’inich Kan Bahlam, en los años 684 y 692. La lectura de la sección es clara: u-pi-bi-NAH-li, que se transcribe u pibnahil y se traduce como ‘es el templo de baño de vapor de…[los dioses]’ (ver Imagen 3).
Imagen 3. Sección de la alfarda del Templo de la Cruz Foliada (Palenque). Se señala el cartucho con la lectura u pibnahil. Dibujo de L. Schele, tomado de FAMSI.
En el último monumento se menciona incluso una entrada de fuego, och-k’ahk’ hacia el pibnah de una deidad de la muerte. Es claro que en estos ejemplos la palabra pib refiere a ‘horno’ (no necesariamente subterráneo) o incluso a ‘asar/calentar’ y que la palabra nah refiere al ‘edificio/templo’. La traducción literal de pibnah sería ‘edificio-horno’, pero se debe interpretar como ‘templo para baño de vapor’ o bien, ‘(edificio) temazcal’. Esto ha llevado a que autores como Houston (1996) y Bernal (2011) afirmen que dichos recintos eran una especie de temazcales simbólicos relacionados más que nada con las tres deidades principales de Palenque. Posiblemente el significado original de pib tenía que ver únicamente con ‘calentar con fuego (en espacios cerrados)’ y estaba relacionado con recintos pequeños construidos dentro de estructuras más grandes, y no necesariamente con ‘calentar/asar en espacios subterráneos’. En maya clásico tal vez se leyó como pihb[8].
El segundo ejemplo que tenemos, desgraciadamente con menos contexto, se encuentra en el Monumento 6 de la ciudad de Tortuguero (Tabasco). Una sección menciona la dedicación, ocurrida en el 510 d.C. del pibnah del personaje Ahkul K’uk’. La transliteración es u-pi-bi-NAH, que se transcribe u pibnah(il) y se traduce como ‘…el temazcal (de Ahkul K’uk’…)’ (ver Imagen 4). Aunque el contexto es obscuro, es probable que el nombre del temazcal haya sido Nah k’anjal y es llamativo que esta acción ocurriera en una fecha 8 Chuwen, en otros calendarios mayas, 8 Ba’atz’[9]. Es valioso mencionar que hoy en día, esta fecha en la cuenta chol q’ij de algunos pueblos mayas, marca el comienzo del “año nuevo”. Posiblemente el ejemplo de Tortuguero sea el antecedente de este tipo de celebraciones y tal vez el pibnah se relacionó con el comienzo o cierre de ciclos calendáricos importantes y con el uso de baños de vapor, para rituales de purificación-renovación. Pero estos son tópicos más específicos en los que se debe profundizar aún más.
Imagen 4. Sección del Monumento 6 de Tortuguero, con la parte que se lee u pibnah a la izquierda. Dibujo de S. Gronemeyer (de Gronemeyer y MacLeod 2010).
Con los ejemplos ya revisados, queda claro que pib o pihb, en fechas próximas al 650 d.C. y en las inscripciones de la región de Palenque y Tortuguero (occidente del área maya) tenía el significado de ‘calentar/asar con fuego en espacios cerrados’. Se usaba junto con la palabra nah ‘edificio, templo’, para formar el término compuesto pibnah, que se puede traducir como ‘templo de vapor’, ‘edificio para baño (de vapor)’ o bien, ‘temazcal’.
Comentarios finales
En este breve recorrido lingüístico se han revisado las variaciones en el significado que la palabra pib ha tenido a lo largo del tiempo. Si bien sus significados coloniales nos revelan que hacía referencia al horno subterráneo, al temazcal y a las acciones relacionadas con estos lugares, hoy en día la palabra se usa por los hablantes de español yucateco (y mexicano) como sustituto de pílbil waaj. Es decir, píib ha pasado de ser ‘lo horneado bajo tierra’ a ser ‘el tamal horneado (del día de finados)’. Los mayahablantes de la península aún entienden a la perfección términos como píib o píibil y su relación con las diferentes comidas. Los diversos contextos del uso de la palabra, entre éstos y los no mayahablantes, enriquecen aún más la historia de la voz y lengua maya.
Queda pendiente profundizar más en el estudio de la palabra y sus contextos. Sería interesante indagar por qué esta palabra solo se conservó en las cuatro lenguas pertenecientes al grupo yucatecano. Hace falta un estudio del desarrollo de términos como pibipollo (más usado en Campeche), mucbilpollo y las diferentes formas de cocinar en el pib que han existido desde tiempos coloniales o prehispánicos. Vale mencionar que se ha propuesto la existencia arqueológica del píib para cocinar en el área maya y también se conoce la existencia de temazcales arqueológicos prehispánicos (ver bibliografía). Esta palabra, que se ha usado ininterrumpidamente en varios contextos durante más de 1,300 años, aún tiene mucho que decirnos.
El píib moderno. Foto tomada del blog An alaskan in Yucatán.
ANEXO. Frases y términos relacionados con el píib~piib~pib a través de la historia. Se incluyen del maya yucateco colonial (Acuña 1993 y 2001) y del maya yucateco actual (Barrera y otros 1980, Bricker y otros 1998, INEA 1998, ALMY 2007). ¡Ojo! La ortografía de las fuentes es variada. Algunas dicciones aún merecen un análisis etimológico profundo.
Pib tex ah tzoo ‘asad así el gallo de papada’ Oppem oppem in pib kum ‘muy asadas están mis calabazas’ Ticin pib ‘asar debajo de la tierra, o cocer sin caldo ni agua’ Ticin pib tex ceh ‘asad el venado así’ Ticin pib bil; ticin pibaan asado así Ticin pib tabal-pasivo [del verbo]- U pib ah al; u pibil ah al ancil ‘baño de parida’ Pib ba u cibah, ca tohni yol ‘bañóse en un baño así y sanó’ Piban; pib tahan ‘bañado así’ Pan ex pibil ‘haced así el horno’ Zac pib och ‘zorrillos grandes y blancos, que traen los hijos en una bolsilla en la barriga’ Pan pib ‘pecar con parturienta’ U panah bin u pibil Juan ‘dicen que pecó Juan con su mujer parturienta’ U maak píib ‘tapa del horno subterráneo (hecha de hojas de diversos árboles)’ Píibil bak’ carne asada en horno subterráneo Píib u joolil lu’um tu’ux ku tak’ankunsa’al ba’al utia’al jaantbil. Bey u ya’alal tu’ux kuk mu’ukul bak’ yéetel waaj utia’al tak’ankunbil Jaaleb: u k’aaba’ juntúul ba’alche’ kajakbal ich k’áax bey miise’, píibil u jaanta’al Ts’a u si’intunil le’ píibo’– ponle piedras al pib [horno] Jáale’ex le’ píibo’– desentierren el pib [alimento] yan u píib in taata bejla’e’: mi papá tiene que hacer pibes hoy In suku’une’ táan u píibtik bu’ul: ‘mi hermano está haciendo pib de frijol’ Pedroe’ tu píibtaj iib: ‘Pedro hizo pib de ibes’ píibt le kaaxo’: ‘haz pib de gallina’. nojoch le píib tu beetajo’obo’: ‘es grande el hoyo que hicieron en la tierra para el pib’ píib ken k jaant bejla’e’: ‘hoy vamos a comer pib’. Pibil k’éek’en ‘baked pork’ píibil iis‘baked sweet potato’ píibil bu’ul ‘baked beans’ píibil k’óol‘baked sauce’ píibil nal‘roasted corn’ tu síiskuntaj in píib‘ella enfrió mi horno’ ‘(mujer embarazada que se acercó al horno)’
NOTAS
[1] La ortografía colonial para el maya yucateco varía con respecto a la ortografía actual. Las equivalencias son: c=k, k= k’; h=j, th=t’, dz=ts’, tz’=ts’, tz=ts, u=w (antes de vocal). Las vocales rearticuladas se representan con vocal doble. En todas las palabras mayas la x=sh del español mexicano. ¡En ningún caso la -h- es muda! En este texto, las palabras en lengua maya se presentan en cursivas y sus traducciones, entre comillas simples ‘ ‘ .
[2]Pib, como verbo, hace uso de los sufijos tah y te.
[3] El participio en español sirve para expresar la forma de un verbo que se ha completado, normalmente con la terminación -ado, -ido. En el término compuesto pib-bil, la -b- de pib, se asimila con la primera -b- del sufijo -bil, dando lugar a pibil (no se pronuncia pib bil, aunque algunas fuentes coloniales así lo recopilaron).
[4] Muchas enfermedades del cuerpo humano se describen en los textos coloniales mayas como relacionadas con el calor del cuerpo humano, o bien, como una afectación relacionada con algún tipo de “calor” a veces generada por factores externos.
[5] El proceso de omitir la -b- al final de la palabra se llama síncopa.
[6] El proceso de omitir la -b- en la pronunciación se llama elisión. La forma píi’~pii’ también es común en Campeche.
**La referencia de Stephens fue agregada el 26-oct-20 (ver bibliografía).
[7] La escritura jeroglífica maya se desarrolló principalmente en las Tierras bajas mayas y refleja un idioma de filiación ch’olana, relacionado principalmente con el ch’olti’, ch’orti’, ch’ol y chontal. El sistema de escritura consta principalmente de dos tipos de signos: silabogramas, que representan sílabas y logogramas, que representan palabras. En la transliteración (escribir lo que aparece con los signos, tal cual), los silabogramas se escriben con minúsculas y los logogramas con mayúsculas, ambos en negritas. En la transcripción (escribir como se debe leer el texto), las palabras van en minúsculas y en cursivas, sin negritas. Por cuestiones de fluidez para el lector, no represento aquí lo fonemas reconstruidos, normalmente puestos entre corchetes [ ]. En los ejemplos, los signos u, pi, bi y li son silabogramas, el signo NAH es un logograma.
[8] La palabra solo sobrevivió en lenguas del grupo maya yucateco. Aunque la reconstrucción de la -h- aspirada glotal preconsonántica en maya clásico es viable, no contamos con ejemplos de lenguas ch’olano-tzeltalanas como pijb~pihb como equivalentes de píib. La forma proto-yucatecana debió ser *pihb. Es posible el tono de la vocal-íi- sirviera para desarrollar un verbo (asar, píib), a partir de un sustantivo (horno, piib).
[9] La cuenta chol q’ij es la conocida como tzolk’in en maya yucateco. Es un conteo calendárico que combina 13 numerales y 20 signos de días, con sus respectivos augurios.
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