Divergencia y concordancia en el registro epigráfico y arqueológico de Caracol y Palenque

William H. Mex

Introducción

Este texto presenta dos casos en los que el registro histórico y el registro arqueológico sirven de maneras diferentes para acercarnos a la sociedad maya del pasado. En el primer caso, se mencionarán algunos monumentos clásicos de la ciudad de Caracol (Belice), en donde lo que dice el registro histórico (monumentos con escritura jeroglífica) en relación con los conflictos bélicos es respaldado en buena medida por lo que se ha descubierto en el registro arqueológico. En el segundo caso, de la ciudad de Palenque, también se presenta un ejemplo con algunas inscripciones que registran el nacimiento y la muerte de un gobernante maya, K’inich Janab Pakal, pero, en este caso, el registro histórico difiere de los resultados del análisis de los restos óseos del gobernante. Se eligieron estos dos ejemplos ya que se vinculan con el tema de la guerra entre los mayas clásicos y con el tópico del calendario.

EL CONTEXTO DE LA CIUDAD DE CARACOL

La ciudad de Caracol se ubica en la parte oeste de Belice, en el distrito de El Cayo. Además de su arquitectura monumental, la ciudad contiene una cantidad representativa de monumentos con escritura jeroglífica e iconografía, con base en los cuales es posible reconstruir una parte de su historia y una parte de la vida de las personas que la habitaron. Sus monumentos tienen un registro histórico que va del 550 d.C. hasta poco después del 790 d.C. y, específico, el registro bélico se divide del 550 al 700 d.C. y hasta poco después del 790 d.C., con algunas lagunas en él, ya que no de todos los años se tienen inscripciones, ni en las inscripciones se narran todos los eventos que sucedieron en la ciudad.1

LOS CONFLICTOS BÉLICOS DE CARACOL SEGÚN LA EPIGRAFÍA MAYA

El primer conflicto bélico registrado en la ciudad es un ataque por parte de Tikal, el cual se describe mediante el verbo ch’ak ‘cortar, destruir’. Después, se narra lo que parece ser una revancha por parte de Caracol en contra de Tikal ocurrida en el 562 d.C., mediante lo que se conoce como los jeroglíficos de la “guerra-estrella”, tal vez una referencia a una destrucción (Figura 1). Aunque todo indica que el evento fue registrado en el monumento ochenta años después de que ocurrió, la evidencia iconográfica y arqueológica respalda que sucedió como narra la epigrafía. Por ejemplo, en Tikal, hay una ausencia de registro epigráfico durante un lapso de 120 años y, además, su patrón de asentamiento no creció significativamente durante este período.2

La fuente más importante para estudiar los conflictos de Caracol es el Altar 21 de esa misma ciudad. Cabe destacar que está maltratado y bastante erosionado, por lo que de sus 128 bloques jeroglíficos solo algunas secciones del monumento son legibles; aún así, con un dibujo realizado con base en fotografías nocturnas, se puede obtener bastante información de la pieza. El altar fue mandado a elaborar por el gobernante Tutum Yol K’inich II en el año 633 d.C. y registra eventos que ocurrieron ochenta años en el pasado, sobre todo relacionados con su padre, Yajawte’ K’inich II.3 De los pasajes que se pueden leer, sobresalen los siguientes eventos:

La entronización de Yajawte’ K’inich en el 553 d.C. mediante la expresión chumlaj ta ajawlel ‘se asentó en el señorío’ seguido de su nombre y el título de Caracol: k’antumak; finalmente, se tiene la expresión ukabjiy ‘él lo supervisó’ y el nombre de la persona que supervisó el acto, un gobernante de Tikal cuyo nombre es Yax Eb Xok K’inich Ajaw (Figura 1A).4 Este registro sugiere que, en algún momento Tikal mantuvo algún tipo de sujeción o influencia sobre Caracol.

El siguiente evento es el ataque que, como se mencionó, se registró con el verbo ch’ak, ‘cortar, destruir’. Aunque el evento está parcialmente borrado, se alcanza a ver que la víctima del ataque tiene el título ya mencionado de Caracol, k’antumak y, que en específico, el ch’en ‘cueva; ciudad’ es lo que fue destruido en ese evento. En la parte final de la sección, se alcanza a ver parcialmente el nombre del agresor, la misma persona que primeramente supervisó la entronización del gobernante de Caracol: Yax Eb Xok, señor de Tikal (Figura 1B).5

El tercer evento importante se registra después, ocurrió en el 790 d.C.  y refiere a lo que se apoda como la “guerra-estrella”. Aunque algunos signos están erosionados, después de dicho verbo se puede apreciar el glifo emblema de Tikal, por lo que se entiende que es la ciudad sobre la que ocurrió el ataque. En la última sección de la cláusula se puede apreciar una parte de un gobernante, quién superviso la guerra contra Tikal, aunque su nombre no se puede leer completamente.6

En resumen, las partes más importantes de la inscripción narran la toma de poder de un señor de Caracol bajo la supervisión de un gobernante de Tikal, un ataque por parte de la segunda ciudad hacia la primera y, finalmente, resalta la revancha que concluyó con la derrota de Tikal bajo la supervisión de otro gobernante, probablemente alguien de Caracol o alguno de sus aliados.

EL REGISTRO ARQUEOLÓGICO DE CARACOL EN RELACIÓN CON LA EPIGRAFÍA

Después del 550 d.C. el asentamiento urbano de la ciudad tiene evidencia de un crecimiento poblacional significativo. Después del episodio del 790 d.C., hay un crecimiento diferente, el cual es central y solo se ubica en algunas áreas, no en la mayor parte del sitio.

Las excavaciones realizadas en al sección sureste del sitio revelaron que la mayor parte de las construcciones residenciales de esa parte fueron hechas después de los conflictos bélicos que la ciudad tuvo con Tikal y, además, se estima que su población aumentó aproximadamente un 325 por ciento. También de esa época son las calzadas de esa misma área y la plaza que funcionó como centro de administración, así como campos los agrícolas terraceados y grupos de plazuelas en otras zonas, por lo que su construcción se aprecia como ejemplo de la cohesión social que provocó la victoria de Caracol sobre Tikal. Además, en esos años se tiene evidencia del uso de un tipo específico de vasijas-efigie y excéntricos de obsidiana y de la elaboración de monumentos de piedra, lo que parece indicar un aumento en la población que participaba en los distintos tipos de rituales, siempre como parte de la cohesión social y prosperidad.7

Anteriormente se mencionó que un gobernante de Tikal supervisó la ascensión al trono de un señor de Caracol. Sin embargo, también hay que señalar que no hay evidencia arqueológica clara que indique que Caracol haya estado en algún momento bajo la sujeción de Tikal o de otra ciudad o gobierno. Se debe buscar más evidencia de esta posible sujeción y conviene profundizar en las implicaciones culturales del término que se usó: ukabjiy, ya que podría referir a otro tipo de actividad.

Figura 1. Altar 21 de Caracol y sus secciones. Dibujos de Stephen Houston y Simon Martin.

EL CONTEXTO DE LA CIUDAD DE PALENQUE

Palenque se ubica en el noreste del estado de Chiapas y es una de las ciudades con el más grande corpus jeroglífico de inscripciones clásicas. Se conoce que tuvo por lo menos dieciséis gobernantes prehispánicos y el primer registro (en retrospectiva) que se tiene de uno de ellos es del 397 d.C., mientras que el último (contemporáneo) es de 764 d.C.8 Sin embargo, los registros históricos más antiguos que se conocen corresponden a la época del onceavo gobernante, K’inich Janab Pakal y datan del 652 al 663 d.C.; por lo que prácticamente éste personaje y sus sucesores proporcionaron toda la información relacionada con los primeros gobernantes; así que se tiene un sesgo en la información histórica de la ciudad.9 Como se mencionó al principio, solamente se abordará el tema de las fechas de nacimiento y muerte de K’inich Janab Pakal y la aparente discordancia que éstas muestran en relación con sus vestigios óseos.

NACIMIENTO, TOMA DE PODER Y MUERTE DE PAKAL SEGÚN LA EPIGRAFÍA MAYA

La fecha de nacimiento de K’inich Janab Pakal en 8 Ajaw 13 K’anjalaw (correspondiente al 24 de marzo del 603 d.C.) se registró en 3 monumentos: la Escalera Jeroglífica de Palenque, el Tablero oeste del Templo de las Inscripciones de la misma ciudad y la Lápida del sarcófago del mismo templo. Por otra parte, su muerte, ocurrida 6 Etz’nab 11 Yaxsihom (29 de agosto del 683 d.C.) se registró en el Tablero oeste del Templo de las inscripciones, en la Lápida del sarcófago del mismo templo y en el Tablero del Palacio de Palenque.10

Para su nacimiento, sólo se mencionará la inscripción de la Escalera jeroglífica y, para su fallecimiento, se mencionará una sección del Panel oeste del Templo de las inscripciones y una sección de la lápida de la tumba de Pakal. El registro de la escalera jeroglífica es bueno, aunque está algo erosionado (al estar expuesto el monumento a la intemperie) se tienen moldes, fotografías y dibujos elaborados con base en los mismos. Las inscripciones del Templo de las inscripciones y de la Lápida están en buen estado principalmente porque permanecieron bajo techo desde que la ciudad fue abandonada.

La escalera jeroglífica de Palenque narra, en su parte inicial, el nacimiento de Pakal a partir de una fecha de Cuenta Larga 9.8.9.13.0 que llega a una fecha 8 Ajaw (Tzolk’in) 13 K’anjalaw (Haab) después del cual se tiene la expresión siyaj ‘nació’ y el nombre y los títulos del personaje principal: K’inich Janab Pakal K’uhul Bakel Ajaw, es decir, el sagrado gobernante de Palenque, K’inich Janab Pakal (Figura 2A).

Como se dijo en un principio, el hecho de que la historia de Palenque esté escrita a partir del registro de Pakal y sus sucesores es un dato problemático en sí, pero hay otros datos que resultan más problemáticos con respecto a su fecha de nacimiento. Ya algunos académicos han dudado sobre la veracidad de dicha fecha, expresando que, debido a su asociación con el numeral 13, la misma parecía improbablemente natural y tal vez se debía considerar como la fecha más favorable dentro de las fechas cercanas al nacimiento real.11 También se ha notado que el día Ajaw, (que se traduce como ‘señor; gobernante’), se repite por lo menos tres veces en la misma ciudad, en fechas de nacimiento de personajes diferentes.12 Otros académicos han considerado que la historia maya clásica debe entenderse en sus propios términos: como un registro que buscaba proveer una sanción divina para el mandato de los gobernantes, misma que aseguraba un augurio positivo del futuro.13

El principal problema con la fecha de nacimiento de los gobernantes mayas es que más allá del registro escrito no tenemos otro tipo de evidencia. Es decir, seguramente al momento del parto se realizaban varios rituales privados y, posteriormente, una serie de ceremonias relacionadas con los primeros días o meses de vida. Algunos autores incluso propusieron que lo que se registra en las inscripciones no necesariamente refiere al nacimiento de los personajes si no un rito de iniciación, tal vez semejante al bautismo.14 De cualquier manera, el nacimiento no deja registro arqueológico para cotejar con los datos epigráficos, por lo que aún deben buscarse explicaciones para tales fechas.

La segunda fecha importante, la muerte de Pakal, fue registrada en una fecha 6 Etz’nab 11 Yaxsihom. La inscripción que se presenta está en la orilla de la tapa del sarcófago en donde fue depositado el cuerpo del gobernante (Figura 2B Y 2C). Esta inscripción menciona el nacimiento del gobernante y su muerte, ocurrida varios años después. Es necesario mencionar que las muertes de los gobernantes mayas se expresaban mediante metáforas que se traducen como ‘entró en el agua’, ‘entró en la montaña’, ‘se destruyó su aliento’ y, en el caso de Pakal, como ‘entró en el camino’.

Al igual que sucedió con su fecha de nacimiento, la fecha de muerte de Pakal también ha sido objeto de polémica. Para empezar, murió en un día Etz’nab, pero también otros dos personajes de Palenque tienen registro de su fecha de muerte en ese día (en diferentes años) y más aún, se ha propuesto que esos personajes eran parientes de Pakal,15 por lo que existe la probabilidad de que las fechas hayan sido elegidas debido a que eran propicias para la historia de la ciudad. La mayor polémica se ha desarrollado en torno a la edad biológica que tenía Pakal al morir, ya que el registro epigráfico establece que murió a los ochenta años, pero el análisis de sus huesos solo puede constatar que tenía más de 55 años al morir.16

Los huesos de Pakal (que desde un principio se encontraron en condiciones deleznables) y los estudios actuales no permiten afirmar que vivió más allá de la quinta década.17 Para explicar la discrepancia entre el registro epigráfico y el registro bioarqueológico, los académicos han tenido varias propuestas. Se ha querido explicar que Pakal alteró su fecha de nacimiento o muerte para pretender que nació antes que otros candidatos al trono o para aparentar ser más sabio.18 También se ha propuesto que, dado que Pakal fue el creador de la historia oficial,  tuvo que incrementar su edad para tener más apoyo en su período de gobierno.19 Independientemente de estas propuestas, es viable, hasta cierto punto, considerar que las fechas de nacimiento y muerte de Pakal están amañadas, pero eso no significa que esas inscripciones carezcan de validez para conocer parte de la historia de los antiguos mayas.

Figura 2. Fragmentos de los monumentos de Palenque que narran el nacimiento y la muerte de K’inich Janab Pakal. Dibujos de Yuriy Polyukhovich y Merle Greene Robertson.

NOTAS FINALES

Las inscripciones mayas del Clásico solo narran una pequeña parte de la vida de las personas que vivieron en esa época. Dado que esos textos se centran principalmente en las élites, se tiene el sesgo de que fueron hasta cierto punto usadas como «propaganda» y para sus propios intereses, que quizá tenían poco que ver con los de la mayoría de la población. Por otra parte, el registro arqueológico puede servir como complemento para corroborar o descartar lo que dicen las inscripciones. Dado que el registro arqueológico nos permite acercarnos a más personas, incluyendo a la gente común, es preciso tener un acercamiento conjuntivo que tome en cuenta las fuentes arqueológicas. Sin embargo, salvo contadas excepciones, es raro contar con un registro arqueológico completo para cada ciudad maya; siempre se excavan o dan a conocer ciertos aspectos llamativos de una ciudad. Así que ambas fuentes (la epigráfica y la arqueológica) tienen sus sesgos.

Otro elemento a tomar en cuenta es que las inscripciones históricas manejan una retórica muy específica, que resalta unos hechos y oculta o minimiza otros. En el caso de las guerras, es común que en primera instancia un evento negativo se resalte, para después resaltar una victoria o un evento positivo, con el que culmina la narración. Algo parecido pasa con los nacimientos y las muertes de los gobernantes. Cuando se revisa a detalle el registro epigráfico, se puede ver que se elegían ciertas fechas del calendario maya por ser propicias. De cualquier manera, este registro histórico no tiene que ser imparcial y objetivo, ya que la noción de la historia como una narración completamente fidedigna es propia de la actualidad. Más bien, las inscripciones jeroglíficas nos acercan a las ideas del pasado y de la historia que tenían los antiguos mayas.

Bibliografía

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Notas

  1. (Chase y Chase 2003:171 y 177) ↩︎
  2. (Chase y Chase 2003:177) ↩︎
  3. El primer personaje también ha sido apodado como K’AN II(Martin 2005:1) ↩︎
  4. Martin 2005:2; ↩︎
  5. Martin 2005:3; ↩︎
  6. (Martin 2005:5; Figura 1C) ↩︎
  7. (Chase y Chase 2000:62) ↩︎
  8. (Stuart 2008:244-247) ↩︎
  9. (Stuart y Stuart 2008:109) ↩︎
  10. (Skidmore 2008:71-73) ↩︎
  11. (Berlin 1977:139) ↩︎
  12. (Berlin 1977:141) ↩︎
  13. (Carlson 1980:203) ↩︎
  14. (Proskouriakoff 1960:461) ↩︎
  15. (Bernal 2011:64) ↩︎
  16. (Tiesler 2004:51) ↩︎
  17. (Márquez et al. 2004:177) ↩︎
  18. (Marcus 1992:235) ↩︎
  19. (Arellano 1988:182) ↩︎

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