Notas sobre la toponimia maya de la península de Yucatán

por William H. Mex

última modificación: 16 de noviembre de 2025

Introducción

El objetivo de este trabajo es presentar un acercamiento al análisis de los topónimos de la península de Yucatán considerando principalmente aspectos lingüísticos. Como es bien conocido, en la región peninsular (que comprende los actuales estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo), existió desde épocas prehispánicas una toponimia predominantemente de origen maya. Aunque la mayoría de esos nombres se han preservado hasta la actualidad, muchos han cambiado, han perdido su significado o han sido reinterpretados (en forma o traducción), a veces por los mismos mayahablantes. Este trabajo revisa brevemente las bases para catalogar, analizar y, en algunos casos, recuperar los significados modernos o antiguos de algunos topónimos.

Los estratos de la toponimia mesoamericana antigua y actual

La toponimia forma parte de la onomástica y se puede considerar como la disciplina que estudia el significado y origen de los nombres de los lugares. El topónimo es el nombre propio que designa a cualquier lugar y puede referir a sitios en los que las personas habitan permanente u ocasionalmente. Los topónimos, en general, son descriptivos, ya que refieren a los eventos o aspectos que les dieron origen. Para concebir topónimos, los idiomas usan sus propios recursos lingüísticos de acuerdo con los elementos gramaticales característicos de la creación de nombres 1.  

De manera general, los topónimos se pueden clasificar como orográficos (motivados por la presencia de elevaciones, depresiones, planicies y cavidades), hidrológicos (que refieren a la presencia de agua en sus diferentes formas), zoológicos (motivados por la presencia de animales) y botánicos (por la presencia de árboles y plantas) 2.

A veces, los topónimos también son creados a partir de los nombres de deidades o personajes mitológicos, con base en referencias a personajes históricos o de acuerdo con sucesos que ocurrieron en un lugar; considerando elementos arquitectónicos, tomando en cuenta los nombres de grupos étnicos, tribus o pueblos, reutilizando nombres ya existentes o valorando aspectos religiosos, culturales o filosóficos particulares de cada cultura 3.  

Desde una perspectiva histórica, León-Portilla4 analiza los topónimos de México y los clasifica según sus características generales. Aunque su análisis se enfoca en el México prehispánico, colonial y actual, es posible aplicar algunos parámetros del mismo al estudio de la toponimia de la mayor parte de Mesoamérica.

El estrato más antiguo de la región incluye topónimos de origen prehispánico que en la mayoría de los casos son descriptivos y refieren a algún elemento del paisaje. El segundo estrato incluye los topónimos de origen nahuatl. El tercer estrato apareció con la llegada de los españoles, este hecho provocó en algunos casos la alteración o sustitución de nombres, causó que se implantaran palabras de origen español o que éstas se combinaran con palabras indígenas e igualmente llegaron topónimos de diverso origen que ya se usaban en España. El cuarto estrato incluye diversos topónimos posteriores al contacto, sobre todo los que se originaron en la antigua Mesoamérica, en la antigua España, en África, e incluso aquellos de origen inglés. Finalmente, el otro estrato incluye a aquellos topónimos que surgieron para honrar a héroes o figuras nacionales relevantes, principalmente después de la Independencia y de la Revolución 5.

Los prefijos y sufijos de la toponimia maya peninsular

A continuación, se abordarán los topónimos mayas peninsulares en primera instancia desde una perspectiva lingüística, para después abordar otros aspectos culturales de los mismos.

Como bien menciona Guzmán 6, los idiomas aprovechan unidades léxicas que ya poseen para crear topónimos. Estos elementos, usualmente sustantivos y adjetivos, se usan (solos o acompañados por otros elementos gramaticales) para describir, explicar y especificar aquello que es relevante en el medio ambiente (ya sean árboles, cuevas, animales, etc.) para una determinada población. También usan afijos toponímicos o locativos que indican que algún elemento se ubica en relación con otro elemento, como en aquellos nombres que se traducen como “Debajo de X” o “En la cima de X”. También es importante mencionar que algunos elementos del lenguaje que aparecen de manera común en los topónimos pueden pasar a considerarse “marcas toponímicas” o “locativos”, es decir se gramaticalizan 7.

Antes de realizar la traducción de los topónimos mayas, es necesario analizar algunos de los elementos gramaticales que los componen. Los prefijos/preposiciones más comunes en la toponimia maya peninsular son ta, te y ti, que significan ‘en, hacia, con, para’, ‘allí donde hay/está’ o bien, en contexto, se pueden traducir como ‘lugar de’ 8. Como ejemplos de topónimos con este prefijo tenemos Ticul, Timucuy, Tixcacalcupul, Tixkokob, Tahdziu, Tahmek, Tahdzibilchen, Tekom, Tekax, Teya, Tepakan y Tekal 9. Así, al analizar morfológicamente las palabras, se infiere que el elemento gramatical que no varía es el prefijo o preposición y lo que aparece después es otro elemento léxico; en la mayoría de las ocasiones este puede ser un sustantivo que refiere a plantas, animales u otros elementos.

Otro elemento gramatical común en la toponimia es el sufijo -il, que aparece usualmente al final de la palabra y puede funcionar como sufijo abstractivizador, indicar la procedencia de algo o bien, indicar la posesión de un elemento 10. Como ejemplos de topónimos con este sufijo, tenemos Kantunil, Akil, Cuzamil11, Uaymil, Yaxcopoil y Cisteil 12. El elemento léxico que se ubica a la izquierda del sufijo puede ser un sustantivo y este sufijo también puede aparecer con el prefijo ti/ta/te en un mismo nombre, como en Tixkuncheil.

Con base en lo ya explicado, se infiere que las dos maneras básicas que tiene la lengua maya peninsular de formar topónimos son:

1.- Colocar un prefijo locativo antes de una o varias palabras o bien

2.- Colocar un sufijo (que puede tener varias funciones) después de una o varias palabras.

Un nombre de lugar con prefijo locativo/preposición se analizaría en primera instancia de la siguiente manera:

Ticul

Ti-cul

preposición-sustantivo

Y un nombre con sufijo se analizaría así:

Cuzamil

Cuzam-il

sustantivo-sufijo

Después de este análisis, se puede proceder a traducir el topónimo considerando todos sus elementos. El primero, Ticul, se puede traducir como ‘lugar del asentamiento’ o bien, ‘lugar del arbusto’13 y el segundo, Cuzamil, se traduce usualmente como ‘lugar de las golondrinas’ 14. Otra manera de traducir el primer nombre sería ‘donde está el arbusto’ y, la traducción más literal del segundo término sería ‘golondrinal’ o ‘golondrinero’; en cualquier caso se entiende que estos topónimos indican en qué lugar (o población) se puede encontrar un tipo de arbusto y golondrinas, respectivamente.

Una vez que han sido identificados los elementos gramaticales presentes en la formación de topónimos, se puede hacer un análisis más cuidadoso incluso si no se conoce el significado de los otros elementos. El siguiente apartado considerará la traducción de los componentes toponímicos en conjunto.

Los sustantivos de la toponimia maya peninsular y su traducción

Como se mencionó anteriormente, un grupo humano puede nombrar a los lugares con base en los elementos de la geografía que considera relevantes para su comunidad y, por extensión, para su supervivencia. Al revisar la lista de topónimos peninsulares de Brito 15, es posible detectar cuáles son los sustantivos más comunes en la toponimia maya (sin considerar los prefijos o sufijos ya mencionados). Esto nos ayuda a saber qué elementos de la geografía eran importantes para las personas de esa región y, además, permite indagar en los motivos involucrados en la creación de topónimos.

Por razones de espacio, solo se mencionarán cuatro sustantivos, lo cuales usualmente se encuentran en la parte final del topónimo: -a, -tun, -chen y -te/-che 16. Se presentarán tres ejemplos de topónimos recopilados por Brito17 en donde aparecen cada uno de esos sustantivos y se realizarán observaciones con respecto a la traducción y ciertos procesos lingüísticos que ocurren en estos nombres. 

El primer elemento más común es el sustantivo ja’, que significa ‘agua, cuerpo de agua, aguada’ y aparece en nombres como Chauaca (chawak ‘extenso’ y ja’ ‘agua’ = ‘río, laguna extensa’), Cuzamá (kusam ‘golondrina’ y ja’ ‘agua’ = aguada de golondrina(s)) y Uayma (wayúum ‘huaya’ [tipo de árbol] y ja’ ‘agua’ = aguada del árbol wayúum) 18. Este tipo de nombres se pueden clasificar en tres grupos: aquellos que describen algún aspecto del agua (y constan de un adjetivo más un sustantivo); aquellos que relacionan los cuerpos de agua con algún animal (sustantivo más sustantivo) y aquellos que relacionan un árbol o una planta con un cuerpo de agua (y también contienen dos sustantivos). En primera instancia, estos topónimos resaltan la importancia que el vital líquido tenía para los antiguos mayas.

El segundo grupo más común lo conforman aquellos topónimos que tienen la palabra tun ‘piedra, roca’. Se encuentran nombres como Chactun (chak ‘rojo’ y tuun ‘piedra’ = ‘piedra roja’), Kantunil (k’an ‘amarillo’, tuun ‘piedra’, –il abstractivizador = ‘lugar de piedra amarilla’ o ‘pedregal amarillento’) y Pustunich (p’us ‘jorobado’ y tuunich ‘piedra’ = ‘piedra jorobada’). Los topónimos de este grupo usualmente no relacionan a las piedras con otros elementos del paisaje, solamente indican la cualidad o alguna característica del elemento pétreo. Sin embargo, se puede inferir que estos topónimos se crearon para resaltar la importancia de los diferentes tipos de rocas como material de construcción o de elaboración de monumentos. Y así como los topónimos del primer grupo indican dónde se puede hallar agua, los del segundo grupo a veces indican dónde se puede encontrar un tipo de piedra específica.

El tercer grupo lo conforman topónimos que usan la palabra chen (ch’e’en) ‘pozo, cueva, cavidad acuosa’. Como ejemplos tenemos Chucmichen (chukum ‘tipo de árbol’, –il sufijo de relación y ch’e’en ‘pozo’ = ‘pozo del árbol chukum’), Catzinchen (katsim ‘tipo de árbol’ y ch’e’en ‘pozo’ = ‘pozo del árbol katsim’) y Bacabchen (bakab ‘tipo de deidad maya’ y ch’e’en ‘pozo’ = ‘pozo (del dios) bakab’). Este tipo de nombres usualmente no resaltan una característica de los pozos, si no que remarcan la relación de los pozos con los árboles. Esto podría deberse a que algunos árboles crecen de manera común cerca de fuentes de agua y, por lo tanto, sirven como guías para encontrar el vital líquido.

El último grupo contiene topónimos que usan la palabra che’ / te’ que significa ‘árbol, madera, palo’ 19. Así, tenemos Dzidzilche (ts’il ‘pelado’ y che’ ‘árbol’ = ‘árbol pelado/que se pela’) 20, Tixcacauche (ti prefijo locativo, kakaw ‘cacao’ y che’ ‘árbol’ = ‘árbol de cacao’) y Yaxche (ya’ax ‘verde’ che’ ‘árbol’ = ‘árbol verde’, ‘ceiba’) 21. Algunos de estos topónimos indican la característica más notable de los árboles pero otros, como Tixcacauche, parecen solo referir al nombre maya de dicho árbol.

De acuerdo con la clasificación de Guzmán 22, los topónimos más comunes en las regiones del mundo son los hidrológicos, orográficos y botánicos. En la península también parecen ser los más comunes. Obviamente, el hecho de que los ríos sean escasos y de que la piedra domine el paisaje peninsular habría dado lugar a la creación de ese tipo de topónimos. Es necesario remarcar que el elemento que se resalta en los nombres hidrológicos es el agua y no otro, como podrían ser los cenotes (ts’ono’ot, con ortografía actual), tan conocidos en la región y, así mismo, las cuevas y árboles parecen haber sido importantes principalmente por su relación con el recurso hídrico.

Cabe mencionar que cuando aparecen las traducciones de los topónimos en los textos coloniales de la península, pueden ayudar a corroborar o descartar los significados antiguos de los nombres. Tal es el caso de la Relación de Dzan, Muna y Panabchen realizada por Alonso Rosado a finales del siglo dieciséis. Ese texto explica en una sección que el nombre Panabchen (con ortografía actual, Páana’ab ch’e’en) significa ‘pozo cavado’ y que Muana (Muwan ja’) quiere decir ‘agua de gavilán’ y, además, menciona que esos nombres fueron creados por los primeros pobladores 23.

Pero en ocasiones las Relaciones registran etimologías populares o paretimologías, es decir, reinterpretaciones del significado de los topónimos hechas por la semejanza que tiene el mismo con otras palabras. Por ejemplo, una Relación registra que Chacan (Chak’an) «quiere decir daca el mecate, porque cha quiere decir toma, y can quiere decir mecate, digo cordel, y así decían chacan toma el mecate»24. Sin embargo, la revisión de cualquier diccionario maya deja ver que la palabra Chak’an significa ‘sabana, campo llano’, y este significado concuerda con los significados que predominan para otros topónimos en la península, ya que es una referencia al paisaje . 25

Una nota sobre la historia, la traducción y la toponimia maya peninsular

Como ha sido mencionado, la toponimia de origen maya es la que predomina en la región peninsular y, además, los topónimos originarios de otras lenguas mesoamericanas son escasos.

Para el caso del estrato toponímico 2 de León-Portilla 26, es posible encontrar algunos ejemplos en la región. Uno de los casos más conocidos, y cuyo origen aún no ha sido resuelto, es el de la palabra Yucatán, que algunas fuentes afirman que proviene de la expresión ma’ na’atik a t’aan ‘no entiendo tu habla’, u’uy u t’aan ‘escucha cómo habla’ o ki’ u t’aan ‘su habla es agradable’ 27. El nombre del estado pudo originarse a partir de un malentendido entre mayas y españoles, por lo que Yucatán sería una palabra inventada o producto de palabras tergiversadas. Sin embargo, algunos académicos consideran que el topónimo se originó con base en la palabra Yuuk, que refiere al venado pequeño o temazate y el sufijo locativo tan 28, por lo que la forma antigua pudo haber sido algo como Yuukaltaan ‘donde se encuentra el venado Yuuk’ 29. Aunque es un problema no resuelto, el hecho de que en épocas antiguas el venado haya sido importante en la región sirve para favorecer la segunda traducción.

También en ese estrato encontramos algunos nombres conocidos que revelan la sustitución de la toponimia maya por la toponimia española del siglo dieciséis. Uno de los casos más conocidos es el de la ciudad del oriente de Yucatán llamada Valladolid, cuyo nombre maya se registró como Zaci o Zacihual y que significaba algo parecido a ‘(lugar del) gavilán blanco’. El nombre hispano fue impuesto por Don Francisco de Montejo “El sobrino” a mediados del siglo dieciséis 30. Pero, a pesar de que el nombre de la ciudad fue cambiado, el recuerdo del nombre maya antiguo aún prevalece en la población.

Para terminar con esta sección, se mencionará un nombre de ciudad que pertenece al estrato toponímico 5 de León-Portilla, el de la ciudad de Motul (Yucatán), que debe su nombre a su fundador histórico de origen maya. Sin embargo, esta ciudad cambió su nombre oficial a Motul de Carrillo Puerto, en honor a Felipe Carrillo Puerto, ex-gobernador del estado, quien fue asesinado en 1924 31.

Observaciones finales

La importancia de los recursos naturales favoreció la creación de la toponimia maya que aún prevalece en la península de Yucatán. Aunque en algunos casos los significados de los topónimos o la forma de escribirlos ha cambiado, un análisis lingüístico que considere los datos aquí expuestos ayuda a resolver algunas de esas problemáticas.

Algunos textos coloniales relacionados con los pleitos por la propiedad en la época colonial nos dejan ver cuál era la motivación para la creación de topónimos y la importancia de los elementos del paisaje para el territorio. Por ejemplo, un documento del Archivo General de la Nación (AGN) expuesto por Matías y Sebastián Noh en relación con un pleito de tierras, menciona la descripción de los límites de su terreno de esta manera:

[…] una tabla de monte que se haya en Xhokchil que heredé en testamento de mi abuelo Pablo Puc como tres cuadras de Xucen al bajío de una tierra negra, a la orilla de la milpa de los nohes […] Estos montes como el testamento provino de los antepasados. Otro tablaje en Cheb girando al oriente hasta llegar a Ixima, esquina dando vuelta al norte en Xpaakab (chen) faldeando el camino hasta llegar a un árbol kulinché en donde está una sarteneja nombrada Chachaltún, al oriente de ésta una mojonera, la esquina girando al poniente pasa de largo, en donde tuvo colmenar Juan Chablé, hasta llegar al pozo del cacique Xeque, esquina dando vuelta al sur pasando por un terreno nombrado Sacyeb hasta llegar a Cheb otra vez, en donde comenzó. Estos montes los dejo a manos de mi hijo don Matías Noh, con los papeles, y en éstas han de labrar todos mis parientes […] 32.

Este fragmento remarca algunos elementos del paisaje que, además de delimitar el territorio, en algunos casos pasaron a nombrar partes del mismo, como en el caso de Kulinche, nombre de un rancho actual de Yucatán. Otros nombres, aunque no sean tan comunes, confirman la importancia de los elementos o recursos ya mencionados anteriormente: Ixima significa ‘aguada del ixim’ (un tipo de insecto), Xpaakabchen significa ‘umbral del pozo’, y Chachaltun significa ‘sarteneja’. Como no existía en la sociedad maya precolombina una delimitación lineal del territorio, éste se marcaba por medio de estos elementos, los cuáles, además, ayudaban a formar un mapa mental para ubicarse y hallar los recursos naturales. Seguramente esto también influyó para que los nombres de los lugares se conservaran 33.

Topónimo Uxte’ tun ‘lugar de tres piedras/monumentos’, relacionado con Calakmul, Campeche.

BIBLIOGRAFÍA

Bracamonte y Sosa, Pedro. 2003 Los mayas y la tierra. La propiedad indígena en el Yucatán colonial. CIESAS, Instituto de cultura de Yucatán. Miguel Ángel Porrúa, Ciudad de México.

Bricker, Victoria. 2019  A Historical Grammar of the Maya Language of Yucatan, 1557-2000.  University of Utah Press, Salt Lake City.

Brito Sansores, William.1981 La escritura de los Mayas: jeroglíficos, Chilam Balames y toponímicos. Miguel Ángel Porrúa, Ciudad de México.

Garza, Mercedes de la, Ana Luisa Izquierdo, Ma. Del Carmen León y Tolita Figueroa (eds.). 1983 Relaciones histórico-geográficas de la Gobernación de Yucatán (Mérida, Valladolid y Tabasco), Vol 1., UNAM, IIFL, México, D.F.

Gobierno del Estado de Yucatán. 2024 Motul. https://www.yucatan.gob.mx/estado/ver_municipio.php?id=52  [consultado en octubre de 2024].

Guzmán Betancourt, Ignacio. 1987 La toponimia. Introducción general al estudio de nombres de lugar. En De toponimia…y topónimos. Contribuciones al estudio de nombres de lugar provenientes de lenguas indígenas de México. Guzmán Betancourt, Ignacio (coordinador). INAH, México. D.F. pp.13-40.

INEGI. 2024 Catálogo Único de Claves de Áreas Geoestadísticas Estatales, Municipales y Localidades https://www.inegi.org.mx/app/ageeml/  [consultado en octubre de 2024].

León-Portilla, Miguel. 2010 “La multilingüe toponimia de México: sus estratos milenarios”. En: Obras de Miguel León-Portilla, Tomo VI, Lingüística. UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas/COLNAL, Ciudad de México, pp. 171-206.

Mentz, Brígida von. 2017 “Topónimos y cronología: notas sobre una puerta distinta al estudio del pasado”. Historia Mexicana, LXVII, pp. 7-59.

NOTAS

  1. (Guzmán, 1987: 14-18). Guzmán también incluye los topónimos cromáticos (que aluden al color de algún elemento del paisaje). En realidad, considero que esta última categoría incluye algunas de las otras antes mencionadas, ya que usualmente se indica el color de algún elemento del lugar (ej. Mar Bermejo, Laguna Azul, etc., como bien menciona el mismo Guzmán) y no se crea el topónimo únicamente considerando el color (sería raro encontrar un nombre como “Lugar del verde” o “Lugar del color azul”). ↩︎
  2. (Guzmán, 1987: 19-22) ↩︎
  3. (Guzmán, 1987: 22-25) ↩︎
  4. (2010) ↩︎
  5. (León-Portilla, 2010: 173-183) ↩︎
  6. (1987: 25) ↩︎
  7. (Guzmán, 1987: 27) ↩︎
  8. (Brito, 1981: 35) ↩︎
  9. (INEGI, 2024). La ortografía que se conservó para los topónimos mayas peninsulares es diferente a la que se usa para la lengua maya peninsular actual. Cabe mencionar que la página del INEGI solamente tiene el listado de las poblaciones, no ofrece las traducciones ni hace el análisis de los elementos del topónimo. ↩︎
  10. (Bricker, 2019: 202; Brito, 1981: 136). Con abstractivizador, aquí se indica un elemento gramatical que a partir de sustantivos concretos forma sustantivos abstractos. Por ejemplo de la palabra batab ‘cacique’, se deriva batabil ‘cacicazgo’, usando el sufijo -il. ↩︎
  11. Cuzamil es una de las formas en como se registró el nombre de la isla Cozumel. ↩︎
  12. (INEGI, 2024) ↩︎
  13. Sin embargo, hay que notar también que Ticul parece ser un nombre incompleto, ya que en la península se encuentra el topónimo Bolonchenticul (Bolonchén de Rejón), que sería la forma original del primer nombre. ↩︎
  14. (Brito, 1981: 189) ↩︎
  15. (1981: 136-146) ↩︎
  16. Con ortografía actual, estos sustantivo se escribirían como ja’, tuun, ch’e’en, te’/che’. Entre paréntesis se presentan los nombres con la ortografía moderna de la lengua maya. ↩︎
  17. (1981: 136-146) ↩︎
  18. En la ortografía colonial muchas veces solo se registró esta palabra como /a/, debido a que la /j/ inicial de la palabra, al ser un sonido suave y casi imperceptible, se pierde en la pronunciación común. ↩︎
  19. La palabra che’ es de origen maya peninsular y la forma te’ (que es un cognado de la primera palabra) tiene su origen en otra lengua maya ↩︎
  20. El primer elemento de este nombre, ts’il, aparece parcialmente reduplicado, como ts’its’il. Esto debe indicar una característica de la corteza del árbol, posiblemente que está ligeramente pelada. En un sentido estricto, el nombre haría referencia al árbol cuya corteza tiene la apariencia de estar ligeramente pelada. ↩︎
  21. En este caso, la ortografía tradicional no permite saber si la palabra que se registró era ya’ax ‘verde’ o yáax ‘primero/primigenio’. El topónimo se podría traducir como ‘árbol verde’ o ‘árbol primigenio’, en cualquier caso, es claro que refiere a la ceiba. ↩︎
  22. (1981) ↩︎
  23. (Garza et al., 1983:1:252) ↩︎
  24. (De la Garza et al. 1983:1:342) ↩︎
  25. No deja de ser interesante que otra paretimología se haya usado en la actualidad para un topónimo que tiene la palabra Chak’an también: Nohchakan (Noj Chak’an, con ortografía actual), comisaría de Cuzamá. El letrero de esta comisaría tiene la traducción de ‘hamaca grande’, etimología que se deriva por la semejanza entre la primera parte del nombre, Nohch- y la palabra Nohoch/Nojoch ‘grande, inmenso’ y por la semejanza entre -kan/-k’an y la palabra para ‘hamaca’ k’áan. Agradezco a José Ic Xec (comunicación personal, agosto de 2023) por haberme hecho notar esto. ↩︎
  26. (2010) ↩︎
  27. (Brito, 1981: 130) ↩︎
  28. Este sufijo también se encuentra en otras lenguas mayas, como el huasteco/ teenek, tal y como menciona Mentz (2017). ↩︎
  29. (Brito, 1981: 133) ↩︎
  30. (Gobierno del Estado de Yucatán, 2024) ↩︎
  31. (Gobierno del estado de Yucatán, 2024) ↩︎
  32. (Bracamonte, 2003: 97) ↩︎
  33. Una parte del contenido de este texto ha sido inspirado por la lectura del libro Place Names. Approaches and Perspectives in Toponymy and Toponomastics de Francesco Perono Cacciafoco y Francesco Paolo Cavallaro (2023) ↩︎

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«Un acercamiento al origen de los apellidos mayas actuales«, Feria Internacional de la Lectura Yucatán, FILEY 2023. Solo audio.

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«Un acercamiento a la historia maya clásica a través de la cuenta Tzolk’in» ofrecida como parte del Encontro Ibero-Americano de Estudos Mayas

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Ponencia «Un acercamiento a los difrasismos del Calepino Maya de Motul«, agosto de 2021, como parte del Congreso Centroamericano de Historia 2021

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«El idioma maya yucateco y la epigrafía maya«. Conversatorio «Dos visiones sobre la epigrafía maya» organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia el 20 de julio de 2021.

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Entrevista sobre la ESRITURA JEROGLÍFICA DE LOS MAYAS CLÁSICOS, jueves 6 de febrero de 2020 – IMPACTO UNIVERSITARIO – Radio Universidad (UADY)

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¿QUÉ SIGNIFICA ICHKAANTIJO’? UN ANÁLISIS DENTRO DEL CONTEXTO DE LOS NOMBRES DE LUGAR DEL CLÁSICO MAYA. Sexto SIMPOSIO DE CULTURA MAYA ICHKAANTIJOO “Reconstruyendo la vida de los mayas en la península de Yucatán”, 2019

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«Qué leer y cómo leer acerca de los antiguos mayas«, GMMM como parte de la Feria Internacional de la Lectura del Estado de Yucatán, Marzo 2017

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Anotaciones sobre los difrasismos del Calepino Maya de Motul

por William H. Mex

“Las figuras literarias son realizaciones especiales de la lengua. Son — podríamos decirlo así — una subversión del lenguaje, en cuanto a que lo modifican y alteran y contravienen” 1

Esta entrada presenta, traduce y explica algunas de las figuras literarias conocidas como difrasismos que se registraron en el texto maya yucateco colonial llamado Calepino Maya de Motul (abreviado CMM). Con este texto se busca contribuir a la comprensión y a la traducción de las figuras literarias mesoamericanas en general 2.

Introducción

Las lenguas mesoamericanas son ricas en figuras literarias relacionadas con la retórica y estética del lenguaje. En el caso del maya yucateco (peninsular) antiguo, algunos estudiosos han recalcado sus particularidades, a veces etiquetándolo como un idioma “más sencillo, más regular, más expresivo y más fecundo que los idiomas derivados del latín y del griego” 3. Varios académicos han llamado la atención sobre la literatura maya colonial y prehispánica y las figuras literarias que en ella se encuentran 4. Recientemente, en el corpus de literatura maya clásica (250-900 d.C.) han sido detectadas figuras literarias como la sinonimia, el paralelismo, la metáfora, la hipérbole y el difrasismo, entre otras 5.  

¿Qué es un DIFRASISMO?

La figura que nos atañe se puede definir en primera instancia como aquella que expresa “una misma idea por medio de dos vocablos que se completan en el sentido, ya por ser sinónimos, ya por ser adyacentes” 6. Se considera que estas expresiones pueden tener un sentido metafórico y que para entenderlas y explicarlas no es suficiente con tomarlas en su sentido literal. Un ejemplo de difrasismo bien conocido lo tenemos en Mixteco clásico (colonial) como <ino dzehua> que literalmente se traduce como ‘tabaco-cacao’, pero que refiere a las ‘arras, presentes que se dan en los casamientos entre señores’ 7. En ocasiones, también es posible encontrar la yuxtaposición no de dos, si no de tres lexemas que remiten a un significado distinto del que corresponde a cada palabra, lo que se podría llamar trifrasismo 8.

Una definición más precisa y extensa  ha sido proporcionada por Mercedes Montes de Oca Vega (2019), para quien esta figura literaria es:

“La unión de dos o más lexemas independientes en yuxtaposición [juntos, aunque pueden tener otros elementos] que no entran en composición en una sola estructura de significado… los lexemas remiten a referentes culturalmente significativos y la relación entre los términos puede darse de diferentes formas, en forma de muchas asociaciones semánticas: casi-sinonimia, complementación, coordinación, interdependencia genérico-específica (etc.)”. 

Es decir, son básicamente procesos de denominación (sirven para nombrar referentes) construidos a partir de procedimientos metafóricos, pero también pueden ser metonímicos, metafóricos o de otro tipo (como los analógicos). Los difrasismos cumplen función estilística; función de denominación (dan nombre a algo); función honorífica (dentro de las lenguas refieren a un estatuto más elevado, reflejan respeto); implican comunicación privilegiada (y servían para comunicarse con los jerarcas); implican mnemotécnica (ya que permiten recordar y reproducir lo oral); y también cambio de registro (ya que no son habituales o normales). Además, el difrasismo sirve para organizar textos y enunciaciones. Usualmente hay un término habitual para designar un referente y es posible que exista un término difrástico; con el primero nos referimos a todo un concepto, con el segundo resaltamos una de las partes del concepto; es decir, el difrasismo focaliza una de las características del referente 9.

Para localizar los difrasismos, se hizo una revisión del texto del CMM en maya y de las traducciones de las palabras o frases al español, detectando traducciones no literales y pares de palabras mayas que no tienen un equivalente único en español. Se han detectado aproximadamente sesenta expresiones en el Calepino que podrían ser difrasismos. En algunos casos, dado que tenemos ejemplos de sus equivalentes en otras lenguas mesoamericanas, es posible etiquetarlos como tales. En otros casos, al carecer de equivalentes mesoamericanos claros, se expresa la posibilidad de que se trate de difrasismos, dado que se encuentran elementos pareados o paralelos 10.

LOS DIFRASISMOS PENINSULARES DEL CALEPINO MAYA DE MOTUL

TUNICH-CHE; PIEDRA-PALO

El equivalente a este difrasismo es bien conocido en varias lenguas mesoamericanas. Aparece en Nahuatl como in tlatoltetl in tlatolquauitl ‘palabra-piedra’ y ‘palabra-palo’ = ‘el castigo hablado’, como in cuahuitl in tetl ‘el palo-la piedra’ y como in tetl in cuahuitl ‘la piedra-el palo’ = ‘(el) castigo, (la) corrección’ 11. Y también en mixteco colonial o dzaha dzaui se registró la figura retórica: yuu yutnu ‘piedra-palo’ = castigo 12.

En el Calepino, el registro del par palo-piedra en relación con el castigo aparece en una expresión que refleja la influencia temprana europea del siglo dieciséis:

<emaan v che, v tunich Dios c oklal> traducido en el mismo manuscrito como ‘ha venido el castigo de Dios sobre nosotros, con muertes o pestilencia’. La expresión colonial, a la letra, se traduciría como ‘ha bajado el palo, la piedra de Dios sobre nosotros’ 13, una clara referencia a los objetos que se usaban para golpear y castigar a alguien.

Aunque es común encontrar en otros textos mayas este difrasismo asociado a la idea de ‘ídolo’ 14, también se relaciona con la rebelión y los levantamientos. Así, por ejemplo, tenemos:

<ah likçah che, ah likçah tunich, ah likçah ya> o bien <ah likçah katun> como ‘desobediente a sus señores o padres, que alça piedra o palo, o se levanta contra ellos’; ‘vil en la generación o linaje’.

Es interesante que el escrito presente ambas traducciones, pero más interesante es que incluya <ya>, al final, que no es claro si es un sufijo o refiere al ‘dolor’ u otra palabra relacionada, por lo que podrían ser tres (y no dos) los elementos a tomarse en cuenta. La entrada <ah likçah katun>, aunque se puede traducir como ‘el que levanta el ejército/guerra’, ta vez tenga que ver con ‘piedras’, ya que la expresión <katun> parece originarse a partir de las voces <kak> ‘fuego’ y <tun> ‘piedra’, siendo ‘fuego-piedra’ (o ‘piedra ígnea’) un término compuesto para ‘batallón, ejército’ o ‘guerra’ 15. Estas expresiones obviamente resaltan la importancia de los palos y piedras como materiales usados para elaborar las armas ofensivas de los antiguos mayas.

El Calepino también registra <likçah che, likçah tunich> ‘alçarse, leuantarse, amotinarse contra alguno’; ‘descomedirse contra otro y negarle la obediencia’ y el agentivo <ah nacçah tunich; ah nacçah che> ‘desobediente, que se levanta contra su señor o padre’ (literalmente ‘el que eleva la piedra, el que eleva la madera’). Además, tenemos, a modo de refrán <hij tab a cimil, tu yam che, tu yam tunich> ‘no se sabe a dónde has de morir, si entre piedras o entre palos; eres trauieso y gran vellaco’. Esta última frase se puede traducir como: ‘no se sabe donde has de morir, si en medio de un pleito o castigado’.

Como ha sido expresado, el mismo difrasismo parece haber adoptado una connotación relacionada con la moral de las escrituras cristianas, ya que se registró: <ma tunich v nup tunich, ma che v nup che, ma ix keyah v nup keyah> ‘no ha de auer piedra ni palo [contra palo, ni riña contra riña]; esto es, no se ha de dar mal por mal’. Y, de manera semejante, tenemos: <v hel v hel che, v hel v hel tunich, etc.> ‘a vn palo, otro palo, y, a vna pedrada, otra, etc., ‘esto según ley del mundo, porque según los cristianos: <ma che v hel che, maix tunich v hel tunich> no se ha de dar palo por palo, ni piedra por piedra; no se ha de dar mal por mal’ y también: <ma che v kexul che ma ix tunich v kexul tunich> ‘no se ha de dar mal por mal; esto es, no se ha de dar palo por palo y piedra por piedra’. En el primer caso parece haberse formado un trifrasismo con las palabras <tunich, che, keyah> (piedra-palo-riña), aunque no es claro si tiene equivalentes en otras lenguas mesoamericanas.

El último de los significados asociados con este difrasismo es el de ‘carga, trabajo’. A manera de refrán, en el CMM tenemos <çaal che, çaal tunich tu mul lath bal> ‘la carga, lleuada entre muchos, es liviana’, que se puede traducir como: ‘liviano es el palo, liviana es la piedra, por muchas manos llevadas’ o bien, ‘liviano es el castigo’ 16. Otras expresiones relacionadas son: <pixin che pixin tunich> ‘pasar trabajo y malauentura’, <in pixin tah che yetel tunich a uoklal> ‘pasé mucho trabajo por ti’ y <pixin che pixin tunich in cibah tamuk in ximbal> ‘mucho trabajo pasé en mi camino’.

Aunque no es seguro que este último significado sea completamente mesoamericano (no encontré ejemplos iguales), trae a la mente el difrasismo Nahuatl in huictli, in mecapalli ‘la coa-el mecapal’ que refiere al ‘trabajo rudo’ 17. En el caso maya, se puede entender que la relación entre piedra-palo y carga-trabajo se originó porque los primeros materiales son los que se usaban en la milpa y en la construcción de las ciudades y casas.

AL-MEHEN; hijo/a de padre – hijo/a de madre

El difrasismo y sus equivalentes son bien conocidos. El par <al> ‘hijo de madre’ <mehen> ‘hijo de padre’ se forma por medio de “dos elementos en relación semántica de complementación” y refiere al ‘noble’ o al “descendiente por linaje” 18. A partir de estas dos palabras, en maya colonial se forma el sustantivo abstracto <almehenil> ‘hidalguía’ o ‘nobleza’. En Achí encontramos al-k’ajol ‘hijo de mujer-hijo de hombre’ y en Tzeltal tenemos al-nich’an con el mismo significado, así como y-al s-nich’an hijo de mujer + hijo de hombre = descendiente legítimo 19. La forma aparece poseída, como en maya clásico 20.  

Las entradas del CMM relevantes son: <al mehen> ‘hijos, respecto de padre y madre’, <al mehen> ‘hidalgo, noble, cavallero ylustre por linaje, y el señor o principal del pueblo assí’ y <et alil et mehenil> ‘hermano de padre y madre, y hermanos entre sí’ 21. Cabe destacar la expresión <ocçah ti almehenil> ‘ennoblecer a vno, hazerle noble o hidalgo, o legitimarle’, que es semejante a la expresión yucateca <ocçah ti batabil> ‘comenzar a ser batab’, que se encuentra en otra fuente colonial 22.

El equivalente a este difrasismo aparece en el período Clásico como y-al u mihinil, aunque el uso de los pronombres ergativos en este caso no es totalmente comprendido 23. Finalmente, cabe mencionar que en Nahuatl se hacía referencia a la descendencia por medio del difrasismo in topilhuan in toxuiuan ‘nuestros hijos-nuestros nietos’ 24.

<POP-DZAM>, estera – trono

Este es otro de los difrasismos mesoamericanos ampliamente conocidos. En Mixteco es yuvui-tayu, en Nahuatl petlatl-icpalli, y en ambos casos se hace una referencia a ‘(el) poder (real), (la) autoridad (real)’ 25. Este difrasismo aparece en el Códice Pérez (período actual), en el Chilam Balam de Chumayel (colonial), en el Códice Dresde (Posclásico) y en las inscripciones clásicas de Palenque 26. Su aparición – poco común – en la zona maya podría indicar que se trata de un rasgo casi exclusivo del área de Tierras Bajas, aunque en Kaqchikel colonial (y de manera semejante, en K’iche’) tenemos el par <nu tem-nu ch’akat> ‘mi asiento-mi silla27.

Otras entradas que nos interesan en el Calepino son: <num poop, num dzam> ‘trabajo y miseria’ que se etiquetan como vocablos antiguos y <num poopen, num dzamen; ah num ya poopen ti num ya; ma bal yanten> ‘soy pobre y miserable; no tengo tras qué parar’. Estos términos (que merecen ser revisados más a detalle) se relacionan con <num ya> ‘miseria, fatiga, adversidad’ y posiblemente hagan referencia a algún gobernante que ha perdido la estera <poop> y el trono <dzam>, es decir, que ha “pasado” la estera y el trono. También en la escritura jeroglífica y en el arte maya clásico se encuentra el equivalente de este difrasismo.

<IDZIN – ÇUCUN>, hermano menor – hermano mayor

El difrasismo formado por <idzin> ‘hermano menor’ y <çucun> ‘hermano mayor’ se encuentra en varios textos coloniales. El significado refiere a la ‘fraternidad’ sin que necesariamente indique una relación sanguínea 28. Este difrasismo se halla en Nahuatl colonial como amo çan miccauh-amo çan machcauh ‘no solo tu hermano menor-no solo tu hermano mayor’ 29. En Mixteco colonial se encuentra ñani-tnaha ‘hermano-pariente, compañero, amigo’, que, aunque no idéntico, se traduce como ‘hermandad’ (al parecer en un contexto cristiano) 30.   

Las entradas del Calepino son: <idzin çucun> ‘hermanos o próximos, hablando en general’; <ah idzin çucunil> ‘hermanos o próximos; <ah idzin, ah çucun lah> ‘hermanos de padre y madre’, Item, los que están entre sí conformes y hermanados’; <idzin çucunil> ‘aquella hermandad o proximidad, caridad y fraternidad, y tenerla. También tenemos <idzin çucun tah> ‘hermanarse y tener paz vnos con otros’ y <idzin çucunil .I. idzin çucunal> ‘dos hermanos’. Es interesante que ninguna de las entradas presente la traducción literal ‘hermano menor-hermano mayor’.

Este par también se ha ubicado en la escritura jeroglífica maya del Clásico tardío (en los murales de Xultún) como itz’in taj y sakun taj, nombres de especialistas traducidos como ‘obsidiana menor’ y ‘obsidiana mayor’ 31.  

Es interesante también que aparezca el difrasismo <idzin cic> ‘hermano menor-hermana mayor’, o bien, ‘hermanos o próximos, hablando en general; y dízese también de mugeres’, que da lugar a los términos <idzin cicil ; idzin cic nal> ‘hermandad, paz y conformidad, y tenerla como hermanos’ y <ah idzin, ah cic nal> ‘hermanos de padre y madre’.

Para finalizar, se ofrece una lista de difrasismos no tan comunes y algunos posibles difrasismos que se encuentran en el Calepino Maya de Motul. En algunos casos, se menciona su equivalente mesoamericano o se menciona algún dato que ayuda a su comprensión. Esta lista debe ser analizada con cuidado y revisada, para verificar hasta que punto las expresiones aquí expuestas refieren a difrasismos:

<haa  vah  ixim>; agua  pan  maíz (bebida y comida) = sustento

<tu çaat haa, tu çaat vah, tu çaat ixim yan on> ‘no llueue, ni se halla pan ni maíz; estamos en tiempo de carestía’; <v lah vah, v lah haa ten> ‘lo postrero que como y bebo’; <nocbah hanal ; vah, nocbah haa ; vkul> ‘bivir mucho’

Expresión en textos nahuas:

ca nauh, ca notlacual ‘es mi bebida, es mi comida’ (‘es mi propiedad, es mi sustento’)32

<chulul  bat>; arco y hacha = armas

 <xiic en in chhaab in chulul yetel in baat, pecnebal uol> ‘yré por mi arco y por mi hacha; quizá serán menester’; <uiil tok ; uiil halal> ‘matanza grande haber en la guerra y hazerse esta’  33 

Ejemplo del nahuatl:

in mitl in chimalli ‘la flecha-el escudo’ = guerra; in chimalli in tlahuiztli ‘escudo-armas’

Expresión en mixteco colonial:

nduvua-cusi ‘flecha, arcón, saeta-arco para tirar’ = armas de guerra

<oc  kab>; pie y mano = poder de obrar; la persona

<yocilanen batab ; yoc kabilanen batab> ‘soy los pies del caçique, soy sus manos; negoçio por él, soy su abogado o procurador; no se menea sin mí’  (soy su persona, soy el servidor del cacique).

Ejemplo del nahuatl:

in maitl in icxitl ‘la mano-el pie’ = la persona. “Las manos y los pies indicaban metafóricamente el poder de obrar; se hablaba por ejemplo de los que no habían escondido sus manos y sus pies, esto es, que habían actuado en beneficio de los demás” 34.

Notar que en mixteco el difrasismo ndaha saha, “mano y pie” en la actualidad se usa para referir a servidores o para referir a los recursos humanos.

<pacat – uich> mirada y ojos; <uich – kak> ojo(s) y lumbre = capacidad de ver

<tupaan v uichob, tupaan v kakob> ‘están huérfanos de padre y madre, que les seruían de ojos y lumbre, y por esso están como ciegos’.

<kinam v pacat, kinam v uich> ‘tiene vista y rostro venerable, que le respectan’.

Referencia nahuatl:

in tlauiltin in ocome in tezcame

(los ancestros son) las claridades, los ocotes, los espejos

in tlahuilli, in ocotl, in machiotl, in octacatl, in coyahuac tezcatl: mixpan nicmana.

“Una luz, una tea, un dechado, una vara de medir, un ancho espejo, pongo delante de ti.

Te pongo estas palabras o a esta persona como ejemplo” 35.

<cot  pacab>, muro y ventana / dintel = protección

<ah chhin cot, ah chhin pacab> [atrevido y desobediente a sus padres o a sus señores]; <chhin cot, chhin pacab> ‘atreuerse contra sus padres y señores, desobedecerlos, menospreciarlos’.

Referencia nahuatl:

motenan, motzacuil: tu muro, tu albarrada. El funcionario o gobernante que protegía al pueblo 36

<kin – haab>; día (destino) y año(época) = todo el tiempo; eternidad

<ya v than kin ti vinicil ; ya v than haab ti vinicil> ‘penosa es la vida del hombre en el mundo’.

<v lah haab, v lah kin> ‘durante el año, durante el día’

<num kin, num haab a lobil> ‘siempre eres ruin y malo’

<haab – u – katun> año, mes, veintena = todo el tiempo; eternidad

<cuch haab, v cuch haab, v cuch U ; v cuch katun> ‘los trabajos, hambre y pestilencias, que suceden en esta vida’  

<cuch katun> ‘lo mismo que cuch haab’. Item, ‘ser vencido o muerto en la guerra’

<v cuchah v chimal Pedro tamuk v thanal than yetel Juan> ‘Pedro fue vencido por Juan [mientras disputaba con él]’

<maax kin, v maax katun> ‘refino vellaco’; <maax kin .I. v maaxil kin> lo mismo que v maaxil katun…

<kin  akab  haab>; día, noche, año = todo el tiempo

<ma a hunhun mac cunicex a baxal, a keban, ti kin, ti akab, ti haab> ‘no juguéis ni pequéis todos los días, todas las noches, todos los años en peso’.

<akab / kin> noceh y día = todo el tiempo

<hun kalab akab ; hun kalab ti akab, hun kalab kin ; hun kalab ti kin ‘toda una noche, todo un día’.

<hun mac kab ; hun mac ti akab, hun mac kin ; hun mac ti kin> ‘toda la noche, todo el día’.

<tu chan kin tu chan ákab> ‘de día y de noche’.

<tzoy / hanal> los bienes y la comida = sustento

<yetail tzoy, yetail hanal ; piz tzoy yetail, piz hanal yetail> ‘amigo (como dizen) de taça de vino’.

<piz hanal yetail ; piz tzoy yetail> ‘amigo de taça de vino, por solo la comida o dinero’.

<ah etail hanal, ah etail vkul, ah etail tzoy> ‘amigo de taça de vino, como en España’ (lit. compañero de comida, compañero de bebida, compañero de bienes)  

<pidz / kuch> desmotar e hilar

<man[ç]ah et xula pidz, et xula kuch> ‘pagar así la india a las que le aiudaron a desmotar su algodón, a hilarlo’.

Referencia nahuatl:

in malacatequiuh in itzotzopaztequiuh ‘su trabajo de mujer’ (huso-palo de tejer)

<nii – ich  xicin>; nariz  ojo  oreja = poder de percepción

<hookol v cah ; hooki a beel tu nij, tu vich, tu xicin vinicob> ‘venido han tus cosas a noticia de todos, que todos las saben’   

<yum  naa>; padre y madre = ascendencia; ancestría

<keban oltzil v cocin tabal ixma yum, ixma naa> ‘lastimosa cosa es, o cargo de conciencia es ser injuriados o maltratados los huérfanos’.

<ma taleb in yum, ma taleb in naa ocol; chambel ah matan kak en> ‘no vengo de casta de ladrones; solo vengo por lumbre’.

<chho  kuch> ratón y aura

<v baxál ech chho, v baxál ech kuch> ‘eres el juguete de rratones y auras, esto es, eres mala muger, que te das a todos y acuden a ti como ratones al pan y auras a la carne hedionda’

ol (corazón anímico) y pucçikal (corazón material)

<benel ol ; benel pucçikal> ‘desmaiarse’

<cimil ol ; cimil pucçsikal> [estar uno decaído, deprimido, desfallecido, como enfermo]

<eelel v cah vol yetel in pucçikal tu men v lobil in mehen> [‘deshaziéndome estoy de rauia y de pena por la maldad de mi hijo’]

<hun cet yolob, hun cet v puc[ç]ikalob> ‘son de una condición y voluntad’

<maman tadz in than, in tzeec, valmah xicin, ta xicinex, ta pucçikalex> ‘passan de largo mis palabras, mi sermón, mi consejo, por vuestros oídos y coraçones, y no los reteneís’.

<naacal ol ; naacal pucçikal> ‘enojarse’

<nup ol ; nup pucçikal> ‘dañosa cosa y dañina, que daña y empece y contraria y nociua assí’.  

<ol  pucçikal  tucul> corazón anímico, corazón material, pensamiento

<hobocnac vol, in pucçikal, in tucul, t ubic v than Dios> ‘gusto mucho de la palabra de Dios, y de oyrla’

<ho[o]bol ol, pucçikal ; tucul> ‘holgarse y regocijarse assí’

<likçah ol, likçah pucçikal ; likçah tucul> ‘alterar, perturbar, desasosegar o prouocar a yra. Item, animar y esforçar, y animarse y esforçarse’.

<ol  pucçikal  than> corazón anímico, corazón material, pensamiento

<kex yol, kex v pucçikal, kex v than Juan toon> ‘discordes somos y diferimos Juan y nosotros en la voluntad, coraçon y palabras’

<ol  tucul  pacat>; corazón, pensamiento, mirar

<ikil ik yolob, v tuculob, v pacatob> ‘tienen inquietos los coraçones los pensamientos y desasosegado el mirar’.

<kaknab col> = territorio conocido; dominio de alguien

<lemecnac v tan kaknab, v tan v col batab> ‘muy ancha y espaciosa es la mar y la milpa del caçique’.

aak  chiij; lengua y boca = capacidad de hablar

<çeb aak ; çeb chi[j]> ‘parlero, hablador, boquirroto, que lo dize todo sin callar’

<pichh kal aak, pichh kal chij, pichh kalac aak ; pichh kalac chij> ‘el deslenguado así, y el bachiller resabido, picudo’.   (otra: ‘baladrón, que habla mucho’).

Signo que se origina a partir de los logogramas K’IN ‘día’ (izquierda) y AK’AB ‘noche’ (derecha) pero tiene lectura TZ’AK y traducción ‘apilar, ordenar’ en la escritura jeroglífica maya.

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Notas y referencias

  1. [ (Lacadena 2009:32)] ↩︎
  2. El Calepino Maya de Motul es un vocabulario/diccionario (maya yucateco/peninsular/maaya t’aan – español) cuya compilación y coordinación se le atribuye a Fray Antonio de Ciudad Real; dicho texto habría sido compuesto entre 1584 y 1610. Consta de 466 folios, editado en un libro de 600 páginas actuales (836 en la edición de Arzápalo y al parecer se perdió una hoja del folio) y recoge 15,975 entradas léxicas o 19,259 palabras. Al parecer algunos de los copistas fueron mayas (o hablantes de maya y español) y algunos autores han propuesto que participaron en él más de cien copistas. El manuscrito original se encuentra en la biblioteca John Carter Brown de Providence, Rhode Island, U.S.A. (pero está disponible en archive.org). ↩︎
  3. (Zavala 1896). ↩︎
  4. (ver, por ejemplo, Edmonson y Bricker 1985, Raimúndez 2021). ↩︎
  5. (Lacadena 2009). ↩︎
  6. (Garibay 1940:115). Cabe mencionar que, como han remarcado varios autores, en el español y en otras lenguas no mesoamericanas también se hace uso del difrasismo, aunque a veces de manera menos común. ↩︎
  7. (Jansen 1997) ↩︎
  8. (Montes de Oca 1997) ↩︎
  9. (Montes de Oca, 2019). Cabe destacar también que el difrasismo no se encuentra solo en Mesoamérica. ↩︎
  10. Una de las claves para detectar el difrasismo es revisar el texto en maya y su traducción en español. Si en el texto maya se encuentran dos o más palabras o términos que no se traducen literalmente en la sección en español, se debe revisar si dichos términos son sinónimos, opuestos o si guardan algún tipo de relación. Para confirmar o descartar la existencia de un difrasismo, se debe verificar si existe algún equivalente en otra(s) lengua(s) mesoamericana(s). ↩︎
  11. (ver Montes de Oca 2000, Máynez 2009) ↩︎
  12. (ver Jansen y Pérez 2009) ↩︎
  13. La expresión semejante en nahuatl es ualtemotihuiz in itetzin in iquauhtzin in totecuyo ‘que caiga sobre nosotros la piedra-el palo (el castigo) de Nuestro Señor’ (ver Dehouve 2010). ↩︎
  14. Como ha notado de manera independiente Raimúndez (2021) ↩︎
  15. Otra posibilidad es que <katun> se haya originado a partir de la palabra k’al, que tiene la acepción de ‘levantar’ y tun ‘roca’, por lo que sería una referencia parecida a <likçah tunich>. ↩︎
  16. (ver Acuña 2001:137) ↩︎
  17. (ver Máynez 2011) ↩︎
  18. (Raimúndez 2021:314) ↩︎
  19. (Becquelin y Becquey 2008) ↩︎
  20. (Becquelin Monod 1986:13) ↩︎
  21.  Y relacionado, pero no igual, tenemos: <ixma mehen; ixma muk> ‘impotente, inhábil para la generación’. ↩︎
  22. (ver Okoshi 2009) ↩︎
  23. (pero ver Raimúndez 2021:198) ↩︎
  24. (Dehouve 2010) ↩︎
  25. (Jansen 1997) ↩︎
  26. (Raimúndez 2021:192) ↩︎
  27. Ver Acuña 1983 ↩︎
  28. (Okoshi 2009; Raimúndez 2021) ↩︎
  29. (Montes de Oca 2000) ↩︎
  30. ver Jansen y Pérez 2009 ↩︎
  31. (Saturno y otros, 2017). La palabra sakun es el equivalente al suku’un yucateco (con ortografía actual). El Sakun taj también aparece mencionado en Palenque y Copán. Aunque se ha propuesto que Taj o Taaj es un título, no se descarta que pueda ser un sufijo también, tomando en cuenta los sufijos <tah> que hallamos en el CMM. ↩︎
  32. (Sullivan 1992:345) ↩︎
  33.  Este difrasismo es del Bocabulario Maya Than (BMTV 1993:466) ↩︎
  34. (Montes de Oca 2013:386) ↩︎
  35. (Sullivan 1992:350) ↩︎
  36. (Sullivan 1992:354) ↩︎

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-2021 Difrasismos mayas: Estudio diacrónico de los textos de tierras bajas desde la época prehispánica hasta el periodo colonial. Tesis inédita de la Universidad Complutense de Madrid.

Saturno,William, Franco D. Rossi, David Stuart, and Heather Hurst
-2017 “A maya curia regis: Evidence for a Hierarchical specialist order at xultun, Guatemala”. Ancient Mesoamerica, 28 (2017), 423–440.

Sullivan, Thelma
-1992 Compendio de la gramática náhuatl. México: UNAM

Zavala, Mauricio
-1896 Gramática Maya. Edición facsimilar hecha por José Díaz Bolio. Imprenta de la Ermita, Mérida, Yucatán.

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Mis diseños con jeroglíficos mayas

arqueólogo
William H. Mex

última actualización: diciembre de 2024

En esta entrada subo los diseños que hago con jeroglíficos mayas de la tradición Clásica (aprox. 250-900 d.C.). Elaboro fechas especiales del calendario maya (Cuenta larga, Tzolk’in/Cholq’ij, etc.), frases en cualquier lengua maya, fragmentos de poemas, dedicatorias (para bodas, cumpleaños), nombres o apellidos personales mayas, nombres de lugares mayas, textos para recipientes o comidas y muchas otras cosas. ¡Pregunta sin compromiso y pide presupuesto al correo arq.will.mex@gmail.com o manda mensaje al (WhatsApp / Telegram) (+52) 999 334 6689.!

In this entry I am uploading the designs I make with Mayan hieroglyphs from the Classic tradition (aprox. 250-900 AD). I draw special dates from the Mayan calendar (Long Count, Tzolk’in/Cholq’ij, etc.), phrases in any Mayan language, fragments of poems, dedications (for weddings, birthdays), Mayan personal names/surnames, Mayan place names, texts for vessels or foods, and other things. Ask (without compromise) and request budget by emailing arq.will.mex@gmail.com or sending a message to Cel. (WhatsApp / Telegram) (+52) 999 334 6689 !!!

Secuencia Primaria Estándar (PSS)/ Fórmula dedicatoria personalizada con nombre, títulos y lugar de origen de la persona

Yotot kantul ixik

Es la casa de las cuatro mujeres

(maya clásico y maya peninsular)

Conejito grosero (ideal para enviar a los amigos y personas queridas)

Ba’ax k’aak’asbal le ku bin! baja’an che tu yiit táan u bina’
¡Qué cosa más fea esa que se va! Parece que le tienen clavado un palo en el culo

(fragmento de un cuento maya peninsular recopilado por Manuel Andrade e Hilaria Maas)

Diseño por motivo del día del amor y la amistad:

A yaama’e’ juntúul tsaya’am ko’il peek’
ch’a’apachta’an tumen máako’ob

Tu amor es un perro rabioso
perseguido por la gente

(fragmento de un poema de Briceida Cuevas Cob en maya peninsular)

Diseño para casa (en maya k’ichee’):

Yochoch Tekum / Rochoch Tekum

Es el hogar de Tekum

Nombre propio para niña (en maya peninsular):

Ix ch’úupal Itza’

Niña / muchacha Itza’

Diseño por motivo de año nuevo:

Ki’imak óolal ti le túumben ja’ab ku káajala’
Felicidad para este año nuevo que comienza

(frase en maya peninsular publicada por Wilberth Vázquez en redes sociales)

Pregunta por diseños caligráficos, geométricos, variantes de signos (cefalomorfos, personificados, de cuerpo completo) y más ejemplos.

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El Tablero Tunesi

William H. Mex

Esta entrada presenta la lectura e interpretación del monumento moderno conocido como Tablero Tunesi. El texto de este monumento, el cual está escrito con signos de la escritura jeroglífica maya clásica, fue elaborado por el arqueólogo Eduardo Puga en memoria del arqueólogo y mayista de origen italiano Raphael Tunesi (1979-2022). Para la información correspondiente a las fechas colaboró el arqueólogo William Mex. Raphael Tunesi creó y mandó a elaborar en vida varios monumentos con escritura jeroglífica e iconografía de estilo maya clásico, por lo que tanto su legado como el siguiente Tablero pueden considerarse ejemplos de la revitalización de la escritura maya clásica.

Descripción del monumento

El Tablero puede considerarse como un monumento póstumo cuya primera sección únicamente consta de imagen, mientras que la segunda sección consta de un breve texto jeroglífico. Aunque el texto y la imagen guardan relación — como en los monumentos mayas clásicos —, en este caso, al ser un epitafio, el texto no describe exactamente lo que sucede en la imagen. Recordemos que, entre los mayas clásicos, la representación de personas de élite o de gobernantes fallecidos muertos en los monumentos públicos  era un “tema tabú”, e incluso al día de hoy, solo se conocen unos pocos ejemplos (ver por ejemplo la pieza K6547).

Vista general del Tablero. Dibujo de Eduardo Puga

La imagen presenta un cartucho cuadrifoliado, el cual indica que el personaje se encuentra en el inframundo. Este tipo de cartucho usualmente representa la boca de las cuevas en otros monumentos de Mesoamérica (ver, por ejemplo, el Monumento 9 de Chalcatzingo); por lo que también tiene volutas inferiores y superiores que representan el vapor que emana de las profundidades de la tierra, a manera de exhalación.

Raphael Tunesi mira hacia su derecha y hace un gesto en señal de diálogo con el dedo índice de la mano derecha extendida, lo que indica que está conversando con la persona que se ubica en su presencia, mientras que apoya la mano izquierda en la parte inferior del recuadro. El tocado nominal que luce en la cabeza hace referencia al nombre maya de la persona: Itzamnaj Bahlam. En este caso, — como con algunos gobernantes del Clásico —, los jeroglíficos mayas aparecen como elementos iconográficos “acomodados” en el tocado de la cabeza: el primero es el glifo ITZAM, con forma de “flor” (con el signo de AK’AB ‘oscuridad’) y el segundo es el signo BALAM, que consiste en la cabeza de un jaguar sin mandíbula, con una voluta de agua en la comisura de su boca. El tocado, que se coloca sobre la pañoleta del ajaw, también luce las hojas de la mazorca de maíz y algunas plumas de quetzal en la parte trasera, características de este tipo de prendas. Además, el personaje luce una notoria orejera circular, con un elemento tubular que sobresale a un lado de su mandíbula.

Es de notar que el personaje representado al centro del cartucho no luce la característica deformación craneal maya ni el cabello largo y su perfil carece de los rasgos de las personas autóctonas de la región, aunque al parecer el artista tuvo la intención de ocultar eso al colocarle un llamativo tocado en la cabeza. Al personaje también se le representó con un pectoral tejido y un interesante collar tubular de piedra preciosa que tiene joyas en los extremos y que luce en la parte de abajo, a manera de colgante, el jeroglífico NAB ‘mar, laguna, río’. Cabe recalcar que, de manera parecida a los elementos de la cabeza, este “glifo” no es parte de un texto, si no que — como elemento integrado a la imagen — indica algo sobre el personaje y ayuda a interpretar otros elementos iconográficos.

El texto jeroglífico del Tablero Tunesi

El texto consta de 24 cartuchos jeroglíficos y aproximadamente 70 signos distribuidos de manera simétrica en un espacio que asemeja a una “T”, ubicado bajo la representación iconográfica ya descrita. Esta forma evoca tanto a las ventanas de algunos edificios de la ciudad de Palenque (como los cuartos del Palacio), como a ciertos pectorales de piedra verde que tienen jeroglíficos distribuidos así (como el pectoral de Nim Li Punit, Belice).

La lectura comienza en la esquina superior izquierda, donde ubicamos dos signos jeroglíficos: el cefalomorfo del número nueve (un personaje que tiene barba de jaguar y una joya en la frente) y el signo del día Ajaw (en su variante abstracta), con su característico marco-pedestal. Esto se translitera como BOLON AJAW, se transcribe como [ti] Bolon Ajaw[al] y se traduce como ‘En la fecha Nueve Señor…’. Esta primera parte plasma la fecha (número y día) de la cuenta de 260 días “Tzolk’in” / Cholq’ij y usa la variante ch’ol de la palabra ‘nueve’, bolon (cuyo equivalente en maya clásico es balun) así como la variante ch’ol del día número veinte (ajaw en maya clásico) . Cabe mencionar que ni la preposición ti ni al afijo -al de la palabra ajaw están representados, pero se reconstruyen con base en la evidencia lingüística de la lengua ch’ol. La fecha hace referencia al día de nacimiento de Raphael Tunesi, 7 de mayo de 1979, sin embargo, la aparición del numeral nueve y del día ajaw, los cuales eran de especial importancia entre los mayas clásicos, nos indica que el día del evento fue muy relevante.

El siguiente cartucho también usa un cefalomorfo para un numeral, pero en este caso es el ocho (en su variante de dios del maíz foliado), que acompaña a los signos de la segunda veintena del calendario maya, Ik’at (Wo en yucateco colonial) . La transliteración es WAXAK IK’-AT-ta, transcrito como Waxak[te’] Ik’at y traducido como ‘…el octavo día de la veintena Ik’at…’. Obviamente, esta parte debe leerse junto con la fecha del Tzolk’in, de esta manera:

Ti’ Bolon Ajawal, Waxakte’ Ik’at

En la fecha Nueve Señor, octavo día de la veintena Ik’at

Como con el numeral nueve, el uso del número ocho en su variante del dios del maíz es muy significativo al momento de interpretar la inscripción. Cabe la posibilidad de que la palabra waxak ‘ocho’ se haya pronunciado con una sexta vocal, como waxäk, por la influencia vernácula del ch’ol en el monumento.

Después de la fecha se ubica el verbo, que en este caso refiere al nacimiento de Raphael Tunesi. Esta parte se translitera como SIH-ya-ja, sihyaj, ‘nació, surgió, brotó’ y después viene el apelativo de la persona, que en este caso se translitera como AJ u-tza-[la] (con el signo la infijado dentro del silabograma tza), se transcribe como Aj utzal y se traduce como ‘el curador’, que es una traducción literal del nombre Raphael .

La siguiente sección comienza especificando que el nombre registrado anteriormente es el nombre juvenil del personaje: u-ch’o-[ko] K’ABA (con el silabograma ko infijado, sustituyendo la oreja del signo ch’o), u-ch’ok k’aba’. Cabe mencionar que el término ch’ok tiene cognados en ch’ol actual con los significados de ‘joven, pequeño, retoño’ y que la palabra k’aba’ también aparece en ch’ol actual y antiguo. Después de esta mención se plasmó un número de distancia 15.2.7.2 (quince días, dos veintenas de días, tres años y dos veintenas de años). Las tres barras representan el número 15 y los dos puntos las unidades, que en este caso acompañan a la variante del signo WINAL con forma de batracio, usado aquí solo por su valor fonético (como rebus) para la cantidad de ‘veinte’. Debajo, tenemos el cefalomorfo del número tres (una versión del Dios del viento), la variante abstracta del signo del año JAB y el cefalomorfo del numero 2, acompañando al logograma WINIKJAB. Esto se translitera así: 15-2-WINAL UX JAB CHA’ WINIKJAB; se transcribe: jo’lajun [k’iniy], cha’ winal, ux jab[iy] cha’ winikjab[iy] y se traduce como: ‘…quince días, dos veintenas de días, tres años y dos veintenas de años después…’. Como comentario lingüístico, debemos considerar la posibilidad de que la palabra jo’lajun se pronunciara jo’läjäm (con sexta vocal) por la influencia vernácula del ch’ol. También la palabra ux ‘tres’ y la palabra jab ‘año, era’ (con vocal corta) reflejan una influencia ch’ol en el monumento.

Después, se plasmó la expresión utiy, ‘sucedió, ocurrió’, transliterada como: u-ti-ya. El evento que ocurrió se “ubicó” en la fecha del Tzolk’in LAJUN CHAB ‘Diez Tierra’, aunque considerando la influencia regional, el día también pudo leerse como CHABAN ‘temblor, terremoto’ (ver más adelante la observación sobre este nombre). En este caso, se eligió el cefalomorfo del número diez (una calavera o deidad de la muerte) y la variante abstracta del día Chab / Chaban, para la fecha importante. Después, como con la primera fecha, se indica la posición del Jab en que se ubicó la fecha anterior, en este caso: LAJUN ka-se, que se transcribe como lajun kase[w] (con la w final del nombre agregada, dado que se abrevió).

Después de indicar la veintena del calendario, se menciona el evento que ocurrió, de esta manera: k’a-[yi] u [SAK-IK’-li], k’a’ay u sak ik’il, que se traduce como ‘se destruyó su blanco aliento’, o bien ‘se extinguió su blanca esencia’. Esta expresión es un eufemismo que sustituye a la expresión ‘se murió’ o ‘falleció’. Como es bien conocido, en las lenguas mayas la muerte del individuo es expresada con frases estandarizadas que refieren a la extinción del aliento vital o bien, a la salida del aliento vital del cuerpo del individuo. El hecho de que se haya plasmado una fecha Tzolk’in con el numeral 10 (una deidad de la muerte) para representar precisamente el fallecimiento de Raphael Tunesi, podría indicar que la “elección” de la fecha para el monumento fue intencional. Curiosamente, esta fecha también se ubicó en la décima posición de la veintena correspondiente del calendario maya.

En la siguiente sección se nombra al personaje fallecido, mediante sus apelativos: ITZAM-BALAM tu-ne-si-[i], Itzam[naj] Balam Tunesi. Es valioso mencionar que con el apellido italiano Tunesi tenemos el primer ejemplo de una palabra no maya escrita con signos de la escritura jeroglífica en este monumento.

A continuación, tenemos otro número de distancia, esta vez 5.18, que se translitera como 5-18 WINAL, jo’ k’in[iy], waxaklajun winal, lo que indica que a partir de la fecha de la muerte transcurrieron cinco días y dieciocho veintenas para que ocurriese (utiy) otra fecha, en este caso la fecha Trece K’an, décimo día de la veintena Kasew. Esto se translitera así: u-ti-ya UXLAJUN K’AN (?) LAJCHA ka-se, lo cual se transcribe como utiy uxlajun K’an(?), lajcha’ kase[w] y se traduce como ‘…sucedió el día Trece K’an, decimosegundo de la veintena (mes) Kasew…’. Aquí se presenta la fecha 13 K’an, y, aunque no sabemos cuál era el nombre del día durante el Clásico, su representación tiene que ver con los alimentos de maíz. Así mismo, se prefirió la variante ch’ol lajchan para el numeral doce, que deriva de la forma antigua maya occidental *lajka’ o *lajkab’. Tanto para el Tzolk’in como para el Jab se usaron variantes cefalomorfas de los numerales: el número 13 es una conflación del 3 y el 10 (por lo que aparece con la mandíbula descarnada) y el número 12 parece ser un aspecto del dios del maíz, que luce el signo CHAN ‘cielo’ en la cabeza.

Posteriormente a la fecha, se menciona al verbo y el objeto de la clausula, en este caso la transliteración es e-tza-ja u-ba-hi u-wo-jo-li u-mu-ku-NAL, etzaj u-bah u-wojol u-muknal, ‘…fue presentada la imagen de los glifos de su tumba de…’. Como comentario lingüístico, se menciona que la palabra muk, de muknal ‘tumba’, tiene cognados en ch’ol que se traducen como ‘enterrar, cubrir, esconder’.

Finalmente, aparece el título del personaje a quien fue dedicada la inscripción: CHA’-NAB-NAL AJAW, Cha’nahbnal Ajaw, ‘Señor del lugar de las dos lagunas’. Es valioso recalcar que, en este caso, el logograma NAB ‘laguna, mar océano’, es el mismo que aparece en el collar del personaje representado al principio.

La lectura (transcripción) completa de la inscripción queda de esta manera:

Ti’ bolon ajawal, waxakte’ ik’at sijyaj Aj utzal, u ch’ok k’aba’;

jo’ k’iniy cha’ winaliy ux jabiy cha’ winikjabiy,

utiy lajun chab, lajunte’ kasew, k’a’ay u-sak ik’il Itzamnaj Balam Tunesi

jo’ k’iniy, waxaklajun winal  

utiy uxlajun k’an, lajcha’ kasew etzaj u-baj u-wojol u-muknal Cha’nabnal Ajaw

La traducción libre queda así:

En el día Nueve Señor, octavo de la veintena Ik’at, nació Raphael (es su nombre juvenil), cinco días, dos veintenas de días, siete años y dos veintenas de años después [aprox. 43 años después], ocurrió la fecha Diez Tierra / Temblor, décima de la veintena Kasew y entonces se extinguió el blanco aliento de Itzamnaj Balam Tunesi. Cinco días y dieciocho veintenas de días después, en la fecha Trece K’an, decimosegunda de la veintena Kasew, fue presentada la imagen de los jeroglíficos de la tumba del Señor de Chanahbnal.

Es relevante notar también que la forma de la inscripción trae a la mente el paralelismo mesoamericano: se distingue una relación entre las fechas con numeral ascendente (9 Ajaw, 10 Chab y 13 K’an), entre los verbos (nacimiento, muerte y dedicación) y entre los nombres o epítetos del personaje (tres diferentes: Aj utzul, Itzamnaj Bahlam y Chanahbnal Ajaw).

Observaciones acerca de las fechas del Tablero Tunesi

Se deben hacer algunas aclaraciones con respecto a las fechas de la cuenta de 260 días plasmadas en el Tablero. Es bien conocido que Raphael Tunesi nació el 7 de mayo de 1979, por lo que su fecha maya de nacimiento, dependiendo de la correlación manejada, puede ser 12.18.5.15.16, 5 Kib 7 Ik’at (con la 584, 283), o bien, 12.18.5.15.18, 7 Etz’nab 6 Ik’at (584, 285) . Sin embargo, la fecha registrada en el Tablero es 9 Ajaw 8 Ik’at, fecha que se ubica algunas posiciones después del nacimiento real.

En este caso, la elección de 9 Ajaw se debe a que es la fecha más relevante (de acuerdo con la historia clásica de Palenque) y cercana al evento real. Como es bien conocido, los gobernantes de la ciudad de Palenque Butz’aj Sak Chik, Ahkul Mo’ Nahb 1, K’inich Janab Pakal 2 y K’inich K’an Joy Chitam nacieron en un día Ajaw, pero con diferente numeral y en diferentes años: 12 Ajaw, 5 Ajaw, 8 Ajaw y 11 Ajaw, respectivamente. La elección de esta fecha, simbólicamente muy importante, tiene que ver principalmente con el significado de la palabra Ajaw: ‘señor, gobernante, jefe, amo, autoridad, orador’. Dado que esta fecha se eligió intencionalmente, también se puede considerar que la fecha no refiere al nacimiento biológico, si no al nacimiento social, es decir, aquel que tiene que ver con los rituales y acciones de presentación del infante, realizados uno o varios días después de haber salido del útero de la madre.

Como dato interesante, se debe mencionar que Raphael nació en un trecena 1 Eb (la octava de las trecenas del Tzolk’in) y en un año 7 Eb (el “cargador” del año). En la ciudad de Palenque clásica podemos encontrar los antecedentes de este tipo de fechas, ya que, por ejemplo, el gobernante Kaan Bahlam 1 nació en un año 7 Eb y tomó el poder en un año 3 Eb (fecha Tzolk’in 10 Eb), mientras que Ajen Yohl Mat subió al poder y murió en años Eb también.

Con respecto a la fecha de muerte de Raphael Tunesi, es bien conocido que ocurrió el 1 de julio de 2022. Con la correlación 584, 285 eso se representa como 13.0.9.11.17, fecha 10 Chab, décima de la veintena Kasew. En este caso, la fecha plasmada en el monumento es 10 Chab ‘Diez Tierra’ o 10 Chaban ‘Diez Terremoto’. Esta fecha — acorde con el evento acaecido — está bajo la influencia de una deidad de la muerte (el numeral diez) y el decimosexto día de la cuenta Tzolk’in. Aunque no sabemos si el nombre del día era Chab~Kab o Chaban~Kaban en la época clásica (la forma con /k/ usualmente se considera el cognado yucatecano o la forma arcaica de la palabra), si tenemos evidencia de la importancia del día en Palenque. Por ejemplo, el gobernante Ahkul Mo’ Nahb 1 nació en un año 13 Kaban,  tomó el poder en fecha 5 Kaban (del año 10 Kaban) y murió en fecha 5 Kaban. De esta manera, el uso del día Chab(an)~Kab(an) va de acuerdo con la tradición histórica palencana más antigua.

Adicional a esto, es valioso comentar que la fecha 10 Chab pertenece a la trecena 1 Lamat, última de las trecenas del Tzolk’in. Y, por otra parte, el año 2022 fue un año 11 Manik’ (cuyo nombre clásico probablemente fue Chij ‘Venado’). La importancia de los años ‘Venado’ para ciertas fechas también tiene sus antecedentes en la ciudad clásica de Palenque, ya que Butz’aj Sak Chik nació y se entronizó en años Manik’ y, además, K’inich Janab Pakal nació, tomó el poder y murió en los años 8 Manik’, 7 Manik’ y 10 Manik’ respectivamente.

Comentarios finales

El Tablero Tunesi es un monumento diseñado para honrar la memoria del arqueólogo italiano Raphael Tunesi. Esto se hace de dos maneras: con la bella caligrafía de los signos y con el contenido y la interpretación de la inscripción. Dado que es un homenaje, no tiene como objetivo plasmar los acontecimientos de manera imparcial y objetiva. La fecha de su nacimiento, Bolon Ajaw ‘Nueve Señor’, se relacionó con otras fechas registradas en los monumentos de la ciudad de Palenque durante el período Clásico. De manera semejante, su fecha de muerte, Lajun Chab ‘Diez Tierra / Terremoto’ se relaciona con las fechas importantes de otros gobernantes que vivieron en esa ciudad en épocas prehispánicas. De esta manera, las fechas del Tzolk’in explican también la relación de Raphael Tunesi con la antigua ciudad de Palenque y nos ayudan a entender las causas de los acontecimientos ya mencionados.

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Notas aclaratorias

1.-La cuenta de 260 días se forma con la combinación de 20 nombres de días y 13 numerales (13  X 20 = 260).

2.-La cuenta Jab de forma con 18 períodos de 20 días (veintenas o meses) y 5 días extras o aciagos (Wayeb).

3.-También es importante mencionar que aunque la plaabra sih / sij no se preservó en ch’ol actual, si se preservó un cognado de la misma, como sijin ‘dar hija en casamiento’ con la raíz transitiva *sij ‘dar, otorgar, ofrecer’.

4.-La cuenta 12.18.5.15.16 5 Kib 7 Wo, quiere decir que desde la “fecha era” de los mayas clásicos (año 3114 a.C.) pasaron 12 Bak’tunes, 18 K’atunes, 5 Tunes, 15 Winales y 16 K’ines, hasta llegar a la fecha 5 Tzolk’in Kib, que ocupa la posición 7 dentro de la veintena o mes Ik’at (Wo, en yucateco colonial).

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Observaciones acerca de los nombres y apellidos de origen maya (SEGUNDA parte)

por William H. Mex

«-Yáabilkunt a k’aaba, wa leti’e’ ku tal ich u chun u máasewal k’aaba’, baylili’e’ ti’al ma’ mans a kuxtal chéen ich u loxil yéetel u chikul a wich. Junp’éel wíinik ku tal ich u chuunil máasewale’, wa ma’ ku k’ajóolt u pixan wo’ojil ti’ u chunil u k’aaba’, jóojoch u wíinklil. Wa ma’ k’aasik tuláakale ba’aj kin wa’ik tech, maake táan in wa’ik bix anik u pixane’, je’ u suutkuba’ bey junp’éel nojoch káat tu chúupule’ yéetel je’ ba’axake’, je’elo’ tuune’, la’e’ ba’aj jóojochil je’ u páajtal u chúupu’ yéetel u ta’ mis ti’ junp’éel túukul, ma’ u ti’ali’, bey xan je’ bin u p’eentakaj tumene’ tuukula’ – »[1]

➜Esta es la segunda parte del ensayo sobre los nombres y apellidos mayas publicada en este blog, el enlace para la primera parte la puedes encontrar al final del texto. Revisado: febrero de 2023

Los nombres y apellidos mayas del período Colonial a la actualidad

El período Colonial (1697-1821) estuvo marcado en un principio por un programa misionero que contemplaba la conversión de los nativos al cristianismo mediante bautizos masivos, también se buscaba desarraigar sus creencias, conformar pueblos con cabildo e iglesia y disminuir la cantidad de nativos fugitivos y gentiles [2]. En esa época hicieron presencia ciertos intentos de integración de poblaciones que no tomaban en cuenta el grado de cohesión social y que a la larga dieron lugar a nuevas fragmentaciones. Sin embargo, y de manera general, la lengua castellana tuvo poco impacto sobre la lengua maya, y se puede hablar tanto de hispanización como de mayanización, ya que en varios casos el maya era la primera lengua entre los nacidos en cualquier casta. Sobre todo, fueron las elites mayas quienes adoptaron aspectos culturales españoles por conveniencia [3].

En los documentos de la época, se hizo común el uso de palabras como yuum (señor, amo) que era un título con el que se designaba a los batabes y maestros cantores, e igualmente se hizo común que varios personajes mayas se vincularan histórica y convenientemente con ciudades como Mayapán, por cuestiones de prestigio. Así mismo, en estos documentos, los designados como indios siempre llevaban apellido maya, con excepción de los indios hidalgos [4]. Lo más común fue que los apelativos mayas fuesen cambiados por los apellidos de misioneros, encomenderos, o dueños de esclavos y, en los seminarios, quienes fundaban las becas eran quienes les daban el apellido a sus tutelados [5].

Debido a la influencia de las instituciones castellanas, no hay evidencia del uso del nombre de madre en los registros coloniales, si bien es posible que hasta cercano el siglo diecinueve la práctica de llevar un nombre materno (en este caso, después del paterno y como segundo apellido) se haya vuelto común de nuevo. En la mayoría de los casos hubo una tendencia a retener los patronímicos, como un reflejo de la identidad en común que compartían los grupos mayas, con una escasa adopción de apellidos castellanos. De la misma manera, se preferían nombres que tuvieran contrapartes femeninas (por ejemplo, Bernardino- Bernardina) y algunos nombres se mayanizaban, por ejemplo: XPab, Antoyo (Antonio), Bicto (Victor), Calos (Carlos), Pelip (Felipe) [6]. En documentos oficiales referentes a propiedades o tierras, algunos mayas usaban con facilidad sus nombres precristianos (es decir, con su nombre de madre primero) olvidándose del nombre castellano. En el caso de la península de Yucatán, también es probable que el uso de apodos haya sobrevivido – aunque de diferente manera – hasta la época actual [7].  

Durante el mismo período, entre los pueblos de la montaña de la península de Yucatán se observa mayor diversificación de apelativos (patronímicos, aunque también los que podrían ser matronímicos), lo que da un menor número de individuos por linaje, destacando por cantidad los Chan, May, Euan, Mo, Canul y Canché [8]. El uso de apellidos también sirve como medio de legitimación y para resaltar la importancia de un linaje (que implica parentesco y vínculo político). Por ejemplo, en un documento del siglo diecisiete, Don Juan Chan afirma que su esposa María Tzeh, descendía de Fernando Tzeh, quien era descendiente del linaje de Kauac Op Tzeh, de la ciudad de Mayapán [9]. Hay ejemplos en dónde los mayas rebeldes (bautizados) usaban su nombre al estilo prehispánico (con su nombre de madre primero) cuando respondían a las cartas de los eclesiásticos reductores, lo que indicaría un intento de marcar su frontera étnica [10].

Otro rasgo para resaltar es que ciertos nombres o apellidos se asociaban con determinadas áreas de la península: Canul al norponiente, Cupul al suroriente y los Pech en la provincia de Cehpech. Hoy en día ciertos apellidos aparecen por regiones o comunidades: Pat y Cimé en Chan Kom; Ay y Tuz en Ek Balam; Dzul Baas, Cahum y Pomol en Hunukú [11]. La inclusión de un nombre castellano en el apelativo indígena (borrando el nombre de la madre), la transformación del “nombre de padre” en lo que hoy en día llamamos apellido[12], y el cambio total de apellido maya por un apellido castellano han sido acciones llevadas a cabo desde principios de la época Colonial, pero que han sido más notorias en los últimos doscientos años.

En la época actual (principios del siglo veinte y años treinta) otro cambio ha ocurrido con el apellido maya: la castellanización del apellido o bien, la traducción de este al español. Casos conocidos son los de los apellidos Che (traducido Madera), Ek (como Estrella), Chel (Rubio), Dzul (Caballero, aunque originalmente ‘extranjero, foráneo’), Uh (Luna) y Caamal, Matu y Tamay castellanizados como Cámara, Matos y Tamayo. Otros apellidos se modifican adaptándolos a la morfología del idioma castellano[13]. Si bien se ha convertido en una práctica poco común, el apellido indígena ha pasado a ser sinónimo de estigma étnico [14]. La traducción parece buscar “transferir las connotaciones positivas de un apellido castellano”, algo que también se intenta mediante los matrimonios estratégicos con personas de apellido no maya, lo que en ocasiones se suele llamar “blanqueamiento” y lleva a la vez a un desprecio por la piel de color oscuro y a una visión entre ciertas partes de la sociedad yucateca de que la pobreza y el apellido maya tienen que estar inevitablemente vinculados [15]. También es común escuchar decir en diversas partes del área maya en general, que un apellido maya “suena feo” y escuchar el uso despectivo de palabras como “macehual” o “indio” para las personas que tienen apellidos mayas [16]. Esto ha influido, principalmente en épocas recientes, a que la estigmatización del apellido de origen maya continúe.

Hacia una metodología para el estudio del significado del nombre maya, desde la época prehispánica hasta la época actual

Con base en lo ya expuesto, queda claro que tanto la manera de nombrarse como los significados de los nombres y apellidos mayas, han sufrido cambios en diferentes épocas y lugares. En un estudio previo, se ha propuesto que un título prehispánico como Bahkab (Bacab), pudo pasar a formar parte del nombre de deidades para después pasar a usarse como apellido, pero sin conservar el significado, ni siquiera en fuentes coloniales [17]. Otras palabras usadas como apellido, por ejemplo, Balam (báalam ‘jaguar’), han conservado su significado, si bien parte el simbolismo prehispánico relacionado con la palabra se perdió desde hace tiempo, y otras como Chan, son de origen más complicado, pudiendo significar tanto ‘serpiente’, como ‘cielo’.

Los pasos aquí expuestos tienen como objetivo enfocar y organizar la investigación del nombre personal maya de forma precisa, completa y sistematizada con miras a profundizar en su significado y simbolismo. Esta metodología también se puede aplicar para investigar nombres de animales, seres sobrenaturales y de lugares. Está basada parcialmente en los seis puntos que Brito (1981) propone para el estudio de los toponímicos mayas, si bien aquí se parte del estudio de la escritura jeroglífica maya, tomando en cuenta un contexto más amplio.

1.- Para la identificación de un nombre prehispánico, se debe localizar primeramente la frase nominal, que identifica a seres humanos o sobrehumanos, y puede incluir nombres personales, títulos, oficios y nombres de lugar [18]. Esto se hace por medio del método estructural, buscando patrones de la lengua maya en las inscripciones (es decir, la sintaxis), y aislando fechas, verbos, objetos, sujetos y nombres de lugar, aunque no sea posible dar una lectura fonética en un principio [19]. Este trabajo se complementa con el método fonético, que proporciona lecturas más precisas [20].

2.- En el período Clásico, con excepción de los nombres de dioses, algunos wahy y algunos nombres de lugar, los nombres personales no se pueden constituir por una sola palabra, e incluyen como mínimo un adjetivo y un sustantivo [21]. Se incluyen principalmente nombres de animales, de dioses, y en menor medida, de objetos; igualmente hay una diferenciación en la conformación de nombres, según sea la región oeste o este del área maya [22]. Por lo tanto, se debe esperar encontrar diferencias entre los nombres y apellidos en la época colonial y en la época actual, dependiendo de cada región, dentro de la zona maya.

3.- La interpretación de cada palabra perteneciente a la frase nominal debe ser sencilla y lógica, tomando en cuenta el contexto de la época en que se sitúe el estudio. Por ejemplo, si se sabe que en las lenguas mayas el adjetivo se ubica antes que el sustantivo y que el orden de una oración es de forma común VOS (verbo-objeto-sujeto), entonces, este será el orden más común encontrado en las inscripciones clásicas y en los documentos coloniales [23]. También se debe tomar en cuenta que partes de la frase nominal pueden cambiar su lugar en la oración, o incluso no usarse, debiendo estos cambios en el orden considerarse como posibles marcadores de filiación lingüística [24].

4.- Las lenguas mayas se puede clasificar en clásicas, posclásicas, coloniales y modernas, y en cada período hay palabras o términos que pudieron o no sobrevivir en épocas posteriores. Hay que considerar tanto la variación lingüística como la variación dialectal, ya detectada desde el período Clásico [25]. Aún dentro de un área conservadora como la maya peninsular, si se quiere saber el significado de un nombre, es necesario tomar en cuenta otras lenguas mayas, como bien advertía Alfredo Barrera Vázquez hace más de 50 años: “ha sido un error tomar el maya de Yucatán como el único que nos pudiera dar el significado de todos los nombres relacionados con la religión y otros aspectos de la cultura maya peninsular” [26].

5.- Se debe considerar la posibilidad de encontrar palabras de otras lenguas mesoamericanas en las inscripciones prehispánicas y en los textos coloniales. Ya desde hace tiempo ha sido posible identificar influencias – principalmente de la lengua mixe-zoque, del nahua y posiblemente del zapoteco y del totonaco -, tanto en las inscripciones, como en las lenguas mayas actuales [27]. En la época colonial, hay buenos ejemplos de influencia nahuatl en los libros Chilam Balam [28]. En dado caso, la transparencia morfológica, la reconstructibilidad y las anomalías fonológicas y gramaticales deben tomarse en cuenta para saber cuál es el idioma que dio origen a una palabra [29]. No debe sorprendernos si llegaran a aparecer palabras cuya etimología es imposible de analizar, o cuyo significado se ha perdido para siempre.

6.- Hay evidencia de que ciertos nombres de personas, de dioses o de lugares han sobrevivido desde la época prehispánica hasta la actualidad, si bien esto no quiere decir que su significado o simbolismo también se haya mantenido. Tanto los nombres de Jun Witzil Chahk, que aparece en un dintel de Yaxchilán, de K’ahk’ u Pakal y de Jun Pik Tok’ personajes de Chichén Itzá, son mencionados en fuentes etnohistóricas o etnográficas posteriores [30]. Los nombres de algunos dioses recopilados en las etnografías actuales tienen claramente un equivalente Clásico [31]. Nombres de lugar como los de Ek Balam, Calcehtok y Acanceh también aparecen en inscripciones del norte de Yucatán, si bien su significado ha variado o se ha perdido parcialmente [32]. Dado que varios nombres de persona o lugar tienen raíces mitológicas, en ocasiones será necesario profundizar en la mitología de los pueblos mayas y mesoamericanos, tanto prehispánicos como actuales [33].

7.- Se deben tomar en cuenta las distintas formas de organización de la sociedad maya durante diferentes épocas, ya sea como ciudades estado o “superestados”, o como cacicazgos, chibales o cuchcabales e indagar en como estas formas afectaron la elección o imposición de un nombre hacia el individuo o hacia el grupo de personas [34]. También hay que analizar el prestigio que tuvo o se le atribuyó a un nombre y el efecto de este en las redacciones históricas. Algunos casos de aislamiento o de contacto entre grupos mayas y no mayas provocaban cambios en la forma de nombrarse, pudiendo identificarse áreas más conservadoras, o bien movimientos de revitalización [35]. Para el período actual, es de fundamental importancia analizar prácticas que afectan la imposición de nombres y apellidos, como los bautizos y bodas [36].

8.- Como complemento del punto anterior, es necesario cuestionar y revisar los trabajos más antiguos acerca del tema, a la luz de las nuevas investigaciones arqueológicas, históricas o antropológicas. Es probable que, al trabajar con una cantidad mayor de información, la interpretación y el conocimiento generado tendrá una base más sólida y fidedigna. La información histórica referente a la presencia de grupos étnicos en un área determinada, o bien la existencia de linajes y clanes debe ser contrastada en lo posible con los datos arqueológicos [37]. El hecho de encontrar datos alterados, falsos o fantásticos en los registros, no indica que no se pueda confiar en los escritos de los nativos, más bien nos dice mucho acerca de sus intenciones y de su contexto histórico [38].

Observaciones finales

El acercamiento al estudio del significado o simbolismo del nombre, cuando este pertenece a la persona, a un lugar o a alguna entidad sobrenatural, se puede ver como un intento de reforzar la identidad de una persona o grupo humano o bien como un movimiento de revitalización con vistas a lograr otros objetivos. El conocimiento generado por estudios como este se puede usar para restarle valor a las prácticas discriminatorias y racistas de ciertas sociedades, como la yucateca. No cabe duda de que este tipo de prácticas son producto de la ignorancia, por ejemplo, de toda la historia y gama de significados que puede rodear una apalabra (en este caso, un nombre o un apellido).

En otras partes del país se han llevado a cabo estudios que de una u otra forma buscan reinterpretar los nombres prehispánicos. Por ejemplo, Tena (2012) ha propuesto traducir los nombres nahuas de Cuitlahua como ‘Dueño de excremento’ (en vez de ‘excremento divino’ o ‘dueño de oro/ plata’) y de Tetlepanquetza como ‘Él pone a la gente sobre el fuego’, (sin relación con la palabra quetzal), analizando datos históricos acerca de la sociedad mexica. En todos los casos es necesario tomar en cuenta un contexto más amplio.

La gran cantidad de trabajos que se han estado produciendo en el ámbito epigráfico no tienen – en su mayoría – el objetivo de vincular el pasado prehispánico con las cuestiones étnicas o identitarias actuales, mucho menos tienen como finalidad el que sean leídos por los mayahablantes de hoy en día. Sin embargo, ha existido interés por parte de las personas del ámbito académico de compartir, aceptar o al menos considerar la información tratada en estos textos y de evaluar sus metodologías. Propuestas como esta pueden contribuir a ampliar los horizontes de trabajo y estudio, con el propósito de fortalecer a largo plazo la cultura y lengua maya.

Signos de la escritura jeroglífica maya relacionados con los apellidos mayas actuales: 1 Bahlam jaguar, 2 Chan / Kan cielo, firmamento 3 Ek’ estrella, astro, 4 K’uh deidad, dios, 5 Kab / Chab tierra, territorio, 6 Kan / Chan culebra, serpiente, víbora, 7 May pezuña, 8 Tun piedra, roca. Dibujos de ©️ William Mex (formas estándar).

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Última modificación: diciembre de 2022. La primera parte del ensayo la puedes leer aquí: https://wp.me/pbXGfE-yC

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NOTAS

[1] «Ama tu nombre, sobre todo si éste es de origen indio, para que no vivas en constante lucha con tu identidad. Un hombre de origen indígena, si desconoce el alfabeto espiritual de los orígenes de su nombre, es un hombre vacío y está expuesto a que se convierta en recipiente disponible al que se le puede llenar de cualquier cosa; luego entonces, esa oquedad puede que sea llenada con los desperdicios de un pensamiento, que no de él, y que acabará sometiéndolo». (Jorge Miguel Cocom Pech 2014:24 y 25)

[2] (Bracamonte 2001:60 y 61)

[3] (Farris 2012:138 y 154)

[4] (Farris 2012:306, nota 9 y 316)

[5] (Ruiz 1982)

[6] En algunos nombres se refleja el cambio u omisión de letras como la d, f, g, r que no existen en maya peninsular. En otros casos, se omiten las sílabas en los nombres que tienen dos vocales juntas.

[7] (Restall 1997:41-50)

[8] (Bracamonte 2001:137 y 367)

[9] Nótese la semejanza con la palabra Cauac (Kawak), que es el nombre de un día del calendario maya.

[10] (Bracamonte 2001:159 y 306). Este tipo de acciones son parecidas a lo expuesto en el párrafo anterior, en el trabajo de Restall.

[11] (Quintal 2005:197)

[12] Con lo ya expuesto, queda claro que el concepto de nombre y apellido tal y como lo conocemos actualmente era inexistente en la época prehispánica.

[13] Acciones descritas como prácticas de “tránsito étnico”, de “ocultamiento étnico” o de “ocultamiento de ascendencia maya”.

[14] (Quintal 2001:158; Quintal 2005:298)

[15] (Iturriaga 2011:28, 87 y 207)

[16] (Gabbert 2001:270). Ver Iturriaga 2011, para un análisis del racismo y los apellidos de origen maya en el Yucatán actual y Guzmán 2013, para un estudio sobre lengua, identidad y apellidos.

[17] (Mex 2016)

[18] (ver Lacadena 2000)

[19] (ver Proskouriakoff 1960)

[20] (ver Knorozov 1956)

[21] (ver Grube 2002)

[22] (ver Colas 2004)

[23] (ver Bricker 1986, England 1996)

[24] (ver Lacadena 1998)

[25] (ver Lacadena y Wichmann 2002, Rodríguez 2011)

[26] (citado en Brito 1981:35)

[27] (ver Boot 2009, Pallán y Meléndez 2005)

[28] (ver, Barrea y Rendón 1948)

[29] (ver Justeson et.al.1985)

[30] (Grube y Krochok 2007) (Stuart 1987)

[31] (ver García 2008)

[32] (Graña-Behrens 2006). Por ejemplo, es común que se refiera a Ek Balam (Ek’ Bahlam con ortografía del maya jeroglífico) como “Jaguar negro”, cuando según el registro epigráfico debe ser “Jaguar Estrella”, aunque en la etnografía también está atestiguado como “Lucero Jaguar”. De igual manera con Acanceh (Ahkan Kehj en ortografía del maya jeroglífico), traducido tradicionalmente como “Gemido de venado”, es más factible una traducción como “Venado Ahkan”.

[33] (ver García et.al. 2005, Tokovinine 2014)

[34] (Ver Martin y Grube 2008; ver Farriss 2012, Restall 1997)

[35] (ver Bracamonte 2001)

[36] (ver Kurjack et.al. 2001)

[37] (ver Cobos 2013)

[38] (ver Lacadena y Ciudad 2009)

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Explicación de la “Rueda Calendárica” maya

por William H. Mex

El objetivo de este texto es explicar de manera breve y sencilla cómo funciona la llamada “Rueda Calendárica” con ejemplos del Calendario Maya clásico. Primero, se aclara cómo funciona matemáticamente esta cuenta mediante la combinación de los números 260 y 365 y después, se explica como funcionaba para nombrar años mediante los nombres de la cuenta “Tzolk’in”, durante el Clásico (250-900 d.C.). 

Las bases numéricas de la Rueda Calendárica

En esta entrada se considerará que lo que conocemos como Calendario Maya es un sistema que se conforma de varias cuentas de días, veintenas de días (o “meses”), y años, principalmente[1]. Las dos cuentas que nos interesan son:

  • La cuenta de 260 días (o fechas) llamada por los académicos Tzolk’in (nombre tomado del yucateco colonial) y por los pueblos mayas de Guatemala, Cholq’ij. Se conforma de 13 números y 20 nombres de días, dado que 13 X 20 = 260.
  • La cuenta de 365 días, llamada Haab o Ja’ab, conformada por 18 grupos de 20 días (veintenas o “meses”) y un grupo de 5 días (llamados Wayeb, “aciagos” o, a veces, “sin nombres”), dado que 18 X 20 = 360 + 5 = 365.

Con base en estas dos cuentas, que inician y avanzan conjuntamente, se forma lo que se conoce como la Rueda Calendárica, que es una cuenta de 52 años (de 365 días). La combinación se entiende con base en los conceptos de mínimo común múltiplo y mínimo común denominador de 260 y 365.

  • 260 al dividirse entre 5 nos da 52 y 365 al dividirse entre 5, nos da 73. Esto quiere decir que el mínimo común múltiplo de 260 y 365 es 5 X 52 X 73 = 18,980.

Es decir, el ciclo de la Rueda Calendárica equivale a 18,980 días. O lo que es lo mismo, se conforma de 73 períodos de 260 días (73 X 260 = 18,980) y de 52 períodos de 365 días (52 X 365 = 18,980).

Como se mencionó al inicio de este texto, la cuenta Tzolk’in consta de 260 fechas, cada una conformada por un número del 1 al 13 y por un nombre de los 20 días (ver Tabla)[2]. Por ejemplo, la cuenta puede comenzar con 1 Imix, 2 Ik’, 3 Ak’bal, 4 K’an, 5 Chikchan, 6 Kimi, 7 Manik’, 8 Lamat, 9 Muluk, 10 Ok, 11 Chuwen, 12 EB, 13 Ben -> al llegar al número 13, los números inician de nuevo, pero los días siguen hasta el vigésimo -> 1 Hix, 2 Men, 3 Kib, 4 Kaban, 5 Etz’nab, 6 Kawak, 7 Ajaw -> al llegar al día Ajaw -vigésimo- los días inician de nuevo, pero los números siguen hasta el trece -> 8 Imix, 9 Ik’, etc. En un principio, se puede decir que la primera fecha es 1 Imix y la última, que ocurre después de 260 posiciones, es 13 Ajaw. La Tabla muestra el conteo de días comenzando desde arriba a la izquierda y avanzando de veinte en veinte (de 1 Imix a 7 Ajaw, de 8 Imix a 1 Ajaw, etc.).

La Tabla Tzolk’in. En verde y cursivas: fechas con que puede comenzar el año («cargadores»). En rojo: 1 IK’, fecha ideal para el inicio de la cuenta del Clásico.

También se mencionó que la cuenta de 260 corre a la par de la cuenta de 365. Cada una de las dieciocho veintenas o “meses” del año Haab también tiene un nombre y sabemos que, durante el clásico, el conteo de días del Haab comenzaba con el “asiento” chum o “día cero” del respectivo mes y se contaba hasta 19. El primer día del primer mes, Poop – o en maya clásico, K’anjalaw – es el asiento de ese mes; esto se representaría como: 2 Ik’ «0» K’anjalaw y quiere decir que la fecha Tzolk’in 2 Ik’ era el comienzo o primer día de la veintena K’anjalaw. La siguiente fecha sería 3 Ak’bal, 1 K’anjalaw, es decir, la fecha Tzolk’in 3 Ak’bal es el primero de K’anjalaw. La siguiente fecha sería 4 K’an, 2 K’anjalaw, que quiere decir que el Tzolk’in 4 K’an es el segundo día de la veintena K’anjalaw. Y así sucesivamente (ver nota al final, para los nombres de las veintenas).

Ahora bien, debido a la dinámica ya explicada de los números, una fecha como 2 Ik’ asiento de Poop (representado como 2 Ik’, 0 Poop) solo se repetirá cuando hayan pasado 52 años de 365 días. Y lo mismo sucede con cualquier otra combinación entre Tzolk’in y Haab, como puede ser 7 Kib, 4 K’anasiy :

Fecha 7 Kib, 4 K’anasiy. Sarcófago del Templo de las Inscripciones, Palenque. Dibujo de William H. Mex

Por la misma dinámica, solo un grupo de cuatro días podía iniciar cada uno de los 52 años, con un numeral del 1 al 13. Esto se explica por el uso de los 5 días extras o “aciagos” después de completar el conteo de 360 (dado que 20 / 5 = 4)[3]. Los días que inician el año se conocen como “cargadores” del año, <cuch haab> en maya yucateco colonial y sabemos que durante el Clásico eran predominantemente Ik’, Manik’, Eb y Kaban, que son los días 2, 7, 12 y 17 de la cuenta de 20 días (nótese que solo un día cada 5 posiciones – según el conteo Tzolk’in – puede iniciar el año Haab)[4].

La dinámica también se puede explicar de la siguiente manera. Dado que la cuenta de 260 y la de 365 inician conjuntamente, cuando la cuenta de 365 se haya completado, a la de 260 le faltarán 105 días para alcanzar a la primera (ya que 260 + 105 = 365). Es decir, si se inicia con 1 Ik’ como asiento del primer mes, Poop, después de 260 posiciones se completará el Tzolk’in con la fecha 13 Imix. Pero para que la cuenta Tzolk’in «alcance» a la cuenta Haab de 365, a partir de 13 Imix se deben sumar 105 posiciones, hasta llegar a 1 Kimi, que será el último día de los 5 días “aciagos” o Wayeb. Por lo tanto, el “cargador” que iniciará y dará nombre al siguiente año será la fecha que sigue a 1 Kimi, es decir: 2 Manik’. Consecuentemente, el último día Wayeb del año 2 Manik’ será 2 Chuwen, y el siguiente año será 3 Eb. El último día Wayeb del año 3 Eb será 3 Kib, y el siguiente año será 4 Kaban. Y así sucesiva e infinitamente.

Como se ha mencionado, los días que nombran a los años se intercalan en el siguiente orden: Ik’, Manik’, Eb, Kaban, y los numerales que los acompañan avanzan del 1 al 13 (es decir: 1 Ik’, 2 Manik’, 3 Eb, 4 Kaban, 5 Ik’, 6 Manik’, 7 Eb, 8 Kaban, 9 Ik’, 10 Manik’, 11 Eb, 12 Kaban, 13 Ik’). Así, el ciclo de 52 años se forma a la vez con 4 trecenas de años y también que cada una de estas trecenas comienza y termina con el mismo día (por ejemplo, la primera trecena de años comienza con 1 Ik’ y termina con 13 Ik’, la segunda, con 1 Manik’ y termina con 13 Manik’ etc.).

La cuenta de 365 días y la cuenta de 260 días en conjunto

En el siguiente diagrama se desglosa el conteo de 260 fechas a la par del conteo de 365, considerando el primer año como 1 Ik’ y solamente representando la suma de los días del Tzolk’in necesarios para estar a la par del conteo de 365 días y, así, saber cuál es el último día del Wayeb de cada año y cuál será el cargador o fecha que nombrará al año siguiente. Aunque se considera una cuenta Tzolk’in iniciando con 1 Ik’ y terminando en 13 Imix, pueden existir variaciones.

Se hacen observaciones después de cada trecena (en amarillo, las cantidades a sumar, usando la Tabla Tzolk’in):

En el último año –13 Ik’– de la primera trecena se sumaron 40 días para completar una cuenta Tzolk’in, después se sumaron 260 días para completar otra y por último, se sumaron 65 días para quedar parejos con la cuenta de 365 y llegar a 13 Kimi (40+260+65 = 365).

➜Una vez terminado el conteo de la primera trecena de años, es necesario hacer algunas observaciones sobre la cuestión numérica.

  • Primero, dentro de la cuenta Tzolk’in de 260 fechas, la cantidad de fechas o posiciones que hay entre el primer día de un año y el último día de un año, es 104 (52 X 2). Por ejemplo, tenemos 1 Ik’ y 104 posiciones después, 1 Kimi; tenemos 1 Manik’ y 104 posiciones después, 2 Chuwen (etc.). Por la misma dinámica, los pares de días que comienzan y terminan un año se repiten, por ejemplo, un año Ik’ siempre terminará con una día Kimi, un año Kaban siempre terminará con un día Imix, un año Eb siempre terminará con un día Kib (etc.).
  • En segundo lugar, cada año comienza y termina con un día diferente, pero que tiene el mismo numeral (por ejemplo 1 Ik’ termina con 1 Kimi, 2 Manik’ termina con 2 Chuwen, 3 Eb termina con 3 Kib).
  • Tercero, los días con que comienza y termina el año, pertenecen a los mismos rumbos, por ejemplo, Ik’ y Kimi pertenecen al rumbo Norte, Manik’ y Chuwen pertenecen al rumbo Oeste, Eb y Kib pertenecen al rumbo Sur y Kaban e Imix pertenecen al rumbo Este (etc.). El orden de los días, a partir del primer año, va contrarreloj y es Norte->Oeste->Sur->Este. Obviamente, eso significa que, si el ciclo de 52 años comenzó con un día asociado al Norte, acabará con un día asociado al Este.
  • El orden de los días con que termina el año sigue un patrón análogo al de los días con que inicia; es decir, la primera fecha que finaliza un año es 1 Kimi, luego sigue 2 Chuwen, 3 Kib, etcétera, hasta llegar a 13 Kimi.
Final de la segunda trecena de años

➜Al llegar a la mitad, cuando termina la segunda trecena de años (los primeros 26 años), se formará un patrón numérico tipo “espejo” con respecto a los días del Tzolk’in que se suman para completar la cuenta de 365 días. Por ejemplo, en el último año -13 Manik’- se sumaron 235 para llegar a 13 Imix y, después, 130 para llegar a 13 Chuwen, el último día del Wayeb (235+130 = 365). En el primer año de la tercera trecena (1 Eb), se sumarán 130 para llegar a 13 Imix y, después 235 para llegar a 1 Kib, último día de Wayeb. En el segundo año (2 Kaban) se sumarán 25, 260 y 80, de manera parecida a como en el penúltimo año de la segunda trecena (12 Ik’, arriba) se tuvo que sumar 80, 260 y 25.

Final de la tercera trecena de años (se cierran 39 años)

En el último año –13 Eb– de la tercera trecena, se sumó 170 para completar la cuenta de 260 que había comenzado en el año 12 Manik’ y se sumó 195 para quedar parejos con la cuenta de 365 y llegar a 13 Kib (170+195 = 365).

Final de la cuarta trecena de años (se cierran 52 años)

➜En este punto, después de la fecha 13 Imix, última del Wayeb, sigue la fecha 1 Ik’, que es con la que comenzó la cuenta de 52 años. Como se mencionó en el párrafo anterior, para cerrar la cuenta Tzolk’in del último año (13 Kaban) se tuvieron que sumar las cantidades 105 y 260, de manera semejante a como en el primer año se sumaron 260 y 105. Así se cierra el patrón numérico tipo “espejo” de suma de días.

Hasta aquí, los días Ik’, Manik’, Eb y Kaban han ido intercalándose como “cargadores” del año con los números del 1 al 13, de manera semejante a como los días Kimi, Chuwen, Kib e Imix se han rotado con los mismos numerales, pero como los últimos días del año (o cuarto día del Wayeb).

El ciclo de 52 años que se formó queda representado en la siguiente tabla:

Ciclo de 52 años clásicos con sus nombres.

Se debe mencionar también que hay evidencia de la existencia de diferentes cargadores del año y tal vez se manejaron 5 tipos de cargadores en diferentes épocas y regiones mesoamericanas. De los que hay evidencia son los siguientes:

  • Tipo 2, días Ik’, Manik’, Eb y Kaban (Período Clásico)
    • Tipo 3, días Ak’bal, Lamat, Ben y Etz’nab (Códice Dresde)
    • Tipo 4, días K’an, Muluk, Hix y Kawak (Códice Madrid y Landa)

De cualquier manera, si uno decide iniciar el año con cualquiera de estos días, dada la combinación matemática ya explicada, el procedimiento y resultado será el mismo. Por ejemplo, si se inicia con el día 1 K’an, asiento de Poop, después de 260 posiciones (para completar un Tzolk’in) se llegará a 13 Ak’bal y, para completar el ciclo de 365 del año Haab, se deberá sumar 105, llegando al último día del Wayeb, que será 1 Lamat. Después, la fecha que inicie el segundo año de la primera trecena será 2 Muluk. Los primeros años del ciclo de 52 serán: 1 K’an, 2 Muluk, 3 Hix, 4 Kawak, 5 K’an, etc. El día K’an se asocia con el Sur, Muluk con el Oriente, Hix con el Norte y Kawak con el Oeste, por lo que el conteo va Sur-Oriente-Norte-Oeste, siempre a contrarreloj.

Notas finales

Se ha explicado de la manera más sencilla posible el funcionamiento de la Rueda Calendárica que se forma por medio de la combinación de los ciclos de 260 y 365 días. Es claro que muchos aspectos del calendario maya han sido dejados de lado (ver notas finales); por ejemplo, la combinación que ocasiona que solo ciertos días del Tzolk’in puedan ocupar determinada posición dentro de cada veintena. Otro de los aspectos que debemos tomar en cuenta, es que la combinación de números aquí usados formaba parte de la numerología maya; es decir, cada cantidad, como 4, 13, 20, 52, 73, 260, 365 tenía una carga simbólica asociada, más allá de lo que nosotros conocemos como matemáticas.

La Rueda Calendárica también se usó por otros pueblos mesoamericanos y es posible que los primeros ejemplos de sus uso se deban a los olmecas, aunque el registro más temprano al parecer está en la zona zapoteca. En el caso maya, también se tiene evidencia del «corrimiento» o desfase de uno o dos días del Tzolk’in con respecto al Haab, pero eso sería tema de otro artículo (ver bibliografía para el interesado). Entre los pueblos mayas de Guatemala, el uso del sistema de cargadores del año aún está vigente y es de suma importancia.

—————————ANEXO——-——————-

➜Nombres de los días en Yucateco y en K’iche. La ortografía de los días yucatecos puede mostrar variación en algunas fuentes, entre corchetes angulares se presentan con ortografía colonial y entre paréntesis, con ortografía actual:

<Imix> (Imix), <Ik> (Ik’), <Akbal> (Ak’bal / Ak’abal), <Kan> (K’an), <Chicchan> (Chikchan), <Cimi> (Kimi), <Manik> (Manik’), <Lamat> (Lamat), <Muluc> (Muluk), <Oc> (Ok), <Chuen> (Chuwen), <Eb> (Eb), <Ben> (Ben), <Hix> (Ix/ Hix / Hiix), <Men> (Men / Meen), <Cib> (Kib), <Caban> (Kaban), <Etznab> (Etz’nab), <Cauac> (Kawak) y <Ahau> (Ajaw).

Sus equivalentes, en otros idiomas de los altos de Guatemala son los siguientes (o algunos parecidos): Imox, Iiq’, Aq’bal, K’at, Kaan, Kame, Keej, Q’aniil, Tooj, Tz’i’, Baatz’, Ej, Aaj, I’x, Tz’ikin, Ajmaq, No’j, Tijaax, Kawoq y Ajpuuj. Aquí se considera el primer día de la cuenta como Imix / Imox y el último, Ajaw / Ajpuuj.

➜Nombre de las veintenas (“meses”) en yucateco colonial:

<Pop> (Pop); <Uo> (Wo), <Zip> (Sip); <Zodz> (Sotz’); <Tzec< (Sek); <Xul> (Xul); <Yaxkin> (Yaxk’in); <Mol> (Mol); <Chen> (Chen); <Yax> (Yax); <Zac> (Sak); <Ceh> (Kej); <Mac> (Mak); <Kankin> (K’anK’in); <Muan> (Muwan); <Pax> (Pax); <Kayab> (K’ayab); <Cumku> (Kumk’u); <Uayayab> (Wayayab).

Los nombres de los meses en maya clásico:

K’anjalab / K’anjalaw, Ihk’at, Chakat, Suutz’, Kasew / Kusew, Chikin, Yaxk’in, Molol / Molow Ihk’sihom, Yaxsihom, Saksihom, Chaksihom,  Mahk, Uniw, Muwan, Pax-Haab, K’anasiy, Hul-Ohl, Way-Haab /Kolajaw.


[1] Cabe aclarar que algunas personas consideran que la Cuenta Tzolk’in / Cholq’ij es por sí sola un calendario y que la cuenta de 365 días es otro y así sucesivamente. Dado que los días del Tzolk’in / Cholq’ij son los que nombran a los años de 365 días y, por lo tanto, ambas cuentas deben funcionar conjuntamente, considero que es más propio llamar Calendario Maya al conjunto de estas cuentas.

[2] Para los nombres de los días se están usando las variantes del yucateco colonial, pero con la ortografía actualizada.

[3] Si los 5 días extras no existiesen, el año – en este caso -siempre comenzaría con un día Ik’, siendo el primer año 2 Ik’, el segundo 10 Ik’, el tercero 12 Ik’ (dado que 360 es múltiplo de 20).

[4] Es decir, después de Ik’, contamos 5 posiciones y llegamos a Manik’, contamos 5 y llegamos a Eb, contamos 5 y llegamos a Kaban. Cabe destacar que los días del mes se contaban desde el asiento o “cero” hasta el 19 y los del Wayeb, desde el asiento o “cero” hasta el 4.

BIBLIOGRAFÍA (usada y recomendada)

-Ayala Falcón, Maricela
2001 “La escritura, el calendario y la numeración”, en: Manzanilla Naim, Linda y López Luján, Leonardo (eds.), Historia Antigua de México. Volumen IV: Aspectos fundamentales de la tradición cultural mesoamericana. pp. 145-185. INAH, UNAM, México.

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2016 Armonización de los Calendarios mayas. Ministerio de Cultura y Deportes, Guatemala.

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1985 Relación de las cosas de Yucatán. Alianza Editorial, Madrid. Editado por Miguel Rivera Dorado.

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1978 “Maya Numeration, Computation, and Calendrical Astronomy”. Dictionary of Scientific Biography, vol. 15, supp. 1, ed. Charles Coulston-Gillispie, pp. 757–818. Charles Scribner’s Sons, New York:

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2017 «Cambios culturales y astronómicos en los calendarios: los cargadores y los naguales». En XXX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2016 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y G. Ajú Álvarez), pp. 439-450. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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2011 The Order of Days: The Maya World and The Truth About 2012. Harmony Books, New York.

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-Tovilla, Martín Alfonso
1960 [1635] Relación Histórica Descriptiva de las Provincias de la Verapaz y de la del Manché. Guatemala, Editorial Universitaria. Universidad de San Carlos de Guatemala.

-Villaseñor M., Rafael E.
2007 Los calendarios mesoamericanos: analizados desde una perspectiva interdisciplinaria. Tesis de maestría, UNAM, México.

-Voss, Alexander
2006 “Astronomía y matemáticas”, en Los mayas. Una civilización milenaria. Ed. Nikolai Grube, pp. 131-143. Könemann Verlagsgesellschaft mbH, Bergamo.

Esquema moderno con la representación de los 13 números, veinte días y los meses del Haab. Tomado de la Revista Arqueología Mexicana, Vol XIX, Núm. 118, 2012.

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Diccionarios de las lenguas mayas

AQUÍ PUEDES ENCONTRAR ALGUNOS DICCIONARIOS / VOCABULARIOS DE LAS LENGUAS MAYAS ACTUALES Y COLONIALES EN FORMATO DIGITAL (.pdf)

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➡️ Diccionario Maya Cordemex (varias fuentes) 1980. Director: Alfredo Barrera Vásquez

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➡️ Calepino Maya de Motul (yucateco colonial) 2001. Edición de René Acuña, UNAM, Plaza y Valdés.

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➡️ Bocabulario de Maya Than (yucateco colonial) 1993. Edición de René Acuña, UNAM, IIFL.

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➡️ Combined Mayan-Spanish and Spanish Mayan Vocabularies / Vocabularios Maya-Español y Español-Maya combinados (2010). David Bolles (recopilador)

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➡️ Diccionario blingüe Maya-Español Español-Maya (moderno). INEA (1998). Contenidos: Dzul, Baas, Vermont, Castillo, Hernández, Canto.

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➡️ Dictionary of the Maya Language: As Spoken in Hocaba Yucatan (1998). Victoria Bricker, Eleuterio Po’ot Yah and Ofelia Dzul de Po’ot. University of Utah, Salt Lake City.

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➡️ Diccionario Maya Popular (yucateco-peninsular moderno) 2007. Mérida, Academia de la Lengua Maya de Yucatán.

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➡️ Etnoflora Yucatanense. Lista florística y sinonimia maya. (1985) Victoria Sosa, J. Salvador Flores, Rafael Lira, J. J. Ortíz. INIREB.

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➡️ Lacandón (maya) – Spanish -English dictionary / Diccionario Maya Lacandón-Español-Inglés (2014). Charles Andrew Hofling. The University of Utah Press.

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➡️ Tojt’an Maya Itzaj. Diccionario Maya Itzaj-Castellano (2000). Charles Andrew Hofling y Félix Fernando Tesucún. Cholsamaj

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➡️ Mopan Maya-Spanish-English Dictionary / Diccionario Maya Mopan-Español-Inglés. Charles Andrew Hofling (2011). The University of Utah Press.

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➡️ Diccionario Ch’orti’. Jocotán, Chiquimula (1996). Pérez Martínez, Vitalino, Federico García, Felipe Martínez y Jeremías López. Proyecto Lingüístico Francisco Marroquín.

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El cacao y el chocolate entre los mayas yucatecos del siglo 16

por William H. Mex

Introducción

Este breve texto hace una revisión de los términos lingüísticos relacionados con el cacao y el chocolate, tal y como aparecen en dos fuentes del maya yucateco (peninsular) de los siglos dieciséis y diecisiete: el Calepino Maya de Motul y el Bocabulario Maya Than.

El análisis se enfoca en unas pocas fuentes coloniales, enfatizando aspectos vinculados con los nombres, las bebidas y alimentos, los oficios y otros aspectos económicos vinculados con estos dos productos. Se han dejado de lado varios aspectos, principalmente para no hacer demasiado largo el texto.

Menciones generales sobre el cacao en la región

Varios escritos mencionan que el grano de cacao servía como un tipo de “dinero” o “moneda” entre los antiguos mesoamericanos. En el siglo dieciséis, Antonio de Ciudad Real ya enfatizaba que el cacao servía “de moneda menuda en toda la Nueva España, como en Castilla la de cobre; cómpranse con el cacao todas las cosas que con el dinero se comprarían”[1]. La Relación de la provincia de Tabasco recalcaba que el cacao era considerado como “la mayor riqueza de esta tierra” y la Relación de la Villa de Santa María de la Victoria (Tabasco) especificaba también que el tributo cobrado por Motecuzoma era específicamente de cacao[2].

La Relación de las cosas de Yucatán menciona que en la región peninsular hacían “del maíz y cacao molido una manera de espuma muy sabrosa con que celebran sus fiestas” y que los mayas sacaban del cacao una grasa parecida a la mantequilla, la cual, mezclada con el maíz, servía para elaborar otra bebida “sabrosa y estimada”[3].

El análisis de los vocablos y dicciones de la época relacionados con el cacao y el chocolate ayudará a profundizar en aspectos interesantes de la lengua maya.

Los nombres del cacao y del chocolate

El primer tema que nos interesa tiene que ver con un grupo de términos para designar a los tipos de cacao, sus partes y al chocolate. El término registrado para ‘chocolate’ es chacau haa (con ortografía actual, chakaw ja’), literalmente ‘agua caliente’ o bien, ‘bebida caliente’[4]. Por su parte, la voz para ‘cacao’ aunque fue registrada así en fuentes hispanas, en fuentes mayas era común que se registrase como cacau (con ortografía actual, kakaw).

Una ‘especie de cacao’ que se registró es el balam te, mismo término que aparece en otras lenguas mayas, como el tzendal colonial, para designar al patastle o pataxte (Theobroma bicolor)[5]. Otro tipo de cacao era el ‘cacao negro’ designado como ek tzuyen cacau, cuya cáscara al parecer era especialmente dura. Un tercer término -menos común- para el ‘cacao muy sazonado en el árbol’ era cocox[6]. También es necesario aclarar que algunas fuentes se refieren al cacao como una bebida o alimento “frío” y al chocolate como una bebida “caliente”, aunque en Mesoamérica estas designaciones no se relacionan necesariamente con la temperatura de los alimentos.

A la mazorca de cacao se le designaba como u boxel cacau, siendo boxel la ‘cáscara, corteza, vaina’ de las cosas, mientras que la mazorca muy pequeña era el ppiz te[7]. Otras fuentes registran pach cacao y u kab cacao tuliz también como ‘mazorca de cacao’, términos que se pueden entender como ‘(la) carga (del árbol) del cacao’ y ‘(el) brazo completo del cacao’, respectivamente[8]. El ‘corazón del grano del cacao’ era u puczikal ixim, voz que también designaba al “corazón” del grano de maíz y de la almendra[9]. Es interesante que la voz ixim, cuyos equivalentes en lenguas mayas usualmente significan ‘maíz en grano’ o ‘semilla de maíz’, aquí refiera al cacao. Esto podría indicar que, en ciertos contextos o épocas, el ixim no era únicamente el grano de maíz, sino que hacía referencia a las semillas valiosas.

El lugar ideal para la siembra del cacao era donde hubiera mucha humedad y poco sol.  Así lo revela la palabra chheen, la cual además de designar al ‘pozo o cisterna’ y a la ‘cueva de agua’ también era la ‘hoya de cacao’. Otra entrada registra también chheen tun como ‘cueva, hoya de cacao’ y como ‘cueva de agua en peña viva, muy honda’[10]. Otro lugar donde se plantaba el cacao era el kal ax ‘hoya sin agua en que plantan cacao’, especificando en este caso que ‘aunque por los lados haya agua, si en medio hay tierra en que plantarlos, se dice kal ax’[11]. Este término probablemente se conforme de las voces kal ‘recinto’ y ax, voz que designa a algo parecido a una vejiga o ampolla.

Las bebidas, los alimentos y su preparación  

Tenemos información de la preparación de diversas bebidas con cacao y de los aditivos que llevaban. Una de las bebidas más conocidas es el zaca, que se describía como:

“atol, en lengua mexicana, hecho de agua y maíz, y bébese frío (sin cocer ni calentar) ya entrado el día; es bebida fresca y sustenta. Algunas veces mezclan cacao en ella”[12].

Otra fuente registra la misma bebida como una ‘bebida ordinaria de los indios, de maíz cocido, agua y cacao’[13].  El término literalmente significa ‘bebida blanca/clara’, designación que hace referencia a su color. Un nombre de bebida bastante raro es tzune, que designaba a una ‘bebida echa de cacao, maíz y pepitas de zapotes’[14]. Tanto el origen como la etimología de esta palabra son desconocidos y al parecer, en toda la región maya, solamente una fuente yucateca la registró.  

Otra bebida, registrada como aquella ‘de los dioses, que ofrecían los antiguos’ o con la que ‘hacían la bebida a los ídolos’ era chhuyul ha o chhuyul a, literalmente ‘bebida colgante’[15]. Es probable que este tipo de ofrendas consistiera en chocolate o incluyera cacao, ya que otra fuente específica que u chhuyubil luch específicamente era el “colgadero” en que traían o llevaban las ‘jícaras de chocolate’[16].  

También se registraron algunos de los complementos que se agregaban a las bebidas, tales como el mahaz, que se describe como ‘cierto árbol de flores olorosas que echan en el chocolate, y las tales flores’. Otro aditamento (también una flor) se registró como xuchit, y se tradujo como ‘orejuelas para chocolate’. Esta palabra tiene su origen en la voz nahuatl xochitl y se sabe que dicha orejuela es una planta silvestre cuya flor se usaba como especia para dar sabor fuerte al chocolate, a modo de pimienta[17]. Por otra parte, las vainillas olorosas que se echaban en el chocolate eran conocidas como ziiz bic[18].

Además de las bebidas, también se preparaban unos ‘panecillos de masa para hacer chocolate’ mencionados como u taa chacau haa, dicción que literalmente significa ‘la excrecencia del chocolate’, aunque otra fuente registra patbil chacau haa como ‘chocolate en panecillos’ [19].

Un grupo de entradas nos revela parte del proceso de preparación y servicio de estos dos productos. Se hace énfasis en las acciones de tostar, moler y algunas instrucciones para la elaboración del chocolate.

Por ejemplo, ‘tostar, entre la ceniza o rescoldo, maíz en grano o en mazorcas, o cacao’ era chucul tan, mientras que ‘tostar en seco en sartén, caldera o comal’ los granos era kel. Para que hiciera mucha espuma el cacao en el chocolate, se decía que se tenía que tostar muy bien, el término usado en este caso era takan kel, en tanto que la espuma del cacao era yom cacau[20]. Para ‘moler’ cosas como la ‘sal, el maíz o cacao’ el verbo usado era huchh y la muela para moler el chocolate era u caail chacau haa. Si el producto no se molía bien, quedaba en el fondo del recipiente u xixil chacau haa, es decir, los residuos del chocolate[21].

La preparación del chocolate se podía hacer ‘chorreando de una jícara en otra’, lo cual se decía thoh chacau haa, siendo thoh ‘echar a chorro agua, miel, vino o otro licor’[22]. Seguramente este tipo de procedimientos y los aditivos mencionados, además de cambiar la consistencia de la bebida y de hacerla más sabrosa, también tenían algún componente simbólico.

Nombres, títulos y oficios relacionados con el cacao

Son pocos los oficios relacionados específicamente con el cacao. Como ah chheen cab, ah chheen nal o ah pakal te se le designaba al que era ‘señor de hoya de cacau’[23]. Col bet cacao era la acción de ‘hazer milpa alquilado por cacao’, zac bet cacau era ‘alquilarse a tejer a trueque de cacao’ y pidz bet cacao era ‘alquilarse a desmotar, a trueque de cacao’, aunque las tres acciones se podían hacer también a cambio de maíz [24].  

Entre los oficios de las mujeres encontramos que ix mol era la ‘muñidora’, es decir, designaba a la persona que concertaba o reunía a otras mujeres cuando tejían o hilaban entre muchas la obra de una. Además, esta persona recogía cacao de cada una, para que bebiesen entre todas. Por otra parte, ix haa era la ‘chocolatera que hace chocolate’, o literalmente la ‘señora de la bebida’[25].

El cacao como moneda, tributo y símbolo de estatus

Varias dicciones nos permiten acercarnos a los contextos relacionados con la economía y el valor del cacao.

El cacao formaba parte de algunos de los presentes que se enviaban a futuros familiares, a veces para arreglar una boda. Así, el mek se registró como el ‘presente que envía el suegro a su consuegro, padre de su yerno’, y se dice que solía ser de cacao. El coyol era la prenda o señal que se daba, como “arras de casamiento” y el muhuul era el presente que enviaba el padre del varón que se casaba. Otro tipo de arras era designado como xim o ximila, voces que se traducen como el ‘presente o don de cacao, dineros o cuzcas y hacerlos’[26]. Es interesante que se especifique que no todos los presentes de casamiento incluían cacao y sería interesante indagar más en las características de cada uno.

También se mencionan varios tipos de bolsas, al parecer de distinto tamaño y función, para el cacao y el dinero. Una de ellas era u chimil cacao y otra era nombrada ton. Al parecer eran los tipos de bolsa más pequeñas, dado que chim es la voz usada para ‘buche de ave’ y ‘bolsa de los testículos’, mientras que ton refería al ‘miembro viril’. El tem o hotem era otro tipo de bolsa o taleguilla (al parecer la segunda en tamaño) y se especifica que en ella llevaban ‘cacao para gastar’ aquellos que eran mercaderes[27].

A la contribución de cacao se le nombraba como ppixlim cib, y consistía en cera con un valor de veinte cacaos, esta servía para candelas de la iglesia o para subsidiar otras cosas[28]. La mención de veinte cacaos es interesante porque algunas fuentes mesoamericanas remarcan que ese era el equivalente a un día de labor, mientras que otros registros explican que algo ‘menudo’ o de escaso valor, era lo que valía menos de veinte cacaos. Sería interesante profundizar en esta cuestión y también en el simbolismo del número veinte en relación con el cacao.

Observaciones finales

En este breve análisis se ha visto que las diferentes etapas del cacao y sus partes se designaron con diferentes palabras. El vocabulario analizado nos revela cuales eran los espacios ideales para el crecimiento de la planta de cacao y las designaciones de algunas de las bebidas y su preparación. Cuando se analizan con más detalle, salen a la luz los tipos de aditamentos que se usaban y los procesos llevados a cabo para hacer el chocolate.

Era común que ciertos verbos vinculados con la preparación del cacao fuesen los mismos que se usaban para designar la preparación de otros alimentos. Son pocos los oficios relacionados de manera explícita con el cacao, pese a su importancia económica. También es evidente que servía para arreglar matrimonios. Aún hay varios aspectos del cacao y del chocolate en los que se puede profundizar más y seguramente muchas de las cosas aquí mencionadas tienen su equivalente en otras lenguas mayas y/o mesoamericanas[29].

Sección de la p.95 del Códice Madrid, donde se menciona al kakaw en el contexto de ofrenda de sangre (tomado de Vail 2013).

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Anexo. Frases, oraciones y dicciones relacionadas con el cacao y el chocolate  

Nota. En esta parte las dicciones mayas han sido puestas en negritas, no en cursivas y sus traducciones no se colocaron entre comillas simples. Los corchetes indican la reconstrucción de una letra, palabra o traducción no registrada en el manuscrito original. Se ha usado la misma bibliografía citada, pero sin hacer corrección alguna del maya o del español.

Chhehaan in cacao .l. chheha[a]n en ti cacao cacao no tengo ni ay [en] mi poder . [Y, assí,] en qualquier [otra] cosa.
Cenx a kel cacau? [¿qué es de tu cacao tostado?]
In lappah tanam, taakin, cacav tomé assí algodón, dinero, cacao
Bahunx v mek hachil ca ti bini? ¿quánto cacao, etc., embió el suegro a su consuegro?
In mucul chhac tah cacau [cogí cacao en secreto, cortándolo].
Bin v num ya te cacau, tanam, etc. Ganará cacao y algodón, trabajando por que se lo den
Bin v bote hun kal cacau tu ca[a] mocilob pagar[á]n veinte cacaos los vnos y los otros.
Xab.ah.ah trasponer el cacao o ortaliza
Xaabal [acento en la primera] ser traspuesto el cacao o hortaliza, y desparcirse y derramarse el ganado, o junta y congregacion.
Xim cuenta para cacaos.
Hun xim, ca[a] xim [vno o dos cacaos]
Hun xim son dos mazorcas, porque, por vn cacao, que es hun xim, dan dos mazorcas.
V hel v hel cacau, ta[a]kin, ixim, etc. con cacau se paga el cacau, y con dinero [el dinero], etc.
Ximte la derrama o escote o contribución de cacao, o de dineros, entre principales y no principales.
Ximte tex .1. ximte nenex cacau contribuid [con] cacao.
Toppol; toppancil Abrirse los capullos del algodón y cacao
Ixim; te : cacao, cuenta para ello
Hote; ho xim u tulul cuchi Valía cinco cacaos
Dzuy u boxel ek t[z]uyen cacau [dura es la cáscara del cacao negro]
Lahun yox kal cacau in nahalic cincuenta cacaos he ganado hoy
Hun xec naranjo; on; cacau un pie de naranjo, [de aguacate, de cacao]
chiichici chacau haa ca zizac dzedzeci menea así el chocolate [para que se enfríe un poquito]
xach: Desparçir; apartar vnos de otros como contando cacao
Té: [cuenta] para años, meses, dias, leguas, cacao, huevos, y calabazas


Notas

Sobre la ortografía: la ortografía colonial para la lengua maya presenta diferencias con respecto a la ortografía moderna. Las equivalencias son las siguientes: c = k; k = k’; chh = ch’; th = t’; z = s (ç) ; dz = ts’ / tz’; pp = p’; u = w (ante vocal); h = j (nunca es muda) y la x = sh del español (y en todos los alfabetos mayas). Los tonos, vocales rearticuladas y altos glotales no siempre se representan en el maya colonial

[1] García y Castillo 1976:1:182. Cabe mencionar que cacao a veces refiere a la mazorca o a la semilla y chocolate refiere a la bebida que incluye cacao.

[2] De la Garza y otros 1983:2:371 y 427.

[3] Rivera 1985:75.

[4] Acuña 2001:186. Haa o ja’ es la voz para ‘agua, bebida’ y chacau / chakaw es ‘caliente’.

[5] Acuña 2001:75; Ruz 1986:431. Balam significa ‘jaguar’.  

[6] Acuña 1993:297; Acuña 2001:115.

[7] Acuña 1993:161. Probablemente de aquí venga el nombre del pueblo yucateco ubicado en el oriente de Yucatán, escrito actualmente como Pisté. 

[8] Bolles 2018:323.

[9] Acuña 1993:204. Puczikal es la voz para ‘corazón’.  

[10] Acuña 2001:213.

[11] Acuña 2001:322.

[12] Acuña 2001:132.

[13] Acuña 1993:143. La voz zac/sak significa ‘blanco, puro’.  

[14] Acuña 1993:143. La palabra es bastante rara. Es posible que se haya querido registrar tzuyen, ya que ek tzuyen cacau era el ‘cacao negro’, aunque tzuy también significa ‘freir’. Por otra parte, en mopán tzun significa ‘remojar’ (ver Hofling 2011:433), por lo que otra posibilidad es que tzune refiera a una bebida en la que se ‘remojaba’ el cacao. Otra opción es que la palabra se relacione con el ch’ol tzun que significa ‘prender fuego’ (ver Hopkins et al 2011:243) y que designara a una bebida caliente de cacao. Una opción, más lejana, es que esté relacionada con la palabra para designar al árbol o fruto conocido como sonzapote, zunzapote o tzinzapote (de tzontzapotl, voz de origen nahuatl).    

[15] Acuña 1993:143 y 71.

[16] Acuña 2001:219. Chhuy (ch’uy) significa ‘colgar’.

[17] Acuña 2001:385. No es claro si mahaz es una palabra maya o es un préstamo temprano de alguna otra lengua; Acuña 1993:496.

[18] Acuña 1993:629.

[19] Acuña 2001:518 y 234. Taa es ‘excrecencia’ o ‘excremento’.  

[20] Acuña 2001:204 y 333, 618; Acuña 2001:528.

[21] Acuña 2001: 260 y 93; Acuña 1993:123.

[22] Acuña 2001:561.

[23] Acuña 2001:42 y 52. En este caso cab y nal designan a ‘lugar de’ la hoya para el cacao, ch’e’en y pak’al es ‘hortaliza’.

[24] Acuña 2001:118 y 132. Col es la palabra para ‘milpa’, mientras que zac es ‘tejer tela’ y pidz es ‘carmenar algodón’.

[25] Acuña 2001:312; Acuña 2011:43.

[26] Acuña 2001:404; Acuña 1993:114. Las arras se pueden definir como: “Prenda o señal entregada como garantía en algún contrato o concierto; En algunos ritos matrimoniales, monedas que los desposados se entregan como símbolo de su unión; Entrega de una parte del precio o consignación de una cantidad con la que se garantiza el cumplimiento de una obligación”. (DRAE 2021); Acuña 2001:538.

[27] Acuña 2001:540. También se menciona el nac pach, que era el ‘dinero o cacao que lleva uno en algún camino para lo que se le ofreciere o arco y flechas, por si acaso ay alguna caza; hostia y vino, por si acaso no lo hubiere en algún pueblo, para decir missa’ (Acuña 2001:421). Por otra parte, la voz tzoy designaba a ‘bienes y hazienda, como dinero, cacao, ropa y mercaderías’ (Acuña 2001:166).

[28] Acuña 2001:510. Ppix es una voz que designa a las cosas pequeñas y redondas.

[29] Por ejemplo, se tiene registro de una ‘representación de los indios’ llamada ah pakal cacau (Acuña 2001:52). Con ortografía actual es aj pak’al kakaw y parece referir a una deidad.

Bibliografía
Acuña, René (paleografía, comentarios y edición)
-1983 Thesaurus verboru[m]: vocabulario de la lengua cakchiquel v[el] guatemalteca: nuevamente hecho y recopilado con summo estudio, travajo y erudición. Thomás de Coto. México, UNAM.
-1993 Bocabulario de Maya Than, México, D.F., UNAM.
-2001 Calepino Maya de Motul. Plaza y Valdez, México.

Bolles, David (paleografía, edición y comentarios)
-2018 Vocabulario muy copioso en lengua española y maya de Yucatán, compuesto por Fr. Alonso de la Solana de la Orden de N.P.S. Francisco, Mérida 1580. FAMSI

García Quintana, Josefina, y, Víctor M. Castillo Farreras (editores)
-1976 Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España: Relación breve y verdadera de algunas cosas de las muchas que sucedieron al padre fray Alonso Ponce en las provincias de la Nueva España, siendo comisario general de aquellas partes. Antonio de Ciudad Real (2 volúmenes). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas.

Garza, Mercedes de la, Ana Luisa Izquierdo, Ma. Del Carmen León y Tolita Figueroa (editores)
-1983 Relaciones histórico-geográficas de la Gobernación de Yucatán (Mérida, Valladolid y Tabasco), 2 vols., UNAM, IIFL, México, D.F.

Hirth, Kenneth G.
-2016 The Aztec Economic World: Merchants and Markets in Ancient Mesoamerica. Cambridge University Press.

Hofling, Charles A.
-2011 Mopán Maya-Spanish-English Dictionary / Diccionario maya mopan-español-inglés. University of Utah Press, Salt Lake City.

Hopkins, Nicholas, J. Kathryn Josserand, y Ausencio Cruz Guzmán
-2011 A Historical Dictionary of Chol (Mayan): The Lexical Sources from 1789 to 1935, Tallahassee: Jaguar Tours.

Rivera Dorado, Miguel (edición y comentarios)
-1985 Relación de las cosas de Yucatán. Diego de Landa. Alianza Editorial, Madrid.

Vail, Gabrielle (estudio y descripción)
-2013 Códice de Madrid. Universidad Mesoamericana, Guatemala.

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Voz viva del Mayab – Kuxa’an t’aan (.pdf y mp3) – Poesía

En esta entrada puedes descargar libremente el texto y el audio del libro KUXA’AN T’AAN: VOZ VIVA DEL MAYAB. El libro, publicado online por el CEPHCIS de la UNAM en 2020, contiene la poesía en maya yucateco (peninsular) de Briceida Cuevas Cob, Waldemar Noh Tzec, Feliciano Sánchez Chan, Wildernain Villegas Carrillo e Isaac Carrillo Can, con sus respectivas traducciones al español. El .pdf pesa 3.07 mb y tiene 200 páginas, en cada página tiene el correspondiente texto en maya (a la izquierda) y su traducción al español (a la derecha). Los archivos mp3 son 159 y contienen la totalidad de los textos en voz de los poetas, tanto en maya como en español. Pesan en total 515.7 mb, divididos en 5 carpetas.

Portada del libro (imagen tomada de internet)

En la introducción, Francesc Ligorred Perramon comenta:

“Los cinco poetas que ahora se presentan son claros ejemplos de esta evolución lingüística y literaria: Waldemar Noh Tzec es el Noj Balam —el gran jaguar— de los versos mayas y Briceida Cuevas Cob es Je’ bix k’iin —como el sol— su discípula más aventajada; con intenciones culturales propias, la tradicional madurez y la atrevida experimentación de estos dos poetas de la popolnaj-escuela calkiniense de Génali, han construido poemarios desde las trincheras sociales de Chiapas y desde las tribunas congresuales internacionales. Feliciano Sánchez Chan, baldzam de las letras mayas, Wildernaín Villegas Carrillo e Isaac Carrillo Can, escritores noveles y galardonados, provienen, los tres, de las cercanías al put (Punto de Unión Territorial); ese epicentro peninsular —Tekax y Peto— donde las tradiciones mayas están todavía arraigadas a las luchas identitarias del siglo XIX, como si los poetas sintieran en sus conciencias y en sus cuerpos aquellos ecos parlantes y revolucionarios de Noj Kaj Santa Cruz Balam Naj.”

En el siguiente enlace puedes descargar el .pdf:

Ejemplo del poema maya-español A na’ – Tu madre, de Briceida Cuevas Cob. Página 22 del libro.

Los audios están agrupados en carpetas con el nombre de cada poeta, son cinco en total. Las pistas mp3 no tienen el nombre del poema correspondiente, así que uno tiene que reproducir los audios y buscar el equivalente en el libro. Por ejemplo, en la carpeta de Isaac Carrillo Can, la pista mp3 con el nombre “01 Pista 1” corresponde al poema en maya U síijil t’aan, mientras que el mp3 nombrado “02 Pista 2” corresponde a la traducción del citado poema al español: Nacimiento de la voz. Como en el libro, después de la parte en maya, sigue la parte en español. Todos son enlaces de la nube MEGA, 100% seguros y no requieren contraseña alguna.

Puedes descargar las 5 carpetas completas en este enlace, son 517 mb: https://mega.nz/folder/fFk3wZ4a#Kxz_7hbkVIjEi1cgjsSdDg

Ejemplo de como se debe ver la carpeta con archivos MP3 lista para descargar

O bien, puedes descargar el material del autor que prefieras, por separado (es lo mismo). El enlace para descargar la carpeta con los mp3 de sus poemas está debajo de su nombre:

Briceida Cuevas Cob (89.6 mb, 48 archivos): https://mega.nz/folder/SQEjUJhL#NliD5Y_hOf43bVqbub2U6g

Waldemar Noh Tzec (87 mb, 10 archivos): https://mega.nz/folder/qUcGkAoK#YwuzFCyyZ9D21hZt-iJRGg

Feliciano Sánchez Chan (87 mb, 40 archivos): https://mega.nz/folder/CM9AWaaD#yjHcSpYi_nHT7fwR8KOt8w

Wildernain Villegas Carrillo (126.6 mb, 30 archivos): https://mega.nz/folder/TdN3GKZK#KiLTGdt-hLshcdD0nSLQ7w

Isaac Carrillo Can (87.3 mb, 31 archivos): https://mega.nz/folder/qZVGxITS#i8gItfDU3XGJzT7KS37Qhg

Es importante mencionar que de preferencia, los audios se deben reproducir exactamente de acuerdo con el orden del texto, según corresponda a cada poeta.

Briceida Cuevas Cob. Fotografía de Patricia Martín Briceño, tomada del libro.

Responsable de la publicación en el blog: William H. Mex

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