Algunos pueblos mesoamericanos usaron el término ‘agua-cerro’ para nombrar a la ciudad o al territorio políticamente delimitado. Al parecer, este concepto no existió tal cual entre los pueblos mayas. Sin embargo, en unos pocos textos mayas se registró lo que parece ser el equivalente del mismo: Siwan-tinamit, que se puede traducir literalmente como ‘barranco-fortaleza’. Este ensayo se acerca al origen lingüístico del término, propone que originalmente se relacionaba con la guerra y menciona su posible equivalente entre los mayas del período Clásico.1
El paisaje y el altepetl
De acuerdo con Gustavo Garza2, la primera etapa importante relacionada con los cambios del paisaje y territorio en el centro del México antiguo corresponde al Posclásico tardío y se vincula con la expansión de los tepanecas y mexicas. En esta etapa, el altepetl es la base de la estructura político-territorial de esa región y es importante mencionar que, esta expresión, que literalmente significa ‘agua-cerro’, tiene un equivalente en algunas lenguas de Mesoamérica como el matlatzinca, mixteco, otomí y totonaco.3 La concepción de la ciudad en relación con el agua y los cerros tiene que ver con cuestiones prácticas, como la posibilidad de protegerse y almacenar agua, y con elementos simbólicos del paisaje, como las montañas y cuerpos de agua sacros.4
La concepción de una ciudad como el lugar donde hay cerros y agua indica que para algunas culturas mesoamericanas estos elementos del paisaje funcionaron como el eje estructurante que servía para delimitar un espacio.5 Estos elementos naturales importantes también fueron replicados por medio de templos-montaña o basamentos piramidales, no solo entre algunos grupos mesoamericanos, si no entre otras sociedades del mundo.6
El siwan-tinamit y el altepetl
Cuando se revisa el registro etnohistórico de los grupos mayas, parece no existir un concepto idéntico al de ‘agua-cerro’ en relación con las ciudades. Sin embargo, algunos textos coloniales guatemaltecos como el Popol Vuh mencionan lo que podría ser el equivalente al mismo, el Siwan-tinamit (‘barranco-fotaleza’). Esta expresión usualmente se entiende como una referencia al centro urbano fortificado ubicado en una posición elevada, con la población común viviendo en las partes bajas (donde se concentraban los cultivos).7 El análisis lingüístico del término revela aspectos importantes sobre la concepción del territorio y la ciudad entre los grupos mayas de las Tierras altas del Posclásico.8
El primer término, siwan, aparece en ocho lenguas mayas de Tierras altas y usualmente tiene los significados de ‘barranco, hoyo en la tierra (que no tiene fin)’.9 Al analizar el Diccionario de la lengua Cakchiquel10 se encuentra que la palabra <zivan> tenía los significados de ‘barranco, despeñadero, zanjas que hacen como cerca, guarida para esconderse y defenderse, cosa que está sumida’.11 Es decir, este tipo de barranco podía ser artificial y también podía tener la función de proteger a la comunidad y servir para esconderse del enemigo, tal vez cuando había conflictos de distinta índole. Algunos diccionarios de lengua k’ichee’ le dan a siwan el significado de ‘cueva subterránea’,12 lo que sugiere que había una relación entre el asentamiento urbano y el simbolismo de las cuevas.
La segunda palabra que nos interesa, tinamit, aparece en once lenguas mayas, tanto de Tierras altas como de Tierras bajas, y usualmente se le da el significado de ‘país, pueblo, ciudad, provincia’.13 En maya yucateco colonial encontramos el cognado14 como <chinam> ‘pueblo’ y, además, tenemos la mención de quien estaba a cargo de esos pueblos como <ah chinam> ‘señor de vasallos, encomendero’.15 En kaqchikel colonial, el tinamit también puede referir a los lugares o pueblos pequeños que están sujetos a otros y a las aldeas o barrios y, en q’eqchi’ actual, tenamit refiere a las aglomeraciones de familias de apellidos distintos.16
De manera parecida a como sucede con siwan, algunas referencias sugieren que el tinamit se relacionaba de alguna manera con la sujeción de territorios y el conflicto bélico. Este significado antiguo se ve confirmado al revisar el origen nahuatl de la palabra, tenamitl: ‘seto, vallado, cerca, muro de ciudad’.17 Es decir, la palabra que originalmente refería a un elemento defensivo (natural o artificial) con el paso del tiempo pasó a referir a la ciudad o al asentamiento principal. Resulta interesante que también el término siwan tenga un significado relacionado con la defensa del territorio o la protección de las personas.
La guerra, entrar en la ciudad y atravesar la muralla
Hay otros textos coloniales que respaldan las interpretaciones sugeridas previamente. En el Popol Vuh, una sección que habla sobre la historia de los linajes k’ichee’ y sus conflictos bélicos menciona la expresión xkokib’ej nab’e tinamit que se traduce como ‘ellos invadieron la ciudadela principal’.18 Sin embargo, tomando en cuenta los significados ya expuestos y que el verbo ok significa ‘entrar’, la oración se puede traducir más literalmente como ‘ellos entraron en la muralla principal’.19 Es decir, en este caso, entrar o atravesar la defensa del asentamiento se entiende como una referencia al ataque o a la conquista de ese asentamiento (y tal vez de la ciudad y/o territorio). En kaqchikel colonial hay una expresión relacionada con el siwan (que, como se ha expresado, puede referir a otro tipo de sistema defensivo) parecida en significado: <ru kahic huyu, zivan, tinamit> que literalmente significa ‘caer la montaña, la barranca, la ciudadela’, aunque se traduce como ‘conquistar’.20
En las inscripciones del período Clásico21 también aparecen ejemplos que ayudan a dilucidar el significado original o antiguo de Siwan-tinamit y a explicar su relación con las acciones bélicas. Una oración que ha sido descifrada en años recientes es och(i) u ch’en, que se traduce como ‘entró en su cueva / pozo’. Dado que los monumentos en donde aparece esta expresión tienen iconografía bélica (de cautivos y guerreros), hay consenso de que el término se debe entender como una referencia a la invasión o conquista de lugares (Figura 1).22
Figura 1. Expresión ochi u ch’en en las inscripciones mayas. Dibujos de Simon Martin, tomados de Martin 2004.
En el caso anterior, el contexto también hace posible la traducción de ch’en como ‘lugar, territorio, pueblo, ciudad, asentamiento’, aunque posiblemente su origen tenga que ver con la importancia que tenían las cuevas al momento de crear un asentamiento humano, dado que el signo jeroglífico representa una oquedad (Figura 2).23 En algunos diccionarios coloniales, el término <ch’en>, además de significar ‘pozo’, tiene la acepción de ‘hoya de cacao’.24 Este significado trae a la mente el significado antiguo de siwan mencionado anteriormente, que era una referencia a la parte baja del asentamiento donde se pueden ubicar los cultivos.
Figura 2. Signo ch’en, que representa una cavidad. Dibujos del autor.
De esta manera, la expresión del siglo dieciséis registrada en el Popol Vuh que refiere a ‘atravesar la muralla principal’ o ‘entrar en la ciudad principal’ xkokib’ej nab’e tinamit, tiene un equivalente en la expresión clásica och ch’en ‘entrar en la cueva/pozo/ciudad’. En el primer caso, tinamit refiere a una muralla (natural o artificial) y, en el segundo caso, ch’en al parecer refirió a una cueva o pozo, pero en ambos casos se puede deducir que esos elementos del paisaje servían como protección o delimitación del territorio. Es muy probable que el simple hecho de mencionar que se atravesó/traspasó esos elementos diera la idea de que un grupo humano/ciudad/asentamiento fue conquistado.
Anotaciones finales
Con lo ya expuesto, queda claro que no hay un equivalente exacto al concepto Altepetl o ‘agua-cerro’ de los nahuas en las lenguas mayas. Sin embargo, el Siwan-tinamit, término que refleja la necesidad de las comunidades mayas por protegerse o defenderse, sería un equivalente indirecto, si tomamos en cuenta los elementos prácticos y simbólicos del paisaje. El análisis lingüístico revela que el término se relaciona de manera indirecta con los conflictos y, además, las inscripciones del Clásico contienen una expresión de significado semejante que también se relaciona con las acciones bélicas. Por último, se debe enfatizar que el análisis de los términos del k’ichee’ registrados en el Popol Vuh del Posclásico puede ayudar a que comprendamos algunas expresiones de las inscripciones mayas del Clásico, que se registraron en un idioma ch’olano.
Notas
El período Clásico se ubica del 250 al 900 d.C., el Posclásico del 900 al 1521 y, el Colonial, del 1521 al 1810. ↩︎
Esto representa lo que se conoce como calco léxico, es decir, en lenguas diferentes se expresa y traduce literalmente el mismo concepto. Al mismo tiempo, parece ser un difrasismo, es decir, una figura literaria en donde dos palabra se contraponen y sirven para generar un tercer significado. De esta forma, el ‘agua-cerro’ forma también parte de lo que se conoce como los pares opuestos que aparecen entre otros pueblos del mundo, como los ainos de Japón, que estructuran su espacio por la oposición entre mar y montaña (ver Claval, 1999: 167). Véase el trabajo de García y Moragas (2018), Dehouve (2016) y Fernández y Urquijo (2020) para profundizar en la cuestión del altepetl. ↩︎
Existen treinta lenguas mayas y se clasifican según regiones lingüísticas. Las lenguas de Tierras bajas tienen diferencias notables con aquellas de Tierras altas, las cuales ocupan principalmente regiones de los Altos de Guatemala. ↩︎
Este es un diccionario recopilado en el siglo diecisiete por Thomas de Coto. La lengua kaqchikel es una de las lenguas del grupo maya k’icheano, que incluye también al k’ichee’, tz’utujil, sipakapeño y sipakapense. Los corchetes angulares indican que la palabra se encuentra escrita con una ortografía antigua. ↩︎
El maya yucateco es una lengua de Tierras bajas, hablada principalmente en la Península de Yucatán. Los cognados son palabras que tienen un origen común y que muestran equivalencias fonológicas. En este caso, tinam y chinam tienen equivalencia en la /ch/ y la /t/. ↩︎
(Acuña, 1983: 319, 23, 63; Haeserijn, 1979: 320). El cambio vocálico e>i es común en algunas lenguas mayas. El sufijo absolutivo náhuatl se reinterpreta en estas lenguas mayas como /t/ (tl>t). ↩︎
(Karttunen, 1992: 224; Gran Diccionario Náhuatl, 2024). ↩︎
Los mayas prehispánicos usaron un sistema de escritura que constaba básicamente de jeroglíficos y sus inscripciones se encuentran en distintos tipos de monumentos y piezas. ↩︎
(Martin, 2004: 106 y 107). Cabe destacar que en algunos trabajos la expresión aparece transcrita como och ch’en, y, de igual manera, algunos autores transcriben ch’e’en/ch’e’n. ↩︎
(Martin, 2004: 107 y 108; Velásquez y otros, 2017). ↩︎
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Ta xk’am k’ut kina’oj Xib’alb’a: “Xa keqapusu chwe’q. Xa lab’e husu, husu kekamik rumal ri qetz’ab’a’l, ri qacha’jib’al,” kecha’ k’u ri Xib’alb’a chikib’il kib’(Entonces llegaron a un acuerdo los de Xib’alb’a. “Los vamos a sacrificar mañana. Quizá morirán luego por medio de nuestros implementos de juego, nuestro equipo de pelota”, se dijeron los de Xib’alb’a entre sí). Traducción de Mondloch y Carmack 2018.
El presente texto hace algunas observaciones lingüísticas acerca de las palabras relacionadas con los implementos del juego de pelota mencionados en el manuscrito colonial de las Tierras Altas de Guatemala conocido como Popol Vuh. También hace observaciones sobre algunos de los términos relacionados con los verbos del juego. El objetivo es enriquecer la interpretación y traducción de algunos términos, considerando no solo el idioma k’iche’, si no también otras lenguas mayas.
El nombre del juego de pelota y sus variantes
La primera vez que aparece el nombre del juego en el Popol Vuh es cuando Jun Junajpu y Wuqub Junajpu son mencionados jugando a los dados y la pelota. El término usado para el juego de dados es <zac>, con ortografía actual sak y para el juego de pelota, <chaah> con ortografía actual chaaj (Mondloch y Carmack 2018:72 y 73)[1]. La sección del manuscrito dice así, según Mondloch y Carmack (con equivalencias en negritas):
<are cut u beel xibalba xe chaah vi ta xquita cut hun came, vucub came rahaual xibalba>[2]
“Fue, pues, en el camino de Xib’alb’a donde estaban jugando a la pelota cuando los oyeron Jun Kame y Wuqub’ Kame, los Señores de Xib’alb’a”.
Con respecto al término chaaj, el diccionario de k’iche colonial de Basseta registra <chaah> ‘jugar a la pelota (ya no se usa)’ y también ‘juego de pelota’ (Acuña 2005:381, 198). Esa voz podría estar relacionada con el término maya occidental *taj que tiene cognados como el tzotzil tajin ‘jugar’ y posiblemente el tzendal colonial <taghin> ‘burlarse’ y <taghimal> ‘juego o burla así’, además del mochó chajch ~ xajx (ver Kaufman 2003:758; Ruz 1986:375).
En pokom colonial de la región de Verapaz se registró <ah chaah> como ‘jugador de pelota’, <chicaconehchaah> como ‘jugar a la pelota’ y también se documentó el nombre de un juego de dados como <zaqueh> (Feldman 2000:51). La segunda dicción está relacionada con el k’iche’ sak, ya mencionado. El pokomchi’ actual al parecer solo conservó chaah como ‘pelota’ (Dobbels 2003:90).
El kaqchikel colonial también registró voces relacionadas: <ti qui zaquibeh, ti qui chaahibeh> ‘jugar a la pelota’, ‘esto es, al modo que solían jugar los indios’. Para el juego se usaron dos términos: <zac> y <chaah>, además de las conjugaciones <qui zaquin, qui chaahin chi quiq>. También se registra <zac> ‘dados para jugar’, <qui zaquin> ‘jugar a los dados’ y <zac / zaquinic> ‘juego al modo de dados, con unos frijoles’ (Acuña 1983:407, 136, 284). Esto da entender que sak era un juego relacionado más con dados y frijoles y no específicamente con la pelota, dado que solo <chaah> se menciona en relación con la pelota, nombrada <quiq>. Tal vez sak refería a las apuestas hechas para el juego o a las acciones que formaban parte del evento.
En relación con los términos del k’iche’, también en kaqchikel se registró de manera más específica que se jugaba ‘reziviendo con las nalgas la pelota que tiran’ y las dicciones <chaahinic> y <ti ka chaahih> ‘jugar así’ (Acuña 1983:283).
Resulta interesante que en kaqchikel se registrase el término compuesto <pak’ibal quiq> como ‘juego de pelota’, con la voz <quiq> ‘una bola de ule’. Una expresión relacionada es <ta pak’ih pe ch’a k’a, tin pak’ih apon chi un k’a>, traducida como ‘tírala azi acá, que yo la echaré allá con la mano’. El término <pak’ibal> se relaciona con el verbo <pak’ih> ‘dar a puño cerrado’ y ‘dar bofetada con el rrebez de la mano’ y el término <pak’> también refería a ‘quebrar mazorcas de cacao para sacar el grano’ (Acuña 1983:416 y 455). Es decir, en esta variante de juego la pelota se golpeaba o lanzaba (y se recibía) con las manos.
Signo maya clásico que refiere a la cancha del juego de pelota. Dibujo de W. Mex.
La pelota, el hule y la sangre
Varios autores han notado la relación entre el sacrificio, el hule y la pelota del juego (ver, por ejemplo, Peretti 2019). Hay que notar que Tedlock (1996) considera que <chaah> podía ser tanto ‘juego de pelota’ como ‘pelota’ pero también remarca que la pelota usada por Wuq Junajpu y por Junajpu e Xbalanque se nombra como <quiq’>.
Los textos coloniales registran con respecto a la pelota las voces: <quic> ‘la pelota, y la sangre y el ule; y de ay le llamaron <quiq’>’ (Acuña 2005:381). En k’iche’ actual tenemos kik’ ‘bola (de hule)’ y kik’(el) ‘sangre, resina’ (Christenson 2004:63). Es bien conocido que estas voces tienen cognados en otras lenguas mayas con los significados de ‘sangre’ y demás términos asociados (ver Kaufman 2003:322).
En relación con estas palabras, el kaqchikel colonial registró <qoloqic> y <zirizic quiq>, ambos como ‘pelota de uli’, además de las voces para ‘bola’ <zirizic, zuruzic, qoloqic che; zirizak, qoloqak, zuruzak> (estas últimas dos como plural) y <zirom che> ‘la bola y también la cosa redonda como bola’ (Acuña 1983:70, 407)[3]. En k’iche’ actual el término relacionado con *sir/*sur se ha registrado como sirisik ‘bola, globo’, surusik ‘esférico, redondo’ y sursik ‘bola’ (Christenson 2004:111, 113). Al parecer son términos relacionados con el Maya Común *sul que tiene cognados con los significados de ‘enrollar, envuelto, arrollarlo’ (ver Kaufman 2003:389).
¿Qué era el bate en el juego de pelota?
Uno de los temas más debatidos e interesantes con respecto al juego es el de los implementos que necesitaba colocarse el jugador en el cuerpo. Algunos, como bate, han sido discutidos durante años, sin llegar a un consenso académico. El análisis más detallado de las palabras relacionadas con los implementos puede aclarar qué variante del juego de pelota es descrita en el Popol Vuh.
Una sección del manuscrito menciona los implementos cuando los señores del Xibalba mandan a traer a Jun Junajpu y Wuqub Junajpu así:
<chiquicam uloc ri quichoconizan, qui bate, qui pachcab, chipe naipuch ri quiq quecha ahauab> [4]
“¡Que traigan sus implementos –yugos y sus protectores de brazos–,y que venga también su pelota! Dicen los señores…”(según Mondloch y Carmack 2018:29-32)
Edmonson (1971) notó que la voz bate podía referir a una argolla y que podría estar relacionada con palabras de la región de las Antillas. De allí que académicos como Mondloch y Carmack (2018:283) lo traduzcan como ‘yugo, instrumento de protección que los jugadores del juego de pelota ponían sobre las caderas’. De manera semejante, otros como Christenson (2007:105) y Tedlock (1996:254) lo traducen como ‘yugo’ mientras que Sam Colop (2008:65) opta por ‘cinturón’ [5]. Por su parte, Craveri (2007:475) no se decide entre ‘argolla’ o ‘pala’, aunque menciona que Diego Guarchaj considera que la palabra designa al ‘palo para jugar a la pelota’, de manera semejante a como Campbell (1983:82) propuso.
Varios académicos han hecho notar que la palabra bate aparece en el Tesoro de las lenguas… de Francisco Ximénez con los significados de “argolla para la garganta y un instrumento para jugar a la pelota o al juego que llaman del batey” (notar que uno es bate y el otro es batey). Es bien conocida la existencia de la palabra batey en Centroamérica y el Caribe, y se sabe que podía referir tanto a la pelota como al juego de pelota y al lugar en donde se practicaba (ver Rivera 1999:68; ver también TLEPR). También se conoce que la palabra se usaba en el español del siglo dieciséis y que aparece en manuscritos relacionados con otras lenguas mesoamericanas en la época colonial, como el nahuatl (ver Hernández 1996:60)[6]. Lo que el Tesoro de las lenguas… registra ¿Es una palabra originaria de las lenguas mayas o proviene de otras lenguas americanas? ¿Es posible que el autor del manuscrito confundiera palabras semejantes que provenían de diferentes idiomas? ¿Quiénes le llamaban batey a dicho juego?
La entrada correspondiente a Bate en el manuscrito de F. Ximénez
El Popol Vuh no deja lugar a dudas de que bate (no batei ni batey) era un objeto, y en algunos contextos, tal vez el nombre del juego. En otros documentos coloniales k’icheanos no se menciona algún término parecido en relación con el juego. No debemos suponer que el segundo instrumento al que hace referencia Ximénez tenía también forma de argolla o algo parecido, dado que no ofrece más especificaciones. Los únicos términos semejantes o tal vez relacionados con algo similar a una ‘argolla’ son los cognados del tz’utujil b’atooj ‘enrollar’, cuya raíz es *b’ot (ver Pérez y Hernández 1996:36). Considerando que Ximénez recopiló en su manuscrito voces del tz’utujil, k’iche’ y kaqchikel, es probable que el primer bate al que se refiere esté vinculado con esta voz [7].
Si es una palabra de origen maya, una revisión en las lenguas mayas nos ayudará a conocer qué tipo de instrumento pudo ser aquel bate. Como posibles palabras relacionadas, en k’iche’ colonial tenemos <bate, u bate> ‘árbol con que hacen barbacoa’ y en k’iche actual bate’ con el significado de ‘lanza’ (Acuña 2005:345; Christenson 2005:17). En yucateco colonial aparece <bateel> ‘batalla de uno con otro, y batallar ansí’, <ah bateel> ‘batallador’, <baat> ‘hacha o hachuela o segur’ y en yucateco actual báat ‘hacha’ (Acuña 1993:140, 376; Acuña 2001:80; ALMY 2003:20). En lacandón tenemos báat ‘hacha’ (o algo que tiene esa forma, como el omóplato), en itzá baat ‘hacha’ y en mopán baat ‘hacha’ (Hofling 2014:83; Hofling y Tesucún 2000:156; Hofling 2011:129). En ch’ol tenemos el término relacionado ik’bät ‘árbol (sirve para hacer tablas)’ y x-ch’ich’bät ‘sangre de dragón, árbol de sangre’ (Aulie y Aulie 2009:36, 114). Nótese que la palabra bät del ch’ol es cognado del bate k’iche’.
Otras lenguas mayas nos ayudan a proponer el significado de ‘palo, madera, vara’ para el instrumento. En tzendal colonial encontramos <bat te> ‘corcho de las Indias’ y <bat> ‘correas o cortezas de correas de los árboles’ (Ruz 1986:249)[8]. Como cognados tenemos en tzeltal actual bat ‘jonote, corcho (árbol Heliocarpus donnell-smithii)’ y, relacionado con el término ch’ol mencionado anteriormente, ch’ich’bat ‘sangre de drago, árbol de hoja acorazonada y peluda, de corteza lisa con exudado rojo parecido a la sangre cuando se corta; se usa para leña (Croton draco)’ (Polian 2018:145, 222). En algunas lenguas de Guatemala como el akateko tenemos bat ‘palo de cajete’, en mochó bat ‘palo cajete, palo de corcho’ y en ixil batz ‘árbol de cajeto’ (PLFM 1996:19; Kaufman 1967:11; Asicona y otros 1998:12). Algunos de los términos ya vistos son descendientes del protomaya *baty (ver Kaufman 2003:1088).
La evidencia revisada sugiere que el término bate puede ser traducido como ‘palo, árbol, madera, vara, objeto semejante a un hacha’ y también como un tipo de ‘correa, corteza, corcho’. Aunque es tentador traducir bate como ‘yugo’ considerando la voz tzendal que se traduce como ‘correa’, debemos notar que en otras lenguas mayas no hay nada que indique que este material fuese usado en algún implemento vinculado con la cintura o el torso. Si hubiese alguna palabra colonial o actual relacionada con el concepto de ‘yugo (para jugar la pelota / golpear la pelota)’ prehispánico, se esperaría que se vinculara con la cintura, cadera, nalgas o torso (tal vez como algún tipo de “cinturón”, como sugiere Sam Colop). De hecho, el término propuesto para ‘yugo’ en la escritura jeroglífica maya clásica es ya’ tun, o sea ‘piedra-cadera’ (ver Houston y Stuart 2021). Sin embargo, para bate no hay nada parecido.
Otra opción, más lejana, es que el bate haya sido una especie de manopla o argolla que se colocaba en brazos o manos, tal vez para golpear la pelota. Pero hay menos evidencia para proponer tal cosa [9].
Considerando lo ya revisado (y dado que en el Popol Vuh no hay nada que indique que se usara algún implemento relacionado con la cintura/cadera), se respalda la propuesta de que bate refiere a un tipo de instrumento con forma de vara o hacha, probablemente hecho de algún tipo de corcho (o cubierto con el mismo) que servía para golpear la pelota de hule durante el juego, en una o varias ocasiones [10]. En cuanto a batei / batey, probablemente sea una voz proveniente de alguna lengua no maya.
Los otros implementos del jugador de pelota
Otra sección del Popol Vuh también menciona otro tipo de implementos que usaron los hermanos al momento de jugar en el inframundo:
<are xquiraih xibalba, ri quetzabal hun hunahpu vucub hun ahpu ri qui tzuum qui bate, qui pachcab, qui yachvach, vach zot puch – qui cavubal hun hunahpu, vucub hunahpu> [11]
Traducido de la siguiente manera (con base en Mondloch y Carmack 2018, con ligeras modificaciones):
«Lo que deseaban los de Xib’alb’a eran los implementos de juego de Jun Junajpu y Wuqub’ Junajpu: sus protectores de cuero, sus [varas], sus protectores de brazos, sus tocados y las máscaras – los adornos de Jun Junajpu y Wuqub’ Junajpu…»[12].
Los términos del k’iche’ colonial relacionados con <etzabal> son <etzanem> ‘juego de manos, malo’, <etzanel> ‘juglar’ y <etzanic> ‘retozar’, mientras que en k’iche actual los términos son etz’abal ‘juguete’, etz’anel ‘jugador’, etz’anem ‘juego’ y etz’balil ‘adorno, decoraciones (casa para boda)’ (Acuña 2005:198, 281, 403; Christenson 2005:36). En kaqchikel colonial tenemos el cognado de la voz como <etzan> ‘juego de muchachos que andan holgándose’ y en tz’utujil actual ejtz’aaneem ‘jugar’ (Acuña 1983:284; Pérez y Hernández 1996:116). No deja de ser interesante que algunas entradas relacionen la raíz *etz’ con las manos, lo que tal vez tenga que ver con los dados ya mencionados o con la vara de madera.
Jugador del Clásico con tocado en la cabeza, protectores de manos, cinturón acolchado y rodillera (foto de J. Kerr, MVD)
El tercer implemento que nos interesa es descendiente de la voz *tz’uhum, con cognados en lenguas mayas con los significados de ‘piel (de animal), cuero, cutis, azote, cáscara, corteza, cobija, chamarra’ y, de manera llamativa, en uspanteko ‘pelota, bola’ (ver Kaufman 2003:373, 374). En k’iche colonial se registró <tzuum> ‘cuero por curtir’, <tzum> ‘piel’ y en k’iche’ actúal tz’um(aj) ‘piel, cuero, correa de cuero’ y tz’umal(il) ‘piel, cuero’ (Acuña 2005:116, 255; Christenson 2005:127)[13]. En kaqchikel colonial se encuentra <tz’um> ‘correa de cuero’ (Acuña 1983:114). Con base en esto, se respalda la traducción de <tzuum> como ‘cuero, piel’ y también como ‘protector de cuero’, considerando que puede ser el cuero que servía para proteger cualquier parte del cuerpo, como las manos, codos, caderas, pies o rodillas. Esta interpretación también se respalda por medio de algunas escenas del Clásico (250-900 d.C.), en donde los jugadores tienen cubiertas varias partes de su cuerpo con alguna especie de piel o tela.
El siguiente implemento interesante es el único nombrado en relación con alguna parte específica del cuerpo: pach q’ab ‘protector(es) de (los) brazo(s) y mano(s)’. La voz pach es cognado del término reconstruido para el Maya Occidental y el Área Mayor de Tierras bajas *paat que da origen a palabras con los significados de ‘espalda, corteza, cáscara, piel, costra, escama’, mientras que q’ab es cognado de las voces para ‘mano, brazo’ en varias lenguas mayas (ver Kaufman 2003:371, 335). Como han hecho notar la mayoría de los estudiosos del Popol Vuh, es la cubierta para mano(s)/brazo(s), que formaba un tipo de guante o manga. También trae a la mente el término kaqchikel <pak’ih> ‘golpear con el revés de la mano’. Hay que notar de nuevo que el Popol Vuh no menciona algún protector específico para la rodilla, tan común en las representaciones del Clásico. De nuevo, esto indica que la actividad le daba prioridad al uso de manos y brazos.
Otro de los implementos mencionados es el <yachvach>, que contiene las palabras yach, en k’iche’ colonial ‘corona’ y en kaqchikel ‘corona o guirnalda’ además de la voz wach, que tiene cognados con los significados de ‘ojo, cara, frente’ (Acuña 2005:421; Acuña 1983:114; Kaufman 2003:325). Aunque algunos traductores han preferido traducir yachwach como ‘penacho, corona’, es más viable la traducción ‘diadema’ o incluso ‘pañoleta’ (de manera semejante a lo propuesto por Tedlock, 1996:254), que probablemente retenía el cabello del jugador. En cualquier caso, la traducción no presenta mayor problema.
En relación con el implemento anterior, también se nombra el <vach zot>, cuyo equivalente aparece en k’iche actual como wäch sot ‘máscara’ (Christensen 2005:136). Algunos académicos han preferido la traducción ‘máscara’, mientras que otros optan por ‘máscara protectora’. Tomando en cuenta que la raíz *sot podría estar vinculada con el k’iche’ <zotoba> ‘enroscar, arquear’, es viable proponer que este tipo de máscara servía como protección para evitar lesiones por el golpe de la pelota, aunque valdría la pena indagar en los significados simbólicos tanto de la máscara como de la diadema/pañoleta. Tal vez también servían para diferenciar a los equipos, como algunas escenas de los tocados para la cabeza del Clásico sugieren.
Diferentes tocados para la cabeza de los jugadores del Clásico. Fotos de J. Kerr (MVD)
Finalmente, se menciona el término <cavubal>, relacionada con la raíz <cau> que Basseta registra con los significados de ‘ataviar, componer, apercebir, aparejar, disponer’ (Acuña 2005:75). El término tampoco presenta mayor problema para los traductores del Popol Vuh, dado que refiere a los ‘adornos’ en general.
El lugar para el juego de pelota
El término para designar al juego de pelota aparece como <hom> en una sección del manuscrito:
<xa e cacab chiquiculelaah quib e cahib chi conohel ta quecuch maihic pa hom chul cu ri voc ilol que>[14]
«Competían de dos en dos. Eran cuatro por todo. Entonces, se juntaban en el campo de pelota y llegaba el [Wak] a observarlos…» (según Mondloch y Carmack 2018:72, 73)
Varios académicos han hecho notar que en el Tesoro de las lenguas… de Ximénez aparece <hom> con la traducción ‘cemeterio, o patio donde jugaban al batey’, por lo que también han recalcado la relación de la actividad con la muerte (ver Tedlock 1996:336; Mondloch y Carmack 2018:288).
Entrada correpondiente a Hom en el manuscrito de F. Ximénez
La raíz *hom es cognado del yucateco colonial <homol> ‘sumirse o hundirse la sepultura’ y hom ‘hundirse la tierra o sepoltura o algún pedazo de casa’ (ver Acuña 1993:601, 409) y cabe la posibilidad de que esté relacionado con el tzendal hom ‘desbaratarse’ y con el protomaya *johm que da origen a palabras con los significados de ‘jícara, guacal, recipiente de calabaza, canoa’ en diferentes lenguas mayas (ver Ruz 1986:301; Kaufman 2003:991)[15].
Dibujo moderno de David Witt del juego de pelota
No cabe duda de que el juego representa una hendidura o abertura de la tierra y que el léxico enfatiza la relación del juego con el “inframundo”, que en algunas lenguas mayas se nombró como Xibalba.
Comentarios finales
Los manuscritos coloniales de los Altos de Guatemala mencionados registran términos para el juego de dados y de pelota. Para la segunda actividad mencionan la voz chaaj y demás términos asociados, especificando que esta variante podía involucrar la acción de golpear la pelota con las nalgas/caderas y que la misma palabra podía referir a la pelota. También mencionan una variante del juego relacionada con el verbo pak’, en la que se golpeaba la pelota con las manos o con alguna parte del brazo.
En cuanto a los implementos, aquí se ha respaldado la idea de que la voz bate refiere a un objeto de madera, con forma de vara/hacha con el que posiblemente era golpeada la pelota. La traducción de ‘yugo’ o ‘cinturón’ para la voz no se respalda por medio de las diferentes fuentes lingüísticas. Otros implementos que servían para el juego eran los cueros/pieles usados para proteger cualquier parte del cuerpo; los protectores de manos/brazos que posiblemente servían para golpear la pelota o para apoyarse en las superficies del campo de juego; la diadema/pañoleta, que pudo usarse para sostener el cabello o bien, para identificar a los contendientes de cada equipo; la máscara, que también pudo tener uso como protección y finalmente, lo atavíos generales. Falta profundizar en el componente simbólico de estos artefactos.
La traducción de las palabras relacionadas con los elementos indispensables para el juego revela que esa actividad le daba prioridad al uso de manos y brazos, al menos en el Popol Vuh. Aunque falta analizar más a detalle el contexto del juego, no tenemos por qué pensar que se jugó tal y como aparece en la mayoría de las escenas del Clásico, es decir, principalmente golpeando la pelota con la cadera (protegida con un cinturón grueso) y ocasionalmente apoyando la rodilla y mano en el suelo [16]. Con excepción de algunas de las traducciones de chaaj, ningún término refiere a golpear la pelota con la cadera, mucho menos a yugos, rodilleras o aros de pelota. En este escrito no se analizó el contexto más amplio en que se mencionan las acciones del juego de pelota y, por lo breve del mismo, varios autores han sido omitidos. El tema queda abierto a observaciones y sugerencias.
NOTAS ACLARATORIAS
IMPORTANTE: Para el presente estudio también se revisaron las versiones de Adrián Inés Chávez, Agustín Estrada Monroy y Adrián Recinos. No se incluyeron en la bibliografía debido a que los citados autores no siempre aclaran el por qué traducen de tal manera algunas palabras o no discuten más ampliamente las cuestiones semánticas relacionadas con las palabras aquí analizadas. A grandes rasgos, han usado las mismas traducciones aquí mencionadas, a veces con ligeras variaciones.
[1] Para el orden y la traducción de los pasajes del Popol Vuh me baso en el estudio de Carmack y Mondloch, pero menciono a otros autores cuando es menester. En este trabajo se ponen los términos coloniales, que usan una ortografía diferente a la actual, entre corchetes angulares < >. He optado por usar la /z/ en vez de la cedilla colonial /ç/ y también he omitido el uso del tresillo u otros signos del kaqchikel colonial que ya no se usan. Las palabras de las lenguas mayas van en cursivas y las traducciones al español, entre comillas simples ‘ ’.
[2] Con ortografía actual: Are’ k’ut ub’e’el Xib’alb’a xecha’aj wi ta xkita k’ut Jun Kame, Wuqub’ Kame, rajawal Xib’alb’a.
[3] La voz <qoloq> se relaciona con las cosas redondas.
[4] Con ortografía actual: chikik’am uloq ri kichokonsa’n, kib’ate, kipach-q’ab’, chipe nayipuch ri kikik’, kecha’ ajawab’.
[5] Hay que considerar que aún si el bate refiere a un tipo de cinturón, esto no significa que el mismo fuese usado para golpear a la pelota o para algo parecido.
[6] El Vocabulario nahuatl de Alonso de Molina (1880:19) registra en la sección del español <Batei> ‘juego de pelota con los quadriles, o el mesmo lugar donde juegan este juego. Tlachtli’.
[7] Hay que notar que el manuscrito parece diferenciar entre “argolla para la garganta…” y “un instrumento para jugar…”. Si ambas definiciones referían a lo mismo, el manuscrito las hubiera registrado como una sola cosa (por ej. “argolla para la garganta, sirve para jugar a la pelota”). Otra opción es que esa “argolla” se colocase en el cuello o en alguna otra parte del cuerpo al momento de jugar a la pelota, sin que necesariamente sirviera para golpearla (pero ver también la opinión de Acuña 1982). En otras lenguas mayas encontramos cognados, como el q’eq’chi’ baatal ‘ropa, envoltura’, bate’k, bateek ‘ser envuelto’ y bot ‘enrollar’ (Haeserijn 1979:57, 72). En cualquier caso, la raíz *bat solo refiere de manera general a envolver o enrollar, no a un objeto.
[8] Notar que el corcho es lo que está en la zona periférica del tronco, ramas y raíces. Se debe mencionar que en tzeltal actual tenemos también bahte ‘hormiga’ (Polian 2018:139) que presenta cognados en algunas lenguas mayas.
[9]Batey pudo ser una palabra de origen no maya que Ximénez conocía de antemano y anotó en su manuscrito, tal vez haciendo una comparación entre el juego del Caribe y el juego de los Altos de Guatemala. Otras entradas de Ximénez sugieren que batey era el nombre del juego, pero ninguna lengua maya colonial o actual conservó alguna palabra semejante para designar a algún tipo de juego ¿Usaron los mayas prehispánicos alguna vez la palabra bate(y) para designar al juego de pelota?
[10] Y aún si el bate al que refiere el Popol Vuh hubiese sido algún tipo de argolla, no hay nada que nos indique que era para la cadera.
[11] Con ortografía actual sería: Are’ xkirayij Xib’alb’a ri k etz’ab’a’l Jun Jun Ajpu, Wuqub’ Jun Ajpu: ri kitz’u’um, kib’ate, kipachq’ab’, kiyach uwach, wach sot puch – kikawub’al Jun Jun Ajpu, Wuqub’ Jun Ajpu.
[12] Otra sección menciona también “sus implementos de juego quedaron colgados sobre el tapanco de la casa: sus [bastones], sus protectores de brazos y su pelota”, K’o k’u kanoq ri ketz’ab’a’l xekel kanoq chuwi’ ja: kib’ate, kipachq’ab’, ki kik’ puch. Y “que vengan sus implementos de juego: la pelota, los [bastones], los protectores de brazos y los protectores de cuero”. Chipe ri ketz’ab’a’l: kik’, b’ate, pachq’ab’, tz’u’um. (Carmack y Mondloch 2018, con la adición de ‘bastones’ por parte mía).
[13] En tz’utujil también encontramos tz’uum ‘cuero’; tz’uumaal ‘piel, cutis’ (Pérez y Hernández 1996:466).
[14] Con ortografía actual: Xa e kakab’ chikik’ulela’aj kib’. E kajib’ chi konojel. Ta kekuchmayijik pa jom chul k’u ri wok [wak], ilol ke.
[15] También hay cognados en maya yucateco actual como jomchajal ‘hundirse los pies en la tierra’, jomchajal ‘hundirse la tierra’, jomoljom ‘lleno de huecos’, jóomchak’ ‘hundirse los pies en un terreno suave’, (ALMY 2003:78, 81).
[16] Hay que notar que algunos términos en la escritura jeroglífica maya clásica hacen referencia a golpear la pelota (jatz’) o a ‘palmos’ (nahb), lo que podría indicar que en algún momento del juego se tocaba la pelota con manos o brazos (ver Velásquez 2015).
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