por William H. Mex
última modificación: 16 de noviembre de 2025
Introducción
El objetivo de este trabajo es presentar un acercamiento al análisis de los topónimos de la península de Yucatán considerando principalmente aspectos lingüísticos. Como es bien conocido, en la región peninsular (que comprende los actuales estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo), existió desde épocas prehispánicas una toponimia predominantemente de origen maya. Aunque la mayoría de esos nombres se han preservado hasta la actualidad, muchos han cambiado, han perdido su significado o han sido reinterpretados (en forma o traducción), a veces por los mismos mayahablantes. Este trabajo revisa brevemente las bases para catalogar, analizar y, en algunos casos, recuperar los significados modernos o antiguos de algunos topónimos.
Los estratos de la toponimia mesoamericana antigua y actual
La toponimia forma parte de la onomástica y se puede considerar como la disciplina que estudia el significado y origen de los nombres de los lugares. El topónimo es el nombre propio que designa a cualquier lugar y puede referir a sitios en los que las personas habitan permanente u ocasionalmente. Los topónimos, en general, son descriptivos, ya que refieren a los eventos o aspectos que les dieron origen. Para concebir topónimos, los idiomas usan sus propios recursos lingüísticos de acuerdo con los elementos gramaticales característicos de la creación de nombres 1.
De manera general, los topónimos se pueden clasificar como orográficos (motivados por la presencia de elevaciones, depresiones, planicies y cavidades), hidrológicos (que refieren a la presencia de agua en sus diferentes formas), zoológicos (motivados por la presencia de animales) y botánicos (por la presencia de árboles y plantas) 2.
A veces, los topónimos también son creados a partir de los nombres de deidades o personajes mitológicos, con base en referencias a personajes históricos o de acuerdo con sucesos que ocurrieron en un lugar; considerando elementos arquitectónicos, tomando en cuenta los nombres de grupos étnicos, tribus o pueblos, reutilizando nombres ya existentes o valorando aspectos religiosos, culturales o filosóficos particulares de cada cultura 3.
Desde una perspectiva histórica, León-Portilla4 analiza los topónimos de México y los clasifica según sus características generales. Aunque su análisis se enfoca en el México prehispánico, colonial y actual, es posible aplicar algunos parámetros del mismo al estudio de la toponimia de la mayor parte de Mesoamérica.
El estrato más antiguo de la región incluye topónimos de origen prehispánico que en la mayoría de los casos son descriptivos y refieren a algún elemento del paisaje. El segundo estrato incluye los topónimos de origen nahuatl. El tercer estrato apareció con la llegada de los españoles, este hecho provocó en algunos casos la alteración o sustitución de nombres, causó que se implantaran palabras de origen español o que éstas se combinaran con palabras indígenas e igualmente llegaron topónimos de diverso origen que ya se usaban en España. El cuarto estrato incluye diversos topónimos posteriores al contacto, sobre todo los que se originaron en la antigua Mesoamérica, en la antigua España, en África, e incluso aquellos de origen inglés. Finalmente, el otro estrato incluye a aquellos topónimos que surgieron para honrar a héroes o figuras nacionales relevantes, principalmente después de la Independencia y de la Revolución 5.
Los prefijos y sufijos de la toponimia maya peninsular
A continuación, se abordarán los topónimos mayas peninsulares en primera instancia desde una perspectiva lingüística, para después abordar otros aspectos culturales de los mismos.
Como bien menciona Guzmán 6, los idiomas aprovechan unidades léxicas que ya poseen para crear topónimos. Estos elementos, usualmente sustantivos y adjetivos, se usan (solos o acompañados por otros elementos gramaticales) para describir, explicar y especificar aquello que es relevante en el medio ambiente (ya sean árboles, cuevas, animales, etc.) para una determinada población. También usan afijos toponímicos o locativos que indican que algún elemento se ubica en relación con otro elemento, como en aquellos nombres que se traducen como “Debajo de X” o “En la cima de X”. También es importante mencionar que algunos elementos del lenguaje que aparecen de manera común en los topónimos pueden pasar a considerarse “marcas toponímicas” o “locativos”, es decir se gramaticalizan 7.
Antes de realizar la traducción de los topónimos mayas, es necesario analizar algunos de los elementos gramaticales que los componen. Los prefijos/preposiciones más comunes en la toponimia maya peninsular son ta, te y ti, que significan ‘en, hacia, con, para’, ‘allí donde hay/está’ o bien, en contexto, se pueden traducir como ‘lugar de’ 8. Como ejemplos de topónimos con este prefijo tenemos Ticul, Timucuy, Tixcacalcupul, Tixkokob, Tahdziu, Tahmek, Tahdzibilchen, Tekom, Tekax, Teya, Tepakan y Tekal 9. Así, al analizar morfológicamente las palabras, se infiere que el elemento gramatical que no varía es el prefijo o preposición y lo que aparece después es otro elemento léxico; en la mayoría de las ocasiones este puede ser un sustantivo que refiere a plantas, animales u otros elementos.
Otro elemento gramatical común en la toponimia es el sufijo -il, que aparece usualmente al final de la palabra y puede funcionar como sufijo abstractivizador, indicar la procedencia de algo o bien, indicar la posesión de un elemento 10. Como ejemplos de topónimos con este sufijo, tenemos Kantunil, Akil, Cuzamil11, Uaymil, Yaxcopoil y Cisteil 12. El elemento léxico que se ubica a la izquierda del sufijo puede ser un sustantivo y este sufijo también puede aparecer con el prefijo ti/ta/te en un mismo nombre, como en Tixkuncheil.
Con base en lo ya explicado, se infiere que las dos maneras básicas que tiene la lengua maya peninsular de formar topónimos son:
1.- Colocar un prefijo locativo antes de una o varias palabras o bien
2.- Colocar un sufijo (que puede tener varias funciones) después de una o varias palabras.
Un nombre de lugar con prefijo locativo/preposición se analizaría en primera instancia de la siguiente manera:
Ticul
Ti-cul
preposición-sustantivo
Y un nombre con sufijo se analizaría así:
Cuzamil
Cuzam-il
sustantivo-sufijo
Después de este análisis, se puede proceder a traducir el topónimo considerando todos sus elementos. El primero, Ticul, se puede traducir como ‘lugar del asentamiento’ o bien, ‘lugar del arbusto’13 y el segundo, Cuzamil, se traduce usualmente como ‘lugar de las golondrinas’ 14. Otra manera de traducir el primer nombre sería ‘donde está el arbusto’ y, la traducción más literal del segundo término sería ‘golondrinal’ o ‘golondrinero’; en cualquier caso se entiende que estos topónimos indican en qué lugar (o población) se puede encontrar un tipo de arbusto y golondrinas, respectivamente.
Una vez que han sido identificados los elementos gramaticales presentes en la formación de topónimos, se puede hacer un análisis más cuidadoso incluso si no se conoce el significado de los otros elementos. El siguiente apartado considerará la traducción de los componentes toponímicos en conjunto.
Los sustantivos de la toponimia maya peninsular y su traducción
Como se mencionó anteriormente, un grupo humano puede nombrar a los lugares con base en los elementos de la geografía que considera relevantes para su comunidad y, por extensión, para su supervivencia. Al revisar la lista de topónimos peninsulares de Brito 15, es posible detectar cuáles son los sustantivos más comunes en la toponimia maya (sin considerar los prefijos o sufijos ya mencionados). Esto nos ayuda a saber qué elementos de la geografía eran importantes para las personas de esa región y, además, permite indagar en los motivos involucrados en la creación de topónimos.
Por razones de espacio, solo se mencionarán cuatro sustantivos, lo cuales usualmente se encuentran en la parte final del topónimo: -a, -tun, -chen y -te/-che 16. Se presentarán tres ejemplos de topónimos recopilados por Brito17 en donde aparecen cada uno de esos sustantivos y se realizarán observaciones con respecto a la traducción y ciertos procesos lingüísticos que ocurren en estos nombres.
El primer elemento más común es el sustantivo ja’, que significa ‘agua, cuerpo de agua, aguada’ y aparece en nombres como Chauaca (chawak ‘extenso’ y ja’ ‘agua’ = ‘río, laguna extensa’), Cuzamá (kusam ‘golondrina’ y ja’ ‘agua’ = aguada de golondrina(s)) y Uayma (wayúum ‘huaya’ [tipo de árbol] y ja’ ‘agua’ = aguada del árbol wayúum) 18. Este tipo de nombres se pueden clasificar en tres grupos: aquellos que describen algún aspecto del agua (y constan de un adjetivo más un sustantivo); aquellos que relacionan los cuerpos de agua con algún animal (sustantivo más sustantivo) y aquellos que relacionan un árbol o una planta con un cuerpo de agua (y también contienen dos sustantivos). En primera instancia, estos topónimos resaltan la importancia que el vital líquido tenía para los antiguos mayas.
El segundo grupo más común lo conforman aquellos topónimos que tienen la palabra tun ‘piedra, roca’. Se encuentran nombres como Chactun (chak ‘rojo’ y tuun ‘piedra’ = ‘piedra roja’), Kantunil (k’an ‘amarillo’, tuun ‘piedra’, –il abstractivizador = ‘lugar de piedra amarilla’ o ‘pedregal amarillento’) y Pustunich (p’us ‘jorobado’ y tuunich ‘piedra’ = ‘piedra jorobada’). Los topónimos de este grupo usualmente no relacionan a las piedras con otros elementos del paisaje, solamente indican la cualidad o alguna característica del elemento pétreo. Sin embargo, se puede inferir que estos topónimos se crearon para resaltar la importancia de los diferentes tipos de rocas como material de construcción o de elaboración de monumentos. Y así como los topónimos del primer grupo indican dónde se puede hallar agua, los del segundo grupo a veces indican dónde se puede encontrar un tipo de piedra específica.
El tercer grupo lo conforman topónimos que usan la palabra chen (ch’e’en) ‘pozo, cueva, cavidad acuosa’. Como ejemplos tenemos Chucmichen (chukum ‘tipo de árbol’, –il sufijo de relación y ch’e’en ‘pozo’ = ‘pozo del árbol chukum’), Catzinchen (katsim ‘tipo de árbol’ y ch’e’en ‘pozo’ = ‘pozo del árbol katsim’) y Bacabchen (bakab ‘tipo de deidad maya’ y ch’e’en ‘pozo’ = ‘pozo (del dios) bakab’). Este tipo de nombres usualmente no resaltan una característica de los pozos, si no que remarcan la relación de los pozos con los árboles. Esto podría deberse a que algunos árboles crecen de manera común cerca de fuentes de agua y, por lo tanto, sirven como guías para encontrar el vital líquido.
El último grupo contiene topónimos que usan la palabra che’ / te’ que significa ‘árbol, madera, palo’ 19. Así, tenemos Dzidzilche (ts’il ‘pelado’ y che’ ‘árbol’ = ‘árbol pelado/que se pela’) 20, Tixcacauche (ti prefijo locativo, kakaw ‘cacao’ y che’ ‘árbol’ = ‘árbol de cacao’) y Yaxche (ya’ax ‘verde’ che’ ‘árbol’ = ‘árbol verde’, ‘ceiba’) 21. Algunos de estos topónimos indican la característica más notable de los árboles pero otros, como Tixcacauche, parecen solo referir al nombre maya de dicho árbol.
De acuerdo con la clasificación de Guzmán 22, los topónimos más comunes en las regiones del mundo son los hidrológicos, orográficos y botánicos. En la península también parecen ser los más comunes. Obviamente, el hecho de que los ríos sean escasos y de que la piedra domine el paisaje peninsular habría dado lugar a la creación de ese tipo de topónimos. Es necesario remarcar que el elemento que se resalta en los nombres hidrológicos es el agua y no otro, como podrían ser los cenotes (ts’ono’ot, con ortografía actual), tan conocidos en la región y, así mismo, las cuevas y árboles parecen haber sido importantes principalmente por su relación con el recurso hídrico.
Cabe mencionar que cuando aparecen las traducciones de los topónimos en los textos coloniales de la península, pueden ayudar a corroborar o descartar los significados antiguos de los nombres. Tal es el caso de la Relación de Dzan, Muna y Panabchen realizada por Alonso Rosado a finales del siglo dieciséis. Ese texto explica en una sección que el nombre Panabchen (con ortografía actual, Páana’ab ch’e’en) significa ‘pozo cavado’ y que Muana (Muwan ja’) quiere decir ‘agua de gavilán’ y, además, menciona que esos nombres fueron creados por los primeros pobladores 23.
Pero en ocasiones las Relaciones registran etimologías populares o paretimologías, es decir, reinterpretaciones del significado de los topónimos hechas por la semejanza que tiene el mismo con otras palabras. Por ejemplo, una Relación registra que Chacan (Chak’an) «quiere decir daca el mecate, porque cha quiere decir toma, y can quiere decir mecate, digo cordel, y así decían chacan toma el mecate»24. Sin embargo, la revisión de cualquier diccionario maya deja ver que la palabra Chak’an significa ‘sabana, campo llano’, y este significado concuerda con los significados que predominan para otros topónimos en la península, ya que es una referencia al paisaje . 25
Una nota sobre la historia, la traducción y la toponimia maya peninsular
Como ha sido mencionado, la toponimia de origen maya es la que predomina en la región peninsular y, además, los topónimos originarios de otras lenguas mesoamericanas son escasos.
Para el caso del estrato toponímico 2 de León-Portilla 26, es posible encontrar algunos ejemplos en la región. Uno de los casos más conocidos, y cuyo origen aún no ha sido resuelto, es el de la palabra Yucatán, que algunas fuentes afirman que proviene de la expresión ma’ na’atik a t’aan ‘no entiendo tu habla’, u’uy u t’aan ‘escucha cómo habla’ o ki’ u t’aan ‘su habla es agradable’ 27. El nombre del estado pudo originarse a partir de un malentendido entre mayas y españoles, por lo que Yucatán sería una palabra inventada o producto de palabras tergiversadas. Sin embargo, algunos académicos consideran que el topónimo se originó con base en la palabra Yuuk, que refiere al venado pequeño o temazate y el sufijo locativo tan 28, por lo que la forma antigua pudo haber sido algo como Yuukaltaan ‘donde se encuentra el venado Yuuk’ 29. Aunque es un problema no resuelto, el hecho de que en épocas antiguas el venado haya sido importante en la región sirve para favorecer la segunda traducción.
También en ese estrato encontramos algunos nombres conocidos que revelan la sustitución de la toponimia maya por la toponimia española del siglo dieciséis. Uno de los casos más conocidos es el de la ciudad del oriente de Yucatán llamada Valladolid, cuyo nombre maya se registró como Zaci o Zacihual y que significaba algo parecido a ‘(lugar del) gavilán blanco’. El nombre hispano fue impuesto por Don Francisco de Montejo “El sobrino” a mediados del siglo dieciséis 30. Pero, a pesar de que el nombre de la ciudad fue cambiado, el recuerdo del nombre maya antiguo aún prevalece en la población.
Para terminar con esta sección, se mencionará un nombre de ciudad que pertenece al estrato toponímico 5 de León-Portilla, el de la ciudad de Motul (Yucatán), que debe su nombre a su fundador histórico de origen maya. Sin embargo, esta ciudad cambió su nombre oficial a Motul de Carrillo Puerto, en honor a Felipe Carrillo Puerto, ex-gobernador del estado, quien fue asesinado en 1924 31.
Observaciones finales
La importancia de los recursos naturales favoreció la creación de la toponimia maya que aún prevalece en la península de Yucatán. Aunque en algunos casos los significados de los topónimos o la forma de escribirlos ha cambiado, un análisis lingüístico que considere los datos aquí expuestos ayuda a resolver algunas de esas problemáticas.
Algunos textos coloniales relacionados con los pleitos por la propiedad en la época colonial nos dejan ver cuál era la motivación para la creación de topónimos y la importancia de los elementos del paisaje para el territorio. Por ejemplo, un documento del Archivo General de la Nación (AGN) expuesto por Matías y Sebastián Noh en relación con un pleito de tierras, menciona la descripción de los límites de su terreno de esta manera:
[…] una tabla de monte que se haya en Xhokchil que heredé en testamento de mi abuelo Pablo Puc como tres cuadras de Xucen al bajío de una tierra negra, a la orilla de la milpa de los nohes […] Estos montes como el testamento provino de los antepasados. Otro tablaje en Cheb girando al oriente hasta llegar a Ixima, esquina dando vuelta al norte en Xpaakab (chen) faldeando el camino hasta llegar a un árbol kulinché en donde está una sarteneja nombrada Chachaltún, al oriente de ésta una mojonera, la esquina girando al poniente pasa de largo, en donde tuvo colmenar Juan Chablé, hasta llegar al pozo del cacique Xeque, esquina dando vuelta al sur pasando por un terreno nombrado Sacyeb hasta llegar a Cheb otra vez, en donde comenzó. Estos montes los dejo a manos de mi hijo don Matías Noh, con los papeles, y en éstas han de labrar todos mis parientes […] 32.
Este fragmento remarca algunos elementos del paisaje que, además de delimitar el territorio, en algunos casos pasaron a nombrar partes del mismo, como en el caso de Kulinche, nombre de un rancho actual de Yucatán. Otros nombres, aunque no sean tan comunes, confirman la importancia de los elementos o recursos ya mencionados anteriormente: Ixima significa ‘aguada del ixim’ (un tipo de insecto), Xpaakabchen significa ‘umbral del pozo’, y Chachaltun significa ‘sarteneja’. Como no existía en la sociedad maya precolombina una delimitación lineal del territorio, éste se marcaba por medio de estos elementos, los cuáles, además, ayudaban a formar un mapa mental para ubicarse y hallar los recursos naturales. Seguramente esto también influyó para que los nombres de los lugares se conservaran 33.

BIBLIOGRAFÍA
Bracamonte y Sosa, Pedro. 2003 Los mayas y la tierra. La propiedad indígena en el Yucatán colonial. CIESAS, Instituto de cultura de Yucatán. Miguel Ángel Porrúa, Ciudad de México.
Bricker, Victoria. 2019 A Historical Grammar of the Maya Language of Yucatan, 1557-2000. University of Utah Press, Salt Lake City.
Brito Sansores, William.1981 La escritura de los Mayas: jeroglíficos, Chilam Balames y toponímicos. Miguel Ángel Porrúa, Ciudad de México.
Garza, Mercedes de la, Ana Luisa Izquierdo, Ma. Del Carmen León y Tolita Figueroa (eds.). 1983 Relaciones histórico-geográficas de la Gobernación de Yucatán (Mérida, Valladolid y Tabasco), Vol 1., UNAM, IIFL, México, D.F.
Gobierno del Estado de Yucatán. 2024 Motul. https://www.yucatan.gob.mx/estado/ver_municipio.php?id=52 [consultado en octubre de 2024].
Guzmán Betancourt, Ignacio. 1987 La toponimia. Introducción general al estudio de nombres de lugar. En De toponimia…y topónimos. Contribuciones al estudio de nombres de lugar provenientes de lenguas indígenas de México. Guzmán Betancourt, Ignacio (coordinador). INAH, México. D.F. pp.13-40.
INEGI. 2024 Catálogo Único de Claves de Áreas Geoestadísticas Estatales, Municipales y Localidades https://www.inegi.org.mx/app/ageeml/ [consultado en octubre de 2024].
León-Portilla, Miguel. 2010 “La multilingüe toponimia de México: sus estratos milenarios”. En: Obras de Miguel León-Portilla, Tomo VI, Lingüística. UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas/COLNAL, Ciudad de México, pp. 171-206.
Mentz, Brígida von. 2017 “Topónimos y cronología: notas sobre una puerta distinta al estudio del pasado”. Historia Mexicana, LXVII, pp. 7-59.
NOTAS
- (Guzmán, 1987: 14-18). Guzmán también incluye los topónimos cromáticos (que aluden al color de algún elemento del paisaje). En realidad, considero que esta última categoría incluye algunas de las otras antes mencionadas, ya que usualmente se indica el color de algún elemento del lugar (ej. Mar Bermejo, Laguna Azul, etc., como bien menciona el mismo Guzmán) y no se crea el topónimo únicamente considerando el color (sería raro encontrar un nombre como “Lugar del verde” o “Lugar del color azul”). ↩︎
- (Guzmán, 1987: 19-22) ↩︎
- (Guzmán, 1987: 22-25) ↩︎
- (2010) ↩︎
- (León-Portilla, 2010: 173-183) ↩︎
- (1987: 25) ↩︎
- (Guzmán, 1987: 27) ↩︎
- (Brito, 1981: 35) ↩︎
- (INEGI, 2024). La ortografía que se conservó para los topónimos mayas peninsulares es diferente a la que se usa para la lengua maya peninsular actual. Cabe mencionar que la página del INEGI solamente tiene el listado de las poblaciones, no ofrece las traducciones ni hace el análisis de los elementos del topónimo. ↩︎
- (Bricker, 2019: 202; Brito, 1981: 136). Con abstractivizador, aquí se indica un elemento gramatical que a partir de sustantivos concretos forma sustantivos abstractos. Por ejemplo de la palabra batab ‘cacique’, se deriva batabil ‘cacicazgo’, usando el sufijo -il. ↩︎
- Cuzamil es una de las formas en como se registró el nombre de la isla Cozumel. ↩︎
- (INEGI, 2024) ↩︎
- Sin embargo, hay que notar también que Ticul parece ser un nombre incompleto, ya que en la península se encuentra el topónimo Bolonchenticul (Bolonchén de Rejón), que sería la forma original del primer nombre. ↩︎
- (Brito, 1981: 189) ↩︎
- (1981: 136-146) ↩︎
- Con ortografía actual, estos sustantivo se escribirían como ja’, tuun, ch’e’en, te’/che’. Entre paréntesis se presentan los nombres con la ortografía moderna de la lengua maya. ↩︎
- (1981: 136-146) ↩︎
- En la ortografía colonial muchas veces solo se registró esta palabra como /a/, debido a que la /j/ inicial de la palabra, al ser un sonido suave y casi imperceptible, se pierde en la pronunciación común. ↩︎
- La palabra che’ es de origen maya peninsular y la forma te’ (que es un cognado de la primera palabra) tiene su origen en otra lengua maya ↩︎
- El primer elemento de este nombre, ts’il, aparece parcialmente reduplicado, como ts’its’il. Esto debe indicar una característica de la corteza del árbol, posiblemente que está ligeramente pelada. En un sentido estricto, el nombre haría referencia al árbol cuya corteza tiene la apariencia de estar ligeramente pelada. ↩︎
- En este caso, la ortografía tradicional no permite saber si la palabra que se registró era ya’ax ‘verde’ o yáax ‘primero/primigenio’. El topónimo se podría traducir como ‘árbol verde’ o ‘árbol primigenio’, en cualquier caso, es claro que refiere a la ceiba. ↩︎
- (1981) ↩︎
- (Garza et al., 1983:1:252) ↩︎
- (De la Garza et al. 1983:1:342) ↩︎
- No deja de ser interesante que otra paretimología se haya usado en la actualidad para un topónimo que tiene la palabra Chak’an también: Nohchakan (Noj Chak’an, con ortografía actual), comisaría de Cuzamá. El letrero de esta comisaría tiene la traducción de ‘hamaca grande’, etimología que se deriva por la semejanza entre la primera parte del nombre, Nohch- y la palabra Nohoch/Nojoch ‘grande, inmenso’ y por la semejanza entre -kan/-k’an y la palabra para ‘hamaca’ k’áan. Agradezco a José Ic Xec (comunicación personal, agosto de 2023) por haberme hecho notar esto. ↩︎
- (2010) ↩︎
- (Brito, 1981: 130) ↩︎
- Este sufijo también se encuentra en otras lenguas mayas, como el huasteco/ teenek, tal y como menciona Mentz (2017). ↩︎
- (Brito, 1981: 133) ↩︎
- (Gobierno del Estado de Yucatán, 2024) ↩︎
- (Gobierno del estado de Yucatán, 2024) ↩︎
- (Bracamonte, 2003: 97) ↩︎
- Una parte del contenido de este texto ha sido inspirado por la lectura del libro Place Names. Approaches and Perspectives in Toponymy and Toponomastics de Francesco Perono Cacciafoco y Francesco Paolo Cavallaro (2023) ↩︎
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